02 Apr
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Miguel Ángel Valero

El fascinante universo del olfato. Todo lo que siempre quisiste saber sobre el sentido más misterioso, de la profesora de Investigación del Centro de Neurociencias Cajal (CSIC) Laura López-Mascaraque (geoPlaneta, 286 páginas, prólogos de José Ramón Alonso, del Instituto de Neurociencias de Castilla y León/ Universidad de Salamanca, y Marina Barcenilla, perfumista y astrobióloga), cumple lo que promete. Como destaca José Ramón Alonso en su prólogo, "este libro no solo informa: despierta la curiosidad y la conciencia de que el olfato es mucho más que un sentido periférico; es un hilo invisible que nos conecta con nuestro entorno, con nuestra historia personal y con los demás".

La autora destaca que el olfato "es un puente. Un atajo hacia lo más íntimo de lo que somos", y avisa que, pese a ello, "sigue siendo el gran postergado. No lo cultivamos. No lo adiestramos". Cuando "comprender el olfato es comprender también nuestra manera de habitar el mundo", ya que es un sentido que, a diferencia de la vista o del oído, accede directamente, sin filtros, al "corazón emocional del cerebro". "Por eso un olor puede conmovernos antes de que logremos identificarlo. El cerebro siente antes de saber".

Además, "es un guardián silencioso que vigila nuestra relación con el entorno y nos mantiene a salvo sin que reparemos en ello".

"Redescubrir el sentido del olfato es volver a percibir el mundo de forma más completa. Es rescatar aquello que parecía perdido en la rutina diaria: la capacidad de detenernos, de oler y, al hacerlo, de reconectar con partes olvidadas de nosotros mismos. Cada bocanada de aire encierra una historia. Y en cada olor hay una chispa capaz de transformarnos", insiste Laura López-Mascaraque.

Porque los olores "no son simples compuestos químicos: son llaves maestras que abren puertas secretas de la memoria". "Oler, en el fondo, es recordar con el cuerpo: un puente invisible entre la biología y la memoria, entre el pasado y el ahora", recalca la autora, que destaca que "es una vía directa hacia lo más profundo de nuestra biografía emocional".

Menos conocido es que el olfato puede abrir una puerta a la esperanza en personas con Alzheimer, Parkinson y otras formas de demencia, cuando la memoria comienza a desvanecerse.

Un aroma que cuenta una historia

"Todo cuerpo tiene un aroma que cuenta una historia: de dónde vienes, qué comes, cómo vives, qué sientes". Se llama volatiloma y es tan distintiva como una huella dactilar. 

La obra muestra también las conexiones del olfato con la gastronomía, porque "comer no es solo alimentarse; es participar en una coreografía sensorial donde los olores y los sabores se buscan, se encuentran y, cuando hay fortuna, se abrazan". En ese sentido, el maridaje es "el arte y también la ciencia de combinar alimentos y bebidas para que juntos creen una experiencia mayor que la suma de las partes",

Dedica varias páginas a la neurogastronomía, la gastronomía sensorial y la impresión de aromas. Y a la historia del perfume, sin olvidar la era digital, con las narices electrónicas y las nuevas experiencias olfativas. Y un capítulo entero, a los aromas en el arte y en la literatura, con referencias a El perfume, de Patrick Süskind; a En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, que convierte una magdalena mojada en té en "una máquina del tiempo sensorial", o a Como agua para chocolate, de Laura Esquivel.

También se citan el proyecto AromAtom, donde Marina Barcenilla crea aromas inspirados en el cosmos; o el Smellitzer de Disneylandia, con ráfagas de aromas en puntos estratégicos para intensificar emociones, guiar comportamientos y dejar en la memoria del visitante una huella más vívida. En la obra hay un capítulo específico para el marketing olfativo, donde se demuestra que, con frecuencia, los consumidores no son conscientes de las razones que hay detrás de sus decisiones de compra.

Pero seguramente la parte más impresionante del libro de Laura López-Mascaraque es la que se centra en el drama de la pérdida del olfato por el Covid, infecciones víricas comunes, enfermedades neurodegenerativas, tratamientos médicos agresivos como la quimioterapia, o simplemente por el paso inevitable del tiempo.

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