02 Jan
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Miguel Ángel Valero

ByteDance, la empresa propietaria de TikTok, invertirá este año 100.000 millones de yuanes (14.000 millones$) en la compra de chips de inteligencia artificial (IA), fundamentalmente a Nvidia. En 2025 fueron 85.000 millones de yuanes, lo que muestra el esfuerzo inversor del grupo chino, aunque todo depende de que se permita al fabricante estadounidense de chips vender sus unidades de procesamiento gráfico H200 en China.

Esta inversión forma parte de la estrategia de ByteDance para aumentar su actividad en IA, ya que la demanda de computación se dispara en sus plataformas de redes sociales, negocio en la nube,  y modelos de lenguaje.

El grupo también ha construido una unidad interna de diseño de chips con alrededor de 1.000 empleados, que ha avanzado en el desarrollo de un procesador con un rendimiento comparable al chip H20 de Nvidia adaptado para China pero a un costo menor.

ByteDance también está invirtiendo en tecnologías de memoria como la memoria de alto ancho de banda y se está preparando para elevar la inversión total en IA a aproximadamente 160.000 millones de yuanes este año.

El grupo chino despide 2025 con unos beneficios cercanos a los 50.000 millones de dólares. Una cifra que, por sí sola, la coloca en la misma liga que Meta y confirma algo que a veces se pierde de vista: estamos ante uno de los mayores gigantes tecnológicos del mundo, aunque no cotice en Bolsa.

En los tres primeros trimestres del año, la compañía ya habría ganado alrededor de 40.000 millones de dólares, superando incluso sus propios objetivos internos. Un ritmo que refleja no solo el éxito de TikTok, sino la capacidad de ByteDance para monetizar su enorme base de usuarios y diversificar su modelo de negocio.

Todo esto sucede mientras TikTok sigue bajo el foco de Washington. La amenaza de prohibición en EEUU por motivos de seguridad nacional obligó a la compañía a mover ficha. ByteDance está muy cerca de cerrar un acuerdo para separar el negocio estadounidense de TikTok mediante una joint venture controlada mayoritariamente por inversores norteamericanos, entre ellos Oracle. El objetivo es claro: garantizar la supervivencia de TikTok en EEUU reduciendo el control directo del grupo chino, aunque todavía falta el visto bueno de los reguladores.

Lo interesante es que, lejos de frenar su crecimiento, esta presión política no ha impedido que TikTok siga expandiéndose con fuerza. La plataforma está apostando de forma agresiva por el comercio electrónico y las ventas en directo, replicando un modelo que ya ha funcionado en China. Además, está cerrando alianzas con grandes tecnológicas estadounidenses y reforzando su presencia cultural y comercial en Occidente.

ByteDance terminó 2025 con unos ingresos cercanos a los 186.000 millones$ , un volumen que sitúa a la propietaria de TikTok apenas un escalón por debajo de Meta. Afirma contar con más de 4.000 millones de usuarios activos mensuales en el conjunto de sus aplicaciones, una cifra que da vértigo y explica por qué su capacidad de monetización sigue creciendo.

A todo esto, se suma su apuesta por la inteligencia artificial. ByteDance está invirtiendo de forma decidida en modelos de lenguaje, chatbots y soluciones de IA generativa, compitiendo directamente con otros grandes grupos chinos como Alibaba o Tencent. No es casualidad que su valoración en mercados privados se haya disparado hasta la zona de los 450.000–480.000 millones$, reflejando un fuerte interés por parte de grandes inversores.

Eso sí, no todo es crecimiento ilimitado en ByteDance. Su negocio doméstico, especialmente Douyin, empieza a notar la debilidad del consumo y de la inversión publicitaria en China. Por eso, TikTok está asumiendo cada vez más peso como motor de crecimiento global del grupo.

"ByteDance ha demostrado que no es solo una red social de moda, sino una máquina de generar beneficios, usuarios y nuevas líneas de negocio. El gran reto ya no es tecnológico, sino político y regulatorio. Y la gran pregunta para los próximos años no es si puede crecer, sino hasta dónde le dejarán crecer en un mundo cada vez más fragmentado", señala el analista Pablo Gil en The Trader.

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