Miguel Ángel Valero
A medida que el futuro de la seguridad europea evoluciona a partir de las relaciones internacionales existentes, habrá una demanda creciente de movilizar inversiones en el sector de la defensa, incluso para los inversores en infraestructuras. Tanto los compromisos adquiridos por los miembros de la OTAN de destinar el 5% del PIB a la defensa como los esfuerzos de la Unión Europea (UE) por asumir un papel más importante en la defensa de los Estados miembros pueden dar lugar a un aumento de la inversión pública y privada en los sectores de infraestructuras que respaldan los objetivos generales de seguridad. Dado que la dependencia histórica de Europa de EEUU para sus necesidades de defensa está siendo objeto de un mayor escrutinio, la región tiene ahora la tarea de abordar años de inversión estructural insuficiente en el sector de la defensa para desarrollar sus capacidades soberanas.
En junio de 2025, los miembros de la OTAN acordaron aumentar su gasto previsto en defensa hasta el 3,5% del PIB para 2035, así como destinar un 1,5% adicional del PIB a infraestructuras relacionadas con la defensa, la seguridad y la resiliencia. Si bien el gasto adicional en defensa para alcanzar el objetivo del 3,5% puede ofrecer oportunidades directas limitadas a los inversores en infraestructuras, "observamos que el estímulo fiscal que se producirá en múltiples sectores probablemente impulsará el crecimiento económico europeo. En general, esto debería beneficiar a los activos de transporte y energía, ya que las grandes empresas europeas de defensa (junto con su importante base de proveedores) aumentarán la producción de armas y equipos", señala un análisis de DWS.
En cuanto a las oportunidades de inversión en infraestructuras, es el objetivo de gasto en resiliencia del 1,5% el que podría dar lugar a una mayor actividad de transacciones en activos de transporte, energía, digitales e industriales. "Ya hemos visto una serie de proyectos de alto perfil propuestos como potenciales beneficiarios de este capital adicional. Sin embargo, esperamos que, en este sentido, los gobiernos se decanten por aumentar la capacidad y la resiliencia de las infraestructuras existentes, en lugar de por proyectos totalmente nuevos a gran escala, dada la coincidencia con los objetivos de la UE de centrar su infraestructura de defensa en activos de doble uso", añade.
Desde el punto de vista de las infraestructuras privadas, la actividad histórica en el sector de la defensa se ha concentrado en las asociaciones público-privadas (APP), utilizadas para construir instalaciones como cuarteles y hangares para aviones. Además, la variedad de inversores en infraestructuras que participan en el sector también ha sido limitada, restringiéndose en gran medida a aquellos con experiencia en procesos de contratación pública y de defensa. Dadas las restricciones de inversión en el sector de la defensa para muchos inversores, y dado que el sector de la defensa sigue siendo un mercado de contratación difícil y competitivo, "no esperamos que los inversores en infraestructuras se decanten por destinar un capital significativo a activos explícitamente relacionados con la defensa", avisan los expertos de DWS. Sin embargo, se espera que se amplíen los vínculos entre las infraestructuras y los objetivos generales de defensa, lo que debería traer consigo oportunidades para que una selección más amplia de inversores en infraestructuras desempeñe un papel significativo.
Las infraestructuras de doble uso, definidas como activos, redes e instalaciones que pueden servir tanto para fines militares como civiles, ocupan un lugar central en la estrategia de defensa de la UE. Con unas estimaciones de 70.000 millones€ de déficit de financiación para que la UE alcance sus objetivos de preparación y movilidad en materia de defensa, esto abre potencialmente la puerta a que el capital privado mejore y potencie la resiliencia de los activos de infraestructuras estratégicas.
Para incentivar la inversión en infraestructuras críticas, por parte de los propietarios de activos, con el fin de mejorar la capacidad para satisfacer las necesidades de defensa, el Libro Blanco de la Movilidad de la UE de 2025 sugiere que se debería disponer de una financiación previsible a largo plazo para reducir los costes del capital privado.
"Aunque todavía se encuentra en una fase inicial, esperamos que esta cofinanciación a largo plazo, junto con otros modelos como las APP, sea la vía principal a través de la cual los inversores en infraestructuras puedan apoyar y beneficiarse de los objetivos de gasto en defensa y de la seguridad general de Europa. Se espera que la financiación pública, junto con el capital privado para la mejora de las infraestructuras, complemente las reformas en ámbitos como las normas transfronterizas y la simplificación de los procesos aduaneros, lo que podría reportar importantes beneficios comerciales a las infraestructuras logísticas existentes", remarcan en DWS.
Europa está entrando en una nueva era en la que la preparación en materia de defensa y la soberanía estratégica se están convirtiendo en los principales motores de las prioridades del continente en materia de infraestructuras. Años de inversión insuficiente, junto con la escalada de las tensiones geopolíticas, han creado una necesidad estructural de mejorar los sistemas de transporte, digitales, energéticos e industriales de Europa. Si bien la fabricación tradicional de material de defensa queda fuera del ámbito de competencia de los inversores en infraestructuras, el ecosistema que la rodea —como los activos de doble uso, los corredores transfronterizos, los sistemas digitales seguros y las infraestructuras energéticas resilientes— ofrece un conjunto de oportunidades con un potencial de expansión considerable. Es fundamental que el impulso político a nivel de la UE, el aumento de los compromisos de gasto nacional y los nuevos instrumentos de financiación proporcionen confianza en las perspectivas de oportunidades de inversión de capital a largo plazo.