15 Jan
15Jan

Miguel Ángel Valero

Con las elecciones a medio mandato de noviembre en mente, a Trump se le acumulan los problemas. Su propuesta sobre los tipos de interés de las tarjetas de crédito han provocado que los principales bancos estadounidenses acumulen tres sesiones consecutivas de caídas en Bolsa. La ominpresente tecnología vuelve a sufrir tras conocerse que el inversor Michael Burry mantiene su apuesta en contra de Nvidia. 

El polémico presidente de EEUU puede consolarse con los resultados de TSMC, que confirman que la demanda de chips sigue sólida, hasta el punto de que el mayor fabricante de semiconductores avanzados del mundo incrementará su inversión en capacidad de producción un 30% más este año (56.000 millones$). Y con que las pequeñas compañías estadounidenses continúan ganando tracción —el Russell 2000 acumula un +6% en lo que va de año— gracias a una economía americana que muestra signos de mejora.

Pero las materias primas se han visto afectadas por el ruido geopolítico. Tras la detención del dictador venezolano, Nicolás Maduro, se especulaba con una posible intervención de EEUU en Irán, respaldada por Trump en medio de las protestas reprimidas a sangre y fuego por el régimen de los ayatolás. Sin embargo, Trump aclaró que no planea intervenir en el país persa, lo que ha provocado retrocesos en el precio del petróleo y de los metales preciosos, especialmente la plata (-3%). 

A ello se suman las declaraciones de Trump asegurando que no destituirá a Powell, pese a la demanda del Departamento de Justicia relacionada con las reformas en edificios históricos de la Fed. 

En este contexto, la volatilidad puede aumentar con la publicación de resultados de varios de los Siete Magníficos —en la última semana de enero—, la evolución del caso contra Jerome Powell, la sentencia del Tribunal Supremo sobre los aranceles y, por supuesto, la reunión de la Fed (28 de enero).

De momento, el consumo se anima. Las cifras de comercio minorista relativas a noviembre –el mes de inicio de las compras navideñas– fueron alentadoras, con un +0,6% mensual. Pero los precios de producción industriales se aceleraron hasta el +3% interanual, un nivel de aumento de los costes de producción que seguiría poniendo cierta presión al alza sobre los precios al consumo en los próximos meses. La tasa subyacente repuntó una décima más y escaló hasta el +3,5% interanual, su mayor nivel desde marzo y prácticamente un punto por encima de los mínimos del año vistos en junio. 

Las ventas de viviendas de segunda mano sorprendieron al alza en diciembre al aumentar un +5,1% mensual y escalar hasta niveles de 4,35 millones de unidades anualizadas, cerrando el año pasado en su mayor nivel desde comienzos de 2023. Se trata de un dato alentador al mostrar un mayor dinamismo de las compraventas de casas.

Columbia Threadneedle: "cautelosamente optimistas"

William F. 'Ted Truscott, Consejero Delegado de Columbia Threadneedle Investments, se muestra "cautelosamente optimistas" respecto a que los mercados seguirán en expansión, respaldados por la moderación de la inflación, los recortes previstos de los tipos de interés y la innovación proporcionada por la IA: "los riesgos económicos y geopolíticos nos instan a mantenernos alerta". 

Los beneficios empresariales estadounidenses seguirán siendo el motor de la rentabilidad de la renta variable en 2026. Las compañías siguen siendo ágiles, se adaptan a los aranceles a la vez que protegen la rentabilidad, lo cual favorece unas perspectivas alentadoras para la renta variable estadounidense.

La bajada de los tipos de interés a corto plazo debería suponer un estímulo para la renta variable, lo cual reforzaría la confianza de los inversores. Aunque la inflación general se ha estabilizado en torno al 3 %, los repuntes localizados —especialmente en los bienes de consumo— indican que persisten presiones sobre los precios. Los aranceles se consolidan como un factor crítico a la hora de evaluar las perspectivas de inflación. Aun cuando suelen descartarse como ajustes puntuales, estos aranceles siguen teniendo repercusiones en las cadenas de suministro, aumentando los costes y cuestionando las premisas sobre la estabilidad de precios a largo plazo. Si la inflación volviera a acelerarse, la Reserva Federal podría suspender los recortes de los tipos de interés y la curva de tipos podría tornarse más pronunciada, lo cual reconfiguraría y complicaría las valoraciones tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija.

"La fortaleza de los beneficios avala el optimismo, pero las elevadas valoraciones y los riesgos geopolíticos subvalorados exigen la atención de los inversores. Es el momento de sacar partido de las oportunidades globales", apunta Truscott, que coloca el foco en:

  • Japón: se distingue como una oportunidad de inversión atractiva, ya que el país está inmerso en una transición de una cultura del ahorro en efectivo a una cultura de la inversión. Por primera vez en décadas, hay un gran optimismo entre los inversores respecto a la renta variable japonesa, motivado por las reformas del gobierno corporativo favorables a los inversores y a un notable viraje para el consumidor japonés del ahorro a la inversión. Las tendencias demográficas e inflacionistas están agilizando esta transición cultural, lo cual genera oportunidades para las compañías locales y los inversores globales. Nos sentimos optimistas y anticipamos una rentabilidad más sólida para la renta variable japonesa.
  • Europa: Con potencial, pero sometida a presiones. La relajación de los tipos de interés y la flexibilización del freno al endeudamiento de Alemania favorecieron las expectativas para la renta variable europea en 2025. Pero Europa se enfrenta a grandes presiones. Las cargas reglamentarias y la competencia por parte de China en forma de productos de alta calidad y bajo coste como los vehículos eléctricos están amenazando el liderazgo manufacturero de Europa. Las respuestas políticas y la desregulación serán determinantes si Europa desea maximizar su potencial económico y sacar partido del mercado único.
  • Reino Unido: Hemos empezado a detectar signos de recuperación o de aceleración del crecimiento económico en ese mercado. El reciente auge del mercado de renta variable del Reino Unido hasta alcanzar máximos históricos ha suscitado un debate sobre las perspectivas. Hay ocho valores que han aportado más de la mitad de la rentabilidad del FTSE 100, lo cual reproduce la dinámica de concentración que ha caracterizado el mercado de renta variable estadounidense. Sin embargo, a esta concentración le subyacen algunas oportunidades interesantes: cientos de compañías que cotizan con valoraciones atractivas y con sólidos análisis fundamentales nacionales. Aun así, la inflación se mantiene en el 4% y la política fiscal se decanta por un aumento de los impuestos. Si bien las valoraciones son muy interesantes, las reformas estructurales siguen quedándose atrás respecto a las de otras regiones.
  • Mercados emergentes: Cada vez ganan más terreno. Los mercados emergentes resultan cada vez más apetitosos. La creciente debilidad del dólar y el crecimiento mundial suelen favorecer a estos mercados, y ahora tenemos una postura mucho más optimista sobre la renta variable de los mercados emergentes que la que teníamos en el pasado.

Los mercados de renta fija comienzan 2026 con una impactante dosis de optimismo. Una economía estable, el recorte de los tipos de interés de la Reserva Federal y una demanda boyante de bonos constituyen los cimientos para obtener una rentabilidad esperanzadora. Los aspectos fundamentales crediticios con calificación de inversión siguen mostrándose sólidos y los mercados de crédito público parecen estables.

"Apreciamos un creciente interés de los inversores por el crédito privado como una clase de activo ofrece oportunidades de rentabilidad diferenciada, pero hay que mantenerse vigilantes ante este tipo de activo. Un análisis riguroso y una gestión activa serán herramientas cruciales para que los inversores puedan aprovechar las oportunidades en evolución del crédito privado", avisa.

El aumento exponencial de la deuda pública mundial sigue constituyendo una fuente de preocupación a largo plazo para los mercados, sobre todo con el aumento desmesurado de los pagos de intereses. Los próximos tres a cinco años podrían acarrear graves consecuencias si no se resuelve este problema estructural. "Debemos mantener una estrecha vigilancia sobre la política fiscal y determinar qué niveles de deuda son sostenibles. El alto nivel de endeudamiento no es solo un problema de los EEUU, sino que es un desafío global que afecta a muchos otros países, como Japón, los países europeos y algunos más. Si bien existen soluciones, estas requieren acciones valientes frente a complejas decisiones políticas", insiste.

Riesgos geopolíticos en primer plano

En 2025 los mercados hicieron caso omiso, en gran medida, a los riesgos geopolíticos, quizás hasta el punto de caer en la autocomplacencia. Pero han saltado a primer plano a principios de año con Venezuela y la renovada política estadounidense hacia América Latina. La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania sigue sin resolverse, mientras que las tensiones entre China y Taiwán siguen generando preocupación. Además, el nuevo rumbo de la política de EEUU hacia Europa y los riesgos de conflicto en Oriente Próximo añaden complejidad al paisaje geopolítico. 

"Considerando que las valoraciones son altas, especialmente en la renta variable estadounidense, el margen de error es estrecho. En el mundo de las inversiones hay un viejo dicho que reza que la confianza es sinónimo de liquidez, y la liquidez equivale a confianza. Una perturbación notable puede menoscabar la confianza del mercado rápidamente y la liquidez puede evaporarse en un instante en los mercados actuales, que evolucionan rápidamente. Podríamos estar a solo un incidente de que los mercados se carguen la complacencia y reaccionen deforma negativa ante los acontecimientos mundiales desestabilizadores", advierte el CEO de Columbia Threadneedle Investments.

Por su parte, la inteligencia artificial (IA) es un tema de inversión primordial para 2026, ya que el gasto empresarial en IA se centra en la reducción de costes y en la mejora de la productividad. Aunque los beneficios inmediatos son tangibles, la rentabilidad de la inversión a largo plazo sigue percibiéndose con incertidumbre. Esto suscita la pregunta: ¿cómo será 2027 y los años posteriores? "Estamos analizando detenidamente las implicaciones de la expansión de la IA para los mercados, así como la circularidad de algunas inversiones en IA", señala.

"La diversificación no es negociable Aunque la renta variable estadounidense ha producido generosos rendimientos, la historia demuestra que las posiciones de liderazgo son cambiantes. No solo eso, sino que, la desmesurada concentración de rentabilidad en básicamente siete valores negociables subraya el argumento a favor de la diversificación", resalta Truscott. 

Una cartera diversificada—que incluya valores de gran y pequeña capitalización, renta variable estadounidense e internacionales, renta fija y productos alternativos— es esencial para el éxito a largo plazo. Los valores de pequeña capitalización están despertando interés gracias a la caída delos tipos de interés y al crecimiento económico favorable. La exposición internacional se beneficia de la debilidad del dólar y de las importantes reformas adoptadas en mercados como el de Japón. Los bonos municipales, que suelen ser subestimados, ofrecen atractivas rentabilidades y deberían desempeñar un papel más decisivo en las carteras de los inversores. Los bonos con calificación de inversión, que se encuentran en una excelente situación desde el punto de vista de análisis fundamental, ofrecen una estabilidad nada desdeñable; las asignaciones 'core'/'core-plus' deben seguir siendo fundamentales. Los bonos de renta fija de alto rendimiento, aunque presentan diferenciales ajustados, ofrecen una rentabilidad adecuada. Los alternativos aportan beneficios de diversificación, pero exigen una mayor formación de los inversores a medida que se amplía el acceso. Una exposición amplia es en todo momento una buena idea, pero en el contexto actual, la diversificación cobra aún mayor importancia. Los inversores salen ganando a medida que evoluciona el sector

La gestión de activos se mantiene competitiva, fragmentada y dinámica. La presión delas comisiones sigue siendo un problema significativo para el sector, mientras que la eficiencia operativa requiere una mayor atención. La consolidación podría acelerarse, especialmente en los mercados bajistas, mientras que la rivalidad por hacerse con el talento sigue siendo feroz. La innovación en vehículos, estrategias y tecnología continúa centrándose en afrontar las necesidades cambiantes de los inversores a medida que cambian las condiciones del mercado. Los ETF activos, las cuentas gestionadas de forma independiente, las carteras modelo y el acceso más generalizado a los productos alternativos están reconfigurando el panorama de la inversión, ya que ofrecen a los inversores una mayor variedad de opciones a la hora de acceder a soluciones de inversión. Los fondos de inversión mantienen su relevancia, especialmente en los planes de jubilación, pero la presión sobre los precios y la innovación favorecen los vehículos más modernos. La innovación en vehículos está proporcionando más capacidad a los inversores con menores costes, mayor flexibilidad y más variedad de soluciones.

La demanda de inversiones alternativas está en auge, ya que los inversores buscan diversificación y rentabilidades diferenciadas, pero "tenemos que ser cuidadosos con la asignación de carteras". Sigue siendo crucial equilibrar esos beneficios con la naturaleza semilíquida o ilíquida de los activos alternativos. La eficacia depende de la planificación y la formación: los asesores y los clientes deben comprender las posibles ventajas y desventajas y estar preparados para comprometer capital a largo plazo. Democratizar elacceso es positivo, pero es esencial tomar decisiones informadas.

La gestión activa sigue siendo vital. A medida que crece la inversión pasiva, las ineficiencias en la renta variable y en la renta fija crean oportunidades para que los gestores cualificados identifiquen títulos con valoraciones incorrectas y generen resultados por medio de un análisis riguroso y la construcción de carteras.

"El año que tenemos por delante plantea un escenario lleno de oportunidades, pero no exento de riesgos. Los mercados son pujantes, la liquidez es robusta y reina el optimismo. Aun así, la confianza puede quebrarse. Las sorpresas inflacionistas, las crisis geopolíticas o las turbulencias en los mercados crediticios podrían alterar rápidamente el panorama de inversión. La prudencia es indispensable para afrontar las oportunidades y los riesgos de 2026", concluye.

UBS: rally del oro

El oro ha prolongado su fuerte rally y ha marcado nuevos máximos, en un contexto de persistente incertidumbre política y geopolítica. Pese a las subidas ya registradas, en UBS esperan que el precio del oro siga avanzando hasta los 5.000$ por onza en los próximos meses, impulsado por la demanda de cobertura frente a los riesgos macroeconómicos, políticos y geopolíticos aún presentes: han resurgido las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la incertidumbre institucional y de política económica refuerza la demanda de activos refugio, por lo que el contexto fundamental sigue siendo favorable para el oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “Dado que se espera que la demanda de oro por parte de los bancos centrales y de los inversores continúe creciendo este año, mantenemos una posición positiva en el metal y vemos valor en una asignación de un dígito medio dentro de una cartera bien diversificada. Aunque reconocemos los riesgos a la baja derivados de la prima actualmente elevada, el precio del oro podría incluso superar nuestras previsiones y alcanzar los 5.400$ por onza si aumentan los riesgos políticos o financieros”.

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