28Mar

Para DWS, sigue siendo un valioso elemento de diversificación, pero sus características de refugio seguro varían en función del periodo y del acontecimiento, por lo que requieren una reevaluación continua y actualizada, en lugar de una confianza ciega.

Miguel Ángel Valero

Las turbulencias en los mercados provocadas por la guerra en Oriente Medio han vuelto a poner en tela de juicio el papel del oro como refugio seguro a corto plazo. A pesar del recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, que han provocado fuertes caídas en los mercados de renta variable y de renta fija, el precio del oro se ha visto sometido recientemente a una presión notable. Aunque ya había subido alrededor de un 25% en los dos primeros meses del año —lo que hace que los precios sigan al alza en lo que va de año—, desde el estallido de la guerra, el oro ha sufrido tanto como otras clases de activos, lo que contradice su imagen tradicional como cobertura frente a las crisis.

¿Excepción o tendencia? Para responder a esta pregunta, conviene analizar cómo se han comportado el oro y la renta variable en las distintas fases del mercado. La correlación permite medir si dos clases de activos tienden a moverse en la misma dirección o en direcciones opuestas: un valor de +1 significa que ambos activos se mueven en la misma dirección. Un valor de 0 indica que no existe una relación apreciable, mientras que un valor de -1 significa que los dos activos se mueven exactamente en direcciones opuestas. Para que un activo se considere un “refugio seguro”, sería especialmente deseable una correlación baja o negativa durante los periodos de fuertes caídas en los mercados de renta variable.

El gráfico elaborado por DWS muestra la correlación entre las rentabilidades diarias del oro y el S&P 500 en diferentes fases del mercado, clasificadas tanto por la magnitud de la rentabilidad diaria del S&P 500 como por dos periodos de tiempo distintos. Observamos que, en el periodo comprendido entre 1975 y 2016, el oro mostró en general solo una correlación débil con los movimientos del mercado de valores. El oro tendía a revalorizarse cuando las acciones sufrían fuertes caídas (una pérdida diaria superior al 2,5%), con una correlación negativa observada de 0,13. Sin embargo, desde 2016 ha surgido un patrón diferente: una correlación positiva en los días con caídas significativas en los mercados de valores. 

Precisamente en las fases en las que cabría esperar que un activo refugio proporcionara estabilidad, el oro ha tendido a moverse en la misma dirección que las acciones. Este movimiento paralelo también fue evidente en días de mercado muy positivos, lo que permitió a los inversores “diversificados” beneficiarse por partida doble.

¿Cómo se explica este fenómeno? ¿Por qué los inversores en renta variable no parecen refugiarse en el oro, supuestamente seguro, cuando el mercado bursátil registra pérdidas significativas? En primer lugar, el oro es un segmento de mercado más reducido y menos líquido en comparación con el mercado de acciones o de bonos. Además, cada vez está más condicionado por la demanda pasiva (a través de ETF o estrategias basadas en reglas). 

Con la retirada generalizada de la negociación por cuenta propia por parte de bancos y corredores, el mercado ha perdido un importante amortiguador. En el pasado, estas instituciones negociaban activamente con su propio capital y contribuían a suavizar las fluctuaciones del mercado; muchas de ellas se han retirado desde entonces. Al mismo tiempo, ha aumentado la proporción de inversores pasivos, actores que tienden a amplificar los movimientos del mercado en lugar de amortiguarlos. A esto se suman los inversores que operan con presupuestos de riesgo fijos o posiciones apalancadas y que necesitan liquidez rápidamente cuando se producen ajustes de márgenes. 

Cuando una clase de activos sufre una caída excepcionalmente pronunciada, los inversores deben obtener liquidez allí donde puedan liquidar posiciones rápidamente y/o donde tengan ganancias acumuladas, como ha sido el caso recientemente con el oro.

En este análisis, los expertos de DWS se refieren explícitamente a las fluctuaciones diarias. La correlación del oro con otras clases de activos en horizontes temporales más largos —y qué factores influyen tanto en el nivel como en la dirección de dicha correlación— es un tema totalmente distinto. A corto plazo, el oro ha seguido ofreciendo en ocasiones ventajas de diversificación, por ejemplo, en torno al “Día de la Liberación” en abril de 2025 o durante la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la pandemia de COVID-19. 

Sin embargo, más recientemente, las salidas de segmentos de inversión más tácticos, como los inversores minoristas o determinados gestores de activos, han lastrado el mercado del oro. Para los analistas de DWS, el oro sigue siendo un valioso elemento de diversificación, pero sus características de refugio seguro varían en función del periodo y del acontecimiento, por lo que requieren una reevaluación continua y actualizada, en lugar de una confianza ciega.

25Mar

"Los inversores con afinidad por el oro deberían considerar una asignación de un porcentaje de un solo dígito medio, dado su papel duradero tanto como cobertura como instrumento esencial para la diversificación de carteras”, recomiendan en UBS.

Miguel Ángel Valero

El UBS CIO Daily vaticina que el oro debería seguir recuperándose gracias al respaldo de los fundamentales: "se sitúa alrededor de un 15% por debajo de su máximo histórico en enero, pero creemos que su papel tanto como cobertura como instrumento esencial para la diversificación de carteras se mantiene sin cambios. Consideramos que los niveles actuales de precio son atractivos para los inversores a largo plazo. Es poco probable que se produzca un endurecimiento de la política en el corto plazo. El oro ayuda a proteger frente a los efectos de segundo orden de los acontecimientos geopolíticos. La demanda estructural de oro se mantiene sólida".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma:
“Creemos que la trayectoria alcista a largo plazo del oro sigue intacta y prevemos que el metal precioso alcance los 5.900$ por onza a finales de este año. Los inversores con afinidad por el oro deberían considerar una asignación de un porcentaje de un solo dígito medio, dado su papel duradero tanto como cobertura como instrumento esencial para la diversificación de carteras”.

Ofi Invest: claras oportunidades de inversión

La gestora de activos francesa Ofi Invest AM cree, por su parte, que la fuerte caída de los precios de metales preciosos como el Oro y la Plata los convierte en claras oportunidades de inversión. Porque estas caídas se deben a factores coyunturales provocados por la guerra en Irán, que no varían sus fundamentos sólidos que justifican una tendencia al alza en el largo plazo.

Respecto a los metales industriales, la gestora francesa es más prudente. Algunos metales son más resilientes en fases como la actual, y es posible que la guerra impulse las perspectivas de desaceleración económica, lo que podría retrasar las inversiones necesarias para mantener la oferta con la que satisfacer las necesidades derivadas de la transición energética, una vez la situación se aclare. 

Desde que comenzó la guerra en Oriente Medio, todos los mercados de metales han sufrido caídas importantes. A fecha 23 de marzo, el Oro ha caído casi un 20%, la Plata cerca de -30% y el Cobre más de -10%. Estos mercados han vuelto a niveles de diciembre de 2025, y las fuertes subidas desde que empezó el año han desaparecido

El cierre del estrecho de Ormuz supone que cerca del 20% del petróleo y gas en el mundo ya no se puede exportar. Los inversores interpretan que esto favorece la inflación, y han revisado sus perspectivas de tipos de interés. Los mercados descontaban uno o más recortes de tipos en EEUU o Europa, ahora esperan subidas en Europa y tipos estables en EEUU.

Puesto que las materias primas no aportan rendimientos, cuando se revisan los tipos de interés se ven más afectadas. En este caso, el Oro y la Plata. 

Cuando los inversores estaban más optimistas con los mercados europeo y los emergentes, la guerra en Irán ha hecho que regrese el interés por los activos de EEUU, que resisten mejor las situaciones de tensión geopolítica. Este renovado interés ha provocado la subida del dólar, la divisa con mayor peso en los precios de las materias primas, ya que se negocian en dólares en todo el mundo. Cualquier apreciación del dólar, reduce el poder adquisitivo de otras divisas, y ejerce presión bajista sobre los precios de las materias primas.

Los mercados de materias primas, especialmente los de metales preciosos, se habían beneficiado de la reasignación de activos en las carteras. El regreso de la correlación entre activos tradicionales (acciones y bonos) desde la crisis de la COVID había animado a los inversores a diversificar hacia activos reales. Los movimientos actuales del mercado están provocando que los inversores tomen beneficios en activos que se habían revalorizado.

Por otra parte, los mercados de materias primas son mucho más pequeños que los de acciones y bonos. Esto significa que los  ajustes pueden desencadenar correcciones fuertes. Ajustes que van más allá de tomar beneficios, se llevan a cabo para preservar el margen en los activos estratégicos en las carteras.

Algunos mercados como el del Oro, son muy líquidos. Esto significa que suelen ser los primeros en verse afectados cuando, como sucede ahora, se producen oleadas de ventas a consecuencia de acontecimientos políticos o geopolíticos. Históricamente, a estas correciones le siguen fuertes rebotes.

Hay otros factores secundarios que también influyen, añaden los expertos de Ofi Invest AM. Respecto al Oro, ciertos países del Golfo podrían vender parte de sus reservas, para financiar gastos de defensa y reconstrucción, aunque esto no se ha materializado por el momento. Oriente Medio es esencial para el mercado del Oro, ya que el 20% del comercio mundial pasa por Dubái. Un factor que propicia que el consumo de Oro en la region tiende a reducirse.  Si el conflicto persiste, el mercado empieza a anticipar una posible desaceleración económica que afectaría a la demanda mundial de metales. Esta perspectiva justificaría las caídas en precios.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, que asesora a los países de la OCDE sobre sus políticas energéticas), afirma que la guerra en Oriente Medio es la mayor amenaza energética de la historia.Y ello porque. aunque el mundo ya es consciente de su gravedad, su alcance y sus consecuencias para la economía todavía son infravaloradas.

El mayor problema que provoca esta situación es un shock de oferta energética, y también un shock de precios. En entornos así, las subidas de tipos son poco útiles; durante las crisis petroleras de los años 70, los gobiernos permitieron subidas de la inflación. 

La magnitud del shock de oferta es tal, que una subida moderada de los precios de la energía podría no ser suficiente para destruir la demanda en la medida necesaria para reequilibrar los mercados. Sobre todo porque la demanda de hidrocarburos por unidad de PIB es mucho menor, ya que ahora es mucho más eficiente que antes. 

Desde el punto de vista de Ofi Invest AM, la pérdida de petróleo, gas natural, fertilizantes, azufre (esencial para ciertos fertilizantes y para refinar níquel y cobre), helio (crucial para la producción de semiconductores) y nafta (utilizada en la producción de plásticos) afecxtará a las cadenas de suministro, y reducirá  la producción y, por tanto, el crecimiento.

La Fed, con su doble mandato de gestionar el empleo y la inflación, podría enfrentarse a un dilema: subir tipos para combatir la inflación o bajarlos para apoyar el crecimiento y el empleo. Si la Fed sube tipos, no podría evitar un shock de oferta sin perjudicar el crecimiento, por lo tanto, no parece que lo vaya a hacer. Además, si los países del Golfo pierden ingresos, la capacidad de financiarse por parte de Estados Unidos se debilitaría, ya que estos países son grandes compradores de bonos del Tesoro USA. Esto forzaría a la Fed a una postura mas acomodaticia. 

Respecto al BCE, podría verse obligado a subir tipos, dado su mandato único de buscar la estabilidad en precios, pero el crecimiento en la Eurozona se veria muy dañado. 

A la postre, todos los bancos centrales tendrían que apoyar sus propias economías, tomando medidas acomodaticias parecidas a las que ya aplicaron en el pasado. 

En cualquier caso, los factores estructurales que soportan la subida del Oro a largo plazo permanecen invariables: el endeudamiento en las principales economías es tan elevado, que no puede soportar una subida de los tipos de interés reales sin que se generen serias dudas sobre la solvencia de la deuda soberana.

Esta circunstancia, combinada con un mayor riesgo de estanflación, convierte en una oportunidad muy atractiva para el inversor, la reciente caída del precio de las materias primas, según Ofi Invest AM. El Oro y otros metales preciosos,  deberían retomar su tendencia alcista, y este escenario de elevada deuda podría facilitar el regreso a los niveles máximos de precios, incluso a superarlos. Es una situación que se ha repetido en el pasado muchas veces. 

El inestable escenario geopolítico, junto a la menor confianza en Estados Unidos y su política exterior, hace que la posibilidad de un rebote de los precios sea todavía mayor, según los expertos de Ofi Invest AM. 

Un  escenario diferente para los metales industriales

Los metales industriales podrían continuar estando afectados por el riesgo de desaceleración hasta que la situación se estabilice. Sin embargo, algunos metales podrian mostrar una mayor resiliencia en este entorno:

  • Aluminio. El Golfo Pérsico representa alrededor del 10% de la producción mundial, parte de la cual lleva meses paralizada.
  • Cobre y Níquel. Para su refinado se requiere azufre, mineral del que gran parte procede de la región del Golfo.

Además, el progreso de la transición energética especialmente en China, que está expandiendo su red eléctrica, podría compensar la destrucción de demanda en los sectores tradicionales.

La crisis energética esta reforzando el foco en la soberanía energética. Por ello, algunos países podrían acelerar los esfuerzos de electrificación y reducir la dependencia de suministros energéticos extranjeros, tal como ha hecho China.

En la gestora francesa opinan que la caída de los precios de los metales preciosos es una buena oportunidad para el inversor, dados los sólidos fundamentos que continúan respaldando estos activos.

En los metales industriales, los expertos de la gestora francesa se mantienen más prudentes a corto plazo. La crisis actual puede retrasar las inversiones necesarias para cubrir las necesidades futuras. lo que provocaría déficits de oferta cuando el entorno geopolítico turbulento actual se aclare. 

16Feb

Con la demanda disparada y un fuerte cambio en las correlaciones respecto a otros activos, han dejado de ser un factor de protección y diversificación en las carteras para negociarse en mercados donde los flujos de entrada y salida de capital son muy rápidos para lograr retornos en muy corto plazo.

Miguel Ángel Valero

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea integrado en Banor Sicav, avisa que, el Oro y la Plata han dejado de ser los activos tradicionalmente considerados como 'colchón' en las carteras, que protegen al inversor de entornos adversos como conflictos bélicos, inflación e incertidumbre. En el entorno actual, con la demanda disparada y un fuerte cambio en las correlaciones respecto a otros activos, se han convertido en activos especulativos, negociados en mercados donde los flujos de entrada y salida de capital son muy rápidos para lograr retornos en muy corto plazo. Ambos metales han dejado de ser un factor de protección y diversificación en las carteras. 

Según Angelo Meda, el papel del Oro en la gestión de carteras siempre ha sido la protección,  sobre todo cuando el entorno empeora, cubriendo la cartera  frente a la inflación y la incertidumbre, y actuando como una póliza de seguro en tiempos difíciles. La asignación idónea de Oro en una cartera es difícil de cuantificar, pero hasta hace poco tiempo se aceptaba ampliamente que invertir entre un 1% y un 5% de la cartera en Oro, era un porcentaje razonable para protegerla de escenarios adversos.  

Esta función 'protectora' del Oro se fue difuminando con el tiempo En su lugar se abrieron paso activos alternativos, como el Bitcoin, pero con poco éxito. Posteriormente, el Oro se convirtió en un activo especulativo, protagonista de burbujas especulativas, y ha arrastrado a otros metales como la Plata.

En el entorno actual, el Oro se ha convertido en un activo más especulativo que protector, dada la alta volatilidad y su rally alcista de las últimas semanas, indica este experto. Por tanto, es necesario plantearse qué es lo que el Oro aporta actualmente a las carteras, una vez que cambió su rol tradicional. 

Esto se puede saber, como indica Angelo Meda, comprobando cuál es el coeficiente de correlación actual. En condiciones normales, el Oro debería mostrar una correlación casi nula con otros activos financieros, de forma que su evolución tendría que ser casi totalmente independiente de otros activos. En fases de tensión en los mercados, esta correlación debería ser próxima  a –1, es decir, el Oro  sube cuando los mercados caen y viceversa. 

Otro escenario 'normal' que debería suceder es el de la correlación negativa entre el Oro y una cesta de acciones 'momentum'. La estrategia momentum busca comprar acciones que superan al índice, y vender las que quedan rezagadas, ya que se basa en la idea de que las tendencias persisten e intenta seguirlas.  El Oro, en condiciones normales, debería servir como un colchón que protege a los inversores frente a entornos difíciles como guerras, inflación y pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, en los últimos seis meses, la correlación entre el Oro y el momentum ha sido históricamente la más alta, alcanzando +0.5, cuando la media a largo plazo estaba algo por debajo de 0. Esto es “una señal clara de que los inversores han estado comprando Oro para especular y no para protegerse”, confirma el gestor de Banor Mistral.

Miedo a una devaluación del dólar

El principal motivo que subyace detrás de esta carrera especulativa con el Oro, es el miedo a la 'devaluación' del dólar. Los inversores creen que el gobierno estadounidense, para atender sus futuras deudas, necesitará imprimir cada vez más dólares, generando inflación monetaria y devaluando la divisa. Todo ello supone que, sin alternativas creíbles y suficientemente líquidas en las finanzas globales, el capital busca refugio en el Oro. Pero esta narrativa tiene un punto débil, ya que si los mercados realmente creyeran en una inminente devaluación del dólar, las expectativas de inflación serían mucho más altas y la divisa se estaría debilitando de forma mucho más pronunciada de lo que lo está haciendo. 

Este experto señala que dado que el factor debilidad del dólar no justifica el rally del Oro, es necesario poner el foco en la situación actual de la oferta y la demanda. La oferta es relativamente rígida, algo que sucede habitualmente con los metales, ya que aumentar la producción requiere meses o incluso años. Por tanto es la demanda la que mueve los precios. 

En el caso de la Plata, ha habido signos inequívocos de una demanda totalmente irracional: la semana pasada, los volúmenes negociados en ETF de Plata superaron los del ETF que replica el S&P 500, algo sin precedentes.

En el caso del Oro, una muestra de que la demanda se ha exacerbado es lo que sucedió el 30 de enero. Los mercados financieros negociaron un volumen equivalente a 180 veces la producción anual de Oro. Incluso circulan rumores de que algunos físicos y geólogos recaudaron fondos para crear la 'piedra filosofal' produciendo Oro en laboratorios usando la bacteria Cupriavidus metallidurans o mediante procesos químicos, en este caso la transmutación nuclear del mercurio. Como indica Angelo Meda, “hasta hace poco esto no era viable económicamente, pero dados los precios actuales del Oro, se acerca a la viabilidad financiera”.

Otro de los factores que están transformando el mercado del Oro, es que se ha inundado de 'dinero rápido'. Un capital que salta rápidamente de un activo a otro, en busca de retornos fáciles y rápidos. Un comportamiento que se refuerza por la proliferación de productos, plataformas y derivados que facilitan seguir tendencias y narrativas utilizando apalancamiento financiero.

Los profesionales de la gestión de carteras necesitan, según el gestor de Banor Mistral, encontrar activos descorrelacionados que permitan construir una verdadera diversificación. Esto evitaría, por ejemplo, lo que sucedió en 2022, cuando casi todos los activos financieros ofrecieron rentabilidades negativas. El auténtico valor de los activos en las carteras, tiene que identificarse no tanto por el rendimiento bruto que aporten,  sino por su capacidad de proporcionar una diversificación genuina (el único “almuerzo gratis” disponible en los mercados, según Meda). Lograrlo requiere no sólo entender las características de cada instrumento, sino también las correlaciones entre activos, que nunca permanecen constantes en el tiempo y no siempre evolucionan como esperan los inversores.

09Feb

Robeco eleva del 4,75% al 5,25% la rentabilidad de las materias primas entre 2026 y 2030, por la mayor demanda pero también por el menor atractivo de los tradicionales sectores refugio, como el bono del Tesoro de EEUU.

Miguel Ángel Valero

El oro subió hasta superar la histórica barrera de los 5.000$ por onza en enero y alcanzó un máximo de casi 5.600 antes de desplomarse más de un 15%, hasta los 4.500, el 2 de febrero. El oro, un 'sector refugio' muy demandado durante siglos, casi ha duplicado su valor en los últimos 12 meses por el temor a nuevos conflictos en torno a Groenlandia e Irán, además de por las continuas tensiones comerciales entre EEUU y China.

La plata ha experimentado una subida aún más meteórica, alcanzando la cifra récord de 121$ por onza antes de caer más de un 40%, hasta los 72. En los últimos 12 meses, su valor ha pasado a ser más del doble, en parte debido a que su demanda en aplicaciones industriales, como la energía limpia y la IA, ha superado con creces el suministro de las minas. La plata, antaño la base de todas las monedas,sigue teniendo un caché monetario por derecho propio.

Ambos se clasifican como materias primas en las carteras de inversión. Pero, ¿acaso son para tanto? "Tras una increíble racha de rentabilidad sólida por parte de los objetos brillantes, seguida de una mediática corrección, es un buen momento para hacer balance", afirma Arnout van Rijn, Portfolio Manager de las estrategias multiactivos de Robeco Investment Solutions.

"En Expected Returns a 5 años 2026-2030, elevamos la previsión de rentabilidad de las materias primas del 4,75% al 5,25%. Encontramos dos razones fundamentales en las que se basa esta previsión, de una rentabilidad superior a la media, para esta clase de activos. La primera es el aumento de la demanda de metales con fines de electrificación, construcción de infraestructuras y defensa militar. Además, observamos que el aumento de las previsiones de inflación, combinado con la elevada deuda (de EEUU), derivan en un menor atractivo de los tradicionales 'sectores refugio' alternativos, como los bonos del Tesoro estadounidenses".

"También afirmábamos que las materias primas ya no eran baratas, aunque eso solo se basaba en el hecho de que cotizaban por encima del precio promedio en cinco años (con la notable excepción del petróleo). Desde entonces, hemos abierto posiciones en metales industriales y aumentado las del oro en las carteras", explica.

Y la rentabilidad ha sido constante. El oro superó con creces a la renta variable en 2025, a pesar del importante repunte de los mercados bursátiles globales. Lo mismo ocurre si retrocedemos 20 años, hasta 2005.

Si nos remontamos aún más atrás, el oro es la segunda clase de activos con el mejor rendimiento en el último medio siglo, por detrás de la renta variable. La plata ocupa el tercer lugar en cuanto a rentabilidad, aunque tiene una volatilidad mucho mayor. En conjunto, las materias primas han generado una rentabilidad del 5,7% en euros en los últimos 50 años, aunque la del petróleo solo ha aumentado un 3,2%. 

"El oro destaca como material más seguro, pues su volatilidad es del 18%, mientras que la de la plata y el petróleo supera ampliamente el 30%. Además, los metales preciosos tienen bajas correlaciones con la renta variable y la renta fija. El cobre no tiene un historial tan largo, pero si nos remontamos casi 40 años atrás, ha generado algo más de un 5% de rentabilidad, pero con una volatilidad que también es relativamente alta, del 25%", explica el experto de Robeco.

"La conclusión es que la asignación estructural en una cartera multiactivo a activos sin rendimiento, como las materias primas, conviene a los inversores a largo plazo. Cuanto más brilla el metal, más rentabilidad ofrece. Compramos oro para obtener diversificación y una rentabilidad sólida a largo plazo con una volatilidad limitada", remarca.

¿Qué ocurre con la dinámica de precios de la oferta de dos metales cuya disponibilidad es limitada? En la historia de la humanidad, solo se han extraído unas 220.000 toneladas de oro (lo cual equivale a tres piscinas olímpicas y media), y solo quedan unas 60.000 toneladas bajo tierra, según el Consejo Mundial del Oro.

"El coste de producción marginal solo puede limitar la caída de las valoraciones en la parte corta, porque una disminución del precio acabaría con la oferta y devolvería el equilibrio. Evidentemente, no es el caso del oro ni de la plata, pues el coste de producción marginal del oro se sitúa en torno a 1.700$ por onza (con un precio al contado de 5.000$) y el de la plata en 20$ por onza (en 90$ si es al contado)", apunta Van Rijn.

"El cobre tiene un mayor respaldo, pues sus costes marginales rondan los 5$ por onza frente a un precio de mercado de 6 por onza. El petróleo también está mejor respaldado desde este punto de vista", añade.

El detonante de la corrección

En este contexto, ¿qué podría salir mal? El anuncio por parte del presidente Trump de que su candidato a presidir la Reserva Federal era un experimentado banquero central y conocido 'halcón' (lo cual disipó los temores de que aumentara la inestabilidad en el mayor sistema financiero del mundo) provocó el desplome de los precios de los metales considerados 'sectores refugio'.

"El contexto macroeconómico favorece al oro como cobertura frente a los niveles excesivos de deuda y la impresión de dinero. Sin embargo, hasta que no veamos que tanto el mercado de bonos del Tesoro como el dólar caen bruscamente, no creeremos en el denominado 'comercio de devaluación'", señala el gestor de Robeco.

"Los temores por la independencia de la Fed se han disipado, con lo que también se ha desvanecido la creencia de algunos compradores de que el sistema financiero tal como lo conocemos está llegando a su fin. Dado el comportamiento intimidante de EEUU, es difícil que ningún banco central europeo dé un vuelco y cambie sus reservas de oro por bonos del Tesoro estadounidenses. Aun así, debido a las políticas impredecibles de regímenes populistas, podrían tomarse medidas para capitalizar parte de los beneficios derivados del oro obtenidos por los bancos centrales y alterar el equilibrio favorable entre demanda y oferta", avisa.

Es posible que se avecine otro tambaleo debido a la mentalidad de burbuja entre inversores que ha causado el fuerte aumento los precios de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial y que, antes de eso, derivó en el frenesí por el 'oro digital', el bitcoin, según afirma Van Rijn.

Los inversores minoristas han sido en parte responsables del repunte del oro, gracias a las facilidades de inversión que ofrecen los ETF.«En 2025, los minoristas (chinos y estadounidenses) provocaron una subida exponencial de los precios del oro, de modo que era inevitable que se produjera un colapso como el de finales de enero», explica Van Rijn. "Dado el aumento de tenedores débiles atraídos por el encanto de los objetos brillantes, hay bastantes posibilidades de que se produzcan más ventas en 2026. Con los precios actuales y un consenso optimista, es lógico tomar beneficios", concluye.

08Feb

Para los inversores, la conclusión clave de los acontecimientos recientes es que las grandes caídas forman parte del paquete cuando se trata de metales preciosos.

Miguel Ángel Valero

La última venta masiva ha supuesto un dramático recordatorio de que los metales preciosos pueden moverse en oleadas. En la historia reciente, los precios ajustados a la inflación siguen estando en niveles poco habituales. El oro puede moverse rápido, y luego puede hacerlo aún más rápido.

El gráfico aportado por DWS muestra los precios ajustados a la inflación del oro y la plata en el largo plazo. El objetivo es recordar, sobre todo a los lectores de menos de 50 años,  cómo han sido históricamente estos mercados durante determinados episodios. Cada pocas décadas se han producido repetidas subidas, fuertes retrocesos y, especialmente en el caso de la plata, grandes excesos, seguidos de largos periodos de relativa tranquilidad. Y, a menos que las compras y ventas se hayan realizado en el momento oportuno, la protección deseada contra la inflación, medida por los precios al consumo de Estados Unidos, ha sido irregular.

El periodo previo a finales de enero tuvo las características propias de una operación masiva: ganancias rápidas, búsqueda del impulso y un papel cada vez más importante de los fondos cotizados en Bolsa (ETF). Las participaciones de los ETF en oro se dispararon durante la pandemia, retrocedieron durante años y han vuelto a subir desde 2024, aunque siguen por debajo del máximo alcanzado en 2020, pero lo suficiente como para ser relevantes en el margen.

Entonces llegó el catalizador. Después de que el oro casi alcanzara los 5.600$, se produjo una ola de ventas que lo hizo caer 1.000 antes de que pareciera encontrar un suelo. El nombramiento de Kevin Warsh como candidato a presidente de la Reserva Federal se interpretó ampliamente como una señal de mayor estabilidad en esta institución, tras el insistente asalto por parte de Donald Trump, y eso fue importante porque parte del repunte había llegado a reflejar la desconfianza en el dólar estadounidense.

Cuando cambió el estado de ánimo, la salida se saturó. Otros posibles culpables son las Bolsas de EEUU y de China, que aumentaron los requisitos de margen para el comercio de metales preciosos, y una ola de ventas estacionales antes del Año Nuevo lunar. El apalancamiento y la escasa liquidez hicieron el resto.

Los movimientos más amplios de la plata se ajustan a sus patrones históricos, aunque es cierto que de una forma inusualmente amplificada. Se trata tanto de un recurso industrial como de un metal precioso, por lo que tiende a fluctuar más, sobre todo porque parte de la demanda industrial de plata es bastante sensible al precio. Para los inversores, la conclusión clave de los acontecimientos recientes es que las grandes caídas forman parte del paquete cuando se trata de metales preciosos. 

Una vez que se hayan calmado los ánimos, también conviene tener en cuenta que los bancos centrales han sido importantes compradores de oro desde 2022, y es difícil que una semana violenta revierta esa preferencia de la noche a la mañana. Pero nada de esto es un argumento particularmente bueno para realizar inversiones independientes en activos que no producen ingresos. 

Como sostiene Johannes Müller, director de investigación de DWS, “el oro es una cobertura de cola. Tiene más sentido como parte de una cartera bien diversificada”.

26Jan

El oro se ha comportado mejor que el principal índice de mineras (GDX) en los últimos 10 años, pero en 2025 el gap de rentabilidad se ha cerrado: 133% el índice vs 60% el oro, según un análisis de Ibercaja Gestión. UBS ve el oro a 5.400$ la onza.

Miguel Ángel Valero

A lo largo de la historia, el oro ha jugado un papel esencial en el sistema financiero. Su función ha ido evolucionando con el transcurso del tiempo; en primera instancia como principal moneda de cambio en muchas civilizaciones, posteriormente como respaldo de la moneda fiat (patrón oro) y, finalmente, como activo financiero. A pesar de su constante evolución, lejos de perder valor, lo ha seguido ganando. Este activo, visto por muchos inversores como un refugio y un mecanismo de protección ante la incertidumbre y la depreciación de la moneda fiat, ha conseguido ganarse un hueco en muchas carteras, incluidas las de los bancos centrales.

Según las estimaciones del World Gold Council (WGC), citadas en un análisis de Ibercaja Gestión, La inversión más rentable de 2025: ¿es oro todo lo que reluce?, a lo largo de la historia se han minado aproximadamente 209.000 toneladas de oro. El oro no se consume ni se deteriora como otras materias primas. Por tanto, todo el oro minado a lo largo de los años permanece entre nosotros. La oferta del oro procede de la minería (75%) y del reciclaje (25%).

La producción del oro a través de la minería se encuentra bien diversificada geográficamente, ya que ninguna región produce más del 25% del stock total global. Esto ayuda a reducir riesgos de shocks de oferta y contribuye a la relativa baja volatilidad del oro. Durante las dos décadas anteriores, la producción minera del oro ha crecido en torno a un ritmo del 2% anual, mientras que la oferta del oro reciclado está más influenciada por el precio del oro y el sentimiento del mercado.

La principal característica de la oferta del oro es el hecho de ser altamente inelástica y fija en el corto-medio plazo. Es decir, aunque el precio del oro suba mucho, la producción no puede aumentar rápidamente. En este sentido, la combinación de un mercado relativamente líquido pero pequeño y la inelasticidad general de la oferta, implica que el oro es susceptible a grandes reajustes en los precios a partir de cambios relativamente pequeños en la demanda, ya que el precio es el “árbitro definitivo” del oro.

La demanda de oro alcanzó un récord histórico en 2024 con 4.974tn. La demanda está guiada principalmente como bien de lujo, como activo de inversión refugio y como componente industrial. Gran parte del stock de oro minado hoy en día lo encontramos en joyas (45%), aunque su valor como activo de inversión ha ido ganando peso en los últimos 10 años.

La demanda de oro como inversión es particular, puesto que su valor no depende de unos flujos de caja futuros predeterminados -como en el caso de la renta fija- o esperados -como en la renta variable-. Su valor se deriva de su habilidad de actuar como activo refugio en contextos de máxima incertidumbre geopolítica o inflacionaria. Además, gana especialmente relevancia en contextos de tipos de interés reales bajos o negativos, al ser un activo sin rentabilidad implícita.

En 2022, las sanciones por parte de EEUU a Rusia por la invasión de Ucrania dieron lugar a un cambio profundo en los fundamentales del oro. Los bancos centrales se dieron cuenta de que mantener gran parte de sus reservas en dólares suponía un riesgo. Ante esto, los flujos de los bancos centrales hacia este activo se incrementaron.

El último cambio en las dinámicas de la demanda lo hemos visto en 2025, donde el inversor retail y los gestores de activos han emergido como compradores. Los ETF son una de las vías mediante las cuales los inversores canalizan su inversión en oro. Los ETF de oro experimentaron salidas netas en 2024, pero la dinámica ya se ha revertido en 2025

Lo que se observa es un cambio de tendencia en las dinámicas de mercado que guían la demanda. Durante décadas, los tipos de interés reales y la curva de los bonos de EEUU, determinaban el precio del oro. En la actualidad, esta relación parece rota, al menos momentáneamente.

El escenario actual recuerda a los ciclos alcistas de 1970 y 2000

Los expertos de la gestora de Ibercaja identifican dos periodos claros donde se produjo un ciclo alcista extraordinario en el oro: la década de 1970 (revalorización del 1.488%) y la del 2000 (+390%). Los eventos macro que impactaron en el precio del oro fueron la inflación, los tipos de interés reales, el crecimiento en los niveles de deuda gubernamental y los incrementos en la masa monetaria.

En el escenario actual, encontramos múltiples semejanzas que no han pasado desapercibidas para muchos inversores y que han llevado a la actual revalorización del oro. La tensión geopolítica, los elevados niveles de deuda, el crecimiento vía estímulos fiscales en Europa y el crecimiento gracias a las mejoras de productividad de la IA, es probable que nos lleven a una nueva normalidad inflacionaria, con tasas de inflación superiores al 2%. Si un escenario así termina por instaurarse en el medio plazo, con tipos de interés reales negativos por la complacencia de los bancos centrales, el oro puede desempeñar un rol como activo trascendental, y ganar peso en muchas carteras frente a la tradicional renta fija.

¿Oro o mineras?

La pregunta que todo inversor se hace cuando decide comprar oro es: ¿qué es mejor comprar directamente el metal o acciones de mineras? Son dos tipos de inversiones distintas y, por tanto, no tienen por qué comportarse igual. En general, el oro se ha comportado mejor que el principal índice de mineras (GDX) en los últimos 10 años, pero en 2025 el gap de rentabilidad se ha cerrado: 133% el índice vs 60% el oro. 

Aunque el precio del oro guía en muchos casos el comportamiento de las mineras, la inversión en éstas enfrenta otros múltiples riesgos, desde operativos hasta los habituales de gestión de la compañía o balance. Los motivos de que las rentabilidades de las mineras hayan doblado a las del oro son principalmente tres: 

  • El índice de mineras venía acumulando un gap de rentabilidad negativo de cerca del 30% frente al oro desde inicios de 2023. 
  • El índice ha sufrido una expansión del múltiplo considerable en los últimos 12 meses, pasando de 10,9x TTM P/E a 33,2 TTM P/E. 
  • El precio del oro actual es tal, que más del 95% de la producción de oro conocida es rentable, por tanto, el AISC apenas puede incrementarse en el corto plazo y la tesis de que la inversión en mineras es una inversión en oro apalancada se cumple para la gran mayoría de las compañías que componen el índice.

De cara a plantearse invertir en mineras de oro es clave elegir con precisión quirúrgica en qué compañías se realiza la inversión. Porque es indiscutible al gran valor añadido que aporta la gestión activa en la inversión de mineras de oro.

El inversor debe analizar su situación particular y decidir qué tipo de inversión se ajusta más a sus necesidades de ahorro. En el caso de posicionarse en el oro, las rentabilidades esperadas son elevadas y la volatilidad del activo será potencialmente menor. En el caso de decidirse por la inversión en mineras de oro, la evidencia muestra que la gestión activa crea valor y el stock picking de acciones permite generar una rentabilidad mucho mayor que la mera indexación.

Tras la espectacular revalorización de las mineras en 2025, cabe preguntarse si todavía existe margen para ver más subidas o si el tren ya está perdido y es mejor mirar a otro lado –o hacia el oro-. Observando la ratio S&P500/GDX es posible apreciar que tras años de dominio del S&P 500 sobe las mineras, la tendencia se ha revertido hacia niveles mínimos de 2015 y 2019. La tendencia sugería un cambio hacia un mejor performance relativo de las mineras frente al S&P 500; justo lo que ha ocurrido durante el 2025.

En los mercados alcistas, las acciones de las mineras de oro tienden a cotizar con una prima sobre el precio del oro (como en el año 2020). En esta línea, la relación GDX/Oro indica que, durante los últimos años, las mineras de oro han estado cotizando en más de una desviación típica por debajo de la media.

Las mineras de oro se encontraban muy infravaloradas en términos relativos frente al oro y era cuestión de tiempo que ese gap de valoración se revirtiera. El rally del oro durante el 2025 ha propiciado la tormenta perfecta para acelerar el cierre de esa brecha. "El sector de la minería de oro sigue luchando contra su mala reputación en materia de disciplina financiera, una percepción arraigada en la década de 2010, pero creemos que esta reputación ya no está justificada. En particular, entre los equipos directivos más destacados, ahora existe un fuerte enfoque en las prácticas financieras conservadoras y parece que el sector ha aprendido de los errores del pasado", apunta el análisis de Ibercaja Gestión.

UBS: el oro vale 5.400$ la onza

El UBS CIO Daily subraya que los inversores siguen buscando protección para sus carteras, ya que las tensiones en las alianzas globales y los riesgos aún no resueltos mantienen elevados los niveles de incertidumbre. Con los bancos centrales incrementando sus compras de oro durante el último año y un entorno macroeconómico que sigue respaldando la acumulación de este activo, "prevemos nuevos avances en el precio del metal".Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que los argumentos a favor del oro siguen siendo sólidos y mantenemos este activo en nuestras carteras globales. Para los inversores con afinidad por esta clase de activo, consideramos adecuada una asignación de un dígito medio al oro dentro de una cartera diversificada en dólares. En nuestro escenario de riesgos al alza, el precio objetivo del oro se sitúa en 5.400$ por onza”.

15Jan

Rechazan las limitaciones a los tipos del crédito de las tarjetas, porque perjudican a los bancos; tampoco ayudan la situación en Venezuela, Irán, y el proceso penal contra el presidente de la Fed.

Miguel Ángel Valero

Con las elecciones a medio mandato de noviembre en mente, a Trump se le acumulan los problemas. Su propuesta sobre los tipos de interés de las tarjetas de crédito han provocado que los principales bancos estadounidenses acumulen tres sesiones consecutivas de caídas en Bolsa. La ominpresente tecnología vuelve a sufrir tras conocerse que el inversor Michael Burry mantiene su apuesta en contra de Nvidia. 

El polémico presidente de EEUU puede consolarse con los resultados de TSMC, que confirman que la demanda de chips sigue sólida, hasta el punto de que el mayor fabricante de semiconductores avanzados del mundo incrementará su inversión en capacidad de producción un 30% más este año (56.000 millones$). Y con que las pequeñas compañías estadounidenses continúan ganando tracción —el Russell 2000 acumula un +6% en lo que va de año— gracias a una economía americana que muestra signos de mejora.

Pero las materias primas se han visto afectadas por el ruido geopolítico. Tras la detención del dictador venezolano, Nicolás Maduro, se especulaba con una posible intervención de EEUU en Irán, respaldada por Trump en medio de las protestas reprimidas a sangre y fuego por el régimen de los ayatolás. Sin embargo, Trump aclaró que no planea intervenir en el país persa, lo que ha provocado retrocesos en el precio del petróleo y de los metales preciosos, especialmente la plata (-3%). 

A ello se suman las declaraciones de Trump asegurando que no destituirá a Powell, pese a la demanda del Departamento de Justicia relacionada con las reformas en edificios históricos de la Fed. 

En este contexto, la volatilidad puede aumentar con la publicación de resultados de varios de los Siete Magníficos —en la última semana de enero—, la evolución del caso contra Jerome Powell, la sentencia del Tribunal Supremo sobre los aranceles y, por supuesto, la reunión de la Fed (28 de enero).

De momento, el consumo se anima. Las cifras de comercio minorista relativas a noviembre –el mes de inicio de las compras navideñas– fueron alentadoras, con un +0,6% mensual. Pero los precios de producción industriales se aceleraron hasta el +3% interanual, un nivel de aumento de los costes de producción que seguiría poniendo cierta presión al alza sobre los precios al consumo en los próximos meses. La tasa subyacente repuntó una décima más y escaló hasta el +3,5% interanual, su mayor nivel desde marzo y prácticamente un punto por encima de los mínimos del año vistos en junio. 

Las ventas de viviendas de segunda mano sorprendieron al alza en diciembre al aumentar un +5,1% mensual y escalar hasta niveles de 4,35 millones de unidades anualizadas, cerrando el año pasado en su mayor nivel desde comienzos de 2023. Se trata de un dato alentador al mostrar un mayor dinamismo de las compraventas de casas.

Columbia Threadneedle: "cautelosamente optimistas"

William F. 'Ted Truscott, Consejero Delegado de Columbia Threadneedle Investments, se muestra "cautelosamente optimistas" respecto a que los mercados seguirán en expansión, respaldados por la moderación de la inflación, los recortes previstos de los tipos de interés y la innovación proporcionada por la IA: "los riesgos económicos y geopolíticos nos instan a mantenernos alerta". 

Los beneficios empresariales estadounidenses seguirán siendo el motor de la rentabilidad de la renta variable en 2026. Las compañías siguen siendo ágiles, se adaptan a los aranceles a la vez que protegen la rentabilidad, lo cual favorece unas perspectivas alentadoras para la renta variable estadounidense.

La bajada de los tipos de interés a corto plazo debería suponer un estímulo para la renta variable, lo cual reforzaría la confianza de los inversores. Aunque la inflación general se ha estabilizado en torno al 3 %, los repuntes localizados —especialmente en los bienes de consumo— indican que persisten presiones sobre los precios. Los aranceles se consolidan como un factor crítico a la hora de evaluar las perspectivas de inflación. Aun cuando suelen descartarse como ajustes puntuales, estos aranceles siguen teniendo repercusiones en las cadenas de suministro, aumentando los costes y cuestionando las premisas sobre la estabilidad de precios a largo plazo. Si la inflación volviera a acelerarse, la Reserva Federal podría suspender los recortes de los tipos de interés y la curva de tipos podría tornarse más pronunciada, lo cual reconfiguraría y complicaría las valoraciones tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija.

"La fortaleza de los beneficios avala el optimismo, pero las elevadas valoraciones y los riesgos geopolíticos subvalorados exigen la atención de los inversores. Es el momento de sacar partido de las oportunidades globales", apunta Truscott, que coloca el foco en:

  • Japón: se distingue como una oportunidad de inversión atractiva, ya que el país está inmerso en una transición de una cultura del ahorro en efectivo a una cultura de la inversión. Por primera vez en décadas, hay un gran optimismo entre los inversores respecto a la renta variable japonesa, motivado por las reformas del gobierno corporativo favorables a los inversores y a un notable viraje para el consumidor japonés del ahorro a la inversión. Las tendencias demográficas e inflacionistas están agilizando esta transición cultural, lo cual genera oportunidades para las compañías locales y los inversores globales. Nos sentimos optimistas y anticipamos una rentabilidad más sólida para la renta variable japonesa.
  • Europa: Con potencial, pero sometida a presiones. La relajación de los tipos de interés y la flexibilización del freno al endeudamiento de Alemania favorecieron las expectativas para la renta variable europea en 2025. Pero Europa se enfrenta a grandes presiones. Las cargas reglamentarias y la competencia por parte de China en forma de productos de alta calidad y bajo coste como los vehículos eléctricos están amenazando el liderazgo manufacturero de Europa. Las respuestas políticas y la desregulación serán determinantes si Europa desea maximizar su potencial económico y sacar partido del mercado único.
  • Reino Unido: Hemos empezado a detectar signos de recuperación o de aceleración del crecimiento económico en ese mercado. El reciente auge del mercado de renta variable del Reino Unido hasta alcanzar máximos históricos ha suscitado un debate sobre las perspectivas. Hay ocho valores que han aportado más de la mitad de la rentabilidad del FTSE 100, lo cual reproduce la dinámica de concentración que ha caracterizado el mercado de renta variable estadounidense. Sin embargo, a esta concentración le subyacen algunas oportunidades interesantes: cientos de compañías que cotizan con valoraciones atractivas y con sólidos análisis fundamentales nacionales. Aun así, la inflación se mantiene en el 4% y la política fiscal se decanta por un aumento de los impuestos. Si bien las valoraciones son muy interesantes, las reformas estructurales siguen quedándose atrás respecto a las de otras regiones.
  • Mercados emergentes: Cada vez ganan más terreno. Los mercados emergentes resultan cada vez más apetitosos. La creciente debilidad del dólar y el crecimiento mundial suelen favorecer a estos mercados, y ahora tenemos una postura mucho más optimista sobre la renta variable de los mercados emergentes que la que teníamos en el pasado.

Los mercados de renta fija comienzan 2026 con una impactante dosis de optimismo. Una economía estable, el recorte de los tipos de interés de la Reserva Federal y una demanda boyante de bonos constituyen los cimientos para obtener una rentabilidad esperanzadora. Los aspectos fundamentales crediticios con calificación de inversión siguen mostrándose sólidos y los mercados de crédito público parecen estables.

"Apreciamos un creciente interés de los inversores por el crédito privado como una clase de activo ofrece oportunidades de rentabilidad diferenciada, pero hay que mantenerse vigilantes ante este tipo de activo. Un análisis riguroso y una gestión activa serán herramientas cruciales para que los inversores puedan aprovechar las oportunidades en evolución del crédito privado", avisa.

El aumento exponencial de la deuda pública mundial sigue constituyendo una fuente de preocupación a largo plazo para los mercados, sobre todo con el aumento desmesurado de los pagos de intereses. Los próximos tres a cinco años podrían acarrear graves consecuencias si no se resuelve este problema estructural. "Debemos mantener una estrecha vigilancia sobre la política fiscal y determinar qué niveles de deuda son sostenibles. El alto nivel de endeudamiento no es solo un problema de los EEUU, sino que es un desafío global que afecta a muchos otros países, como Japón, los países europeos y algunos más. Si bien existen soluciones, estas requieren acciones valientes frente a complejas decisiones políticas", insiste.

Riesgos geopolíticos en primer plano

En 2025 los mercados hicieron caso omiso, en gran medida, a los riesgos geopolíticos, quizás hasta el punto de caer en la autocomplacencia. Pero han saltado a primer plano a principios de año con Venezuela y la renovada política estadounidense hacia América Latina. La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania sigue sin resolverse, mientras que las tensiones entre China y Taiwán siguen generando preocupación. Además, el nuevo rumbo de la política de EEUU hacia Europa y los riesgos de conflicto en Oriente Próximo añaden complejidad al paisaje geopolítico. 

"Considerando que las valoraciones son altas, especialmente en la renta variable estadounidense, el margen de error es estrecho. En el mundo de las inversiones hay un viejo dicho que reza que la confianza es sinónimo de liquidez, y la liquidez equivale a confianza. Una perturbación notable puede menoscabar la confianza del mercado rápidamente y la liquidez puede evaporarse en un instante en los mercados actuales, que evolucionan rápidamente. Podríamos estar a solo un incidente de que los mercados se carguen la complacencia y reaccionen deforma negativa ante los acontecimientos mundiales desestabilizadores", advierte el CEO de Columbia Threadneedle Investments.

Por su parte, la inteligencia artificial (IA) es un tema de inversión primordial para 2026, ya que el gasto empresarial en IA se centra en la reducción de costes y en la mejora de la productividad. Aunque los beneficios inmediatos son tangibles, la rentabilidad de la inversión a largo plazo sigue percibiéndose con incertidumbre. Esto suscita la pregunta: ¿cómo será 2027 y los años posteriores? "Estamos analizando detenidamente las implicaciones de la expansión de la IA para los mercados, así como la circularidad de algunas inversiones en IA", señala.

"La diversificación no es negociable Aunque la renta variable estadounidense ha producido generosos rendimientos, la historia demuestra que las posiciones de liderazgo son cambiantes. No solo eso, sino que, la desmesurada concentración de rentabilidad en básicamente siete valores negociables subraya el argumento a favor de la diversificación", resalta Truscott. 

Una cartera diversificada—que incluya valores de gran y pequeña capitalización, renta variable estadounidense e internacionales, renta fija y productos alternativos— es esencial para el éxito a largo plazo. Los valores de pequeña capitalización están despertando interés gracias a la caída delos tipos de interés y al crecimiento económico favorable. La exposición internacional se beneficia de la debilidad del dólar y de las importantes reformas adoptadas en mercados como el de Japón. Los bonos municipales, que suelen ser subestimados, ofrecen atractivas rentabilidades y deberían desempeñar un papel más decisivo en las carteras de los inversores. Los bonos con calificación de inversión, que se encuentran en una excelente situación desde el punto de vista de análisis fundamental, ofrecen una estabilidad nada desdeñable; las asignaciones 'core'/'core-plus' deben seguir siendo fundamentales. Los bonos de renta fija de alto rendimiento, aunque presentan diferenciales ajustados, ofrecen una rentabilidad adecuada. Los alternativos aportan beneficios de diversificación, pero exigen una mayor formación de los inversores a medida que se amplía el acceso. Una exposición amplia es en todo momento una buena idea, pero en el contexto actual, la diversificación cobra aún mayor importancia. Los inversores salen ganando a medida que evoluciona el sector

La gestión de activos se mantiene competitiva, fragmentada y dinámica. La presión delas comisiones sigue siendo un problema significativo para el sector, mientras que la eficiencia operativa requiere una mayor atención. La consolidación podría acelerarse, especialmente en los mercados bajistas, mientras que la rivalidad por hacerse con el talento sigue siendo feroz. La innovación en vehículos, estrategias y tecnología continúa centrándose en afrontar las necesidades cambiantes de los inversores a medida que cambian las condiciones del mercado. Los ETF activos, las cuentas gestionadas de forma independiente, las carteras modelo y el acceso más generalizado a los productos alternativos están reconfigurando el panorama de la inversión, ya que ofrecen a los inversores una mayor variedad de opciones a la hora de acceder a soluciones de inversión. Los fondos de inversión mantienen su relevancia, especialmente en los planes de jubilación, pero la presión sobre los precios y la innovación favorecen los vehículos más modernos. La innovación en vehículos está proporcionando más capacidad a los inversores con menores costes, mayor flexibilidad y más variedad de soluciones.

La demanda de inversiones alternativas está en auge, ya que los inversores buscan diversificación y rentabilidades diferenciadas, pero "tenemos que ser cuidadosos con la asignación de carteras". Sigue siendo crucial equilibrar esos beneficios con la naturaleza semilíquida o ilíquida de los activos alternativos. La eficacia depende de la planificación y la formación: los asesores y los clientes deben comprender las posibles ventajas y desventajas y estar preparados para comprometer capital a largo plazo. Democratizar elacceso es positivo, pero es esencial tomar decisiones informadas.

La gestión activa sigue siendo vital. A medida que crece la inversión pasiva, las ineficiencias en la renta variable y en la renta fija crean oportunidades para que los gestores cualificados identifiquen títulos con valoraciones incorrectas y generen resultados por medio de un análisis riguroso y la construcción de carteras.

"El año que tenemos por delante plantea un escenario lleno de oportunidades, pero no exento de riesgos. Los mercados son pujantes, la liquidez es robusta y reina el optimismo. Aun así, la confianza puede quebrarse. Las sorpresas inflacionistas, las crisis geopolíticas o las turbulencias en los mercados crediticios podrían alterar rápidamente el panorama de inversión. La prudencia es indispensable para afrontar las oportunidades y los riesgos de 2026", concluye.

UBS: rally del oro

El oro ha prolongado su fuerte rally y ha marcado nuevos máximos, en un contexto de persistente incertidumbre política y geopolítica. Pese a las subidas ya registradas, en UBS esperan que el precio del oro siga avanzando hasta los 5.000$ por onza en los próximos meses, impulsado por la demanda de cobertura frente a los riesgos macroeconómicos, políticos y geopolíticos aún presentes: han resurgido las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la incertidumbre institucional y de política económica refuerza la demanda de activos refugio, por lo que el contexto fundamental sigue siendo favorable para el oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “Dado que se espera que la demanda de oro por parte de los bancos centrales y de los inversores continúe creciendo este año, mantenemos una posición positiva en el metal y vemos valor en una asignación de un dígito medio dentro de una cartera bien diversificada. Aunque reconocemos los riesgos a la baja derivados de la prima actualmente elevada, el precio del oro podría incluso superar nuestras previsiones y alcanzar los 5.400$ por onza si aumentan los riesgos políticos o financieros”.

15Dec

Los datos de empleo de octubre y noviembre, la inflación de noviembre en EEUU, y las reuniones del BCE, Banco de Inglaterra y Banco de Japón centran la atención de los mercados.

Miguel Ángel Valero

El pasado miércoles 10 de diciembre la Reserva Federal rebajó los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb) a niveles de 3,5%-3,75%m, en una reunión que mostró la creciente división existente en el FOMC (9 votos a favor, tres en contra, de los que uno defendía una bajada de 50 pb y los otros dos, dejarlos como estaban).

Tras el cierre de gobierno más prolongado de la historia de EEUU, el martes 16 se conocerán los datos de creación de puestos de trabajo tanto de octubre como de noviembre. Respecto al paro, no se podrá publicar el dato de octubre, sólo el de noviembre. Se espera el mantenimiento de un escenario con baja contratación, pero donde los despidos siguen contenidos; una creación de empleo modesta, en torno a los 50.000 nuevos empleos mensuales, y una tasa de paro que repunta ligeramente, pero manteniéndose en niveles históricamente bajos (se espera un 4,5% frente al promedio del 5,7% del último cuarto de siglo). 

En cuanto a la inflación, el jueves 18 se conocerán los datos de noviembre. Se espera un ligero repunte, que situaría la inflación por encima del +3% interanual. Al alza empujarían efectos base de los precios de la gasolina, mientras que en la partida de bienes tendremos efectos contrapuestos: los aranceles tensionaran los precios, pero noviembre es un mes de habituales descuentos de cara a las compras navideñas, lo que habitualmente pone un techo en la inflación. 

Pero debido al cierre del gobierno y el “inusual” choque entre una inflación al alza y un empleo a la baja, los próximos datos macroeconómicos deben ser interpretados con cautela, avisa el presidente de la Fed, Jerome Powell.

En Europa, el jueves 18 se reúnen el BCE y el Banco de Inglaterra, dentro de una creciente divergencia en las decisiones de política monetaria. En el caso del BCE, no se espera ningún cambio en los tipos oficiales manteniéndose la facilidad de depósito en el 2%, extendiendo así la pausa –tras cuatro bajadas en la primera mitad de 2025, el BCE lleva sin cambios en los tipos desde junio–, dado que con una inflación contenida y en niveles cercanos al 2%, no habría motivos para cambios en el corto plazo. En este contexto, lo más relevante será la rueda de prensa posterior y la actualización de las previsiones macroeconómicas. En las últimas jornadas, miembros del BCE como Isabel Schnabel (representante de Alemania) llegaron a abrir la puerta a posibles subidas de tipos, lo que contrasta con previos comunicados de la propia presidenta Lagarde que mostraba un tono más acomodaticio. 

En el cuadro de previsiones macroeconómicas, tras el buen dato de actividad del tercer trimestre, puede producirse una revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB este año, pero no se esperan grandes cambios sobre las expectativas de inflación.

Respecto al Banco de Inglaterra, el mercado de futuros apunta a un nuevo recorte de los tipos (con una probabilidad asignada del 90%), que sería de 25 pb y situaría el precio del dinero en el 3,75%. Como en la Fed, existe una creciente división: en noviembre la decisión de no alterar el nivel de tipos se adoptó por un escaso margen (5-4 fue el resultado de la votación).

Japón cierra la temporada de reuniones de bancos centrales de 2025. Con una inflación que en promedio en los tres últimos años ha aumentado a ritmos promedio del +3%, algo no visto en japón desde los 90 y con los precios de importación (sobre todo alimentos y energía) empujados al alza por la continua depreciación de su moneda, se espera que el Banco de Japón realice un movimiento a contracorriente de las demás grandes autoridades monetarias, efectuando en diciembre una subida de los tipos oficiales –la anterior fue en enero– hasta situarlos en el 0,75%, tasas que no se veían desde hace 30 años.

Más allá de esta decisión, adelantada por Dinero Seguro el domingo 14 de diciembre, será importante la rueda de prensa posterior, en la que previsiblemente el presidente del Banco de Japón tratará de evitar señalar cuál puede ser el próximo movimiento en los tipos, dado que, por una parte, la inflación está elevada, pero por otra los mayores aranceles han causado una contracción del PIB de más del -2% trimestral anualizado en el tercer trimestre de este año.

Además, debatirá la gestión de su enorme balance (supone 105% del PIB del país). Entre sus activos, se encuentran ETF y J-REITS (que se estima que tienen un valor contable de 37 billones¥, pero un valor de mercado que superaría los 83 billones) sobre los que se decidió en septiembre ir rebajando sus participaciones a un ritmo de 330.000 millones¥ anuales (medidos en términos contables y equivalentes a cerca de 1.800 M€). Un ritmo muy pausado y que conllevaría más de un siglo para deshacer todas las posiciones adquiridas en Bolsa los últimos años.

Swisscanto: los CIO apuntan al oro y a las acciones de IA

La primera edición de la Encuesta CIO de Swisscanto Asset Management International destaca cómo sólo el 8% de los directores de Inversiones (Chief Investment Officers, CIO) de las instituciones financieras suizas esperan una disminución del precio del oro en los próximos seis meses, a pesar de que se ha duplicado en los últimos dos años. Ninguno ha infra ponderado el oro en sus carteras, y nadie espera que el precio caiga por debajo de los 3.500$ por onza. Por el contrario, casi un tercio de los CIO anticipa otro fuerte aumento del precio por encima de los 4.500$. "Este alto nivel de optimismo podría indicar cierta euforia, lo que también podría servir como una señal de advertencia potencial", avisan en Swisscanto.

Un panorama similar surge para los fondos inmobiliarios suizos cotizados: a pesar de las altas primas (superiores al 35% sobre el valor neto de los activos, NAV), casi el 90% de los CIO espera un rendimiento moderado, del 0% al 6%. Solo el 10% de los CIO anticipa una caída de los precios. 

Los bonos suizos son considerados un refugio seguro, y con razón. A diferencia de otros países, Suiza enfrenta pocos problemas de deuda e inflación, y los bonos corporativos suizos también son de alta calidad. Sin embargo, precisamente por esta razón, el índice ahora ofrece solo bajas expectativas de rendimiento, que los CIO encuestados consideran poco atractivas: el 82% ha infra ponderado los bonos en francos suizos (CHF) en su asignación táctica de activos actual. Esto está en línea con la expectativa de que los rendimientos de los bonos del gobierno suizo no volverán a ser negativos. Solo el 10% de los CIO espera un retorno a rendimientos negativos (como se observó entre 2015 y 2021).

Los bonos gubernamentales globales también están siendo evitados. Solo el 6% de los ha sobre ponderado, mientras que el 63% los ha infra ponderado en su asignación. 

El 45% no considera la situación actual de la IA como una burbuja. Al mismo tiempo, casi la mitad de los CIO espera que ocurra un colapso entre 2027 y 2030. Y solo el 9% espera que tal escenario ocurra ya en 2026. Si bien la mayoría de los CIO reconocen riesgos potenciales en el sector de la IA, esperan que estos riesgos se materialicen a medio plazo. Tanto el índice S&P 500 como el índice MSCI de Mercados Emergentes tienen una exposición significativa a empresas del sector de la IA. A pesar del riesgo de pérdidas a medio plazo, los CIO están invirtiendo fuertemente en esta tecnología. 

Los participantes clasificaron las regiones de renta variable Mercados Emergentes y EEUU como las más atractivas, seguidas por las acciones suizas. Europa y Japón se ubicaron en los últimos lugares del ranking. anto el índice S&P 500 de EE. UU. como el índice MSCI de Mercados Emergentes tienen una exposición significativa a empresas del sector de la IA. A pesar del riesgo de pérdidas a medio plazo mencionado anteriormente, los CIO están invirtiendo fuertemente en esta tecnología. 

Para las acciones suizas no hay un consenso claro: el 51% las califica como neutrales, mientras que el 9% las infra pondera y el 41% las sobre pondera. 

Un resultado interesante surge en las estrategias de inversión: a pesar del débil rendimiento en 2025, el factor "calidad" sigue siendo un foco para los CIO. Al mismo tiempo, el factor "crecimiento" es significativamente más popular que el "valor". Las small caps, que han tenido un rendimiento inferior en comparación con las large caps, también son vistas como menos atractivas.

El 64% de los CIO considera al franco suizo como la moneda más atractiva, a pesar de su apreciación significativa este año. Esto subraya su papel como "refugio seguro". Entre las monedas extranjeras, el dólar canadiense y la libra esterlina son consideradas poco atractivas, mientras que el euro es actualmente la moneda extranjera más valorada. Aunque la preferencia por el franco suizo típicamente sugeriría que los riesgos de divisas extranjeras deberían cubrirse, solo el 14% tiene la intención de aumentar la cobertura de divisas. Una posible razón de esto podrían ser los todavía altos costos de cobertura, que pueden alcanzar hasta el 3% en el caso del dólar.

Oro, acciones e inmuebles tienen una demanda significativamente mayor que los bonos. Sin embargo, el optimismo unánime en torno al oro podría servir como una señal de advertencia para posibles correcciones de precios. En general, el sentimiento entre los CIO es optimista, pero no excesivamente eufórico. Para la primera mitad de 2026, esperan rendimientos positivos en los mercados financieros, acompañados de un franco suizo aún fuerte. 

UBS: La renta variable estadounidense aún tiene margen para seguir subiendo

Las acciones estadounidenses cayeron un 1,1% el viernes tras los últimos resultados trimestrales de Broadcom, alejándose del nuevo máximo histórico alcanzado a comienzos de semana. No obstante, pese a este retroceso coyuntural, UBS deja muy claro que "mantenemos la visión de que la renta variable estadounidense puede seguir avanzando tanto a corto plazo como de cara a 2026, prevemos que el S&P500 alcance los 7.300 puntos en junio del próximo año y los 7.700 puntos a finales de 2026" por tres motivos:

  • Una captación de valor más amplia en torno a la IA debería favorecer una mayor diversificación del liderazgo en los mercados de renta variable.
  • Se espera que el crecimiento de los beneficios siga siendo sólido.
  • El ciclo de recortes de la Fed aún tiene recorrido.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores deberían posicionarse para beneficiarse del rally esperado en la renta variable durante el próximo año, aumentando su exposición a tecnología, salud, utilities y banca, especialmente aquellos con una asignación insuficiente al mercado estadounidense”.

Ebury

La Reserva Federal no cumplió con las expectativas de un recorte 'hawkish'. Además de reiniciar la flexibilización cuantitativa, las comunicaciones hicieron hincapié en la debilidad del mercado laboral y no en la inflación, que sigue estando muy por encima del objetivo. Los mercados están prestando atención a la divergencia de posiciones entre la Fed y otros bancos centrales como el BCE, que ha terminado de recortar tipos y cuyo próximo movimiento probablemente sea al alza; en consecuencia, el dólar se vendió de forma generalizada la semana pasada. La única excepción fue el yen japonés, que sigue lastrado por los temores de expansión fiscal y la lentitud del Banco de Japón a la hora de subir los tipos. 

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidenses a largo plazo no se beneficiaron de la postura dovish de la Fed y terminaron la semana significativamente al alza, incluso con el dólar cayendo simultáneamente. Esto pone de relieve la difícil tarea que tiene por delante la Fed. 

Las reuniones de los bancos centrales de esta semana deberían poner de manifiesto la creciente divergencia en las políticas monetarias de las principales áreas económicas. Mientras que la Fed sigue recortando los tipos, a pesar del elevado nivel de la inflación, se espera que el Banco de Japón los suba el viernes. Por su parte, el BCE mantendrá los tipos y el Banco de Inglaterra los recortará el jueves. 

La semana está repleta de publicaciones económicas importantes procedentes de EEUU, como el informe del mercado laboral correspondiente al mes de noviembre (que se publicará el martes) y el de inflación del mismo mes (que se dará a conocer el jueves). 

"En medio del torbellino de datos y decisiones de política monetaria, prestaremos mucha atención a los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo de todo el mundo, ya que la paciencia del mercado parece estar agotándose con respecto a las políticas inflacionistas", subraya el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury.

  • EUR Los últimos comentarios de algunos miembros del BCE, en particular los de Isabel Schnabel, reafirman nuestra opinión de que el ciclo de recortes de tipos del banco central ha llegado a su fin y de que el siguiente paso probablemente será una subida de tipos y no una bajada. Aunque es pronto para que el Consejo de Gobierno plantee explícitamente esta posibilidad, creemos que el tono de la reunión del jueves será optimista con respecto a las perspectivas de crecimiento: Lagarde confirmó la semana pasada que las previsiones se revisarían al alza. Creemos que los índices PMI de esta semana respaldarán un comunicado potencialmente hawkish del BCE, ya que confirmarán que la economía sigue mostrando una resiliencia sorprendente. En consecuencia, la brecha de los rendimientos de los bonos soberanos a corto plazo a ambos lados del Atlántico se está reduciendo rápidamente. Esto, junto con la irrupción de los activos de la zona euro como alternativa al dólar estadounidense, debería seguir favoreciendo a la moneda única a medio plazo. 
  • USD La incertidumbre que rodea a la situación de la economía estadounidense debería disiparse en gran medida esta semana. Se espera que el informe sobre el empleo no agrícola del martes muestre un mercado laboral que sigue generando puestos de trabajo, lo que contrasta con los comentarios pesimistas de Powell en la reunión de la Reserva Federal de la semana pasada. El informe del IPC de noviembre abarcará dos meses de subidas de precios, ya que, por primera vez en la historia, los datos de octubre no se publicaron. Aunque no se esperan avances en la reducción de la inflación estadounidense, la dispersión de las predicciones es inusualmente amplia debido a la incertidumbre. A finales de semana, deberíamos tener una idea mucho más clara de los avances de la Fed respecto a sus objetivos de inflación y pleno empleo de cara a 2026. 
  • GBP Esta semana será crucial para la libra esterlina. La reunión del Banco de Inglaterra del jueves estará precedida del informe sobre el mercado laboral de octubre, que se publicará el martes; de los PMI preliminares de actividad empresarial de diciembre, que también se publicarán el martes, y del informe sobre la inflación de noviembre, que se publicará el miércoles. Se espera que la estanflación, que está dificultando la labor del Banco de Inglaterra, persista; es decir, un mercado laboral que sigue destruyendo puestos de trabajo y una inflación obstinadamente alta, y muy por encima del objetivo del banco central. Seguimos esperando otra reducción de tipos hasta el 3,75 % el jueves, pero no está claro cuándo, o incluso si, el Banco de Inglaterra podrá continuar con su ciclo de recortes de tipos, a menos que la inflación comience a bajar de forma contundente. Es probable que la votación sobre los tipos de esta semana vuelva a estar muy reñida, lo que pondrá de manifiesto la creciente disparidad de opiniones entre los miembros del comité. También esperamos que Bailey y compañía reiteren que cualquier recorte futuro será "gradual y prudente" y que no lo den por garantizado.



11Dec

El nuevo presidente de la Reserva Federal también estará bajo escrutinio, y "si bien no prevemos que la política monetaria estadounidense quede supeditada a las preocupaciones políticas, sí constituye un riesgo con amplias implicaciones para los mercados globales".

Miguel Ángel Valero

El Outlook 2026: Expanding return horizons (Expandiendo los horizontes de rentabilidad) de Lombard Odier ha sido elaborado por Michael Strobaek, Global CIO Private Bank, y Samy Chaar, Chief Economist and CIO Switzerland. El Director Global de Inversiones subraya que "un nuevo orden mundial comenzó a gestarse en 2025, pero los mercados ignoraron las volatilidades del año para alcanzar nuevos máximos gracias a las sólidas ganancias corporativas y las inversiones en inteligencia artificial".

"Tras dos años de rendimiento excepcional, 2026 se enfrenta ahora a una serie de pruebas de realidad. En primer lugar, en la economía estadounidense, necesitaremos confirmar que el mercado laboral se mantiene estable y que la inflación se ha estabilizado. Los importadores y consumidores sentirán plenamente el impacto de los aranceles el próximo año. Incluso si la Corte Suprema revoca su aplicación, los aranceles se mantendrán vigentes bajo diferentes regulaciones y continuarán extendiéndose al comercio mundial", advierte. 

El nuevo presidente de la Reserva Federal también estará bajo escrutinio, y "si bien no prevemos que la política monetaria estadounidense quede supeditada a las preocupaciones políticas, sí constituye un riesgo con amplias implicaciones para los mercados globales". 

En noviembre, también habrá mucho en juego en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que tradicionalmente suponen un reto para los titulares, con el control republicano del poder legislativo en juego.

En Europa, con incertidumbres políticas y fiscales en varios países, mucho depende de si Alemania cumplirá con las inversiones previstas en infraestructura, tecnología y defensa. China, mientras tanto, ha establecido medidas a cinco años vista para impulsar la demanda interna y aprovechará su tregua comercial con EEUU para impulsar su independencia tecnológica.

Mientras tanto, la IA está transformando los flujos de capital. Los beneficios empresariales nos aportarán más claridad sobre el retorno de la inversión y los riesgos de la IA. Los inversores ya son más perspicaces en cuanto a la escala del gasto y buscan indicios sólidos de monetización. 

Sin embargo, la concentración del mercado y las exigentes valoraciones dejan poco margen para la complacencia de los inversores. Las tormentas de 2025 demostraron que mantener la inversión es rentable cuando los fundamentos se mantienen sólidos. "Entramos en 2026 con una postura disciplinada en nuestras carteras, anclada en perspectivas estratégicas y con una sólida diversificación entre regiones y clases de activos. En los mercados de renta variable, prevemos una expansión del rendimiento, con expectativas de crecimiento de las ganancias globales que respaldan sólidas ganancias, especialmente en los mercados emergentes", apunta. 

La bajada de los tipos de interés en EEUU, la depreciación del dólar y la tregua comercial entre EEUU y China son factores favorables. La deuda de los mercados emergentes ofrece el valor más atractivo en renta fija. 

"Prevemos que el oro seguirá subiendo, y nuestra asignación dedicada debería seguir ofreciendo diversificación. Para capear la volatilidad y aumentar la resiliencia, las carteras también deben incluir exposición a activos privados y fondos de cobertura cuando corresponda", añade.

Si la economía global continúa asimilando la incertidumbre política, el ciclo actual, poco espectacular pero positivo, puede continuar. Sin embargo, aún existen muchas maneras en que los mercados pueden descarrilar. El listón del rendimiento se ha elevado, y "nos mantenemos alerta", subraya.

En el Outlook 2026 Lombard Odier vaticina un crecimiento económico global moderado pero persistente en 2026, con políticas fiscales expansivas y apoyo monetario contrarrestando tensiones comerciales y geopolíticas. EEUU experimentará un crecimiento por debajo de su potencial debido a debilidad en el mercado laboral y tarifas, con tasas de interés cayendo al 3% para fin de año. En la Eurozona, se espera una expansión cercana al 1%, con inflación controlada y tipos al 2%. China mantendrá un crecimiento superior al 4%, mientras Japón verá subidas de tipos al 1% y economías emergentes se beneficiarán de financiación más fácil.

En este escenario, los expertos de Lombard Odier vislumbran oportunidades en mercados emergentes y oro como diversificadores clave en un entorno volátil. Recomiendan acciones de mercados emergentes con crecimiento de beneficios del 15%, renta fija emergente y oro, que podría alcanzar los 4.600$ por onza. En renta variable desarrollada, rotación hacia Europa y Suiza por valoraciones atractivas; en alternativos, private equity y activos descarbonizantes. Los bonos soberanos como los gilts británicos ofrecen oportunidades por recortes de tipos esperados.

07Dec

"El oro sigue siendo el ancla, mientras que la plata y el platino ofrecen un potencial alcista asimétrico vinculado a la demanda industrial de larga duración", explica su consejero delegado, Daniel Marburger.

Miguel Ángel Valero

Durante los últimos años, el mercado de los metales preciosos ha experimentado transformaciones significativas, impulsadas por una combinación de factores macroeconómicos, geopolíticos y estructurales. Los datos más recientes revelan una dinámica cambiante en la oferta y la demanda global, en la que ya no es sólo el oro el que acapara la atención, sino que metales como la plata y el platino emergen con fuerza gracias a su doble rol: como reserva de valor y como materia prima clave en industrias estratégicas.

Por ejemplo, en 2024 la producción minera global de plata —junto con su reciclaje— alcanzó cifras relevantes, pero la demanda industrial y tecnológica se disparó, llevando a un déficit. Al mismo tiempo, la demanda de oro continuó siendo robusta, apoyada por compras de bancos centrales e inversores institucionales, consolidando su papel como refugio seguro en un contexto de incertidumbre global.

Por su parte, el platino está viviendo un momento particular: con una producción minera estancada o incluso en retroceso, mientras la demanda, sobre todo industrial y automotriz, no cede. Esto ha generado alertas sobre posibles déficits sostenidos en los próximos años. 

Todo ello, sumado a las tensiones macroeconómicas, energéticas y de cambio tecnológico, abre un escenario incierto pero lleno de oportunidades. En ese contexto, resulta vital evaluar cómo se perfila 2026: ¿seguirá dominando el oro? ¿La plata e industria verde impulsarán aún más su demanda? ¿El platino resistirá como materia prima estratégica?

El CEO de Stonex Bullion, Daniel Marburger, analiza dónde estamos, hacia dónde vamos, y cómo prepararse ante lo que pueda pasar el año que viene con los metales preciosos.

Pregunta: Mirando el balance global reciente — producción, reciclaje y demanda — ¿cómo evalúa Stonex Bullion la sostenibilidad del actual déficit en plata y platino? 

Respuesta: Desde nuestra perspectiva en StoneX Bullion, los déficits que observamos en plata y platino son estructurales más que cíclicos. En plata, la demanda mundial de energía fotovoltaica continúa alcanzando nuevos máximos históricos. Al mismo tiempo, la oferta minera se mantiene prácticamente sin cambios, el reciclaje sigue siendo sensible a los precios y varias jurisdicciones enfrentan dificultades en la obtención de permisos o en el costo de la energía. El resultado neto es un déficit plurianual que, en nuestra opinión, podría persistir hasta bien entrada la segunda mitad de la década.

El platino muestra un patrón similar: oferta minera limitada, especialmente en Sudáfrica, aumento de los costos de producción y una inversión limitada en nuevos proyectos. Los volúmenes de reciclaje no han sido suficientes para compensar la menor producción primaria. Estos no son fenómenos puntuales; reflejan un desafío de suministro a largo plazo que el mercado no puede resolver rápidamente. Desde la perspectiva de un inversor, esto refuerza la justificación de la diversificación hacia metales con una oferta futura limitada.

Considerando la presión inflacionaria, la debilidad de algunas monedas fiduciarias y la creciente inestabilidad geopolítica: ¿qué papel sigue jugando el oro como “valor refugio”, y por cuánto tiempo puede mantenerse esa relevancia frente a metales industriales como plata o platino?  

El oro continúa desempeñando un papel único que ni la plata ni el platino pueden replicar. En un contexto de persistentes presiones inflacionarias, debilidad monetaria en algunas partes del mundo y una elevada fragmentación geopolítica, el apetito por activos refugio ha aumentado considerablemente.

Esto se observa claramente en la demanda física: inversores privados, asesores patrimoniales, oficinas familiares y, cada vez más, inversores jóvenes y mujeres están apostando por el oro como estabilizador a largo plazo. En StoneX Bullion, los artículos más vendidos este año incluyen los lingotes de oro de 1 onza y 100 gramos, productos que ofrecen diferenciales ajustados y liquidez inmediata, justo lo que buscan los inversores en tiempos de incertidumbre.

¿Cuánto tiempo puede el oro mantener esta relevancia? Mientras persista la incertidumbre macroeconómica global, que, estructuralmente, podría durar años. La plata y el platino desempeñan un papel importante, pero su ciclicidad industrial significa que no pueden sustituir la prima monetaria del oro ni su función de refugio durante la tensión del mercado.

Con la aceleración de la transición energética, la expansión de la energía solar, la electrificación y la demanda tecnológica: ¿hasta qué punto espera Stonex un crecimiento estructural en la demanda de plata y platino hacia 2026 y más allá, y qué riesgos ve para ese crecimiento?

Prevemos un crecimiento sólido y estructural de la demanda de ambos metales:

  • Plata: La aceleración de la transición energética —especialmente las células solares de mayor eficiencia que requieren más plata por vatio, además del cableado para vehículos eléctricos, los semiconductores avanzados y la infraestructura 5G— seguirá impulsando significativamente la demanda. Incluso en un entorno recesivo, los gobiernos tienden a proteger las inversiones en energías renovables.
  • Platino: La perspectiva a largo plazo se sustenta en su papel crucial en las tecnologías del hidrógeno (electrolizadores y pilas de combustible), los catalizadores petroquímicos y el control de emisiones de vehículos pesados. Si el despliegue del hidrógeno renovable se amplía según lo previsto, la demanda de platino podría sorprender al alza.

Los principales riesgos incluyen la sustitución (por ejemplo, el ahorro en células solares), una implementación más lenta de lo previsto de la infraestructura de hidrógeno y retrasos regulatorios en las políticas de transición energética. Sin embargo, incluso bajo supuestos conservadores, la demanda parece estructuralmente sólida.

Muchos analistas anticipan que la oferta minera de algunos metales del grupo del platino podría contraerse en los próximos años, por agotamiento de minas, costes crecientes o menor inversión en exploración. Ante ello: ¿qué estrategias considera Stonex Bullion recomendables para inversores — guardando valor, diversificando o apostando por metales industriales?

Si la oferta minera de metales del grupo del platino se contrae —un escenario que muchos analistas prevén—, los inversores deberían considerar:

  • Preservación del valor: El platino se negocia históricamente con descuento (precio más bajo) respecto al oro, lo que ofrece asimetría si la oferta se reduce aún más. La industria joyera mantiene vivo el mito de que el platino es el metal precioso más caro.
  • Diversificación: Combinar la estabilidad del oro con el potencial industrial de la plata y el platino da como resultado una cartera más equilibrada.
  • Aumento de la exposición selectiva: Para los inversores que creen en la megatendencia de la transición energética, un aumento moderado de la exposición a la plata y el platino es razonable.

Un aspecto que recalcamos a nuestros clientes —incluidos bancos, asesores patrimoniales y tiendas de oro— es la importancia de la liquidez. Productos como las monedas de platino de 1 oz o los lingotes de plata de 1 kg mantienen una alta liquidez y un reconocimiento mundial, lo que reduce el riesgo de salida incluso en mercados volátiles.

Si tuviera que elaborar un “escenario optimista” y un “escenario conservador” hacia 2026 para los metales preciosos — oro, plata y platino — ¿cuáles serían sus proyecciones de cotización y demanda, y qué factores podrían influir en cada escenario? 

Escenario Optimista (alta demanda y macroeconomía favorable):

  • Oro: Continuación de la flexibilización monetaria, fuertes compras de los bancos centrales, riesgo geopolítico. Los precios podrían alcanzar nuevos máximos, con una demanda de los inversores que se mantiene elevada.
  • Plata: Fuerte crecimiento de la energía solar, oferta minera limitada, reposicionamiento de los inversores. Los precios podrían experimentar ganancias porcentuales de dos dígitos.
  • Platino: La escasez de oferta y la expansión del hidrógeno conducen a una apreciación significativa de los precios.
  • Impulsores: Recortes drásticos de tipos, escalada geopolítica, expansión industrial, depreciación del dólar estadounidense y entradas sostenidas de ETF.

Escenario Conservador (Tipos estables / crecimiento industrial más lento):

  • Oro: Se mantiene estable, pero se consolida en lugar de repuntar.
  • Plata: Crecimiento más moderado si la demanda solar se estanca temporalmente.
  • Platino: Ganancias limitadas si la implementación del hidrógeno es más lenta y la demanda del sector automotriz se normaliza.
  • Impulsores: Inflación rígida que mantiene los tipos altos durante más tiempo, riesgos moderados de recesión, desescalada geopolítica y menor producción industrial en China o Europa. En general, el complejo de metales preciosos entra en 2026 con una sólida base macroeconómica y estructural. El oro sigue siendo el ancla, mientras que la plata y el platino ofrecen un potencial alcista asimétrico vinculado a la demanda industrial de larga duración.
23Nov

El mayor emisor de stablecoins del mundo, Tether, tiene invertido en oro el 7% de los más de 180.000 millones$ en activos totales que ha captado.

Miguel Ángel Valero

Hace apenas unas semanas los titulares apuntaban a un hecho histórico: los bancos centrales del mundo ya poseen más oro que bonos del Tesoro estadounidense. Algo que muchos analistas han identificado como un símbolo claro de desconfianza hacia el dólar y de búsqueda de refugio en un activo tangible. Pero ahora, la fiebre del oro se ha contagiado también al universo cripto.

El mayor emisor de stablecoins del mundo, Tether, ha alcanzado un récord de 12.900 millones$ en reservas de oro físico, equivalentes a 104 toneladas. Esto supone el doble de lo que tenía a comienzos de año, tanto en valor como en cantidad. Solo en 2025, la empresa ha estado acumulando más de una tonelada de oro por semana, consolidándose entre los mayores compradores del mercado mundial. 

El gráfico que aporta The Trader muestra esa escalada casi vertical: desde comienzos de 2024 el crecimiento de sus reservas se ha acelerado de forma notable hasta alcanzar el nivel actual. Con esta apuesta, Tether ya gestiona más de 180.000 millones$ en activos totales, de los cuales el 7% está invertido en oro. Una proporción significativa para una compañía cuyo negocio gira en torno a la estabilidad del dólar digital.

La pregunta de fondo es evidente: ¿por qué todos buscan oro al mismo tiempo? Los bancos centrales acumulan reservas para reducir su dependencia del dólar; las empresas cripto, por su parte, lo hacen para reforzar la confianza en sus activos frente a la falta de control fiscal de EEUU y la volatilidad que pueda sufrir el sistema financiero tradicional. En ambos casos, el mensaje es el mismo: el oro vuelve a ser el ancla de credibilidad en un mundo incierto.

"Cuando los bancos centrales y las criptomonedas coinciden en algo, conviene prestar atención. La fiebre del oro ya no distingue entre lo tradicional y lo digital. Es la señal más clara de que el dinero fiduciario en su formato actual, y los bonos en un mundo ultra endeudado, están empezando a provocar una pérdida de la confianza que durante décadas se daba por segura", advierte el analista Pablo Gil.

29Oct

El precio del oro alcanzó 4.000 $/onza, una subida de más del 50% en 2025. Ello supone su mayor ganancia desde 1979, tras la crisis del petróleo. En Ofi Invest AM creen que hasta que el problema de la deuda global no se resuelva, el oro seguirá al alza por ser un activo refugio.

Miguel Ángel Valero

Benjamin Louvet, director de Área de Materias Primas de la gestora de activos francesa Ofi Invest AM, opina que pese a la corrección reciente del oro, que había llegado a niveles récord de 4.000$/onza, existen factores estructurales que soportan la tendencia subyacente alcista en el precio.

El principal de estos factores son los altos niveles de la deuda tanto en EEUU como a nivel global. Niveles que se combinan con una inflación persistente, y que mueven a los bancos centrales a flexibilizar sus políticas monetarias, generando tipos reales bajos, contexto que favorece al oro

Este contexto es el que ha reforzado la posición histórica del Oro como activo refugio, y el interés de los inversores, dada la escasa remuneración de la deuda soberana. Por ello, desde Ofi Invest AM creen que hasta que el problema de la deuda global no se resuelva, el Oro seguirá al alza por ser un activo refugio. 

Según Benjamin Louvet, el precio del oro alcanzó 4.000 $/onza, una subida de más del 50% en 2025. Ello supone su mayor ganancia desde 1979, cuando el precio se disparó un 127% por la crisis energética y la subida de la inflación consecuencia de dicha crisis.

"Pese a que algunos puedan pensar que la subida anual del oro es una burbuja especulativa, un análisis más profundo revela que existen poderosas fuerzas estructurales detrás de ello. Lejos de subidas irracionales, ha sido el contexto económico, monetario y geopolítico profundamente inestable, el que ha restaurado el tradicional papel del oro como  activo refugio", según el director de Gestión de Materias Primas de Ofi Invest AM.

El principal impulsor del precio del oro siguen siendo los altos niveles de deuda en economías como EEUU, Japón y China. Niveles que están obligando a los bancos centrales a mantener los tipos de interés bajos a medio plazo, para que estos países puedan aliviar la carga de la deuda.

La deuda pública de EEUU equivale actualmente al 120% del PIB, su máximo histórico en tiempos de paz. Un alza del 1% en los tipos de interés supone una  subida en costes adicionales en servicios de deuda equivalentes al 1,2% del PIB, lo que supondría una carga enorme para las finanzas públicas en EEUU.

La bajada de los tipos de interés reales, que en algunas grandes economías han entrado en territorio negativo, reduce el coste de oportunidad de mantener el oro, un activo que no genera dividendos ni intereses. Por ello, el oro se ha convertido en una alternativa creíble a los bonos soberanos, cuya remuneración ha bajado hasta el punto de que no compensa la erosión monetaria, según Benjamin Louvet.

Los activos reales se han vuelto así más atractivos ante la expectativa de una futura expansión monetaria por parte de la Fed, junto con una inflación estructural persistente. Los precios del oro subieron aún más rápido a causa del cierre del gobierno de EEUU, por la clausura de oficinas federales que se produjo por la falta de acuerdo entre la Casa Blanca y el Congreso sobre el presupuesto anual, antes del cierre del año fiscal, el 30 de septiembre. 

El aumento de la deuda global es otra preocupación clave, especialmente en el caso de los déficits públicos de países como Reino Unido, cuyo gobierno ha agotado su margen presupuestario, y Francia, donde el primer ministro Sébastien Lecornu tiene dificultades para formar una mayoría que apruebe el presupuesto.

Según Benjamin Louvet, en este contexto con mayor nivel de estrés, los inversores buscan refugios seguros, incluido el oro, como reacción al riesgo de depreciación de las monedas derivado de la elevada deuda. 

Los mercados están preocupados por la sostenibilidad de la deuda de EEUU, tal y como se ha visto tras la reciente rebaja de Moody’s, que por primera vez retiró la máxima calificación (“Aaa”) a la deuda pública norteamericana. Esto está llevando a los inversores hacia activos tangibles como el oro, que no depende de ningún emisor soberano. El oro, según los expertos de Ofi Invest AM, no puede entrar en bancarrota.

Desde la invasión de Ucrania por Rusia en 2022, el vínculo tradicional entre las tasas reales y los precios del oro se ha debilitado. La congelación de los activos rusos denominados en dólares ha minado la confianza en el dólar como refugio seguro, especialmente en Asia. 

Por ello, el oro es un activo cada vez más demandado en Asia respecto a Occidente, una demanda impulsada por inversores chinos e indios. Este cambio en el centro de gravedad del oro refleja un deseo creciente de diversificar las reservas de divisas, en un mundo donde las tensiones geopolíticas y las sanciones económicas están redefiniendo los equilibrios entre divisas.

Mayor apetito por el Oro de bancos centrales y gestores

La acumulación de oro por parte de los bancos centrales, con vistas a diversificar sus reservas de divisas y reducir su dependencia del dólar, es otro factor relevante que soporta la subida del Oro. En los últimos tres años, los bancos centrales han comprado más de 1.000 toneladas de oro, más del 20% del mercado global. El 43% de los bancos centrales encuestados por el World Gold Council en 2025 dijeron que querían aumentar sus reservas de oro en los próximos 12 meses, y ninguno planeaba vender. 

A diferencia de los bonos, que constituyen una gran parte de las reservas de los bancos centrales, el oro no presenta riesgos de contraparte. 

Los todavía escasos flujos de inversión en forma de oro son otro de los factores que alimentan el enorme potencial del oro. De hecho, representan menos del 2,5% de las inversiones financieras. Algunos gestores recomiendan aumentar la exposición al oro en la asignación de activos. Uno de ellos es Ray Dalio, fundador del fondo de inversión Bridgewater, que recomienda invertir el 15% de los activos en oro. Mike Wilson, director de inversiones de Morgan Stanley, sube esa asignación recomendada al 20%.

Riesgos para el oro: subida de los tipos reales

A pesar de los sólidos fundamentales que lo sustentan, el oro no está exento de riesgos. Es posible una corrección técnica a corto plazo tras unas subidas tan pronunciadas, pero desde Ofi Invest AM no creen que esto altere la tendencia subyacente. 

El principal riesgo sigue siendo que los tipos reales suban más rápido de lo esperado, lo que provocaría que el oro fuera menos atractivo frente a activos generadores de ingresos, como acciones y bonos. Las ganancias del oro proceden solamente de su revalorización al venderlo.

Por otra parte, una mejora sustancial de la situación fiscal de las principales economías podría reducir la demanda de activos refugio. Otro factor a vigilar es la especulación. Un aumento excesivo de la exposición del mercado a derivados o ETF podría causar inestabilidad. Estos riesgos son moderados por el momento, pero conviene mantener la cautela.

Según los expertos de Ofi Invest AM, los metales preciosos no son activos centrales de una cartera, aunque sirven como activo para la diversificación. En un mundo incierto, pueden desempeñar un papel estabilizador. La asignación en oro y, en general, en metales preciosos, debe ser moderada, ya que sus mercados son volátiles y vulnerables a shocks externos.

En opinión de Ofi Invest AM, hasta que no se resuelva el problema de la deuda global, el oro mantendrá su estatus de refugio seguro.

El potencial de la Plata, el mayor conductor de electricidad

Según los expertos de Ofi Invest AM, la plata también tiene potencial alcista, Más allá de su estatus como refugio seguro algo más asequible que el oro, la demanda industrial sigue creciendo e impulsa a la plata, el metal que mejor conduce la electricidad. Por este motivo, la plata se utiliza en muchas tecnologías, especialmente en las de bajas emisiones de carbono, como la fotovoltaica y los vehículos eléctricos. En 2024, estos dos usos ya representaban el 30% de la demanda global.

El mercado de la plata continúa deficitario por quinto año consecutivo, y es previsible que continúe así. A diferencia del oro, la plata es una reserva de valor como un componente industrial cada vez más útil, lo que la convierte en un activo híbrido especialmente atractivo para la transición energética. Sin embargo, la plata no posee el mismo estatus de reserva de valor que  tiene el oro para los bancos centrales.