24Apr

Cámaras de Comercio, instituciones y empresas defienden en el VI Foro de Archam la creación de la Macrorregión Atlántica.

Miguel Ángel Valero

Los líderes de la Unión Europea han puesto el foco en la posible adhesión de Ucrania durante la cumbre informal que celebran en Chipre. Para que un país pueda incorporarse al bloque, es necesario el voto unánime de los Estados miembros en el Consejo Europeo. Durante meses, este proceso estuvo bloqueado por el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. Sin embargo, tras su derrota electoral, las instituciones europeas consideran que existe una oportunidad política para acelerar el proceso de adhesión. 

Ucrania presentó su solicitud formal de ingreso en febrero de 2022, pocos días después del inicio de la invasión rusa. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que ha llegado el momento de abrir formalmente los capítulos de negociación para la adhesión ucraniana.

Por otro lado, vuelve a plantearse la reanudación de las conversaciones sobre la incorporación de Islandia a la Unión Europea. la isla solicitó el ingreso en 2009, durante la Gran Recesión. Sin embargo, en 2013, el Gobierno cerró el proceso sin convocar un referéndum previo, siendo la pesca el punto más conflictivo: Islandia se negaba a someterse a las cuotas fijadas por la Política Pesquera Común de la UE. Mientras tanto, la isla se ha beneficiado de su pertenencia al Espacio Económico Europeo, al espacio Schengen y al mercado único sin ser miembro de la UE. 

Ahora confluyen dos factores distintos que han reactivado el debate. Por un lado, las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia, en un contexto en el que Islandia, si bien forma parte de la OTAN, carece de fuerzas armadas propias. Por otro, la Unión Europea ha señalado que existe margen de flexibilidad en materia pesquera, un aspecto clave para la economía islandesa, ya que en 2024 los productos del mar representaron cerca del 40% de las exportaciones del país. En este escenario, en agosto se celebrará un referéndum para consultar a la población islandesa si el país debe reanudar las negociaciones con la UE y, en caso afirmativo, un segundo referéndum decidirá definitivamente sobre la adhesión.

The Trader: Bulgaria aflora las contradicciones dentro de la UE

¿Ha encontrado Putin un nuevo socio dentro de la Unión Europea? Con esta provocativa pregunta en The Trader, el analista Pablo Gil subraya que "Europa acaba de cerrar una etapa… y abrir otra que puede ser mucho más incómoda de lo que parece a primera vista". Mientras la salida de líderes como Viktor Orbán parecía aliviar la presión interna dentro de la Unión Europea, el resultado electoral en Bulgaria introduce una nueva variable que cambia el tablero. La victoria con mayoría absoluta de Rumen Radev no es solo un cambio político nacional. Es un movimiento con implicaciones geopolíticas mucho más profundas.

Porque Bulgaria no es un país cualquiera. Es miembro de la UE, de la OTAN y está en una posición estratégica clave en el Mar Negro. Y ahora pasa a estar liderada por una figura que, sin declararse abiertamente alineada con el Kremlin, sí ha defendido repetidamente la necesidad de reabrir canales con Vladimir Putin, recuperar el flujo de energía rusa y adoptar una postura más “pragmática” frente a Moscú.

"Y aquí es donde empieza lo interesante. Porque no estamos ante un giro radical, sino ante algo mucho más sofisticado: ambigüedad estratégica. Radev no plantea romper con Europa, ni salir del euro, ni bloquear decisiones comunitarias. De hecho, insiste en mantener el rumbo europeo. Pero al mismo tiempo introduce un discurso que cuestiona el enfoque actual de la UE, especialmente en su política exterior y energética. Y eso, en el contexto actual, es suficiente para generar tensiones", advierte este experto.

Europa venía de una dinámica relativamente clara tras el inicio de la guerra en Ucrania: alineamiento con EEUU, aislamiento de Rusia y apuesta por la autonomía energética. Pero ese consenso empieza a mostrar grietas. No necesariamente porque los países quieran romperlo, sino porque el coste económico, político y social empieza a pesar.

"Lo que representa Bulgaria ahora es precisamente eso: el inicio de una Europa más incómoda consigo misma. Una Europa donde algunos países empiezan a plantear si tiene sentido mantener una confrontación total con Rusia, especialmente cuando afecta al crecimiento, a la inflación y a la estabilidad interna. Y donde el debate ya no es blanco o negro, sino lleno de matices", añade.

Además, hay un factor clave que no se puede ignorar. Radev ha construido su victoria sobre el rechazo a la corrupción y al sistema político tradicional. Es decir, no gana por ser pro-ruso, sino por canalizar el descontento interno. Pero una vez en el poder, ese descontento puede traducirse en decisiones que impacten directamente en el equilibrio europeo. Y eso es lo que realmente preocupa en Bruselas. Porque el riesgo no es que Bulgaria se convierta en un satélite de Rusia. El riesgo es que se convierta en un actor impredecible dentro de la UE. Un país que no bloquea, pero tampoco empuja en la misma dirección. Que genera ruido, dudas y ralentiza decisiones clave en momentos críticos.

Si ampliamos el foco, lo que estamos viendo encaja perfectamente con un cambio más amplio en el orden global. El mundo está dejando atrás los bloques rígidos para entrar en una fase de alianzas flexibles, donde los países intentan maximizar sus propios intereses, aunque eso suponga incomodar a sus socios tradicionales. Y en ese contexto, figuras como Radev no son una excepción… son el anticipo de lo que viene.

"Europa ya no se enfrenta solo a desafíos externos. Empieza a enfrentarse a sus propias contradicciones internas. Y eso es mucho más difícil de gestionar. La gran pregunta no es si Bulgaria será un problema hoy. La verdadera cuestión es cuántos países más pueden seguir ese mismo camino en los próximos años. Porque si eso ocurre, el mayor riesgo para Europa no vendrá de fuera… sino desde dentro. Y ahí es donde todo se complica de verdad", recalca Pablo Gil.

Macrorregión Atlántica

Por otra parte, el VI Foro de Archam, celebrado en el Centro Botín de Santander, ha reunido a representantes institucionales, responsables políticos, líderes empresariales y expertos de ámbito europeo con el objetivo de avanzar en una agenda común que refuerce el posicionamiento del Arco Atlántico como espacio clave para el desarrollo económico sostenible y la cohesión territorial en Europa. En encuentro, Atlantic Arc Chambers (Archam) ha reafirmado su compromiso con la construcción de una macrorregión atlántica más integrada, resiliente y preparada para afrontar los desafíos económicos y geopolíticos del futuro.

El presidente de la Cámara de Cantabria, Tomás Dasgoas; el presidente de Cámara España, José Luis Bonet; y el consejero de Economía de Cantabria, Luis Ángel Agüeros, han coincidido en destacar la necesidad de reforzar los mecanismos de cooperación interregional.

La ponencia inaugural, titulada ‘La macrorregión atlántica: construyendo una agenda común’, ha corrido a cargo del presidente de la Cámara de Bilbao, José Ignacio Zudaire, quién ha puesto de relieve el papel de las macrorregiones como herramientas clave para una Europa más cohesionada y próspera. 

En un debate dedicado a la articulación de las macrorregiones, moderado por la directora de la Oficina del Gobierno de Cantabria en Bruselas, Inmaculada Valencia, la secretaria ejecutiva de la Comisión Europea del Arco Atlántico, Élise Wattrelot; el Head of Baltic Sea Strategy Point, Juhani Ailio; el Head of Danube StrategyPoint, Robert Lichtner; y la Head of Alpine Strategy Point, Francesca La Greca, han compartido experiencias y modelos de cooperación aplicables al Arco Atlántico.

Otro debate, moderado por el director de contenidos de SER Cantabria, Fermín Mier, se ha centrado en los retos vinculados a la conectividad atlántica y sobre las infraestructuras, la logística y la movilidad sostenible, llamadas a articular las conexiones entre regiones. Han participado el comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico, José Antonio Sebastián; el consejero de Fomento de Cantabria, Roberto Media; el presidente de la Autoridad Portuaria de Santander, César Díaz; y el director Zona Norte en Boluda Corporación Marítima, Daniel Berasategui.

La ponencia ‘Energía,competitividad y autonomía estratégica en Europa’ fue la aportación del jefe de Energía, Seguridad y Relaciones Internacionales en DG ENER - Comisión Europea, Isaac Valero

En el debate ‘El Arco Atlántico ante el nuevo escenario energético’, moderado por el jefe de Economía del Diario Montañés, Jesús Lastra, han participado el Industry Advisory Committee International Energy Forum IEF, Iván Martén; la directora de Stakeholders Management and Public Affairs en EDP, Yolanda Fernández Montes; y la directora de Estrategia y planificación de Enagás, Mayte Nonay, que han destacado la importancia del desarrollo de nuevos vectores energéticos como el hidrógeno renovable para garantizar la descarbonización de la industria atlántica y avanzar hacia una competitividad sostenible.

Han clausurado la jornada la presidenta de Cantabria, Mª José Sáenz de Buruaga; y el presidente de Euskadi y presidente de la Comisión del Arco Atlántico, Imanol Pradales, que han coincidido en señalar el impacto positivo que tendría la creación de una Macrorregión Atlántica dentro de la Unión Europea como plataforma estratégica para impulsar la cooperación económica, la competitividad y cohesión territorial y social para alcanzar un futuro compartido próspero y sostenible. Y han destacado el papel de Archam y de todas y cada una de las Cámaras de Comercio del Arco Atlántico como nexo de unión entre los agentes económicos, institucionales y sociales y en su representación de los intereses del tejido empresarial atlántico ante las instituciones europeas, así como su capacidad para canalizar iniciativas conjuntas en ámbitos estratégicos.

El día anterior, representantes de las Cámaras de Comercio del norte de Portugal, Galicia, Asturias, Cantabria, Burgos, el País Vasco y Nueva Aquitania que forman la alianza Archam se reunieron en el Palacio de la Magdalena de Santander para poner en común los avances logrados en las diferentes áreas de trabajo establecidas; fortalecer los mecanismos de cooperación intercameral e interinstitucional; y consensuar los próximos pasos a dar en la coordinación estratégica del territorio, el refuerzo del posicionamiento conjunto y en líneas de actuación compartidas.

Las Cámaras de Comercio del Norte de Portugal, Galicia, Asturias, Cantabria, Burgos, Navarra, País Vasco y Nueva Aquitania firmaron en Bilbao, en junio de 2023, la Declaración de las Cámaras de Comercio del Arco Atlántico, con el objetivo de crear mecanismos de cooperación intercameral e interinstitucional que contribuyan a trabajar de forma conjunta en los retos económicos, sociales y medioambientales a los que se enfrentan las regiones que componen el Arco Atlántico. 

El documento estratégico fija tres ámbitos de trabajo prioritarios, de interés común a todos los territorios:

  • 1. Transporte e Intermodalidad
    • 1.1. Impulso al corredor atlántico ferroviario
    • 1.2. Apoyo a la intermodalidad y conectividad de los Puertos del Arco Atlántico
  • 2. Corredor de Hidrógeno y Energías Renovables
    • 2.1. Desarrollo del corredor del hidrógeno
    • 2.2. Eólica marina
  • 3. El Camino de Santiago como distintivo vertebrador
    • 3.1. Enoturismo
    • 3.2. Actividades de ocio, naturaleza y bienestar

Las Cámaras del Arco Atlántico buscan generar sinergias en torno a estos ámbitos de trabajo para transformar el territorio y hacerlo más competitivo, más sostenible, más dinámico, más abierto y conectado; así como más atractivo y con mayor calidad de vida para su ciudadanía.

06Dec

La UE es uno de los mayores bloques económicos del mundo, pero está quedándose atrás en todos los frentes que definen el poder en el siglo XXI: defensa, tecnología, materias primas críticas y capacidad de decisión internacional.

Miguel Ángel Valero

Europa vive una situación que debería encender todas las alarmas. No por lo que ocurre exactamente en los frentes de Ucrania, donde Rusia intensifica la presión militar en un momento crítico, sino por algo aún más preocupante: las decisiones que marcarán el futuro del conflicto ya no se están tomando ni en Kiev ni en Bruselas, sino entre Washington y Moscú. El nuevo marco de negociaciones impulsado por Estados Unidos (con su enviado especial Steve Witkoff viajando de nuevo a Moscú para reunirse con Vladímir Putin sin lograr avances relevantes) ha dejado al descubierto una realidad incómoda. Dos grandes potencias discuten cómo cerrar la guerra en Ucrania mientras la Unión Europea (UE) observa desde la barrera. Europa está dentro del conflicto, pero fuera de la sala donde se decide su desenlace.

Esta sensación de irrelevancia recuerda inevitablemente a otras épocas de la historia europea. Muchos analistas han comparado este enfoque con el pacto Molotov-Ribbentrop (el acuerdo de no agresión firmado en 1939 por la Alemania nazi y la Unión Soviética de Stalin para repartirse Europa del Este) no por afinidades políticas, sino porque demuestra una idea de fondo: las grandes potencias vuelven a moldear el mapa europeo sin su participación. Es un paralelismo que incomoda, porque evidencia la fragilidad estratégica de un continente que durante décadas vivió bajo la convicción de que las reglas, la diplomacia y los acuerdos serían suficientes para estabilizar el mundo.

Pedir a la Unión Europea que ejerza poder geopolítico es como pedirle a un futbolista de élite que juegue un partido de rugby. La UE nació para garantizar la paz interna, para evitar que los europeos volvieran a enfrentarse entre sí. Y esa misión la ha cumplido excepcionalmente bien. Pero no nació para proyectar poder militar, para imponer líneas rojas, ni para competir en un mundo que ya no se rige por los mecanismos que Europa domina, sino por la lógica del poder duro. De ahí el contraste: mientras Bruselas debate, Washington actúa. Mientras la UE discute entre Estados miembros, la Casa Blanca negocia directamente con el Kremlin y decide qué elementos debe incluir el plan de paz, incluso a riesgo de incomodar a sus propios aliados. Europa reacciona; no dirige.

Esta falta de influencia no se muestra solo en Ucrania. También se ve en otro terreno clave: el control de las materias primas estratégicas. Las tierras raras son el nuevo petróleo militar y tecnológico, esenciales para drones, motores eléctricos, sensores y sistemas de defensa. China controla más de dos tercios de la producción mundial, y ya ha demostrado que está dispuesta a convertir ese dominio en un arma geopolítica. La respuesta de EEUU ha sido rápida, contundente y estratégica: inversiones públicas en minas nacionales, participación directa en empresas clave y garantías de precio a largo plazo para asegurar la cadena de suministro. Mientras tanto, Europa se limita a declaraciones, proyectos piloto y retrasos regulatorios.

Los proveedores lo explican con una claridad demoledora. A un cliente estadounidense pueden venderle un lote de tierras raras en tres días. A uno europeo le lleva tres semanas. El primero sabe qué necesita, cuánto, cuándo y para qué. El segundo llega tarde, paga más caro y suele quedarse sin stock. Es una diferencia operativa que, en realidad, revela una diferencia estratégica. 

Europa está quedándose atrás en todos los frentes que definen el poder en el siglo XXI: defensa, tecnología, materias primas críticas y capacidad de decisión internacional. El resultado es una paradoja amarga. La UE es uno de los mayores bloques económicos del mundo, pero ha perdido la capacidad de influir en las decisiones que afectan directamente a su seguridad.

"La pregunta no es si la UE quiere ser un actor global. La verdadera pregunta es si podrá serlo antes de que sea demasiado tarde. Porque el mundo ha cambiado, y ya no se juega con las reglas europeas. Y mientras Europa sigue confiando en su arquitectura burocrática y en su diplomacia de consenso, las grandes potencias vuelven a hablar el lenguaje del poder. Uno del que la UE se desconectó hace décadas. Lo inquietante es que esta desconexión ya no es una amenaza teórica. Es la situación actual. Y cada día que pasa, Europa se sienta un poco más lejos de la mesa donde se decide su propio futuro", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

03Dec

La OCDE vaticina un crecimiento del PIB del 3,2% en 2025 y del 2,9% en 2026. DWS apuesta por EEUU debido a las inversiones en IA, y UBS destaca la creciente monetización de éstas.

Miguel Ángel Valero

El nuevo intento de la Administración Trump para lograr la paz entre Ucrania y Rusia vuelve a chocar con la resistencia de Putin. La reunión comenzó con un retraso de tres horas y concluyó sin avances significativos, más allá de declaraciones diplomáticas. El mandatario ruso se mantuvo firme en su postura y, como mensaje final, lanzó advertencias dirigidas a Europa.

Las aspiraciones territoriales de Moscú continúan siendo el principal obstáculo, ya que son extremadamente ambiciosas: incluyen el control total de la región de Donetsk y, en esta ocasión, también la exigencia de los territorios que dan acceso a Ucrania al Mar Negro, lo que implicaría la cesión del puerto de Odesa y supondría desmantelar por completo la defensa marítima ucraniana.

Mientras, la Unión Europea aprobó un plan para eliminar completamente las importaciones de gas licuado ruso a partir de 2026 –todavía es el proveedor de alrededor del 10% de lo que llega a Europa de esta manera–.

Con el regreso de Witkoff a EEUU se cierra otro intento fallido de la Administración norteamericana por acercar posiciones. Sin nuevas reuniones programadas ni hojas de ruta definidas, las perspectivas de paz vuelven a enfriarse en las vísperas del invierno.

OCDE: los aranceles desacelerarán la economía en 2026

Pese a este escenario, la OCDE mantiene su previsión de crecimiento para la economía mundial en un +3,2% este año, gracias a unas condiciones financieras más favorables y el aumento de la inversión en IA, factores que han compensado la elevada incertidumbre de las políticas comerciales. Pero se espera una desaceleración al +2,9% en 2026, cuando se materialicen los efectos completos de los aranceles más altos, para posteriormente repuntar en 2027 hasta el +3,1%.

El PIB de Estados Unidos se revisa ligeramente al alza para 2025 y 2026, aunque mantiene la tendencia de desaceleración: +2% en 2025 (vs. +1,8% en septiembre) y +1,7% en 2026 (vs. +1,5%). Este enfriamiento responde a la moderación del empleo, la ralentización de la inmigración neta y la transmisión de los aumentos arancelarios a los precios.

En la Eurozona, las previsiones también mejoran: +1,3% en 2025 (vs. +1,2%) y +1,2% en 2026 (vs. +1%). La recuperación de los próximos años respecto a 2024 (+0,8%) se apoya en mercados laborales sólidos, el fortalecimiento de la demanda interna, el incremento del gasto público en Alemania y la reactivación del comercio.

Por su parte, China mantendrá un crecimiento estable del +5% en 2025 (frente al +4,9% estimado en septiembre), antes de desacelerarse al +4,4% en 2026, conforme se reduzca el apoyo fiscal y los nuevos aranceles de EE. UU. sobre las importaciones comiencen a impactar.

En cuanto a la política monetaria, la OCDE prevé que la Reserva Federal recorte los tipos de interés dos veces para finales de 2026 (aunque los mercados apuestan por tres recortes). No espera más bajadas en la Eurozona ni en Canadá. En Reino Unido, anticipa el fin de los recortes en la primera mitad de 2026. 

DWS: optimismo cauteloso

"Tras un año dominado por titulares geopolíticos y la incertidumbre económica, marcado por los aranceles estadounidenses, miramos hacia el 2026 con un optimismo cauteloso", señalan en DWS. "La perspectiva para 2026 parece atractiva, aunque el margen de error sigue siendo estrecho. Los titulares políticos y los riesgos geopolíticos podrían desencadenar una mayor volatilidad en cualquier momento. Por ello, una estrategia de inversión ampliamente diversificada, tanto por regiones como por clases de activos, puede ayudar a los inversores a aprovechar oportunidades mientras se mantienen preparados para posibles contratiempos", añaden.

Sus previsiones sugieren un potencial de crecimiento acelerado en EE UU y una economía europea robusta, lo que podría proporcionar una base sólida para lo que anticipamos será un clima de inversión más favorable en 2026. La economía estadounidense puede volver a un crecimiento más fuerte el próximo año, respaldada por inversiones en inteligencia artificial (IA) y un entorno de tipos de interés potencialmente favorable. Se espera que la Reserva Federal realice tres recortes adicionales de tipos, mientras que la inflación probablemente aumente hasta el 2,4%. 

En Europa, la recuperación fiscal de Alemania parece estar brindando un apoyo notable a la economía, mientras que la inflación debería mantenerse cerca del objetivo del 2% del Banco Central Europeo. Esto permite que los bancos centrales mantengan un enfoque cauteloso. 

Japón sigue manteniéndose estable a pesar del impacto de los aranceles, mientras que China está priorizando la tecnología y el aumento de los ingresos para impulsar el crecimiento interno.

Los expertos de DWS siguen viendo oportunidades potenciales para la renta variable en 2026, especialmente en EE.UU, donde las inversiones en IA y el crecimiento sólido y continuo de los beneficios podrían llevar al S&P 500 a aproximadamente 7.500 puntos a finales de año. “No vemos una burbuja de IA, sino un auge continuo de la IA que podría generar importantes ganancias de productividad en los próximos años”, enfatiza Benjardin Gärtner, director Global de Renta Variable en DWS. Aunque pueden surgir contratiempos en el camino, como ocurre con cualquier revolución tecnológica, la historia de crecimiento parece mantenerse intacta. ç

Los mercados europeos se benefician del estímulo fiscal, aunque a un ritmo algo más lento. Las previsiones de fin de año son de 600 puntos para el Stoxx Europe 600 y 26.100 puntos para el Dax. En Japón, la combinación de un nuevo liderazgo político y medidas fiscales debería crear un entorno constructivo.

En el segmento de la renta fija, en DWS esperan rendimientos relativamente estables en los bonos gubernamentales, con el 4,15% para los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, durante todo el año. Los cambios en los rendimientos en Europa también probablemente serán moderados, con el Bund a diez años alcanzando potencialmente el 2,70% a finales de diciembre. Los bonos corporativos parecen seguir siendo atractivos, aunque con una creciente diferenciación de spreads en los segmentos de alto rendimiento. Los diferenciales de los bonos de Investment Grade se encuentran cerca de mínimos de varios años, respaldados por lo que consideramos fundamentos sólidos y factores técnicos.

En las inversiones alternativas, la demanda de oro sigue siendo fuerte, tanto como herramienta de diversificación como posible cobertura frente a riesgos geopolíticos y fiscales. Las “cuatro D” – déficits, depreciación, desglobalización y desdolarización – respaldan la previsión de un precio del oro de 4.500$ por onza.

UBS: diversificación de inversiones a toda la cadena de valor de la IA

Las acciones tecnológicas han recuperado parte del terreno perdido tras la corrección de los últimos días, pero persisten las dudas de los inversores sobre la sostenibilidad del impulso de la IA. Sin embargo, aunque las oscilaciones del mercado y la inquietud sobre el futuro de la IA puedan generar episodios de volatilidad, los inversores deberían centrarse en los fundamentales para evaluar la solidez del rally de la IA.

En UBS destacan tres claves:

  • una demanda real de productos y servicios vinculados a la IA
  • los márgenes de las grandes tecnológicas siguen siendo sólidos pese al aumento del Capex.
  • la monetización continúa mejorando.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Teniendo en cuenta el equilibrio entre los riesgos a medio plazo y los sólidos fundamentales a corto plazo, mantenemos nuestra recomendación de diversificar las inversiones a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, incluidos los habilitadores tecnológicos, la capa de inteligencia y las aplicaciones. Nuestra estrategia tenderá a centrarse cada vez más en la capa de aplicaciones, ya que esperamos que las empresas de este segmento sean las principales beneficiarias de la inversión continua en IA”.

"A medida que miramos hacia 2026, la pregunta es si las poderosas fuerzas de la IA, el estímulo fiscal y la flexibilización de la política monetaria pueden impulsar los mercados globales más allá de la gravedad de la deuda, la demografía y la desglobalización, hacia una nueva era de crecimiento. Navegar por estos cambios estructurales exige que los inversores adapten sus estrategias centrándose en sectores y temas donde el capital está fluyendo y la transformación está teniendo lugar", argumenta.

"Mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable global, con la IA y la innovación como grandes motores. Recomendamos aumentar la exposición a las tendencias transformadoras: IA, energía y recursos y longevidad”, añaden Belinda Peeters y Christopher Swann. “Vemos la IA como una fuerza transformadora, capaz de generar valor más allá de los chips y los modelos fundacionales, convirtiéndose en un factor clave para el rendimiento”, remarca Ulrike Hoffmann-Burchardi.

En EEUU, la National Retail Federation espera que las ventas navideñas superen por primera vez el billón de dólares. El crecimiento estimado del 3,7–4,2% para 2025 está en línea con la media de la última década y con el 4,3% registrado el año pasado. "Creemos que es un objetivo alcanzable, dado que el consumidor estadounidense se encuentra en buena posición y los comercios están aplicando subidas de precios que elevan el gasto nominal", remarcan en UBS.