25May

Los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido en EEUU al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Y pueden anticipar descensos en los beneficios de los bancos. Mientras, China frena la inversión minorista en el extranjero.

Miguel Ángel Valero

A punto de cumplirse los tres meses desde el inicio del conflicto con Irán y coincidiendo con la celebración del Memorial Day en EEUU –el Día de los Caídos y una fecha que habitualmente se asocia con el inicio de la temporada de vacaciones de verano en el país–, se abre la puerta a un principio de acuerdo que permitiría reabrir inmediatamente el paso marítimo por Ormuz y con ello, comenzar a descongestionar la oferta global de crudo y gas. 

Por eso la semana da sus primeros pasos con un tono de optimismo, con el precio del crudo bajando con intensidad en los mercados globales –el barril de Brent retrocede más de un 4% y se sitúa por debajo de los 100$, mínimos del último mes– mientras que las Bolsas cotizan con subidas por encima del 1%. 

Ahora bien, pese a los mensajes de optimismo que dan por hecho que el anuncio oficial es cuestión de días, lo cierto es que el acuerdo no está cerrado aún y el propio presidente Trump ha lanzado sus frecuentes mensajes contradictorios este fin de semana: el sábado daba prácticamente por hecho el acuerdo, unas optimistas expectativas que enfrió el domingo, llegando a señalar que el tiempo corría ahora a favor de EEUU.

Por el momento, todo indica a que habría un borrador de acuerdo que incluiría un alto el fuego de 60 días mientras se negocia un acuerdo permanente. Por tanto, es un acuerdo en dos tiempos: de forma inmediata se trata de conseguir liberar el paso de buques por Ormuz y para ello lo primero sería desminarlo, mientras que EEUU levantaría el bloqueo naval y otorgaría un alivio parcial de sanciones sobre las exportaciones de petróleo. La segunda parte y para la que se concederá más tiempo –se habla de entre dos y tres meses– sería conseguir avanzar en las negociaciones más técnicas y, sobre todo, acordar los detalles en torno al programa nuclear iraní, el futuro de su arsenal militar y de los activos iraníes congelados en el extranjero. Cuestiones más complejas en las cuales las posturas todavía estarían alejadas.

Una nueva semana clave para conseguir desbloquear el paso por Ormuz y con ello liberar el flujo de energía global, tratando así de evitar mayores daños de los ya realizados al crecimiento mundial. No obstante, aunque se logre el acuerdo, reparar los activos energéticos dañados durante el conflicto y devolver la producción a los niveles previos no será inmediato, a lo que se une que las aseguradoras y armadores necesitarán confirmar cierta estabilidad en la región antes de retomar con total normalidad sus operaciones. El precio del crudo no volverá a niveles previos a la guerra en el corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta que veremos una mayor demanda dada la necesidad de recomponer las reservas de crudo.

Grant Thornton: las empresas temen más encarecimientos de materias primas

En cualquier caso, la guerra en Oriente Medio lastra las perspectivas de las empresas. Tras el impulso registrado a finales de 2025, las empresas medianas afrontan el nuevo ejercicio con un descenso generalizado de sus expectativas y un repunte de las barreras de crecimiento.En este sentido, según la última edición —referente al primer trimestre de 2026— del International Business Report, un informe elaborado por Grant Thornton, el coste de las materias primas se establece la mayor barrera de crecimiento para las empresas españolas.

El 46,1% de los directivos nacionales se muestran preocupados por el encarecimiento de materias primas como el petróleo, que ha pasado del entorno de los 70$ el barril de Brent a los 100 en apenas unos meses. Solo la preocupación por la burocracia alcanza esas cifras. A nivel global, la preocupación por el coste de las materias primas es incluso mayor, y afecta al 51,3% de los empresarios. Desde el punto de vista europeo, este porcentaje se rebaja al 42,1%.

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes para el suministro energético mundial, ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al alza el precio del petróleo y reavivando las tensiones sobre la seguridad energética global. Un shock energético que ha tenido un impacto directo para las empresas medianas.

La preocupación por los costes energéticos aumenta con fuerza (52%) y el precio de la energía se erige ya como la principal barrera de crecimiento para las empresas medianas.

"El middle-market se enfrenta a un nuevo desafío geopolítico. Factores como los costes energéticos o la parálisis del comercio marítimo son percibidos ya por las empresas medianas como claros frenos a su crecimiento”, destaca Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton España.

Más allá de los costes energéticos, las empresas medianas se muestran preocupadas por el convulso escenario geopolítico que se presenta tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. Tras caer con fuerza a finales de 2025, la preocupación geopolítica vuelve a crecer y afecta al 50,9% de los empresarios a nivel mundial. En España, el resultado es más moderado (43,3%), aunque también registra un aumento de más de tres puntos respecto al trimestre anterior. De igual forma, también crece la incertidumbre económica a nivel global (57,4%), mientras que en la UE y España se mantiene estable (50,6% y 45,7%, respectivamente).

Como resultado, la confianza respecto a la evolución de la economía cae con fuerza. El 68,4% (–5,2 puntos) de los empresarios a nivel global se muestran optimistas respecto al futuro económico; en España, el porcentaje es del 58% (–4 puntos); en la UE, del 57,2% (–3,7 puntos).

El middle-market también rebaja sus propias expectativas de crecimiento. Las empresas españolas recortan su previsión de aumentar ingresos (del 61,6% al 56,7%), mejorar su rentabilidad (del 57,6% al 51,8%), ampliar su plantilla (del 51% al 44,9%) e implementar mejoras salariales por encima de la inflación (del 20% al 14,7%).

Las consecuencias del conflicto bélico de Oriente Medio todavía son desconocidas para la empresa española. Por el momento, la economía global muestra cierto aguante. Las previsiones de crecimiento han pasado del 3% al 2,6% por este conflicto. Pero un análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton considera que estas previsiones mejorarán en cuanto se abra el tráfico en el Estrecho de Ormuz. La inflación, en cambio, será más resistente. La previsión ahora es una subida global de precios del 4% para 2026, siete décimas más que antes del estallido de la guerra.

Europa será una de las regiones más expuestas al impacto del encarecimiento energético y de las disrupciones logísticas derivadas del conflicto, debido a su elevada dependencia de las importaciones energéticas que transitan por esta ruta estratégica. El escenario contempla un petróleo Brent por encima de los 110$ por barril durante buena parte de 2026, pudiendo no descender hasta los valores anteriores hasta 2028, así como un aumento de los costes del gas, transporte y materias primas, factores que ya están comenzando a trasladarse a las expectativas empresariales. En este contexto, las compañías europeas y españolas afrontan un entorno de mayor cautela, marcado por la volatilidad, el debilitamiento de la demanda y la incertidumbre sobre la evolución del comercio internacional y de las cadenas de suministro.

En este contexto, el 49% de las empresas españolas reconoce que subirá precios durante el próximo año. Y el 39,2% espera ya un frenazo de la demanda en los próximos meses, ocho puntos más respecto al trimestre pasado. En este sentido, instituciones como Funcas ya han advertido de que los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que aglutinan el 15% de la cesta de la compra de los hogares, son los responsables de la nueva ola inflacionista.

A nivel global, el 49,3% de los directivos esta desaceleración de la demanda. En Europa, este indicador se sitúa en línea con el resultado español, en el 38,4%. El 35,5% de los empresarios españoles se muestra preocupado por esta desaceleración en la actualidad, lo que supone casi dos puntos más que el trimestre anterior.

En paralelo, se observa una pérdida de dinamismo en la internacionalización. Las exportaciones y los ingresos procedentes de mercados exteriores se mantienen estables a nivel global, pero en España vuelven a caer. Las expectativas de aumentar ventas al exterior caen dos puntos, hasta el 41,2%. Además, la previsión de aumentar mercados se desploma hasta el 34%, el peor dato de la serie. Todo ello refleja un entorno internacional más complejo y menos favorable para la expansión empresarial de las empresas españolas.

Pablo Azcona, socio del área Fiscal de Grant Thornton, destaca que “la guerra de Irán representa un nuevo desafío para la internacionalización de las empresas medianas. Sin embargo, nuestras empresas ya han demostrado en el pasado su resiliencia y capacidad para sobreponerse a estos obstáculos”.

KLN: más flujos comerciales con Oceanía y Latinoamérica

Por otra parte, los grandes acuerdos comerciales previstos para 2026 están redefiniendo el mapa logístico global y abriendo nuevas oportunidades para las empresas europeas en un contexto marcado por la incertidumbre arancelaria, las tensiones comerciales internacionales y la necesidad de diversificar mercados. En este escenario, KLN Iberia considera que tanto la reciente culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia como la entrada en vigor del acuerdo UE–Mercosur impulsarán de forma significativa los flujos comerciales entre Europa y las áreas de Oceanía y Latinoamérica.

La compañía señala que el actual entorno de incertidumbre arancelaria ya está elevando los costes de cumplimiento, las revisiones de origen preferencial y la complejidad de la planificación aduanera, obligando a muchas empresas a revisar cadenas de suministro, diversificar mercados y reforzar la clasificación arancelaria para minimizar riesgos fiscales Además, las tensiones comerciales con EEUU están generando un rediseño de rutas de suministro para evitar posibles derechos adicionales, mientras aumentan las reclamaciones vinculadas a devoluciones de aranceles derivadas de errores en clasificación, valoración aduanera, origen declarado o aplicación incorrecta de preferencias arancelarias..

“Las empresas están entendiendo que la logística y la estrategia aduanera ya no son únicamente un soporte operativo, sino un elemento clave de competitividad. Una planificación eficiente impacta directamente en costes fiscales, tiempos de despacho, acceso a mercados y resiliencia operativa”, señalan desde el grupo especialista en logística Integral y transporte internacional de mercancías. Los sectores más expuestos a este nuevo escenario son automoción, agroalimentario, acero, tecnología industrial y bienes de consumo, especialmente por su dependencia de cadenas globales y su sensibilidad a cambios regulatorios, normas de origen y medidas antidumping.

Uno de los hitos comerciales más relevantes de 2026 ha sido la culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia, anunciada en marzo tras casi una década de negociaciones. El acuerdo elimina prácticamente el 100% de los aranceles sobre las exportaciones europeas hacia Australia y reduce significativamente las barreras comerciales, facilitando el acceso a un mercado estable y estratégico para compañías europeas de sectores como maquinaria, automoción, productos químicos, bienes de consumo y alimentación. KLN considera que este nuevo escenario generará un incremento de las necesidades logísticas entre Europa y Australia, especialmente para empresas que buscan equilibrar rapidez, sostenibilidad y control de costes.

El acuerdo UE–Mercosur acelerará el comercio con Latinoamérica. Junto a Australia, Latinoamérica será otro de los principales focos comerciales para las empresas europeas en 2026. La entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, el 1 de mayo, abrirá una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y reducirá progresivamente los aranceles sobre numerosas exportaciones europeas. Países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se consolidarán, así como mercados estratégicos para sectores europeos como industria, automoción, farmacéutico, alimentación y bienes de equipo. No obstante, KLN advierte de que, pese a la reducción arancelaria, seguirán existiendo barreras logísticas relevantes relacionadas con infraestructuras desiguales, burocracia aduanera, requisitos sanitarios y diferencias regulatorias locales.

La combinación entre acuerdos comerciales, optimización aduanera y planificación logística avanzada será decisiva para que las empresas europeas puedan aprovechar el nuevo ciclo de expansión internacional que comenzará a consolidarse a partir de 2026.

EEUU: impagos en tarjetas de crédito, en el nivel más alto desde 2011

Mientras tanto, la Fed de Kevin Warsh mira el S&P 500 con inquietud: la Bolsa sube pero los datos empeoran. La guerra en Oriente Medio oscurece el horizonte macro, el consumidor americano acumula impagos en máximos históricos y el mercado inmobiliario se congela otra vez con las hipotecas por encima del 7%. Pero el S&P 500 cotiza en máximos. Algo no cuadra. Y en la Fed lo saben.

Además, el S&P 500 supera al S&P Equal Weight por el mayor margen en 24 años. Solo 7 u 8 acciones están tirando del índice. El 99% del mercado va mucho más lento. Cuando los índices igual ponderados se quedan tan rezagados, suele ser señal de vulnerabilidad del rally. Si los grandes valores empiezan a fallar, no hay colchón debajo.

El dato que más preocupa es que los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Los tipos de interés siguen al 5,25%, con la Fed sin mover ficha y la inflación presionando al alza. Una combinación que "es veneno puro para el consumo", subrayan en Zumitow. Las hipotecas por encima del 7% cierran el mercado inmobiliario. Las tarjetas con intereses del 22% se convierten en trampas. Los salarios reales crecen, sí, pero no lo suficiente para compensar dos años de inflación acumulada y tipos altos. El consumidor que sostuvo el ciclo 2023-2025 ya no tiene munición.

Negativo para JPMorgan (NYSE:JPM), Bank of America (NYSE:BAC), Capital One (NYSE:COF) y Synchrony (NYSE:SYF); alerta para retailers que dependen del crédito al consumo como Target (NYSE:TGT) y Kohl's (NYSE:KSS); señal adelantada de deterioro del ciclo que puede anticipar una revisión a la baja de beneficios en el sector financiero para el segundo semestre.

China endurece la inversión minorista en el exterior

Otro dato que suscita inquietud es que China endurece los controles de capital sobre el trading transfronterizo justo cuando el el inversor minorista del país empezaba a llegar masivamente a Occidente. Desde Europa hasta el Nasdaq, había flujos crecientes de inversores minoristas chinos saltándose los controles de capital a través de brokers que miraban para otro lado. Pekín ha decidido que se acabó.  Las autoridades han penalizado a varios brokers que permitían a sus clientes operar en mercados extranjeros sin cumplir los controles de capital vigentes. El grifo se cierra de forma repentina y sin avisar. La medida coincide con un momento delicado: el dinero chino se había convertido en un flujo comprador no desdeñable para acciones europeas y americanas. Menos presión compradora desde China sobre acciones europeas y americanas a corto plazo; señal de que el régimen chino prioriza el capital doméstico sobre la liberalización financiera.

UBP revisa a la baja las previsiones sobre el oro

Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas por UBP a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Reserva Federal y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas. Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio. Aunque las entradas de capital en ETF se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.

Buenos días, Envíamos adjunto el último análisis sobre el oro de UBP.  Oro – Cambio en las previsiones• Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Federal Reserve y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas.• Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio.• Aunque las entradas de capital en ETFs se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.
22May

Mientras el presidente de EEUU reclama bajadas de tipos, las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Miguel Ángel Valero 

Kevin Warsh acaba de tomar posesión de su despacho como presidente de la Reserva Federal, y ya aparece la primera señal de que Donald Trump manda en el banco central de EEUU. Ha firmado una orden ejecutiva que obliga a la Fed a revisar si las empresas de criptoactivos pueden acceder a sus cuentas maestras, lo que supone que podrán recurrir a su liquidez.

Las cuentas maestras de la Fed son el núcleo del sistema financiero americano. Quien tiene una, puede liquidar directamente contra la Fed sin pasar por un banco intermediario. Las cripto llevan años intentando conseguirlas. La Reserva Federal las había denegado sistemáticamente. Hasta ahora. 

La orden ejecutiva de Trump obliga a la Fed a revisar los criterios de acceso a las cuentas maestras. El mensaje que lanza el presidente de EEUU es evidente: las empresas de activos digitales (muchas de ellas financiaron su campaña a la Casa Blanca, y su familia está en ese negocio con su propia memecoin, Official Trump) no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda clase del sistema bancario americano.

De hecho, USDC, la stablecoin de Circle respaldada en dólares, puede convertirse en el primer activo digital con acceso directo a la Fed.

Por otra parte, el pacto de Hyperliquid con Coinbase y Circle redirige hacia el exchange parte de los ingresos por intereses del USDC con un coste estimado de 60-80 millones de EBITDA para las dos firmas. Wall Street empieza a revalorarla como plataforma de infraestructura financiera y de IA en lugar de exchange de especulación, lo que cambia el múltiplo. 

La orden ejecutiva de Trump para que la Fed revise el acceso de empresas cripto a cuentas maestras beneficia claramente a estas firmas. Si Coinbase, Circle o Kraken consiguen 'master accounts', se convierten en actores bancarios de pleno derecho. El modelo de negocio de los bancos custodios de cripto cambia radicalmente.

Coinbase lleva meses construyendo el exchange. El 8 de junio da otro paso y lanza tres contratos de futuros perpetuos temáticos regulados por la CFTC. El AI10 agrupa las grandes empresas de IA americanas. El China10 mete los principales ADRs chinos El Defense10, defensa y seguridad americana.

Se suman al contrato Tech100 ya en marcha. Son productos CFTC regulados, lo que abre la puerta al inversor institucional, cada vez más presente en el ecosistema cripto. Coinbase se convierte así en el primer exchange regulado en EEUU en ofrecer acceso apalancado temático a acciones tradicionales desde una plataforma cripto. Las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Esto es alcista directo para Coinbase: más productos, más volumen, más ingresos. Pero también para las empresas del AI10 (Nvidia, Microsoft,  Palantir Technologies), ya que significa que habrá más flujo especulativo apalancado sobre sus acciones desde el mundo cripto.

Trump quiere bajadas de tipos, pero los gobernadores de la Fed reclaman subidas

El acceso cripto a las cuentas maestras (y a la liquidez) de la Fed plantea de nuevo la duda sobre qué independencia tiene el nuevo presidente de la Reserva Federal respecto a quien le ha nombrado, Trump. Porque el presidente de EEUU quiere bajadas de tipos, pero las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Durante la pasada reunión del 28 y 29 de abril, el tipo de referencia se mantuvo en el rango 3,5%-3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos.

Según reflejan las actas, “muchos” miembros defendieron eliminar el sesgo acomodaticio en su comunicación, sugiriendo que el próximo movimiento podría ser al alza, lo que indica que el apoyo a endurecer el mensaje fue más amplio que el representado por los votos disidentes. 

En este contexto, resulta especialmente relevante la terminología empleada en el documento para medir el grado de consenso dentro del comité: por ejemplo, solo “varios” miembros consideraron apropiado contemplar recortes cuando existan señales claras de moderación en la inflación o aparezcan indicios sólidos de debilitamiento del mercado laboral. Esto supone un retroceso frente a marzo, cuando “muchos” defendían posibles recortes si la inflación bajaba según lo previsto. 

Por otro lado, la “mayoría” coincidió en que los datos recientes del mercado laboral –incluyendo desempleo, despidos, contratación y crecimiento de la población activa– apuntan a una estabilización, lo que reduce la urgencia de relajar la política monetaria a corto plazo, aunque persisten riesgos a la baja en el empleo.

20May

Casi cuatro de cada cinco empresas de Europa occidental informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) ha finalizado el texto del acuerdo comercial con EEUU, y se espera que cumpla el límite del 4 de julio planteado por Trump. Aunque ambas partes alcanzaron un acuerdo inicial en julio de 2025, su entrada en vigor requería un proceso de validación dentro de la UE que se ha visto retrasado en varias ocasiones. Primero, por las tensiones derivadas de las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia y, posteriormente, por la anulación por parte del Tribunal Supremo estadounidense de los aranceles recíprocos.

En este contexto, Trump advirtió que, si el acuerdo no entra en vigor antes del 4 de julio, impondrá un incremento de los aranceles sobre los automóviles europeos, elevándolos del 15% actual al 25%. Aún queda pendiente la ratificación formal por parte del Parlamento Europeo, prevista para el 16 de junio, así como la aprobación posterior por parte de los Estados miembros.

El texto definitivo incorpora varias modificaciones: el acuerdo tendrá vigencia hasta marzo de 2029 y contempla la posibilidad de suspender su aplicación si EEUU incumple sus compromisos o si los aranceles sobre productos vinculados al acero y al aluminio –actualmente en el 50%– continúan superando el umbral del 15% a partir de 2026.

Este avance en las negociaciones coincide, además, con la mayor caída registrada desde 2003 en las exportaciones de la UE hacia Estados Unidos: -37,1% interanual, debido en parte a un efecto base, dado que en marzo de 2025 se adelantaron envíos para evitar la imposición de aranceles.

Por otra parte, la OTAN está valorando la posibilidad de escoltar a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz en caso de que el bloqueo se prolongue hasta julio. Sin embargo, los miembros de la organización aún no cuentan con el consenso necesario para adoptar esta medida, por lo que volverán a reunirse los días 7 y 8 de julio. No obstante, se trata de una iniciativa que llega con cierto retraso, ya que se espera que el conflicto se resuelva antes. De no ser así, su implementación podría resultar insuficiente para evitar un deterioro significativo de las economías. Los últimos datos indican que actualmente solo transita por el estrecho aproximadamente el 1% del tráfico marítimo habitual.

Por otro lado, una coalición encabezada por Francia y el Reino Unido está desarrollando un plan alternativo para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, siempre condicionado al cese de los combates. 

Crédito y Caución: 4 de cada 5 empresas europeas sufren retrasos en los pagos

En este contexto, el Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental muestra que el acceso restringido a la financiación bancaria está provocando un cambio estructural en los hábitos de pago entre empresas (B2B). Cada vez más empresas recurren al crédito comercial para financiar sus ventas, que ya representa el 52% del total de operaciones. Como resultado, los proveedores están asumiendo un mayor riesgo de impago a medida que empeoran los hábitos de pago.

Silvia Ungaro, asesora sénior sobre tendencias de pago B2B en Atradius Crédito y Caución, afirma que “el acceso reducido a la financiación bancaria obliga a las empresas a explorar fuentes de financiación alternativas, en particular el crédito comercial. Este cambio, sin embargo, se produce en un momento en el que la liquidez ya se encuentra bajo presión, principalmente debido a los pagos atrasados que inmovilizan el capital circulante”. 

Las empresas de Europa Occidental se enfrentan a mayores costes de los insumos y a una presión creciente sobre la rentabilidad, impulsados por la inflación y la volatilidad de los precios de la energía, vinculada a las tensiones geopolíticas. Al mismo tiempo, los tipos de interés siguen siendo elevados, ya que los bancos mantienen una postura cautelosa, reflejo de una mayor percepción del riesgo, y han endurecido el acceso al crédito para las empresas.

La presión sobre el capital circulante viene determinada, principalmente, por la frecuencia de los retrasos en los pagos, más que por el tiempo que tarda en recuperarse. Muchas empresas apuntan que disponen de menos efectivo para las operaciones diarias. La dependencia de la financiación externa está aumentando, a menudo a un coste más elevado, mientras que las restricciones a la inversión se hacen cada vez más evidentes. A medida que los retrasos se vuelven más frecuentes, el riesgo de impago se propaga a lo largo de las cadenas de suministro, lo que aumenta la presión financiera en todo el sistema empresarial.

Casi cuatro de cada cinco empresas informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

De cara al futuro, la confianza empresarial sigue siendo frágil. Más de la mitad de las empresas no esperan una mejora significativa en el comportamiento de pago B2B a corto plazo, y alrededor de un tercio de las compañías trabaja ahora sobre múltiples escenarios en lugar de basarse en una única perspectiva. Aquellas que contemplan esta incertidumbre y gestionan el riesgo de pago están mejor preparadas para mantener su posición. El reto consiste en equilibrar la flexibilidad y, al mismo tiempo, reforzar los controles allí donde la presión va en aumento.

Ebury: claves para mejorar la gestión del circulante

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, ha identificado seis palancas clave para mejorar la gestión del capital circulante y reforzar la capacidad de adaptación financiera de las empresas con actividad exterior. La gestión del capital circulante se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas con actividad internacional, en especial en un contexto como el actual, marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de las divisas y la creciente complejidad de las cadenas de suministro.

“Muchas compañías se enfrentan a la paradoja de crecer en ventas al tiempo que experimentan tensiones de liquidez, y este desequilibrio, lejos de detectarse en fases tempranas, se hace evidente cuando el negocio ya está en marcha, las carteras de pedidos son sólidas y, sin embargo, el efectivo no fluye con la misma agilidad”, explica Luis Merino, director general de Ebury en España. “Para las pymes que operan en distintos mercados, las diferencias en los plazos de pago, los ciclos de caja más largos, la exposición a múltiples divisas y la fragmentación de los sistemas financieros amplifican estas tensiones”, advierte.

Ebury recomienda a las empresas gestionar seis aspectos clave para mejorar la gestión de su capital circulante:

  • 1. Reducir el ciclo de conversión de efectivo donde realmente se pierde liquidez. Muchas empresas priorizan el crecimiento de ingresos sin analizar cuánto tiempo permanece inmovilizado el efectivo tras una venta. Al expandirse a nuevos mercados, es habitual ofrecer condiciones de pago más flexibles, lo que alarga los plazos de cobro. Sin embargo, el problema no está tanto en esas condiciones como en su gestión. Optimizar los procesos de facturación, adaptarse a los métodos de pago locales y reducir fricciones en la liquidación puede acortar significativamente los plazos sin necesidad de renegociar contratos comerciales.
  • 2. Ampliar los plazos de pago sin deteriorar la relación con proveedores. Extender los plazos de pago puede mejorar la liquidez, pero aplicado de forma indiscriminada puede generar tensiones en la cadena de suministro. En este sentido, una alternativa más eficiente consiste en desacoplar las necesidades de liquidez del proveedor del balance del comprador. A través de soluciones de financiación de pagos, el proveedor puede cobrar de forma anticipada mientras la empresa mantiene plazos más amplios, logrando un equilibrio entre liquidez y estabilidad operativa.
  • 3. Integrar la gestión de divisas en el capital circulante. El impacto del tipo de cambio no se limita al margen; afecta también directamente a la liquidez. Las empresas que operan en varias monedas suelen mantener colchones de seguridad para protegerse de la volatilidad, lo que inmoviliza recursos. Una alternativa para reducir esa necesidad sería alinear las monedas de cobro, pago y financiación. En este sentido, herramientas como los contratos a plazo o las cuentas multidivisa no solo actúan como mecanismos de cobertura, sino también como instrumentos de optimización del balance.
  • 4. Priorizar la previsibilidad frente al coste de la financiación. A la hora de evaluar opciones de financiación, muchas empresas se centran en el precio. Sin embargo, en la gestión del capital circulante, la previsibilidad suele ser más determinante que el coste. Estructuras con condiciones claras y comportamiento estable a lo largo del tiempo permiten gestionar mejor los ciclos operativos que soluciones aparentemente más baratas, pero con comisiones ocultas, rigideces o penalizaciones.
  • 5. Adaptar la financiación al ritmo real del negocio. El comercio internacional no sigue ciclos lineales. Los flujos de mercancías, documentos y pagos se producen a distintas velocidades, lo que exige estructuras de financiación flexibles. Las soluciones vinculadas al volumen de transacciones, como las líneas rotativas asociadas a cuentas a pagar o a cobrar, permiten que el capital se ajuste de forma dinámica a la actividad, reduciendo tanto el exceso de liquidez como la necesidad de financiación urgente.
  • 6. Mejorar la visibilidad financiera en entornos diversos. En muchas empresas, el problema no es la falta de efectivo, sino su dispersión. La existencia de múltiples cuentas, monedas y jurisdicciones dificulta la visibilidad y el acceso al capital. Contar con una visión centralizada de la liquidez, incluso sin necesidad de agrupar físicamente los fondos, permite optimizar su uso y compensar excedentes y déficits entre mercados.

Desde el punto de vista de Ebury, la mejora del capital circulante no es una cuestión de aplicar una única solución, sino de reducir fricciones, alinear incentivos entre clientes y proveedores y adaptar la gestión financiera a la realidad de operar en múltiples mercados. “Las empresas que gestionan con éxito su liquidez no dependen de una sola palanca, sino que combinan diferentes herramientas de forma continua. En un entorno internacional cada vez más exigente, esta capacidad de ajuste se ha convertido en un factor clave para sostener el crecimiento y mejorar la competitividad”, reconoce Luis Merino, director general de Ebury España.

UBP: de la tensión a la transición energética

UBP recomienda aprovechar las oportunidades en el sector energético. El panorama energético global está atravesando una rápida transformación. Con el aumento de las tensiones geopolíticas, la creciente preocupación por la seguridad energética y la aceleración de los compromisos climáticos, la descarbonización está ganando un impulso sin precedentes, abriendo atractivas oportunidades de inversión a largo plazo. La seguridad y la independencia energética se han convertido en prioridades estratégicas en distintas regiones. Los gobiernos están acelerando las inversiones en energías renovables, infraestructuras y resiliencia industrial. La electrificación y la eficiencia están transformando sectores enteros, desde el transporte hasta el sector inmobiliario. El capital fluye cada vez más hacia soluciones que hacen posible una economía baja en carbono.

UBS: Suiza tiene capacidad para absorber shocks externos en el corto plazo

La economía de Suiza creció más de lo esperado en el primer trimestre de 2026, con un aumento del PIB del 0,5% trimestral, por encima de la previsión de UBS (0,3%). La inflación también aumentó de forma moderada, alcanzando el 0,6% interanual en abril, frente al 0,1% registrado a comienzos de año, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. Esta combinación de crecimiento resiliente y baja inflación pone de manifiesto la capacidad del país para absorber shocks externos en el corto plazo. Aunque los datos mejores de lo esperado reflejan solidez, seguimos considerando que la economía suiza crecerá por debajo de su tendencia, lo que dará lugar a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a cero, con implicaciones importantes para los inversores. La resiliencia de Suiza refleja características estructurales de su economía. Aun así, se espera que el crecimiento permanezca por debajo de la tendencia debido a los factores externos adversos que afectan a la actividad. Este entorno apunta a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a 0 en Suiza.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la renta variable suiza, con preferencia por los sectores defensivos y con pago de dividendos, ya que el entorno de bajos tipos reduce el atractivo de la renta fija. Las rentabilidades por dividendo de alrededor del 3% en el mercado suizo ofrecen una fuente de ingresos relativamente atractiva frente a los rendimientos casi nulos de los bonos. Al mismo tiempo, sectores como el sanitario ofrecen características defensivas y son menos vulnerables a los shocks energéticos, debido a su menor intensidad energética y a la estabilidad de sus beneficios. Esta combinación de resiliencia estructural y generación de ingresos hace que la renta variable suiza esté bien posicionada en un entorno de crecimiento por debajo de la tendencia”.

Lombard Odier ve al oro en 5.400$

Por su parte, Kiran Kowshik, Estratega Global de Divisas de Lombard Odier, reconoce que el oro ha quedado por debajo de lo que los inversores podrían haber esperado de un activo refugio durante un período de tensión geopolítica. Pero cree que "la reciente consolidación del precio del oro no socava el argumento a medio plazo a favor de precios más altos. El respaldo estructural se mantiene intacto, con una demanda resiliente tanto de los bancos centrales como de los inversores privados, reflejo de la amplia incertidumbre fiscal y de las preocupaciones sobre las divisas. Los principales riesgos a vigilar serían un giro hacia políticas más restrictivas por parte de los bancos centrales que impulse los rendimientos reales al alza durante más tiempo, o un deterioro de los flujos hacia fondos pasivos. Mantenemos una visión constructiva sobre el oro, conservamos nuestra sobre ponderación en las carteras y mantenemos nuestro objetivo de precio a 12 meses en 5.400$/onza. 

 Eastspring detecta oportunidades en Asia

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, asegura que Asia está llena de oportunidades de inversión, ya que ofrece la posibiilidad de diseñar carteras muy resilientes, y con la capacidad de generar ingresos constantes, estables y atractivos. La profundidad y variedad de tejido empresarial asiático permite una elevada diversificación y un acceso inigualable a oportunidades de crecimiento en el largo plazo, ya sea a través de una inversión multipaís o a través de inversiones más focalizadas en paises concretos que presentan elevado potencial de desarrollo.

"Cuando confluyen en un mismo período los acontecimientos geopolíticos, la divergencia de políticas monetarias y la evolución de las dinámicas de crecimiento e inflación, crece la dispersión de rentabilidades entre mercados y estilos de inversión. En este contexto, las potentes temáticas estructurales de Asia, tales como la inteligencia artificial y la tecnología, el auge del consumo interno, y las reformas corporativas, configuran un universo de oportunidades de inversión amplio y diferenciado. Al mismo tiempo, la diversidad de la región asiática ofrece a los inversores múltiples vías para alcanzar los objetivos de inversión a medida de sus objetivos". 

Las acciones asiáticas presentan uno de los universos más fértiles y atractivos, a nivel global, para la construcción de carteras con alta generación de dividendos e ingresos. Asia Pacífico (sin Japón) concentra el mayor número de compañías (376) con rentabilidades por dividendo superiores al 3%, lo que muestra el claro enfoque hacia una satisfactoria retribución al accionista.

Aumentar la ponderación de valores tecnológicos asiáticos que gozan de una alta rentabilidad por dividendos puede permitir a los inversores no sólo mantener una corriente estable de ingresos sino mantener el perfil de crecimiento deseado para su capital.

Los bonos asiáticos han mostrado una mayor resiliencia que los mercados desarrollados, incluso en un contexto en el que los déficits persistentes y el aumento de los niveles de endeudamiento público han elevado el nivel de volatilidad de la renta fija a nivel global. Y los bonos asiáticos no solo han mostrado una mayor resiliencia, sino que además han ofrecido históricamente retornos totales más competitivos a largo plazo. Así, incorporar bonos asiáticos a una cartera de bonos EEUU o globales puede mejorar el binomio rentabilidad-riesgo.

Las estrategias flexibles de renta fija -con acceso tanto al mercado de bonos asiáticos en dólares estadounidenses como en divisa local-, y con capacidad de gestionar dinámicamente la exposición a divisas, están mejor posicionadas para capturar las oportunidades de inversión en el universo de bonos asiáticos, y generar retornos totales atractivos. 

Si bien una estrategia asiática más diversificada puede constituir una asignación de activos básica para las carteras, las estrategias que invierten en un único país pueden resultar atractivas para aquellos inversores que buscan una exposición más concentrada, y desean aprovechar un ciclo macroeconómico o de beneficios específico en un país.

En ese sentido, destaca Japón, por un mayor apoyo gubernamental a las industrias de construcción naval y semiconductores, e India, donde tras registrar un peor comportamiento en 2025, las valoraciones actuales ofrecen a los inversores un punto de entrada atractivo.

19May

Cada día que pasa con el Estrecho de Ormuz cerrado, se acerca el escenario alternativo peor para la economía: la aparición de efectos de segunda ronda en la inflación, que extenderían la inflación a otros bienes y servicios, debilitando el consumo y por tanto el crecimiento.

Miguel Ángel Valero

Trump eleva la presión dialéctica sobre Irán al señalar que pospone un ataque conjunto de Estados Unidos con las monarquías del Golfo —Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos— que, según sus palabras, estaba previsto para hoy. Sin concretar plazos, se habla ahora de una ventana de dos o tres días para alcanzar un acuerdo. Las negociaciones, aunque alejadas del foco mediático, continúan, con una propuesta iraní presentada durante el fin de semana que sigue sin satisfacer las expectativas de Washington. 

En paralelo, tras el golpe sufrido por los bonos, los mensajes cambiantes en torno al conflicto ayudaron a contener las ventas e incluso permitieron avances en el tramo largo de la curva alemana. La renta variable, por su parte, continúa disfrutando de su luna de miel con la inteligencia artificial. Los contundentes resultados del primer trimestre respaldan que el S&P 500 se mantenga cerca de máximos, a la espera de que mañana los resultados de Nvidia pongan el broche de oro a la temporada. A estas alturas, las ambiciosas cifras que Jensen Huang daba el año pasado –cuando hablaba de una inversión acumulada en infraestructuras de IA de entre tres billones y cuatro billones$ al final de la década– ya no parecen tan lejanas.

Trump regresa, así, a un entorno en el que el mercado percibe como más tangible el despliegue masivo de capital en infraestructura de IA que la probabilidad de un conflicto prolongado con Irán. Además, tras dos meses y medio de interrupciones en el estrecho, la resiliencia de la economía global –y, en particular, de la estadounidense– sigue sorprendiendo. Las Bolsas continúan premiando la escasez, mientras que los bonos y las materias primas la observan desde un prisma más cauteloso.

Ampliación de TrumpRx

Por otra parte, Trump ha anunciado la ampliación de su plataforma de venta directa de medicamentos, TrumpRx, que incorporará más de 600 fármacos genéricos a precios reducidos. La iniciativa se desarrollará en colaboración con el empresario Mark Cuban y su compañía Cost Plus Drugs, especializada en la venta directa de medicamentos por correo al consumidor. Sus descuentos se integrarán en la plataforma TrumpRx junto con ofertas de GoodRx y la división farmacéutica de Amazon. Según el presidente de EEUU, la medida multiplicará por casi siete el catálogo disponible. Con ello, la administración busca aliviar el impacto al creciente coste de vida en los hogares, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones legislativas.

Pero la medida adoptada por Trump tiene mucho que ver con una decisión del Tribunal Supremo, que rechaza por unanimidad el recurso de cinco grandes farmacéuticas (Bristol Myers, Novo Nordisk, AstraZeneca, Merck y Novartis) contra el programa de negociación de precios de Medicare. Estas empresas llevaban meses recurriendo el programa de negociación de precios de Medicare de la Ley de Reducción de la Inflación de Biden. Lo que hace especialmente duro el golpe es que Trump mantiene la ley en vigor. La industria farmacéutica esperaba que el cambio de Administración les diera oxígeno. No ha sido así. El programa de negociación de precios de Medicare es ya una realidad permanente del mercado americano, y los diez primeros medicamentos en la lista son solo el principio.

Las implicaciones son directas y duraderas. Cualquier empresa con un medicamento de alto precio en la lista de Medicare tiene que modelar un descuento forzado en sus proyecciones de ingresos. Los márgenes de toda la gran farma con exposición a Medicare se comprimen de forma estructural. Y eso lo están pagando en Bolsa.

Mientras, Vladimir Putin llegar a Pekín para reunirse con Xi Jinping con el objetivo de impulsar el proyecto del gasoducto Power of Siberia 2, que conectaría Siberia con China a través de Mongolia. En el actual contexto de inestabilidad en Oriente Medio, Pekín tiene un incentivo evidente en garantizar su suministro energético –el 30% de su gas importado pasa por el estrecho de Ormuz–, mientras que Moscú, presionado por las sanciones occidentales derivadas de la guerra tras la invasión de Ucrania, busca reforzar una relación comercial de la que depende cada vez más.

Ebury: El dólar gana tracción en LatAm

Tras la caída generalizada de los bonos soberanos y la falta de avances en las negociaciones con Irán, los inversores buscaron refugio en el dólar, que se fortaleció frente a todas las divisas latinoamericanas. Además algunos factores domésticos lastraron especialmente a determinadas divisas como el real o el peso chileno. En Brasil, un escándalo que ha salpicado a Bolsonaro ha generado preocupación entre los inversores de cara a las elecciones electorales de octubre, mientras que la corrección sufrida del cobre ha impactado sobre las divisas chilenas y peruanas.

  • Real brasileño (BRL): fue la divisa latinoamericana que peor desempeño mostró la semana pasada, habiéndose depreciado más de un 2 % frente al dólat. A los factores globales que provocaron una huida hacia el dólar, se sumaron los domésticos que presionaron al real a la baja. Entre ellos destacamos los audios que vinculan a Flavio Bolsonaro con el banquero Daniel Vorcaro, acusado de fraude. El coste electoral de este escándalo está por determinar, aunque ya ha provocado un sorpasso en las probabilidades implícitas de Polymarket (45% de Lula vs 32% de Bolsonaro).  Contrarrestando a estos factores bajistas, el real debería continuar viéndose respaldado por unos precios del crudo elevados con respecto a los niveles previos al conflicto y un carry trade aún atractivo, a pesar de las bajadas que anticipamos a lo largo de este año.  
  • Peso chileno (CLP): continúa cotizando casi un 6% por encima de los niveles previos al conflicto de Irán, sin atisbo alguno de una resolución del mismo. El peso se vio lastrado, además, por una caída del cobre del 2,5% en la última semana. Tras el rally experimentado en el último mes, el cobre perdió algunas de sus ganancias dadas las perspectivas de un desaceleración de la actividad económica por la guerra de Irán y unos datos económicos de China que apuntan a un menor dinamismo en este segundo trimestre del año. Como guinda del pastel, los datos de PIB del primer trimestre confirmaron la desaceleración que venían anunciando las últimas publicaciones del Imacec, habiéndose producido una contracción interanual del 0,5 %. En este contexto, el listón para que el banco central suba tipos ahora está un peldaño más alto. 
  • Peso colombiano (COP): ha sufrido un mes desastroso, habiendo caído más de un 6% frente al dólar y perdido todas sus ganancias desde la guerra de Irán. A las preocupaciones por la independencia del banco central y la incertidumbre electoral, se suma la mayor emisión de bonos soberanos por el Ministerio de Hacienda para financiar un total return swap, que está presionado los rendimientos al alza. A dos semanas de las elecciones presidenciales, se espera que la incertidumbre y la volatilidad se mantengan elevadas. Las encuestas apuntan de forma consistente a una victoria de Cepeda en primera ronda. En segunda, sin embargo, existe menos claridad y parece que podría darse un resultado ajustado. A día de hoy, Polymarket daría por ganador al candidato de derechas, Abelardo de la Espriella, pero las probabilidad implícitas podrían continuar variando en las próximas semanas. 
  • Peso mexicano (MXN): también perdió algo de terreno la semana pasada, aunque sigue cotizando en torno a los niveles previos al estallido del conflicto en Irán. El inicio de conversaciones con EEUU en marzo en torno a la renegociación del T-MEC es una señal positiva. No obstante, la volatilidad podría intensificarse si la administración de Trump empieza a lanzar amenazas como herramienta de negociación. De momento, el gobierno de Sheinbaum está adoptando una posición bastante conciliadora, permitiendo cierta estabilidad en el cruce USD/MXN. Esta semana estaremos atentos a las últimas minutas de Banxico y a la publicación de múltiples datos económicos este viernes, de los cuales destacamos el PIB del T1 y la inflación de mitad de mes. Se espera una confirmación de que Banxico ha dado por cerrado el ciclo de recortes, lo cual evitará un estrechamiento mayor del diferencial de tipos con otras regiones económicas. 
  • Sol peruano (PEN) El cruce USD/PEN parece haberse estabilizado en torno a la cota de 3.43 en la última semana, tras la confirmación de una segunda vuelta electoral que se disputarán Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. El candidato preferido de los inversores es la primera y los mercados de apuestas apuntan a una victoria suya con una probabilidad implícita del 64% frente al 36% de Sánchez. De confirmarse, vemos margen para una mayor recuperación del sol peruano. En cuanto a política monetaria, el banco central mantuvo las tasas intactas la semana pasada, habiendo adoptado claramente una postura de 'esperar y ver'. Seguimos pensando queprolongará la pausa en el futuro inmediato, pero dados los riesgos inflacionarios y el buen comportamiento de la economía, no se debe descartar por completo un posible ajuste al alza este año.

UBS: más volatilidad y riesgos para el crecimiento

Las Bolsas globales han caído en medio de una venta masiva de bonos gubernamentales. "Creemos que la volatilidad de los rendimientos podría aumentar aún más a corto plazo a medida que se intensifican los riesgos inflacionarios, aunque también esperamos que los riesgos para el crecimiento cobren protagonismo. No creemos que unos rendimientos más altos vayan a frenar el actual rally bursátil. Los riesgos para el crecimiento siguen siendo un factor a tener en cuenta para los bancos centrales. Probablemente habrá suficiente demanda de bonos para estabilizar los rendimientos. Los mercados bursátiles deberían resistir unos rendimientos más altos gracias a un crecimiento sólido", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien la volatilidad de los rendimientos a corto plazo puede mantener a los mercados en tensión, los niveles actuales de rentabilidad y los riesgos para el crecimiento apuntan, en nuestra opinión, a una atractiva relación riesgo-retorno para los bonos de calidad con vencimientos cortos y medios. También mantenemos una visión positiva sobre la renta variable global y recomendamos a los inversores mantener una exposición diversificada entre sectores y regiones”.

“Nuestra visión sigue siendo que los inversores deben mantenerse invertidos, al tiempo que rebalancean posiciones concentradas desde una posición de fortaleza y aumentan la exposición a bonos de calidad”, insiste.

“El resultado más probable de las elecciones de medio mandato de 2026 es un gobierno dividido, poniendo fin a dos años de control unificado y redefiniendo el proceso legislativo. Sin embargo, los principales impulsores del comportamiento de los mercados —los beneficios empresariales, la política monetaria y el crecimiento económico— seguirán siendo determinantes”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

“Tras el fuerte rally de los mercados durante las últimas siete semanas, no sería inusual ver un período de consolidación, y ahora esto podría ser incluso más probable. Sin embargo, esperamos que esta fase sea más bien una ‘pausa para tomar impulso’ y no una debilidad prolongada. En última instancia, los fundamentales de crecimiento y beneficios deberían prevalecer, a medida que los apoyos y errores de política queden atrás”, cree Jason Draho, Head Asset Allocation Americas.

Columbia  Threadneedle: tipos más altos durante más tiempo

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, señala que, al observar los mercados bursátiles estadounidenses, cabría esperar que todo fuera bien en la economía del país. Sin embargo, el panorama inflacionario es cada vez más preocupante. Se constató que los precios de los productos al salir de fábrica estaban subiendo en torno al 6%.Estas tendencias ponen de manifiesto que la inflación está empezando a repuntar de verdad, y todo ello en un momento en el que las expectativas apuntaban a que se moderaría a lo largo de 2026.

La subida repentina de los precios de la energía es el factor determinante de este cambio de tendencia, con el petróleo situándose en torno a los 110$ por barril. A más largo plazo, se espera que los precios se mantengan en torno a los 90$l, un nivel significativamente más alto que el registrado antes de que estallara el conflicto. Este cambio en los precios significa que la situación actual no es tanto un repunte puntual del precio del petróleo como un aumento sostenido de los costes energéticos. Esto, a su vez, aumenta los riesgos en torno a los datos de inflación a largo plazo y eleva las
posibilidades de que los bancos centrales tengan que subir los tipos de interés en algún momento.

Las condiciones financieras ya se han endurecido, una situación que se hace patente en los mercados de bonos mundiales, donde los rendimientos están subiendo considerablemente. Aunque el Reino Unido ha acaparado los titulares debido a los problemas políticos asociados, los rendimientos de los bonos tienden al alza en muchos mercados desarrollados. Esto refleja la expectativa de que la inflación probablemente se mantenga más alta durante más tiempo debido a los elevados costes energéticos. Y, por supuesto, el estrecho de Ormuz sigue cerrado. La situación allí sigue siendo incierta y hay pocas expectativas de que se alcance una solución a corto plazo, pero cualquier acuerdo sería acogido con gran satisfacción por los mercados

Estaremos muy atentos a las cifras de inflación del Reino Unido, cuya publicación está prevista para finales de esta semana. Se espera que la cifra supere el 3%, por lo que, al igual que en EEUU, los datos van en la dirección equivocada y existe margen para que sigan subiendo durante el verano. Prevemos algunas subidas de los tipos de interés en los próximos meses, y es probable que el Banco Central Europeo sea el primero en actuar en su próxima reunión. El Banco de Inglaterra podría esperar un poco más, pero esperamos que suba los tipos en julio. En cuanto a la Fed, las expectativas han cambiado mucho a lo largo del año, pasando de recortes agresivos bajo el nuevo liderazgo a que los mercados descuenten ahora subidas de tipos en los próximos 12-18 meses. En este contexto, no es de extrañar que los rendimientos de los bonos tiendan al alza, una situación que probablemente no cambiará hasta que lleguen mejores noticias de Oriente Medio.

UBP: la renta variable se toma un respiro

Por su parte, la última Perspectiva Semanal de UBP: El rally bursátil se detiene mientras los rendimientos se ajustan por la inflación, destaca que los mercados mundiales están entrando en una fase más equilibrada, en la que los tipos de interés elevados durante más tiempo, las renovadas presiones energéticas y la inflación persistente están empezando a poner a prueba el repunte bursátil impulsado por la IA, en lugar de revertirlo de forma abrupta. La renta variable se está tomando un respiro tras las fuertes ganancias, los rendimientos de los bonos han subido hasta máximos de un año y las divisas cíclicas, como el euro y la libra esterlina, parecen más vulnerables en el margen, mientras que el oro se ha corregido ante el aumento de los rendimientos, pero sigue beneficiándose de unos factores de demanda intactos y de la continua incertidumbre geopolítica.

Franklin Templeton: más optimistas sobre EEUU que la Fed y Wall Street

Un análisis de Chris Galipeau, Senior Market Strategist de Franklin Templeton Institute, señala que su previsión de crecimiento del PIB real para 2026 es del 2,5%, frente al 2,3% previsto por la Federal Reserve y al consenso de Wall Street, situado en torno al 2%. Los principales motores de esa previsión de PIB son la continuidad de las inversiones en capital (capex) por parte de las grandes compañías tecnológicas para desarrollar infraestructura de IA, la resiliencia del consumidor y el estímulo fiscal vinculado a la One Big Beautiful Bill Act of 2025. "La duración del conflicto entre EEUU e Irán constituye el principal riesgo para nuestra previsión. Los precios más altos del petróleo actúan como un impuesto para el consumidor, y los impactos negativos de unos mayores precios del petróleo y del gas se ampliarán con el tiempo. No obstante, creemos que la economía estadounidense se encuentra en una posición sólida para afrontar esta situación", subraya.

"Mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable estadounidense y hemos establecido un rango objetivo de cierre de año de entre 7.000 y 7.400 puntos para el S&P 500, impulsado por un crecimiento del beneficio por acción (BPA) de entre el 8% y el 13% interanual", añade, aunque matiza: "Esperaría cierta consolidación del movimiento del mercado, ya sea en términos de precio (movimientos más reducidos), de tiempo (movimientos más lentos), o ambos. Esperamos que la volatilidad persista hasta que el estrecho de Ormuz vuelva a estar completamente abierto al tráfico marítimo".

"Esperamos que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mueva en un rango de entre el 4% y el 4,25% durante el año. Las rentabilidades han superado la parte alta de nuestro rango y actualmente se sitúan en el 4,58%"

Ofi Invest: la Eurozona se asoma a la estanflación

La francesa Ofi Invest AM cree que la prolongación del cierre del Estrecho de Ormuz acerca un escenario negativo para la economía como es la estanflación, especialmente en la zona Euro, que podría no alcanzar el 1% de crecimiento en 2026. En este escenario, la gestora francesa mantiene esencialmente su posicionamiento inversor tanto en renta fija como en renta variable, vigilando posibles caídas de TIR en deuda pública, lo que les llevaría a vender posiciones dados los riesgos de inflación. En bonos corporativos, mantiene sus posiciones por los buenos fundamentales, algo similar a lo que sucede con la renta variable, activo en el que los inversores todavía conservan su apetito por el riesgo apoyado en los atractivos fundamentales, a la espera de lo que suceda con el crecimiento de la economía.

Según Ombretta Signori, Head of Strategy de Ofi Invest AM, cada día que pasa con el Estrecho de Ormuz cerrado, se acerca el escenario alternativo peor para la economía: la aparición de efectos de segunda ronda en la inflación, que extenderían la inflación a otros bienes y servicios, debilitando el consumo y por tanto el crecimiento de las economías globales. Los datos de crecimiento muestran, una mayor exposición de la economía europea al conflicto de Irán que en Estados Unidos. En el primer trimestre, el crecimiento fue débil (+0,1% trimestral, o 0,4% anualizado), con una demanda interna que seguía siendo sólida solo en España (entre las cuatro mayores economías de la zona euro). La prolongación del conflicto podría debilitar el crecimiento de la zona Euro ya en esta primavera, y ahora es probable que no supere el 1% en 2026.

Sin embargo, en EEUU el crecimiento se ha mantenido sólido, un 2% anualizado en el primer trimestre, gracias a la resistencia del consumo y a las inversiones en tecnología. Los analistas de  explican que la inteligencia artificial aportó solamente 0,8 puntos al crecimiento del primer trimestre, porque el extraordinario incremento de las importaciones en IA debe restarse de las inversiones en tecnología. Para el segundo trimestre, es probable que las devoluciones fiscales, un 17% superiores a las de cierre de abril 2025, puedan compensar  la pérdida de poder adquisitivo provocada por la subida de la gasolina, preservando de esta forma el consumo. Pero si los precios del petróleo se mantienen elevados más allá del segundo trimestre, el gasto de los consumidores norteamericanos podría verse afectado.

18May

Los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor en torno a la inteligencia artificial se prolongará durante un periodo más largo, ya que los cinco grandes hiperescaladores han revisado nuevamente al alza sus estimaciones de gasto en capital.

Miguel Ángel Valero

Las perspectivas para el sector tecnológico estadounidense siguen siendo, en términos generales, positivas, con algunas áreas mostrando un impulso especialmente sólido. Los analistas han revisado significativamente al alza sus estimaciones de gasto en capital (capex) de los “Big 5” hyperscalers —Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Meta y Oracle— durante los últimos doce meses. La magnitud de estas revisiones ha sido más pronunciada que la observada en las previsiones de ingresos o beneficios. Esto resulta especialmente evidente al analizar horizontes más largos: mientras que los ajustes para 2026 ya son relevantes, los de 2027 son aún más significativos. En conjunto, esto sugiere que los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor se prolongará durante un periodo más largo.

Mirar atrás ayuda a contextualizar los desarrollos recientes. Al igual que ocurrió en el verano y otoño de 2025, los mercados están reaccionando actualmente de forma intensa ante novedades y, en algunos casos, desarrollos inesperados, especialmente el renovado aumento de los planes de inversión anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Las reiteradas revisiones al alza indican que los planes reales de gasto han superado con frecuencia las expectativas iniciales. Actualmente, se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones$.

Uno de los principales motores de esta evolución es la continua expansión de la infraestructura de IA. Una gran parte de las inversiones parece dirigirse a capacidad computacional —incluyendo servidores, unidades de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento—, mientras que el resto se destina a edificios, suministro energético y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, los elevados volúmenes de pedidos pendientes entre los proveedores cloud apuntan a una demanda estructuralmente robusta. En este contexto, las compañías podrían seguir enfrentándose a presión para aumentar sus niveles de inversión con el fin de mantener su competitividad.

Esta dinámica inversora empieza a reflejarse en la evolución de los beneficios de aquellas compañías que suministran componentes de la infraestructura de IA. En particular, los segmentos de semiconductores y memoria están mostrando un fuerte crecimiento. Tobias Rommel señala: “Esperamos un crecimiento de beneficios de alrededor del 60% para las acciones tecnológicas este año”. Al mismo tiempo, las valoraciones en muchos segmentos vinculados a la IA se han normalizado respecto a los máximos anteriores. Como resultado, el foco se está desplazando gradualmente desde expectativas puramente futuras hacia la capacidad real de generación de beneficios.

Además, está emergiendo una mayor dispersión entre compañías. Aquellas más directamente expuestas a las tendencias de inversión relacionadas con la IA están, en general, superando el comportamiento del resto. Esto podría generar oportunidades adicionales con el tiempo, especialmente para las empresas que logren integrar con éxito la IA en sus modelos de negocio.

Para los inversores, esto dibuja un panorama más diferenciado. Aunque el mercado refleja claramente una fuerte confianza en el potencial a largo plazo del sector, la cuestión clave sigue siendo la velocidad a la que las inversiones se traducen en beneficios. Las primeras señales de monetización comienzan a hacerse visibles, respaldadas por el aumento de los ingresos relacionados con IA y por un fuerte incremento de los pedidos pendientes en servicios cloud, lo que apunta a un fortalecimiento del vínculo entre inversión y comercialización.

Banca March: fuerte caída de los precios de los bonos soberanos

Las negociaciones con Irán no avanzan, Ormuz sigue cerrado e iniciamos la semana con el precio del crudo nuevamente por encima de los 110$ el barril. La fragilidad del alto el fuego en Oriente Medio, evidenciada por ataques con drones registrados en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Trump, que insta a que Irán se “mueva rápido”, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A ello, se unen las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado.

En Irán las evidencias apuntan a que la capacidad de almacenamiento está alcanzando sus límites. Las imágenes satelitales reflejan que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno y, la Isla de Jark, principal centro logístico de exportación de petróleo para el país persa no ha registrado salidas de buques en seis días. Por su parte, Reino Unido y Francia anunciaron su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto al fuego “estable”. 

Con este telón de fondo, se endurecen las condiciones financieras. La preocupación por la inflación y los niveles de deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de los tipos de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su tasa más alta de las últimas dos décadas. Escalan con mayor celeridad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996. 

Un impacto que se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria y que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, ha pasado de descontar dos bajadas de tipos por parte de la Fed a considerar ahora una subida de tipos antes del final del año. Este agresivo giro pone mayor presión para lograr desbloquear el paso de buques por Ormuz, dado que el tensionamiento de las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses del presidente Trump, que siempre ha defendido la necesidad de rebajar los costes de financiación a los hogares estadounidenses. 

Los datos macro de EEUU muestran una tendencia al alza en los precios y resiliencia del crecimiento, tanto por el lado de la oferta (producción industrial) como de la demanda (ventas minoristas). En primer lugar, el IPC de abril registró un fuerte repunte impulsado por el encarecimiento de la energía. El índice general aumentó un 3,8% interanual (frente al +2,4% de febrero, previo al conflicto con Irán). Esta aceleración se debió principalmente al componente energético, que creció un +8% interanual, con especial incidencia de la gasolina (+28%). En términos de contribución, la energía pasó de tener un impacto prácticamente nulo a aportar 0,8 puntos en marzo y 1,1 puntos en abril. Por su parte, el avance del índice subyacente (+2,8% frente al +2,5% de febrero) respondió en gran medida a un factor técnico puntual en la medición de los alquileres. Además, se observan presiones al alza en los precios de servicios discrecionales, como las tarifas aéreas y los servicios recreativos.

En cuanto a las ventas minoristas, encadenan su tercer mes al alza en términos nominales (+0,5% mensual), reflejando cierta resiliencia del consumo. No obstante, este comportamiento se ve explicado por el aumento de precios en gasolina y alimentos, apoyados por factores como las devoluciones fiscales y el efecto riqueza derivado del buen comportamiento bursátil. 

Por su parte, la producción industrial creció un +0,7%, impulsada principalmente por el repunte en los bienes duraderos –especialmente la producción de vehículos–, junto con el incremento en metales, minerales, maquinaria agrícola y electrónica, lo que apunta a que continúa la mejora de la actividad manufacturera.

Aunque la caída de los precios de los bonos contagia a las Bolsas, la renta variable sigue soportada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales. El miércoles 20 de mayo se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en IA. Las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos de nada menos que del 78% hasta superar los 78.000 millones$, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77$. La vigilancia del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costes de fabricación. Los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026. 

Una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA. Unas cifras que llegan tras el fuerte avance de las Bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado un +36% desde mínimos de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una subida de más del 60% en el mismo periodo. Además, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en inteligencia artificial y herramientas de programación.

Más allá de la tecnología, saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán medir la verdadera temperatura del consumo: destacarán el jueves 21 de mayo los resultados de Walmart, que ofrecerá detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Home Depot y Target ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas, y los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.

Por el lado macro, está la reunión de los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual el tensionamiento de los tipos de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates, y que sigue el martes 19 de mayo. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada en abril), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Warsh está al frente desde el 15 de mayo). Entre el 21 y 22 de mayo se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios y de los consumidores a ambos lados del Atlántico.

UBS: IA, pero también longevidad

Los sólidos resultados empresariales y la sostenida demanda de inteligencia artificial han respaldado el rally tecnológico durante las últimas siete semana, con el Nasdaq subiendo más de un 26 % desde finales de marzo. "Mantenemos nuestra convicción en el crecimiento a largo plazo de las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial, pero también esperamos que la tendencia estructural de la longevidad genere oportunidades de varios billones$ durante la próxima década. Desde un punto de vista fundamental, los recientes resultados empresariales y los próximos catalizadores sugieren que la temática de la longevidad cuenta con el respaldo tanto de una fuerte demanda como de un ecosistema de innovación cada vez más sólido en distintas regiones. Los próximos resultados de ensayos clínicos deberían impulsar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La oportunidad de ingresos a largo plazo en el mercado de la obesidad resulta atractiva. La creciente capacidad de innovación en China ofrece nuevas oportunidades", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos viendo oportunidades atractivas en el sector sanitario a nivel global, no solo porque ofrece características defensivas en medio de la actual incertidumbre geopolítica, sino también por el crecimiento a largo plazo asociado a la tendencia estructural de la longevidad”. Y añade: “Los inversores pueden considerar complementar sus posiciones actuales en inteligencia artificial con una exposición selectiva al sector sanitario, invirtiendo directamente en nuestra selección en evolución de compañías vinculadas a la longevidad o mediante enfoques diversificados y modulares que combinen líderes del sector salud con empresas ajenas al ámbito sanitario, a medida que madura la cadena de valor”.

“Los tipos de interés más altos no descarrilan los mercados alcistas cuando el crecimiento económico se mantiene sólido. Aunque puede haber correcciones bursátiles de corta duración mientras el mercado se ajusta a un entorno de tipos más elevados antes de retomar su tendencia alcista”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

Natixis: EEUU y China siguen sin resolver los conflictos de fondo

Tras la visita de Donald Trump a China, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis CIB, subraya en un análisis que la cumbre en Pekín mostró públicamente un clima de cooperación económica y nuevos acuerdos comerciales, pero el verdadero objetivo fue reducir temporalmente las tensiones estratégicas entre EEUU y China. Detrás de los anuncios sobre inversiones y comercio, ambos países negociaron límites en la guerra tecnológica ligada a la inteligencia artificial y los semiconductores. 

EEUU mantiene el control sobre los chips avanzados y China domina minerales críticos y tierras raras, “por lo que ambos poseen herramientas capaces de dañar seriamente al otro”. La reunión sirvió para frenar momentáneamente esta escalada, aunque sin resolver los conflictos de fondo. “Washington exige que China deje de apoyar militarmente a Irán, mientras Pekín insiste en que EEUU reduzca su apoyo armamentístico a Taiwán. Ninguna de las dos partes cedió realmente en estos temas.” En conclusión, la cumbre no representa una reconciliación duradera, sino una tregua táctica para evitar una confrontación económica y tecnológica más peligrosa mientras continúa la competencia estratégica entre ambas potencias.

En el encuentro predominó el marketing político sobre la materialización de avances sustanciales. Se pactó que China adquiera al menos 17.000 millones$ anuales en productos agrícolas hasta 2028. También acordaron reducir aranceles sobre algunos productos –aún sin especificar– y la compra por parte de China de aviones estadounidenses Boeing (200 según declaraciones de Trump). En cuanto a cuestiones de mayor calado, los comunicados incluyeron referencias generales, pero sin detalles ni planes de acción concretos sobre la escasez de suministro de tierras raras y otros minerales críticos (China no se pronunció), sobre que Irán no puede tener un arma nuclear, y sobre la reapertura del estrecho de Ormuz (donde acordaron que ningún país u organización debe poder cobrar peajes).

Ebury: la caída del mercado de bonos empuja a los inversores hacia al dólar

Las noticias económicas estuvieron marcadas por la fuerte caída registrada en los mercados de bonos de todo el mundo. Se han acumulado varios factores que han generado inquietud entre los tenedores de bonos: la perspectiva de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo, los indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda y la inestabilidad política en países como el Reino Unido. Aunque resulta difícil de cuantificar, todos los inversores son conscientes de la falta de progreso en la reducción de los déficits públicos y de la perspectiva de una emisión continua de deuda pública. Estas tendencias se ven agravadas por las dinámicas demográficas en todo el mundo. Las Bolsas han mostrado cierta resiliencia a la fuerte subida de los rendimientos de bonos, "aunque no podemos decir lo mismo sobre el mercado de divisas", apuntan en Ebury. Todas las principales monedas perdieron terreno frente al dólar, con un comportamiento especialmente débil de la libra esterlina y el real brasileño por la agitación política doméstica.

  • EUR: La fuerte venta de bonos se ha extendido ya al tramo corto de la curva estadounidense, lo que ha impedido que el diferencial de tipos entre la Eurozona y Estados Unidos se haya estrechado aún más en las últimas dos semanas. Consideramos que este movimiento ha sido uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar. Los otros dos factores clave han sido la búsqueda natural de refugio provocada por el conflicto en Irán y el mayor impacto negativo que el encarecimiento de la energía está teniendo sobre la economía europea en comparación con la estadounidense. Esta semana seguiremos con atención los PMI preliminares de mayo para evaluar si la subida de los precios energéticos sigue lastrando la actividad empresarial en la Eurozona. Los economistas esperan un ligero repunte del índice compuesto, aunque desde niveles consistentes con una clara contracción económica. Nuestra hipótesis base es un periodo de estancamiento económico en el segundo trimestre en la eurozona, si bien no puede descartarse un escenario de crecimiento negativo.
  • USD: Un par de sorpresas alcistas en los datos de inflación de abril avivaron la oleada de ventas en el mercado de bonos americano. Tanto la inflación general como la subyacente superaron las previsiones, con las presiones de precios extendiéndose desde el sector energético al resto de la economía. Los precios de producción también superaron ampliamente las expectativas, señal de que las tensiones inflacionistas se están propagando a lo largo de la cadena de suministro. En este contexto, los rumores sobre recortes de tipos han desaparecido prácticamente por completo. El mercado descuenta ahora que el próximo movimiento de la Reserva Federal será al alza, y la principal incógnita ahora es el momento exacto en el que se producirá. Un dato especialmente preocupante es que la inflación a largo plazo descontada por el mercado ha comenzado a repuntar, lo que genera inquietud en la Fed. La semana pasada se confirmó oficialmente el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente del FOMC. La reunión de junio será la primera que presida. Creemos que le resultará complicado conseguir el apoyo de los 'halcones', por lo que la principal preocupación de los inversores será que reduzca las orientaciones prospectivas (forward guidance, en inglés) de la Fed.
  • GBP: Las caídas en los mercados de bonos de la semana pasada se iniciaron en el Reino Unido por el temor a que Keir Starmer sea sustituido por un Gobierno aún más irresponsable desde el punto de vista fiscal, tras el mal resultado del Partido Laborista en las elecciones locales. La presión se extendió rápidamente al resto de países del G10. La libra se vio afectada por ello y cedió terreno frente a todas las principales divisas. El único punto positivo es que los datos económicos británicos han resistido razonablemente bien últimamente: el PIB creció un sólido 0,6% en el primer trimestre y los PMI recientes sugieren que el impacto del conflicto de Irán ha sido, hasta ahora, moderado. La avalancha de datos de esta semana pondrá a prueba esa resiliencia. Prestaremos especial atención a los datos de confianza empresarial ante la inestabilidad política actual. Aunque la libra ya descuenta un alto grado de incertidumbre política, un giro adicional hacia la izquierda en el Gobierno probablemente desencadenaría nuevas caídas de la divisa. El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham —que primero deberá ganarlas elecciones parciales en Makerfield—, es actualmente el favorito de las casas de apuestas para suceder a Starmer. Consideramos que Burnham representaría el peor escenario posible para los bonos soberanos británicos y la libra, dada su clara preferencia por un mayor endeudamiento público, impuestos más altos y sus declaraciones que han pretendido quitar peso al mercado de bonos.
16May

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras.

Miguel Ángel Valero

A pesar de la enorme diferencia de fuerzas que existe entre EEUU. e Irán, a lo largo de la historia ha quedado probado que la hegemonía de los grandes imperios no viene exclusivamente determinada por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas puede llegar a condicionar enormemente su resultado. Bien lo saben los iraníes, que son conocedores del salvaje final de Ciro II, el gran fundador del imperio persa. Este colosal rey guerrero se apoderó de Babilonia y de Lidia, conquistó Mesopotamia y llevó la frontera de su imperio hasta las costas del mar Egeo. Nada se le resistía hasta que se adentró en la inmensidad de las estepas de Asia Central –el actual Uzbekistán– y batalló contra los masagetas de la reina Tomiris, cuyo hijo apresó. 

Tomiris juró ante su dios Sol que si los persas no le devolvían a su vástago sano y salvo se vengaría hasta que quedara saciada su sed de sangre. Ciro, como Trump en nuestros días, convencido de su extrema superioridad ignoró la amenaza, se rio de la reina de la tribu bárbara y liquidó a su hijo. A pesar de la enorme desigualdad de fuerzas Tomiris logró apresar a Ciro el Grande y cumplió con su promesa decapitándolo y enterrando su cabeza en un odre de vino. 

Aunque dos milenios y medio más tarde, el pescuezo de Trump no parece estar en juego, el presidente norteamericano se ha metido en un buen lío. Debe encontrar una salida rápida y el memorando de entendimiento que está sobre la mesa puede ser una buena alternativa para proclamar ante los suyos una “victoria suficiente” y reabrir el pulmón energético del Golfo Pérsico. Trump no puede empecinarse en alargar un conflicto que no es prioritario para EEUU, ni obcecarse en resolver un complicado pacto nuclear mientras sus ciudadanos comienzan a sufrir las consecuencias económicas del bloqueo de Ormuz con el encarecimiento de la gasolina (+50%), de los vuelos (+15%), o hipotecas al 6,4%.

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras. La disputa en el Senado está tan reñida que la victoria se dirimirá entre apenas siete Estados bisagra –principalmente Michigan, Maine y Ohio–. El tiempo corre y, mientras se intensifica la presión económica, la cumbre de Pekín con Xi Jinping no ha generado ningún avance en el conflicto, ni en la guerra comercial entre EEUU y China, ni en el frente geopolítico. 

Trump debe buscar un acuerdo antes de que se agote el poco margen adicional que le concede la Resolución de Poderes de Guerra para mantener la intervención en Irán sin la aprobación del Congreso, que concluye el 28 de mayo.

Irán, por su parte, también está sometido a gran presión. Aunque, a diferencia de lo que le ocurrió a Ciro II, la subsistencia de su régimen teocrático parece garantizada por el momento, éste ha sufrido enormes daños militares y el bloqueo de las fuerzas norteamericanas no solo limita la exportación del 98% de sus recursos energéticos, sino que, con una capacidad de almacenamiento ya al 92%, le obligará a frenar la producción energética en el plazo aproximado de una semana. De alargarse esta situación, complicaría de forma muy significativa el rearranque de sus pozos más antiguos, lo que supondría la pérdida permanente de aproximadamente el 13% de su capacidad productiva actual. Por este motivo, desde hace varias semanas y tras el alto el fuego, el país se ha mostrado dispuesto a negociar y ha presentado diversas propuestas concretas de acuerdo. 

En cuanto a las Bolsas, tras más de dos meses de conflicto, se ha demostrado válida la estrategia de mantener exposición y no dejarse arrastrar por los titulares alarmistas, confiando en la superioridad de los incentivos electorales frente a las ansias trumpistas de “imperializar” Irán. 

Las Bolsas 'pasan' del conflicto y suben por la IA y los resultados empresariales

El mercado sigue la pauta de que la revalorización mediana del S&P 500, tras un año del inicio de los principales conflictos bélicos, es del +7,8%. A pesar de las subidas y los nuevos máximos, EEUU y algunos mercados emergentes cotizan incluso a múltiplos más atractivos que a comienzos de año –un 8% y 13% respectivamente–, gracias gracias a la publicación de unos sólidos resultados empresariales.

Los beneficios del primer trimestre, favorecidos por la tecnología, han sorprendido de forma muy positiva y crecen al 29% frente al 14% que esperaba el consenso. Sin duda la inversión en inteligencia artificial (IA) se mantiene firme y la oleada de destrucción creativa continúa superando estimaciones con fuerza.

Como referencia, solo el capex que este año llevarán a cabo los cinco principales hiperescaladores –Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle–, que se cifra en 800.000 millones$, es equivalente a todo lo que se gastaron el año pasado la totalidad de empresas no tecnológicas del S&P 500, y supone el doble de la inversión que llevaron a cabo en 2025, y el triple de 2024. Un contexto que sigue ofreciendo potencial a la renta variable de cara al extraordinario ciclo de inversión actual y que no tiene pinta de que vaya a desfallecer.

14May

Conviene no perder de vista que el bloqueo en Ormuz persiste desde hace más de dos meses y que el tiempo se acaba tanto para Irán como para EEUU.

Miguel Ángel Valero

Las bombas han dejado de caer en Irán, pero el estrecho de Ormuz sigue cerrado desde hace más de dos meses. El conflicto ha dado paso al bloqueo naval. EEUU ha cambiado las reglas: ahora Irán también tiene prisa. Todo dependerá de quien parpadee primero. De momento, ninguno de los dos parece querer dar su brazo a torcer, "aunque suponemos que lo que se filtra dista mucho de lo que realmente se está negociando", señala el equipo de Ibercaja Gestión. Los escenarios para acabar con el conflicto se centran cada vez más en una solución parcial del mismo, en el que la prima de riesgo implícita en el precio del petróleo se mantenga elevada. "Nuestro escenario base es el de un acuerdo de mínimos, de difícil cumplimiento y que no satisfaga a ninguna de las partes. Hemos subido también nuestra previsión de precios del crudo para lo que queda de año en todos los casos por la oferta que se ha perdido ya y que no se va a poder recuperar". añade.

Este shock del precio del petróleo ya pasa factura a las principales economías mundiales. Los datos del PIB del primer trimestre son robustos en EEUU y China, y más flojos en la Zona Euro. "A perro flaco, todo son pulgas", apunta. Las encuestas de confianza empresarial muestran que esta debilidad de la economía europea puede continuar. Los índices de manufacturas mejoran, pero no es suficiente para compensar la pérdida de visibilidad en el sector servicios tras el alza del coste energético.

La encuesta de confianza del consumidor del BCE muestra un importante repunte de las previsiones de inflación a medio y largo plazo. "Gasolina para los halcones del BCE", subraya.

La temporada de presentación de resultados del primer trimestre está siendo espectacular, sobre todo en EEUU. Con la mitad de las cuentas publicada, las compañías americanas sorprenden con un 18% al alza en beneficios y un 2% en ventas. Cifras que no veíamos hace mucho tiempo y que se están viendo reflejadas en las previsiones de crecimiento de beneficios para el conjunto de 2026, que ya se sitúan en el 20%, 4 puntos por encima de como empezaron el año. Toda esta mejora viene explicada por la revisión al alza en el sector de tecnología, con energía como único otro sector con aportación significativa aunque a bastante distancia. En Europa, los resultados tan solo cumplen con las expectativas, por ahora; pero las previsiones para el conjunto del año mejoran en casi 4 puntos, tanto como en EE.UU. En este caso, no obstante, es el sector de energía es el que más aporta a estas revisiones.

Hemos tenido el rebote de alivio sin reapertura del estrecho, con lo que debería haber algo de consolidación. No obstante, este rebote ha estado muy concentrado en tecnología y en servicios de comunicación, con otros sectores “descansando”. Si se llega finalmente a un acuerdo de paz, éstos pueden tomar el relevo. Por áreas geográficas, pasa parecido con EEUU como la zona más estresada técnicamente. Europa y China podrían recuperar algo de terreno.

A corto plazo, la niebla de la guerra sigue pero, de fondo, a largo plazo, lo que importa son los beneficios y las tendencias son robustas. "Todavía no podemos dar por concluida esta crisis y, posiblemente, no podamos hacerlo de una manera definitiva a corto plazo. Sin embargo, de nuevo se ha demostrado que mantener la calma en los momentos de nerviosismo es fundamental para obtener mejores resultados en el largo plazo. Las crisis generan oportunidades y hay que estar preparados para aprovecharlas", resaltan en la gestora de Ibercaja.

Tras las ampliaciones vividas en marzo junto a la mejora de sentimiento de abril, la TIR de los fondos de Ibercaja Gestión sigue en niveles atractivos y eso "nos lleva a estimar que la recuperación de los liquidativos de los fondos de renta fija llegará en los próximos dos meses para los fondos de corto plazo y 6 para los de mayor duración". Importante revalorización en abril, acompañada por una relajación de la volatilidad, favoreciendo especialmente a los mercados emergentes y también a los norteamericanos.

No obstante, "consideramos establecer ciertas coberturas parciales en nuestras carteras, pero sin que nos afectara a posibles movimientos alcistas en caso de que la solución del conflicto se produjera de forma rápida". Con las subidas de mercado el sentimiento se ha tornado bastante más optimista, mientras las noticias sobre la guerra cada vez dejan detener menos efecto. Las ratios de flujos se están estabilizando después de las fuertes salidas vistas en abril. El posicionamiento de los fondos de control de riesgo se ha incrementado conforme la volatilidad se iba relajando. Se está corrigiendo parcialmente el fuerte posicionamiento en commodities y están volviendo parcialmente los flujos a Treasury americano. Los niveles de valoración están lejos de extremos.

DWS: la inversión en IA impulsa las Bolsas de EEUU

El aumento de dos dígitos registrado en lo que va de año en el índice tecnológico estadounidense Nasdaq, frente al estancamiento del índice de referencia alemán Dax, ofrece una imagen clara de las diferencias en la forma en que las distintas regiones se están viendo afectadas por las repercusiones del conflicto en Oriente Medio. La aparente resistencia de los mercados bursátiles estadounidenses no es una coincidencia.

“El crecimiento de los beneficios de las empresas estadounidenses en el primer trimestre fue sorprendentemente sólido”, afirma el director de inversiones de DWS, Vincenzo Vedda. Los mercados dan por hecho actualmente que esta tendencia podría continuar. Los principales motores del rendimiento de la renta variable estadounidense son los de siempre. “El auge aparentemente imparable de la inversión en inteligencia artificial es actualmente la fuerza clave detrás de las fuertes subidas de precios en el mercado estadounidense”, señala Vedda. 

Europa, por el contrario, está mucho más expuesta a las consecuencias de la guerra con Irán, sobre todo en lo que respecta al suministro. “Por lo tanto, hemos rebajado la calificación de Europa a neutral y hemos elevado la de EEUU a neutral”, explica Vedda. Además de unas perspectivas de beneficios más favorables, la renta variable estadounidense también se ve respaldada por la posibilidad de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, aunque estas medidas quizá no se materialicen hasta 2027. En la zona del euro, por el contrario, ahora parece más probable que se produzcan subidas de tipos de interés.

Pero el optimismo no está del todo libre de nubarrones. Esto se hace evidente en los mercados de bonos, que han sufrido mucho más por el conflicto de Oriente Medio que las acciones. Los rendimientos han subido bruscamente, mientras que los precios han caído en consecuencia. Si los rendimientos se mantuvieran en estos niveles elevados, podrían ejercer presión sobre las altas valoraciones observadas en los mercados de renta variable. Los precios de la energía representan otro factor de riesgo. “Es probable que se mantengan altos, ya que más del 10% de la producción mundial de petróleo sigue sin estar disponible para el mercado”, afirma Vedda. Además, la capacidad de refino mundial ha disminuido.

Temas que impulsan los mercados:

  • Economía: es probable que el crecimiento se ralentice en los mercados desarrollados, pero no en China. Se espera que el crecimiento económico en EEUU se modere ligeramente este año, debido en gran medida al aumento de los precios de la energía. Sin embargo, la actividad inversora y el gasto de los consumidores deberían seguir proporcionando apoyo. En Europa, los elevados precios de la energía están lastrando más la demanda. A diferencia de la mayoría de las economías desarrolladas, es probable que el crecimiento en China repunte ligeramente.
  • Inflación: los precios han subido considerablemente, sin que se vislumbre un final
    El aumento de los precios de la energía también ha contribuido a una mayor inflación en EEUU, donde la tasa se situó recientemente en el 3,5%. En 2026, se espera que la inflación se mantenga elevada, en torno al 3,2%. En Alemania, el coste de la vida subió un 2,9 % en abril, frente al 2,7 % de marzo. Los precios de la energía fueron el principal factor impulsor, con un aumento del 10,1 %. La evolución de la inflación a partir de ahora dependerá fundamentalmente de si se reabre el estrecho de Ormuz y de cuándo se haga.
  • Bancos centrales: es probable que EEUU y Europa sigan trayectorias divergentes en materia de tipos de interés. "Esperamos una subida de tipos en la zona del euro en los próximos meses", señala.
  • Riesgos: Nuevas subidas de los precios del petróleo, la inflación y los rendimientos de los bonos. Si los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los 110$ por barril durante un periodo prolongado, esto podría obligar a los bancos centrales a adoptar una política monetaria más restrictiva, incluso en un contexto de desaceleración del crecimiento económico. Nuevas subidas de los rendimientos de los bonos podrían ejercer presión sobre las elevadas valoraciones observadas en los mercados de renta variable. 

Durante un breve periodo de tiempo, los mercados de renta variable parecieron adoptar una visión más crítica de la inteligencia artificial (IA). Pero ese escepticismo no duró más de unas pocas semanas. Las acciones de IA están impulsando de nuevo los mercados estadounidenses hacia máximos históricos cada vez más altos. ¿Siguen estando justificadas estas valoraciones? ¿Y existen paralelismos con la burbuja puntocom, el auge especulativo de las acciones de Internet y tecnología a finales de la década de 1990, que terminó de estallar en marzo de 2000? 

El estratega de inversiones Dirk Schlüter recurre al denominado enfoque CROCI, una metodología diseñada para hacer más comparable la creación de valor de diferentes empresas. CROCI son las siglas de Cash Return on Capital Invested (rendimiento en efectivo del capital invertido). Según Schlüter, la cuestión de si se está formando una burbuja no tiene una respuesta clara:“Una diferencia clave entre la situación actual y la era de las puntocom es el nivel significativamente más alto de rentabilidad empresarial. Las grandes empresas estadounidenses son hoy mucho más rentables de lo que lo eran hace 25 años”. Sin embargo, el lado negativo es el crecimiento de los ingresos entre las empresas que invierten fuertemente en IA. Tanto entonces como ahora, el gasto en inversión ha aumentado una media de alrededor del 20 %. En aquel entonces, los ingresos siguieron el mismo ritmo. Hoy, por el contrario, solo han aumentado una media de alrededor del 10 %. 

“Lo que estamos viendo en este momento es una apuesta por el futuro”, afirma Schlüter. Existe el riesgo de que la rentabilidad del capital invertido pueda disminuir en las empresas con una fuerte exposición a la inversión en IA. Como era de esperar, esto se aplica casi exclusivamente a EEUU, donde los volúmenes de inversión son muchas veces superiores a los de Europa. Otro factor de riesgo es la menor vida económica de las inversiones en la actualidad. La vida útil de los servidores, por ejemplo, oscila actualmente entre tres y seis años.

En el pasado, las inversiones a gran escala, como las centrales eléctricas, solían tener una vida útil de entre 20 y 30 años. Por lo tanto, las empresas disponían de mucho más tiempo para obtener rentabilidad de su capital. En el lado positivo, hasta ahora las empresas han financiado la mayor parte de sus inversiones con su propio flujo de caja. Quedan muchas preguntas sin respuesta, entre ellas si los gigantes actuales de la IA seguirán liderando el sector a medio plazo o si los verdaderos ganadores serán los futuros usuarios de la tecnología.

The Trader: Trump y Xi Jinping miden la voluntad de un equilibrio

El analista Pablo Gil asegura en The Trader que la reunión entre Trump y Xi Jinping en Pekín probablemente será una de las más importantes de los últimos años. No porque vaya a resolver los enormes problemas existentes entre ambas potencias, sino porque servirá para medir hasta qué punto todavía existe voluntad de mantener cierto equilibrio global o si, por el contrario, el mundo sigue avanzando hacia una etapa de bloques cada vez más enfrentados. Porque esto hace tiempo que dejó de ser una simple guerra comercial.

Durante décadas, la globalización se apoyó sobre una idea muy concreta: cuanto más comercio y más interdependencia económica existiera entre países, menor sería el riesgo de conflicto. Pero esa lógica empieza a romperse. Tanto EEUU como China han comenzado a asumir que la dependencia mutua ya no es una garantía de estabilidad, sino una vulnerabilidad estratégica.

Washington intenta mantener su liderazgo tecnológico, financiero y militar global. Pekín, por su parte, acelera su independencia estratégica para reducir su exposición al enorme poder económico y financiero estadounidense. Y esa rivalidad ya no afecta únicamente a los aranceles. Se extiende a la inteligencia artificial, los semiconductores, la energía, las materias primas críticas, las cadenas de suministro e incluso el sistema financiero internacional.

EEUU ha endurecido las restricciones sobre tecnología avanzada y chips para frenar el avance chino. Pero al mismo tiempo empieza a preocuparse seriamente por otra dependencia mucho más incómoda: las tierras raras y minerales estratégicos que China domina a nivel mundial. Son recursos esenciales para fabricar baterías, vehículos eléctricos, satélites, equipamiento militar o centros de datos ligados a la inteligencia artificial. Precisamente por eso Washington ha impulsado el “Project Vault”, un ambicioso programa destinado a reforzar sus reservas estratégicas de minerales críticos. EEUU ha comprendido que depender de Pekín para recursos esenciales puede convertirse en un enorme problema si la tensión geopolítica continúa aumentando.

La IA añade además una dimensión todavía más importante a esta disputa. Ya no hablamos únicamente de productividad o crecimiento económico. Hablamos de soberanía tecnológica, ciberseguridad y control del poder económico global durante las próximas décadas. Tanto Washington como Pekín consideran que quien domine la IA tendrá una ventaja estratégica decisiva en el siglo XXI.

Y en medio de todo esto aparece Oriente Medio. El rechazo por parte de Donald Trump al plan de paz planteado desde Teherán deja claro que Washington no busca únicamente una desescalada militar en la región. El mensaje también va dirigido a China. Pekín continúa comprando petróleo iraní pese a las sanciones occidentales y eso proporciona al régimen iraní una fuente de financiación esencial. Para EEUU, parte de la capacidad de resistencia económica y militar de Irán depende precisamente de esa relación energética con China, en una dinámica muy similar a la que ha permitido a Rusia amortiguar buena parte del impacto de las sanciones occidentales durante los últimos años.

Además, tanto Trump como Xi llegan a esta reunión con importantes problemas internos. En EEUU crecen las dudas sobre la sostenibilidad fiscal, el aumento de la deuda y el desgaste político derivado de la guerra en Oriente Medio. China, por su parte, sigue lidiando con un consumo interno débil, la crisis inmobiliaria y una enorme dependencia energética de Oriente Próximo.

Y mientras tanto, Taiwán continúa siendo probablemente el punto más peligroso de toda esta rivalidad. Pekín considera la isla una línea roja absoluta, mientras Washington mantiene su apoyo militar y estratégico. El temor es que cualquier error de cálculo pueda desencadenar una crisis mucho más seria de lo que actualmente descuentan los mercados.

Todo esto empieza a recordar cada vez más a otros momentos históricos de transición hegemónica. Cuando una potencia dominante percibe el ascenso acelerado de otra, la rivalidad deja de ser únicamente económica. Se vuelve tecnológica, política, militar e incluso ideológica.

"Estamos entrando en un mundo muy distinto al que hemos conocido durante las últimas décadas. Un mundo donde la estabilidad ya no dependerá tanto de la cooperación económica como de la capacidad de cada bloque para asegurar recursos, tecnología, energía y poder estratégico. Y eso probablemente implica más volatilidad, más fragmentación y también más incertidumbre para la economía global y los mercados", subraya Pablo Gil.

Por eso esta reunión entre Trump y Xi es mucho más importante de lo que parece. Porque detrás de las fotografías, los discursos diplomáticos y los posibles acuerdos comerciales, lo que realmente estamos viendo es a las dos mayores potencias del planeta preparándose para competir por el liderazgo del siglo XXI en un entorno de creciente desconfianza geopolítica.

Trump en China, entre malos datos macro, Taiwán e Irán

Por otra parte, el recibimiento de Xi Jinping a Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo de Pekín muestra un despliegue colorido y cargado de simbolismo. Hay reuniones conjuntas de la delegación estadounidense, que incluye a varios de los principales empresarios del país con intereses comerciales en China. Entre ellos destacan figuras del sector financiero como David Solomon (Goldman Sachs) o Larry Fink (BlackRock), así como Elon Musk –que se vuelve a acercar a Trump tras su efímero paso por la Casa Blanca– y representantes industriales y tecnológicos de primer nivel, como Kelly Ortberg (Boeing), Jensen Huang (Nvidia) o Tim Cook (Apple). Cualquier anuncio de nuevos vínculos comerciales sería recibido con entusiasmo por los mercados, especialmente si se produjera algún avance en el acceso a chips de última generación, lo que abriría de nuevo la puerta de China a Nvidia. No obstante, más allá de declaraciones conciliadoras y de potenciales acuerdos favorables para las grandes cotizadas, no se esperan resultados extraordinarios de las reuniones que se celebrarán durante estos dos días.

Persisten, además, dos puntos especialmente incómodos. Por un lado, Taiwán, respecto al cual Xi Jinping dejó entrever la conveniencia de no tensar la cuerda. Por otro, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló que uno de los objetivos de las conversaciones será solicitar a China una mayor implicación en el conflicto con Irán y una presión diplomática más intensa para facilitar la apertura del estrecho de Ormuz.

Mientras tanto, el régimen de los ayatolás parece estar aprovechando el alto el fuego para reconstruir sus capacidades militares. 

En este escenario, las Bolsas lograron sobreponerse a un dato de inflación superior a lo esperado y a un entorno de tipos más elevados, alcanzando nuevos máximos en el S&P 500. La fiesta en China está otorgando cierto margen a la renta variable, que continúa dando validez a que "la gasolina está en los beneficios" y que los mercados encuentran petróleo en los resultados de las empresas.

Pero  conviene no perder de vista que el bloqueo en Ormuz persiste y el tiempo se acaba tanto para Irán como para EEUU.

Porque los costes de producción (la inflación mayorista) en EEUUse aceleró en abril por encima de lo previsto, marcando su ritmo de avance más rápido desde 2022. El Índice de Precios de Producción (IPP) registró una variación mensual del +1,4%, elevando su tasa de crecimiento hasta el +6% interanual. Ambas cifras se sitúan sustancialmente por encima del +0,5% y del +4,8% esperados, respectivamente. Este tensionamiento no se limitó a los componentes más volátiles, ya que la tasa subyacente —que excluye alimentos y energía— también mostró una notable aceleración hasta el +5,2% interanual, su mayor avance en más de tres años.

El principal catalizador de esta escalada ha sido el encarecimiento de la energía, con un alza del +7,8% en abril. Este impacto se ha trasladado de forma directa a los costes de transporte y logística, como evidencia el avance del 5% en los precios de esos servicios. Es particularmente significativo el incremento del 8,1% en los costes del transporte de mercancías por carretera, el mayor desde 2009. Esta dinámica confirma la propagación de las presiones energéticas al resto de la estructura de precios. En consecuencia, estos datos añaden presión sobre la Reserva Federal y alejan la posibilidad de recortes de tipos en el corto plazo.

La Fed inicia nueva etapa

Precisamente, Kevin Warsh ha sido confirmado como nuevo presidente de la Reserva Federal con el margen más estrecho registrado hasta la fecha en una votación de este tipo. Tradicionalmente, los nombramientos al frente de la Fed han contado con un amplio respaldo bipartidista –como ocurrió en el año 2000, cuando Alan Greenspan fue ratificado por unanimidad–. Sin embargo, en esta ocasión la votación se ha saldado con 54 votos a favor y 45 en contra, reflejando una fuerte división política. El resultado pone de manifiesto la preocupación entre los demócratas, que temen que Warsh pueda ceder a las presiones de Trump. De hecho, solo un senador demócrata respaldó su candidatura.

Tras la ratificación del presidente de EEUU, se espera que Warsh asuma el cargo la próxima semana. El nuevo presidente de la Fed iniciará su mandato en un contexto económico complejo, marcado por un repunte significativo de la inflación e incertidumbres geopolíticas. Durante su audiencia de confirmación, subrayó que la política monetaria se mantendría “estrictamente independiente”, tratando de disipar dudas sobre posibles “interferencias” políticas en las decisiones de la Reserva Federal. También ha planteado la necesidad de reducir de forma progresiva el balance de la Fed, que actualmente se sitúa en 6,7 billones$.

Desaceleración de la actividad en Europa

Mientras, en la zona euro la primera revisión del PIB del primer trimestre confirmó la desaceleración de la actividad, manteniendo el crecimiento en el +0,1% trimestral (frente al +0,2% previo), el menor avance desde el segundo trimestre de 2024. Con ello, la tasa interanual se modera hasta un débil +0,8%, sin que se aprecien señales de reactivación. 

Por su parte, la producción industrial de marzo reflejó el impacto de los mayores costes energéticos, con un crecimiento mensual de solo el +0,2%. Este dato débil no impidió que la contracción interanual se intensificara hasta el -2,1% (frente al -0,8% del mes previo), confirmando la atonía del sector industrial en la región.

Ebury mejora sus previsiones sobre el yuan

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, señala en su informe de previsión sobre monedas asiáticas correspondiente a mayo que el yuan chino ha sido la divisa de la región que mejor ha resistido el impacto derivado de la guerra en Irán y del repunte de los precios del petróleo. Según explican los analistas de la compañía, “el yuan ha actuado como un pilar de estabilidad durante la crisis gracias a unos fundamentales sólidos, la gestión activa del Banco Popular de China (PBOC) mediante ajustes diarios y las importantes reservas estratégicas de crudo del país”. 

Ebury asegura además que está revisando al alza sus previsiones para la moneda china debido “al amplio superávit por cuenta corriente de China, su menor exposición directa al conflicto iraní y la aparente comodidad de las autoridades con una apreciación gradual del yuan como señal de confianza económica y mensaje político hacia sus socios comerciales”. 

La fintech considera que el auge de la inteligencia artificial constituye “un factor estructuralmente positivo tanto para el yuan como para el won surcoreano”, debido al fuerte posicionamiento de ambas economías en sectores vinculados a los semiconductores y al hardware asociado a la IA. 

En contraste, la exposición estructural de Asia como región importadora neta de energía ha penalizado a buena parte de las divisas asiáticas desde el inicio del conflicto. “Desde nuestra última actualización, tanto la rupia india como la rupia indonesia han caído hasta mínimos históricos. El won surcoreano también se ha debilitado hasta niveles próximos a mínimos de dos décadas por su elevada sensibilidad al apetito global por el riesgo y su dependencia energética del Estrecho de Ormuz”, explican los analistas. Ebury advierte de que un conflicto prolongado podría deteriorar las balanzas por cuenta corriente de varias economías asiáticas, aumentar las presiones inflacionistas y obligar a los bancos centrales de la región a mantener políticas monetarias más restrictivas.


13May

El mercado parece haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump está en China. en el primer viaje de un mandatario estadounidense en casi una década, desde la visita del propio Trump en 2017. Este desplazamiento de tres días servirá, sobre todo, como ejercicio de marketing político para un presidente desgastado en el frente interno. El primer encuentro cara a cara tendrá lugar el jueves 14 de mayo, mientras que el viernes 15 ambos líderes compartirán una comida conjunta.

EEUU acude con una amplia comitiva de empresarios, interesados también en cerrar nuevos acuerdos comerciales. Paralelamente, la delegación estadounidense buscará que Pekín incremente la presión sobre Irán, uno de sus principales proveedores energéticos. A cambio, China intentará negociar la eliminación de las sanciones impuestas por Washington a varias de sus compañías petroleras por la compra de crudo iraní. 

Trump, además, se ha comprometido a poner sobre la mesa la situación de Taiwán, especialmente tras la reciente venta de armamento a la isla 'rebelde' por valor de unos 11.000 millones$. 

Mientras tanto, al otro lado del continente, el estrecho de Ormuz continúa sometido a un doble bloqueo, y comienzan a aparecer las primeras evidencias de que la capacidad de almacenamiento iraní está alcanzando sus límites. Imágenes satelitales muestran que la isla de Jark, principal centro de exportación de crudo iraní y con una capacidad de almacenaje de unos 35 millones de barriles, no ha recibido ningún buque durante tres días consecutivos, algo inédito desde el inicio del conflicto. Esto podría indicar una saturación de las instalaciones o problemas en la infraestructura de carga, especialmente después de que el pasado 6 de mayo se informara de una posible fuga de petróleo. Las mismas imágenes sugieren, además, que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno. Se trata de las primeras señales tangibles del impacto del bloqueo sobre las exportaciones de crudo iraní.

No obstante, las informaciones internas más recientes no apuntan a una moderación de la postura iraní. Se ha comunicado el nombramiento de Mehdi Khamoushi como jefe del equipo asesor del líder supremo, una figura estrechamente vinculada a la Guardia Revolucionaria que ocupa un puesto de elevado peso político. Kuwait ha denunciado que seis miembros de la Guardia Revolucionaria se han intentado infiltrar en la isla kuwaití de Bubiyan, y se han registrado ejercicios militares en las proximidades de Teherán, lo que podría indicar que Irán está preparando una reactivación de las hostilidades.

Reino Unido y Francia han anunciado su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto el fuego “estable”. Este anuncio se produjo en la cumbre de ministros de Defensa de 44 países, aunque no se han concretado qué socios participarán finalmente en la operación.

HelpMyCash: ¿vuelve la guerra por el ahorro?

Durante años, el dinero de millones de españoles ha permanecido inmóvil. Quieto en cuentas corrientes que no pagan intereses, atrapado en depósitos que apenas compensan la inflación y protegido bajo una idea profundamente arraigada en el país: más vale no arriesgar. Pero algo empieza a moverse en los escaparates bancarios. Y lo hace deprisa. “En apenas cuatro días, cuatro entidades financieras han elevado la remuneración de sus cuentas y depósitos hasta rozar —o alcanzar directamente— el 3% TAE”, explica Andrea Morales, experta del comparador HelpMyCash

Un movimiento inusual que ha devuelto al mercado una pregunta que parecía enterrada desde las últimas subidas de tipos del BCE: ¿vuelve la guerra por el ahorro? La escena recuerda, aunque todavía de forma más tímida, a la batalla comercial que vivió el mercado hipotecario el año pasado. Entonces, los bancos competían por captar a los clientes con mejores perfiles. Ahora el objetivo es otro: atraer liquidez. Captar ahorro. Conseguir clientes con dinero en cuenta a los que después poder vender otros productos financieros.

“Estamos ante el inicio de una nueva guerra de rentabilidad sin riesgo. Los bancos buscan nuevos clientes con pasivo, vinculables. Y para atraerlos están utilizando el gancho más efectivo para el ahorrador conservador: pagar más por su dinero”, añade.

La señal más visible llegó de la mano de Trade Republic, el neobanco alemán que el 12 de mayo elevó del 2% al 3,04%TAE la remuneración de su cuenta para nuevos clientes. No fue un movimiento aislado. Las subidas arrancaron el viernes de la semana pasada con la entidad lituana SME Bank, que llegó al 2,96%TAE; a inicios de esta semana el letón BluOr Bank subió al 3%TAE y solo un día después Mano Bank subió su plazo fijo a 12 meses al 3,05% TAE. 

“En HelpMyCash llevamos la cuenta y desde finales de abril, al menos ocho bancos han revisado al alza sus productos de ahorro”, detalla Morales. El dato tiene relevancia porque llega en un momento inesperado. El BCE dejó los tipos de interés en el 2% en su reunión del pasado 30 de abril, lo que en teoría reducía los incentivos delas entidades para seguir mejorando sus ofertas. Sin embargo, los neobancos y varias entidades europeas han decidido ir en dirección contraria. Y eso ha cambiado el tablero. La rentabilidad media de los mejores depósitos a un año vuelve a superar ya el 2,5%, después de meses estancada en torno al 2%. Puede parecer un movimiento pequeño, pero psicológicamente supone una frontera importante en un país donde la mayoría del ahorro sigue atrapado en productos que apenas generan rendimiento.

Porque España sigue siendo, por encima de todo, un país de ahorradores conservadores. Los hogares acumulan más de 1,1 billones€ entre cuentas corrientes y depósitos que prácticamente no dan nada, según los últimos datos del Banco de España. La remuneración media de los depósitos a la vista apenas alcanza el 0,26%, y a plazo ofrecen de media un 1,86%. Todo ello con una inflación que en abril se situó en el 3,2%, según el indicador adelantado del INE.

La consecuencia es sencilla, aunque muchas veces invisible para el ahorrador. El dinero no desaparece de la cuenta, pero pierde valor cada día. Un hogar que mantenga 50.000€ inmovilizados en una cuenta sin remuneración pierde alrededor de 1.500 de poder adquisitivo al año con una inflación del 3%. “No es que el ahorrador español quiera perder dinero. El problema es que muchas veces no es consciente de que lo está perdiendo”, señala Morales.

Esa preferencia por la seguridad explica también la enorme distancia entre el dinero depositado en cuentas y el invertido en productos financieros. Mientras los depósitos a la vista —este concepto comprende plazos fijos y cuentas bancarias— superan el billón€, el patrimonio en fondos de inversión ronda los 500.000 millones, según Inverco. Menos de la mitad. Y buena parte de ese crecimiento se explica por las fuertes subidas bursátiles de los últimos años.

Una batalla que aún no han liderado los grandes bancos. El resultado es un mercado profundamente desequilibrado. Los grandes bancos españoles—Santander, BBVA o CaixaBank— apenas necesitan captar liquidez porque ya cuentan con exceso de depósitos. Por eso no ofrecen remuneración salvo campañas concretas en las que ofrecen dinero a cambio de mayor vinculación. Son, sobre todo, los neobancos y las entidades europeas quienes están agitando el mercado. Ahí aparecen nombres como Trade Republic, Bankinter, Banca March, Deutsche Bank, EBN Banco, Wizink Arquia. Algunas entidades ofrecen cuentas remuneradas con liquidez inmediata; otras apuestan por depósitos a plazo fijo que exigen inmovilizar el dinero durante varios meses a cambio de asegurar un interés mayor.

Bankinter mantiene una cuenta remunerada que alcanza el 2,5% hasta 100.000€. Deutsche Bank, por su parte, arranca con su depósito a 12 meses a 2,25%TAE y bonifica progresivamente la rentabilidad si el cliente domicilia nómina o utiliza la tarjeta. Son fórmulas distintas para un mismo objetivo: atraer ahorro en un momento en el que el cliente empieza, por fin, a mirar cuánto le paga realmente su banco.

La cuestión es si este movimiento acabará convirtiéndose en una guerra abierta como la vivida entre 2022 y 2023, cuando las subidas constantes de tipos del BCE obligaban a las entidades a competir agresivamente por el pasivo. De momento, el fenómeno sigue siendo parcial y protagonizado sobre todo por actores digitales y bancos extranjeros. Pero la tendencia parece clara. Para el ahorrador, el mensaje también lo es. “Por primera vez en muchos meses vuelven a existir opciones conservadoras capaces, al menos parcialmente, de acercarse a la inflación y reducir la pérdida de poder adquisitivo. No se trata de construir grandes patrimonios ni de duplicar el capital. Para eso sigue siendo necesario asumir riesgo e invertir. Pero sí de evitar que el dinero permanezca completamente dormido”, puntualiza Morales.

Crédito y Caución: el bloqueo de Ormuz daña a la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo. 

Crédito y Caución trabaja en dos escenarios, en función de la duración del conflicto. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales. 

En Europa, el informe de Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en Estados Unidos el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses. 

Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%. En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido. 

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación. 

En conclusión, la industria química se enfrenta a retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Coface: más insolvencias de empresas en EEUU

Desde que Donald Trump inició la guerra comercial en 2025, el debate sobre quién asume realmente el coste final de los aranceles sigue abierto. El presidente estadounidense afirma que son las empresas extranjeras las que, para preservar su acceso al mercado estadounidense, bajarían sus precios y, por lo tanto, absorberían la mayor parte del impacto. Sin embargo, tarde o temprano, es el consumidor quien lo termina pagando en forma de mayor inflación, según indican los economistas de Coface en un nuevo análisis sobre el coste arancelario y la resiliencia del comercio global, tras un año de la imposición de los aranceles de Trump.

Salvo algunas excepciones, los márgenes de los exportadores extranjeros se han mantenido prácticamente intactos y no se observa una tendencia generalizada de las empresas extranjeras a bajar sus precios para preservar su cuota de mercado en EEUU. 

Además, si bien se observa un aumento de la inflación al consumidor, por el momento es significativamente más moderada de lo estimado. De hecho, 2025 finalizó con una tasa de inflación anual promedio del 2,8 %, manteniéndose muy por debajo del 3,5-4% previsto, con aranceles promedio de alrededor del 15 %. Aunque es cierto que, de no haber existido una guerra comercial, lo más probable es que la tasa hubiera sido del 2%, estas cifras, por el momento, no sugieren un alto grado de repercusión de los costes en el consumidor. 

En conjunto, estas dos observaciones indican que, en esta etapa, son las empresas estadounidenses las que están absorbiendo la mayor parte de los costes. Asimismo, existen otros datos corroboran esta evaluación. Tal es el caso del índice de precios de importación, que aumentó un 0,7% en 2025 (una tasa muy cercana a su incremento anual promedio del 0,5% desde 2010). A pesar de esto, algunas categorías de productos registraron excepcionalmente caídas de precios significativas, en particular, bebidas alcohólicas, madera, cosméticos, acero y textiles.

Se ha producido un fuerte aumento en los costes de los insumos entre las empresas más expuestas a aranceles. Para finales de 2025, la inflación de los insumos se sitúa en el 20% en la industria metalúrgica, el 9% en electrodomésticos, el 8% en el sector automotriz, el 6% en maquinaria industrial y textiles, y el 5% en electrónica. En la mayoría de estos sectores, los márgenes brutos se encuentran estancados o, incluso, se contraen.

A primera vista, estos hallazgos pueden parecer contradictorios dada la resiliencia mostrada por la economía estadounidense. Sin embargo, aunque el PIB está creciendo, esto no significa que todas las empresas estén prosperando.  El aumento de las insolvencias lo confirma. La guerra comercial ha coincidido con un rápido incremento en las solicitudes de quiebra: actualmente, se sitúa un 15% por encima de la media de 2019, y esto se ha mantenido durante tres trimestres consecutivos por primera vez desde la pandemia. A pesar de que la mayoría de las empresas aún logran resistir este entorno adverso recurriendo a sus reservas de efectivo o compensando el impacto mediante mejoras en la productividad, un número creciente de ellas se encuentra en una posición vulnerable. 

También parece que los consumidores estadounidenses están ahora menos dispuestos a aceptar nuevas subidas de precios significativas tras el repunte inflacionario que siguió a la pandemia de la COVID-19. La sensación de que el coste de la vida se ha vuelto inaceptablemente alto está dando lugar a un discurso sobre una "crisis de asequibilidad" que podría costarles caro a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

La ofensiva arancelaria estadounidense ha provocado una importante turbulencia en el comercio mundial. Inicialmente, avivó la volatilidad en el flujo de mercancías: las importaciones estadounidenses aumentaron un 25 % en volumen en el primer trimestre de 2025, en comparación con el mismo período de 2024, ya que las empresas anticiparon la entrada en vigor de los aranceles. En abril, el anuncio de una tregua de 90 días desencadenó una nueva oleada de compras. Este repunte de la actividad afectó negativamente a las importaciones estadounidenses, lo que provocó un descenso en la segunda mitad del año. Finalmente, EEUU mantuvo un fuerte dinamismo en sus importaciones durante 2025.  Los precios subieron un 4,2 % durante el año, lo que supone una desaceleración moderada en comparación con el crecimiento del 5,2 % registrado en 2024. Este impulso contribuyó a la persistencia del déficit comercial estadounidense, a pesar de que reducirlo era uno de los objetivos declarados de la administración estadounidense a través de su política arancelaria.

Esta inestabilidad ha repercutido en el coste del transporte marítimo. Las tarifas de flete no se vieron afectadas en el primer trimestre, ya que las navieras habían previsto un aumento de mercancías antes de la imposición de aranceles. Sin embargo, no se había previsto la segunda oleada de demanda. Mientras tanto, las empresas habían reducido la capacidad en las rutas transpacíficas, anticipando una desaceleración sostenida. El resultado: las tarifas de flete de contenedores se dispararon un 70% en cuatro semanas desde principios de mayo, con un aumento espectacular de casi el 120 % en la ruta Shanghái-Los Ángeles.

También han propiciado una reconfiguración del comercio mundial, o más bien, la aceleración de este fenómeno. Y es que, los aranceles han vuelto a poner de relieve la importancia de los países 'puente', un concepto que surgió en el contexto de la guerra comercial entre China y EEUU que comenzó en 2018. Estos países actúan como nexos comerciales entre Estados Unidos y China, principal objetivo de la ofensiva arancelaria. No obstante, a diferencia de años anteriores, la elección de estos países puente también ha estado condicionada por la dinámica arancelaria relativa. En consecuencia, los países que ya actuaban como puente han visto cómo su papel adquiría una nueva dimensión, beneficiándose de aranceles más favorables que los aplicados a China. 

Vietnam es el ejemplo más llamativo. Entre 2017 y 2024, la participación de este país en las importaciones estadounidenses aumentó en un promedio de 0,3 puntos anuales, pasando del 2 % al 4,2 %. Solo en 2025, el aumento fue de 1,5 puntos, una aceleración de cinco veces más que en años anteriores. Las importaciones estadounidenses procedentes de Vietnam se dispararon un 42% en valor, lo que representa el 44% de la disminución de las importaciones procedentes de China. Al mismo tiempo, las exportaciones chinas a Vietnam aumentaron en una cantidad similar, lo que sugiere su papel como centro de intermediación. 

Si bien el aumento de las importaciones estadounidenses procedentes de Tailandia fue la mitad en valor, coincidió con el incremento de las exportaciones chinas a ese país. En cuanto a México, a menudo citado como país de conexión, el caso es más ambiguo: sus exportaciones a su vecino estadounidense aumentaron en 2025. Sin embargo, este incremento es cuatro veces mayor que el de las exportaciones chinas a México, lo que pone en perspectiva su papel como intermediario.

De los 272.000 millones$ recaudados en aranceles desde marzo de 2025, cerca de 166.000 millones —recaudados en virtud de la IEEPA— podrían ser reembolsados a las empresas estadounidenses que los pagaron.

En este contexto, se desprenden tres lecciones principales:

  • En primer lugar, la administración estadounidense sigue decidida a defender un régimen arancelario agresivo. Por lo tanto, una rápida flexibilización de las restricciones destinadas a amortiguar el posible impacto de la inflación energética tras la crisis del estrecho de Ormuz representaría un giro radical e incompatible con la línea política declarada. La hipótesis de que Trump “siempre se acobarde” parece, por consiguiente, muy improbable en este sentido.
  • En segundo lugar, al basarse en argumentos legales endebles, la administración Trump contribuye a aumentar la incertidumbre en torno al comercio. Si incluso los aranceles vigentes desde hace casi un año pueden revocarse, ¿cuándo podrán los agentes económicos considerar estable el régimen arancelario? Además, los nuevos aranceles anunciados tras la decisión de la Corte Suprema son, en sí mismos, impugnables legalmente, lo que alimenta aún más la incertidumbre.
  • En tercer lugar, no hay garantía de que las empresas sigan absorbiendo los costes indefinidamente sin trasladar una proporción cada vez mayor a los consumidores. La capacidad de reducir márgenes o depender de aumentos de productividad tiene sus límites. Tras la fase inicial de aranceles de 2025, la guerra comercial podría entrar ahora en una fase de "maratón": más lenta, más prolongada y potencialmente más inflacionaria.

Swisscanto: puede exigirse una prima de riesgo al bono de EEUU

Thomas Kirchmair, Senior Portfolio manager Global Fixed Income de Zürcher Kantonalbank / Swisscanto, comenta: "Hace solo unas semanas, el mercado anticipaba en gran medida que los principales bancos centrales relajarían sus tipos de interés de referencia o, al menos, los mantendrían estables. La Reserva Federal ya había bajado los tipos tres veces en 2025, y los inversores descontaban nuevas bajadas para 2026. Mientras tanto, la tasa de inflación estadounidense parecía acercarse gradualmente al objetivo del 2%. Se observaron tendencias similares en el BCE y el Banco de Inglaterra.  Pero entonces, el 28 de febrero, estalló el conflicto con Irán, lo que trastocó el panorama mundial de los tipos de interés en muy poco tiempo".

Desde entonces, la fuerte subida de los precios de la energía provocada por el conflicto armado en Oriente Próximo ha reavivado los temores inflacionistas y ha modificado radicalmente las expectativas del mercado. La esperanza de una bajada de los tipos ha dado paso a la preocupación de que los bancos centrales se vean obligados a aplicar una política monetaria más restrictiva, con el fin de contener la inflación impulsada por los precios de la energía. La reacción de los inversores fue clara: en el mercado de bonos se produjo lo que se conoce como 'bear flattening'. Esto significa que los rendimientos aumentan en todos los plazos, pero especialmente en el extremo corto de la curva de tipos. Los bonos del Estado británico (los Gilts) fueron los más afectados por esta evolución. Pero también en EEUU y en la zona del euro los costes de refinanciación aumentaron considerablemente. Para EEUU, esta evolución llega en un momento de lo más inoportuno. El 17 de marzo de 2026, la deuda bruta del país superó por primera vez la barrera de los 39 billones$. El aumento de los tipos de interés intensifica la presión sobre una situación presupuestaria ya de por sí tensa, ya que una parte cada vez mayor del presupuesto debe destinarse al servicio de la deuda. En este contexto, resurge una y otra vez el debate sobre la condición de los bonos del Estado estadounidense, los Treasuries, como valor refugio.

Si bien el elevado endeudamiento de EEUU constituye un problema estructural, no debe sobrevalorarse, no desempeña un papel significativo en las decisiones a corto plazo sobre los tipos de interés del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Sin embargo, podría ser necesaria una prima de riesgo más elevada para los bonos estadounidenses, lo que a largo plazo se reflejaría sobre todo en el extremo largo de la curva de tipos.

La valoración actual de las subidas de tipos nos sugiere que el mercado podría haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.   

Los bonos en USD a corto plazo siguen ofreciendo oportunidades de inversión interesantes. Los bonos del Tesoro, por su parte, se encuentran entre los activos más líquidos del universo de la renta fija, y esta liquidez puede resultar muy valiosa, especialmente en un entorno volátil. Permite actuar con rapidez cuando surgen oportunidades. Además, el nivel actual de los tipos de interés, especialmente en el extremo corto de la curva, es atractivo. "Vemos aquí potencial para beneficiarnos del aumento de los rendimientos corrientes", señala.

Es probable que los bonos europeos también alcancen sus máximos de rendimiento, a pesar de que el BCE mantendrá una postura cautelosa durante más tiempo debido al efecto retardado de la crisis energética en las cifras de inflación. En el caso de los bonos periféricos, "volvemos a ver algo más de valor, aunque en euros nos mantendríamos cerca de la duración del índice de referencia. Además, hemos abierto posiciones más pequeñas en CHF y CAD, que representan una beta más baja. En Europa, por el contrario, estamos reduciendo lentamente las posiciones en bonos indexados a la inflación, los llamados 'linkers'. Al mismo tiempo, seguimos aumentando las posiciones en linkers a más largo plazo en EEUU", explica.

Si, en este contexto, la Fed prestara mayor atención al mercado laboral, las expectativas de inflación a largo plazo en EEUU también podrían aumentar. Los linkers reflejan las expectativas de inflación y no la inflación actual, un aspecto que hace que la Fed parezca menos restrictiva que el BCE. 

Incluir bonos de mercados emergentes en las carteras también puede resultar interesante para los inversores con mayor apetito de riesgo. Los rendimientos reales, por lo general más elevados, y la estabilidad de las divisas deberían permitirles obtener un rendimiento superior al de los mercados desarrollados. Sin embargo, sigue existiendo cierta reserva: "nuestra estrategia se basa en la hipótesis de que los mercados de materias primas se estabilizarán en las próximas semanas y alcanzarán una 'nueva normalidad'. No obstante, si el conflicto se intensificara de nuevo y los precios de las materias primas provocaran también efectos de segunda ronda, reevaluaremos la situación rápidamente".

UBS: los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron tras la publicación del índice de precios al consumo (IPC) de abril en EE. UU., y el rendimiento del bono a 10 años cerró en el 4,46 %, su nivel más alto en 10 meses. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia denominados en euros también aumentaron, con el rendimiento del bund alemán a 30 años situándose en su nivel más alto desde 2011 en medio del continuo cierre del estrecho de Ormuz. "Sin embargo, seguimos creyendo que el umbral para una subida de tipos por parte de la Fed continúa siendo elevado, y esperamos que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense caigan en los próximos meses a medida que la inflación en EEUU se modere y los inversores reajusten sus expectativas sobre la política monetaria de la Fed. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia en euros también deberían alejarse de sus recientes máximos debido a las preocupaciones sobre el crecimiento económico", apuntan en UBS. El BCE sigue atento a los riesgos para el crecimiento. La inflación en EE. UU. debería moderarse en los próximos meses. Los signos de debilidad en el mercado laboral estadounidense también deberían respaldar el argumento a favor de una mayor flexibilización monetaria.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos pensando que la valoración actual de los mercados de tipos es demasiado agresiva en términos de expectativas de endurecimiento monetario. Esto significa que los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa en el entorno actual, ya que los rendimientos deberían caer tanto si los inversores reducen sus expectativas de subidas de tipos como si los riesgos de recesión y los recortes de tipos pasan a ocupar el centro de atención. Favorecemos los bonos de calidad con vencimientos cortos y medios, así como una exposición selectiva a segmentos de mayor beta, como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada”.

Banor: las grandes tecnológicas dejan las recompras de acciones

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, cree que el hecho de que grandes tecnológicas como Alphabet o Meta hayan dejado de recomprar acciones durante el primer trimestre de 2026 es una señal de que el “motor” de la renta variable global está empezando a desinflarse. Hasta la fecha, los mecanismos que han impulsado a la renta variable han sido el crecimiento de los beneficios, los dividendos y las recompras. Pero éstas dejan de ser uno de los impulsores de la renta variable, porque se están desinflando, e incluso desapareciendo, en algunas compañías muy relevantes en los índices. 

La ausencia de recompras de acciones significa que no hay exceso de caja disponible para devolver a los accionistas y, como la compañía no quiere aumentar su deuda bruta, se ve obligada a recortar de la forma más sencilla el gasto discrecional: eliminando las recompras de acciones. 

Todo esto significa que los inversores necesitarán evaluar la rentabilidad sobre el capital de las inversiones realizadas por estas compañías, y comprobar si otros sectores van sustituyendo a las grandes tecnológicas como impulsores de los mercados globales de renta variable.

12May

Trump llega a la reunión con Xi Jinping con el conflicto de Oriente Medio sin resolver, lo que facilita una reiteración de la tregua comercial entre EEUU y China.

Miguel Ángel Valero

El tira y afloja vuelve a escena tras el intento fallido de acercamiento de EEUU. El ala militar iraní continúa marcando el ritmo de las negociaciones, mientras que el segmento civil, encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian, trata de recabar apoyos internos para impulsar el acuerdo. Para el mandatario persa, el “caramelo” que supondría el acceso a los 100.000 millones$ en activos iraníes congelados justificaría iniciar la vía conciliatoria. Un dinero que serviría para la reconstrucción de una economía lastrada por graves desequilibrios inflacionistas, exacerbados por el conflicto, con  incrementos de hasta el 400% en el precio de los medicamentos, o subidas salariales prometidas a los empleados públicos que nunca llegan a materializarse.

Sin embargo, la Guardia Revolucionaria mantiene intacto su objetivo estratégico de controlar el estrecho y exhibir su capacidad de disuasión, con el fin de neutralizar cualquier atisbo de cambio de régimen. Desde esta óptica, consideran que prolongar la presión sobre Trump y sobre sus intereses políticos puede terminar doblegando la voluntad del presidente estadounidense y forzar una salida “digna” de un conflicto que sigue erosionando su capital político. 

No obstante, el efecto podría ser el contrario: la Administración norteamericana podría reactivar el Project Freedom, cuya ejecución a pleno rendimiento supondría un golpe directo al eje negociador iraní.

Además, EEUU ya no es el único actor que desafía el bloqueo. ADNOC, la compañía petrolera emiratí, está enviando buques con los transpondedores apagados y explorando vías para sortear las restricciones del estrecho. Aunque estas operaciones siguen siendo minoritarias, reflejan el creciente nivel de riesgo que asume el país árabe para preservar el flujo de exportaciones.

A las puertas de la reunión entre Trump y Xi, todo apunta a que el presidente estadounidense desviará el foco mediático hacia un encuentro concebido, previsiblemente, como una operación de marketing político en la gestión de la relación con su principal competidor estratégico. Este giro permitiría posponer un acercamiento con Irán y, al mismo tiempo, dejar que la asfixia sobre el petróleo iraní empiece a producir efectos, algo que debería hacerse visible en los últimos días de la semana. En ausencia de tensiones evidentes en el suministro energético occidental —el Brent no ha regresado a los máximos alcanzados durante el conflicto— y con las Bolsas en niveles récord, parece probable que Trump opte por mirar hacia otro lado en el corto plazo, confiando en que el paso del tiempo juegue a su favor, aun a riesgo de que esta estrategia encierre un doble filo.

Fidelity: el déficit de EEUU superará el 6,5% del PIB por los menores aranceles

Peiqian Liu, Economista para Asia del equipo de macro global y asignación de activos de Fidelity, cree que las expectativas de un gran acuerdo integral entre EEUU y China son bastante bajas, ya que éste es el primero de varios puntos de contacto entre ambos líderes este año. Habrá una cumbre de APEC en Shenzhen, la reunión del G20 en Miami, y una posible visita recíproca del presidente Xi a EEUU a finales de este año, a medida que continúen las negociaciones.

Dada la variedad de asuntos pendientes de tratar —incluidos comercio, tecnología, controles sobre las cadenas de suministro y cuellos de botella (así como otros temas geopolíticos, como Taiwán e Irán)—, "esperamos que la conversación entre líderes sea más estratégica y de carácter general. El trabajo preparatorio previo a la cumbre fue limitado y creemos que los resultados concretos también podrían ser modestos, centrándose más en orientaciones cualitativas que en medidas de política específicas. Nuestra lectura de los medios y de las comunicaciones oficiales indica que la agenda bilateral probablemente estará dominada por cuestiones geopolíticas, como acelerar una resolución en Oriente Medio y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz. Las cuestiones relativas a Taiwán también podrían ser tema de conversación, aunque tenemos expectativas moderadas de que se logre algún avance significativo". 

"En materia de comercio y aranceles, esperamos que el mensaje clave sea la reiteración de la tregua comercial, mientras que EEUU podría tratar de reconstruir sus 'muros arancelarios' tras el fallo sobre la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y el próximo vencimiento de la Sección 122", añade.

China probablemente aceptará ampliar sus compras de productos agrícolas y energéticos estadounidenses a cambio de algunas concesiones, como un alivio arancelario. Las conversaciones sobre las exportaciones de bienes tecnológicos y el control de las exportaciones de tierras raras pueden ser más complejas, pero "esperamos estabilidad en el corto plazo mientras ambos países continúan reduciendo riesgos en sus respectivas cadenas de suministro. En conjunto, nuestro escenario base es que se prorrogue el acuerdo de Busan de 2025 y que se mantengan los arreglos actuales en materia de tecnología y cadenas de suministro, con aranceles efectivos de EEUU sobre China sin cambios, en torno al 25%-30%".

La semana pasada, el Tribunal de Comercio Internacional anuló, por 2 votos a 1, los aranceles globales del 10% impuestos en virtud de la Sección 122. Estos aranceles se introdujeron como un sustituto más suave de los aranceles de la IEEPA, que fueron invalidados en febrero, lo que supone otro revés para la estrategia arancelaria de la Administración Trump. El tribunal dictaminó que no se había cumplido el umbral legal para utilizar la Sección 122, en concreto, que no existía una crisis de balanza de pagos que cumpliera los requisitos. Esto refuerza el rechazo judicial previo al uso de poderes ejecutivos de tipo “emergencia” para imponer aranceles amplios. No es una medida cautelar de alcance universal. El fallo se aplica de forma limitada solo a los demandantes, por lo que, por ahora, los aranceles generales del 10% siguen vigentes.

La Administración Trump ya ha recurrido y, según los precedentes, es probable que obtenga una suspensión mientras el caso avanza en instancias superiores. Esto probablemente mantendría los aranceles en vigor durante el proceso judicial. Las medidas de la Sección 122 son temporales. Están limitadas a 150 días salvo prórroga del Congreso y ya estaban previstas para expirar el 24 de julio. Es posible que el proceso de apelación se prolongue más allá de esa fecha. Para entonces, esperaríamos que la Administración reconstruyera los muros arancelarios utilizando vías legales más duraderas, en particular la Sección 301 y la Sección 232. La USTR ya ha iniciado investigaciones sobre excesos de capacidad estructurales en 16 economías, orientadas a recrear los aranceles de la IEEPA que los tribunales anularon. También se están poniendo a prueba algunos acuerdos arancelarios existentes, con EEUU planeando elevar de nuevo los aranceles a los automóviles de la UE del 15% al 25%. En esencia, el fallo no descarrila el destino final de la política comercial de EEUU. Sin embargo, el camino hacia ese destino se está volviendo más volátil y costoso a medida que la Administración busca una base legal más sólida. 

Aunque la estrategia a largo plazo se mantiene intacta, la principal implicación a corto plazo es que, si el fallo definitivo invalida los aranceles de la Sección 122, el Gobierno probablemente tendría que devolver los derechos recaudados bajo ellos, incluso si los aranceles ya han expirado. Esto reflejaría el proceso de reembolso que ahora está comenzando para los aranceles de la IEEPA invalidados. Los aranceles del 10% de la Sección 122 añaden alrededor de 3 a 4 puntos a la tasa arancelaria efectiva y han recaudado aproximadamente 8.000 millones$ al mes. En 150 días, ello implicaría unos 40.000 millones en posibles devoluciones, además de los 150.000 millones a 170.000 millones estimados vinculados a los aranceles de la IEEPA. 

Para los importadores y las pequeñas empresas, esto supondría un impulso relevante de liquidez, especialmente a medida que la economía absorbe el shock del petróleo. No está claro si las empresas trasladarán este colchón a los consumidores manteniendo bajos los precios finales, pero, en cualquier caso, supone un apoyo para el sector privado. Para el Gobierno federal, sin embargo, empeora un panorama fiscal ya de por sí exigente. La recaudación arancelaria ya ha caído casi un 30% desde su máximo de octubre hasta situarse en torno a 25.000 millones al mes en abril. La tasa arancelaria efectiva también ha descendido aproximadamente al 7%, desde un máximo de seguimiento cercano al 12%. Esto está por debajo tanto de las proyecciones de la Congressional Budget Office (CBO) como de "nuestras estimaciones anteriores". Si se combina con las obligaciones de reembolso, la brecha frente a las proyecciones actuales podría superar los 250.000 millones en el ejercicio fiscal, o aproximadamente el 0,8%-0,9% del PIB. Aunque esto apoye el crecimiento, este deterioro de los ingresos es inequívocamente negativo para las perspectivas fiscales.

"Según nuestras estimaciones actuales, el déficit de EE. UU. podría ampliarse por encima del 6,5% del PIB cuando acabe el ejercicio 2026, frente al 5,8% del escenario base", apunta el experto de Fidelity. 

El fallo puede debilitar marginalmente la base legal de la Administración, pero es poco probable que cambie la dirección política de la política comercial de EEUU. Para la reunión Trump-Xi de esta semana, la cuestión más relevante es si ambas partes ven valor en una desescalada táctica. El fallo judicial añade ruido legal, pero todavía no supone un cambio decisivo en el poder de negociación. 

UBS: la selección sigue siendo clave ante una geopolítica incierta

Los precios del petróleo siguieron subiendo, ya que sigue sin estar claro el camino para poner fin al conflicto en Oriente Medio. El sentimiento del mercado se debilitó antes de la apertura europea, con los futuros del Stoxx Europe 600 apuntando a una caída del 0,6%. Sin embargo, el lunes el índice de referencia logró registrar una modesta subida del 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzó hasta marcar un nuevo máximo histórico. La demanda sostenida de inteligencia artificial y el sólido crecimiento de los beneficios empresariales han impulsado al alza las Bolsas mundiales durante las últimas seis semanas, pero en UBS creen que la selección sigue siendo clave para desenvolverse en un entorno geopolítico incierto y en un panorama de IA que evoluciona rápidamente. Los sólidos resultados empresariales de compañías vinculadas a la IA, la energía y los recursos, y la longevidad ponen de relieve el crecimiento a largo plazo. La menor correlación entre acciones subraya la importancia de la selectividad. Es probable que la innovación siga siendo un factor clave para el crecimiento a largo plazo.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos recomendando a los inversores que mantengan posiciones en nuestras temáticas de innovación transformacional, ya que creemos que cada una de estas tendencias estructurales puede generar oportunidades de mercado de varios billones de dólares y nuevos líderes durante la próxima década”. Y añade: “La mayor volatilidad de las acciones individuales y la menor sincronización entre ellas pueden favorecer estrategias más activas y ágiles, incluyendo asignaciones dinámicas para reflejar cadenas de valor en rápida evolución, ir más allá de la inversión indexada y utilizar estrategias estructuradas oportunistas que busquen aprovechar una mayor volatilidad implícita para generar rentabilidad y adquirir acciones a niveles más bajos”.

Columbia Threadneedle: los mercados obvian la mayor crisis energética de la historia

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, resalta que el S&P cerró el viernes en máximos históricos, y el índice VIX (que mide la volatilidad del S&P) se sitúa en niveles relativamente bajos (17), por debajo de la media a largo plazo. Se disparó a lo largo de marzo debido a las preocupaciones en torno a Oriente Medio, pero recientemente se ha restablecido la calma. "Hemos asistido a un fuerte repunte en EEUU, así como a ganancias en otros mercados, a pesar de que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, el suministro energético está bajo presión y un acuerdo de paz concreto aún está lejos. Resolver este cierre prolongado es de vital importancia para los mercados financieros y la economía mundial. Parece que los mercados de renta variable no están teniendo plenamente en cuenta el impacto de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) describe como la mayor crisis energética de la historia. En cambio, han tendido al alza desde sus mínimos de marzo, impulsados en gran medida por una temporada deresultados positiva en EEUU especialmente en el sector tecnológico".

Los mercados del sudeste asiático también han destacado por sus impresionantes ganancias, sobre todo Corea del Sur, que ha generado una rentabilidad de alrededor del 80% en lo que va de año. Una vez más, aparentemente sin tener en cuenta ningún problema significativo a largo plazo derivado del conflicto del Golfo. 

Los movimientos en los mercados de renta fija, sin embargo, apuntan a un contexto más complicado, ya que los mercados reflejan los posibles impactos de los acontecimientos.

En cuanto a la dispersión geográfica entre mercados, el sólido rendimiento actual de EEUU contrasta con los últimos 12-18 meses, durante los cuales se quedó rezagado respecto a otras regiones. Los excelentes rendimientos del sector tecnológico han sido el principal motor, pero es importante recordar que los índices estadounidenses se han visto impulsados al alza por un grupo relativamente reducido de grandes empresas. Sin embargo, nos alienta que los sólidos resultados empresariales se hayan generalizado en todo el mercado. 

"Si el conflicto llegara a su fin, ¿veríamos cómo se desvanece el rendimiento superior de EE. UU. respecto a otras regiones? Los resultados han sido, en general, aceptables en todas las zonas geográficas, por lo que probablemente tendremos que esperar y ver qué ocurre. Si nos fijamos específicamente en los activos del Reino Unido, sigue habiendo mucho ruido político, con el primer ministro Kier Starmer bajo una presión continua. Dada la incertidumbre en torno a un posible desafío a su liderazgo, es probable que veamos una prima de riesgo elevada en los bonos del Estado hasta que haya mayor claridad", advierte.

"A pesar de que el índice VIX muestra una disminución de la volatilidad, seguimos viendo riesgos, sobre todo en torno a las restricciones en el suministro energético. Asia y Europa parecen ser las más afectadas, dada su dependencia de las importaciones de energía. En conjunto, el contexto económico general sigue siendo relativamente favorable, y mantenemos una visión ligeramente constructiva sobre la renta variable. No obstante, las posiciones se revisan constantemente y estamos siguiendo de cerca los datos que reflejan el impacto de la crisis energética. Tras los recientes y fuertes movimientos alcistas, por ejemplo, hemos consolidado algunas ganancias", añade.

UBP: contexto macro complicado

La última Perspectiva Semanal de UBP: Mercados en movimiento: resultados empresariales frente a geopolítica, destaca que la renta variable global prolongó su rally, impulsada por la notable fortaleza del sector tecnológico y una destacada temporada de resultados: el crecimiento del beneficio por acción (BPA) del S&P 500 en el primer trimestre alcanzó el +27,7%, el doble de las expectativas iniciales. Los mercados emergentes superaron el rendimiento general, liderados por Taiwan y South Korea. Bajo la superficie, el contexto macroeconómico sigue siendo complicado: persisten las presiones inflacionistas, la confianza de los consumidores ha alcanzado un mínimo histórico y la geopolítica está dominando las perspectivas de los tipos de interés. El conflicto con Irán sigue impulsando la volatilidad de los precios del petróleo y de los tipos de interés, mientras que la cumbre entre EEUU y China de esta semana y los datos del índice de precios al consumo (IPC) serán los catalizadores clave atener en cuenta. Los fundamentos del crédito siguen siendo sólidos. El oro se mantiene firme. El dólar sigue oscilando dentro de un rango.

Ebury: el estancamiento de la paz no impide un repunte de las divisas de LatAm

Las principales divisas latinoamericanas, salvo el peso colombiano, le ganaron terreno al dólar, a pesar del fracaso de las conversaciones entre Irán y EEUU. Hasta ahora, el recrudecimiento del conflicto y la tensión geopolítica habían impulsado al dólar como divisa refugio. Sin embargo, el dólar está reaccionando cada vez menos a los vaivenes de las negociaciones con Irán. "Creemos que los mercados siguen descontando una desescalada lenta y progresiva, factor que probablemente esté pesando sobre el dólar e impulsando los activos de riesgo y, entre ellos, las Bolsas estadounidenses", apuntan en Ebury. De momento, la reacción de los principales bancos centrales de Latinoamérica al encarecimiento energético está siendo relativamente contenida. El banco central de México ha anunciado el final del ciclo de recortes y probablemente mantenga una pausa prolongada. El de Chile y  Perú parece que harán lo propio. En Brasil se espera que el  ciclo de recortes persista, aunque probablemente acabe siendo menos agresivo de lo estimado antes de la guerra. El único banco central que está manteniendo una postura marcadamente hawkish está siendo el colombiano, dada la inflación desbocada y el desanclaje total de las expectativas de los consumidores.

  • Real brasileño (BRL): prosiguió su tendencia alcista, respaldado por unos PMI de abril claramente expansivos y por el tono cauteloso que transmiten las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco Central de Brasil (BCB). Por un lado, la actividad económica brasileña mostró una recuperación en abril. El PMI compuesto se situó en 52,4 puntos, frente a la contracción de 49,9 del mes anterior. Se trata de un rebote que también se ha observado en otras economías durante abril, coincidiendo con la distensión del conflicto en Oriente Medio. Por otro lado, las minutas del BCB reforzaron la expectativa de que el banco continuará con su “ciclo de calibración”. No obstante, la mención de que el comité podría ajustar el ritmo y la magnitud de los recortes en función de la evolución del conflicto sugiere que el BCB está dispuesto a reducir la relajación monetaria si las circunstancias lo justifican. Por ahora, lo más probable es que mantenga recortes modestos de 25 puntos básicos (pb) mientras evalúa el desarrollo de los acontecimientos. A pesar de haber revisado al alza su propia proyección de inflación y de observar un cierto desanclaje en las expectativas de los consumidores, el banco considera que el anterior ciclo de subidas de tipos sigue pesando sobre la economía. 
  • Peso chileno (CLP): es la divisa que mejor desempeño mostró frente al dólar. Las minutas del Banco Central de Chile (BCCh) reflejaron que el comité no tiene prisa por alzar las tasas de interés ante el repunte de los precios energéticos y que la estrategia de mantener una pausa prolongada “seguía vigente”. En este sentido, los últimos datos de actividad económica y de inflación refuerzan esta postura. El Imacec se contrajo en marzo por tercer mes consecutivo (-0,1%) debido, en parte, a una contracción de la producción minera. Esta desaceleración de la actividad económica, junto con la contención de las presiones inflacionarias subyacentes, nos sugieren que el mejor camino para el BCCh es mantener las tasas estables en el futuro inmediato. 
  • Peso colombiano (COP): fue la divisa que peor se comportó, por segunda vez consecutiva, tras la sorpresiva pausa que llevó a cabo el Banco de la República de Colombia (BanRep) en su última reunión de política monetaria, frente a las expectativas de una subida de tipos. Tal y como desvelaron las minutas de la reunión, la decisión se tomó por unanimidad y buscaba evitar que cualquier ajuste se interpretase como una acción política en el actual contexto electoral. A pesar de las pausas, las comunicaciones de BanRep apuntan un apetito notable por continuar el ciclo de subidas, dadas las presiones inflacionarias, el desanclaje total de las expectativas inflacionarias y el dinamismo que está mostrando la actividad económica y el mercado laboral. Dado que hemos entrado en temporada electoral, con la primera vuelta a la vuelta de la esquina (31 de mayo), el peso podría sufrir algunas turbulencias en las próximas semanas. En todas las encuestas parece que el candidato de izquierdas, Iván Cepeda, saldría ganador en la primera vuelta, siendo más ajustados los posibles resultados de segunda vuelta. Más allá del frente político, esta semana estaremos atentos al dato de crecimiento del PIB en el primer trimestre, que se publicará este viernes. 
  • Peso mexicano (MXN): ha comenzado mayo con excelente pie, acabando por recuperar el terreno que había perdido frente al dólar desde que comenzó la guerra de Irán. Las minutas de la última reunión de política monetaria de Banxico, en la que recortó las tasas 25pb, reflejaron que el actual ciclo de recortes ha llegado a su fin. Por otro lado, los pronósticos de inflación general fueron revisados al alza en el corto plazo, aunque se sigue esperando una convergencia hacia el nivel objetivo en 2027. Del comunicado del banco extraemos que el listón para que se produzca una subida de tipos está bastante alto y probablemente observemos un mantenimiento de tasas prolongado. La desescalada en Irán, el buen comienzo de las negociaciones del T-MEC y el desempeño positivo de la economía estadounidense, de la cual depende estrechamente la mexicana, están impulsando al peso recientemente. Veremos si consigue ganarle aún más terreno al dólar. 
  • Sol peruano (PEN): ha recuperado la mitad del terreno perdido frente al dólar desde que se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con más del 99% del voto escrutado y un escaso margen entre el segundo y el tercer candidato, todo apunta a que será una lucha entre izquierda y derecha: Sánchez frente a Keiko Fujimori. Polymarket apunta a una victoria de ésta en segunda vuelta con una probabilidad implícita del 64%, impulsada por un sentimiento anticastillista más fuerte que el antifujimorismo. De confirmarse esta victoria, probablemente veríamos un repunte mayor desde los niveles actuales del sol. Esta semana está cargada de macro con la publicación de la tasa de desempleo y los datos del PIB de marzo el viernes y la reunión del BCRP el jueves, para la cual no se esperan movimientos de tipos.

El mercado inmobiliario de EEUU sigue sin reactivarse

Mientras tanto, las ventas de viviendas de segunda mano siguen débiles en EEUU. Tras caer a mínimos de los últimos nueve meses, en abril registraron un ligero repunte, lo que no anticipa una reactivación del mercado inmobiliario. En el mes las ventas repuntaron un 0,2% mensual hasta un nivel de 4,02 millones de unidades anualizadas, una cifra débil teniendo en cuenta que entramos en el periodo del año en el cual habitualmente se acelera la compraventa de viviendas. De cara a los próximos meses, con unos costes de financiación altos –el tipo hipotecario a 30 años supera el 6,4%–, a lo que se une la subida de los precios de la gasolina, serán factores que continuarán pesando en la demanda. Es relevante que los compradores de primera vivienda bajaron hasta el 33% de las transacciones, una ligera reducción frente al nivel del año pasado. Por otro lado, aunque siguen recuperándose, los inventarios de viviendas en venta siguen en niveles históricamente bajos. Alcanzaron máximos para un mes de abril desde 2019 situándose en 1,47 millones de unidades (vs. 1,45 millones en abril del año pasado), pero todavía lejos de los 1,87 millones de promedio entre 2015-2019, lo que significaría que, al ritmo de ventas de abril, el stock acumulado cubriría 4,4 meses de la demanda. Este es uno de los factores que siguen soportando los precios: en abril el incremento interanual fue del 0,9% hasta situar la mediana en los 417.700$ (un récord para un mes de abril y cerca del máximo histórico de la serie, que fueron 432.700 $ registrados en el pasado mes de junio).

El Banco de Japón ultima subida de tipos

Por otra parte, el Banco de Japón abre la puerta a una nueva subida de los tipos de interés en su próxima reunión. Coincidiendo con el día en que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reúne en Tokio con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, la autoridad monetaria de Japón ha publicado el resumen de conclusiones de su reunión de abril. El documento refleja un tono claramente restrictivo. Varios miembros del banco central se mostraron a favor de elevar el tipo de referencia en un futuro próximo, e incluso apuntaron a la posibilidad de un movimiento ya en junio. Uno de ellos afirmó que es “bastante posible” que se produzca una subida en la próxima reunión, aun cuando la evolución del conflicto en Oriente Medio siga siendo incierta. En la misma línea, otro miembro señaló que, si las tensiones se prolongan, será necesario llevar el tipo de interés oficial hasta su nivel neutral. Un tercero subrayó la necesidad de seguir corrigiendo el tipo de interés real negativo para prepararse ante los efectos de segunda ronda de las subidas de precios. En la reunión del 28 de abril, el consejo decidió mantener los tipos sin cambios en el 0,75% por una votación dividida de 6 votos a favor y 3 en contra. A pesar de ello, las previsiones de inflación subyacente fueron revisadas al alza de forma significativa, desde el +1,9% estimado en enero hasta el +2,8%. De cara a la próxima reunión de política monetaria el 15 y 16 de junio, los mercados asignan actualmente una probabilidad del 77% a una subida de tipos.

08May

El nuevo varapalo judicial a los aranceles de Trump se une a las escaramuzas en el estrecho de Ormuz y a los problemas del combustible de aviación En este contexto, los inversores deben aprovechar las oportunidades de las Bolsas, tanto en EEUU como en Europa.

Miguel Ángel Valero

Mickael Benhaim, director de estrategia en renta fija en Pictet Asset Management, destaca en un análisis que Kevin Warsh, crítico con la forma en que la Reserva Federal, será nombrado presidente el 15 de Mayo. Warsh está comprometido con la independencia de la Fed, y bajo su liderazgo puede permanecer operativamente libre de interferencias políticas. Pero al mismo tiempo, ha mostrado persistente crítica hacia la Fed en varios aspectos, incluyendo el enfoque actual para fijar los tipos de interés, desde datos de inflación empleados hasta la forma en que se ofrecen las previsiones.

Además, el creciente riesgo de dominio fiscal puede hacer que la política monetaria se vea influida por prioridades de gasto, crecimiento y comercio internacional del Gobierno. Si los inversores en bonos creen que es así, pueden exigir mayor prima a la deuda estadounidense a largo plazo, con curvas de rentabilidad a vencimiento más pronunciadas y mayor volatilidad del dólar.

Warsh prefiere la media o mediana recortada como medidor de inflación para guiar la política monetaria, lo que elimina lecturas más altas y bajas. Ello puede resultar en menor presión de precios que el indicador actualmente utilizado por la Reserva Federal, Gasto en Consumo Personal (PCE).  Esto sugiere que los tipos de interés puede ser menores con Warsh. Actualmente, la lectura media de inflación recortada es 2,3%, más de 0,5% inferior al indicador PCE y la máxima diferencia desde la pandemia.

Ahora bien, esto no implica una oleada de recortes una vez que Warsh sea nombrado presidente. Hay que tener en cuenta que también ha declarado que quiere que la Fed abandone el objetivo de inflación media -aceptar un aumento temporal de la inflación por encima o por debajo del objetivo del 2%- en favor de un régimen más estricto. De manera que la Reserva Federal puede resultar más propensa a subir sus tipos de interés si la inflación supera el 2%. 

Como los precios de la energía han aumentado, el escenario probable es que se mantengan los tipos de interés reales más altos más tiempo, con mayor rentabilidad a vencimiento de los bonos.

Además, Warsh quiere eliminar la 'orientación a futuro', establecida desde la crisis financiera de 2008, que pretende guiar la trayectoria futura de tipos de interés a inversores, empresas y hogares. En teoría ello reduce el riesgo de que los mercados se vean sorprendidos. Sin embargo, Warsh lo considera contraproducente, pues limita posibles cambios de dirección de la Reserva Federal ante nueva información. 

Si Warsh reduce la dependencia de la orientación a futuro, se puede ampliar el abanico de políticas monetarias entre reuniones, con aumento de la incertidumbre. Si la comunicación es menos regular y clara en cada publicación de datos económicos y reunión puede haber más información, siendo mayor el riesgo de movimientos repentinos del mercado y de volatilidad de los tipos de interés.

Warsh también considera que, la tenencia de bonos gubernamentales de la Reserva Federal, siete billones$, es demasiado grande. No ha ocultado su deseo de reducirlo como herramienta de política monetaria lo antes posible. Así que no necesariamente se puede confiar en que la Reserva Federal haga de cortafuegos frente a una turbulencia económica o de mercado severa futura.

Con el tiempo, su preferencia por un menor balance, junto con reglas de liquidez que animan a los bancos a mantener más Letras del Tesoro y menos reservas, puede crear primas estructuralmente mayores en la deuda a largo plazo y obligar a los inversores privados a mantener renta fija de menos sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

Aunque en conjunto los inversores en bonos con carteras diversificadas no necesitan reformular radicalmente sus asignaciones ante una Reserva Federal liderada por Warsh, hay medidas prudentes a considerar. "Dados los posibles efectos, más negativos en los bonos más sensibles a variaciones de tipos de interés, puede convenir reducir riesgo, centrando las inversiones en bonos de menos sensibilidad. Otra medida de mitigación es aumentar la asignación a crédito calificación grado de inversión, también menos sensible. Además, los inversores pueden aumentar activos de renta fija en deuda soberana de mercados emergentes. Esta última opción implica asumir más riesgos, pero estamos ante mejoras estratégica en muchas economías emergentes, con balances sólidos, bancos centrales ortodoxos y unos mercados locales más profundos", apunta el experto de Pictet.

Nueva derrota judicial de Trump con los aranceles

Nuevo varapalo judicial para Trump. El Tribunal de Comercio Internacional de EEUU ha declarado ilegales los aranceles del 10% introducidos en febrero bajo la sección legislativa 122. Aunque la suspensión de los gravámenes no constituye una “orden judicial universal”, sino que solo se aplica a los demandantes: un grupo de pequeñas empresas y el estado de Washington, esta resolución supone un nuevo revés judicial para la política arancelaria de la Administración Trump.

En febrero, el Tribunal Supremo eliminó los aranceles recíprocos impuestos al amparo de la sección IEEPA al considerarlos ilegales y, ordenó la devolución a los contribuyentes de los importes recaudados (166.000 millones$), que ya han empezado a reembolsarse. El Gobierno, para sustituir los gravámenes anulados, recurrió a un mecanismo legal diferente, la sección 122, que permitió la aplicación inmediata de una tasa del 10%. Solo en el mes de marzo han conseguido recaudar 8.000 millones$ por esta sección.

Los jueces concluyeron que la motivación de Trump de imponer los aranceles no se identificaba con lo previsto por la Ley de Comercio de 1974. Según la ley, el presidente puede adoptar este tipo de medidas únicamente en situaciones de “déficits grandes y graves de la balanza de pagos de Estados Unidos” o ante una “depreciación inminente y significativa del dólar”. Sin embargo, la Administración Trump fundamentó su decisión en la existencia de un déficit comercial de bienes “grande y grave”. 

El tribunal consideró que los déficits comerciales no constituyen déficits de balanza de pagos del sentido provisto por la ley de 1974. El concepto de déficit de balanza de pagos se refería a situaciones que exigían la intervención del gobierno estadounidense para sostener un sistema de tipos de cambio fijos, vigente en la era de Bretton Woods, y no era equivalente a un mero déficit comercial. Por ello, bajo esta interpretación, la Sección 122 quedó obsoleta tras el abandono del patrón oro y la transición a un régimen de tipos de cambio flotantes.El Departamento de Justicia de Estados Unidos aún podría recurrir la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, que deberá pronunciarse sobre la validez del fallo.

Escaramuzas en Ormuz: ¿el canto del cisne de Irán?

Mientras tanto, con el memorándum de entendimiento aún sobre la mesa, regresaron las escaramuzas al estrecho de Ormuz. Trump señaló que tres destructores estadounidenses atravesaron el paso mientras eran objeto de ataques por parte de Irán. La respuesta de EEUU neutralizó el origen de las agresiones, y los buques cruzaron sin daños. Esta acción busca demostrar la capacidad estadounidense para sostener un eventual bloqueo del estrecho. El Mando Central de EEUU indicó que estas actuaciones no constituyen una violación del alto el fuego y que no persiguen una escalada del conflicto.

Mientras tanto, en el ámbito interno iraní, la Guardia Revolucionaria mantiene su postura beligerante con nuevos ataques contra Emiratos Árabes Unidos. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se reunió con el líder supremo con el objetivo de consensuar una posición más moderada que la defendida por el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, el único miembro de la cúpula con el que se había reunido. Sin embargo, la ausencia de un comunicado oficial o de detalles sobre el encuentro sugiere que el líder supremo continúa alineado con una estrategia más agresiva que la promovida por el ala civil del Gobierno. Paralelamente, Irán está acelerando el desarrollo del marco legal y administrativo destinado a reforzar su control sobre el estrecho.

Expira el plazo fijado por Trump para alcanzar un entendimiento en torno al memorándum. El tránsito sin daños de los tres destructores estadounidenses parece indicar que Washington está poniendo a prueba las capacidades iraníes para controlar el paso. La operación Project Freedom podría reactivarse esta misma semana si no se alcanza un acuerdo. En caso de que EEUU logre desarticular la percepción de control iraní sobre el estrecho y establezca un dispositivo militar que garantice el tránsito, el principal eslabón de presión negociadora de Teherán quedaría seriamente debilitado. 

La próxima semana será especialmente crítica. La capacidad de almacenamiento de crudo iraní se encuentra cerca de su límite, lo que podría forzar una detención de la producción. El reinicio posterior de las operaciones sería costoso y entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de producción pueden perderse de forma permanente si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos.

En este contexto, es posible que estemos asistiendo al último intento por parte de Irán antes de que el bloqueo comience a dañar de forma más severa su economía. Todo ello se produce, además, en un escenario en el que las dos principales potencias (EEUU y China) tienen previsto reunirse la próxima semana, y ninguna parece dispuesta a tolerar un cierre prolongado del estrecho. Por ahora, la línea dura del estamento militar iraní parece imponerse sobre el poder civil y considera esencial tratar de controlar el el estrecho de Ormuz, aunque la combinación de presión económica, diplomática y militar podría terminar pronto por inclinar la balanza.

Buenos datos macro en EEUU

En EEUU, la productividad continúa incrementándose. Aunque el ritmo se frenó en el primer trimestre al crecer un 0,8% trimestral anualizado frente al +1,6% del trimestre previo, en el último año la producción por hora de los trabajadores se incrementó un 2,9%, su mayor avance desde 2024. Esta mejora de la productividad es uno de los factores que está permitiendo mantener los costes laborales contenidos, que registraron un aumento del 2,3% frente al +4,6% previo. 

Además, las peticiones de subsidio por desempleo semanales continúan siendo reducidas: en la primera semana de mayo se situaron en 200.000, ligeramente por encima de las 190.000 y mínimos de las últimas décadas que fueron registradas en la semana previa. 

Los datos de despidos de la consultora Challenger, Gray & Christmas muestran un +38% en abril, hasta los 83.387. Sin embargo, esta cifra también significa una caída frente al mismo mes del año pasado del -21% y, más relevante si cabe, es que, con los datos acumulados en el año, los despidos se sitúan ligeramente por encima de las 300.000 personas, la mitad de los registrados en el mismo periodo del año pasado. El repunte mensual es elevado pero hay una mejora en la tendencia y los despidos siguen contenidos.

La encuesta de expectativas de inflación, realizada por la Fed de Nueva York, señala que a 12 meses se elevó hasta el +3,6% frente al +3,4% previo y comienza así a reflejar las mayores presiones producidas por las subidas de los costes energéticos. 

UBS: los mercados deben volver a centrarse en los fundamentos

Los mercados de renta variable global han protagonizado una recuperación contundente en las últimas semanas, superando con una agilidad sorprendente la incertidumbre reinante. Tras caer durante cinco semanas consecutivas hasta finales de marzo, el S&P 500 va camino de lograr su sexta semana consecutiva de ganancias, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos.  

Las ganancias recientes se han visto impulsadas por las esperanzas de una desescalada más convincente en el Estrecho de Ormuz, lo que se suma a factores favorables como los sólidos resultados empresariales, unos fundamentos resilientes, la tendencia de la Fed a mantener una política monetaria flexible y el entusiasmo relacionado con la IA. 

Con un panorama geopolítico menos negativo para los mercados, en UBS creen que éstos pueden volver a centrarse en los fundamentos que realmente sustentan el repunte de la renta variable global:

  • El gasto en IA, un pilar clave, se muestra más fuerte que nunca.
  • La base del repunte es más amplia de lo que sugieren los líderes del mercado estadounidense.
  • Los máximos históricos no son motivo de pánico.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Atractiva sobre las acciones estadounidenses y esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable. Dentro de la renta variable estadounidense, seguimos favoreciendo los sectores de consumo discrecional, financiero, salud, industrial y servicios públicos, mientras mantenemos una postura constructiva en las áreas del mercado vinculadas a la IA".  
Y añade: "También seguimos viendo sólidas oportunidades fuera de EEUU. En Europa, aunque mantenemos una postura Neutral global en la renta variable de la Eurozona debido a su mayor sensibilidad a los precios de la energía, creemos que los inversores no deberían pasar por alto los valores cíclicos con exposición estructural —incluidos el sector tecnológico, industriales, Alemania y líderes europeos— junto con oportunidades en el sector salud, Suiza y consumo discrecional".

"La atención del mercado se centrará en los datos de inflación de abril. Esperamos que las cifras generales aumenten debido al encarecimiento de la energía, aunque la inflación subyacente podría mantenerse contenida por el momento”, señalan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

  • Suecia: “A pesar de la presión a corto plazo derivada de los elevados precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca siguen siendo constructivas, respaldadas por el sentimiento de riesgo y las expectativas de crecimiento global. Seguimos esperando un retorno del EURSEK a 10,5 a finales de junio”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz, estrategas.
  • Noruega: “El Norges Bank elevó los tipos al 4,25% en mayo para contrarrestar una inflación persistente, pero creemos que son poco probables nuevas subidas, ya que los recientes movimientos del mercado de divisas y una política monetaria más restrictiva deberían contribuir a contener las presiones sobre los precios”, añaden estos expertos.
  • Reino Unido: “Esperamos que los inversores vuelvan a centrarse en los fundamentos de la economía británica. Unos tipos de interés relativamente elevados, con un Banco de Inglaterra previsiblemente en pausa este año, junto con una mejora gradual de la situación fiscal, deberían respaldar a la libra esterlina, especialmente frente a divisas de bajo rendimiento como el franco suizo”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido.

DWS: Cuando el combustible de aviación deja de ser un mercado de nicho

“¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?”. Una vez más, esa frase ligeramente inquietante de la película clásica Airplane! vuelve a sentirse incómodamente actual. "Sin un final a la vista para el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que podrían parecer mercados de combustible muy específicos están revelando vulnerabilidades económicas mucho más amplias", advierte un análisis de DWS.

Éste compara las reservas normalizadas de combustible de aviación en Estados Unidos y la Eurozona desde 2015. Las reservas estadounidenses se han movido dentro de una banda relativamente estrecha. En cambio, los inventarios de la Eurozona muestran fuertes oscilaciones, con repetidos picos y caídas. Esto importa porque estos movimientos pueden ser una señal temprana de cómo el estrés se transmite a través de sistemas altamente optimizados.

En el caso del combustible de aviación, los mecanismos son estructurales. No puede producirse simplemente bajo demanda, ya que compite con el diésel y otros destilados medios, por la capacidad de refino. Europa también tiene menos margen para absorber interrupciones, debido a una mayor dependencia de las importaciones y a restricciones logísticas y regulatorias más estrictas. Las aerolíneas pueden transportar combustible adicional en determinados vuelos y, con planificación, parte del suministro puede enviarse desde otros mercados. Pero eso solo redistribuye el suministro existente, no lo crea.

El Golfo es doblemente importante: no solo es un punto crítico energético, sino también la columna vertebral de la conectividad aérea intercontinental, a través de hubs como Dubái, Doha y Abu Dabi, especialmente para el transporte aéreo de mercancías entre Europa y Asia. Cuando las rutas se alargan, los costes aumentan y los márgenes de seguridad se reducen, los primeros impactos recaen sobre las cadenas de suministro sensibles al tiempo y sobre los flujos de pasajeros, con posibles efectos en cascada sobre los procesos de fabricación. Las reservas de combustible de aviación podrían convertirse así en un indicador adelantado de vulnerabilidades más amplias en comercio, producción y capacidad de fijación de precios.

Como señala Darwei Kung, codirector de materias primas y renta variable en recursos naturales en DWS: “Cuando los problemas logísticos se prolongan, los mercados dejan de tratar la disrupción como algo temporal y comienzan a poner precio a una vulnerabilidad estructural”. En ese sentido, el mercado del combustible de aviación está poniendo a prueba una suposición conocida: que la resiliencia inicial necesariamente se traducirá en estabilidad duradera. En Airplane!, un piloto de combate retirado y convertido en taxista termina regresando a la cabina para salvar la situación. En los mercados energéticos, encontrar finales igual de felices está resultando últimamente mucho más complicado.

Natixis: Trump llegará a China en una posición extraordinariamente débil

El equipo de análisis de Natixis CIB ha elaborado el informe ‘Pekín presionará a Trump sobre Taiwán, lo que podría tener consecuencias a escala mundial’, donde hablan de la visita de Donald Trump a Pekín los días 14 y 15 de mayo. En el informe analizan que Trump “necesita un acuerdo con China que pueda vender como una victoria en su país, especialmente antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026, pero llegará a Pekín en una posición negociadora extraordinariamente débil para un presidente que ha hecho de la fuerza su seña de identidad”. Se encuentra empantanado en el conflicto con Irán, en el que los aliados europeos no le están prestando apoyo, mientras que la economía nacional estadounidense sufre por los aranceles que él mismo impuso y que el Tribunal Supremo ha bloqueado. 

Según se explica, el Gobierno chino planea utilizarla principalmente para abordar lo que considera un asunto interno, inalienable e indiscutible: la reunificación con la isla de Taiwán. “Xi Jinping quiere detener una enorme venta de armas de EE. UU. a Taiwán”, subraya el informe.

Los analistas de Natixis CIB argumentan que el futuro de Taiwán no es un problema abstracto, ya que “el estrecho de Taiwán es la arteria por la que fluye el recurso más crucial de la revolución de la inteligencia artificial. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) fabrica alrededor del 90% de los semiconductores avanzados del mundo. Éstos alimentan los centros de datos de IA, los sistemas de armamento de última generación y la infraestructura digital de las democracias occidentales. Una crisis en el estrecho, o incluso una amenaza creíble, tendría un impacto comparable o incluso mayor en la economía mundial que el actual cierre virtual del estrecho de Ormuz”. 

"Trump llegará a Pekín con un margen de negociación limitado. O, más precisamente, llegará habiendo hecho ya algunas concesiones. Lo que negocie con Xi Jinping en la cumbre determinará no solo el futuro de Taiwán, sino también el equilibrio de poder tecnológico y militar mundial, con efectos potencialmente duraderos", remarcan los expertos de Natixis.

06May

Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.

Miguel Ángel Valero

Con una operación de apenas un día de duración, Project Freedom ha servido para que EEUU acuda el árbol iraní. Medios críticos con el régimen señalan que el presidente Masoud Pezeshkian estaría molesto con la decisión del general Ahmad Vahidi de lanzar ataques a buques comerciales con el fin de reafirmar el control del estrecho de Ormuz. Y que los sorpresivos ataques contra Emiratos Árabes Unidos forman parte de los intentos de Vahidi por sabotear las conversaciones con EEUU, incluso a costa de provocar un reinicio de las confrontaciones armadas.

En medio de este escenario de tensiones internas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó China, precisamente la semana previa a la llegada de Donald Trump, lo que sugiere un posible intento de coordinar posiciones sobre el conflicto iraní.

Mientras tanto, los mercados bursátiles continúan celebrando la temporada de resultados. En EEUU se alcanzaron nuevos máximos y, tras el cierre de la sesión, se publicaron las cifras de AMD, principal competidor de Nvidia en el segmento de las GPU (pieza clave en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial). Los resultados confirman la sólida dinámica que viene mostrando el sector de semiconductores. La compañía incrementó sus ingresos un 38%, superando por primera vez los 10.000 millones$ trimestrales, y sus beneficios operativos crecieron un +72%. Además, elevó su previsión de ventas para el segundo trimestre hasta los 11.200 millones$, con unos márgenes brutos que se mantendrán en torno al 56%. La acción reaccionó con una subida del 11% en el after market.

En consecuencia, el movimiento estadounidense parece estar sacudiendo el tablero interno iraní, acentuando las fracturas dentro del régimen y aumentando la presión a medida que el tiempo juega en su contra, especialmente por la limitada capacidad de almacenamiento de petróleo. 

Sin embargo, el verdadero ganador del conflicto está siendo el sector tecnológico. Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.  

La UE trata de frenar los nuevos aranceles de Trump sobre los automóviles

Por otra parte, la Unión Europea ha pedido a EEUU que las principales disposiciones del acuerdo no se apliquen antes de julio. Trump amenazó con elevar los aranceles a los automóviles del 15% –establecido en el pacto comercial– al 25%, una medida que supondría incumplir lo acordado. El presidente estadounidense justificó esta amenaza por la demora del bloque comunitario en ratificar el acuerdo. Sin embargo, la UE sostiene que está siguiendo su procedimiento legislativo y prevé aprobarlo en junio. El retraso se debe a que el proceso se vio temporalmente interrumpido por el Parlamento Europeo, tras las amenazas de Trump de imponer nuevos gravámenes a los aliados europeos que no respaldaran su propuesta de adquisición de Groenlandia.

Noruega busca reforzar su producción futura de petróleo y gas mediante la reapertura de tres yacimientos de gas. En el contexto del esfuerzo europeo por diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de Rusia y Oriente Medio, el país nórdico ha decidido reanudar la producción de estas instalaciones, que comenzará a partir de 2028. Los yacimientos en cuestión –West Ekofisk, Albuskjell y Tommeliten Gamma– situados en la costa sur del país, se cerraron en 1998, y se espera que su reapertura produzca durante dos décadas. Las reservas recuperables se estiman entre 90 y 120 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe), consistiendo principalmente en gas, con volúmenes limitados de condensado. Las exportaciones de gas se dirigirán a Emden (Alemania), mientras que el condensado se enviará a Teesside (Reino Unido). Paralelamente, el Gobierno noruego ha puesto en marcha una nueva ronda de licencias para la exploración de petróleo y gas, con el objetivo de asegurar niveles elevados de suministro energético a largo plazo.

UBS: los mercados sobrevaloran el riesgo de subidas de tipos

Los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantienen muy por encima de los niveles previos al conflicto, ya que los elevados precios del petróleo han intensificado las preocupaciones sobre la inflación. "Pero seguimos creyendo que es menos probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos, mientras que la Fed podría incluso recortarlos aún más", señalan en UBS. Mientras las expectativas de inflación a largo plazo permanezcan ancladas a nivel global, una revisión de las expectativas del mercado debería provocar descensos en los rendimientos de los bonos gubernamentales en los próximos meses. Los riesgos para el crecimiento deberían mantener al BCE sin cambios. Es probable que el Banco de Inglaterra también mantenga los tipos estables. La Fed tiene margen para seguir flexibilizando su política.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los mercados han sobrevalorado el riesgo de que los bancos centrales suban, o no bajen, los tipos de interés. Esto crea una oportunidad potencial para que los inversores ‘fijen rendimientos’ en bonos de calidad a corto y medio plazo en USD, EUR y GBP”. Y añade: “Quienes busquen generar ingresos adicionales en sus carteras también pueden considerar una exposición selectiva a segmentos de mayor beta como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, así como estrategias de renta variable orientadas a ingresos e inversiones estructuradas que generen rentabilidad”.

“Prevemos una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en agosto, y un tipo terminal del 4,6%. A corto plazo, nos mantenemos cautos con el AUDUSD en un contexto de fortaleza continuada del USD. A más largo plazo, sin embargo, unos fundamentos sólidos respaldan nuestra previsión de 0,75, con preferencia por posiciones largas en la divisa frente a ciertos cruces selectivos”, apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, estrategas.

Pictet: clima de inversión más favorable

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, habla de "un clima de inversión más favorable". Ante la persistencia del conflicto sin resolver en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, renta fija y liquidez, aunque reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Preferimos los sectores industrial y tecnológico. También sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes.Aunque persiste mucha incertidumbre, sin que se vislumbre el fin de la guerra en Irán, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable de inversión. En este sentido los inversores pueden volver a centrarse en lo que, en general, son fundamentales positivos: amplia liquidez global, fuerte dinamismo de beneficios empresariales, crecimiento económico, aunque no espectacular, inflación moderada -aunque con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses.

El contexto macroeconómico es en conjunto moderadamente positivo, con indicadores adelantados indicativos de que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético, más allá de encuestas y precios, limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8% este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3%. 

Pero los precios del petróleo rondan 110-120$/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con los 70$ previos a la guerra, siendo el valor razonable a largo plazo de unos 80$. Si el cierre se prolonga al verano es probable que desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, incluso EEUU. De hecho, en EEUU el consumidor es más vulnerable de lo que indica el crecimiento económico: los datos de consumo ya son débiles, el aumento de la renta disponible se ha desacelerado considerablemente, la confianza se encuentra cerca de mínimos históricos y se prevé que el aumento de precios del petróleo reduzca más la renta real, aunque sus productores de petróleo pueden obtener importantes beneficios.

En cambio, en Europa, la crisis del petróleo es negativa, haciendo que las expectativas de recuperación se desvanezcan, con amenaza de estanflación más presente y hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9% desde 1,3% hace dos meses y aumentado la de inflación a 2,7% desde 2 %.

Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países se encuentran en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.

Ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, los bancos centrales se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por la oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de los bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.Por su parte la Reserva Federal ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez de su sector privado sigue abundante para protegerse de perturbaciones externas. Creemos que se debe a que los principales prestatarios -Gobierno, empresas relacionadas con inteligencia artificial (IA) y consumidores con mayor poder adquisitivo- no son especialmente sensibles a las variaciones de tipos de interés. 

Además, los balances bancarios gozan de sólida salud, bien protegidos de perturbaciones en los sectores más débiles del mercado crediticio. La liquidez monetaria y crediticia en EEUU aumentará a 2,5 billones$, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones en 2025.

La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EEUU y en sectores de tecnología, finanzas y materiales. Las valoraciones en renta variable, a pesar de la fuerte recuperación, no parecen excesivas en precio/beneficio a 12 meses un 10 % inferior al máximo de octubre de 2025.  Los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. Además, el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza hasta terreno alcista, pero sin señales de excesiva euforia: el apalancamiento neto se encuentra por debajo del promedio y los inversores siguen preparados para la volatilidad, como muestran los mercados de opciones.

En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar.  Están respaldadas por sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e IA. El consenso espera en las empresas del índice S&P 500 crecimiento de beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, máximo desde 2021. Además, es destacable el aumento de los márgenes de beneficio, prueba de control de costes y crecimiento nominal. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EEUU, donde las valoraciones de las acciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.

También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como la taiwanesa TSMC y coreanas Samsung y SK Hynix, que juntos representan casi una cuarta parte del índice de emergentes MSCI EM. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna y el aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber perturbaciones externas.

Por sectores sobre ponderamos acciones industriales, favorecidas por el gasto global en infraestructura y mejora de tendencias manufactureras. La inversión en capital en EE. UU. está en auge, con aumento de 11 % interanual en pedidos de bienes de capital básicos en marzo. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. El descuento en valoración con la reciente caída puede ser temporal y los planes de inversión de las grandes tecnológicas para centros de datos de IA e infraestructura digital este año -estimados en 700.000 millones$- justifican una prima.

Estamos neutrales en el sector de salud, por el menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.

Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan protección frente a la volatilidad pueden verse atraídos por esta deuda, pero las presiones inflacionarias pueden hacer que aumenten sus rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria y consideramos poco probable que la Reserva Federal -incluso bajo la presidencia de Kevin Warsh, aparentemente más moderado- recorte sus tipos de interés este año. Por otra parte, si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con aumento de precios de los bonos. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción.Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Su deuda soberana sobre PIB se sitúa en un promedio del 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, con sólido colchón de ingresos para los inversores. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -la monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de la energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.

inAtlas: las empresas necesitan datos para tomar decisiones en comercio exterior

La reconfiguración del comercio internacional ya no es una hipótesis, sino una realidad operativa para miles de empresas. El aumento de los aranceles, la relocalización industrial y las tensiones entre grandes bloques económicos están obligando a revisar estrategias que durante años parecían consolidadas. En este contexto, muchas compañías españolas con fuerte exposición internacional están empezando a diversificar sus mercados. Sectores como el agroalimentario, el químico-farmacéutico, la maquinaria industrial o el textil están explorando nuevas geografías para reducir riesgos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más fragmentado.

“Durante años, la internacionalización se ha apoyado en mercados considerados estables. Hoy, esa estabilidad es relativa. Las empresas necesitan identificar alternativas, pero hacerlo con criterio, porque los nuevos mercados también implican mayores niveles de complejidad”, explica Silvia Banchini, Cofundadora y Directora Comercial de inAtlas.

Este cambio de escenario está poniendo en evidencia los límites del análisis macroeconómico tradicional. Indicadores como el crecimiento del PIB o la evolución de la clase media resultan insuficientes para evaluar la viabilidad real de un mercado. La toma de decisiones exige ahora un nivel de precisión mucho mayor: conocer qué empresas operan en un territorio, identificar potenciales socios o distribuidores, evaluar riesgos comerciales específicos o analizar los flujos reales de importación y exportación por categoría de producto.

“Las empresas ya no pueden permitirse tomar decisiones basadas únicamente en tendencias generales. Necesitan entender el mercado a un nivel mucho más detallado, casi quirúrgico, para minimizar la incertidumbre”, añade Banchini.

La diversificación abre oportunidades, pero también introduce nuevos desafíos. Mercados que hasta ahora estaban fuera del radar empresarial, en regiones de Asia, África o América Latina, empiezan a ganar atractivo, aunque con estructuras comerciales más complejas y mayores riesgos asociados. En este contexto, el acceso a datos fiables y actualizados se convierte en un factor diferencial. El uso de herramientas basadas en microdatos permite a las empresas cruzar información empresarial, financiera y comercial para identificar oportunidades reales y tomar decisiones más informadas.

La transformación del comercio global no afecta por igual a todas las empresas. Aquellas que logren anticipar cambios y adaptar su estrategia de internacionalización tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de interpretar datos complejos y convertirlos en decisiones operativas se perfila como uno de los principales factores de éxito para las empresas exportadoras.

30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."