07Apr

Los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

Miguel Ángel Valero

La guerra en Oriente Medio enfría el optimismo empresarial al cuadruplicarse la preocupación por el coste energético y hacer caer las previsiones de crecimiento un 25% (15 puntos) tras el inicio de los ataques a Irán. Si antes del inicio de los ataques el 28 de febrero el 59,6% de las empresas tenía expectativas de crecimiento y apenas un 1,9% las mostraba de empeoramiento de la situación, con el inicio de la guerra el 45% espera mantener el crecimiento este año y un 6,8%, que sufrirá una disminución.

A pocas horas de que expire el nuevo ultimátum de Donald Trump, la preocupación por el coste energético se dispara desde el 6% previo a la guerra hasta el 26%. No obstante, a la espera de ver cómo evoluciona el conflicto, el informe sobre El impacto de la nueva geopolítica en el comercio global, elaborado por la consultora de negocios internacionales Gedeth Network con el apoyo de DHL Express, aún deja algunas señales de optimismo. El 84,9% de las empresas confía en mantener las ventas estables o incluso al alza en 2026, aunque se duplica el número de empresas que ahora prevé un descenso moderado (del 5,6 % al 12,3 %) o significativo de las ventas (del 0,4 % al 2,8 %).

Respecto a la previsión de creación de empleo pese a la guerra, el 20,45% espera incrementar la plantilla este año, aunque un porcentaje mayor (el 29,1%) esperaba hacerlo antes del inicio de las hostilidades. Cae ligeramente también, del 59,33% al 55,7 % las empresas que prevén mantener el empleo.

La guerra ha afectado a la percepción de las amenazas, pero tal vez no las ha trastocado tanto como cabría esperar. La principal amenaza, “la inestabilidad internacional”, y la segunda, “los aranceles y barreras comerciales”, han sido las mismas en las respuestas antes y después del principio de la guerra. Sin embargo, la “inestabilidad internacional” ha pasado del 52% de las respuestas al 72%, mientras que la preocupación por los “aranceles”, ahora que se ha cumplido un año del Liberation Day promulgado por Donald Trump el 2 de abril de 2025, ha subido del 41% al 54%. Aun así, las estrategias prioritarias se mantienen: diversificación de mercados (33,6 %) y optimización de costes (22,1 %). Las oportunidades más citadas —digitalización e IA (56,8 %), acceso a nuevos mercados (46,4 %) e innovación (38,7 %)— no han variado significativamente tras el conflicto.

El optimismo global resiste, por ahora, el impacto de la guerra. El 49% sigue esperando un crecimiento en 2026 y sólo el 5,5% anticipa una reducción. Aunque las perspectivas positivas cayeron tras el 28 de febrero, el cambio ha sido moderado y el gran pesimismo sigue siendo minoritario. El porcentaje que espera aumento de ventas cae de forma clara tras el conflicto, mientras sube la previsión de descenso; sin embargo, el 84 % mantiene expectativas de ventas estables o crecientes.

Predomina la estabilidad laboral, aunque baja la intención de contratación. El 56,6% espera mantener la plantilla y solo el 22,7 % incrementarla. Tras la guerra se observa un ligero aumento de la previsión de reducción de empleo, pero sin romper la tendencia de prudencia productiva.

La diversificación de mercados es clave con o sin guerra. Las empresas citan el acceso a más regiones prioritarias después del conflicto, reforzando la estrategia de diversificación internacional (33,6 % la eligió como la más importante) frente a la concentración en el mercado local.

Digitalización e IA se consolidan como la gran oportunidad independientemente del conflicto. Con un 56,8% de menciones, sigue siendo la oportunidad más citada tanto antes como después de la guerra, por delante del acceso a nuevos mercados (46,4%).

Las empresas de EMEA muestran el mayor deterioro de expectativas y el mayor aumento de incertidumbre tras el conflicto, mientras que las empresas de América y Asia-Pacífico reflejan un tono más optimista.

Tecnología, energía y biotecnología, sectores más beneficiados frente a los tradicionales. Con un 63,3 % de las respuestas, el sector de tecnología y TIC destaca sobre el resto por su ritmo de innovación y desarrollo de nuevos servicios, su facilidad de exportación, su potencial de crecimiento y su menor exposición al riesgo de la inestabilidad. El sector de la energía y sostenibilidad es el segundo (38,4 %) beneficiado por el entorno global de transición energética seguido del sector de biotecnología y salud (26,2 %), apalancado también en su alto nivel de innovación.

“Los resultados del estudio reflejan una resiliencia empresarial superior a la esperada ante la combinación de aranceles de 2025 y el estallido bélico a finales de febrero de 2026. Los sectores tecnológicos, energéticos y de salud siguen siendo los más beneficiados, mientras que los tradicionales perciben mayores riesgos”, señala Juan Millán, CEO de Gedeth.

La UE exige prudencia en las medidas contra el encarecimiento de la energía

La Unión Europea (UE) ha pedido prudencia a los gobiernos a la hora de aplicar medidas destinadas a mitigar el encarecimiento de la energía por la guerra en Oriente Medio. Las autoridades comunitarias han insistido en que estas intervenciones deben ser temporales y proporcionadas, con el fin de evitar desequilibrios fiscales a medio plazo. En el caso de España, ya se ha puesto en marcha la reducción del IVA sobre los combustibles, la luz y el gas, del 21% al 10% así como la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea, que permanecerán vigentes hasta el 30 de junio. Otros países europeos que también han aplicado rebajas fiscales sobre los combustibles son Italia, Portugal y Polonia. 

En este sentido, los ministros de Economía y Comercio de España, Alemania, Italia, Portugal y Austria, pidieron a la Comisión Europea un impuesto a los beneficios de las energéticas para distribuir “de manera equitativa” las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, que “ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos”, La carta, fechada el 3 de abril, está dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, según desveló en X el titular de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo, que parece querer imitar a Trump con sus anuncios en las redes sociales.

Los ministros de los cinco Estados miembros proponen que la Comisión Europea desarrolle medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas a través de un “instrumento de contribución a escala de la UE sustentado en una base jurídica sólida”. Recuerdan que “ya en 2022 se introdujo un instrumento similar mediante una contribución solidaria temporal como medida de emergencia para hacer frente a los elevados precios de la energía»" provocada por la invasión rusa de Ucrania. Ahora sugieren que se incluyan los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas petroleras multinacionales.

Esta “solución europea” permitiría financiar “ayudas temporales, especialmente para los consumidores, y frenar el aumento de la inflación, sin imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos”. Y manda “un mensaje claro” sobre que quienes se beneficien de la guerra deben aportar “para aliviar la carga que recae sobre la población en general”.

No obstante, la carta no ofrecía detalles sobre el nivel impositivo ni qué empresas estarían sujetas al gravamen.

Mientras, Trump, en una rueda de prensa caótica e impropia en un presidente de EEUU, fijó como límite de las negociaciones las 20:00 en la costa este de EEUU –las 2:00 AM en España– para alcanzar un acuerdo con Irán. De no lograrse, advirtió de que se desataría el “infierno” sobre el país de los ayatolás, con una destrucción sistemática de las comunicaciones terrestres y de las infraestructuras energéticas. Según el propio presidente, las condiciones planteadas por Irán resultaban inaceptables, ya que no contemplaban la apertura del estrecho de Ormuz. Horas antes, las autoridades iraníes habían señalado que no se alcanzaba un acuerdo porque su objetivo no es un simple alto el fuego, sino el fin definitivo de la guerra.

Los mercados contienen la respiración y, por el momento, la reacción es de incredulidad. Las Bolsas europeas cotizan planas, sin movimientos significativos ni en las rentabilidades exigidas a la deuda soberana ni en los precios de la energía. En este contexto, los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

De hecho, el ejército israelí ha advertido a la población iraní de que evite las proximidades de infraestructuras ferroviarias en torno a la hora límite marcada por el presidente estadounidense.

Así, la vuelta del Lunes de Pascua para los mercados europeos se presenta especialmente agitada, en un punto del conflicto que podría derivar tanto en una escalada de la violencia como en una resolución en cuestión de horas. "Ante un escenario tan abierto, la recomendación es mantener la calma, permanecer invertido y esperar para aprovechar las oportunidades que suelen surgir en los momentos de mayor incertidumbre. En el mejor de los casos, conviene no quedarse fuera de un eventual rebote del mercado, que podría ser tan rápido como el observado a comienzos de la semana pasada ante los indicios de negociación", señalan en Banca March.

UBS: sortear la volatilidad a corto para aprovechar oportunidades a largo

El UBS CIO Daily destaca que los mercados titubean ante la incertidumbre sobre la guerra en Irán. El crudo Brent subía un 1,4% hasta los 111,3$ por barril en el momento de redactar este informe, mientras se desvanecen las esperanzas de un alto el fuego. Irán rechazó el lunes una propuesta transmitida por el mediador Pakistán, exigiendo el fin permanente de la guerra, el levantamiento de sanciones, esfuerzos de reconstrucción y oponiéndose a la presión para reabrir el estrecho de Ormuz. Trump, por su parte, insistió en que la apertura de esta vía marítima forme parte de cualquier acuerdo: "Con las perspectivas de la guerra en Irán aún muy inciertas, nuestro mensaje sigue siendo que, manteniéndose invertidos, diversificando y cubriéndose, creemos que los inversores pueden sortear la volatilidad a corto plazo mientras aprovechan oportunidades a largo plazo".

"Una rápida reanudación de los flujos energéticos parece poco probable en esta fase. Los inversores pueden considerar medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo. Mantenerse invertidos y añadir coberturas puede reforzar la resiliencia de las carteras", añade.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores deberían seguir posicionados para un potencial alcista a medio plazo en la renta variable global, al tiempo que continúan diversificando y cubriendo sus carteras frente al riesgo de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo”.

“El oro ha encontrado cierto apoyo en los últimos días tras una fuerte caída, aunque sigue bajo presión por un dólar estadounidense más fuerte, unos precios del petróleo más altos y una revisión de las expectativas sobre los tipos de interés. Ahora prevemos el oro en 5.200$ por onza para finales de junio (desde 6.200$), ya que la demanda de los inversores se ha moderado en un contexto de elevada volatilidad macroeconómica”, apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

En Renta variable estadounidense, "reducimos ligeramente nuestros objetivos para el S&P 500. Nuestros nuevos objetivos de precio siguen sugiriendo un potencial alcista atractivo, y mantenemos nuestra visión positiva sobre la renta variable estadounidense. Asumiendo que los efectos negativos de la guerra se disipen en las próximas semanas, las acciones deberían impulsarse al alza gracias a un sólido crecimiento de beneficios, una política favorable de la Fed y la adopción de la inteligencia artificial”, añade David Lefkowitz, Head US Equities.

La inflación suiza se acelerará por el aumento del precio del petróleo: “En general, y a pesar del shock en los precios de la energía, es poco probable que la tasa de inflación alcance el 1% en nuestra opinión. Dado que este nivel se sitúa en el punto medio del rango objetivo del SNB de 0-2%, no esperamos que el SNB modifique su política monetaria y seguimos anticipando un tipo de interés del 0% en nuestro horizonte de previsión (es decir, hasta marzo de 2027)”, señala Maxime Botteron, Economist.

“La percepción de los consumidores sobre la inflación está determinada por el precio de los productos que compran con frecuencia. Todo el mundo compra alimentos y combustible de manera habitual. Dado que los precios de la gasolina en EEUU han superado los 4$ por galón, el aumento del coste del combustible resulta muy evidente. Ahora también se está prestando atención a los precios de los alimentos, con preocupación por el rápido incremento del coste de los fertilizantes y la posibilidad de escasez física”, explica Paul Donovan, Chief Economist.

Ebury: los inversores cada vez prestan menos atención a las declaraciones

El presidente Trump alterna amenazas con sucesivas posposiciones de plazos y mientras los inversores cada vez prestan menos atención a sus declaraciones y se centran en los hechos, tal y como ocurrió con los aranceles el año pasado, subraya un análisis de Ebury. Los operadores buscan una narrativa coherente dado que los activos de riesgo repuntan, mientras que los precios del petróleo siguen al alza y el estrecho de Ormuz permanece cerrado por Irán. Los primeros indicios del impacto macroeconómico apuntan a una estanflación en Europa -altamente dependiente de las importaciones energéticas- y a una mayor resiliencia en EEUU, que es autosuficiente energéticamente. En segundo plano, las divisas de los mercados emergentes exportadores de materias primas han comenzado a recuperarse y, en la mayoría de los casos, se han fortalecido frente al euro por encima de los niveles previos al estallido de la guerra.

Esta semana, el principal catalizador de los mercados seguirá siendo la evolución del conflicto, en especial el plazo —repetidamente pospuesto por Trump— que expira esta misma noche. En este nuevo ultimátum, el presidente estadounidense exige a Irán que reabra el estrecho y acepte las condiciones exigidas. 

Otro foco de atención será el informe de inflación de marzo en EEUU, que reflejará por primera vez el impacto de la guerra y se espera que muestre un fuerte repunte de la inflación general. De esta manera, se pondrá fin al lento avance hacia el nivel objetivo realizado durante los últimos dos años.

  • EUR: Los primeros datos de inflación y confianza en la zona euro confirman un impacto estanflacionista significativo derivado del conflicto. La inflación general subió hasta el 2,5 % en marzo, desde el 1,9 % del mes anterior, mientras varios indicadores de confianza retrocedieron respecto a febrero, aunque las caídas fueron relativamente moderadas. La inflación subyacente se mantiene contenida e incluso bajó el mes pasado, pero es todavía pronto para sacar conclusiones. Los miembros del Banco Central Europeo seguirán de cerca este indicador clave en los próximos meses para evaluar si la crisis energética genera efectos de segunda ronda en los precios al consumo. Algunos de los miembros más hawkish del BCE han insistido en la necesidad de un enfoque cauteloso, pero no han frenado con decisión las expectativas del mercado, que descuentan casi tres subidas de tipos en 2026, y la primera pudiéndose producir en la reunión de abril. El contraste con Estados Unidos, donde la Fed sigue rechazando cualquier rumor de alzas, es llamativo. Las expectativas para la brecha de tipos entre la Fed y el BCE se estrechan semana tras semana, algo que, de confirmarse, podría impulsar la revalorización del euro cuando el conflicto en Irán llegue a su fin. 
  • USD: El informe de empleo de marzo superó las expectativas en todos los frentes, aunque conviene recordar que los datos de febrero fueron mucho más débiles y se revisaron a la baja. Hasta ahora, hay pocos signos de que la guerra y el encarecimiento del petróleo estén afectando de forma significativa a la economía estadounidense. Todas las miradas se dirigen ahora al dato de inflación de esta semana. El informe de marzo debería reflejar el impacto de las subidas en los precios de la energía. El viernes se publicará además el índice de la Universidad de Michigan sobre expectativas de inflación. Creemos que los responsables de la Reserva Federal se muestran excesivamente complacientes ante el riesgo de desanclaje de las expectativas. Este sería el sexto año consecutivo en que el banco central no cumple su objetivo de inflación y, a medio plazo, las probabilidades de lograrlo siguen siendo bajas.
  • GBP: El gobernador Bailey rechazó de nuevo la semana pasada, de forma explícita, las expectativas del mercado sobre subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, aunque con éxito limitado: el mercado sigue descontando dos alzas para finales de año. La crisis energética no solo es un shock de oferta que está fuera del control del Comité de Política Monetaria, sino que, dada la fragilidad actual de la economía y el mercado laboral británicos, el comité teme que unas subidas agresivas puedan precipitar una recesión. La subida de los rendimientos de los bonos soberanos británicos y de los tipos hipotecarios ya están, de facto, endureciendo las condiciones financieras en Reino Unido, lo que debería aliviar parte de la presión sobre el Banco de Inglaterra para elevar los tipos de interés. Nos ha sorprendido positivamente que la libra esterlina se mantuviera estable frente al euro y ganara terreno frente al dólar la semana pasada, a pesar de las declaraciones de Bailey. Todavía sabemos poco sobre cómo afectarán la guerra y el alza de los precios energéticos a la inflación y al crecimiento en el Reino Unido, ya que apenas contamos con datos posteriores al estallido del conflicto. Habrá que esperar al menos otras dos semanas antes de poder extraer conclusiones sólidas. 
24Mar

La Unión Europa tiene una necesidad urgente de fuentes alternativas de materias primas críticas, especialmente para la transición energética, y tanto los países del Mercosur como Australia están bien situados para cubrir esta carencia.

Miguel Ángel Valero 

Los nuevos acuerdos comerciales de la Unión Europea (UE), como respuesta a los aranceles de Trump, empiezan a consolidarse. En primer lugar, el pacto con Mercosur entrará en vigor de manera provisional a partir del 1 de mayo. Tras más de 25 años de negociaciones, en enero el Parlamento Europeo paralizó la ratificación de hacer el acuerdo definitivo, solicitando al Tribunal de Justicia (TUE) opinión sobre su legalidad. Mientras tanto, la Comisión Europea conserva la facultad de aplicar el acuerdo de manera provisional. 

Actualmente, el comercio con Mercosur representa únicamente el 2,2% del total del comercio extracomunitario, pero estimaron que, para 2040, las exportaciones europeas hacia Mercosur podrían aumentar en un 39%, unos 50.000 millones€ adicionales. El texto contempla la eliminación gradual durante 10 años de los aranceles a los bienes industriales, lo que beneficiará principalmente a los exportadores de automóviles europeos –actualmente gravados con un 35%–, a la maquinaria y los medicamentos. En cuanto a los productos agrícolas, se eliminarán los tributos al 93% de este tipo de exportaciones europeas, lo que supondrá un impulso para productos como el vino, que también soportan aranceles del 35%. A su ver, el trato liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas procedentes de Mercosur. 

Para los productos considerados sensibles para los sectores europeos –como la carne de vacuno y aves– se establecerán cuotas a la importación con límites de 1,5% sobre la producción de la UE.

Oportunidades para la transición energética

Que la UE siga adelante con la aplicación provisional del acuerdo comercial con el Mercosur, firmado en febrero, ofrece a los exportadores beneficios inmediatos, a pesar de los obstáculos que aún existen para su ratificación. Además, según un análisis realizado por Crédito y Caución, el acuerdo brinda oportunidades para Europa en materia de transición energética, ya que facilitaría la diversificación fuera de China. Según afirma Greetje Frankena, subdirectora de Investigación Económica de Atradius Crédito y Caución, “la Unión Europa tiene una necesidad urgente de fuentes alternativas de materias primas críticas, especialmente para la transición energética, y los países del Mercosur están bien posicionados para cubrir esta carencia”.

En esta línea, destacan países como Argentina, que cuenta con grandes reservas de litio, esenciales para las baterías, mientras que Brasil es rico en grafito, manganeso, níquel, bauxita y elementos de tierras raras. Unos impuestos a la exportación más bajos y unas normas de inversión más claras podrían reforzar significativamente las cadenas de suministro europeas.

La seguridad energética es también un factor clave. La Unión Europea está reduciendo activamente su dependencia de Rusia y ampliando la cooperación con países como Brasil y Argentina, ambos productores de petróleo y gas en expansión, y con un importante potencial para el hidrógeno verde. Esto convierte al Mercosur en un socio atractivo a largo plazo.

Sin embargo, persisten las controversias sobre los efectos del acuerdo, especialmente por parte de los agricultores europeos preocupados por la competencia de los productores del Mercosur, que operan bajo normas medioambientales y de bienestar animal menos estrictas. Para abordar estas preocupaciones, el acuerdo incluye cuotas para productos sensibles como la carne de vacuno, las aves de corral, el azúcar y determinados productos lácteos. También seguirán aplicándose las estrictas normas de importación de la Unión Europea.

Se prevé que los beneficios macroeconómicos sean modestos a corto plazo, ya que la importancia del acuerdo radica menos en su impacto inmediato sobre el PIB y más en su señal estratégica. La perspectiva actual es que los aranceles sobre alrededor del 91% de los productos comercializados entre la Unión Europa y Mercosur se eliminarán gradualmente a lo largo de los próximos 15 años.

Los exportadores industriales europeos, especialmente de maquinaria, vehículos y productos químicos, se encuentran entre los probables beneficiarios iniciales, dados los elevados aranceles del Mercosur a los que se enfrentan en la actualidad. En 2024, las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur estuvieron dominadas por la maquinaria (28,1%), los productos químicos y farmacéuticos (25%) y el material de transporte (12,1%). 

El 33% más de exportaciones a Australia

Por otro lado, la UE y Australia han firmado un acuerdo de libre comercio, aunque aún debe ser ratificado por los parlamentos de ambas partes. En su comunicado, la Comisión Europea prevé que las exportaciones de la UE hacia Australia crezcan hasta un 33% en la próxima década, y que el valor de las exportaciones alcance los 17.700 millones€ anuales. 

Los sectores clave con mayor potencial de crecimiento incluyen los vehículos de motor (que se espera que aumenten hasta en un 52%), los productos lácteos (+48%), y los productos químicos (+20%). 

Además, el acuerdo eliminará los aranceles sobre las principales exportaciones de la UE, como los quesos, los preparados de carne, el vino, algunas frutas y verduras, entre otros. 

Más aún, el acuerdo facilita el acceso de la UE a las materias primas fundamentales australianas. Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos: es el principal productor mundial de litio –con cerca del 37% de la producción global–, además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras. 

Javier San Martín, profesor de OBS Business School, destaca que en los últimos años España ha ido incrementando sus exportaciones a Australia en mucha mayor medida de lo que Australia ha lo hecho con España. Las exportaciones españolas medias de los últimos tres años han sido de 2.003 millones€, frente a unas importaciones medias de 632 millones. También se ha producido una fuerte recuperación de la llegada de turistas australianos que en 2024 fueron más de 600.000 con una estancia media y un gasto muy superior a la media de nuestros visitantes.

El Tratado de Libre Comercio elimina la práctica totalidad de aranceles entre ambos bloques comerciales, reconoce cualificaciones profesionales que facilitarán la venta de servicios profesionales y la movilidad de trabajadores. También mejora mecanismos para la resolución de disputas, lo que siempre da seguridad a los negocios realizados por nuestra empresas. Además, establece algunos cupos a la importación de los productos agroalimentarios más expuestos al acuerdo.

Este escenario a priori supone una buenas perspectivas, que serán especialmente buenas para sectores como la construcción, automóvil, infraestructuras energéticas, maquina herramienta, material ferroviario y alimentación gourmet, especialmente vinos, aceites de oliva y conservas de pescado. También productos protegidos por DO’s como el vino de Jerez o el queso manchego, que a partir de ahora tendrán blindados jurídicamente sus derechos de comercialización frente a imitaciones.

Pero también habrá perjudicados por este acuerdo. El sector más afectado será el ganadero, que verá cómo de nuevo se introducen productos más competitivos en su mercado. Especialmente significativo será el impacto en los lácteos de la leche en polvo, la carne de vacuno y la carne de cordero, que son productos mucho más económicos en Australia que en España y que por tanto sólo se verán sujetados por los cupos impuestos en el tratado.Esto será un nuevo golpe para los sectores ganaderos, que deben de cumplir con regulaciones mucho más estrictas de las que se exige a los productos importados, algo absolutamente injusto. Seguramente esto supondrá a medio plazo un mayor abandono de explotaciones ganaderas extensivas, una reducción del pastoreo, que tendrá un fuerte impacto sobre el cuidado del territorio, mayores riesgos de incendio y mayor despoblación rural. 

Y así, una vez más, el sector primario se convierte en el que debe de pagar un mayor precio en los acuerdos comerciales suscritos por la UE, que es también la responsable de exigirle regulaciones que no exige a su vez a los productos importados.

18Mar

La Cámara de Comercio Brasil-España acerca el ecosistema europeo a 22 empresas brasileñas.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) reanuda la ratificación de su acuerdo comercial con EEUU, incorporando una cláusula que impide su entrada en vigor hasta que Washington cumpla los términos pactados. El Comité de Comercio del Parlamento Europeo votará el jueves 19 de marzo el texto, que podría elevarse al pleno para su aprobación en las próximas semanas. El proceso continúa pese a las investigaciones estadounidenses destinadas a introducir nuevos aranceles, abiertas tras la suspensión por el Tribunal Supremo de los denominados “recíprocos”.

Mientras avanza la 'paz' comercial entre la UE y EEUU, crecen las dudas sobre el acuerdo firmado con India. Tras casi veinte años de negociaciones, interrumpidas varias veces desde 2007, la UE e India han culminado uno de los acuerdos de libre comercio (TLC) más ambiciosos de la última década , abriendo sus mercados y protegiendo , a la vez , sectores sensibles.

Este acuerdo pretende estructurar y consolidar una relación comercial que ya se encuentra en rápida expansión, siendo la UE el principal socio comercial de la India desde 2006. En conjunto, ambas economías representan casi una cuarta parte del PIB mundial y un tercio del comercio internacional , subrayando la relevancia global del pacto. 

Las conversaciones sobre el acceso a los mercados automotriz, agrícola y lácteo se habían estancado durante años, hasta que se reanudaron en 2022 y se aceleraron notablemente en 2025, tras el Día de la Liberación Arancelaria proclamado unilateralmente por Trump.

Aunque los beneficios se esperan de forma gradual, el acuerdo ya ofrece perspectivas tangibles para el comercio de bienes, los servicios y las inversiones entre ambas partes.

Pero un análisis de Coface avisa que este pacto conlleva riesgos sustanciales que podrían amortiguar sus efectos económicos. El acuerdo establece un nivel de apertura comercial sin precedentes: la UE está liberalizando el 97% de sus líneas arancelarias para las exportaciones indias (el 91%, de inmediato), mientras que India está reduciendo gradualmente sus aranceles sobre más del 97% de las importaciones europeas , con avances clave en servicios, propiedad intelectual y varios sectores estratégicos, a pesar de las protecciones para los automóviles, la agricultura y el acero. Así, este pacto cubrirá 144subsectores de servicios.

Su firma responde a un entorno geopolítico inestable: desde 2025, EEUU ha impuesto aranceles acumulativos del 50% a las exportaciones indias, la pérdida parcial del SGP (Sistema General de Preferencias) ha debilitado el acceso de India al mercado de la UE, y Nueva Delhi busca asegurar un marco más estable. Para la UE, el acuerdo forma parte de una estrategia de diversificación, autonomía comercial y reafirmación del libre comercio ante las tensiones globales.

“Este acuerdo marca un punto de inflexión para las economías europea e india: redefine el acceso al mercado, asegura cadenas de valor clave y, por primera vez en dos décadas, crea un marco comercial capaz de amortiguar los choques geopolíticos” afirma Markus Kuger, economista para Alemania de Coface.

Si bien el acuerdo abre significativamente los mercados, los economistas de la compañía de gestión integral del riesgo comercial identifican cuatro riesgos claveque podrían reducir los beneficios de este acuerdo: 

  • Riesgos económicos y sectoriales: 
    • En sectores clave como el automóvil , la reducción de los aranceles indios (del 70-110% al 10%) ofrece una apertura real, pero no es suficiente para romper las restricciones estructurales del mercado: predominio de los vehículos de dos ruedas (80% de las ventas), baja tasa de propiedad de automóviles, fuerte concentración de fabricantes locales y cuotas limitadas a 250.000 vehículos al año para las exportaciones europeas. 
    • En los sectores siderúrgico y químico, los productores indios seguirán sujetos a las normas europeas más estrictas, en particular al mecanismo de ajuste en frontera delas emisiones de carbono (CBAM), cuya aplicación podría generar costes adicionales de más de 200€ por tonelada para ciertos aceros. La UE prevé proporcionar 500 millones€ en apoyo a la descarbonización en India, pero estas cantidades no serán suficientes para compensar por completo los efectos de las nuevas restricciones.
  • Riesgos relacionados con la demanda global: En el sector textil y de la confección, los beneficios derivados del acceso libre de impuestos a la UE podrían verse limitados por la persistente debilidad de la demanda europea, así como por la competencia de proveedores que se benefician del acceso preferencial hasta 2029 (Bangladesh en particular).
  • Riesgos políticos y de implementación: El precedente del acuerdo UE-Mercosur, que sigue bloqueado, demuestra que un acuerdo puede permanecer suspendido a pesar de la firma política. Si bien la ausencia de productos agrícolas sensibles reduce la exposición del acuerdo UE-India, no se puede descartar la posibilidad de un revés político. Por parte de la India, los riesgos son menores, pero las medidas paralelas, como la mejora de los visados de negocios, dependen de los Estados miembros y podrían no implementarse con rapidez, lo que genera tensiones y retrasos.
  • Riesgos de tiempo: El alcance de los beneficios dependerá en gran medida del ritmo de implementación. En varios sectores, las reducciones arancelarias se extenderán a lo largo de 5 a 7 años, o incluso más (plásticos). Esto genera un riesgo de decepción para las empresas europeas, que podrían ver los beneficios solo a largo plazo, mientras que ciertas restricciones regulatorias se aplican de inmediato .

España atrae 22 empresas brasileñas hacia Europa

Mientras, la Cámara de Comercio Brasil-España (CCBE) ha participado en la misión empresarial Panco en Madrid. Una iniciativa integrada por 22 empresas brasileñas (Barbosa, Bramil, Pedreira, Cofesa, Mensore, Jaú Serve, Naomi Comercio de AL, Unisuper Uniâo, Shibata, Davo, Super Mercado Sao Roque, Ayumi Supermercados, Piratininga, Nagumo, Negreiros, Higas, Esperança, Parana, Rede Confiança-JAD, Kacula, Redex), y organizada por BBRetail con el objetivo de acercar al ecosistema europeo las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al sector retail. Las 22 empresas que han participado en esta misión en España han contado con la implicación de la CCBE y tres de sus socios, BBRetail como organizador y Telefónica y Sponsorb como colaboradores.

La recepción en Madrid de las compañías brasileñas se ha realizado en las instalaciones de Telefónica, socio protector de la CCBE y entidad que actualmente ostenta su presidencia. Renata Dutra, Senior Manager RI - Desk Brasil de Telefónica, destaca el papel de la Cámara de Comercio Brasil-España como “plataforma clave para la conexión empresarial entre ambos países”. Además, subrayó la relevancia de la CCBE como “un ecosistema que fomenta las relaciones bilaterales, promoviendo oportunidades de negocio y facilitando el intercambio de conocimiento entre empresas brasileñas y españolas”. 

Por su parte, Jéssica Alves, adjunta a dirección de la CCBE, resalta cómo “esta misión refuerza el papel de la Cámara de ComercioBrasil-España como impulsora de iniciativas que conectan ambos mercados, así como su apoyo a proyectos liderados por sus socios, como es el caso de BBRetail, organizador de la misión Panco”.

Igor Paparoto, CEO de BBRetail y socio de la CCBE, subrayó la importancia de este tipo de misiones para acercar soluciones tecnológicas reales al sector del retail. Puso el foco en la necesidad de “integrar innovación, inteligencia artificial y nuevas herramientas digitales en las operaciones comerciales, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la experiencia de cliente y la competitividad de las empresas”.

Leonardo Pellegrino, CO-CEO de Sponsorb, presentó un caso práctico centrado en la optimización del rendimiento en tienda. Sue xposición abordó la aplicación de metodologías orientadas a mejorar la agilidad operativa y latoma de decisiones basada en datos, mostrando ejemplos concretos de implementación en elsector.

Como parte central del encuentro, los asistentes participaron en diversas demos del Grupo Telefónica enfocadas en soluciones innovadoras para el retail, entre las que destacaron tecnologías como etiquetas digitales para la gestión eficiente de precios, herramientas de generación de insights sobre el comportamiento del consumidor, programas de reciclaje automatizados orientados a la fidelización del cliente, así como estudios de producción audiovisual aplicados a la creación de contenido y experiencias de marca. Estas demostraciones permitieron visualizar de forma práctica cómo la tecnología puede transformar los espacios comerciales y optimizar su rendimiento.

La jornada concluyó con una visita al Espacio Movistar, flagship de Telefónica en la Gran Vía,un entorno innovador que integra tecnología, entretenimiento y experiencia de cliente. Este espacio, concebido como un hub experiencial, ofreció a los participantes una visión práctica delas nuevas tendencias en retail, donde la digitalización y la interacción con el usuario seconvierten en elementos clave para atraer y fidelizar al consumidor.

Las contradicciones europeas con Rusia

Por otra parte, Ucrania ha accedido finalmente a reparar el oleoducto que transporta petróleo ruso hacia Europa, en medio de la presión ejercida por Hungría, que mantiene su veto al paquete de préstamos de 90.000 millones€ para Kiev. El oleoducto Druzhba, cuya rama norte abastece a Alemania y Polonia y cuyo tramo sur llega a Hungría, Eslovaquia y la República Checa, quedó dañado en enero a raíz del conflicto provocado por la invasión rusa. 

Hungría y Eslovaquia –ambas con fuertes vínculos energéticos con Rusia– habían acusado a Ucrania de retrasar deliberadamente las reparaciones. Budapest elevó el tono al advertir que mantendría el bloqueo a la ayuda financiera europea mientras no se reanudaran los flujos, resumido por la frase de Orbán: “si no hay petróleo, no hay dinero”.

Tras semanas de tensión, Ucrania ha aceptado la asistencia técnica y financiera del bloque comunitario y señaló que el oleoducto podría volver a operar en aproximadamente mes y medio. Una situación paradójica, dado que serán fondos europeos los que financien la reparación de una infraestructura que transporta petróleo ruso, pese a que la UE prohibirá por completo las importaciones de crudo ruso antes de finales de 2027.

17Mar

La Unión Europea ultima un acuerdo comercial con Australia.

Miguel Ángel Valero

Según un estudio de Crédito y Caución, el sector del metal y el acero se ralentizará en 2026. Tras un aumento del 5,3% el año pasado, se espera que el crecimiento de la producción mundial de metales básicos descienda al 3,3% este año y al 2,4 % en 2027. 

Dentro de esta tendencia de descenso de la producción, se producirán divergencias tanto por regiones como por subsectores. En cuanto a los mercados, se prevé una tasa de crecimiento del 3,6 % en Asia-Pacífico, frente al 1,1 % en la Unión Europea. 

Por lo que se refiere a los subsectores, la producción mundial de hierro y acero aumentará un 3,1% y la de metales no ferrosos un 3,5% en 2026, por encima de la media del conjunto de la industria de metales básicos. 

En este contexto, la zona euro presentará un crecimiento más débil que el resto de regiones, a pesar de las medidas que está llevando a cabo la Unión Europea para fomentar la industrial local. Entre ellas, destaca el Plan de Acción de la UE para el Acero y los Metales (SMAP) que tiene como objetivo reducir los costes energéticos y reforzar la competencia leal, entre otros aspectos. Además, también se han endurecido las restricciones a la importación de acero, que entrarán en vigor a mediados de 2026, lo que debería suponer un nuevo impulso para los productores nacionales.

En algunos países europeos, el bajo nivel de producción afectará al riesgo crediticio de las empresas, como es el caso de Alemania, el mayor productor de acero de Europa. Sin embargo, la moderación de la demanda, el aumento de los costes energéticos y los bajos precios de venta han deteriorado los márgenes comerciales. Los retrasos en los pagos y las insolvencias han aumentado durante el último año, y la situación seguirá siendo tensa en los próximos meses. Por otro lado, las nuevas inversiones en infraestructuras y el aumento del gasto en defensa deberían apoyar la demanda de metales y acero. 

Otro de los mercados con mayor riesgo es Reino Unido, donde se prevé que la producción de metales básicos y acero caiga un 8,4% en 2026. Esta fuerte contracción se debe, en parte, al cierre de varias acerías de alto horno, que tienen que ser sustituidas por hornos de arco eléctrico. Las quiebras de empresas británicas metalúrgicas y siderúrgicas superaron los niveles históricos durante 2024. Aunque se produjo un descenso en 2025, las previsiones apuntan a un número de las insolvencias en el sector en 2026. Los fabricantes y proveedores siguen enfrentándose a unos costes de producción cada vez más elevados, incluidos los salarios y las elevadas comisiones por el servicio de la deuda. 

A nivel global, el sector se enfrenta a importantes retos que amenazan su crecimiento como la transición hacia energías limpias que conlleva grandes inversiones y elevados costes. A este factor se unen los problemas en la cadena de suministro, especialmente para la minería, el transporte y el procesamiento de materiales. Esto podría provocar déficits de abastecimiento y de materias primas para los productores de metales y acero.

Sin embargo, la creciente urbanización que se está produciendo en los mercados emergentes se presenta como una oportunidad ya que está impulsado la demanda para el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda. 

La UE ultima un acuerdo comercial con Australia

Por otra parte, la Unión Europea y Australia están cerca de cerrar un acuerdo comercial. La presidenta de la Comisión Europea ha comunicado a los líderes del bloque que las negociaciones se encuentran en su tramo final e incluso podría procederse con la firma este fin de semana. En un contexto marcado por los aranceles impuestos por la Administración de Trump y la dependencia europea de los minerales críticos procedentes de China, Bruselas busca diversificar sus alianzas y sumará este acuerdo al recientemente firmado con la India. 

Las negociaciones con Australia quedaron bloqueadas en 2023 debido a la exigencia de Canberra de obtener cuotas más amplias y libres de aranceles para sus exportaciones de carne de vacuno. Por su parte, la UE solicita acceso preferencial a minerales críticos australianos y menores aranceles a los productos manufacturados. 

Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos: es el principal productor mundial de litio —con cerca del 37% de la producción global—, además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras.

Además, el acuerdo también aborda otros aspectos: la movilidad laboral, la reducción de los impuestos australianos a los automóviles europeos de lujo y la protección de denominaciones como prosecco o feta que están utilizando los productores australianos. 

03Mar

Los efectos económicos del pacto serán modestos por el momento, avisa un análisis de Crédito y Caución, aunque consolidará los vínculos comerciales entre las dos zonas y genera oportunidades en un mercado de 2.000 millones de personas.

El acuerdo comercial que han firmado la Unión Europea (UE) e India, tras casi 20 años de negociaciones, pretende crear una zona de libre comercio que abarque a cerca de 2.000 millones de personas. Además, se marca como reto modernizar la cooperación en materia de reglamentación, racionalizar los procedimientos aduaneros y profundizar los vínculos estratégicos. 

Uno de sus principales hitos es la reducción o eliminación de aranceles sobre más del 95% de productos, incluidos los textiles y el cuero, creando una de las zonas de comercio preferencial más extensas del mundo. Sin embargo, los efectos económicos serán modestos por el momento, avisa un análisis de Crédito y Caución, aunque consolidará los vínculos comerciales y la inversión a largo plazo.  

En cuanto a Europa, los productores europeos de maquinaria, electrónica, productos farmacéuticos y aeronáuticos se encuentran entre los principales beneficiarios, ya que la India reducirá los aranceles entre el 11% y el 44% en una amplia gama de líneas de productos. En el sector del automóvil, por ejemplo, está previsto que India elimine gradualmente los aranceles sobre los componentes en un plazo de cinco a diez años, lo que podría remodelar las cadenas de suministro y hacer que el montaje local resulte mucho más atractivo para los productores europeos. 

Por su parte, los minoristas europeos se beneficiarán de importaciones más baratas de productos básicos como el té, las especias y los alimentos procesados. Además, el acuerdo abre 144 subsectores de servicios de la Unión Europea a las empresas indias. Los textiles y la confección, piedra angular del motor exportador de la India, verán cómo los aranceles europeos se reducen a cero, lo que debería incentivar las exportaciones. También el sector farmacéutico local será uno de los más beneficiados ya que las empresas podrán diversificar sus mercados de exportación y afianzarse en Europa. 

“Un acceso más fácil y asequible al próspero mercado de consumo europeo impulsará a los fabricantes indios de textiles, bienes de consumo y alimentos y bebidas a adoptar las normas de calidad, seguridad y ASG de la UE", afirma Meghna Nair, directora de Atradius Risk Services en Bombay. «Ese cambio debería mejorar tanto la calidad de los productos como la percepción internacional de los productos indios».

El corredor Unión Europea-India supone una gran oportunidad comercial, pero requerirá elaborar estrategias de gestión del riesgo. Según el último Barómetro de Prácticas de Pago para la India de Crédito y Caución, las facturas vencidas afectan a casi dos tercios de todas las ventas B2B. “Esto indica importantes retos en materia de flujo de caja y riesgo crediticio de los clientes en el mercado”, afirma Silvia Ungaro, asesora sénior y experta en tendencias de comportamiento de pago entre empresas (B2B) en Atradius.

“A medida que el comercio transfronterizo y la integración de los proveedores se expanden en virtud del acuerdo, los exportadores europeos tendrán que gestionar cuidadosamente el riesgo para aprovechar el crecimiento sin comprometer el flujo de caja y la estabilidad financiera”, añade Ungaro.

28Feb

La política de confrontación de Trump puede estar acelerando justo lo contrario de lo que pretende: en lugar de aislar a China, está incentivando a sus propios socios a estrechar lazos con Pekín para proteger sus intereses económicos.

Miguel Ángel Valero

China es la mayor beneficiaria del fallo judicial estadounidense contra los aranceles basados en la ley de poderes económicos de emergencia (IEEPA), asegura un análisis de Natixis CIB. El fallo de la Corte Suprema de EEUU (SCOTUS) ha vuelto a generar conmoción en medio de incertidumbres geopolíticas inexploradas, pero aún puede ser prematuro celebrar un mundo con aranceles más bajos. Lo importante para China es la reducción de la brecha arancelaria con sus pares, lo que puede brindarle mayores ventajas. Para otros mercados, la reducción de la brecha plantea la cuestión de si tal compromiso vale la pena y cuáles serían sus posibles beneficios. 

En el nuevo escenario, China será la mayor beneficiaria, ya que el arancel efectivo estadounidense se reducirá un 15,6 % (del 36,8 % al 21,2 %). Con la medida de la Sección 122, la reducción sigue siendo significativa: del 9,9% con un arancel adicional del 10%, o del 7,1% con un arancel adicional del 15 %. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá a continuación, por lo que los exportadores chinos o los importadores estadounidenses anticiparán sus envíos. 

Un factor de retroceso podría ser el ya reducido comercio directo entre EEUU y China. La exposición de EEUU a las exportaciones chinas ya ha disminuido del 19% en 2018 al 11% en 2025. La proporción también se redujo del 21% al 9% durante el mismo período para las importaciones estadounidenses procedentes de China. 

Suponiendo que los aranceles persistan y puedan cambiar pronto, las empresas chinas continuarán con su estrategia de globalización y utilizarán sus instalaciones de producción en el extranjero para ingresar al mercado estadounidense. 

Se espera que Japón termine enfrentando una tasa arancelaria efectiva ligeramente mayor debido a la decisión de la Corte Suprema de EEUU. Sin embargo, es probable que el efecto general en Japón sea marginalmente positivo, ya que se espera que el efecto indirecto de un mayor comercio mundial impulse las exportaciones. Para los mercados asiáticos (excluyendo China) en general, el impacto puede ser desigual debido a las menores ventajas sobre China y a la incertidumbre en torno a la inminente caja negra de los aranceles sectoriales bajo la Sección 232.

China mantiene una importancia moderada en los seis sectores reportados como objetivo, especialmente en baterías y telecomunicaciones. Esto refleja el objetivo de aumentar los aranceles en sectores estratégicos para reducir la exposición de EEUU a China y reactivar la manufactura. Por lo tanto, a pesar del fallo judicial, las corrientes geopolíticas persistirán y el comercio mundial no volverá a la normalidad. El impacto en Asia aún es incierto, en función de hasta dónde llegue EE. UU. con los aranceles sectoriales y de si existen exenciones preferenciales. Las futuras reacciones de Trump podrían empeorar la situación de China si se imponen grandes aranceles sectoriales. 

Si bien Trump ha alcanzado múltiples acuerdos comerciales, el fallo de la Corte Suprema ha vuelto a generar una conmoción en la nueva normalidad de incertidumbres geopolíticas inexploradas. Dado que el uso por parte de Trump de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional está ahora restringido, los aranceles recíprocos a nivel mundial y los adicionales relacionados con el fentanilo aplicados a China se consideran inválidos. Trump ha respondido invocando la Sección 122 para imponer aranceles adicionales (actualmente un 10%, con la posibilidad de aumentar al 15%) y ha amenazado con imponer aranceles sectoriales. Por tanto, puede ser demasiado pronto para celebrar un mundo con aranceles más bajos. 

Lo importante para China es la reducción de la brecha arancelaria con sus pares regionales, lo que puede brindarle mayores ventajas. Otros mercados han obtenido condiciones variadas y más favorables que China mediante diferentes promesas, incluyendo la inversión en EEUU. La reducción de la brecha ahora plantea la pregunta de si tal compromiso vale la pena para recuperar los beneficios relativos originales. 

China se ha enfrentado a las condiciones arancelarias más desfavorables desde el inicio de la guerra comercial. Esta decisión la convertirá en la mayor beneficiaria al aumentar sus exportaciones a EEUU. Según estimaciones de Global Trade Alert, la tasa arancelaria efectiva de EEUU sobre los productos chinos se reducirá un 15,6% (del 36,8 % al 21,2 %) con la eliminación de los aranceles de la IEEPA. Con la Sección 122, la reducción sigue siendo significativa: un 9,9 % con un arancel adicional del 10 %, o un 7,1 % con un arancel adicional del 15 %. La nueva tasa arancelaria efectiva se mantendrá vigente durante los próximos 150 días.

A pesar de la reducción, China sigue siendo el país con los aranceles más altos entre sus principales competidores, lo que significa que el impacto de la reducción será mayor. Bajo los dos escenarios arancelarios de la Sección 122, con tasas adicionales del 10% y el 15%, la tasa arancelaria efectiva promedio global impuesta por EEUU disminuye solo un 3,8% y un 2,2%, respectivamente. Si los aranceles temporales expiran después de 150 días, la ventaja de China volverá a una reducción del 15,6%, superior a la caída mundial del 7%. En ambos casos, China emerge como un beneficiario relativo significativo. 

Pero el panorama más allá de los 150 días sigue siendo muy incierto. Dado el estado actual de las relaciones entre EEUU y China, la posibilidad de que la administración busque medidas alternativas para restablecer los aranceles sobre China a niveles cercanos a sus niveles originales es alta. Este último escenario colocaría a China de nuevo en la posición desventajosa anterior. Por supuesto, cualquier decisión de este tipo también se vería influenciada por diversos factores, como la tasa de inflación estadounidense en ese momento.

Bajo el marco arancelario actual, los exportadores chinos tienen una ventana de oportunidad relativamente segura de menos de 150 días. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá a continuación, y estas incertidumbres incentivarán a los exportadores chinos o a los importadores estadounidenses a predistribuir sus productos para aprovechar los aranceles más bajos. Estas actividades pueden impulsar temporalmente el crecimiento económico a corto plazo de China, especialmente en el primer semestre de 2026.

The Trader: la incertidumbre es más alta que los propios aranceles

Para el analista Pablo Gil, la sentencia del Tribunal Supremo que declara ilegales los aranceles impuestos por Donald Trump bajo la IEEPA "es, sin duda, la derrota más dolorosa de su segundo mandato". Seis de los nueve magistrados han dejado claro algo esencial: fijar aranceles es una competencia del Congreso, no del presidente.

"Pero la gran pregunta no es jurídica. Es económica y política. Porque el fallo no elimina todos los aranceles", avisa en The Trader. Solo tumba los aplicados mediante la IEEPA: los dirigidos a China, México y Canadá con el argumento del fentanilo y los llamados “recíprocos” de abril, que castigaban más a quien más exportaba a EEUU. Siguen en pie los sectoriales (acero, aluminio, automóviles) y cualquier otro que se ampare en leyes distintas. A Trump le han bastado unas pocas horas para reaccionar a la sentencia del tribunal. Activó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 e impuso un arancel global del 10%, que al día siguiente elevó al 15%, aunque solo puede mantenerlo 150 días sin pasar por el Congreso. Es una vía inédita, jurídicamente discutible y, casi con toda probabilidad, carne de nuevos recursos.

Pero merece la pena hacer una segunda lectura del fallo judicial. El Supremo limita la capacidad del presidente para usar los aranceles como arma inmediata de presión geopolítica. Sin embargo, algunos analistas sostienen que el fallo puede ser, paradójicamente, un regalo político. La sentencia ofrece a la Casa Blanca una oportunidad para recalibrar una política impopular entre los votantes preocupados por la inflación. Si el coste político empezaba a ser alto, ahora existe un “culpable institucional” al que atribuir el giro.

Mientras tanto, el mundo observa. El Parlamento Europeo ha congelado la ratificación del acuerdo entre la UE y EEUU hasta tener claridad jurídica. Francia habla de “adaptarse”, Alemania insiste en mantener una posición unida y Brasil asegura que el nuevo 10% no afectará a su competitividad. Corea del Sur subraya que su marco general de exportaciones se mantiene intacto.

Al margen de los comentarios internacionales de cada país, la realidad común es que hay más incertidumbre que antes. Y se da la paradoja de que muchos países que negociaron acuerdos bajo la amenaza de aranceles del 20% o 40% ahora se encuentran con un 10% general. A la espera de nuevos movimientos por parte de Trump, sienten que de momento han salido ganando. Mientras otros dudan sobre la validez política de compromisos firmados bajo presión.

Y luego está realmente 'el elefante en la habitación': los reembolsos. Si los tribunales inferiores obligan a devolver lo recaudado bajo la IEEPA, hablamos de hasta 170.000 millones$. Las empresas importadoras (no los consumidores) serían las beneficiarias. El proceso puede durar años de pleitos en tribunales. Y mientras tanto, la frontera comercial puede convertirse en un laberinto administrativo.

En el plano fiscal, el impacto es relevante. La Administración Trump esperaba recaudar billones en la próxima década gracias a los aranceles. Si la mitad de esos ingresos desaparece o se retrasa, el déficit se tensiona aún más en un país con deuda creciente y presupuestos bloqueados en el Congreso.

En términos macroeconómicos, la cuestión clave es otra: incluso con el fallo, el arancel efectivo medio seguirá muy por encima del 2% previo al regreso de Trump. Lo que está claro es que la política comercial no desaparece. Se transforma, se adapta y busca nuevas vías legales para seguir adelante.

El Supremo ha puesto límites formales al poder presidencial, pero no ha cerrado la etapa de tensión comercial. Lo que cambia es la forma, no el fondo. Pasamos de la discrecionalidad casi instantánea a un proceso más fragmentado, más litigioso y probablemente más caótico. El riesgo ha pasado de ser el nivel del arancel impuesto, a la falta de previsibilidad de qué será lo siguiente que sorprenda a empresas y consumidores. Y cuando no se sabe cuál será la regla dentro de seis meses, se producen retrasos en las decisiones, las inversiones y la contratación.

"En economía, la incertidumbre es un impuesto invisible. Y hoy, ese impuesto es más alto que el propio arancel", advierte este experto.

Trump empuja al mundo hacia China

Pero hay otro efecto de los aranceles de Trump. Durante décadas, la arquitectura económica y política internacional giró en torno a EEUU. Sus aliados orbitaban con naturalidad alrededor de Washington. La relación transatlántica era el eje. China era, en el mejor de los casos, la fábrica del mundo; en el peor, un socio incómodo. Ese equilibrio está cambiando. Y no solo por el ascenso estructural de Xi Jinping, sino también por las decisiones de Donald Trump.

En los últimos meses hemos visto un desfile constante de líderes occidentales por Pekín: Emmanuel Macron, Keir Starmer, Mark Carney, Friedrich Merz. Todos ellos representantes de países históricamente alineados con Washington. No es una anécdota diplomática. Es un cambio de fondo.

Mientras Trump ha tensado la cuerda con amenazas arancelarias, presión sobre el gasto en defensa y un discurso abiertamente transaccional con sus socios, Pekín ha optado por el mensaje contrario: estabilidad, multilateralismo y acceso a su mercado de 1.400 millones de consumidores. Donde Washington introduce incertidumbre, China ofrece previsibilidad. Donde EEUU levanta barreras, China tiende puentes comerciales.

Europa necesita exportar. Canadá necesita diversificar. Reino Unido busca oxígeno para su sector financiero y tecnológico. Y China, con su control de cadenas clave (baterías, paneles solares, tierras raras) sabe que tiene poder de negociación.

La ofensiva no es solo comercial. Es geopolítica. Pekín impulsa su propia arquitectura internacional, refuerza los BRICS y promueve una narrativa de “no injerencia” que seduce especialmente al Sur Global. Pero ahora también empieza a calar en el Norte. Las encuestas internacionales reflejan que la percepción de China mejora mientras la de EEUU se deteriora. No porque el modelo político chino resulte más atractivo, sino porque la volatilidad estratégica estadounidense genera fatiga. Los aliados quieren certidumbre. Y el comercio global odia la imprevisibilidad.

Paradójicamente, la política de confrontación de Trump puede estar acelerando justo lo contrario de lo que pretende: en lugar de aislar a China, está incentivando a sus propios socios a estrechar lazos con Pekín para proteger sus intereses económicos. No significa que Europa o Canadá vayan a romper con EEUU. Significa que están diversificando riesgos. Y cuando un aliado empieza a diversificar, es porque percibe vulnerabilidad en el liderazgo central. 

Estamos entrando en un mundo menos unipolar y más competitivo. El centro de gravedad ya no está en un solo lugar. Y la política exterior basada en la presión constante tiene un efecto secundario evidente: empuja a tus socios a buscar alternativas.

En economía y en geopolítica, la confianza es un activo estratégico de los más valiosos. Se tarda décadas en construirla y muy poco en erosionarla. Si EEUU continúa utilizando el comercio como arma permanente, puede ganar batallas arancelarias a corto plazo. Pero corre el riesgo de perder algo mucho más importante: la lealtad estructural de sus aliados.

23Feb

Se estima que la recaudación acumulada de los aranceles anulados por el Supremo es de unos 175.000 millones$, un 0,56% del PIB. Y que, si se tuvieran que devolver en su totalidad, supondría entre dos y tres décimas de PIB para este año.

Miguel Ángel Valero

El Tribunal Supremo de EEUU ha invalidado los aranceles impuestos por Trump bajo la legislación de Emergencia Nacional (IEEPA), lo que implica que alrededor del 60% de los ingresos recaudados en los ejercicios fiscales 2025 y 2026 deberán devolverse a las empresas. El órgano judicial dictaminó que la imposición de estos gravámenes excedía la autoridad legal del presidente, dado que su potestad corresponde al Congreso. 

Sin embargo, Trump dispone de otros mecanismos para reestablecer los gravámenes, aunque los procedimientos no serán inmediatos. Los aranceles anulados incluyen los denominados “recíprocos”, que fijaban tasas específicas por país (15% en el caso de la UE, 15% para Japón, etc.). Comprenden también el impuesto adicional del 30% a China y el 25% a los productos no USMCA de México y Canadá. En consecuencia, siguen vigentes únicamente los aranceles por producto (50% sobre acero, automóviles, cobre, entre otros) y el 20% a China en el Trump 1.0.

En respuesta al fallo del Tribunal Supremo, Trump ha amenazado con imponer un arancel global del 15%. Para ello, el mandatario cuenta con las siguientes vías legales:

  • La Sección 122: precisamente, permite aplicar una tasa máxima global del 15%, pero requiere la aprobación del Congreso y carácter temporal (5 meses), que deberá ir renovándose. Trump no tiene garantizados los apoyos de los legisladores, especialmente después de que seis republicanos de la Cámara votaran recientemente a favor de suspender los aranceles a Canadá.
  • La Sección 301: requiere de investigaciones a cada uno de los países sobre los que se aplique tarifas y que, aunque no será inmediato y llevará tiempo, se trata de un mecanismo estable que permitiría reestablecer los aranceles a los niveles de la semana pasada.

Con todo, se abren nuevas incertidumbres al quedar en el aire la aplicación de los acuerdos comerciales con los distintos países, confusión para las empresas –aunque en el corto plazo deberían beneficiarse de las devoluciones– y la reducción en los ingresos fiscales. Sin embargo, el fallo demuestra que prevalece la división de poderes en EEUU y el poder judicial continúa actuando como límite efectivo cuando un presidente rebasa el alcance de sus competencias o interpreta la ley en su propio beneficio.

El reciente fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos devuelve a primera línea la incertidumbre arancelaria y el mercado tratara de acomodarse a los próximos pasos de Trump. Existen otras herramientas legales que, si bien son menos flexibles y requerirán de más tiempo para implementarse, deberán permitir que la Casa Blanca recomponga los niveles de aranceles medios previos a la anulación de las tarifas bajo el paraguas de la IEEPA.

Ahora bien, también queda por ver las actuaciones de los demás países. El Parlamento Europeo ha suspendido la votación sobre el acuerdo arancelario entre EEUU y la UE tras el varapalo del Supremo a Trump ante la falta de claridad y de seguridad jurídica. 

Estas noticias impactan negativamente la credibilidad de las políticas económicas aplicadas por el ejecutivo de Trump y llegan justo unos días antes del discurso del presidente sobre el Estado de la Unión, que este año se celebrará el 24 de febrero.

Se estima que la recaudación acumulada de estos aranceles es de unos 175.000 millones$, un 0,56% del PIB. Y que, si se tuvieran que devolver en su totalidad, supondría entre dos y tres décimas de PIB para este año. Estas devoluciones de los aranceles conllevarían un incremento del déficit debido a la menor recaudación y podrían suponer un incremento del 9% de las necesidades de financiación (el déficit fiscal previsto para este año es de 1,853 billones$). 

Por tanto, hay efectos contrapuestos que en el corto plazo pueden  tensionar los tipos largos de las curvas por las mayores necesidades de financiación, mientras que sobre el dólar causaría algo de presión a la baja debido a la incertidumbre política. Frente a ello, menores aranceles y el mayor dinamismo económico serían factores más favorables a las empresas domésticas americanas de menor tamaño. 

Sin embargo, dado que se espera que este posible “reembolso” se vea compensado con otras herramientas recaudatorias, a medio plazo, tanto el impulso fiscal neto como los efectos sobre la financiación quedarían muy diluidos y por ello, no será un factor de cambio sobre la tendencia de fondo del mercado.

El otro foco de incertidumbre seguirá centrado en la geopolítica y en las negociaciones entre EEUU e Irán sobre su programa nuclear. Durante las últimas semanas, se registra una fuerte y creciente movilización de fuerzas militares estadounidenses en Oriente Medio, acumulando personal y medios no vistos desde la invasión de Irak en 2003. A medida que se acerca el final del plazo de 15 días dado por Trump a Irán para presentar propuestas que cumplan con sus demandas, crece la tensión y este jueves 26 de febrero se realizará una nueva ronda de conversaciones en Ginebra.

Ibercaja Gestión: las devoluciones van a ser un caos

Un análisis de Ibercaja Gestión señala que, entre los principales aranceles impuestos bajo la IEEPA y anulados por el Tribunal Supremo, se encuentran los aplicados sobre el fentanilo importado de China los fronterizos sobre Canadá/México, el  universal y los recíprocos. La decisión de la Corte Suprema afecta aproximadamente al 70% del total, ya que se mantienen los aranceles sectoriales de la sección 232 y los aranceles por prácticas comerciales desleales de la sección 301. Frente a la decisión judicial, Trump actuó de forma inminente, aplicando un nuevo arancel global del 10% a través de la sección 122, que posteriormente se elevó al 15% durante el fin de semana. 

La reacción de Trump no ha pillado por sorpresa a los inversores. El mercado ya tenía prácticamente descontado el revés del Supremo y, de paso, conocía de sobra los ases que Trump se guardaba bajo la manga para relevar los aranceles de la IEEPA. En este sentido, la reacción del mercado fue moderada: las acciones americanas subieron, los bonos del Tesoro bajaron, el dólar se debilitó y el oro subió, aunque los movimientos se limitaron a alrededor del 1 % o incluso menos. 

Además, bajo la nueva estructura, el cambio no es muy sustancial: se estima que lo realmente recaudado en diciembre pasaría de suponer un 9,4% del total de importaciones a un 8,8%, según J.P.Morgan Research; y, por otro lado, la Corte Suprema no se ha pronunciado acerca de los reembolsos de los aranceles recaudados mediante la IEEPA (unos 150.000 millones$).

En todo caso, la contramedida de Trump es temporal: bajo la sección 122, el presidente puede imponer aranceles del 15% durante solo 150 días a todos los países. No obstante, este período da margen al Gobierno para aplicar aranceles por otras vías -por ejemplo, las secciones 301/232, que requieren investigaciones-. Bajo el nuevo régimen de la Sección 122, el arancel medio ponderado de EEUU aplicando la distribución de importaciones de 2024 (sin efecto sustitución) se sitúa ahora en el 13,2% (al aplicar la tasa del 15%). Si la tasa se hubiera quedado en el 10% inicialmente anunciado por Trump, el arancel medio ponderado hubiera sido del 11,6%, y de no haberse anunciado ninguna contramedida sustitutoria, del 8,3%.

El análisis de los países más beneficiados es muy intuitivo: aquellos previamente más castigados por los aranceles IEEPA (China, Vietnam, Tailandia, India…) se benefician al ver reducidos sustancialmente sus aranceles respecto a los que tenían antes de la sentencia. Por el contrario, los países que gozaban de acuerdos más favorables (con tasas inferiores al 15%) son ahora los más perjudicados, al perder su previa ventaja competitiva frente al resto.

La resolución del Tribunal Supremo tiene carácter retroactivo al invalidar los aranceles cobrados, pero no ordena explícitamente su devolución. La responsabilidad recae ahora en el Tribunal de Comercio Internacional de EE. UU. En este sentido, ahora los analistas esperan que las devoluciones se produzcan, pero que el proceso sea un “caos”. El escenario base actual contempla que cada empresa debe hacer su propia reclamación y demostrar los pagos soportados por aranceles en los últimos meses que tienen que ver con la IEEPA. Se estima que la recaudación por aranceles establecidos mediante la IEEPA desde el 2 de abril ha ascendido a unos 150.000 millones$, que puede ser la cantidad máxima que podrían reclamar las compañías, pero es probable que las devoluciones terminen siendo algo menores. 

Debido a la complejidad del proceso, lo más probable es que empecemos a ver las devoluciones a partir del segundo semestre de 2026.El impacto en los mercados de las devoluciones es positivo y se interpreta como un nuevo estímulo fiscal, aunque sin carácter recurrente. Para la renta variable podría tener un impacto especialmente relevante en compañías importadoras de bienes de consumo como ropa, juguetes y equipamiento. La medida, sin embargo, no tendrá impacto en importadores de bienes sujetos a aranceles que no entran en la IEEPA. Es el caso de sectores como autos, metales o industrias pesadas.

Para la sostenibilidad de la deuda americana y el dólar el efecto es dañino, pero no despierta alarmas. Por ponerlo en contexto, los 130.000 millones-140.000 millones$ que pueden verse en devoluciones suponen un 8% del déficit anual estimado para 2026 (1,8 billones$) y un 0,5% de la deuda total de EEUU (37 billones$37tn). Por este motivo, hemos tenido un fin de semana tranquilo, donde la rentabilidad del bono a 10 años apenas se ha movido y el dólar no se ha depreciado significativamente.

En este sentido, la reacción del mercado fue moderada: las acciones americanas subieron, los bonos del Tesoro bajaron, el dólar se debilitó y el oro subió, aunque los movimientos se limitaron a alrededor del 1 % o incluso menos.

Además, bajo la nueva estructura, el cambio no es muy sustancial: se estima que lo realmente recaudado en diciembre pasaría de suponer un 9,4% del total de importaciones a un 8,8% (J.P. Morgan Research); y, por otro lado, la Corte Suprema no se ha pronunciado acerca de los reembolsos de los aranceles recaudados mediante la IEEPA (~$150Bn). En todo caso, la contramedida de Trump es temporal: bajo la sección 122, el presidente puede imponer aranceles del 15% durante solo 150 días a todos los países. No obstante, este período da margen al Gobierno para aplicar aranceles por otras vías -por ejemplo, las secciones 301/232, que requieren investigaciones-.
 Escenarios: ¿Cuál será el plan B de Trump?Bajo el nuevo régimen de la Sección 122, el arancel medio ponderado de EE. UU. aplicando la distribución de importaciones de 2024 (es decir, sin efecto sustitución) se sitúa ahora en el 13,2% (al aplicar la tasa del 15%). Si la tasa se hubiera quedado en el 10% inicialmente anunciado por Trump, el arancel medio ponderado hubiera sido del 11,6%, y de no haberse anunciado ninguna contramedida sustitutoria, del 8,3%. 
En este sentido, la reacción del mercado fue moderada: las acciones americanas subieron, los bonos del Tesoro bajaron, el dólar se debilitó y el oro subió, aunque los movimientos se limitaron a alrededor del 1 % o incluso menos.

Además, bajo la nueva estructura, el cambio no es muy sustancial: se estima que lo realmente recaudado en diciembre pasaría de suponer un 9,4% del total de importaciones a un 8,8% (J.P. Morgan Research); y, por otro lado, la Corte Suprema no se ha pronunciado acerca de los reembolsos de los aranceles recaudados mediante la IEEPA (~$150Bn). En todo caso, la contramedida de Trump es temporal: bajo la sección 122, el presidente puede imponer aranceles del 15% durante solo 150 días a todos los países. No obstante, este período da margen al Gobierno para aplicar aranceles por otras vías -por ejemplo, las secciones 301/232, que requieren investigaciones-.
 Escenarios: ¿Cuál será el plan B de Trump?Bajo el nuevo régimen de la Sección 122, el arancel medio ponderado de EE. UU. aplicando la distribución de importaciones de 2024 (es decir, sin efecto sustitución) se sitúa ahora en el 13,2% (al aplicar la tasa del 15%). Si la tasa se hubiera quedado en el 10% inicialmente anunciado por Trump, el arancel medio ponderado hubiera sido del 11,6%, y de no haberse anunciado ninguna contramedida sustitutoria, del 8,3%. 

Ebury:  El dólar cae tras la declaración de ilegalidad de los aranceles de Trump

El repunte provisional del dólar se revirtió de forma abrupta durante el fin de semana, después de que el Supremo declarara ilegales la mayoría de los aranceles impuestos por el presidente Trump. Éste respondió rápidamente imponiendo un arancel global del 15% por un periodo de hasta 150 días, esta vez bajo un fundamento legal diferente y posiblemente más sólido. Aun así, la política comercial estadounidense se ha sumido, por el momento, en un caos aún mayor. Los mercados bursátiles reaccionaron con notable calma, lo que sugiere que el fallo ya estaba en gran medida descontado en los precios. Los bonos, en cambio, cayeron ante la preocupación de que la pérdida de ingresos arancelarios empeore el panorama fiscal de EEUU. En cualquier caso, ninguno de los movimientos fue especialmente pronunciado, ya que los inversores apuestan a que Trump encontrará vías legales para eludir la sentencia. 

Los riesgos políticos vuelven a copar la atención de los mercados de divisas. Además del fallo judicial y la respuesta de Trump, la creciente probabilidad de un ataque estadounidense contra Irán centrará el foco de los inversores esta semana. Se trata de una semana muy tranquila en el plano macroeconómico, con apenas noticias relevantes esperadas en las principales economías. Al margen de los titulares sobre Irán y los aranceles, será, en cambio, una semana inusualmente cargada de intervenciones de banqueros centrales, incluyendo a la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra. 

  • EUR. La semana pasada, los índices PMI de actividad empresarial de febrero para la zona euro sorprendieron ligeramente al alza, lo que indica que la economía del bloque continúa creciendo a un ritmo sólido, aunque sin ser especialmente acelerado. Otra señal en la misma dirección es la encuesta sobre salarios negociados en la zona euro del 4º trimestre, que mostró un repunte en los aumentos salariales hasta una tasa anualizada cercana al 3%. Aunque los rumores de la semana pasada acerca de una posible salida anticipada de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, han ensombrecido la senda de los tipos de interés, la ausencia de una figura clara como posible sucesor ha limitado, por ahora, el impacto en la moneda común. Durante el fin de semana, las noticias sobre los aranceles han eclipsado todo lo demás, ya que el Parlamento Europeo ha decidido suspender las negociaciones sobre el tratado comercial con EEUU hasta que se aclare el caos en la política comercial estadounidense. La reacción inicial de parte del mercado ha sido comprar euros, lo que refuerza la consolidación de la moneda común como refugio seguro frente a la inestabilidad provocada por EEUU.
  • USD. Las noticias macroeconómicas y políticas quedaron eclipsadas por la decisión sobre los aranceles del viernes, pero la mayoría de los datos publicados la semana pasada respaldan la postura de los 'hawksde la Reserva Federal. Los pedidos de bienes duraderos, los datos sobre vivienda y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo resultaron mejores de lo esperado. Además, las actas de la última reunión de la Fed fueron notablemente hawkish y sugieren que varios miembros del FOMC están empezando a considerar subidas de tipos de interés. Por muy moderado que intente mostrarse el nuevo presidente, Warsh, le resultará difícil convencer al resto de los miembros con derecho a voto de relajar los tipos. El nuevo caos arancelario ocupa ahora el primer plano, pero ni los datos de la economía estadounidense ni las comunicaciones de la Fed parecen compatibles con un ciclo significativo de recortes de tipos. La fuerte revisión a la baja del viernes de la estimación del PIB del cuarto trimestre (del 4,4 % inicial al 1,4 % anualizado) representa una clara ruptura con esta narrativa, pero los inversores la han ignorado en gran medida por la antigüedad de los datos. 
  • GBP. Las noticias económicas procedentes del Reino Unido la semana pasada arrojaron señales mixtas para la libra esterlina. Por un lado, la actividad económica parece resistir con bastante solidez: las ventas minoristas registraron en enero su mayor aumento interanual en casi cuatro años, y el índice PMI compuesto de actividad empresarial sorprendió al alza. Estos datos han reducido ligeramente las expectativas del mercado respecto a recortes de tipos por parte del Banco de Inglaterra. Sin embargo, la última caída de la inflación y los nuevos indicios de debilidad en el mercado laboral apuntan a que una reducción de tipos en marzo sigue siendo el escenario más probable, y los mercados de swaps ya lo descuentan en torno al 80%. Aunque la mejora en el desempeño de la economía británica podría respaldar a la libra a corto plazo, creemos que este efecto quedará eclipsado por los riesgos políticos, ya que el futuro del primer ministro Starmer continúa siendo incierto. Las importantes elecciones parciales del jueves en Gorton y Denton probablemente resultarán reveladoras, dado que parece probable que el Partido Laborista pierda el escaño frente al Partido Verde o el Partido Reformista. 

UBS: el no del Supremo a los aranceles favorece a la renta variable

Por su parte, el UBS CIO Daily resalta que el Supremo falló en contra de la Administración Trump por 6 votos a 3, al considerar que el uso de la IEEPA para imponer aranceles es ilegal. Y destaca las siguientes implicaciones de esta decisión:

  • El impacto macroeconómico dependerá probablemente de la respuesta de la Administración.
  • El tipo arancelario efectivo medio en EE.UU. descenderá al 10–15% este año.
  • El fallo sobre la IEEPA también puede tener implicaciones para los 'acuerdos' alcanzados con otros socios comerciales.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "En conjunto, la decisión sobre los aranceles no altera nuestra visión positiva sobre los mercados financieros. La decisión es ligeramente favorable para la renta variable en la medida en que una menor tasa arancelaria mejora el poder adquisitivo de los hogares, limita las preocupaciones sobre la inflación y respalda nuevos recortes de tipos por parte de la Fed".

Evli se apunta a la Gran Rotación

La gestora nórdica Evli opina que la renta variable global ha consolidado en 2026 un cambio de tendencia. Desde el apetito por acciones tecnológicas de EEUU y por los metales que dominaron en 2025 y años anteriores, hacia el atractivo de los sectores cíclicos y la inversión value. El sentimiento positivo y optimista con el que los mercados han comenzado el año podría derivar en alguna corrección en el primer trimestre, aunque los fundamentales apoyan este cambio de tendencia, gracias a la aceleración del ciclo a nivel global. 

Claves del inicio del año en renta variable:

  • Los indicadores económicos apuntan a una aceleración del repunte cíclico en las principales regiones, sobre todo en Asia, donde es especialmente robusto. Europa y EEUU también han fortalecido su actividad económica, lo que respalda la rotación hacia inversiones cíclicas y de estilo value. Todo ello supone un cambio profundo respecto al crecimiento en los últimos años, liderado por el sector tecnológico.
  • Fortaleza y volatilidad en los metales. Enero empezó con alzas del precio del oro, plata y metales industriales, un síntoma tanto de la recuperación del ciclo como de las preocupaciones por la inflación. Sin embargo, una posible sobrecompra a corto plazo provocó caídas en los precios, aunque los fundamentales siguen siendo favorables con visión a largo plazo.
  • Impulso de la rotación hacia otros sectores. En el mes de enero, las temáticas hacia las que se produjo la rotación en los mercados se reforzaron. Las acciones de compañías fuera de EEUU siguieron superando a las de éste,  el estilo value amplió sus ganancias frente al growth y las industrias tradicionales lideraron los beneficios. El liderazgo del mercado ha cambiado, según Evli, porque se ha alejado de las grandes tecnológicas USA que dominaron el mercado en los años anteriores.
  • EEUU: La Tecnología da paso a la Energía, Materiales e Industriales. Las ganancias fueron modestas, quedando el mercado de EEUU rezagado respecto al resto de zonas geográficas. Los sectores de Tecnología y Finanzas registraron caídas, y los inversores se alejaron de las empresas growth más caras. El mejor sector fue Energía junto a otros sectores value como Materiales e Industriales. Ha habido una ampliación de sectores lideres, aunque a costa de la tecnología. 
  • Europa: Aprovecha el momentum y el potencial de la inversión value. Los buenos rendimientos de 2025 en los mercados europeos continuaron en enero. La Tecnología se comportó a contracorriente de la tendencia global, gracias a las compañías de semiconductores. Industriales y Materiales, se beneficiaron del gasto en infraestructura en Alemania y del posicionamiento anticipado para la reconstrucción de Ucrania. El mercado europeo fue impulsado tanto por el momentum como por el estilo value, superando con claridad las estrategias growth y quality.
  • Mercados emergentes: La debilidad del dólar y las valoraciones impulsan las subidas en Asia. Los mercados asiáticos fueron los más alcistas, gracias a la recuperación del ciclo y la alta rotación huyendo de acciones EEUU caras. La debilidad del dólar y las valoraciones cada vez más atractivas apuntalaron también su liderazgo. Por sectores, Tecnología y Materiales fueron los destacados, así como las acciones de estilo Value.
  • Posible correcctión y oportunidades por temáticas. Los expertos de la gestora nórdica Evli indican que, pese a que los mercados de renta variable comenzaron 2026 en positivo, es probable una corrección en el primer trimestre. Sin embargo, la recuperación del ciclo es sólida, y propicia las temáticas de inversión Value. En este entorno, las temáticas de inversión con mayor potencial son las siguientes:
    • Inversión Value en Europa: Small caps, mid caps y bancos que aportan propuestas de valor convincentes.
    • Defensa en Europa: Sigue siendo relevante por el aumento del gasto en defensa en países de la OTAN.
    • Reconstrucción de Ucrania: Los planes de reconstrucción están sobre la mesa, y las  empresas europeas están posicionándose para aprovechar las oportunidades.
    • Manufactura y recursos: Sectores tradicionales que siguen siendo atractivos, especialmente Manufactura y empresas de recursos que se benefician del repunte cíclico.
    • Energía y materiales: Electrificación, infraestructura para IA y desarrollo de infraestructuras en Alemania, se han convertido en oportunidades para invertir. 
  • Principales riesgos en 2026:
    • Incertidumbre política y regulatoria. Las políticas del gobierno de EEUU y las tensiones geopolíticas son uno de los mayores riesgos para la renta variable. El episodio de Groenlandia demostró con qué rapidez se puede crear un riesgo político. El inicio del fin de la excepcionalidad de Estados Unidos en los mercados financieros, que comenzó hace un año, parece continuar en 2026.

    • Vulnerabilidad del dólar y de la tecnología estadounidense. Persisten riesgos a la baja para el dólar y para las empresas tecnológicas de EEUU, que parecen vulnerables a corto plazo. La sobreinversión en IA y los riesgos de disrupción en el sector del software, refuerzan la incertidumbre.

    • Inflación y rentabilidad de los bonos. Dado el vigor cíclico de la economía de Estados Unidos, los riesgos inflacionarios podrían resurgir en 2026. Por ello, hace falta vigilar los rendimientos de los bonos, especialmente el dek Treasury a 10 años, porque un repunte podría suponer otro riesgo para las empresas de crecimiento. Brecha en valoraciónLas temáticas de inversión con potencial continúan alejadas de Estados Unidos, dado el nivel extremadamente alto en valoraciones de la renta variable USA. La brecha de valoración entre Estados Unidos y el resto sigue siendo amplia, lo que impulsa la rotación. 

Conclusión: Se consolida la tendencia de rotación a value, cíclicos y mercados no EEUU. La tendencia iniciada en 2025 de rotación hacia compañías no tecnológicas fuera de EEUU, temáticas de valor, y sectores cíclicos, se ha consolidado, según los expertos de Evli Esto refuerza la necesidad de diversificar entre geografías, estilos y sectores.

Pese a la probabilidad de una corrección, los fundamentales que apoyan esta tendencia siguen siendo sólidos, gracias a la ampliación de la recuperación económica global, las valoraciones atractivas fuera de Estados Unidos, y la fortaleza en industrias tradicionales. 

Evli sugiere a los inversores que se apoyen en las temáticas ganadoras: bancos europeos, defensa, reconstrucción de Ucrania, industriales e infraestructura, y oportunidades relacionadas con recursos. Y también, que estén atentos a los riesgos. 2026 va a ser un año para diversificar entre los nuevos líderes del mercado que han sustituido a la tecnología en EEUU.

05Feb

Una estrategia diseñada para reforzar la posición norteamericana en el mundo puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia.

Miguel Ángel Valero

La política comercial de Donald Trump ya no se define solo por los aranceles, sino por algo más corrosivo: la incertidumbre permanente. Nadie sabe cuál será el próximo anuncio, el siguiente castigo comercial o el nuevo aliado convertido en adversario. Y cuando esa imprevisibilidad se convierte en norma, los socios empiezan a protegerse.

Eso es exactamente lo que estamos viendo. Reino Unido se acerca a China no por afinidad, sino por necesidad. Europa acelera acuerdos comerciales largamente bloqueados, como los suscritos con Mercosur o India. Canadá, Corea del Sur o incluso socios asiáticos tradicionales de Washington revisan silenciosamente sus dependencias. No es una ruptura con EEUU, es una diversificación forzada.

En ese contexto, el acercamiento a China y, sobre todo, a India cobra todo el sentido. No son potencias marginales, sino las dos economías que, según el Fondo Monetario Internacional, concentrarán buena parte del crecimiento global durante la próxima década. India, en particular, emerge como la gran alternativa estratégica: crecimiento por encima del 6%, demografía favorable, ambición industrial y una posición geopolítica suficientemente autónoma como para no quedar atrapada en un solo bloque.

El acuerdo entre la Unión Europea y la India no es, por tanto, un simple tratado comercial. Es una jugada de fondo. Permite a Europa diversificar cadenas de suministro, reducir vulnerabilidades frente a China y EEUU, y ganar acceso a sectores clave como tecnologías limpias, farmacéuticas, infraestructuras digitales o materias primas críticas. También refuerza el papel de India como potencia bisagra, capaz de relacionarse con Washington, Bruselas, Moscú y Pekín sin alinearse plenamente con ninguno.

Si a este movimiento se suma una ratificación del acuerdo con Mercosur, el mapa empieza a dibujarse con claridad. Europa estaría asegurando acceso preferente a Asia y América Latina justo cuando EEUU opta por una estrategia de confrontación comercial, incluso con sus aliados históricos. No es un movimiento ideológico, es una respuesta racional a un entorno cada vez más volátil.

"La paradoja es evidente. Una política diseñada para reforzar la posición estadounidense puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia. No por un colapso abrupto, sino por algo más silencioso: la normalización de un mundo donde EEUU deja de ser el socio imprescindible y pasa a ser uno más, poderoso, sí, pero imprevisible", señala el analista Pablo Gil en The Trader. 

"Las hegemonías rara vez se pierden por un ataque externo. Suelen erosionarse desde dentro, cuando las decisiones propias minan la confianza que sostiene el liderazgo. Tal vez estemos asistiendo al inicio de ese proceso: no el final inmediato de la hegemonía estadounidense, pero sí el comienzo de un desgaste que hace solo unos años parecía imposible", subraya.

India-UE: "la madre de todos los acuerdos"

En ese contexto, la Unión Europea y la India han cerrado un tratado de libre comercio histórico que promete transformar las relaciones económicas entre ambos bloques tras casi dos décadas de negociaciones. Este pacto, calificado por Ursula von der Leyen como “la madre de todos los acuerdos”, abre un mercado de más de 2.000 millones de consumidores eliminando las barreras arancelarias que han limitado la presencia europea en India durante años.

Para España, el impacto de este tratado va mucho más allá. La notable coincidencia entre los bienes que la India importa a nivel global y los productos que España exporta abre una amplia ventana de oportunidades para los sectores de maquinaria industrial y agrícola, combustibles minerales, productos químicos y farmacéuticos, equipos eléctricos y electrónicos, así como productos plásticos. 

Esto puede suponer, según inAtlas:

  • Ahorros significativos para exportadores europeos (hasta 4.000 millones€ anuales en aranceles eliminados o reducidos) potenciando la competitividad de productos españoles en India.
  • Duplicar el comercio bilateral con India hacia 2032 gracias a mejor acceso al mercado y reducción de barreras no arancelarias.
  • Impulso a sectores estratégicos para España: energías renovables, infraestructuras, agroalimentario (como vinos y aceite de oliva, cuyos aranceles pasan de niveles muy altos a cero en apenas años), defensa, químico y servicios especializados.
  • Además, el acuerdo facilitará la cooperación regulatoria y la integración de cadenas de valor, reduciendo los costes logísticos y de certificaciones técnicas que tradicionalmente han frenado la internacionalización de las pymes españolas.

Propuesta de acuerdo sobre minerales críticos

Al mismo tiempo que se acerca a China y llega a acuerdos con Mercosur y con India, Europa no descuida la compleja relación con EEUU. La Unión Europea ha reactivado el proceso para implementar el acuerdo comercial con EEUU. Este pacto, firmado en julio de 2025,, y destinado a reducir aranceles entre ambas partes, está pendiente de completar los trámites burocráticos necesarios para su incorporación al marco legislativo europeo. Mientras tanto, los aranceles de ambos países continúan recaudándose con la intención de reembolsar posteriormente las cantidades a las empresas una vez que el acuerdo sea ratificado.

Sin embargo, el procedimiento de ratificación quedó bloqueado en el Parlamento Europeo después de que Trump lanzara una nueva amenaza arancelaria contra los países europeos que enviaron tropas militares a Groenlandia y, ahora que la situación se ha estabilizado, el acuerdo se someterá a votación en la Eurocámara el 24 de febrero. Además, la institución incorporará una “cláusula automática” que se activará en caso de que Trump intente ejercer nuevas presiones y modificar las condiciones pactadas. 

Además, la Unión Europea quiere proponer a EEUU un acuerdo sobre minerales críticos con el objetivo de limitar la influencia de China en este mercado estratégico. Aunque los detalles aún están por definirse, pretende presentar en los próximos tres meses una “hoja de ruta de asociación estratégica” a la Administración Trump. 

Esta iniciativa busca desarrollar, de manera conjunta, alternativas a la dependencia de China para el abastecimiento de minerales críticos mediante proyectos compartidos, actividades de investigación y mecanismos de intercambio de información. El plan también contempla la posibilidad de crear reservas que permitan protegerse frente a interrupciones repentinas en el suministro.

30Jan

El crecimiento de las exportaciones está perdiendo impulso, el consumo no avanza, tampoco la inversión privada, y la demografía no ayuda. Pero en I+D reduce distancias con EEUU, y su superávit comercial ha superado por vez primera el billón$.

Miguel Ángel Valero

Reino Unido y China han dado un paso significativo para reforzar su relación política y económica, ignorando las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump. Pekín permitirá la entrada sin visado a los ciudadanos británicos durante 30 días y reducirá a la mitad los aranceles aplicados al whisky –del 10% al 5%– mientras que la farmacéutica británica AstraZeneca ha anunciado una inversión de 15.000 millones$ en el país asiático. 

A ello se suma el compromiso del Reino Unido de facilitar un mayor acceso a los mercados chinos para su sector de servicios. Ambas naciones han acordado una nueva “asociación de servicios” que proporcionará a los sectores británicos sanitario, financiero, jurídico, profesional y educativo reglas más claras, un mejor acceso al mercado y apoyo para impulsar sus ventas dentro de China.

En conjunto, estos movimientos evidencian cómo las políticas proteccionistas y el clima de confrontación impulsados por Trump están llevando a los países europeos a diversificar sus alianzas exteriores. Sus socios comerciales en Europa están explorando oportunidades con potencias alternativas o incluso con el propio rival estratégico de EEUU: China. 

Las recientes negociaciones entre China con Reino Unido y Canadá, así como el acuerdo comercial firmado la semana pasada entre la Unión Europea e India, son ejemplos claros de cómo el comercio global busca la readaptación.

Crédito y Caución: desaceleración de la economía china

Crédito y Caución vaticina una desaceleración de la economía china en 2026 y 2027 a medida que se desvanece el impulso de las exportaciones y persisten los retos estructurales. Así, se espera que el crecimiento de su PIB se quede en el 4,4% para este año y el próximo, por debajo de los niveles registrados en 2024 (5%) y 2025 (4,8%).  

Varios factores explican la pérdida de impulso de la economía de China. Por una parte, la inversión privada en infraestructuras de inteligencia artificial (IA) que está impulsando el crecimiento en otros importantes mercados, como EEUU, es sustancialmente menor en el caso del país asiático, dejando un impacto limitado en el PIB local.

Por otra parte, aunque el acuerdo comercial entre EEUU y China alivió un periodo de gran tensión, al revocar una serie de aranceles y controles a la exportación, todavía arroja mucha incertidumbre en el contexto internacional. La relación entre ambos países sigue marcada por la desconfianza y la rivalidad.

Además, el crecimiento de las exportaciones está empezando a perder impulso, fruto de la anticipación de compras que se produjo en el primer trimestre de 2025 para evitar los aranceles. En octubre, las exportaciones disminuyeron un 1,1 % interanual, mientras que las importaciones aumentaron un 1%, según datos de aduanas. En este escenario, se prevé que el crecimiento de las exportaciones se ralentice a lo largo de 2026. 

Por otra parte, el crecimiento del consumo sigue viéndose frenado por el elevado nivel del ahorro preventivo y la corrección del mercado inmobiliario, a pesar del aumento de los ingresos y el incremento del gasto social.

La inversión pública es mucho más sólida que la privada, ya que el Gobierno está acelerando el gasto en infraestructuras, en particular en proyectos estratégicos que refuerzan la resiliencia de China frente a los desastres naturales y los conflictos geopolíticos. Junto a ello, las presiones deflacionistas están llevando a los responsables políticos a intentar reactivar la economía mediante el gasto público y la flexibilización monetaria, previsiblemente a través de medidas como nuevas reducciones del tipo de interés oficial, una menor ratio de reservas mínimas y la concesión de tipos de interés preferenciales

Estas iniciativas, junto con la ampliación y expansión del programa de intercambio para incluir teléfonos inteligentes además de electrodomésticos, beneficiarán principalmente a los grupos de bajos ingresos, que tienen una mayor propensión al consumo.

La economía de China seguirá mostrando un mejor comportamiento que la media global, con una previsión de crecimiento del 4,4% en 2026, frente al 2,8% a nivel mundial. Sin embargo, tendrá que hacer frente a importantes retos que están ralentizando su dinamismo, como el enfriamiento de las exportaciones.

UBP: una plataforma más sólida para competir en el exterior

En un informe sobre la internacionalización del Renminbi Chino, Carlos Casanova, economista jefe de Asia para Union Bancaire Priveé (UBP), señala queEl decimoquinto plan quinquenal de China (2026–2030), que se dará a conocer en marzo por la Asamblea Popular Nacional, apunta a un cambio en la forma en que el Banco Popular de China gestiona el tipo de cambio del renminbi (RMB)". 

"A largo plazo, Pekín parece dispuesto a priorizar la liberalización de la cuenta corriente frente a una política de apreciación controlada. El objetivo es impulsar la demanda global de la moneda, contribuyendo a absorber shocks externos y, al mismo tiempo, ofrecer a los emergentes ‘campeones’ tecnológicos del país, la próxima generación de innovadores globales, una plataforma más sólida para competir en el escenario internacional", explica. 

"A medida que China transita hacia este nuevo paradigma, el reposicionamiento del RMB será clave para abordar los desequilibrios estructurales, apoyar el reequilibrio económico interno y reforzar la competitividad global de las empresas chinas”, subraya este experto.

The Trader: China crece a dos velocidades

China ha vuelto a cumplir su objetivo oficial de crecimiento, ese “alrededor del 5%” que Pekín se ha marcado durante tres años consecutivos. En 2025 el PIB creció exactamente un 5%, igual que en 2024. Sobre el papel, misión cumplida. Pero cuando se rasca un poco, el mensaje es bastante menos tranquilizador. El último trimestre del año deja una señal clara: la economía se está desacelerando. El crecimiento interanual fue del 4,5%, el ritmo más bajo desde la reapertura tras el COVID. Y lo más relevante no es tanto la cifra puntual, sino la tendencia: cada trimestre de 2025 fue más débil que el anterior. Eso apunta a un problema estructural que no se resuelve con titulares. El gran desequilibrio sigue siendo el mismo. 

China crece a dos velocidades. Por un lado, el sector industrial y las exportaciones aguantan sorprendentemente bien. La producción industrial creció un 5,2% en diciembre y las exportaciones aportaron nada menos que un tercio del crecimiento total del año, el mayor peso desde finales de los años 90. En plena guerra comercial y con más proteccionismo global, China ha logrado redirigir sus exportaciones fuera de EEUU y cerrar 2025 con un superávit comercial récord.

Pero por dentro, la economía está claramente gripada. El consumo es débil, la inversión cae y el mercado inmobiliario sigue siendo un lastre enorme. Las ventas minoristas apenas crecieron un 0,9% en diciembre, el peor dato desde 2020. La inversión total cayó un 3,8% en el conjunto del año, la primera caída anual en casi tres décadas, y la inversión inmobiliaria se desplomó más de un 17%. A eso se suma un mercado laboral que no termina de reaccionar y unos salarios que crecen cada vez más despacio. 

Pekín es consciente del problema. El propio Buró Nacional de Estadística reconoce el desequilibrio entre una oferta interna fuerte y una demanda claramente insuficiente. El plan para los próximos años pasa por impulsar el consumo, frenar la caída de la inversión y reducir la guerra de precios entre empresas, la llamada campaña “anti-involución”. Pero todo eso choca con límites muy claros: la deuda de los gobiernos locales, el colapso del sector inmobiliario y la negativa a lanzar un estímulo masivo al estilo del pasado. Además, el contexto demográfico no ayuda. La población total volvió a caer por cuarto año consecutivo y el número de nacimientos bajó a mínimos históricos. Menos población activa, más presión sobre el crecimiento potencial y más difícil alcanzar el objetivo estratégico de convertirse en una economía “moderadamente desarrollada” en 2035, algo que exigiría crecer a más del 4% anual durante la próxima década.

China ha vuelto a demostrar que sabe cumplir objetivos y sostener el crecimiento incluso en un entorno cada vez más hostil. Pero también queda claro que apoyarse casi exclusivamente en el tirón exportador no es una estrategia sostenible en el tiempo. El verdadero debate ya no es si Pekín logrará volver a maquillar el 5% en 2026, sino si será capaz de reactivar su demanda interna sin asumir riesgos financieros mayores. Porque una economía que solo crece hacia fuera acaba encontrando límites, y China empieza a estar peligrosamente cerca de ellos.

Por otro lado, si se analiza el gasto en I+D (tanto total como por sectores) la conclusión es inequívoca. China ha reducido de forma drástica la distancia con EEUU. Las empresas chinas invierten ya casi tanto como las estadounidenses, el gasto gubernamental se ha disparado y las universidades destinan recursos que hace solo una década eran impensables. El resultado es un ecosistema científico-tecnológico en rápida expansión: más laboratorios, más patentes, más centros de excelencia y más talento que decide quedarse.

Este viraje no es espontáneo. Es una estrategia de largo plazo cuyo objetivo es claro: dejar de depender de tecnología extranjera y dominar las industrias críticas del futuro. Inteligencia artificial, biotecnología, energías limpias, vehículos eléctricos, computación avanzada, materiales estratégicos… China quiere liderarlo todo. Y la inversión masiva en I+D es el puente que está construyendo hacia ese liderazgo.

Mientras tanto, EEUU conserva fortalezas evidentes: universidades punteras, ecosistemas innovadores únicos y un sector tecnológico de vanguardia. Pero la brecha se estrecha, y lo hace justo en el momento en que la relación entre ambas potencias vive uno de sus periodos más tensos. Ya no se trata solo de quién produce más, sino de quién innova más… y eso es lo que define el poder en el siglo XXI.

"La pregunta clave es cómo responderá Occidente a un competidor que ya no compite por volumen, sino por frontera tecnológica, y que avanza con una determinación difícil de igualar. Porque cuando la innovación se convierte en el terreno de juego, quien marque el ritmo no solo transformará su economía: reescribirá el equilibrio global de poder", opina el analista Pablo Gil en The Trader.

Además, China acaba de superar por primera vez un superávit comercial anual de más de un billón de dólares. Es un hito económico, pero sobre todo una señal de que el mundo entra en una fase mucho más tensa en lo comercial, lo industrial y lo geopolítico. Mientras sus exportaciones a EEUU se hunden (un 29% menos interanual en noviembre), Pekín ha desviado su producción hacia Europa, África y Asia con una rapidez que está alterando el equilibrio global.

Este impulso no se explica únicamente por competitividad: también influye un yuan que, ajustado por inflación, está en su nivel más débil en más de una década. El FMI ya ha señalado que esta depreciación real está amplificando los desequilibrios y reforzando la posición exportadora china. En otras palabras: China vende más porque vende muy barato, y porque su aparato industrial puede escalar a velocidades que Occidente ya no puede igualar.

Europa lo siente especialmente en un sector emblemático: la automoción. La avalancha de vehículos eléctricos chinos está generando un déficit estructural que amenaza a la industria europea. Es un choque frontal entre la mayor potencia manufacturera del mundo y un continente que intenta defender su base industrial con herramientas que llegan tarde.

El movimiento de fondo no se limita a Europa. Incluso aliados tradicionales de China en materia comercial empiezan a virar. México ha introducido nuevos aranceles sobre productos asiáticos para proteger su industria local y evitar convertirse en una vía indirecta de entrada al mercado estadounidense. Es un gesto que muestra cómo la presión de Washington y el rediseño de las cadenas de suministro están reconfigurando el mapa comercial norteamericano.

Pekín, lejos de moderarse, acelera. Está preparando hasta 70.000 millones$ en incentivos para reforzar su industria de chips, una apuesta estratégica en su disputa tecnológica con Estados Unidos. El mensaje es claro: China no piensa renunciar a liderar la próxima fase industrial, ni en vehículos eléctricos, ni en baterías, ni en semiconductores.

"Con un superávit récord, un yuan débil, un aparato industrial respaldado por el Estado y una capacidad extraordinaria para recolocar exportaciones, China no solo resiste la presión estadounidense: está moldeando el nuevo orden económico. La pregunta ya no es si la globalización se fragmenta, sino a qué velocidad va a ocurrir", apunta Pablo Gil.

Lo relevante no es solo que China exporte más, sino que lo haga en un mundo cada vez menos dispuesto a absorberlo sin fricciones. "Mi impresión es que entramos en una fase donde la eficiencia deja paso a la geopolítica. El comercio ya no se decide solo por precios y costes, sino por bloques, seguridad y poder. Y ese cambio tendrá consecuencias profundas para Europa y para el crecimiento global", advierte.

El escaparate de Shanghai

Shanghái no es una excepción dentro de China. Es un adelanto. Un escaparate cuidadosamente construido de lo que el país aspira a ser en el mundo y, sobre todo, de cómo quiere competir por la hegemonía global frente a EEUU. No es una ciudad especializada en un único sector, sino ante un ecosistema completo donde conviven manufactura avanzada, tecnología, comercio, finanzas y servicios a una escala que solo unas pocas metrópolis del planeta pueden igualar. 

Con casi 30 millones de habitantes, Shanghái genera un PIB superior al de muchos países desarrollados y lo hace desde una estructura económica muy reveladora: más del 60 % procede de los servicios, con más de dos billones$ anuales. Exactamente, el mismo patrón que vemos en las grandes ciudades estadounidenses más avanzadas.

El puerto con mayor tráfico de contenedores del mundo la sitúa en el centro de las cadenas globales de suministro. El comercio supera los 195.000 millones de dólares al año, con una clara orientación hacia maquinaria y electrónica. La industria no ha desaparecido, pero ha evolucionado hacia sectores de alto valor añadido: automoción, biomedicina, aeroespacial, inteligencia artificial y semiconductores.

La mega factoría de Tesla produce allí más de un millón de vehículos al año, mientras que SAIC lidera el mercado chino en un país donde se fabrica uno de cada tres coches del mundo.El verdadero salto diferencial está en la tecnología. Software, microelectrónica, circuitos integrados e IA aportan más de 120.000 millones de dólares al PIB de la ciudad. El clúster Shanghái–Suzhou figura entre los cinco mayores nodos tecnológicos del planeta. Cada mes se instalan nuevas sedes de multinacionales y centros de I+D. Cada día nacen cientos de empresas tecnológicas. Es exactamente el tipo de densidad innovadora que se asocia a Silicon Valley, Boston o Seattle. 

Pero nada de esto es improvisado. El punto de inflexión llegó en los años noventa, cuando Pudong fue declarada zona económica especial. Desde entonces, Shanghai funciona como laboratorio: muchas de las políticas que luego se extienden al resto del país se prueban primero aquí. Pero Shanghái no es solo economía. Es también símbolo. Allí nació el Partido Comunista Chino en 1921 y hoy conviven la memoria revolucionaria, el consumo de lujo, la vigilancia tecnológica y una ambición global cada vez más explícita. No es la capital política —ese papel sigue siendo de Pekín—, pero sí la vitrina más sofisticada del poder chino.

Y aquí está la clave. Cuando Xi Jinping habla de modernización, autosuficiencia tecnológica y liderazgo global, Shanghai es el modelo que tiene en mente. Una ciudad capaz de competir de tú a tú con las grandes urbes de Estados Unidos en infraestructura, innovación, servicios financieros y capacidad industrial, sin renunciar al control político ni a una estrategia de largo plazo.

La pugna por la hegemonía mundial no se está librando solo en términos militares o comerciales. Se libra en ciudades como Shanghái. Si China consigue replicar este modelo en otros grandes polos urbanos y sostenerlo en el tiempo, la comparación con Nueva York, San Francisco o Chicago dejará de ser retórica. Será estructural. Y eso demuestra que hay una auténtica batalla por cambiar el equilibrio de poder del mundo que viene.

28Jan

La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist en Columbia Threadneedle Investments, avisa: "Si echamos la mirada atrás desde la década de 1950 hasta 2018, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, empezó a hablar por primera vez de impulsar medidas relacionadas con el comercio, la tasa arancelaria efectiva media de EEUU se situaba en torno al 4%. De hecho, entramos en 2025 con una tasa arancelaria efectiva del 2,5%, pero terminamos el año en el 14,4%. A pesar del ruido en torno a “TACO”(Trump Always Chickens Out) y la sugerencia de que estas políticas realmente no llegan a término, el mundo opera ahora en el régimen arancelario más elevado de los últimos 70 años".

"Esperamos que los aranceles sigan vigentes durante un periodo prolongado", pero al mismo tiempo este experto recuerda que alrededor de dos tercios de estos gravámenes se imponen en virtud de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA). Esta ley suele reservarse para acontecimientos de seguridad nacional. Si se eliminasen los aranceles de la IEEPA, la tasa arancelaria efectiva de EEUU caería a alrededor del 8%. Los ingresos del Gobierno estadounidense caerían de unos 2,3 billones$ a 1,2 billones. Para los hogares, el impacto negativo de algo más de 1.200 dólares se reduciría a alrededor de600 dólares y el lastre arancelario sobre el PIB de aproximadamente el 0,4% se convertiría en un impulso positivo del 0,1%. 

Incluso si el Tribunal Supremo acabase dictaminando que los aranceles son ilegales bajo la IEEPA, la Administración Trump todavía dispondría de otras opciones para imponer estas medidas a sus socios comerciales.

Entonces, ¿qué aprendimos con la marcha atrás de EEUU sobre las amenazas arancelarias a Groenlandia? Hay tres maneras de responder o hacer frente a los aranceles:

  • En primer lugar, aceptarlos: una postura que apacigua a la Administración. Lo vimos el año pasado cuando la UE aceptó una tasa arancelaria del15% sobre la base de que continuaría el apoyo estadounidense a Ucrania.
  • La segunda respuesta es contraatacar, una estrategia adoptada por China, que fue la única gran potencia económica en imponer sus propios aranceles de represalia. Esos movimientos acabaron dando lugar a un acuerdo, pero solo después de una breve - aunque significativa - guerra comercial. 
  • una reacción importante de los mercados financieros que frene ,la medida, como sucedió con Groenlandia

Desde el punto de vista político, el resultado de estos acontecimientos es una nueva pérdida de confianza entre EEUU y Europa. En el lado positivo, sin embargo, la OTAN permanece intacta y quizá desde la perspectiva estadounidense se haya producido una toma de conciencia de que la estabilidad de la OTAN es más importante para la seguridad nacional que adquirir Groenlandia.

El ánimo en los mercados financieros está algo alterado, y se ve reflejado en el oro cotizando en o cerca de máximos históricos. Las amenazas arancelarias no han desaparecido y Trump amenazó con un arancel del 100% a Canadá; el tiempo dirá si esa retórica gana tracción.

"A pesar de una geopolítica inquietante, el telón de fondo económico sigue siendo sólido, con un repunte cíclico impulsado por el estímulo fiscal y una política monetaria favorable", concluye.

Evli: el apaciguamiento europeo fracasa con Trump

Para Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist y Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli, Groenlandia ha demostrado que la política de apaciguamiento que ha practicado Europa hasta la fecha ha resultado un fracaso, y que Trump sin duda obtendrá las ventajas en recursos y seguridad de persigue: "Los acontecimientos recientes relacionados con Groenlandia demuestran que la política exterior europea de apaciguar, en lugar de enfrentarse al presidente de EEUU, Donald Trump, puede haber resultado contraproducente. En un mundo dominado por Trump, Putin y Xi, los débiles son presa fácil, a pesar de los valores e historia compartidos. Europa es vista como débil en Washington y, por tanto, sujeta a nuevas exigencias. La crisis de Groenlandia es una crisis de identidad europea.

Trump ha insistido repetidamente en que EEUU debería poseer Groenlandia y ha dejado claro su disposición a comprar o adquirir la isla por otros medios. Trump ya hizo propuestas en su anterior administración en 2019, pero esta vez el tono ha cambiado claramente. Dinamarca y Groenlandia han dejado claro que Groenlandia no está en venta y que están dispuestos a satisfacer las demandas estadounidenses de seguridad o recursos estratégicos.

En un giro irónico, ocho naciones europeas—Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos—desplegaron tropas en Groenlandia bajo la operación “Resistencia Ártica”. Sobre el papel, la medida pretendía abordar una preocupación clave de EEUU: que Europa no era capaz de garantizar la seguridad de Groenlandia. 

Sin embargo, Trump interpretó el movimiento como un desafío y lo utilizó como pretexto para aumentar la presión. Un Trump enfurecido impuso aranceles crecientes a estos ocho países europeos hasta que se firme un acuerdo para la adquisición total de Groenlandia. Los aranceles comienzan en un 10% el 1 de febrero de 2026 y aumentan automáticamente al 25% el 1 de junio de 2026 si no se alcanza un “acuerdo de compra”.

No es la primera vez que Groenlandia está en el centro de disputas geopolíticas. Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU, bajo el presidente Harry S. Truman, comprendió que, en caso de guerra nuclear con la Unión Soviética, la distancia más corta entre ambas potencias era sobrevolando Groenlandia con bombarderos. Por ello, EEUU necesitaba Groenlandia para apoyar su flota de bombarderos y como medio para detectar y derribar bombarderos soviéticos.

EEUU ofreció en secreto a Dinamarca 100 millones$ en lingotes de oro por la isla. Entonces, como ahora, Dinamarca rechazó rotundamente la compra. También entonces, Dinamarca estaba dispuesta a atender las preocupaciones militares estadounidenses. El Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951 permitió a EEUU establecer “áreas de defensa”, especialmente la Base Aérea de Thule (ahora Base Espacial Pituffik), y tener acceso militar permanente y control de seguridad.

En su apogeo, a finales de los años 50 y 60, tras la construcción de Thule, había entre 10.000 y 12.000 soldados estadounidenses en Groenlandia operando 17 bases principales. Groenlandia servía como punto principal de repostaje y escala para bombarderos B-52 armados con armas nucleares. La tecnología y los misiles intercontinentales acabaron reemplazando a las flotas de bombarderos; hoy en día, hay aproximadamente 150–200 efectivos estadounidenses en Groenlandia.

El interés de EEUU por Groenlandia es doble: seguridad y recursos estratégicos. En cuanto a seguridad, el papel de Groenlandia ha pasado de ser una base flotante de bombarderos a un nodo vital del sistema de defensa antimisiles. Al igual que Dinamarca atendió las necesidades de defensa de Truman, está claro que Dinamarca y Groenlandia están dispuestos a atender las necesidades de Trump. De hecho, la economía estancada de Groenlandia probablemente agradecería el impulso de infraestructuras que supondría la construcción de estaciones de radar y silos de interceptores por parte de EEUU.

Trump también quiere Groenlandia por sus recursos estratégicos. La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos. EEUU insiste en que quiere impedir que China desarrolle minerales de tierras raras en Groenlandia. Actualmente hay dos grandes yacimientos mineros no operativos: Tanbreez, respaldado por EEUU, y Kvanefjeld, vinculado a China. Sin embargo, EEUU ya ha conseguido bloquear el proyecto chino haciendo que Groenlandia lo detenga alegando que el yacimiento es rico en uranio. Groenlandia ya ha demostrado que EE. UU. puede obstaculizar a sus rivales si así lo desea.

En el caso de Groenlandia, es difícil encontrar algún electorado relevante que apoye una toma de control, especialmente si implica el uso de la fuerza. En encuestas de Quinnipiac, ABC News e Ipsos, entre el 86 y el 91 % de los estadounidenses se oponen al uso de la fuerza militar para tomar Groenlandia. Dentro del movimiento MAGA, la mayoría apoya “America First”, que tradicionalmente significa no involucrarse en aventuras extranjeras. La única parte interesada en tomar Groenlandia sea el propio Trump. Dado que las demandas de seguridad y recursos estratégicos de EE. UU. ya pueden ser satisfechas, su motivo podría ser simplemente el legado. Quiere dejar su huella en la historia añadiendo un gran territorio a EEUU. Como no ha conseguido atraer a Canadá, Groenlandia podría ser la siguiente mejor opción.

La política europea de apaciguar a Trump parece haber fracasado. Europa estaba dispuesta a acomodar a Trump y evitar una guerra comercial por temor a que EEUU retirara su apoyo a Ucrania. Ahora Europa podría estar pagando el precio por parecer débil, y Trump ha vuelto a por más. Los europeos están más que dispuestos a ofrecer a EEUU un acuerdo que satisfaga sus demandas de seguridad y recursos.

Natixis: India, la mejor oportunidad para la UE

India y la Unión Europeahan cerrado al fin un ambicioso acuerdo de libre comercio que redefine el mapa de las alianzas económicas globales. Llamado “la madre de todos los acuerdos” por sus enormes cifras, podría duplicar las exportaciones de la UE para 2032 y recortar 4.000 millones€ anuales en aranceles. En este contexto, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis CIB, considera que “India no es solo una alternativa, sino que es la mejor oportunidad de Europa para liberarse de la dependencia excesiva de China, especialmente ahora que el mercado de Pekín se vuelve más arriesgado con guerras comerciales y disrupciones en las cadenas de suministro”. Además, también argumenta importantes implicaciones del TLC para España como: 

  • Este acuerdo podría potenciar las exportaciones españolas en sectores como el aceite de oliva, el vino y la maquinaria, donde ya hemos visto un crecimiento del 30% en el comercio bilateral desde 2020, posicionando a Madrid como una puerta de entrada clave de la UE a Asia del Sur y reduciendo la vulnerabilidad ante la coerción económica china.
  • Nuestros gigantes automovilísticos como SEAT y las empresas de energías renovables podrían inundar el mercado indio, creando empleos en casa y compensando nuestra desaceleración doméstica, todo mientras forjamos un bloque comercial que rivaliza con el duopolio EE.UU.-China.
  • Es una jugada geopolítica audaz para contrarrestar el dominio de China en Asia, de la que Europa, incluida España, no puede quedarse al margen. Para los españoles, significa fortalecer nuestras rutas comerciales mediterráneas y atraer inversión directa india en turismo e infraestructuras, convirtiendo amenazas potenciales como los aranceles estadounidenses en oportunidades para una postura de la UE más independiente.
  • Para 2030, la economía india podría eclipsar a la alemana, ofreciendo un motor de crecimiento que se alinea con nuestros objetivos de transición verde. España podría aprovechar esto para crear un puente trilateral -UE-India-Latam- que amplifique nuestra influencia global y asegure una prosperidad sostenible en medio del proteccionismo creciente.

 Unido a esto, García Herrero explica que, aunque el Acuerdo de Libre Comercio UE-India es un cambio de juego, “está lejos de ser perfecto”. Denuncia la falta de protecciones sólidas para los inversores europeos y españoles y, en su opinión, “expone a las empresas de la UE a los caprichos regulatorios impredecibles de India, potencialmente ahuyentando a compañías españolas en telecomunicaciones, renovables o infraestructuras que necesitan garantías férreas para comprometerse a largo plazo y expandir sus operaciones en un mercado con tanto potencial”. 

También critica que se excluya a sectores clave como agricultura y lácteos, ya que para España significa “ganancias limitadas en la exportación de productos sensibles donde los aranceles siguen siendo una barrera” y argumenta que “es una oportunidad perdida para inundar el mercado de la clase media india”. Además, lamenta la ausencia de estándares laborales y ambientales ejecutables, un compromiso que “socava la agenda comercial basada en valores de Europa”. 

Así, para la experta, este TLC “es una espada de doble filo que promete un renacimiento económico, pero exige vigilancia en la implementación”. Una razón por la que “Madrid debería presionar a Bruselas para un cierre rápido de los pactos de inversión para salvaguardar las inversiones españolas en India, ya que, de lo contrario, corremos el riesgo de un acuerdo desequilibrado que favorezca el proteccionismo indio sobre nuestro ethos de mercado abierto”.

27Jan

Las permanentes rectificaciones de Trump debilitan al dólar, hacen reaccionar a Europa, con el acuerdo comercial con India, y provocan que los analistas recomienden infra ponderar la renta variable de EEUU.

Miguel Ángel Valero

A Donald Trump se le acumulan los problemas en estos primeros compases del segundo año de su nueva etapa al frente de la Casa Blanca. Las tensiones en Minesota por las polémicas y sangrientas acciones de la ICE han desencadenado una inesperada carambola política. Tras la aprobación de la extensión del Obamacare, parecía que la nueva votación presupuestaria –clave para evitar otro cierre del Gobierno, pospuesto ahora hasta el 31 de enero– contaba con suficiente respaldo. Sin embargo, los demócratas, en bloque, anunciaron que no apoyarán la partida destinada al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende la financiación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Su apoyo queda condicionado a la adopción de medidas que refuercen la supervisión sobre las actuaciones de los oficiales del ICE, entre ellas la prohibición de operar con el rostro cubierto, la obligación de llevar identificación visible, un mayor uso de cámaras corporales, más garantías legales para los detenidos, entre otras.

Queda por aprobar cerca del 60% del presupuesto federal, lo que deja a organismos como el Departamento de Trabajo o el Pentágono expuestos a las consecuencias de una nueva paralización administrativa. 

Los demócratas plantearon separar la partida del DHS del resto del paquete presupuestario para evitar un cierre tan amplio, pero las cámaras permanecen inactivas esta semana y cualquier modificación debería tener una votación separada. 

En caso de cierre, volverían a producirse vacíos en los datos de inflación debido al cese de actividad del BLS (Bureau of Labor Statistics). No obstante, seguirían publicándose las cifras de PIB y del deflactor del consumo, ya que la BEA (Bureau of Economic Analysis) pertenece a otra agencia que sí dispone de financiación. 

En caso de que la paralización se prolongue, también podría complicarse el arranque de la campaña de la Renta en EEUU que precisamente se inició el 26 de enero.

 Ante este escenario, Trump ha optado por rebajar la presión en Minesota, enviando a Tom Homan para liderar los comandos del ICE. El nuevo líder siempre ha planteado un enfoque más metódico, priorizando arrestos de inmigrantes con antecedentes penales y evitando operativos masivos y caóticos. Asimismo, el presidente está negociando con el gobernador del estado un mayor apoyo de las fuerzas de seguridad locales, con el fin de reducir el despliegue de los miembros del ICE. 

Este nuevo frente político interno ha tenido un claro impacto financiero: el dólar se ha debilitado durante las dos últimas sesiones, acercándose a la parte alta de nuestro rango. También las Bolsas americanas no se inmutan ante el aumento de la incertidumbre y no deberían sufrir impactos significativos incluso si se materializa un cierre del Gobierno –en el último precedente, los índices continuaron marcando máximos–. Tampoco se prevén tensiones en la deuda soberana, cuyo riesgo se mantuvo estable durante el cierre de otoño. En contraste, el oro continúa batiendo récords respaldado por el repunte de la inestabilidad política.

Europa reacciona con "la madre de los acuerdos comerciales": India

Trump ha vuelto a lanzar una amenaza arancelaria: reestablecer del 15% al 25% los aranceles aplicados a Corea del Sur –incluidos los automóviles– debido al retraso en el proceso legislativo surcoreano para aprobar el acuerdo alcanzado por ambas partes el pasado octubre. Por su parte, Corea del Sur informó que aún no ha recibido ninguna notificación formal ni una explicación detallada de EEUU, pero el ministro de Industria planea viajar allí lo antes posible para abordar el asunto con el secretario de Comercio estadounidense.

Mientras, Europa reacciona. El primer ministro indio, la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo han anunciado el acuerdo de libre comercio entre India y la Unión Europea, poniendo fin a unas negociaciones que se han prolongado durante casi dos décadas. El avance refleja la acelerada reconfiguración del comercio global en un contexto marcado por los aranceles de la Administración Trump: India soporta actualmente un gravamen del 50% por parte de Washington y la UE, del 15%.

El pacto prevé la reducción de los aranceles aplicados a la mayoría de los bienes de consumo e industriales intercambiados entre India y la UE. Para India, el acuerdo presenta especial importancia: en 2024 destinó a la UE el 18% de sus exportaciones y podría obtener una ventaja competitiva en sectores intensivos en mano de obra, como el textil y el calzado, que han sido especialmente afectados por los aranceles estadounidenses.

Desde la perspectiva europea, India representa un peso reducido –solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático–, por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio. La Comisión Europea estima que la UE duplicará sus exportaciones de bienes hacia el país asiático para 2032. En particular, saldrán beneficiados sectores como el automovilístico –con acuerdo de tarifas preferenciales a 250.000 vehículos– y el vitivinícola –con reducción de aranceles de 150% a 20%–.

Por otro lado, la Unión Europea ya ha dado el paso final para oficializar la prohibición de gas ruso a partir de finales de 2027, que, a diferencia de las sanciones, se trata de una normativa permanente. Las importaciones a la UE tanto de gas como de petróleo ruso han disminuido considerablemente en los últimos años. Sin embargo, mientras que las importaciones de petróleo han pasado a representar menos del 3% en 2025, Rusia sigue siendo el origen del 13% de las importaciones de gas de la UE.

Las nuevas compras deberán cesar seis semanas después de que la regulación se publique en el Diario Oficial de la UE (DOUE). Por su parte, los contratos ya vigentes dispondrán de un período transitorio: hasta comienzos de 2027 para las importaciones de gas natural licuado y hasta el otoño de 2027 para las procedentes de gasoductos.

Crédito y Caución: los aranceles pasan factura al sector farmacéutico

Pero los aranceles siguen pasando factura. El sector farmacéutico sufrirá este año una caída de 8 puntos en la producción y situarse en un tímido 1,6%, después de aumentar un 9,1% en 2025 por la anticipación de compras que se produjo para evitar los nuevos aranceles, advierte un informe de Crédito y Caución.

Aunque EEUU ha concedido exenciones a la mayoría de los principales productores farmacéuticos y se han negociado límites máximos arancelarios con los países, sigue existiendo el riesgo de que se produzca otra escalada arancelaria después de que el presidente norteamericano anunciase tasas del 100% a productos farmacéuticos de marca o patentados que no se fabriquen allí.

Otro de los factores perturbadores para el sector es la previsión de caída de las patentes, ya que los medicamentos más vendidos en oncología, inmunología y metabolismo se enfrentan a la pérdida de exclusividad en los próximos años. De hecho, se estima que las 15 patentes más importantes expirarán en la próxima década. Por otra parte, los recortes en el gasto sanitario que están llevando a cabo algunos países podrían afectar a la inversión en I+D, dado el elevado coste que supone el desarrollo de nuevos medicamentos. En el caso de Europa, el informe de la aseguradora de Crédito prevé una fuerte ralentización de la producción, que caerá al 3,7%, después de cerrar 2025 con un crecimiento del 21,6% por la anticipación de compras, lo que benefició especialmente a Irlanda (41%).

Actualmente, los aranceles sobre los productos farmacéuticos de la Unión Europea siguen limitados al 15%. El Reino Unido ha conseguido un arancel del 0% para las exportaciones a EEUU, a cambio de una importante concesión en el precio de los medicamentos.

Las perspectivas de demanda de productos farmacéuticos en Europa son sólidas, tanto a medio como a largo plazo, debido al envejecimiento de la población. Sin embargo, las empresas se enfrentan a desventajas competitivas, ya que cada vez hay más compañías de este sector que invierten en EEUU y en China, lo que acaba repercutiendo en el desarrollo de proyectos de innovación o ensayos clínicos. Además, existe una presión permanente por parte de las autoridades sanitarias para que se reduzcan los precios de los fármacos y medicamentos, lo que puede acabar afectando a los márgenes comerciales. 

El sector farmacéutico se beneficia de factores sociodemográficos que impulsan su actividad, como el envejecimiento y el aumento de sobrepeso de la población, que impulsarán la demanda de productos especializados de alto valor añadido destinados a enfermedades crónicas, así como de medicamentos genéricos. Sin embargo, muchas empresas tendrán que rediseñar sus estrategias para poder hacer frente a la errática política comercial de EEUU, bien realizando importantes inversiones para trasladar sus fábricas a suelo norteamericano para evitar los aranceles, o bien ajustando costes o márgenes, en el caso de tener que soportar las nuevas tasas.

Lombard Odier infra pondera renta variable de EEUU

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a febrero de 2026, elaborado por el Equipo de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, apunta que "a pesar de un giro impredecible en la política económica estadounidense, seguimos esperando un crecimiento global moderado en 2026".

Mantenemos una orientación moderadamente pro-riesgo en las carteras. Sobre ponderamos renta variable a través de mercados emergentes, apoyados en mejores perspectivas de crecimiento y valoraciones atractivas, y conservamos una posición neutral en renta fija global. Prevemos una mayor debilidad del dólar estadounidense y mantenemos nuestra sobre ponderación en oro, donde anticipamos nuevas subidas.

En mercados desarrollados, mantenemos la infra ponderación en EEUU y nuestra preferencia por la renta variable suiza, junto con una visión neutral sobre Europa y Japón. Dentro de nuestra sobre ponderación en mercados emergentes, mejoramos nuestra visión sobre China e incorporamos Sudáfrica como mercado preferido, junto con Corea e India, mientras que Taiwán e Indonesia se sitúan entre los menos preferidos.

Dentro de nuestra visión neutral en renta fija global, seguimos favoreciendo la deuda de mercados emergentes frente a la de los desarrollados. Mantenemos una posición neutral en crédito corporativo y, en deuda soberana —donde seguimos infra ponderados— vemos mayor valor en los Gilts británicos frente a los Treasuries estadounidenses y los Bunds alemanes.

Reiteramos nuestra visión positiva sobre el oro y elevamos nuestro objetivo a 12 meses hasta los 5.200$ por onza. Esperamos una mayor depreciación del dólar estadounidense, especialmente frente al euro, divisas sensibles al riesgo, divisas ligadas a materias primas y monedas de mercados emergentes.

UBS: incremento de la exposición en renta variable

El UBS CIO Daily cree que los mercados pueden seguir subiendo pese a la volatilidad: "Aunque es probable que haya volatilidad a corto plazo, mantenemos una visión global positiva sobre los activos de riesgo, apoyada en un crecimiento sólido de los beneficios y en las expectativas de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Creemos además que una cartera diversificada ayudará a los inversores a afrontar los mercados con mayor confianza".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Aunque seguimos recomendando que los inversores infra ponderados en renta variable aumenten su exposición en un contexto de rally cada vez más amplio, también creemos que construir una cartera bien diversificada entre clases de activos, regiones y sectores sigue siendo fundamental. Vemos valor en los bonos de calidad, el oro y las estrategias de preservación de capital”.

“Como en otros ciclos de innovación del pasado, esperamos que el liderazgo dentro de la IA pase de las compañías que han hecho posible su despliegue a aquellas capaces de aplicar la tecnología para generar ingresos”, añade.

“Tras el reciente rally del franco suizo, nos gusta tomar posiciones en EUR/CHF a los niveles actuales y aprovechar posibles repuntes del franco suizo frente al euro y el dólar”, señalan Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, estrategas de UBS Global Wealth Management. “El EURCHF ha caído hasta 0,92 en un contexto de tensiones geopolíticas que favorecen a las divisas refugio como el franco suizo. No esperamos que el cruce se mantenga en estos niveles, ya que el crecimiento europeo debería mejorar y los flujos defensivos hacia el franco perder fuerza”, explican. “Esperamos que el USDCHF se mueva en torno a 0,79 este año, apoyado en la ventaja de carry del dólar y en un crecimiento global sólido. Tras el reciente retroceso del USDCHF, nos gusta vender el riesgo a la baja en el cruce”, insisten.

“Los precios de la plata están subiendo con fuerza. Son posibles nuevas subidas, aunque los niveles elevados podrían reducir la demanda a largo plazo”, aporta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

Alvarez&Marsal: Europa tiene valoraciones atractivas frente a EEUU

El área de Valuations de Alvarez & Marsal, con el Managing Director Manuel Cortés, el Director Jerónimo Blázquez y el Senior Associate Enrique Andrés, ofrece un informe que  muestra que, mientras EEUU cotiza en múltiplos elevados con una prima de riesgo implícita en mínimos históricos, Europa presenta valoraciones más prudentes con un diferencial positivo frente a los bonos soberanos, y que el IBEX 35 alcanza máximos históricos impulsado por la mejora de beneficios:

  • El S&P 500 estadounidense cotiza a un múltiplo EV/EBITDA de 18,7x, muy por encima de su promedio de los últimos 10 años (14,7x), impulsado por un grupo limitado de grandes compañías. La prima de riesgo implícita (IMRP) se sitúa en 2,3%, el nivel más bajo en 23 años. En Europa, los múltiplos permanecen más próximos a sus medias históricas, ofreciendo un diferencial positivo frente al bono español a 10 años (+0,7% en yield de flujo de caja libre).
  • Rendimiento sectorial en Europa: Los sectores con mejor desempeño durante el último año han sido Finanzas (+46,1%), Utilities (+30,5%) eIndustriales (+23,8%). En cambio, Consumer Discretionary (+2,7%),Communication Services (+4,6%) y Consumer Staples (+6,3%)registraron menor crecimiento, con una caída en EBITDA interanual especialmente significativa para Consumer Discretionary, afectado por la ncertidumbre comercial y el contexto macroeconómico adverso.
  • El IBEX 35 cerró 2025 en 17.308 puntos (sin dividendos), alcanzando máximos históricos. La ratio de precio-beneficio a futuro (forward P/E) alcanzó 14,9x, ligeramente superior al promedio de los últimos 30 años (13,5x). Esta evolución alcista se basa principalmente en la mejora de los resultados corporativos más que en una expansión de múltiplos.
  • Europa mantiene un diferencial positivo frente a la tasa libre de riesgo, con yield de flujo de caja libre +0,7%respecto al bono español a 10 años, mientras que EE.UU. presenta spreads negativos frente a sus bonos soberanos. La compresión en primas de riesgo, en particular en EEUU, limita el margen para errores de valoración y subraya la importancia de un análisis basado en los fundamentos.
22Jan

Más que tratar de anticipar conflictos geopolíticos, el inversor debe analizar si éstos realmente afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios y, por tanto, al precio de los activos donde ha colocado su dinero.

Miguel Ángel Valero 

Tras las amenazas, incluso en el Foro de Davos, de Donald Trump, una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia. El contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la isla de Dinamarca y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región ártica.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asegura que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que EEUU trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La integridad territorial y soberanía de la isla ártica ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la Unión Europea. 

The Trader: Europa parece dispuesta a responder

El analista Pablo Gil aporta su análisis en The TraderGroenlandia ha dejado de ser un asunto periférico para convertirse en el epicentro de un choque mucho más profundo entre EEUU y Europa. Lo que empezó como una presión política de Donald Trump para forzar la anexión de la isla se está transformando rápidamente en un conflicto comercial de gran escala que amenaza con dinamitar décadas de relación transatlántica.

La respuesta de Dinamarca fue internacionalizar el problema y llevarlo al terreno de la OTAN, solicitando una mayor implicación de la Alianza en el Ártico. A esa iniciativa se han sumado Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, enviando una señal política clara: Groenlandia es un asunto europeo y de seguridad colectiva.

Trump ha interpretado ese movimiento como un desafío directo. Su respuesta ha sido inmediata y previsible: aranceles. A partir del 1 de febrero ha amenazado con imponer un gravamen del 10% a las exportaciones de esos países, que subiría al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. No es una negociación comercial. Es un ultimátum político respaldado por coerción económica.

La novedad es que, esta vez, Europa parece dispuesta a responder. La Unión Europea estudia reactivar aranceles por valor de 93.000 millones€ sobre productos estadounidenses. Una medida que ya estaba aprobada, pero que nunca entró en vigor al alcanzarse el acuerdo con EEUU, pero que podrían volver a aplicarse de forma inmediata si Trump ejecuta su amenaza. 

Además, Bruselas valora contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Francia ha planteado activar el llamado instrumento anti-coerción, la herramienta comercial más potente de la UE y que nunca se ha utilizado. Su diseño no es defensivo, sino disuasorio: permite imponer aranceles, restringir inversiones, limitar el acceso al mercado europeo o vetar a empresas extranjeras en contratos públicos cuando un país utiliza el comercio como arma política. 

Pero la escalada no se queda ahí. Porque la UE ha congelado la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU el pasado verano, un pacto que ya en su momento fue muy criticado en Europa por ser claramente favorable a Washington. El Parlamento Europeo, con el apoyo de los principales grupos políticos, ha dejado claro que no seguirá adelante mientras continúe la amenaza arancelaria. Esta vez el mensaje es inequívoco: no habrá concesiones comerciales bajo chantaje.

Las consecuencias económicas pueden ser relevantes. Si Trump aplica el arancel del 25%, las exportaciones europeas a EEUU pueden caer hasta un 50%, con Alemania, Suecia y Dinamarca entre los países más expuestos. El riesgo llega además en un momento delicado, cuando las Bolsas europeas venían comportándose mejor que las estadounidenses gracias al aumento del gasto fiscal alemán, el impulso del rearme europeo y una política monetaria laxa que ha vuelto a situar los tipos de interés, en términos reales, en el 0%.

Todo esto revela un cambio de fondo. Ya no hablamos de fricciones comerciales clásicas ni de disputas arancelarias sectoriales. Estamos ante el uso explícito del comercio como herramienta de presión geopolítica para forzar decisiones territoriales y estratégicas. Y Europa empieza a asumir que ceder en este punto tendría un coste mucho mayor que responder al agresor.

"Cuando el más fuerte obtiene lo que quiere mediante la simple amenaza, la pregunta no es qué ha ganado hoy, sino qué exigirá mañana. Ese es el verdadero dilema al que se enfrenta Europa, que empieza a asumir que la ambición de Trump va mucho más allá de un conflicto puntual o de una negociación especialmente dura. Su forma de relacionarse con el mundo no distingue entre aliados y rivales, sino entre quienes hablan el lenguaje de la fuerza y quienes no", subraya Pablo Gil.

La paradoja es inquietante. El temor a enfrentarse de tú a tú con EEUU ha colocado a Europa en una posición de debilidad que Trump parece interpretar como una invitación a seguir apretando. Y eso explica por qué respeta a quienes se mantienen firmes (China, Rusia o incluso Corea del Norte) mientras desprecia a quienes confían únicamente en la contención y la diplomacia.

Hasta ahora, solo China se ha atrevido a plantarle cara, mientras que Putin se ha limitado a ganarse su favor con promesas que rara vez se materializan. La incógnita es si Europa será capaz de defender algunas líneas rojas, incluso asumiendo el coste que ello implique. Si lo hace, podrían darse dos efectos relevantes: que Trump empiece a respetar a la Unión Europea como un actor con peso real, y que el resto del mundo comprenda que, cuando se actúa de forma coordinada, aún existe margen para frenar al 'matón del barrio'. Porque no hacerlo suele tener una consecuencia clara: antes o después, el abuso deja de ser esporádico y pasa a ser permanente.

Investors Observer: empresas y consumidores de EEUU no quieren más aranceles

Un análisis de Investors Observer incorpora otro enfoque: Trump apaga, al menos de momento, el incendio provocado en el Foro de Davos y da marcha atrás en sus amenazas de aranceles adicionales a los países que enviaron soldados a Groenlandia ("un trozo de hielo", según el presidente de EEUU) no por la presión de los exportadores europeos, sino de las empresas y los consumidores estadounidenses, que soportarían "miles de millones$ en costos autoinfligidos".

Las empresas y los consumidores estadounidenses habrían soportado el 96 % de la carga arancelaria total: 26.780 millones$ de los 27 900 millones entre aranceles base y los aplicados por Groenlandia combinados.

33 estados de EEUU incluyen a uno o más de los ocho países europeos afectados por los aranceles entre sus cinco principales socios importadores, y habrían tenido que asumir 11.360 millones$ en costos arancelarios adicionales por Groenlandia entre febrero y diciembre de 2026. En estos 33 estados, las empresas y los consumidores estadounidenses habrían tenido que absorber 10.910 millones de dólares en costos arancelarios por Groenlandia en ese mismo período. 

Georgia, Carolina del Norte y Nueva Jersey habrían absorbido 7.000 millones$ en costos arancelarios combinados. 31 estados de EEUU incluyen a Alemania entre sus cinco principales socios importadores, con Maryland y Rhode Island como su número 1. En todo EEUU, la carga arancelaria total de Groenlandia para los estadounidenses habría sido de 31.880 millones de dólares entre febrero y diciembre de 2026.

Esto explicaría que Trump haya tenido que hacer un nuevo TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre se Acobarda), un acrónimo que cobró relevancia en mayo de 2025 tras la marcha atrás que hizo el presidente de EEUU tras proclamar en abril el Día de la Liberación Arancelaria.

Inversis: la volatilidad se puede trasladar a energía, inflación, y primas de riesgo

Inversis espera que la economía global crezca un 3,3% este año, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. El análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, plantea un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. 

En EEUU, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. El Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% este año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado. Observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste. La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. Por tanto, la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en EEUU, aunque presenta señales de estabilización. El comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que naciones periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%,actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras. En el caso venezolano, una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio de éstos por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. El escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año; y un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027 en el BCE.

En renta fija, Inversis sobre pondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo. En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infra pondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse deforma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

Lombard Odier: el miedo geopolítico es más rápido que su impacto real

El último Global CIO Viewpoint – The Intelligent Allocator, 'Geopolitical fear travels faster than capital', elaborado por Michael Strobaek (Global Chief Investment Officer) y Clément Dumur (Portfolio Manager) de Lombard Odier, se centra en cómo la creciente fragmentación geopolítica y el auge de la “geoeconomía” influyen en los mercados financieros, y por qué el miedo geopolítico suele transmitirse más rápido que su impacto económico real.

El modelo internacional basado en reglas propio de la era de la globalización ha evolucionado hacia un nuevo orden marcado por la geoeconomía y la autonomía estratégica. Pero, salvo que se produzcan disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el estrés geopolítico tiende a tener un impacto limitado y de corta duración en los precios de los activos.

Los inversores deben evaluar si los eventos geopolíticos generan restricciones económicas o de recursos relevantes y si afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios. En lugar de intentar anticipar shocks geopolíticos, la clave está en construir carteras resilientes, apoyadas en una asignación estratégica de activos robusta y de largo plazo.

UBP: cambios geopolíticos y carrera por dominar la IA, claves

El UBP Investment Outlook 2026 se centra en un contexto marcado por los cambios geopolíticos y la carrera estratégica por el liderazgo en inteligencia artificial (IA). Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala:Para nuestra perspectiva de inversión en 2026, hemos desarrollado nuestras convicciones en torno a dos fuerzas principales que están transformando la economía global. La reestructuración en curso del orden geopolítico mundial, junto con la carrera estratégica por el dominio de la IA, constituye la piedra angular de nuestro enfoque para la construcción de carteras este año. A medida que avanza 2026, la economía global entra en una transición clave, pasando de una resiliencia fragmentada a un crecimiento sincronizado, mientras la inflación retorna a un camino más normalizado y moderado”. Entre las cuestiones clave para este año:

  • Los ganadores a largo plazo de la inteligencia artificial
  • Una nueva era para la tecnología china
  • El auge de la demanda de energía
  • El acaparamiento de metales y minerales impulsa su demanda
  • Argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
  • El mercado alcista del oro continuará

Espera que la economía global crezca a un ritmo constante del 3,2% en 2026, con EEUU liderando con un crecimiento superior al 2%, respaldado por la actividad resiliente en Asia y una recuperación gradual en China. El inicio del año será más lento, con la actividad del primer trimestre todavía afectada por los efectos persistentes de los aranceles estadounidenses y los ajustes en las cadenas de suministro. No obstante, se espera que la actividad global se acelere a medida que avance el año. Alemania se encamina hacia una recuperación, mientras que se espera que Reino Unido y Japón registren un crecimiento moderado de alrededor del 1%. La zona euro, proyectada para crecer un 1,1% en 2026, se beneficiará de las medidas de estímulo económico en Alemania y del buen desempeño de sus países periféricos. "Nuestra perspectiva sobre la renta variable sigue siendo positiva, ya que se espera que las ganancias globales se aceleren y se expandan a lo largo de la cadena de valor de la IA, en particular a través del aumento de la demanda de electricidad, pero también en otros sectores tras tres años de un crecimiento deslucido fuera del sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, en un contexto de valoraciones elevadas, se requiere una mayor diversificación y una gestión de riesgos más disciplinada, incluyendo oportunidades tácticas", subraya.

Es probable que los bancos centrales mantengan políticas monetarias acomodaticias para sostener la actividad económica. En 2026, se espera que las reducciones de tipos de interés sean más significativas en las economías desarrolladas. Los bancos centrales de EEUU y Reino Unido podrían seguir una estrategia agresiva sobre los tipos clave, justificada por la debilidad de sus respectivos mercados laborales y una fuerte caída de la inflación. La mejora general de los fundamentales también favorece a la deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes, cuyo rendimiento superior debería mantenerse durante todo el año. "Mientras tanto, es probable que la trayectoria del oro se modere tras un repunte excepcional en 2025. No obstante, mantenemos una visión positiva de su tendencia secular al alza y su papel como componente fundamental de la diversificación de carteras”, añade.