El estudio ‘La industria española de Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica’, elaborado por EY, subraya que el sector afronta un ciclo inversor sin precedentes hasta 2035, y avisa de una posible brecha entre empresas "tractoras" (generalmente, las más grandes) y pymes, las limitaciones de capacidad productiva, la dependencia en tecnologías críticas y la necesidad de planificar y definir qué capacidades estratégicas debe desarrollar.
Este escenario se enmarca en la Estrategia Industrial Española de Defensa y en el esfuerzo inversor impulsado por el Gobierno para reforzar las capacidades del país, así como en la puesta en marcha de 35 nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM). Este impulso institucional acompaña la transición estratégica que afronta la industria y subraya la voluntad de consolidar un tejido industrial preparado para responder a los retos de seguridad actuales.
En este contexto, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, asegura que “España se encuentra ante una oportunidad histórica que no se aprovecha por inercia, sino mediante una política industrial de defensa definida con planificación, visión a largo plazo, coordinación institucional y una colaboración estrecha entre el sector público y el privado”. Y subraya la relevancia de las grandes empresas tractoras, como Indra o Navantia, “esenciales para liderar grandes programas e integrarse en consorcios internacionales”, cuya fortaleza “depende de una cadena de suministro robusta, innovadora y competitiva, en la que las pymes desempeñan un papel insustituible”.
Por su parte, el presidente de EY España, Federico Linares, subraya el papel de su entidad: "unimos al sector público y privado, a las empresas tractoras con las pymes, al mundo más tradicional con los actores más innovadores, al talento senior con el emergente y a la universidad con la experiencia empresarial para consolidar una industria más cohesionada y competitiva. Contribuir a esta transformación está alineado con ser una empresa humanista, pues la Defensa no es solo preservar territorios o fronteras, sino también unos valores y un modelo de vida que merecen ser protegidos con determinación”.
En esta línea, la socia responsable de Sector Público de EY España, Chus Escobar, insiste en que “España tiene la oportunidad de situar a la industria de Defensa en el centro de una transformación pública de gran alcance. Esta consolidación solo es posible con prioridades claras y una coordinación eficaz entre el Sector Público y la industria. El momento exige visión de Estado, decisiones estables y ecosistemas que integren innovación, talento y territorio. Cuando las políticas públicas y la capacidad del sector avanzan alineadas, el país progresa con mayor solidez y proyección".
Ignacio Niño, senior advisor de Sector Público de EY España y director del estudio cree que “la dinámica internacional está acelerando la competencia por capacidades críticas y redefiniendo la seguridad en Europa. España necesita posicionarse en esta transición, desarrollando tecnologías propias, fortaleciendo sus cadenas de suministro y participando activamente en los grandes programas cooperativos. Las decisiones que tomemos ahora condicionarán nuestra autonomía estratégica y nuestro peso geopolítico en la próxima década".
Las demandas de las empresas
- Mayor dotación de sus instrumentos financieros y mayor simplicidad en su funcionamiento: en lo relativo a las mayores dotaciones, este parece ser el camino marcado por el nuevo MFP 2028-2034, que prevé multiplicar por cinco los recursos destinados a la Defensa. El reto es, también, articular una mayor simplificación de los programas, lo que puede ser de especial relevancia para una mayor implicación de las pymes.
- Medidas de apoyo específico para incentivar la mayor participación de las pymes: se considera que la Comisión Europea puede jugar un papel clave a la hora de incentivar y animar una mayor participación de las pymes, dando respuesta a algunas de sus limitaciones más habituales. Se cita, por ejemplo, el incentivar la participación de éstas en los consorcios; lanzar plataformas de networking para facilitar la identificación de socios y la inclusión en consorcios; acompañamiento técnico para la integración de empresas en consorcios internacionales; o, el lanzamiento de programas de formación sectorial en normativa y oportunidades europeas. Algunas empresas han citado la posibilidad de constituir un programa de cobertura del riesgo de financiar a pymes a través de la cogarantía de préstamos bancarios a estas empresas del sector, facilitando que obtengan crédito en mejores condiciones.
- Fortalecer los programas de compras conjuntas e impulso a la estandarización: continuar con los esfuerzos de programas de adquisición cooperativa de equipamiento donde se exija participación de la industria europea en la fabricación. Ello asegurará mercado a nuestras empresas, a la vez que se reduce la dependencia de terceros países.
- Reforzar la preferencia por tecnología europea: establecer clausulas en las licitaciones que favorezcan soluciones desarrolladas en la UE, lo que mantendría más valor dentro de Europa y estimularía nuestra industria.
- Impulsar programas de generación del talento: trabajar a nivel de la UE, en coordinación con los Estados miembros en favor del talento en el sector de la industria de Defensa, impulsando programas de especialización en Defensa a nivel UE, con intercambios entre países, reconocimiento mutuo de certificaciones, titulaciones, habilitaciones de seguridad, etc. y creación de centros de excelencia europeos en la materia.
- Adaptación del régimen de Ayudas de Estado al nuevo contexto: modular temporalmente las normas de competencia para permitir que los gobiernos apoyen financieramente a sus industrias de Defensa (en especial cuando se trate de capacidades críticas alineadas con objetivos europeos), siempre asegurando la no vulneración del mercado interior.
- Programas de compras precomerciales conjuntas: cooperación entre varios países, incentivado por la Comisión Europea, con compromiso de compra de ciertas tecnologías si se desarrollan con éxito (digitalización, drones, municiones inteligentes, etc.). Ello aseguraría el retorno de inversión, favorecería una I+D+i de estímulo por resultado y generaría mercado a las empresas. Este tipo de garantía de demanda, con respaldo financiero de la UE, daría confianza a la hora de invertir en desarrollos ambiciosos.
- Reforzar el papel del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en apoyo del sector: las empresas ven muy positiva la dinámica reciente del BEI y piden continuar y reforzar este proceso, con mayores fondos y ampliando el alcance de sus intervenciones, en especial ante proyectos industriales estratégicos.
- Fortalecer la economía circular: a través de la creación de líneas específicas de ayuda para la innovación en reutilización, logística circular y gestión de activos obsoletos.
- Profundizar en los esfuerzos de simplificación y reducción de trámites y de fortalecimiento del mercado interior, eliminando barreras administrativas, para consolidar avances en la constitución de un auténtico mercado común de la Defensa.
- la relevancia de constituir una concienciación a nivel europeo sobre la importancia de la Defensa, más aún ante los riesgos actuales. Es claro que la identificación de esos riesgos y, con ello, la sensibilidad sobre la necesidad de reforzar la Defensa y la industria dista mucho de ser un factor homogéneo en el conjunto de la Unión. Esto es un factor muy limitante que debe ser corregido. Se anima a la Comisión Europea a una acción más decidida a nivel comunitario, de comunicación y sensibilización, sobre los riesgos comunes que encaramos, la necesidad de contar con capacidades de seguridad y de disuasión sólidas y de integrar y normalizar la Defensa como un factor de estabilidad y de garantía de nuestro modelo social.
