Miguel Ángel Valero
El dólar australiano (AUD) ha entrado en 2026 con un fuerte impulso. Desde principios de año, ha encabezado las clasificaciones de rendimiento, no solo frente al dólar estadounidense, sino también frente al euro. Esta fortaleza no se debe a un único factor, sino a una combinación de divergencias en la política monetaria, rendimientos relativamente atractivos, impulsos de las materias primas y una estabilización gradual en China.
Para los expertos de DWS, la política monetaria es el elemento central de esta historia. A principios de febrero, el Banco de la Reserva de Australia (RBA) aplicó una subida de tipos de 25 puntos básicos (pb), elevando el tipo de interés oficial al 3,85%. Más importante que la medida en sí fue el mensaje que la acompañó: el RBA dejó claro que, tras el aumento en la segunda mitad de 2025 hasta un 3,8% anual en enero, es probable que la inflación se mantenga por encima del rango objetivo del 2% al 3% durante más tiempo. Mientras que muchos otros bancos centrales están debatiendo nuevas bajadas de tipos o ya las están preparando, Australia sigue mostrando cautela, posicionándose de forma notablemente más restrictiva que la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central Europeo.
Esta divergencia en la política monetaria ha tenido implicaciones inmediatas para los mercados de divisas. Los tipos de interés más altos han vuelto a hacer que el AUD resulte relativamente atractivo como moneda que ofrece rendimiento. La ventaja del carry trade del dólar australiano ha mejorado notablemente. A principios de año, los mercados incluso descontaron temporalmente nuevas subidas de tipos por parte del RBA, lo que contribuyó a atraer flujos de capital internacional. Al mismo tiempo, los inversores especulativos invirtieron su posicionamiento: las posiciones cortas netas a finales de 2025 se convirtieron en claras exposiciones largas netas en febrero, una señal clásica del aumento de la convicción en la tendencia predominante.
El AUD también está recibiendo apoyo de las materias primas, aunque el panorama es mixto. El uranio destaca: los precios subieron considerablemente en enero, llegando en ocasiones a alcanzar valores de tres dígitos en dólares estadounidenses por primera vez desde principios de 2024. El respaldo político a la energía nuclear, las condiciones de escasez de la oferta y el aumento de la demanda a largo plazo han proporcionado un fuerte impulso y un viento a favor para Australia, como productor clave.
El panorama es menos claro para el mineral de hierro, cuyos precios han bajado recientemente debido a la menor demanda de acero por parte de China.
La moneda china es otro factor importante. Desde principios de año, el renminbi se ha apreciado modestamente. Esto ha tenido un efecto estabilizador en el conjunto del mercado asiático de divisas y también ha beneficiado al AUD, que los inversores suelen considerar un sustituto líquido de la exposición a China.
El contexto mundial también ha sido favorable para la moneda australiana. El dólar estadounidense es objeto de un escepticismo cada vez mayor, y no solo desde principios de año. Muchos inversores ya tenían grandes posiciones cortas en USD, lo que facilitó la apreciación de otras monedas cuando surgieron catalizadores locales positivos. En este contexto, la postura agresiva del RBA alimentó un mercado que ya se inclinaba hacia la fortaleza del AUD.
No obstante, siguen existiendo riesgos. La persistente debilidad del mineral de hierro, una desaceleración de la inflación más rápida de lo esperado o una respuesta más activa de China contra la apreciación de la moneda podrían lastrar el AUD. Además, el dólar australiano ya no pasa desapercibido: el posicionamiento se ha vuelto significativamente más alcista, lo que aumenta el riesgo de retrocesos a corto plazo.
"Podemos concluir que el buen comienzo de año del dólar australiano parece estar bien fundamentado", afirma Xueming Song, estratega de divisas de DWS. "La solidez de la política monetaria, los rendimientos relativamente atractivos, algunos impulsos positivos de las materias primas y un contexto más estable en China se están reforzando mutuamente en la actualidad", argumenta.
Mientras el Banco de la Reserva de Australia mantenga su postura restrictiva y las perturbaciones externas sigan siendo limitadas, hay buenas razones para esperar que el dólar australiano siga estando entre los relativos ganadores del universo del G10, aunque es poco probable que el camino a seguir esté libre de volatilidad.
"Además, consideramos que Australia, con su presupuesto equilibrado, su baja deuda, su superávit por cuenta corriente, su sistema financiero estable y la ausencia de problemas demográficos importantes, es un refugio potencialmente seguro en el actual entorno político y económico mundial", subraya el análisis de DWS.
