06 Oct
06Oct

Expertos reunidos por Ebury para analizar la importancia de la inclusión financiera como motor del crecimiento económico y social, aseguran que aspectos como la falta de conocimientos financieros, la brecha digital, las dificultades administrativas y la ausencia de acompañamiento continúan limitando las posibilidades de muchas personas para emprender y desarrollar proyectos empresariales sostenibles. A este respecto, proponen como fórmulas para superar estas barreras la combinación de financiación, formación, asesoramiento y una mayor colaboración entre empresas, administraciones públicas y organizaciones sociales.

La jornada organizada por la fintech global especializada en pagos internacionales y gestión del riesgo de tipo de cambio en el marco de la Semana de la Inclusión Financiera muestra que, si bien el acceso a financiación es necesario, éste, por sí solo, no garantiza el éxito de un proyecto.

Luis Merino, director general de Ebury en España, destacó que “la inclusión financiera no consiste únicamente en facilitar el acceso a productos y servicios financieros, sino también en eliminar barreras y proporcionar los conocimientos y herramientas necesarios para aprovechar las oportunidades que ofrecen”.

Avanzar hacia una inclusión financiera real requiere la implicación de distintos actores trabajando de forma coordinada. Las empresas pueden contribuir facilitando el acceso a herramientas financieras y tecnológicas; los organismos públicos, impulsando políticas y medidas que favorezcan un sistema financiero más equitativo, inclusivo y justo; y organizaciones sociales como Fundación Nantik Lum, proporcionando educación y salud financiera, así como acompañamiento a los emprendedores durante las distintas fases de sus proyectos.

La situación de partida, clave

Uno de los principales focos del debate fue la salud financiera como condición previa para emprender. Javier Comín, responsable de Autoempleo de Fundación Nantik Lum, explicó que detrás de las dificultades para poner en marcha un negocio existen con frecuencia factores que van mucho más allá de la financiación, circunstancias que pueden condicionar el proyecto, como la edad, el género, la condición migrante, la conciliación familiar, la estabilidad económica personal, la brecha digital o la falta de conocimientos financieros.

“Con frecuencia hablamos de financiación como el principal problema, pero antes de llegar a ese punto es necesario analizar la situación global de la persona”, señaló. Trabajar sobre esas circunstancias puede resultar incluso más relevante para la supervivencia del proyecto que disponer inicialmente de financiación.

El acompañamiento personalizado apareció como otra de las herramientas esenciales para favorecer el emprendimiento. En este sentido, Mónica Cuadra, consultora independiente y exresponsable de Medios de Pago de HSBC España, defendió la importancia de escuchar y analizar las circunstancias concretas de cada emprendedor: “Cada proyecto es diferente y cada emprendedor tiene necesidades distintas. El acompañamiento ayuda a resolver dudas, identificar necesidades y, sobre todo, a perder el miedo a dar el paso hacia la creación de una empresa”.

Este acompañamiento incluiría oportunidades de formación, mentoría y asesoramiento, imprescindibles para personas que cuentan con menor experiencia empresarial o parten de situaciones de mayor vulnerabilidad.

La digitalización también puede excluir. Jessica Alfaro, consultora de IFC, perteneciente al Grupo Banco Mundial, recordó que la brecha digital no afecta exclusivamente a las personas de mayor edad, sino también a colectivos que carecen de conocimientos tecnológicos, formación o acceso adecuado a herramientas digitales, y puede convertirse también en una nueva barrera para el emprendimiento. En este sentido, defendió una actuación coordinada entre instituciones financieras, empresas ,administraciones y organizaciones sociales. Las compañías pueden aportar conocimiento, recursos y experiencia, mientras que las administraciones tienen un papel relevante en la creación de entornos que generen confianza y faciliten la iniciativa empresarial.

La experiencia de los propios emprendedores puso de manifiesto cómo la complejidad administrativa durante la puesta en marcha de una actividad constituye otro de los obstáculos recurrentes para el emprendimiento. Marina Ferro, fundadora de Pintó Sandwichito, destacó la importancia de contar con ayuda durante los primeros pasos para interpretar trámites y normativa, una dificultad que puede resultar mayor para emprendedores procedentes de otros países. 

Por su parte, María Isabel García, fundadora de Impulso PYME 360, puso el acento en la formación digital y en la creación de redes entre emprendedores: Si queremos impulsar un crecimiento económico real, debemos invertir en laspersonas que generan actividad y empleo”.

Laura Mateus, Social ESG Specialist de Ebury y moderadora de la jornada, aseguró como conclusión de la jornada que “la inclusión financiera va mucho más allá del acceso a productos financieros. Se trata de proporcionar conocimientos y capacidades que permitan a las personas tomar decisiones informadas y desarrollar proyectos sostenibles”. Todo ello sin olvidar el papel principal de los propios emprendedores, protagonistas esenciales para impulsar el desarrollo económico y social y generar nuevas oportunidades de crecimiento.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.