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Más informaciónLos inversores están valorando las posibles implicaciones a más largo plazo de Muse de Meta para las empresas en áreas como los viajes en línea, los servicios financieros, los seguros y otros negocios de consumo basados en transacciones.
Miguel Ángel Valero
España afronta un nuevo escenario para la inversión en centros de datos. La disponibilidad real de capacidad eléctrica, las condiciones de acceso y conexión a la red y el coste de las infraestructuras necesarias para hacer efectiva esa conexión se han convertido en factores decisivos para determinar la viabilidad de nuevas inversiones A este escenario se suma el proyecto de real decreto sometido a audiencia pública por el Gobierno, actualmente en fase de tramitación, que plantea condicionar el otorgamiento y mantenimiento de los permisos de acceso y conexión a la red eléctrica al cumplimiento de determinados requisitos de sostenibilidad energética e hídrica y de soberanía digital.
Entre otras medidas, la propuesta establece que los centros de datos incluidos en su ámbito, aquellos cuya potencia de acceso sea igual o superior a 1 MW, deberán respaldar, hora a hora, al menos el 80% de su consumo eléctrico con nueva generación renovable, hasta que ésta supere el 90% del mix eléctrico. También incorpora nuevas exigencias en materia de eficiencia energética e hídrica.
El impacto de estas medidas dependerá tanto de las características de cada instalación como de la situación en la que se encuentre el proyecto. Para aquellos que todavía no hayan obtenido los permisos de acceso y conexión, las nuevas exigencias deberán incorporarse al diseño y a la evaluación económica de la inversión. Para los proyectos que ya disponen de permisos y han comprometido inversiones, pero todavía no se han conectado, el escenario puede resultar más complejo.
Según Javier García, socio de GTA Villamagna, “la proximidad a una subestación o la capacidad publicada para un nudo no deben confundirse con la obtención de los permisos de acceso y de conexión para la potencia que necesita el centro. El principal riesgo jurídico es comprometer la adquisición del suelo, la construcción o la financiación antes de obtener los permisos necesarios o sin haber comprobado las condiciones para hacer efectiva la conexión”.
La disponibilidad de capacidad eléctrica condiciona el proyecto desde sus primeras fases. Un terreno puede reunir las condiciones urbanísticas y medioambientales necesarias y, sin embargo, no disponer de suficiente capacidad de demanda en el punto de conexión previsto o depender de refuerzos de la red cuyo coste comprometa su viabilidad económica.
Incluso cuando los permisos ya se han concedido, resulta necesario analizar sus condiciones, los plazos para mantenerlos y las obras de red pendientes. El coste de las infraestructuras necesarias para materializar la conexión puede modificar de forma significativa la rentabilidad inicialmente prevista. A ello se suma el impacto potencial de las nuevas exigencias energéticas. Los centros de datos funcionan de forma continua, mientras que la producción solar y eólica es variable. Para acreditar una cobertura renovable hora a hora podrían resultar necesarias distintas tecnologías de generación, una mayor capacidad contratada o sistemas de almacenamiento, soluciones que pueden elevar el coste del suministro y afectar a la viabilidad económica de determinados proyectos.
Más allá de la disponibilidad eléctrica, la viabilidad de un centro de datos depende también de factores hídricos, urbanísticos y ambientales que pueden condicionar tanto su ubicación como su desarrollo. En materia de agua, es fundamental comprobar su disponibilidad y las condiciones legales para utilizarla, ya sea a través de la red municipal o mediante captaciones directas, así como cumplir con los requisitos relativos a los vertidos. A ello se suman las nuevas exigencias de eficiencia energética e hídrica que plantea el proyecto de real decreto.
Antes de comprometer una inversión, resulta necesario verificar que el planeamiento urbanístico permite implantar la instalación, obtener las licencias municipales y autorizaciones ambientales correspondientes y asegurar los derechos sobre todos los terrenos necesarios para su ejecución, incluidos los destinados a accesos e infraestructuras de conexión. La falta de cualquiera de estos requisitos puede comprometer la viabilidad del proyecto o retrasar significativamente su puesta en marcha.
Los proyectos ya en marcha, ante un nuevo escenario
La propuesta normativa también puede afectar a proyectos que se encuentran actualmente en desarrollo. Las solicitudes de permisos de acceso y conexión que continúen pendientes cuando entre en vigor la norma quedarían sujetas a los nuevos requisitos. Según el texto sometido a audiencia pública, sus promotores dispondrían de tres meses para acreditarlos.
La situación es especialmente relevante para los proyectos que ya hayan obtenido los permisos, pero todavía no estén conectados a la red. El proyecto prevé un plazo de seis meses para acreditar el cumplimiento de los nuevos requisitos. De no hacerlo, los permisos caducarían y se ejecutarían las garantías depositadas, aunque el texto contempla la posibilidad de renunciar a los permisos dentro de ese mismo plazo sin ejecución de las garantías.
Este régimen puede obligar a promotores que ya hayan comprometido inversiones avalorar la adaptación del proyecto y sus consecuencias sobre los contratos, los calendarios y la rentabilidad prevista. En todo caso, estas condiciones dependerán del contenido definitivo de una norma que todavía se encuentra en tramitación.
Una revisión legal más exigente para los inversores
En este contexto, la revisión jurídica previa a desarrollar, financiar o adquirir un centro de datos adquiere una especial relevancia. Por ello, en la revisión legal se deberá comprobar la potencia y las condiciones de los permisos de acceso y conexión, las obras necesarias para hacer efectiva la conexión y su coste, la compatibilidad urbanística, los títulos ambientales y municipales, los derechos sobre los terrenos y la disponibilidad jurídica del agua. También será necesario determinar en qué situación se encuentra el proyecto respecto a la nueva regulación y analizar si su diseño y sus contratos de suministro permitirán acreditar las exigencias previstas y cuál sería el coste de una eventual adaptación.
“La regulación puede contribuir a ordenar el sector y favorecer los proyectos más sólidos, pero su eficacia dependerá de que ofrezca seguridad jurídica y no introduzca barreras que terminen desplazando inversiones viables hacia otros países de la Unión Europea”, señala el socio de GTA Villamagna.
Multiverse Computing reduce la factura energética de la IA
El precio mayorista de la electricidad en España se situó de media en 143€ por megavatio hora en septiembre, su nivel más alto desde principios de 2023. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en una de las fuentes de demanda eléctrica que más rápido crecen: la Agencia Internacional de la Energía vaticina que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará con creces de aquí a 2030, impulsado sobre todo por el consumo de la IA. En agosto, el Gobierno español aprobó la tramitación urgente de un proyecto de real decreto que exigiría a los nuevos centros de datos abastecerse con al menos un 80% de energía renovable.
Hacer funcionar la IA se está convirtiendo en un problema energético, y Multiverse Computing, nacida en San Sebastián, aborda este problema con la tecnología CompactifAI, que utiliza métodos inspirados en la física cuántica para reducir el tamaño de los grandes modelos de lenguaje entre un 80% y un 95%,conservando casi toda su precisión. Según la compañía, los modelos comprimidos reducen los costes de inferencia hasta un 80% y funcionan hasta el doble de rápido. Al necesitar menos GPU y menos electricidad, las empresas pueden ejecutar la IA en el hardware que ya tienen, o directamente en un móvil, un coche, un dron o una máquina industrial, sin enviar datos a un servidor al otro lado del mundo.
"Durante años, la industria de la IA ha aceptado una falsa limitación: que los modelos potentes requieren infraestructuras caras. Esa limitación ha desaparecido. Hemos demostrado que la IA puede funcionar a pleno rendimiento en un smartphone", asegura su CEO, Enrique Lizaso.
Fundada en 2019 por Enrique Lizaso, Román Orús, Alfonso Rubio-Manzanares y Sam Mugel (en la fotografía), Multiverse cuenta hoy con más de 100 clientes, entre ellos Iberdrola, Telefónica, BBVA, Allianz, Bosch y el Banco de Canadá. Sus ingresos anualizados se han multiplicado por diez desde junio de 2025, y su equipo de unas 480 personas trabaja desde Madrid,Barcelona, París, Múnich, Londres, Toronto y San Francisco. En julio de 2026, la compañía anunció una ronda de hasta 500 millones€, liderada por Forgepoint Capital International, BNPP Solar Impulse Venture Fund y Bullhound Capital. La ronda valora Multiverse en 2.000 millones€ y eleva su financiación total a unos 700 millones. Entre otros inversores figuran HP, Santander, Toshiba y SETT, el fondo de inversión tecnológica del Gobierno de España.
Los fondos institucionales no fueron los únicos inversores de esta ronda. A través de Akka, particulares españoles y europeos invirtieron 1,3 millones€ en Multiverse Computing en julio, directamente desde la app de la plataforma. "La energía se ha convertido en el verdadero precio de la IA, y España lo nota en cada factura. Multiverse está resolviendo ese problema desde San Sebastián, con una tecnología que Iberdrola y Telefónica ya utilizan. Nuestros inversores entendieron que la IA eficiente ya no es un nicho, sino una necesidad, y quisieron apoyar a una empresa española que lidera ese cambio. Los 1,3 millones que invirtieron demuestran que los ahorradores españoles quieren participar en las tecnologías que marcarán la próxima década", afirma Javier Desantes, co-fundador y CEO de Akka España.
Goldman Sachs; ojo a la volatilidad política en torno a los centros de datos
El problema no es exclusivo de España. El jefe de Goldman Sachs, David Solomon, avisa de la volatilidad política en torno a los centros de datos de la IA. Este boom acaparará un 3,6% del PIB de EEUU al año hasta 2032, más de 10 billones$. Pueblos y ayuntamientos se rebelan por la demanda eléctrica y la factura de la luz camino de las urnas en las decisivas elecciones de medio mandato en noviembre. Y los políticos, de uno u otro signo, se suben al carro para no perder votos.
A esto se suman los riesgos financieros, porque los tipos de interés altos dejan proyectos sin rentabilidad. La fiebre se levanta con deuda barata: si los tipos no bajan, prestar sale caro y los proyectos que solo salían con crédito regalado se caen. Sobre todo si hay oposición ciudadana local. La cadena de la IA (chips, eléctricas, operadores de data centers) vive de financiación barata y permisos locales. El riesgo, que los proyectos más cargados de deuda pierdan valor y arrastren a sus financiadores.
Mientras, Fermi, la compañía de redes eléctricas firma un acuerdo de apoyo crediticio con AMD para la primera fase de su Project Matador en Texas, con marco para ampliar hasta 650 megavatios. Energía más IA, combo ganador hoy.
Fidelity
La gestora Fidelity ya tiene las primeras impresiones sobre Muse, el nuevo agente personal de IA de Meta, que ha llamado rápidamente la atención como un primer ejemplo de IA agencial que pasa de responder preguntas a realizar acciones en nombre de los consumidores. Lanzado en EEUU el 8 de septiembre, y posteriormente en Canadá, Muse puede realizar tareas como reservar viajes, rellenar formularios, realizar compras y negociar facturas. Algunos de los primeros usuarios han compartido ejemplos de ahorros en seguros y facturas de Internet, lo que ha contribuido a que la aplicación se encarame a la primera posición en la App Store de EEUU. Las ventajas actuales de Meta en datos, distribución y amplitud de ecosistema han contribuido a la rápida adopción del producto. Poco después de su lanzamiento, Muse ascendió a la primera posición en la App Store de EEUU. y superó a ChatGPT.
Muse también ha animado a los inversores a reevaluar cómo los agentes de IA podrían afectar a los modelos de negocio actuales con el paso del tiempo. Los inversores están valorando las posibles implicaciones a más largo plazo para las empresas en áreas como los viajes en línea, los servicios financieros, los seguros y otros negocios de consumo basados en transacciones.
Los analistas de Fidelity también están viendo cómo surgen cestas de valores “agentic-at-risk” a medida que los mercados tratan de identificar empresas percibidas como potencialmente expuestas a la desintermediación provocada por la IA. Sin embargo, las implicaciones de tipo fundamental siguen siendo inciertas y probablemente varíen sustancialmente en función dela empresa y el sector. Como ocurrió con la oleada de ventas que previamente sufrió el software, los movimientos provocados por el sentimiento también podrían crear oportunidades para los inversores con enfoque ascendente cuando las reacciones de las cotizaciones vayan más allá de los cambios en los fundamentales subyacentes.
Muse todavía no está disponible en Europa, lo que podría explicar en parte por qué la reacción entre las empresas europeas ha sido hasta ahora más contenida que en Norteamérica. Un futuro despliegue en Europa podría dirigir la atención de los inversores hacia las posibles implicaciones para las empresas de la región centradas en el consumidor.
Matt Egerton y Terence Tsai (FF Technology Opportunities Fund) comentan: Al igual que el 'momento ChatGPT', que posibilitó la interacción mediante conversaciones, y el uso de modelos de razonamiento basados en IA, que abrió las puertas al ingente mercado potencial de la programación, el mercado ha estado esperando con gran expectación un caso de uso para el consumidor en la era de los 'agentes'. En este contexto, Muse, el agente personal de Meta, nos ha permitido atisbar un futuro prometedor. La rápida adopción de Muse en EEUU, junto con el modelo propio de Meta -Spark- como sostén, también ha insuflado nuevos aires a la inversión en IA y ahora muchos valores vuelven a cotizar por encima de sus anteriores máximos de junio de 2026. Como ocurre con cualquier nueva tecnología, Muse podría no terminar siendo el eventual ganador en la era de los asistentes personales de IA, pero el mercado mira al futuro y está abriendo un nuevo caso de uso de la IA con una utilidad demostrable y real para los consumidores. Eso es exactamente lo que los inversores desean ver cuando ponen su dinero para financiar la explosión de las inversiones de los hyperscalers, los laboratorios de IA y la propia Meta.
Mac Elatab y Lee Sotos (FF Global Financial Services Fund): han surgido titulares que especulaban con las implicaciones de los agentes de la IA para los servicios financieros. A pesar de ello, la reacción de las cotizaciones de los valores del sector financiero ha sido selectiva hasta ahora, no general, lo que podría sugerir que el mercado considera que los riesgos son manejables. Creemos que el impacto potencial probablemente sea moderado, por varias razones. Suele haber una variación de precios limitada entre muchos productos financieros, por lo que las ventajas de cambiar de proveedor para los consumidores normalmente son relativamente pequeñas. Además, usar un agente de IA para seleccionar productos financieros obligaría a los clientes a compartir información personal y financiera sensible, lo que podría incomodar a muchas personas, sobre todo cuando el ahorro potencial es reducido. También existen muchas preguntas sin resolver en torno a la responsabilidad si un agente de IA comete un error o actúa de forma que perjudica al cliente, lo que podría limitar la libertad con que las empresas permiten que operen los agentes. El mercado también había diferenciado ya entre los posibles ganadores y perdedores de la IA dentro del sector financiero a comienzos de 2026. Por ejemplo, un aspecto que ha suscitado preocupación ha sido la reasignación de efectivo, en la que los clientes transfieren el efectivo inactivo a productos que ofrecen una mayor rentabilidad. Sin embargo, este ajuste ya se ha producido en su mayor parte y los niveles de efectivo de transferencia automática de los intermediarios minoristas se han normalizado o se sitúan en niveles relativamente bajos en comparación con el pasado reciente.
Aneta Wynimko (FF Global Consumer Brands Fund): La IA está redefiniendo el consumo. Cuando las personas no son expertas en un producto de consumo dado y se enfrentan a muchos datos, es más probable que utilicen agentes de IA. Las empresas están teniendo que adaptarse a este cambio. Muse es muy fácil de usar: su avatar personalizable hace que el agente sea más divertido y reconocible, se integra con facilidad en los puntos de contacto con los consumidores (WhatApp, las gafas Meta AI, etc.) y el hecho de que trabaje dentro del ecosistema de Meta también le confiere una ventaja clara. Conoce al consumidor profundamente y puede ofrecer más soluciones personalizadas. Está creciendo muy rápido hasta ahora.





























































