Incorpora diagnóstico precoz de patologías de riesgo, la seguridad en intervenciones quirúrgicas y la ayuda a la inserción laboral de asegurados con discapacidad.
Más informaciónFuerte aversión al riesgo porque la victoria demócrata puede desencadenar una mayor supervisión sobre la labor de Trump en la Casa Blanca y, sobre todo, cómo los cambios en los gobiernos estatales podrían afectar la inversión en centros de datos.
Miguel Ángel Valero
La digestión de los resultados de las elecciones de medio mandato estadounidenses desató la corrección en las Bolsas mundiales. Wall Street registra la peor sesión desde el pomposo Día de la Liberación Arancelaria de Donald Trump en abril de 2025. El Nasdaq ya retrocede un 12% desde máximos, castigado por la creciente preocupación por la rentabilidad de las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial (IA), al temor a un endurecimiento regulatorio y a mayores restricciones para la construcción de centros de datos. Los semiconductores pagaron el pato, con un -12,2% en su índice de referencia, y caídas de dos dígitos en Micron, AMD, o Marvell. Entre los 7 Magníficos Tesla se desplomó un 10,7% y Nvidia, el 9,2%.
La menor exposición directa a la IA y la rotación hacia sectores más defensivos favorecieron a Europa que adelanta a Wall Street en rentabilidad acumulada en el ejercicio: Stoxx 600 +10,6% vs. S&P 500 +8%. También contribuyó la expectativa de una política comercial menos beligerante tras el avance demócrata. En España, el Ibex volvió a desmarcarse favorablemente (+0,5%), apoyado en la fortaleza del sector financiero y algunos resultados empresariales.
La oleada de ventas se trasladó con especial virulencia a las Bolsas asiáticas, particularmente a los mercados más expuestos al desarrollo de la IA y los semiconductores. El Kospi surcoreano (-6%) llegó a activar mecanismos de suspensión temporal de la negociación por la intensidad de las caídas (SK Hynix se desplomó un 10,4%). En Japón, destaca Softbank (-10,7%), castigada tanto por las dudas sobre sus inversiones en IA como por el veto de las autoridades chinas a la compra de la división de robótica de ABB, operación valorada en 5.400 millones$.
Las compras siguieron ganando tracción en los mercados de deuda soberana, favorecidas por el giro defensivo de los inversores tras las fuertes ventas registradas en las grandes compañías tecnológicas estadounidenses después de las elecciones de EEUU. El aumento de la aversión al riesgo derivado de las caídas en renta variable favoreció los flujos hacia activos refugio y permitió al dólar recuperar parte del terreno perdido.
El petróleo vuelve a subir al constatar el mercado que siguen existiendo diferencias significativas entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo definitivo. Teherán continúa exigiendo el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, una relajación de las sanciones y la liberación de activos congelados antes de reabrir plenamente el estrecho de Ormuz.
Los centros de datos, en peligro a corto plazo
Los mercados se encuentran condicionados por la fuerte aversión al riesgo con las dudas centrándose en cómo la victoria demócrata puede desencadenar una mayor supervisión sobre la labor de Trump en la Casa Blanca y, sobre todo, cómo los cambios en los gobiernos estatales podrían afectar la inversión en centros de datos. Varios de los nuevos gobernadores demócratas han hecho campaña prometiendo una supervisión más estricta del desarrollo de los centros de datos en estados como Texas, Georgia y Ohio, que concentran cerca del 60% de la capacidad actualmente en construcción en EEUU. Entre sus prioridades figuraban la imposición de moratorias temporales, mayores exigencias en la concesión de permisos relacionados con el consumo de agua o la presión sobre las redes eléctricas, es decir, un mayor escrutinio sobre el coste económico que estos proyectos deben encargarse y cuánto de estas externalidades negativas pueden trasladarse a hogares y demás agentes económicos.
También puede producirse una revisión de los programas de incentivos fiscales y subvenciones que han contribuido a atraer grandes inversiones de empresas como Microsoft, Amazon, Alphabet o Meta a varios Estados en EEUU.
En el corto plazo, la evolución regulatoria de los Estados clave para el desarrollo de centros de datos introducirá incertidumbre y puede ser un riesgo a la baja para las previsiones de crecimiento. Sin embargo, en Banca March consideran que "este riesgo es principalmente estatal y localizado, por lo que difícilmente alterará la tendencia de crecimiento estructural". El capital destinado a la construcción de centros de datos acumula un espectacular avance del 90,3% interanual, duplicando en apenas un año su importancia y aglutinando ya el 12,2% de todo el capital privado destinado a la construcción no-residencial. Una evolución que refleja la creciente importancia de la expansión de las infraestructuras vinculadas a la IA en el crecimiento de Estados Unidos.
"Esta corrección refleja principalmente incertidumbre sobre el coste y la velocidad de construcción de los centros de datos, más que un deterioro repentino de las perspectivas de la IA. En la práctica, las decisiones estatales pueden determinar dónde se construyen los proyectos y afectar su coste y rapidez de ejecución, pero difícilmente pondrán freno total en el desarrollo de la IA", insisten estos expertos.
Los datos confirman que la demanda de IA es muy sólida y por ello la expansión de la infraestructura física necesaria para sostener esta revolución tecnológica continuará impulsando el crecimiento. Hay tres factores que alejan los temores a un freno brusco de la inversión:
- 1. Los resultados empresariales muestran una aceleración de los ingresos en la nube y un aumento de los pedidos anticipados de capacidad de computación. Un claro ejemplo de esta tendencia es Google Cloud, cuyos ingresos trimestrales se dispararon un 103% interanual impulsados por la fuerte demanda de servicios de IA. En la misma línea, Microsoft Azure registró un sólido +48%, superando las expectativas del mercado y reflejando una necesidad masiva de infraestructura tecnológica por parte de las empresas.
- 2. Los precios de alquiler de potencia en la nube siguen cerca de máximos: la GPU más importante y demandada que es la NVIDIA B200 Blackwell, se sitúa en los 5,6$ por GPU/hora, lo que supone un aumento del 39% en el último año.
- 3. Las exportaciones conjuntas de Corea del Sur y Taiwán crecen un 52% interanual, una señal de que la demanda mantiene su fortaleza. A ello se suman las revisiones al alza de las previsiones de inversión de los hiperescaladores y la expansión de los márgenes de los fabricantes de semiconductores.
En este contexto, la volatilidad seguirá elevada, pero si las condiciones financieras no se deterioran en demasía, los recortes ofrecerán oportunidades interesantes para volver a entrar. Las caídas sitúan al sector tecnológico en su valoración relativa más baja desde 2015, con un ligero descuento del 0,1% frente al índice agregado. Pero en Banca March recomiendan "una cierta prudencia y mantener una elevada diversificación en toda la cadena de valor de la IA y en industrias habilitadoras de esta innovación, teniendo posiciones no excesivamente concentradas en un solo segmento".
Mientras tanto, señales positivas desde el mercado laboral estadounidense: bajan los despidos y sube la productividad. En octubre los despidos medidos por la encuesta Challenger mostraron un retroceso del -71% interanual y con ello en el acumulado de los diez primeros meses del año los despidos se sitúan en las 617.000 personas, un -44% frente al mismo periodo del año pasado, con los despidos de las empresas privadas bajando un 25% hasta totalizar 594.000 personas, mínimos de al menos dos años.
También fueron positivas las cifras de peticiones de subsidio por paro, que volvieron a bajar en la última semana hasta situarse en niveles de 189.000, igualando así su menor nivel este año.
Destaca el importante aumento de la productividad de la economía de EEUU: +3,6% en el tercer trimestre, muy por encima del +2,1% del trimestre previo (que ya se había revisado al alza). La mayor adopción de la IA está comenzando a elevar la productividad agregada de la economía norteamericana.
Eurozona: la energía dispara los precios industriales
En la zona euro, el repunte de los precios de producción industrial en septiembre estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía, que continúa ejerciendo presión al alza sobre los costes de los productores. Los precios aumentaron un 2,5% mensual, frente al +2% registrado en agosto. En términos interanuales, la tasa se aceleró hasta el +11,1%, desde el +8,3% del mes anterior, y contrasta con la caída del 3% observada antes del inicio de la guerra con Irán.
No obstante, al excluir el componente energético, los precios de producción crecieron un 3,5% interanual, un repunte de una décima frente al mes anterior, lo que sugiere un avance más moderado.
Reino Unido: primera subida de tipos en 3 años, y habrá más
El Banco de Inglaterra (BoE) elevó los tipos de interés por primera vez en más de tres años y avisa que, si el conflicto entre Irán y EEUU persiste, puede ser necesaria al menos una subida adicional. El Comité votó 8 a 1 a favor de aumentar el tipo oficial hasta el 4%, desde el 3,75%, con la principal sorpresa del voto disidente que defendió una subida aún mayor.
El gobernador Andrew Bailey señala que, si no se moderan los riesgos inflacionistas, existen argumentos para “una nueva subida de tipos”, aunque insiste en que ello no debe interpretarse como una “larga serie inevitable de incrementos”. En su escenario central, el BoE revisó al alza sus previsiones de crecimiento para este año y el próximo hasta el +1,6% y el +1,3%, respectivamente, apoyado en parte por el aumento de la inversión vinculada a la IA.
No obstante, espera que la inflación alcance un máximo del +4,8% en el segundo trimestre del próximo año. Además, bajo este escenario, la inflación no regresaría al objetivo del +2% hasta el tercer trimestre de 2028, seis meses más tarde de lo que contemplaban las proyecciones publicadas en julio.
UBS ve potencial alcista amplio en Bolsa en 6-12 meses
Las acciones estadounidenses cayeron con fuerza, lideradas por las empresas de semiconductores e infraestructura de IA, mientras los inversores reevaluaban las implicaciones de las elecciones de medio mandato en EEUU para el desarrollo de centros de datos. El Nasdaq 100 y el S&P 500 retrocedieron alrededor de un 6,4% y un 4,4%, respectivamente.
"La caída responde a un reajuste del posicionamiento y no indica un deterioro duradero del ciclo de inversión en IA, y vemos potencial alcista en los índices bursátiles amplios en los próximos 6-12 meses. Al mismo tiempo, dado que es posible que haya más volatilidad, los inversores deberían centrarse en gestionar los riesgos de concentración, reequilibrar una exposición excesiva a tecnología y construir una sólida cartera multiactivo de base (“core”)", apuntan en UBS.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que el ciclo de inversión en IA sigue intacto, que el crecimiento de los beneficios empresariales es resiliente y que un contexto cíclico global positivo debería respaldar a la renta variable. Aunque podríamos asistir a un periodo de 'indigestión' del mercado tras los resultados electorales, no creemos que los fundamentales justifiquen una caída prolongada".
"El Banco de Inglaterra subió su tipo de interés en 25 puntos básicos hasta el 4%, ya que un shock energético prolongado y una actividad resiliente han aumentado el riesgo de presiones inflacionarias más generalizadas. Esperamos que el ciclo de endurecimiento monetario siga siendo relativamente corto, con una nueva subida de 25 puntos básicos hasta el 4,25% en febrero, aunque los riesgos están sesgados hacia un mayor endurecimiento. Seguimos siendo constructivos con la libra esterlina y vemos oportunidades atractivas en el crédito en libras esterlinas y en la renta variable del Reino Unido", opinan Maelle Quillevere, Economista, y Geoff Wan, Analista.
"La perspectiva de un bloqueo político, una mayor regulación de la IA a nivel estatal y unos menores incentivos para la escalada geopolítica deberían mantener una presión a la baja moderada sobre el dólar, siempre que los datos entrantes del mercado laboral y de inflación de EEUU no superen de forma significativa las expectativas", apunta Dominic Schnider, Responsable Global de Divisas y Materias Primas.
"Mantenemos nuestra opinión de que los precios del oro subirán en 2027, con una previsión que apunta a 5.000$/onza o más. En línea con estas perspectivas, favorecemos mantener una exposición larga al oro", recomienda Dominic Schnider y Giovanni Staunovo, Estratega.


























































