La nueva unidad de Boerse Stuttgart Group, con 300 empleados y sedes en Fráncfort y Stuttgart, será un referente europeo en criptoactivos.
Más informaciónCon la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero.
Miguel Ángel Valero
Tras un buen año en los mercados internacionales, 2026 ha comenzado con más volatilidad, arrastrado por los rápidos sucesos geopolíticos y los cambios en las prioridades económicas en el mundo. Mientras los inversores se enfrentan a este panorama cambiante, las perspectivas de China para el año que acaba de comenzar adquieren una relevancia mayor. Fidelity International pone de relieve la evolución de los argumentos de inversión en China, ahora que se adentra en el Año del Caballo, asociado tradicionalmente con el dinamismo, la fortaleza y la volatilidad en la astrología china.
En el Año del Caballo también se pondrá en marcha el 15º Plan Quinquenal, una hoja de ruta esencial que fija las políticas y el rumbo de la siguiente etapa de desarrollo del país. Con una mayor claridad en las prioridades estratégicas, los inversores pueden esperar que se preste más atención a la ejecución, a medida que las políticas se traduzcan en actuaciones tangibles en sectores clave durante los próximos meses.
Peiqian Liu, Economista para Asia de Fidelity International, comenta: “A pesar de que el cuadro interno es complejo, se observa un mayor equilibrio y resistencia en las perspectivas macroeconómicas de China en 2026, a las que contribuyen la estabilidad institucional y la fortaleza que siguen mostrando los grandes motores de crecimiento. En ausencia de un giro radical en sus políticas, se prevé que China mantenga el patrón de crecimiento de dos vías, caracterizado por una pérdida de vigor de la demanda interna y unas exportaciones fuertes. El crecimiento real del PIB probablemente alcance o supere la previsión actual del 4,2% que maneja el FMI. Las expectativas del mercado apuntan a un objetivo de PIB cercano al 5%, cimentado en el dinamismo constante de las manufacturas, unos mercados de exportación cada vez más diversificados y una inversión sostenida en infraestructuras. Sin embargo, este año la atención de los inversores debería desplazarse progresivamente hacia el crecimiento nominal, que será crucial para evaluar el potencial de generación de beneficios en los diferentes sectores”. La reflación, una evolución ligeramente más probable“.
Aunque la estabilización controlada sigue siendo la hipótesis de trabajo para el entorno macroeconómico de China, las primeras señales de políticas de apoyo para la demanda interna aumentan la probabilidad de que se imponga la reflación en 2026. Un aspecto importante es que el riesgo de desaceleración grave parece limitado, ya que la coyuntura exterior sigue siendo en general favorable, y el sector inmobiliario emite nuevas señales de estabilización.
Se espera que las presiones deflacionistas se mantengan a corto plazo, ya que todavía tiene que asentarse una recuperación duradera en el consumo interno. Por ahora, "creemos que el principal impulsor del crecimiento real sigue siendo la oferta", señala este experto.
"Se espera que la política presupuestaria siga siendo favorable, pero contenida, y que el déficit se mantenga en el entorno del 4%. Las cuotas de emisión de bonos especiales de las Administraciones locales podrían aumentar moderadamente para apoyar la inversión en infraestructuras. Aunque el perfil concreto de las políticas en materia presupuestaria sigue evolucionando, una novedad positiva para la demanda interna sería un cambio en forma de mayores ayudas directas a los hogares", añade Liu.
También se espera que "el Banco Popular de China mantenga una postura moderadamente expansiva, lo que incluye recortes de los tipos de interés de referencia de alrededor de 10 puntos básicos (pb) y reducciones del coeficiente de reservas obligatorias de 50pb durante el año. Las presiones inflacionistas son escasas y los indicadores de crecimiento siguen de capa caída, por lo que el banco central chino probablemente desarrolle un ciclo de relajación muy medido en el que conjugará el apoyo al crecimiento con la estabilidad cambiaria, los objetivos en materia de empleo y los márgenes de intermediación del sistema bancario”.
Los sectores orientados al crecimiento tirarán de la Bolsa
Stuart Rumble, responsable de Dirección de Inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity International, cree que “a medida que nos adentramos en el Año del Caballo, el mercado chino está empezando a mostrar a los inversores un dinamismo renovado. Las condiciones de liquidez y los flujos de capitales siguen siendo favorables, tanto en el mercado interno como en los mercados externos de China, en un momento en el que las autoridades siguen impulsando una agenda de políticas moderadas centradas en el apoyo al consumo, la estabilidad del mercado de la vivienda y las reformas estructurales. No obstante, persisten algunos grandes riesgos, sobre todo en relación con la tenue recuperación de la vivienda, la incertidumbre geopolítica y las prolongadas presiones deflacionistas. Sin embargo, la coherencia en la ejecución de las políticas y la mejora de la visibilidad de los beneficios probablemente sostengan la liquidez interna y atraigan a los inversores extranjeros hacia los activos chinos".
Hace entre 12 y 18 meses, las valoraciones estaban por los suelos. Aunque el entorno a corto plazo sigue siendo desigual, el efecto combinado de los estímulos presupuestarios focalizados, la relajación monetaria y las iniciativas de modernización industrial sigue apuntalando la confianza en las perspectivas a medio plazo. Las valoraciones bursátiles han experimentado un ascenso moderado, pero siguen siendo razonables frente a las medias históricas y otros mercados internacionales.
El índice MSCI China subió un 31,4% en 2025, con lo que superó tanto a la Bolsa estadounidense como a los mercados desarrollados. Las temáticas impulsadas por la innovación, sobre todo la tecnología y la IA, propiciaron este rebote tras el anuncio del modelo de IA de DeepSeek a comienzos de 2025. El buen momento ha continuado, lo que se refleja en las salidas a bolsa de empresas chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que atrajeron un gran interés inversor. La postura anticíclica del gobierno ha ayudado a estabilizar la dinámica de crecimiento durante el último año y ha sentado las bases para una recuperación más duradera.
La pregunta clave es si esta fortaleza obedece a una mejora de los fundamentales o, en cambio, constituye una subida de las valoraciones motivada por el sentimiento. La mejora de la coyuntura macroeconómica y la aparición de nuevos motores de expansión contribuyen al buen comportamiento de los sectores orientados al crecimiento. La tecnología y la innovación siguen presentando oportunidades atractivas. El éxito de DeepSeek es el resultado de inversiones constantes en I+D y una tendencia de innovación más amplia en China. La innovación se extiende más allá de la IA y llega a la robótica, la conducción autónoma, la movilidad del futuro y la fabricación avanzada.
Junto a eso, las reformas estructurales -como la liberalización de los mercados de capitales-, la modernización de la oferta, las medidas antiinvolución y las políticas para prestar apoyo a la iniciativa privada están ayudando a crear un entorno de inversión más saludable y favorable a la innovación. Estas reformas están elevando la eficiencia en la asignación del capital y alentando un crecimiento a golpe de innovación en diversos sectores. El consumo sigue siendo fundamental para las metas de crecimiento a largo plazo de China. Aunque el gasto de las familias es bajo a corto plazo y confirma que la cautela se mantiene, los cimientos están fortaleciéndose. Con la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero. De este modo, se crean oportunidades para que los inversores activos accedan a empresas de consumo líderes en la segunda mayor economía del mundo a unas valoraciones atractivas.
Las medidas de las autoridades tienen como finalidad impulsar la actividad en el sector servicios y fomentar un consumo orientado al bienestar y las experiencias. Esta transición estructural está creando fuertes divergencias entre sectores y categorías y están surgiendo ganadores claros en áreas como los servicios prémium, la salud, las plataformas en línea, el ocio y la gran distribución basada en experiencias.
Diversificación por medio de la renta fija
La diversificación de una cartera se puede mejorar significativamente invirtiendo en mercados de renta fija con bajas tasas de correlación con otras grandes plazas internacionales. Stuart continúa: “El mercado de renta fija de China ofrece en 2026 una atractiva combinación de carry elevado, duración relativamente baja y riesgos sistémicos en descenso aunque, para que la asignación de activos sea satisfactoria, se necesita cada vez más una selección de emisores rigurosa.La coyuntura macroeconómica de China -caracterizada por una estabilización controlada, una inflación baja y una elevada liquidez interna- favorece la inversión en renta fija pública, bonos del sector financiero, deuda de empresas estatales y deuda cuasipública, y crea un marco estable para los títulos investment grade".
Al mismo tiempo, las persistentes tensiones en el sector inmobiliario y la baja confianza del sector privado siguen provocando fuertes divergencias en la deuda corporativa, lo que deja a los bonos high yield muy dependientes del carry y de los fundamentales de cada título. Los sectores high yield no inmobiliarios, como los servicios financieros, los servicios públicos y los videojuegos, ofrecen perfiles de flujos de efectivo más resistentes, mientras que la exposición inmobiliaria debe seguir estando muy cuidada y centrada en emisores de primer nivel o con vínculos estatales que muestren trayectorias de refinanciación claras
.Las dinámicas de la geopolítica y el comercio, como el aumento de las primas de riesgo estructural y la volatilidad de los tipos en todo el mundo, añaden una capa adicional de incertidumbre, lo que justifica una postura entre neutral y moderadamente favorable con un sesgo claro hacia la calidad. En conjunto, la renta fija china sigue encontrando apoyo en una elevada liquidez interna, la mejora de los indicadores técnicos y el descenso de las tasas de impago, pero la alta dispersión y unas valoraciones ajustadas desde una perspectiva histórica aconsejan un posicionamiento selectivo, una duración entre corta y media y un énfasis en la generación de rentas a través de inversiones en títulos investment grade de calidad y oportunidades en high yield cuidadosamente seleccionadas”.
The Trader: China lleva una década reduciendo su exposición a la deuda de EEUU

Por su parte, un análisis de The Trader subraya que China lleva más de una década reduciendo de forma sostenida su exposición a la deuda de EEUU. El gráfico es claro: desde el pico alcanzado en torno a 2013, las tenencias de bonos del Tesoro han caído de manera casi ininterrumpida hasta situarse en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.
No ha sido una decisión puntual ni un movimiento táctico ligado a un momento concreto del mercado. Ha sido una estrategia prolongada en el tiempo, coherente y deliberada. Menos dependencia de la deuda estadounidense y más diversificación de reservas.
¿Hacia dónde ha ido parte de ese capital? Principalmente hacia el oro. China ha incrementado de forma muy notable sus reservas de oro en los últimos años, reforzándolo como activo refugio alternativo. No genera rentabilidad, pero no depende de la política fiscal de ningún país, no puede sancionarse y no está expuesto al riesgo de inflación monetaria. Para un banco central que busca autonomía y estabilidad a largo plazo, el mensaje es evidente.
A esta tendencia estructural se suma ahora la recomendación reciente de los reguladores chinos a sus bancos: limitar la exposición a los Treasuries. El argumento con el que lo justifican es la “prudencia”: evitar en lo posible una concentración excesiva del riesgo de las carteras y protegerse ante un potencial aumento de la volatilidad.

Pese a que muchos piensan que esta estrategia de China intenta desestabilizar la capacidad de financiación de EEUU., la realidad es que ésta vive su mejor momento. Las compras internacionales de deuda estadounidense están en máximos históricos. Las tenencias extranjeras superan los 9,4 billones de dólares y siguen creciendo, con Europa, Japón y fondos institucionales compensando con creces la menor presencia china, como se puede ver en el gráfico.
Mientras China se retira gradualmente, otros entran en un mercado de Treasuries que sigue siendo líder por profundidad, liquidez y que, además, hoy por hoy, no cuenta con una alternativa real a escala global. El dólar puede ser cuestionado en el discurso, pero en los datos continúa dominando.
Lo relevante es la tendencia de fondo que ha tomado China, que lleva años reduciendo su dependencia financiera de EEUU, reforzando el oro como activo refugio y ahora trasladando esa prudencia a su sistema bancario. Para un competidor por la hegemonía mundial, no depender de su adversario parece una medida razonable. Pero al mismo tiempo, el mercado demuestra que la deuda estadounidense sigue encontrando comprador sin dificultad. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Y entender esa dualidad es clave para no confundir una estrategia de largo plazo con una señal de crisis inmediata.
Xi Jinping blinda su poder
Por otra parte, la caída del general Zhang Youxia ya no puede interpretarse como una purga más dentro del ritual disciplinario del Partido Comunista chino. Con el paso de los días, y a medida que emergen nuevas informaciones, su destitución adquiere un significado mucho más inquietante: revela hasta qué punto Xi Jinping está dispuesto a dinamitar incluso los pilares que él mismo levantó para blindar su poder.
La versión oficial habla, como casi siempre, de “graves violaciones de la disciplina”. Un eufemismo que en China sirve para abarcar desde corrupción hasta deslealtad política. Pero las filtraciones apuntan a algo más delicado: redes de favores dentro del Ejército Popular de Liberación, venta de ascensos, pérdida de control sobre determinadas cadenas de mando e incluso, según versiones no confirmadas, posibles filtraciones de información sensible. Nada de esto ha sido reconocido públicamente por Pekín, pero el patrón es claro y consistente con purgas anteriores.
Zhang no era un general cualquiera. Era un aliado histórico, un “hermano jurado”, una figura clave en la toma de control del estamento militar tras la llegada de Xi al poder. También era uno de los últimos mandos con suficiente peso, experiencia y redes internas como para representar un contrapeso real, aunque fuera silencioso. Su desaparición deja a la cúpula militar no solo descabezada, sino profundamente politizada.
Este tipo de decisiones suelen interpretarse como una demostración de fortaleza. En realidad, suelen ser lo contrario. Un liderazgo que empieza a eliminar a sus hombres más cercanos no está proyectando seguridad, sino desconfianza. El problema no es la corrupción en sí (endémica en muchos sistemas), sino la obsesión por erradicar cualquier atisbo de autonomía. El resultado es un ejército más obediente, sí, pero también más temeroso, menos transparente y peor preparado para escenarios complejos. La historia demuestra que los ejércitos gobernados por el miedo tienden a ocultar errores y a paralizar la iniciativa.
Este patrón no es exclusivo de China. Es una constante en los sistemas personalistas. Vladimir Putin lleva más de dos décadas aplicándolo: oligarcas, generales y jefes de seguridad han ido cayendo no tanto por lo que hicieron, sino por lo que podían llegar a representar. La lealtad deja de medirse por competencia o resultados y pasa a medirse por sumisión absoluta. Y aun así, el sistema vive atrapado en una paranoia permanente.
Lo interesante es que esta lógica empieza a asomar, con formas distintas, en democracias sometidas a fuerte tensión institucional. Donald Trump ha mostrado una dinámica sorprendentemente similar: eleva figuras a posiciones de enorme influencia y, cuando estas introducen fricción o discrepan, pasan automáticamente al campo del enemigo. El caso de Elon Musk es ilustrativo. De aliado estratégico y símbolo de genialidad empresarial a problema político en cuanto dejó claro que no obedecería sin matices.
El paralelismo es evidente: los liderazgos que no toleran el desacuerdo acaban rodeándose de silencio. Y el silencio, en política, rara vez es neutral. En el caso chino, las implicaciones son profundas. Afectan a la credibilidad del mando militar, a la planificación sobre Taiwán, a la sucesión prevista para 2027 y a la estabilidad interna del Partido. Un sistema donde el líder ya no confía ni en su núcleo duro se vuelve más opaco, más rígido y, paradójicamente, más frágil.
No deja de ser paradójico que cuanto más poder concentra el líder, más amenazas percibe. Y cuantas más amenazas percibe, más limpia su entorno. El resultado final no es un régimen más fuerte, sino un régimen más solo.
La destitución de Zhang Youxia no es una anécdota ni un episodio aislado. Es una señal de alarma sobre cómo funcionan los sistemas de poder cuando dejan de confiar en las instituciones y dependen exclusivamente de una figura. China, Rusia y, en menor medida, EEUU muestran que el verdadero riesgo no siempre viene de fuera. "Cuando el liderazgo se basa en eliminar contrapesos en lugar de gestionarlos, el mayor peligro no es la oposición externa, sino el vacío interno que deja el miedo", subraya el analista Pablo Gil.
























































