Directora gerente de la Federación, se va para encabezar un proyecto dentro del sector asegurador.
Más información“Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años —sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas”, señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.
Miguel Ángel Valero
Mientras el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz perturban el comercio mundial, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los principales corredores marítimos, las rutas árticas suscitan un interés creciente como posibles alternativas, por su capacidad de reducir entre un 20% y un 40 % las distancias. No obstante, un estudio de Coface muestra que, durante los próximos cinco años, su potencial comercial seguirá siendo limitado a pesar de los cambios en las condiciones de navegación debidos al cambio climático.
Aunque no constituyen una alternativa creíble para el transporte de contenedores, estas rutas pueden, no obstante, ofrecer importantes ventajas para determinados flujos de materias primas (incluidos el petróleo crudo y el gas), en particular las exportaciones de EEUU y del norte de Europa hacia Asia.
El transporte marítimo representa el 80 % del comercio mundial, concentrado entre tres grandes regiones —Asia Oriental, Europa y América del Norte — y estructurado en torno a un número limitado de corredores estratégicos. Esta concentración hace que el comercio mundial sea especialmente vulnerable a las crisis geopolíticas. Las perturbaciones observadas en los últimos meses en el mar Rojo, combinadas con las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y los cambios en la política comercial internacional —en particular , la política estadounidense — ponen de relieve esta vulnerabilidad.
En este contexto, las rutas árticas parecen ser una alternativa teórica, ya que de usarse reducirían significativamente las distancias—hasta un 40% entre Asia Oriental y el norte de Europa, y alrededor de un 20% hasta la costa este de América del Norte —. Su mayor navegabilidad debido al cambio climático plantea la cuestión de su viabilidad económica.
Para evaluar la viabilidad económica de estas rutas, Coface ha comparado los costes unitarios de transporte en las rutas árticas y los corredores tradicionales para dos rutas principales —Asia -Europa del Norte y Asia -América del Norte —y para tres categorías principales de buques: petroleros, graneleros y portacontenedores. Los resultados muestran que, en un horizonte de cinco años, las rutas árticas seguirán dedicándose principalmente al transporte de materias primas . El ahorro de costes es especialmente significativo para los graneles líquidos (petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL), con reducciones de hasta un 45% o un 50% en algunos casos. Los graneles sólidos (cereales, minerales, materiales de construcción) también podrían llegar a ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos. Por el contrario, el transporte en contenedores sigue sin ser competitivo, a pesar de las distancias más cortas. Las limitaciones operativas, el tamaño limitado de los buques y los costes específicos de la navegación ártica impiden, en esta fase, que compita con las economías de escala de las rutas tradicionales.
Es probable que solo el 3,5% del comercio entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte utilice realmente las rutas árticas. Por lo tanto, su impacto global en el panorama comercial mundial seguiría siendo limitado a corto plazo. No obstante, algunos sectores podrían beneficiarse. Éste es especialmente el caso de las industrias relacionadas con los cereales , la energía , los metales y la madera.
Los exportadores de graneles con sede en la costa noreste de EEUU o en el norte de Europa podrían, así, mejorar su competitividad en los mercados asiáticos gracias a unos costes de transporte más bajos y a unos tiempos de tránsito reducidos. Por el contrario, algunos competidores de Sudamérica ( Brasil con el mineral de hierro, Chile con el cobre) o de África (la República Democrática del Congo con ciertos minerales) podrían ver cómo disminuye su competitividad relativa en materia de transporte.
Más allá de los productores, algunos países que dependen en gran medida delas rutas tradicionales también podrían verse en una situación vulnerable. Egipto y Panamá, donde los ingresos procedentes de sus canales representan una parte significativa del PIB, están especialmente expuestos. Algunos de los principales centros portuarios para el comercio entre Asia y Europa, como Singapur o, en menor medida, Jebel Ali, también podrían ver cuestionado su papel estratégico si parte de los flujos comerciales se desplazarán hacia el norte. El riesgo para estos centros portuarios es, sin embargo, a más largo plazo, ya que no se espera que el transporte marítimo por el Ártico se abra al comercio de contenedores antes de 2030.
Si bien las rutas árticas ofrecen una ventaja en cuanto a distancia, su desarrollo se enfrenta, no obstante, a importantes limitaciones. Las ventanas de navegación siguen siendo estacionales, las condiciones del hielo continúan siendo variables e impredecibles, y el uso de rompehielos suele ser esencial.
Creciente rivalidad estratégica
El Ártico se ha convertido, por tanto, principalmente en un escenario de creciente rivalidad estratégica. La Ruta del Mar del Norte sigue estando controlada en gran medida por Rusia, mientras que China está reforzando gradualmente su presencia y sus capacidades polares. También EEUU busca aumentar su influencia en la región. En este contexto, el desarrollo de las rutas árticas no es meramente una cuestión de sopesar los costes logísticos, sino que también implica cuestiones de soberanía, control de infraestructuras críticas, acceso a los recursos y la reconfiguración del equilibrio de poder.
A corto plazo, el valor de estas rutas parece, por tanto, ser menos comercial que político. Hasta que el transporte de contenedores por esta vía sea económicamente viable a gran escala, es poco probable que alteren radicalmente los principales equilibrios del comercio mundial.
“Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años —sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas”, señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.

Mientras, ya en la séptima semana de conflicto, Trump extendió de forma indefinida el alto el fuego como gesto para retomar la mesa de negociación. Irán insiste en que el bloqueo estadounidense y las exigencias relativas a la eliminación de su programa nuclear constituyen líneas rojas que hacen inútil sentarse a negociar. Pero afronta una presión creciente, principalmente por el desgaste económico que genera el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz. En este sentido, según datos satelitales de Vortexa, parte del petróleo iraní está logrando atravesar el bloqueo estadounidense, lo que proporciona cierto margen de maniobra al Gobierno de Teherán. En paralelo, Francia y Reino Unido impulsan una conferencia con la participación de 30 países en busca de una solución que permita la reapertura del estrecho.
Columbia Threadneedle: "veremos una volatilidad elevada"
Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, destaca que la renta variable ha registrado un sólido rally en las últimas semanas, con valoraciones que reflejan escenarios relativamente positivos. Las subidas han venido impulsadas por una temporada de resultados empresariales que, por el momento, está siendo muy robusta. Las compañías que han ofrecido previsiones no parecen especialmente afectadas por el conflicto en Oriente Medio, lo que favorece una lectura más allá de los titulares a corto plazo.
La dinámica en los mercados de materias primas es, en cambio, significativamente más compleja. El Brent con entrega inmediata empezó a evidenciar tensiones de oferta la semana pasada. Los precios se situaron por encima de los 140$ por barril a comienzos de la semana, para cerrar por debajo de los 100. "Estamos transitando de un problema de precios a uno de disponibilidad efectiva de suministro. La explicación es simple: los cargamentos que abandonaron el Golfo antes del conflicto están llegando ahora a su destino final en refinerías de todo el mundo. Si esos inventarios no se reponen, dado que los buques siguen sin poder atravesar el Estrecho, las tensiones de suministro se intensificarán. De hecho, ya están surgiendo alertas sobre el combustible de aviación en Europa, un problema que previsiblemente se agravará en un plazo de cuatro a seis semanas", resalta.
Los precios de las materias primas continúan reflejando un elevado grado de incertidumbre, mientras que los mercados de renta variable permanecen anclados en escenarios más favorables. "Veremos una volatilidad elevada. Seguiremos de cerca la evolución de los acontecimientos, especialmente en lo relativo a los riesgos sobre el suministro energético. Entre tanto, los beneficios empresariales se perfilan como el principal catalizador de la renta variable", concluye.
UBP: las perspectivas de un acuerdo impulsan las Bolsas
En Perspectiva Semanal de UBP: La estabilidad del flujo de petróleo sigue en entredicho, Michael Lok, CIO del grupo, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, señalan que "los inversores reaccionaron positivamente ante una nueva distensión en Oriente Medio la semana pasada. Los mercados de renta variable y de renta fija ampliaron sus ganancias por tercera semana consecutiva, gracias a que el alto el fuego entre EE. UU. e Irán se mantuvo y a que las perspectivas de negociaciones para alcanzar un acuerdo más amplio parecían cobrar impulso. La situación sigue siendo tensa, especialmente en lo que respecta al estrecho de Ormuz".
"Las negociaciones entre EEUU e Irán, junto con los datos preliminares del índice de gestores de compras (PMI) de abril, seguirán siendo el centro de atención en medio de la actual crisis del petróleo y la incertidumbre que rodea al estrecho", añaden.
La moderación de los precios del petróleo, la bajada de los tipos de interés y la resiliencia de los beneficios han impulsado uno de los rebotes más rápidos hacia nuevos máximos. Los retornos de la deuda pública cayeron en los mercados desarrollados la semana pasada, liderados por Alemania y el Reino Unido. Nuevas negociaciones entre EEUU e Irán a corto plazo probablemente respalden los precios del oro.



























































