06 Nov
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La biología sintética se encuentra en un momento decisivo para su desarrollo industrial. La convergencia entre inteligencia artificial (IA), edición genética, automatización y nuevas capacidades de fabricación está acelerando el diseño de sistemas biológicos y ampliando sus posibilidades de aplicación en sectores estratégicos como salud, alimentación, agricultura o industria química. Este escenario está impulsando una nueva etapa en la que el principal reto consiste en desarrollar soluciones biológicas innovadoras, demostrar su viabilidad económica y trasladarlas desde el laboratorio hasta la producción industrial. En un contexto de creciente competencia internacional, la capacidad para experimentar, generar datos, escalar procesos y fabricar productos competitivos será determinante para aprovechar el potencial de esta tecnología.

Según el informe ‘Biología sintética: el salto industrial’, presentado por la Fundación Innovación Bankinter a partir de las conclusiones de su think tank Future Trends Forum, Europa y España disponen de capacidades científicas y tecnológicas, pero necesitan reforzar su conexión con el mercado, la financiación y la industria para convertirlas en una ventaja competitiva.

La biología sintética aplica principios de ingeniería a los sistemas vivos para crear, modificar o combinar funciones biológicas con un propósito definido. Sus aplicaciones abarcan desde el desarrollo de nuevas terapias celulares y génicas hasta la producción de ingredientes alimentarios, enzimas industriales, materiales y compuestos químicos mediante procesos biológicos. Su importancia estratégica ha aumentado por la combinación de factores como los avances en IA, el desarrollo de tecnologías de edición y síntesis genética, y la automatización de laboratorios. 

Según Grand View Research, la biología sintética alcanzó un volumen mundial de 18.900 millones$ en 2025 y podría superar los 69.000 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 17,7% desde este año.Sin embargo, el informe advierte de que la excelencia científica por sí sola no garantiza el éxito industrial. Una solución biológica puede ofrecer resultados prometedores en el laboratorio y encontrar importantes dificultades para reproducirlos a mayor escala, alcanzar costes competitivos o cumplir las condiciones necesarias para llegar al mercado.

En este sentido, la ventaja competitiva se está desplazando progresivamente hacia las capacidades que permiten conectar el diseño biológico con la experimentación y la producción. Infraestructuras como las biofoundries, que integran robótica, biología
molecular y análisis de datos, y las plantas piloto adquieren así un papel estratégico paraacelerar el desarrollo y la industrialización de nuevas soluciones.

Cinco desafíos

Según el informe de Fundación Innovación Bankinter, existen cinco grandes factores que condicionan la capacidad de transformar el potencial de la biología sintética en impacto económico y social:

  • La desconexión entre investigación y mercado. El desarrollo de soluciones biológicas debe partir de necesidades concretas y demostrar ventajas competitivas frente a las alternativas existentes en prestaciones, costes y posibilidades de adopción.
  • La necesidad de acelerar la experimentación y mejorar los datos. La IA permite generar diseños biológicos con mayor rapidez, pero la validación experimental, los datos de calidad y los procesos reproducibles siguen siendo necesarios para avanzar hacia aplicaciones reales.
  • Las dificultades para escalar y fabricar. El paso del laboratorio a la producción industrial exige infraestructuras especializadas, plantas piloto, ingeniería de procesos y financiación adecuada para demostrar que una solución puede producirse de manera eficiente y competitiva.
  • La fragmentación del ecosistema de innovación. La transformación del conocimiento científico en empresas y productos requiere conexiones estables entre universidades, centros de investigación, startups, inversores y grandes compañías, así como profesionales con experiencia en desarrollo empresarial e industrial.
  • La incertidumbre regulatoria y la necesidad de generar confianza. La evolución de estas tecnologías exige marcos normativos capaces de evaluar sus riesgos y beneficios con agilidad, garantizar la bioseguridad y ofrecer previsibilidad a investigadores, empresas e inversores.

A estos desafíos se añade la creciente competencia internacional por el control de capacidades estratégicas como los datos biológicos, los modelos de IA, la síntesis de ADN y las infraestructuras de biomanufactura.

En este escenario, Europa debe decidir qué recursos necesita desarrollar, compartir o garantizar mediante acuerdos de acceso, para evitar que su capacidad científica dependa de infraestructuras y procesos industriales situados fuera de su entorno.

La amplitud de aplicaciones de la biología sintética obliga a establecer prioridades. No todas las soluciones presentan el mismo grado de madurez tecnológica, las mismas posibilidades de escalado ni unas condiciones de mercado equivalentes. Por ello, el informe propone evaluar las oportunidades mediante cuatro dimensiones: problema, biología, producto y sistema. Este enfoque permite determinar si existe una necesidad real, si la biología aporta una ventaja diferencial, si esa ventaja puede convertirse en un producto viable y si existen las condiciones necesarias para su fabricación y adopción. Esta selección resulta especialmente importante en un sector donde el talento especializado, la financiación y las infraestructuras son recursos limitados.

El informe señala que las aplicaciones de mayor valor añadido pueden admitir costes de producción superiores. En cambio, los mercados de gran volumen requieren competir con procesos industriales convencionales optimizados durante décadas. En consecuencia, la capacidad para identificar oportunidades con una demanda clara, una ventaja biológica verificable y una ruta realista hacia el mercado será decisiva para construir una industria competitiva.

Cinco prioridades para acelerar la industrialización de la biologíasintética

Para responder a estos desafíos, el informe propone una agenda estructurada en cinco grandes prioridades:

  • 1. Orientar la investigación hacia el mercado. Incorporar desde las primeras faseslas necesidades de los clientes, las prestaciones de los productos, los costes deproducción y las condiciones necesarias para su adopción.
  • 2. Acelerar el desarrollo tecnológico y la experimentación. Integrar IA, automatización, síntesis de ADN y datos biológicos de calidad para reducir lostiempos de diseño, construcción y validación de nuevas soluciones.
  • 3. Facilitar el escalado industrial y la transferencia tecnológica. Reforzar el acceso a plantas piloto y capacidades de biomanufactura, así como impulsar mecanismos que permitan transformar el conocimiento científico en productos y empresas.
  • 4. Construir un ecosistema de innovación conectado. Establecer mecanismos permanentes para identificar oportunidades, crear empresas y conectar universidades, centros de investigación, startups, inversores e industria.
  • 5. Impulsar una regulación ágil, predecible y basada en la evidencia. Incorporarlos requisitos regulatorios desde las primeras fases de desarrollo, establecer criterios proporcionales al riesgo de cada aplicación y reforzar la cooperación entre investigadores, empresas y autoridades.

España cuenta con una oportunidad relevante para reforzar su posición en el desarrollo de la biología sintética, gracias a una combinación de capacidades científicas, clínicas e industriales que ofrecen una base para impulsar nuevas aplicaciones y actividades productivas. Entre sus principales fortalezas destaca la investigación biomédica y la experiencia en ensayos clínicos. En 2025, España volvió a liderar la Unión Europea en número de ensayos clínicos de medicamentos autorizados, con 962, lo que constituye un activo para avanzar en el desarrollo y validación de terapias avanzadas y otras soluciones de ingeniería biológica.

A esta capacidad se suma el peso de sectores como la agroalimentación y la industria química. La industria alimentaria española alcanzó una cifra de negocios de 184.377 millones€ en 2024, mientras que la industria química registró 85.483 millones. Esta base productiva ofrece oportunidades para conectar los avances científicos con el desarrollo de nuevos ingredientes, procesos de fermentación, enzimas, moléculas y materiales de origen biológico.

Sobre estas fortalezas, el informe de Fundación Innovación Bankinter identifica tres ámbitos con potencial para construir una posición competitiva en España: Salud avanzada y biomanufactura clínica, agroalimentación y fermentación alimentaria, y biotecnología industrial y química de base biológica. Sin embargo, el informe advierte de que España todavía afronta dificultades para transformar estas capacidades en actividad industrial. Entre las principales barreras destacan la limitada disponibilidad de financiación para el crecimiento de empresas de base científica, las dificultades de acceso a infraestructuras de escalado, la fragmentación de determinados recursos y la escasez de perfiles especializados en desarrollo empresarial y biomanufactura.

Para superar estos desafíos, la Fundación Innovación Bankinter propone el diseño de una estrategia nacional de biología sintética que permita concentrar esfuerzos en los ámbitos con mayor potencial diferencial, coordinar las iniciativas existentes y establecer una planificación sostenida a largo plazo. Como punto de partida operativo, un mapa nacional de capacidades y demanda que identifique infraestructuras y equipamiento, servicios disponibles, condiciones de acceso, personal especializado, nivel real de utilización y capacidad ociosa, junto con los usuarios potenciales y las necesidades científicas e industriales que hoy encuentran dificultades para cubrirse. Este mapa permitiría distinguir entre carencias de infraestructura, barreras de acceso y necesidades de personal, coordinación o financiación, y orientar los recursos en consecuencia. Ante el desarrollo de nuevas biofoundries, la prioridad es mapear los recursos existentes, identificar la demanda, conectar los nodos disponibles, especializar funciones y ampliar la escala allí donde la demanda lo justifique.

El desafío para España pasa por convertir su potencial científico y tecnológico en una posición industrial diferenciada, capaz de generar empresas, atraer inversión y desarrollar productos competitivos dentro de las cadenas de valor europeas e internacionales.

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