Alrededor del 30% de los pacientes con depresión sufre también ansiedad. “En la práctica clínica, lo que vemos es que cuanto más grave es la depresión, más frecuente es la sintomatología ansiosa acompañante, lo que a su vez dificulta el pronóstico”, explica el doctor Álvaro Moleón, psiquiatra en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y director médico en el Instituto Andaluz de Salud Cerebral.
Precisamente desde el Instituto, Moleón ha desarrollado un protocolo de Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), conocido como ‘Protocolo Sevilla’, que puede ser un soplo de esperanza para las personas que sufren depresión resistente al tratamiento con ansiedad comórbida, según el experto, “uno de los tipos de paciente más complejos que se pueden encontrar en la práctica clínica”.
Los esperanzadores resultados del ‘Protocolo Sevilla’ han sido recientemente publicados en AlphaPsychiatry, y fueron presentados por el propio Moleón en el marco de las IV Jornadas de Actualizaciones en Neuromodulación, organizadas por la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC).
La EMT es una terapia física de neuromodulación no invasiva (no necesita anestesia) que permite modular la actividad del córtex cerebral través de un campo magnético que se genera con una bobina que se coloca sobre la superficie del cráneo. Este campo magnético atraviesa el cráneo y llega hasta la corteza cerebral, produciendo la activación o la inhibición de las neuronas que forman parte de los circuitos afectados en diversas patologías mentales.
En el caso del ‘Protocolo Sevilla’, se trata de uno acelerado y de alta intensidad, que lleva a los pacientes a someterse a 30 sesiones de alrededor de 12 minutos repartidas en tres semanas consecutivas (tres días por semana, tres o cuatro sesiones por jornada). “Esto hace que el protocolo sea bastante aplicable, tanto a nivel de organización de la clínica como del paciente; y evita el gran problema que tenía la EMT, ya que antes, al ser protocolos de sesiones diarias, se alargaba durante seis meses, lo que favorecía el absentismo a las sesiones y la poca adherencia por parte de los pacientes”, argumenta el experto.
Según los datos obtenidos con 64 pacientes de la práctica clínica real sometidos al ‘Protocolo Sevilla’, el porcentaje de pacientes que respondió al tratamiento –equivalente a la reducción de al menos el 50% de los síntomas– fue del 45% en sintomatología depresiva y del 48% en sintomatología ansiosa. Además, un 30% de los pacientes vio remitir por completo la depresión y un 23% la ansiedad. Todo ello sin la aparición de efectos secundarios graves: todos los reportados fueron muy leves y transitorios.
Hablamos de reducciones muy significativas en mundo real, sobre todo tratándose de estos pacientes complejos. El estudio sitúa al protocolo Sevilla, un protocolo español, al nivel de los protocolos acelerados con mejores resultados que se han visto en el último lustro a nivel de bibliografía científica”, reflexiona Alvaro Moleón, que destaca que los resultados de la investigación demuestran también la buena tolerabilidad que tiene la EMT, ya que incluso en un protocolo con más intensidad y más dosis, apenas aparecen efectos secundarios; y la rapidez del efecto del protocolo en los pacientes, superior a la de la mayoría de las opciones farmacológicas.
Según destaca Moleón, el ‘Protocolo Sevilla’ tiene cuatro puntos que lo diferencian de otros protocolos e investigaciones en curso y que lo convierten en una referencia a escala internacional. El primero es el hecho de que aborde un perfil de paciente que no es el habitual en los estudios, donde lo normal suelen ser pacientes con depresión o ansiedad. En este caso, los participantes en el estudio sufrían los dos trastornos. El segundo es que utiliza estimulación theta-burst bilateral (cTBS sobre la corteza prefrontal dorsolateral derecha e iTBS sobre la izquierda), buscando modular de forma complementaria circuitos implicados en la sintomatología depresiva y ansiosa. En tercer lugar, la intensidad del pulso magnético utilizada en las sesiones, muy por encima (133,5% del umbral motor) de la que se suele usar en los protocolos de otros grupos de investigación internacionales. Por último, la aplicabilidad del protocolo.
“Hay protocolos con resultados muy buenos, pero en pacientes seleccionados y con muchas sesiones al día, lo que dificulta su aplicación en la práctica clínica. En este caso, sin embargo, son pacientes del mundo real y el protocolo es fácilmente aplicable, porque implica apenas tres o cuatro horas por jornada”, argumenta.
Álvaro Moleón destaca la importancia de, en pacientes con depresión y ansiedad comórbida, tratar ambos trastornos ya que es “un error” pensar que la ansiedad va a desaparecer cuando se trate la depresión. “La idea que subyace al protocolo Sevilla es no tratar únicamente una etiqueta diagnóstica, sino intentar modular los circuitos implicados en las distintas dimensiones sintomáticas que presenta el paciente, ya que éstas nos van a indicar qué circuitos están afectados y de esa forma podremos modularlos para conseguir que el paciente vuelva a tener un cerebro más sano y funcional”, concluye.