06 Oct
06Oct

¿Alguna vez has intentado acariciar a un animal salvaje, has bajado al bufé del hotel en pijama o has perdido los nervios en el aeropuerto? Entonces, Allí donde fueres, 103 consejos para viajar por el mundo sin meter la pata, de Patrick Kinsella (Lonely Planet) es para ti. Se trata de una guía de etiqueta y un manual de supervivencia para viajeros curiosos, despistados o bienintencionados que desconocen que un gesto tan inocente como levantar el pulgar no siempre es un signo universal de buena voluntad. 

¿Sabes cómo saludar correctamente en Japón? ¿Qué gestos conviene evitar en determinados países? ¿O qué normas de cortesía debes tener en cuenta al sentarte a la mesa en el extranjero? No vuelvas a cometer un error cultural en tus viajes con esta divertida —y completamente real— guía de etiqueta para viajeros. 

Reúne más de un centenar de recomendaciones prácticas para moverte con respeto y naturalidad en cualquier rincón del mundo. Desde el uso del transporte público y las normas de hospitalidad locales hasta los modales en restaurantes, las costumbres sociales o la comunicación intercultural, este libro ofrece claves e ilustraciones repletas de humor para comprender mejor otras culturas y disfrutar de una experiencia de viaje más enriquecedora. 

El regalo perfecto para cualquier amante de los viajes: una obra llena de consejos útiles, curiosidades y situaciones reales que combina información práctica y entretenimiento para evitar malentendidos y descubrir nuevas formas de relacionarse con los destinos visitados y con las personas que los habitan. 

Cuidemos nuestros modales y pongámonos en marcha. Sin olvidar que en Suiza no hay que tirar de la cadena del váter pasadas las 22.00, que en Italia los espaguetis no se cortan con tijeras, que nunca hay que hacerse un selfi junto a una estatua de Buda en Sri Lanka ni levantarle el pulgar a alguien en África Oriental ni en Grecia.

Esencia: 'Te recojo a las seis', de María Reus Huang

A veces, perderlo todo es la única forma de volver a ti. Esta es la premisa de Te recojo a las seis, la primera novela de María Reus Huang, que llegará a las librerías el 14 de octubre de la mano de Esencia.  Conocida por una forma de comunicar cercana, espontánea y emocional, la creadora de contenidos traslada por primera vez su universo narrativo a la ficción con una historia romántica contemporánea.

Cuando todo se rompe, empieza otro viaje. Anastasia creía haber encontrado el equilibrio. A sus 26 años comparte su vida con el hombre al que considera el amor de su vida, disfruta de su trabajo como traductora y mantiene vivo, aunque todavía en silencio, el sueño de escribir una novela. Hasta que una sola mañana cambia todas sus certezas. Una conversación descubierta por casualidad le revela que Fran, su pareja, mantiene una relación con Carla, su mejor amiga desde la universidad. El futuro que había imaginado se desmorona y Anastasia comprende que tendrá que enfrentarse a una pregunta mucho más difícil que el propio desengaño: ¿quién es cuando desaparece la vida sobre la que había construido su identidad? 

Con el corazón roto, abandona Madrid y regresa a Dénia, donde encuentra refugio en su abuela Juana, su hermana Sara y la floristería familiar. Pero volver a casa no será suficiente. Una antigua carta escrita por su abuelo Lu la conduce hasta Interlaken, en Suiza, un lugar ligado al pasado de su familia y que terminará convirtiéndose en el escenario de un nuevo comienzo.  Entre montañas, lagos, nuevas amistades y una vida completamente diferente, Anastasia comienza a recuperar aquello que había dejado atrás: su propia voz, el deseo de escribir y la capacidad de imaginar un futuro que no dependa de los planes que alguna vez hizo con otra persona.

Y entonces aparece Niklaus Wolf. Reservado, metódico y aparentemente inaccesible, Niklaus entra en su vida cuando Anastasia ya ha comenzado a reconstruirla. La relación entre ambos se desarrolla desde los pequeños gestos, la conversación y la complicidad. El amor no llega para salvar a la protagonista, sino para acompañarla.

Aunque la novela comienza con una traición, María Reus Huang desplaza rápidamente el centro de la historia hacia una cuestión diferente: qué hacemos con nuestra vida cuando aquello que creíamos seguro deja de existir. El relato aborda la reconstrucción emocional sin recurrir a soluciones inmediatas. Anastasia duda, retrocede, se enfada y necesita detenerse antes de volver a avanzar. La novela reivindica así que sanar no tiene calendario y que, en ocasiones, parar también forma parte del camino. 

La escritura ocupa además un lugar fundamental. Las libretas en las que Anastasia vuelca aquello que todavía no sabe expresar se transforman poco a poco en refugio, herramienta de autoconocimiento y vínculo con un sueño profesional que llevaba años aplazando. 

A esta dimensión se suma la importancia de la familia. Juana, Sara y el recuerdo del abuelo Lu funcionan como una red que sostiene a la protagonista sin intentar tomar decisiones por ella. El libro propone así distintas maneras de acompañar a alguien cuando atraviesa un momento de cambio.

En la novela, el viaje hasta Suiza funciona como reflejo del proceso interior de Anastasia. Los lagos, las montañas, los senderos, las cafeterías y el ritmo cotidiano de Interlaken proporcionan a la protagonista algo que no encontraba en su vida anterior: distancia y tiempo. La localidad está además unida a la memoria del abuelo Lu, cuyo paso por Interlaken años atrás termina convirtiéndose en una particular herencia emocional para su nieta. El viaje no se presenta como una solución mágica a sus problemas, sino como el espacio desde el que Anastasia puede comenzar a mirarlos de otra manera. 

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