07 Sep
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Felipe VI ha inaugurado Faro Santander, el nuevo museo impulsado por la Fundación Banco Santander en la histórica sede de la entidad en el Paseo de Pereda, en la capital cántabra. El acto ha contado con la presencia de la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, así como de representantes institucionales y de la sociedad civil.

Acompañado por Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo de España, el Rey ha sido recibido por Ana Botín; María José Sáenz de Buruaga, presidenta de Cantabria;  María José González Revuelta,, presidenta del Parlamento de Cantabria ; Pedro Casares, delegado del Gobierno en Cantabria; Gema Igual, alcaldesa de Santander; Daniel Vega, director de Faro Santander, y David Chipperfield, arquitecto que ha firmado la rehabilitación del inmueble , que han recorrido las instalaciones del centro.

Con la apertura del museo, se estrena una nueva etapa para uno de los edificios más emblemáticos de Santander. Concebido durante décadas como un lugar destinado a custodiar y proteger, el edificio abre ahora sus puertas a la sociedad con la vocación de convertirse en un espacio vivo, en el que encontrarse, descubrir el arte y la tecnología, intercambiar ideas y disfrutar de la cultura.

“Como corresponde a un banco, este edificio estaba concebido para ser seguro y era un lugar cerrado para la mayoría de las personas. A partir de hoy, obviamente seguirá siendo seguro, pero también abierto a todos”, subraya Ana Botín, que recordó que ella misma trabajó allí: “Este edificio es emblemático: ha sido testigo de la historia de la ciudad y del banco”.

Su transformación, explicó, partió de una pregunta: qué conservar y qué cambiar sin perder su esencia. La respuesta ha sido un proyecto, diseñado por David Chipperfield, que preserva la identidad y el valor histórico del edificio al tiempo que modifica profundamente su uso y su relación con la ciudad: “Los grandes edificios son los que admiramos desde fuera y, además, forman parte de nuestro día a día. Los que respetan la historia, sin estar atrapados por ella. Los que mantienen lo que importa y también se reinventan. Eso es Faro Santander”, proclama.

La actual renovación de la sede del Paseo de Pereda se inscribe en una larga historia de transformaciones. La construcción original data de 1.795 y, antes de convertirse en banco en 1923, albergó, entre otros usos, un hotel y un club de regatas. En los años cincuenta, Emilio Botín -Sanz de Sautuola y López impulsó una profunda transformación para dotar al banco de una sede acorde con su ambición de convertirse en una entidad líder en España con vocación internacional. El arquitecto Javier González de Riancho rehízo el interior y unió los dos edificios gemelos mediante el característico gran arco, coronado por cuatro esculturas femeninas que representan la navegación, el comercio, la cultura y las artes.

Décadas después, el reto ha vuelto a ser adaptar el edificio a una nueva época. El proyecto liderado por David Chipperfield ha buscado preservar los elementos esenciales de este patrimonio y, al mismo tiempo, crear un espacio contemporáneo, accesible y abierto: “El objetivo ha sido crear un museo moderno a la altura de los mejores del mundo, en el que personas de todas las edades puedan descubrir, intercambiar ideas y aprender. Un lugar abierto a visitantes de todo el mundo, pero, ante todo, una casa para esta comunidad. Para los santanderinos", insiste Ana Botín

Un faro para Santander

Durante su intervención, Ana Botín estableció un paralelismo entre la transformación de Pereda en Faro Santander y la evolución que ha experimentado el banco en los últimos años: “ En muchos sentidos, la transformación de este edificio refleja la ambición del Banco Santander de hoy: construir la mejor plataforma global, abierta, de servicios financieros".

Desde Santander, el banco ha crecido hasta prestar servicio actualmente a 182 millones de clientes, entre ellos cuatro millones de empresas, convirtiéndose en un puente entre Europa y las Américas y, cada vez más, entre Norteamérica y Sudamérica. Ese crecimiento, señaló Ana Botín, se ha apoyado en la capacidad de evolucionar y tomar decisiones, manteniendo al mismo tiempo los principios de responsabilidad y prudencia que han acompañado al banco a lo largo de su historia.

“El año que viene, el banco cumplirá 170 años. 170 años en los que nunca hemos dejado de cambiar, pero siempre nos hemos mantenido fieles a nuestro propósito. Estamos aquí para apoyar y acompañar a nuestros clientes mientras recorren su camino a lo largo de la vida. Y por eso el nuevo nombre de este edificio —Faro— es tan apropiado. Un faro ayuda a las personas a encontrar su camino. Conecta el mar y la tierra. Da la bienvenida a quienes llegan de otros lugares. Y está ahí para todos", explica la presidenta del Santander.

Faro Santander abre sus puertas al público el 8 de septiembre, como un espacio abierto y accesible que reunirá arte, cultura, conocimiento y participación ciudadana. Su propuesta permitirá acercarse al patrimonio artístico del Banco Santander y a exposiciones de relevancia internacional, al tiempo que ofrecerá una programación dirigida a públicos diversos y concebida para favorecer la participación y la experiencia. Entre sus propuestas inaugurales se encuentran Obras Maestras de la Colección Banco Santander, México Moderno en la Colección Gelman Santander y El surrealismo sintomático: Leonora Carrington, junto con una programación pública destinada a convertir a Faro Santander en un espacio de encuentro permanente entre el arte, la cultura y la sociedad.

Toda la información está disponible en la web www.farosantander.com, donde pueden adquirirse las entradas, al igual que en la taquilla del mismo centro.

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