Antes de convertirse en la sede de la abogacía madrileña, el número 9 de la calle Serrano fue residencia aristocrática, albergó viviendas, oficinas y estudios profesionales, pasó por manos de una entidad bancaria y estuvo incluso amenazado de demolición. Más de un siglo de transformaciones se esconde tras la fachada del Palacio del Marqués de Portago, cuya historia reconstruye ahora el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) en una publicación impulsada por la Junta de Gobierno y fruto de más de un año de investigación.
El Colegio presenta el martes 20 de octubre El palacio del Marqués de Portago, obra del historiador y bibliotecario del ICAM Mario Barabino, que sigue el rastro del inmueble desde sus antecedentes en el siglo XIX hasta su configuración actual y recupera documentos, planos y episodios poco conocidos de su trayectoria.
La publicación aparece además en un momento especialmente significativo para la institución: en 2026 se cumplen cuarenta años desde que el ICAM se trasladó a Serrano 9 y dos desde que culminó la adquisición de la totalidad del edificio.“Es nuestra intención, a través de este libro, abrir las puertas y ventanas de la Casa de la Abogacía madrileña, para que los abogados conozcan este singular edificio, patrimonio arquitectónico de la ciudad que nos cobija, que alberga entre sus muros la historia reciente de esta corporación centenaria», señala el decano del ICAM, Eugenio Ribón.
El proyecto surgió en 2024, a propuesta del decano, después de que el Colegio completara la adquisición del inmueble. La nueva situación ofrecía la oportunidad de estudiar con mayor profundidad una sede estrechamente ligada desde hace cuatro décadas a la vida colegial, pero sobre cuya historia existían todavía lagunas, referencias dispersas e incluso algunas informaciones inexactas.
Además del trabajo de Mario Barabino, el volumen incorpora una presentación del decano, Eugenio Ribón, y los prólogos de Isabel Winkels, Emilio Ramírez y Luis Martí Mingarro, que abordan el palacio desde su dimensión institucional, histórica y colegial. A ellos se suma el escritor Javier Puebla, autor de El sabor del último beso: Alfonso de Portago, el marqués sin miedo, con «Volver a casa», una evocación literaria de Alfonso de Portago —«Fon»— y de su vínculo familiar con el edificio.
“Conocer la historia de esta sede es también conocer una parte de la historia de la abogacía madrileña. Serrano 9 ha sido durante cuarenta años escenario de la vida del Colegio y hoy, ya plenamente incorporado a su patrimonio, queremos preservarlo, abrirlo y compartirlo con la profesión y con la ciudad”, destaca Eugenio Ribón.
Un palacio anterior al palacio
El libro del ICAM sobre su sede permite remontar la historia de Serrano 9 más allá del edificio que hoy conocen los madrileños. Entre la documentación localizada figura el proyecto conservado en el Archivo de la Villa de un palacio anterior, más pequeño y de menor altura, que ocupó la parcela antes de la gran transformación acometida a comienzos del siglo XX. Fue entonces cuando Vicente Cabeza de Vaca, marqués de Portago, encargó al arquitecto Joaquín Saldaña una profunda reforma y ampliación.
Saldaña, uno de los nombres destacados de la arquitectura madrileña de la época, dio al inmueble buena parte de la configuración que ha llegado hasta nuestros días: amplió el edificio, elevó sus alturas y articuló cuatro crujías en torno a un patio central, entonces abierto.
El libro sigue después la vida del palacio a través de sus sucesivos propietarios, habitantes y usos. Durante décadas acogió viviendas, oficinas y estudios profesionales y fue escenario de episodios que conectan su historia con la vida social y cultural de Madrid. Allí nació José Luis de Vilallonga, nieto de Vicente Cabeza de Vaca, cuando su familia residía en el inmueble, y allí tuvo su estudio durante los años treinta el escultor Emilio Aladrén, estrechamente vinculado a Federico García Lorca.
Uno de los episodios más decisivos se produjo en los años setenta. La sociedad propietaria llegó a proyectar la demolición del palacio para levantar en su lugar un inmueble de mayor altura. En 1976, sin embargo, el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural y quedó preservado de aquella operación. Más tarde pasó a manos del Banco del País, que acometió nuevas reformas y transformaciones interiores. La liquidación de la entidad, a comienzos de los años ochenta, abrió una oportunidad que acabaría cambiando también la historia del Colegio de la Abogacía de Madrid.
Por entonces, el fuerte crecimiento de la corporación había hecho insuficientes los espacios de los que disponía en el Palacio de Justicia. El Colegio buscaba una sede propia que reuniera capacidad, representatividad y proximidad a los tribunales. El 10 de julio de 1984, una Junta General Extraordinaria acordó adquirir Serrano 9. El precio total del inmueble ascendía a 460 millones de pesetas y, al no poder asumir entonces la compra completa, el Colegio planteó a la Mutualidad General de Previsión de la Abogacía compartir la operación.
El ICAM adquirió inicialmente la planta baja, la primera y medio sótano, con una superficie total de 2.305 metros cuadrados. La llegada efectiva del Colegio al edificio se produjo en 1986, culminando una búsqueda que venía de mucho más atrás. Ribón recuerda en la presentación del libro que, ya en 1852, el decano Manuel Cortina lamentaba que “al Colegio no se le podía encontrar en ninguna parte”, en referencia a la ausencia de un espacio propio para reunir a los colegiados, celebrar juntas o instalar adecuadamente la Biblioteca. Serrano 9 acabaría resolviendo, más de un siglo después, aquella vieja aspiración.
Una historia reconstruida a partir de los archivos
El libro es el resultado de más de un año de investigación documental. Mario Barabino ha rastreado planos, expedientes, proyectos arquitectónicos y otras fuentes históricas para reconstruir una trayectoria que hasta ahora aparecía dispersa y, en algunos aspectos, incompleta o mal documentada. Ese trabajo permite ordenar por primera vez las distintas etapas del inmueble, desde el palacio anterior que ocupó la parcela hasta las sucesivas reformas, cambios de propiedad y transformaciones que terminaron configurando el edificio actual.
El diputado-bibliotecario del ICAM, Emilio Ramírez, destaca en su prólogo precisamente esa capacidad para hacer legible una historia hasta ahora fragmentaria. A su juicio, se trata “de una investigación que combina el trabajo de archivo con la reconstrucción de las huellas dejadas por quienes lo proyectaron, lo reformaron y lo habitaron”.
El resultado es una biografía del palacio que permite seguir, a través de más de un siglo, no solo la evolución de su arquitectura, sino también los cambios sociales, urbanos e institucionales que han acompañado su historia.
Una exposición para leer el edificio
Como complemento al libro, la Junta de Gobierno ha impulsado en el Museo ICAM una exposición centrada en la evolución histórica y arquitectónica del edificio. La muestra reproduce una selección de imágenes y documentos incluidos en la publicación, entre ellos planos históricos y materiales que permiten seguir las distintas transformaciones experimentadas por el palacio desde sus antecedentes hasta la configuración actual.
La exhibición permite seguir algunas de las principales transformaciones del Palacio del Marqués de Portago. Entre los materiales expuestos figuran proyectos históricos que muestran el paso del primitivo palacio, más pequeño y de tres plantas, al inmueble ampliado a comienzos del siglo XX. La intervención de Joaquín Saldaña constituye uno de los ejes del recorrido. La documentación expuesta permite observar cómo las distintas épocas fueron modificando Serrano 9 y cómo las necesidades de sus propietarios y ocupantes dejaron huella en un edificio que ha conservado, pese a sucesivas reformas, buena parte de su identidad arquitectónica.
La exposición se integra en la labor de recuperación y difusión del patrimonio histórico y documental que promueve la Junta de Gobierno. Además, la sede colegial volverá además a formar parte del programa Madrid Otra Mirada, con visitas que permitirán conocer la sede y acercarse a parte de los fondos conservados por la institución.
Libro y exposición ofrecen así dos formas complementarias de recorrer una misma historia. La de un palacio que ha acompañado las transformaciones de Madrid durante más de un siglo y que, desde hace cuarenta años, forma parte también de la historia de su abogacía.