Clara vuelve al pueblo de sus padres tras una ruptura que la deja sin la vida que había construido alrededor de su pareja. Allí, entre trabajos provisionales, rutinas familiares y amistades que sobreviven al paso del tiempo, empieza a revisar su relación con el deseo: la infancia, la vergüenza, los primeros contactos, el miedo a ser tocada o a que nadie vuelva a hacerlo nunca más. Después de una experiencia sexual que no sabe cómo nombrar, su terapeuta le propone una pausa: no tener sexo, ni sola ni acompañada. Lo que parecía una retirada se convierte en una búsqueda íntima sobre el amor, el placer, la libertad y el cuerpo. Bajo todo ello late una pregunta incómoda: ¿cuánto de lo que deseamos ha sido realmente elegido?
Con humor, crudeza y una voz magnética, Los años secos, de Raquel Zas (Temas de Hoy) habla del deseo, la soledad y las historias con las que aprendemos a sobrevivir.
"Siempre me ha fascinado la fina línea que une nuestra relación con el sexo con cómo nos comportamos en el resto de aspectos de nuestra vida. Tengo la sensación de que, pese a ser una práctica íntima y privada, cuando practicamos sexo cargamos en una mochila con todos nuestros complejos e inseguridades. La idea de escribir sobre surgió al ver la serie documental Las muertes chiquitas, que explora la relación de las mujeres con el orgasmo. Escuchar los testimonios de las entrevistadas -todas de diferentes edades, profesiones y estratos sociales- contando lo insatisfechas que se han sentido siempre en el sexo, me hizo darme cuenta de que el deseo también es político. Aunque ahora tenemos más educación sexual y libertad para hablar de ello, siento que las cosas no han cambiado demasiado. Se ha hablado mucho en los últimos años de consentimiento (por razones obvias, por otro lado), pero a veces olvidamos el hecho de que además de consentir, una mujer también se merece desear", explica la autora.
"He intentado huir de representaciones muy generalistas. Englobar a toda una generación en una historia individual y sesgada me parece aburrido y pretencioso. No me gustaría que Clara represente a nadie, aunque es inevitable que muchas personas se sientan identificadas con algunas de sus experiencias. Creo que por eso creé a un personaje que no tiene ningún tipo de ambición material o profesional. Si hay algo transversal en 'Los años secos', diría que más que la presión de tenerlo todo es la desesperación por ser validado y querido. Creo que todo lo que hacemos es para que los demás nos quieran. Incluso escribir una novela", añade.
"Quería crear un personaje un poco ruin. A mí Clara me cae mal, y por eso me pareció más divertido escribirla. Sería un completo aburrimiento escribir una protagonista perfecta que piensa y habla igual que yo. Creo que si al final terminamos cogiéndole cariño es porque todos somos un poco miserables, y la empatía se mueve mejor por los claroscuros de nuestra psique. En la novela, el deseo funciona como campo de batalla: ahí se cruzan la vergüenza, el miedo a no ser una mujer 'normal', la confusión entre ser deseada y desear, la familia, la soledad y la vida entera funcionando en piloto automático. La clave es esa obediencia profunda: alguien que descubre que también ha vivido, amado y follado desde mandatos ajenos", resalta Raquel Zas.
"La clave es que Clara no está en celibato voluntario, sino por una prescripción terapéutica después de una experiencia sexual muy desagradable. El problema no es que haya dejado de desear, es que ha descubierto que llevaba años fingiendo el deseo antes de saber si era suyo. Ahora que se habla mucho de celibato voluntario, me parece interesante escuchar a una mujer que está desesperada por disfrutar del sexo. Entiendo que esta tendencia es, en parte, fruto del heteropesimismo, pero me parece peligroso e injusto privarnos de nuestro propio placer porque hay algo en nuestra sociedad que claramente está fallando. En la novela se usa el sexo como metáfora para hablar de algo más profundo y complejo: ¿qué es lo que realmente quiero en mi vida? ¿Cada cuánto tiempo nos paramos a preguntarnos eso? ¿Y respondemos con sinceridad?", apunta.
Nacida en Viveiro (Lugo) en 1989, Raquel Zas es comunicadora y guionista. Estudió Comunicación Audiovisual, Periodismo Internacional y Guion de Ficción para Cine y Televisión. Ha desarrollado su carrera en medios culturales como i-D Spain, Vice, y Freeda España, entre otros. Como guionista, ha trabajado en los documentales Ciao Bambina —ganador del Premio a Mejor Cortometraje en el Festival de Málaga y nominado al Goya— y Este cuerpo mío, dirigidos por Afioco Gnecco y Carolina Yuste. 'Los años secos' es su primera novela.
Planeta: 'Contigo en cada cambio', de Bego La Ordenatriz
Septiembre llega con la vuelta al trabajo, el colegio, los horarios y las rutinas familiares. Volver a organizarse puede resultar abrumador cuando todo parece volver de golpe, pero pequeños cambios en la planificación del día a día ayudan a regresar con menos estrés y más sensación de control. En Contigo en cada cambio (Planeta), Begoña Pérez, Bego La Ordenatriz, propone apoyarse en sistemas sencillos, anticipar algunas tareas y utilizar herramientas como la agenda o el calendario para repartir mejor el tiempo, recuperar el ritmo y reducir la sensación de caos.
Más que un manual para tener una casa perfecta, es una guía para aprender a vivir mejor cuando todo cambia: "Durante años te he hablado de ordenar casas, cajones y armarios. Pero, con el tiempo, he aprendido que el verdadero orden no empieza ahí. Empieza en los momentos en los que la vida se descentra".
¿Cómo preparar una mudanza, la llegada de un bebé, una vuelta al cole o un viaje sin que la casa se desborde? ¿Cómo afrontar el cambio de temporada como una oportunidad para revisar la casa y también a una misma? La vida cambia continuamente: cambian las estaciones, las casas, las familias y también nosotros. Llega un bebé, una mudanza, un nuevo trabajo, una mascota o, simplemente, esa sensación de que no llegamos a todo. En medio de todos esos cambios, 'Contigo en cada cambio' propone entender el orden no como una obligación ni como una meta estética, sino como una herramienta para recuperar la calma.
Después de revolucionar la forma de entender el hogar con Limpieza, orden y felicidad y Los trucos de La Ordenatriz, da un paso más allá de la organización doméstica, mediante una guía práctica y cercana con hábitos sencillos, sistemas de organización y consejos realistas para ordenar el tiempo, reducir la carga mental, conciliar mejor vida familiar y laboral y afrontar los grandes momentos vitales con más serenidad y menos estrés.
La Ordenatriz propone:
Vuelta a la rutina: cómo regresar sin que la casa y la agenda se desbordenSeptiembre llega con la vuelta al trabajo, el colegio, los horarios y las rutinas familiares. Volver a organizarse puede resultar abrumador cuando todo parece volver de golpe, pero pequeños cambios en la planificación del día a día ayudan a regresar con menos estrés y más sensación de control. En Contigo en cada cambio, La Ordenatriz propone apoyarse en sistemas sencillos, anticipar algunas tareas y utilizar herramientas como la agenda o el calendario para repartir mejor el tiempo, recuperar el ritmo y reducir la sensación de caos.Más que un manual para tener una casa perfecta, Contigo en cada cambio es una guía para aprender a vivir mejor cuando todo cambia.«Durante años te he hablado de ordenar casas, cajones y armarios. Pero, con el tiempo, he aprendido que el verdadero orden no empieza ahí. Empieza en los momentos en los que la vida se descentra.»