Madrid no es solo una ciudad importante en la trayectoria del escritor, poeta y filántropo argentino Alejandro Guillermo Roemmers, sino también el lugar donde comenzó a forjar su vocación literaria. Esa vinculación personal y cultural con la capital española ha adquirido ahora un nuevo significado tras recibir el Premio Madrid, Capital de Iberoamérica, en la categoría de Iniciativa Cultural, en reconocimiento a su trayectoria y su contribución al acercamiento entre España y América Latina.
El galardón fue entregado durante la segunda edición de estos premios, organizados por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) junto al Ayuntamiento de Madrid, en una ceremonia celebrada en los Jardines de Cecilio Rodríguez, en el Parque de El Retiro, y presidida por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
Durante su intervención, Roemmers destacó el doble significado que Madrid tiene para él: una ciudad que forma parte de su historia personal y, al mismo tiempo, un espacio de encuentro entre España e Iberoamérica. En este sentido, reivindicó el papel de la capital como punto de unión entre diferentes culturas e identidades que comparten una misma lengua. "Madrid es un lugar de encuentro de todas nuestras voces en español", afirmó el escritor, poniendo en valor la capacidad de la ciudad para reunir y conectar las distintas expresiones culturales del mundo hispanohablante.Roemmers recordó también que fue precisamente en Madrid donde comenzó a descubrir su vocación literaria. «Aquí transcurrió una etapa decisiva de mi juventud: aquí estudié, hice amigos y empecé a descubrir, con la intensidad propia de aquellos años, todo lo que la literatura podía significar en mi vida», señaló.
Una trayectoria literaria marcada por el amor y los valores humanos
Autor de una extensa obra poética y narrativa, Roemmers ha construido una trayectoria literaria centrada en los sentimientos humanos, el amor, la solidaridad y la búsqueda de sentido.Entre sus publicaciones más conocidas se encuentra El regreso del Joven Príncipe, una obra traducida a 32 idiomas que retoma el universo literario de Antoine de Saint-Exupéry y propone una reflexión sobre los valores humanos y la importancia de los vínculos personales.
Su producción literaria incluye también poemarios como Soñadores, soñad, Ancla fugaz y España en mí. Más allá de su faceta como escritor, Roemmers ha desarrollado una labor filantrópica vinculada a la promoción de la cultura y de valores universales, una dimensión que complementa su actividad literaria.
Durante la ceremonia, el escritor reivindicó la capacidad de la literatura para acercar a personas de diferentes culturas, generaciones y países, y destacó el papel de la lengua española como uno de los principales elementos de unión entre ambas orillas del Atlántico: Nuestra lengua no pertenece exclusivamente a un país ni a una sola tradición. Es un patrimonio vivo, construido durante siglos por millones de hablantes y enriquecido por la diversidad de nuestros acentos, nuestras culturas y nuestras experiencias".
En este sentido, Roemmers defendió la necesidad de entender la cultura no solo como una expresión artística, sino también como una herramienta para fomentar el diálogo, la empatía y el entendimiento: "Las palabras pueden levantar muros, pero también pueden construir puentes; pueden separarnos, pero también ayudarnos a comprendernos".
El Premio Madrid, Capital de Iberoamérica reconoce trayectorias e iniciativas que contribuyen a fortalecer las relaciones culturales, sociales y empresariales entre España y América Latina. En esta segunda edición, junto a Alejandro Roemmers, también fueron distinguidos Carlos Vargas, por su contribución a los vínculos empresariales entre ambos continentes, y Miguel Henrique Otero, por su trayectoria en defensa del periodismo independiente y la libertad de expresión.
El escritor agradeció el reconocimiento al Ayuntamiento de Madrid y a Núria Vilanova, presidenta de CEAPI, y subrayó el valor de la capital española como espacio de encuentro entre distintas identidades y tradiciones culturales: "Si la literatura tiene alguna misión que merezca la pena defender, quizá sea precisamente esa: ayudarnos a encontrarnos en aquello que nos hace diferentes y, al mismo tiempo, profundamente humanos".