15 May
15May

Miguel Ángel Valero

Recuerdo lo que me dijo uno de los más veteranos banqueros de inversión en España cuando le pregunté su opinión sobre la OPA hostil del BBVA contra el Banco Sabadell, lanzada el 9 de mayo de 2024 y estrepitosamente fracasada (no logró más que el 25% de apoyo, apenas el 1,1% de clientes de la entidad catalana fueron a la operación, después de 500 interminables días): "Esta OPA se estudiará en las escuelas de negocio, pero como ejemplo de lo que no hay que hacer. No se puede lanzar tres días antes de unas elecciones autonómicas, porque la politización es inevitable y va a jugar en tu contra. No se negoció realmente con el consejo de administración, ni se garantizó el futuro de los principales ejecutivos, que es el aspecto clave para el éxito de estas operaciones. Tampoco hubo un trabajo previo de pedagogía con el Gobierno ni con la Generalitat, ni con las instituciones clave en Cataluña. Ofrece 12.200 millones€ pero en 'papelitos', en acciones, sin efectivo, que es lo que puede atraer al accionista particular, que en el caso del Sabadell es fundamental".

En una conversación posterior, ya con la OPA hostil retirada, este experto abundaba en los argumentos: "para el BBVA, el Sabadell ha pasado en 4 años de valer 2.500 millones a 12.200 millones. Entonces no salió la operación por una diferencia de 500 millones y porque en el BBVA se dieron cuenta de que, al ofrecer la vicepresidencia a Josep Oliu, si pasaba algo con el presidente en el escándalo FG-Villarejo, le entregaban el poder en el grupo". "Si llega a ofrecer una cantidad razonable en efectivo, la operación sale, porque tenía sentido estratégico, pero el BBVA no se atrevió a pesar de que contaba con dinero suficiente por la venta de la filial en EEUU", añade. Además, en su opinión, Carlos Torres, presidente del BBVA y principal impulsor de la OPA hostil, cometió muchos errores estratégicos cuando precisamente era un profesional con la experiencia de la OPA de Endesa: "uno, negar que fuera a mejorar la oferta cuando al final tuvo que hacerlo; dos, fiarse de los grandes fondos internacionales, que prefirieron esperar a esa segunda OPA en efectivo que finalmente nunca existió; tres, menospreciar el peso de los clientes del Sabadell, cuando muchos son accionistas".

Estas afirmaciones quedan básicamente demostradas en BBVA/Sabadell. Secretos de una OPA feroz, de la periodista de Expansión Raquel Lander. En sus 204 páginas, el libro, editado por La Esfera de los Libros, explica cómo ganó Josep Oliu lo que describe la autora como "una enconada batalla financiera y política".

Por cierto, este libro hay que leerlo mirando transversalmente también una obra anterior de Raquel Lander: Josep Oliu. El Banquero estratega. Del Vallès a la élite: la historia de éxito del Banco Sabadell, publicado también en La Esfera de Los Libros en octubre de 2014. Porque la figura de Oliu, un economista que nunca pensó en presidir un banco pero hizo 17 fusiones de entidades financieras, es clave para entender lo que ha pasado. Sin olvidar al consejero delegado, César González-Bueno, el otro personaje clave en la resistencia contra la OPA hostil.

Acierta la autora en que "no se puede subestimar la importancia de la política en las pugnas empresariales", ya que la OPA hostil consiguió el 'milagro': una Cataluña polarizada por el independentismo y el procés logra unirse en una causa común, mantener al Sabadell, una de las instituciones clave para los catalanes, como La Caixa, el Barça, o el Liceu.

Es revelador que el BBVA, pese a que es el segundo banco con más peso en Cataluña (absorbió la antigua Banca Catalana, Caixa Catalunya y Unnim), nunca ha sido percibido como una entidad implicada en el país, y eso también jugó en contra de la OPA hostil. 

Raquel Lander desvela que el BBVA intentó fichar al director de Comunicación del Sabadell durante 15 años, Gabriel Martínez, que ha llevado su entusiasmo culé hasta el punto de ser el portavoz del FC Barcelona de Joan Laporta

Son interesantes los capítulos dedicados a la negociación fallida de 2020 (parece increíble que una fusión no se haga por una discrepancia de 500 millones€), la jugada magistral de Oliu de devolver la sede a Sabadell (fue el primer banco que, con la deriva independentista, mudó la sede social a Alicante), la no menos brillante de vender el británico TSB al Santander, los tanteos para una fusión defensiva con Unicaja y con Abanca.

Pero para entender el presente y tratar de vaticinar el futuro hay que conocer el pasado, y Raquel Lander hace un brillante recorrido (que se puede complementar con la mencionada biografía de Oliu) por el banco centenario fundado por empresarios textiles de Sabadell, la salida a Bolsa, las integraciones de otras entidades (especialmente, la de la CAM, pero sin olvidar la del Atlántico), la complicada relación con La Caixa y con el Banco Popular, entre otras.

Y son también ilustrativos los capítulos dedicados al presidente del Sabadell, a los 'minnesotos', a su relación con las élites políticas, sociales y económicas de Cataluña.

Al final, el banquero que no parece banquero ganó de calle a un directivo que tampoco procede de la banca (era consultor de McKinsey), que había sufrido, junto a Manuel Pizarro, la OPA sobre Endesa 20 años antes. Episodio del que no parece haber aprendido nada.

El único pero que se le puede poner a la obra de Raquel Lander es el error en la página 31: la OPA hostil del Banco de Bilbao no fue contra "el Banesto de Mario Conde", porque este personaje aprovecha la operación para encabezar la resistencia y hacerse con el control de la entidad que presidía Pablo Garnica y que tenía como vicepresidente y consejero delegado (impuesto por el Banco de España), a José María López de Letona, con el final de todos conocidos. En páginas posteriores se cuenta mejor la historia.

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