Miguel Ángel Valero (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie)
Esto no hay quien lo entienda. Entrega de la 3ª edición de los Premios de Periodismo de la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie), 20 de junio de 2025, sede de la CNMC en Madrid, 12,00 horas, cuatro gatos mal contados (por no ir, no fueron ni los directores de los periodistas premiados, que ya les vale), como mostró Dinero Seguro. Entrega de la 4ª edición, 13 de julio de 2026, sede del Banco de España en Madrid, 16,00 horas, récord de asistencia, más de un centenar de personas. Fueron los directores de los galardonados, e incluso la exdirectora de uno de ellos. También asistieron, entre otros, Carlos San Basilio, presidente de la CNMV; Inés Olóndriz, presidenta de la Airef; y Alfonso Camba, director del Departamento de Promoción de la Competencia de la CNMC. Y mira que era mala hora, porque dejaba a los periodistas sin siesta.
Con Ruth Ugalde de magnífica maestra de ceremonias, las intervenciones no dejaron sitio a la sorpresa: defensa del periodismo en "una época marcada por la sobreinformación y la inteligencia artificial". La presidenta de la Apie, Macarena Muñoz, proclama que el periodismo económico es “más necesario que nunca” y que la información “de calidad, ejercida con rigor, independencia y honestidad, y al servicio de la sociedad” es “imprescindible para exigir transparencia a empresas e instituciones, para explicar las decisiones que afectan a millones de ciudadanos y para ayudar a comprender un entorno económico cada vez más complejo”. Los desafíos que afronta el periodismo, “desde la precariedad laboral hasta la irrupción de la inteligencia artificial” son “retos que nos obligan a adaptarnos, pero también oportunidades para seguir reivindicando el valor de un periodismo basado en el criterio, el contexto y la credibilidad”.
Andrés Stumpf, Premio Joven de Periodismo Económico “por su trayectoria como periodista especializado en política monetaria, ampliada como corresponsal en Bruselas, aunando rigor y capacidad para dar noticias”, aplaude a las fuentes de información, al ser “voces autorizadas para dar un tirón de orejas cuando no se informa con el rigor que se debe”. Reconoce las ventajas que tiene la IA como herramienta, pero hace un llamamiento para que los periodistas sigan “contando historias con pasión”.
Carmen Monforte, Premio Referencia del Periodismo Económico por “su carrera periodística como referente en la información sobre energía, en la que ha sabido conjugar análisis con exclusivas”, se confiesa emocionada al recibirlo, “teniendo en cuenta que me lo dan los compañeros y los rivales”. También dio las gracias a su familia, compañeros de periódico y profesión, pero en especial, “y para ser justos”, a las fuentes de información, que “son el enlace entre el periodista y el lector”: “Sin ellas, ciertamente, no sería posible un trabajo como el nuestro: personas que confían en ti, que muchas veces se arriesgan, que te informan a cambio de nada y que son el enlace entre el periodista y el lector”.
Cree que el “mayor reto” del periodista especializado en el ámbito de la energía es "hacerse entender", ya se trata de una información con “muchas aristas”, como la corporativa, ya que hay que escribir de “compañías poderosas”, como eléctricas, petroleras, gasísticas, “que despiertan un gran recelo entre la ciudadanía, pero que nos han dado muchas tardes de gloria”. También está la parte regulatoria, que ha descrito como “un arcano que hay que desentrañar cada día”, como fue “explicar al ciudadano el gran apagón eléctrico de 2025″; y el flanco político, debido a que, en muchos casos, se informa de empresas reguladas por el Gobierno y la CNMC. Pero subraya que es una información que “afecta a los consumidores”.
La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, aplaude a la Apie “por unos premios cada vez más pertinentes”, ya que la labor del periodista económico “es cada vez mas importante”. “En democracia los ciudadanos tienen que percibir que las instituciones están a su servicio, que son necesarias para que su vida se desarrolle con bienestar y prosperidad. En el momento actual marcado por una crisis generalizada de confianza en el sistema, es muy importante que todos nos esforcemos por reforzar la credibilidad que los ciudadanos demandan de sus instituciones”, explica. La economía “es fundamental para la vida de los ciudadanos”, pero al mismo tiempo puede resultar “técnica y difícil de entender”. Por eso, pone en valor la información “analítica y contextualizada”, que ayuda “a tomar mejores decisiones en el día a día”. Ante la necesidad de “reforzar la credibilidad de las instituciones, debemos esforzarnos por ser más claros, sobre todo ahora con el cambio tecnológico, que ha abierto la puerta a agentes maliciosos, y con la aparición de conceptos como las monedas digitales que son muy atractivos, pero muy complejos”.
A vueltas con el curso de verano de la Apie
Parece que quedarse sin siesta despierta las lenguas viperinas, tan abundantes entre periodistas. El café posterior a los premios, en el marco incomparable de la impresionante sala del Banco de España, dio mucho juego. En los corrillos, dimes y diretes sobre los verdaderos motivos de la sorpresiva salida de la DirCom de CaixaBank (en cinco minutos, escuché cuatro versiones totalmente diferentes y hasta opuestas entre sí) y su sorprendente sustitución por alguien ajeno al mundo de la comunicación, ya que procede de la intermediación inmobiliaria. Una crítica que parece un tanto corporativista, veamos qué y cómo hace, y luego juzguemos sin prejuicios para no provocar perjuicios.
El curso de verano de la Apie en la UIMP en Santander fue el gran protagonista de los corrillos. Por una parte, por el ansiado relevo en su dirección. La verdad es que las dos últimas ediciones, especialmente la penúltima, era para echarse a llorar y no parar. Los nuevos codirectores ya están avisados de que "no vamos a permitir que vuelva a convertirse en un cortijo", como subrayaron tres miembros de la Junta Directiva de la Apie.
Además, se habla, y no se para, de novedades que, hasta donde yo sé, no han sido consultadas con los socios de la Apie, como que se tendrá en cuenta a partir de ahora la asistencia al curso y cuánto se ha publicado sobre él a la hora de decidir si se le acepta en la siguiente convocatoria del curso. Aquí se exige información detallada u argumentada a la Junta Directiva, y no alimentar rumores ni especulaciones.
La mayoría está a favor de las nuevas normas (si que éstas finalmente se ponen en marcha, lo que está por ver), pero también subrayan que, como contrapartida, la Apie debe llevar ponentes que aporten titulares, que hagan declaraciones que impulsen a publicar noticias sobre sus intervenciones. Exigencia por un lado pero también por el otro.
También circulaba la petición, que no es nueva (porque yo llevo ya varios años planteándola a la Junta Directiva de la Apie, con nulo éxito hasta ahora), y es que se tenga en cuenta la opinión de los socios a la hora de decidir de qué se va a hablar en el curso y quiénes van a ser los ponentes. Según miembros de la actual Junta Directiva, esto ha sido imposible hasta ahora por culpa de los codirectores.
Vamos a ver con los nuevos, aunque ya hay una lengua viperina que subraya que uno de ellos fue presidente de la Apie en la etapa en que se consolidó el supuesto cortijo ahora desmantelado por la actual Junta Directiva y que no hizo nada por combatirlo (algo tuvo que ver que los dos implicados pertenecían al mismo grupo de comunicación, recalca la fuente, anónima por supuesto). Yo, como en el caso del nuevo DirCom de CaixaBank, prefiero juzgar hechos y no alimentar prejuicios.
La otra gran queja es lo mal que se come en la UIMP de Santander. No es culpa de la Apie, pero la primera vez que fui al curso en 1987 ya me avisaron de lo peligroso que era pasarse por el comedor. Han pasado años y la situación empeora a pasos agigantados, porque ya no es solo un problema de calidad, también de cantidad, de escasez, el último día parecía que estábamos en el día después de la caída de Madrid tras la Guerra Civil. Recuerdo el año pasado que Manolo Casamayón introdujo el tenedor en una especie de engrudo que se presentaba como puré de patatas y éste se quedó como la espada de Arturo en la roca, que era necesaria una fuerza sobrehumana para sacarlo.
Eso debe explicar, como cuenta otra lengua viperina, que veteranos periodistas se "peguen como ladillas", en una contundente pero gráfica metáfora, a los codirectores o a los ponentes para poder comer gratis en La Bombi el día que interviene el presidente de Mapfre. Comida que, por cierto, no pagan ni la Apie ni el BBVA, que es el patrocinador del curso, sino la aseguradora.
En fin. Desde la Junta Directiva de la Apie quieren destacar el esfuerzo del Banco de España en la organización de la entrega de los Premios. Debe ser para compensar los desplantes del actual gobernador, José Luis Escrivá, que no acude ni deja que vaya nadie de la institución al curso, quizás porque el patrocinador es el BBVA (entidad en la que trabajó y parece que no salió muy bien). Cuidado porque con esto de quedarse sin siesta parece que es contagiosa la lengua viperina.