
La confianza del consumidor en EEUU se desploma: el índice cae 6,7 puntos en septiembre hasta 81,9, su nivel más bajo desde abril de 2014 y cuarto mes seguido de caídas. Con el consumo valiendo dos tercios del PIB, no es un dato que se pueda mirar de reojo.
En cambio, la confianza de los empresarios de los servicios sigue cómodamente en terreno de expansión. Además, a nivel de componentes, mejoran las perspectivas de empleo, pero preocupa el nuevo incremento de las presiones por el lado de los precios. El ISM no manufacturero bajó ligeramente en septiembre hasta situarse en 54,9 desde el 55,4 previo y por debajo del 55 previsto. A pesar de ello, la confianza empresarial acumula ya más de dos años consecutivos en terreno de expansión, y los niveles de septiembre siguen siendo acordes con un escenario de crecimiento económico sólido.
Por el lado de los componentes, luces y sombras: la lectura de los nuevos bajó algo más de lo esperado hasta situarse en 59,8 desde el 60,9 previo, mientras que el subíndice de empleo mejoró con fuerza y paso a terreno de expansión (50,1 vs. 47,8 previo) por primera vez desde junio. Sin embargo, lo más relevante de este indicador fue que la lectura de precios pagados se elevó hasta 74 desde el 72,6 previo y superando 73,3 previsto. Tras esta subida, la lectura apunta a unas presiones inflacionistas al alza también en los servicios, dado que este subíndice alcanzó su mayor nivel desde julio de 2022.