Íñigo Urkullu, presidente de la eAtlantic Fundazioa, reclama a Europa que disponga de “una nueva narrativa de crecimiento y de competitividad, que sea sostenible, inclusiva y resiliente" durante su intervención en un encuentro de Nueva Economía Forum en Bilbao. El acto con representación de la vida política, económica y social del País Vasco, encabezada por el lehendakari Imanol Pradales.
En su primera comparecencia pública tras la constitución de la Fundación que preside, Urkullu explica que ésta nace con la convicción clara de que “el futuro de Europa también se juega en el Atlántico y con un propósito: el desarrollo en red". Después de tres legislaturas como lehendakari, y ya desde una dimensión anclada en y desde la sociedad civil, quería "seguir un hilo conductor y tratar de aportar la experiencia y las lecciones extraídas, proyectadas ahora sobre la promoción del impulso de la sociedad civil en torno al fortalecimiento del proyecto europeo y, en particular, de la Fachada Atlántica”.
“Europa se encuentra en una difícil encrucijada” por su “desafíos internos” y por encontrarse “entre dos grandes potencias con políticas agresivas”. En este complejo marco, “debemos profundizar y explorar nuestra oportunidad atlántica, como eje estratégico para Europa y por la conexión con América Latina y África occidental”.
"Europa tiene por delante el reto de mantener la cohesión al tiempo que debe reformar sus instituciones para hacerlas más democráticas y representativas; asumir el desafío de contar con una defensa consistente; también que se mantengan los pilares del Estado del bienestar y el pacto social, y embarcarse en los avances de la revolución tecnológica asumiendo su impacto”.
En este contexto, cree que “la UE debe recomponer su relación con China y explorar no sólo nuevos socios comerciales sino también redefinir las relaciones con el denominado Sur Global”.
“Europa padece un serio problema de liderazgo. Todos los Estados afrontan graves problemas internos. Los nuevos extremismos, en ascenso, son euroescépticos cuando no antieuropeos”, advierte Urkullu. “La fragmentación del mercado interior, la falta de inversión en sectores estratégicos y la debilidad institucional frente a los grandes desafíos globales son algunos de los problemas troncales que Draghi diagnostica en su Informe y que Letta traduce en propuestas concretas, concretadas en una mayor coordinación fiscal, una política industrial común y una reforma de las reglas de gobernanza económica”.
Sin embargo, Urkullu sostiene que “más allá de las propuestas técnicas, ambos informes plantean en realidad una cuestión trascendental y existencial para nuestro futuro como ciudadanos europeos y no puede responder únicamente desde Bruselas o desde Frankfurt porque requiere de una implicación activa de los territorios, de las regionales, de las ciudades y, sobre todo, de la ciudadanía”.
En ese sentido, eAtlantic Fundazioa" nace de la sociedad civil, con vocación de ser laboratorio de ideas, espacio para el diálogo, el encuentro y la acción, y motor de desarrollo en red. Una entidad pequeña en tamaño pero grande en ambición, que cuenta con sólidos anclajes”. Y dos objetivos: “la prosperidad de la fachada atlántica europea, comprometida con valores democráticos y los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, y la mejora de la gobernanza UE mediante la participación efectiva de los niveles institucionales más cercanos a la ciudadanía en la toma de decisiones”.
En el grupo de trabajo “Futuro del Mercado y Competitividad Europea: una mirada desde la fachada atlántica”, "estamos ultimando la identificación de las propuestas y recomendaciones formuladas por Draghi y Letta más relevantes para la fachada atlántica europea en los 5 ámbitos siguientes: interconexiones, energía, innovación y digitalización, descarbonización y competitividad y mercado único financiero”.
Otro grupo de trabajo sobre Gobernanza participativa en la UE aportará argumentos en favor de la territorialización de políticas europeas, particularmente en su vertiente tecnológica, industrial y de posicionamiento, así como también de analizar la calidad democrática de la UE y, particularmente, de su fachada atlántica.
La fundación que preside Urkullu impulsa el proyecto Europa y el Sur Global desde la perspectiva subestatal con el apoyo de la Fundación Ford; tiene un acuerdo de colaboración con la red CRUSOE -Conferencia de Rectores de Universidades del Suroeste Europeo- que agrupa a 29 universidades e institutos politécnicos, más la colaboración estratégica con la Fundación Jacques Delors Friends of Europe.
“Quiere ser un catalizador de reflexiones, investigaciones, ideas y proyectos desde la sociedad civil y en coordinación con distintos espacios y redes de colaboración existentes, poniéndoos a disposición también de instituciones públicas, para propiciar la prosperidad de la fachada atlántica ahondando en el principio de subsidiaridad. El reto merece la pena”, concluye Urkullu.