El sistema educativo español se dirige hacia una profunda reconfiguración en los próximos diez años como consecuencia del cambio demográfico, alerta el estudio ‘El impacto de la demografía en el sistema educativo español. Proyecciones a cinco y diez años’, que han publicado la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación. Elaborada por el catedrático de Sociología de la UNED Miguel Requena, vaticina una reducción superior a los 600.000 alumnos en las etapas preuniversitarias entre 2025 y 2035, con especial incidencia en Primaria, ESO y Bachillerato.
Este informe analiza cómo la caída de la natalidad, la fecundidad ultra baja y la evolución de las tasas de matriculación condicionarán el tamaño del sistema educativo español en el corto y medio plazo. El trabajo incorpora proyecciones para 2030 y 2035 y ofrece una radiografía detallada del impacto previsto en las distintas etapas educativas.
Para contextualizar estas conclusiones, este estudio recuerda que España registró en 2024 solo 318.005 nacimientos, la cifra más baja en más de un siglo, con una fecundidad de 1,1 hijos por mujer, una de las más reducidas de la Unión Europea. Según el estudio, esta realidad será laque condicionará el sistema educativo durante toda la próxima década.
Así, tras décadas de expansión sostenida del sistema educativo, España entra ahora en una etapa de ajuste cuantitativo. El informe sostiene que las cohortes nacidas desde 2010 -cada vez menos numerosas- comenzarán a trasladar plenamente sus efectos a las aulas en los próximos años. La principal consecuencia será una reducción del alumnado en buena parte del sistema, especialmente en las enseñanzas obligatorias y postobligatorias tradicionales.
La educación Primaria (6-11 años) perderá casi 400.000 alumnos entre 2025 y 2035, mientras que la ESO (12-15 años) sufrirá una caída acumulada de 376.000 estudiantes, que será especialmente intensa a partir del año 2030. Estas etapas serán las que más se resentirán, aunque el Bachillerato (16-17 años) también registrará una reducción superior a 150.000 alumnos. Según el informe, la educación preuniversitaria vivirá “un mapa de aulas cada vez más vacías”, obligando a replantear la organización de centros, plantillas e infraestructuras.
Las excepciones: infantil temprana y posgrado universitario
No todas las etapas evolucionarán a la baja. El informe identifica dos ámbitos claros de crecimiento: por un lado, la escolarización de 0 a 2 años, porque la demanda de plazas continuará aumentando por cambios sociales, laborales y familiares, hasta alcanzar tasas de escolarización cercanas al 70% en 2035.
En el otro lado, los campus universitarios experimentarán un auge en másteres y un crecimiento temporal en grados. Mientras que los primeros mantendrán una expansión sostenida durante toda la década, con un alumnado cada vez más adulto y vinculado a la formación continua, en lo que respecta a los grados, crecerán hasta 2030 en torno a 183.000 estudiantes, antes de iniciar una posterior fase de ajuste perdiendo 60.000 estudiantes debido a la incorporación de las cohortes jóvenes, de tamaño más reducido.
Uno de los principales valores añadidos del informe es que desagrega territorialmente el impacto demográfico en las distintas etapas educativas, con resultados a escala nacional, autonómica y provincial en la mayoría de enseñanzas analizadas. Esto permite comprobar que el retroceso no será homogéneo y que coexistirán territorios con comportamientos muy distintos. Entre las conclusiones territoriales más destacadas, encontramos cómo Madrid y Cataluña, aunque perderán muchos alumnos en cifras absolutas, conservarán mayor dinamismo demográfico. Por su parte, Comunidad Valenciana y Murcia mostrarán mayor resistencia al descenso, mientras que Almería aparece como una excepción singular, con crecimiento previsto incluso en Bachillerato. Al mismo tiempo, Galicia, Asturias y Extremadura figuran entre las zonas con mayor deterioro estructural. El estudio también detecta importantes diferencias dentro de una misma Comunidad Autónoma, especialmente entre provincias.
La investigación explica que la Formación Profesional no ha sido incluida en las proyecciones detalladas debido a la gran diversidad de edades de acceso y matrícula que presenta este nivel formativo, lo que dificulta establecer tasas comparables y realizar estimaciones fiables con la metodología empleada.
El trabajo concluye que España deberá reorganizar con anticipación sus recursos materiales y humanos. Mientras Primaria y Secundaria afrontarán ajustes por exceso de capacidad, otras áreas necesitarán crecer y adaptarse a las nuevas demandas. Como explica el autor del informe, esto afectará directamente a la red de centros y unidades escolares, a la planificación de profesorado, a la inversión pública, a los servicios complementarios y a las nuevas estrategias de formación a lo largo de la vida.
