CECA, sus entidades asociadas y Funcas destinaron el año pasado 6,05 millones€ a 166 programas de educación financiera, con un incremento del 87,4% respecto a 2024. Refuerza así su posición como principal inversor social privado en educación financiera en España. Gracias a esta inversión, se desarrollaron 7.879 actividades y se alcanzaron 212,1 millones de impactos, sumando asistentes presenciales y accesos digitales, multiplicando por casi cinco el alcance registrado el año anterior.
El Programa Funcas Educa destinó 5 millones€ en 2025 a financiar iniciativas por todo el territorio nacional, duplicando la dotación del año anterior y consolidándose como el principal motor de la educación financiera impulsada por el sector. Desde la puesta en marcha del programa en 2018, el sector CECA ha invertido 27,18 millones, de los cuales 20,29 millones se han canalizado a través de Funcas Educa.
La infancia y la juventud continuaron siendo el principal foco de las iniciativas de educación financiera impulsadas por el sector CECA en 2025. A este colectivo se destinaron 2,87 millones, lo que representa cerca de la mitad de la inversión total (47,5%) y un incremento del 88% respecto al ejercicio anterior. Las entidades reforzaron significativamente su apuesta por las personas mayores de 65 años, con una inversión de 1,27 millones, un 92,8% más que en 2024. Este colectivo concentró el 20,9% de la inversión total y generó más de 52 millones de impactos, reflejando el compromiso del sector con la inclusión financiera y digital de una población cada vez más relevante. La inversión destinada a adultos de entre 26 y 65 años también registró un importante crecimiento, alcanzando los 1,91 millones, un 82,9% más que el año anterior, con iniciativas orientadas a mejorar la planificación financiera, el ahorro, la protección frente al fraude y la toma de decisiones económicas informadas.
Además, el sector mantuvo una atención prioritaria a colectivos con necesidades específicas, destinando más de 2 millones a actuaciones dirigidas a personas en riesgo de exclusión social, emprendedores y personas con necesidades especiales. Entre ellos, las personas en riesgo de exclusión concentraron el mayor volumen de inversión (43%), seguidas por los emprendedores (32,4%) y las personas con necesidades especiales (24,7%).
Esta evolución pone de manifiesto el esfuerzo de las entidades del sector por adaptar sus programas a las necesidades de diferentes segmentos de la población, promoviendo una educación financiera cada vez más inclusiva, accesible y alineada con los retos económicos y digitales actuales. En 2025, las actividades se centraron en ahorro, gasto y presupuesto familiar (24,8%), ciberseguridad, fraude y digitalización (19%), productos y servicios de inversión (9,4%), productos y servicios bancarios (8,9%) y seguros (8,3%).
El compromiso del sector se refleja también en la última edición de los Premios CECA de Obra Social y Educación Financiera, que recibieron 74 proyectos, de los cuales 22 resultaron premiados por su impacto y carácter innovador.
UCI: el 49,2% de los españoles admite que su cultura financiera es mala
Un estudio de UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), entidad especialista en financiación sostenible, pone de manifiesto la percepción de los españoles sobre el nivel de cultura financiera: el 49,2% considera que el nivel de conocimientos es malo o muy malo, un 37,9% lo califica como regular, y apenas el 9,8% cree que el nivel es bueno o muy bueno. Un 3,2% no sabe cómo valorarlo.
Para Cátia Alves, directora de Sostenibilidad de UCI, “la educación financiera sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra sociedad. Entender cómo gestionamos nuestros ingresos, cómo ahorramos, cómo utilizamos el crédito o cómo planificamos decisiones tan importantes como la compra de una vivienda resulta fundamental para construir un proyecto de vida sólido. Contar con una buena formación financiera no solo ayuda a tomar mejores decisiones en el presente, sino que aporta seguridad, autonomía y estabilidad para afrontar el futuro con mayor confianza."
País Vasco es la comunidad más crítica: el 72% considera malo o muy malo el nivel de conocimientos financieros de la población, más de 22 puntos por encima de la media nacional (49,2%). Le siguen Baleares (60%), Cantabria (59%), Aragón y Castilla-La Mancha (57%). En el extremo contrario se encuentra Andalucía, donde el porcentaje que califica los conocimientos financieros como malos o muy malos se reduce al 39%, seguida de Galicia (45%)y Comunidad Valenciana (46%).
Los propios españoles sitúan en primer lugar el endeudamiento responsable, señalado por el 45,9%. Comprender cuánto podemos permitirnos pedir prestado y cómo utilizar adecuadamente préstamos y otras fórmulas de financiación. Muy cerca aparece el ahorro y la planificación a largo plazo (42,4%), seguido de la gestión de presupuestos y el control de gastos (35,4%). Las necesidades de formación van más allá de la economía cotidiana. Un 34,5% señala la fiscalidad básica y los impuestos y un 31,2%, la inversión y planificación del patrimonio. Completan el mapa de conocimientos financieros el funcionamiento de los mercados financieros (25,9%), el uso adecuado de las tarjetas de crédito (21,6%) y las criptomonedas (15,6%).
Los resultados apuntan a una necesidad de conocimientos especialmente relacionada con la gestión de la economía personal y la planificación a largo plazo, dos cuestiones que adquieren especial relevancia cuando llega el momento de afrontar decisiones financieras de mayor envergadura, como la compra de una vivienda.
La percepción de dificultad para contratar una hipoteca sigue aumentando. El 69% de los españoles que tienen que contratar o han contratado una hipoteca considera que hacerlo es difícil o muy difícil. La cifra encadena tres años al alza: en 2024 se situaba en el 61,4%, aumentó hasta el 65,4% en 2025 y alcanza ahora el 69%. En apenas dos años, la percepción de dificultad ha crecido 7,6 puntos. Además, aumenta especialmente el porcentaje de quienes califican el proceso como “muy difícil”, que pasa del 16,5% en 2024 al 17,2% en 2025 y alcanza el 21,3% en 2026.
La edad también marca diferencias en la percepción del proceso hipotecario. Entre los 25 y 34 años, el 70,2% considera difícil o muy difícil contratar una hipoteca; entre los 35 y 44 años, el porcentaje alcanza el 69,8%, y entre los 45 y 54 años se sitúa en el 70,4%. La principal diferencia aparece a partir de los 55 años. Entre las personas de 55 a 65 años, el porcentaje que percibe la contratación como difícil o muy difícil desciende hasta el 61,4%, alrededor de nueve puntos menos que en los grupos de menor edad. También cambia la intensidad con la que se percibe esa dificultad. La consideración de la contratación como “muy difícil” alcanza el 24,1% entre los 25 y 34 años y el 23,6% entre los 35 y 44, mientras que entre los 55 y 65 años desciende al 14,8%.
Casi uno de cada cuatro españoles desconoce los requisitos para solicitar una hipoteca. La percepción de dificultad convive, además, con un margen importante de mejora en el conocimiento del propio proceso. Aunque el 69,9% de los españoles afirma conocer los requisitos necesarios para solicitar una hipoteca, el 23,5% admite no conocerlos, mientras que un 6,6% no sabe o no contesta. También aquí aparecen diferencias generacionales. Entre los 25 y 34 años, el 66,3% afirma conocer los requisitos y un 25,4% reconoce desconocerlos. El grado de conocimiento aumenta hasta alcanzar el 74,3% entre las personas de 45 a 54 años, mientras que entre los 55 y 65 años se sitúa en el 70,5%.
Desde UCI apuntan a la educación financiera y al acompañamiento especializado como herramientas complementarias para afrontar decisiones económicas de largo plazo. Mejorar estos conocimientos no pasa únicamente por familiarizarse con determinados conceptos, sino por contar con herramientas para comparar alternativas, entender sus implicaciones y anticipar su impacto en la economía personal antes de decidir.
UBS: los hijos heredan mensajes sobre el dinero antes que el patrimonio
El informe Financial parenting: Preparing the next generation for financial wellbeing, de UBS, explora cómo la educación financiera en el seno familiar moldea la confianza, el criterio y el bienestar financiero a lo largo de la vida, y ofrece orientación práctica para las familias que desean formar gestores responsables del patrimonio. Marianna Mamou, responsable de Advice Beyond Investing en UBS GWM CIO y autora del informe, afirma: "Los hijos heredan mensajes sobre el dinero mucho antes de heredar el patrimonio. A través de las conversaciones cotidianas, los comportamientos y las reacciones ante el dinero, los padres moldean la forma en que los hijos entienden el riesgo, la responsabilidad, el éxito y la generosidad. El objetivo de la educación financiera en familia no es simplemente enseñar conceptos financieros, sino ayudar a los hijos a desarrollar el criterio y los comportamientos que sustenten su bienestar financiero a lo largo de toda la vida".
Entre las principales conclusiones del informe destacan las siguientes: