25 May
25May

Ernesto Campos, profesor del Máster Universitario en Dirección y Gestión Financiera de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).

España está creando la primera generación de trabajadores que llegará a los 40 años sin patrimonio. No es una opinión: es una proyección que se sostiene con datos. La tasa de ahorro delos hogares españoles cayó al 12 % de la renta disponible en 2025, mínimo en tres años y muy lejos del 15,2 % medio de la zona euro. [1] Pero el dato agregado esconde uno más grave: el segmento que peor ahorra es el de los hogares más jóvenes. Y eso no es solo un problema social. Es una bomba macroeconómica diferida que afecta a la formación de capital, al consumo, a las pensiones futuras ya la propia arquitectura inversora del país.

Ahorro nulo: el drenaje silencioso de la formación de capital

La teoría del ciclo de vida de Franco Modigliani —premio Nobel de Economía— explica que las personas ahorran de jóvenes para desahorrar de mayores. El modelo solo funciona si los jóvenes pueden ahorrar. Hoy en España, esa premisa se ha roto. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, una persona joven debe destinar el 92 % de su salario al alquiler para emanciparse en solitario. [2] A esos niveles no se ahorra: se sobrevive. Y la consecuencia agregada es demoledora. La propiedad de vivienda entre menores de 35 años, principal vector de acumulación patrimonial en España, ha pasado del 70% en 2002 al 30% en 2022 según los datos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. [3]

No es un retraso temporal: es una fractura estructural en el ciclo de acumulación. Y tiene impacto macroeconómico directo. El ahorro doméstico es la base de la inversión productiva en cualquier economía de mercado: financia hipotecas, alimenta el crédito, sostiene la inversión y acaba financiando nuevas empresas. Cuando una generación entera no acumula, la base inversora privada del país se contrae. España depende cada vez más de capital extranjero para financiar su tejido empresarial, mientras millones de jóvenes con formación y talento carecen del colchón mínimo para emprender o asumir riesgos productivos.

El contraste europeo refuerza la singularidad española. En 2025, los hogares de Alemania, Francia o Países Bajos registraron tasas de ahorro entre el 15 % y el 20 % de su renta disponible. [1] Sus sistemas —fiscal, hipotecario, laboral— lo permiten estructuralmente. En España, con un paro juvenil del 25-30 % y salarios de entrada estancados, el resultado es matemático: una cohorte de varios millones de personas llegará a la cuarentena sin patrimonio. [4]

Un joven que no ahorra no es solo un consumidor frustrado. Es un inversor que nunca llegará a serlo.

Efecto expulsión: el sumidero patrimonial del alquiler

El concepto de 'crowding-out' o efecto expulsión se aplica habitualmente al gasto público. Pero existe una versión doméstica: cuando un gasto fijo —la vivienda— absorbe una proporción desproporcionada del ingreso, expulsa al resto. Y el resto incluye precisamente las partidas que sostienen la economía a medio plazo: consumo de bienes duraderos, ahorro previsional privado y gasto discrecional. Solo entre el 15% y el 22 % de los hogares españoles tiene contratado un plan de pensiones privado, y la penetración entre menores de 35 es notablemente inferior. [5] Repetida millones de veces durante décadas, esa decisión genera un sistema público de pensiones sobrecargado: la generación que se jubilará en 2050-2060 lo hará sin previsión complementaria.

El golpe alcanza también al consumo agregado, que representa cerca del 55% del PIB español. [6] Una generación sin capacidad de comprar vehículos, mobiliario o equipamiento del hogar lastra sectores enteros: automóvil, distribución minorista, reformas. No es casualidad que la edad media de compra del primer coche se haya retrasado más de cinco años en una década.

El alquiler ha dejado de ser un gasto. Es un sumidero patrimonial que arrastra consumo, ahorro previsional e inversión productiva.

Hacia una nueva gestión financiera personal

El asesoramiento financiero clásico parte de una hipótesis: que el cliente tiene márgenes. Carteras a largo plazo, planes de pensiones mensuales, planificación fiscal patrimonial. Para un joven que destina el 90 % de su sueldo al alquiler, el modelo no funciona. La pregunta relevante no es dónde inviertes tu ahorro, sino cómo construir un sistema personal que permita generar ahorro donde hoy parece imposible.

Desde la práctica profesional y desde la docencia, recomiendo cuatro líneas concretas:

  • Microahorro automatizado: domiciliar la transferencia el día que cobras, un 5% o un 10% automático hacia una cuenta separada. 
  • Fondos indexados de aportación mínima, desde 50€ mensuales.
  • Planes de pensiones desde montos simbólicos, para crear hábito y aprovechar el interés compuesto. 
  • Y educación financiera práctica: entender qué es un TER o cómo funciona una hipoteca es hoy una herramienta básica de supervivencia.

No se trata de enseñarles a invertir como sus padres. Se trata de enseñarles a construir patrimonio sin haber heredado nada.

La pérdida de la fricción inversora y la vulnerabilidad sistémica

Hay un efecto del que se habla muy poco y que considero el más grave de todos: la pérdida de la fricción inversora. Comprar una vivienda ha sido históricamente el primer acto de gestión patrimonial seria del ciudadano español medio. Implica negociar una hipoteca, comparar productos bancarios y entender conceptos como TAE, TIN, diferencial, amortización, plazo o comisiones. En ese proceso —a menudo costoso— el ciudadano desarrolla un músculo financiero que le acompaña toda la vida.

Una generación que no accede a la propiedad pierde ese aprendizaje práctico. Llega a los 40 años sin haber negociado nunca con un banco, sin haber comparado productos financieros y, lo más grave, sin haber acumulado nada. El resultado son burbujas individuales de vulnerabilidad que se manifiestan ante el primer imprevisto: un despido, un divorcio, una enfermedad. Sin patrimonio, sin hábito de gestión financiera y sin red familiar disponible —la generación anterior también está más tensionada que nunca—, cualquier shock se convierte en crisis personal de gran magnitud.

El Programa Finanzas para Todos del Banco de España y la CNMV recomienda un fondo de emergencia de tres a seis meses de gastos fijos. [7] Para quien destina el 40-90 % de su sueldo a vivienda, ese fondo es matemáticamente imposible. El primer imprevisto se gestiona entonces con crédito al consumo —con costes entre el 8 % y el 20 %—, generando espirales de endeudamiento que erosionan aún más la capacidad futura de ahorro. 

El problema escala desde lo individual hasta lo sistémico. El indicador AROPE de riesgo de pobreza alcanzó el 25,7 % de la población española en 2025. [8] Los hogares unipersonales tienen un riesgo de pobreza del 25,6 %, más del doble que los hogares con dos o más adultos. [9] El INE proyecta 7,7 millones de hogares unipersonales en 2039, el tipo de hogar más frecuente. [10] Estamos construyendo, sin debate público estructurado, una sociedad de adultos jóvenes individualmente vulnerables que será mayoritaria en quince años.

Una generación sin patrimonio no es solo una generación sin futuro. Es un país sin amortiguadores ante el próximo shock económico.

Una decisión de país, no un problema de jóvenes

La generación alquiler no es un problema generacional: es un problema del sistema fiscal, hipotecario y urbanístico que la rodea. Como ocurre con todos los problemas macroeconómicos diferidos, la inacción hoy genera un coste exponencial mañana. Vivienda con tipologías adaptadas ahogares pequeños, fiscalidad específica para hogares unipersonales, crédito hipotecario que valore el historial de ahorro y no solo el ingreso compartido, y educación financiera obligatoria en secundaria. Son medidas concretas, técnicamente factibles y con precedentes en países comparables. Si en quince años España no quiere encontrarse con una clase media patrimonialmente devastada, las decisiones hay que tomarlas hoy. 

Durante décadas, España construyó su estabilidad económica sobre una clase media propietaria. Sila próxima generación no puede acumular patrimonio, no solo cambiará el mercado inmobiliario.Cambiará el modelo económico del país.

Anexo: Fuentes

Los datos utilizados en esta tribuna proceden de las siguientes fuentes:

  • [1] INE, Cuentas Trimestrales No Financieras de los Sectores Institucionales (abril 2026): tasa de ahorro delos hogares españoles del 12 % de la renta disponible en 2025, siete décimas menos que en 2024. Eurostat: tasa media de ahorro en la zona euro del 15,2 % en el primer trimestre de 2025.
  • [2] Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (agosto 2025): los jóvenes destinanel 92 % de su salario al alquiler en solitario. Tasa de emancipación juvenil del 14,8 %, mínimo histórico. Edad media de emancipación: 30,4 años, frente a los 26,3 años de media europea.
  • [3] Fundación Mutualidad / EsadeEcPol, Observatorio del Ahorro — Radiografía de la evolución del patrimonio de los hogares españoles (octubre 2025), basado en la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España: la propiedad de vivienda entre menores de 35 años ha pasado del 70 % (2002) al 30 %(2022).
  • [4] Encuesta de Población Activa (EPA) del INE: tasa de paro juvenil en torno al 25-30 %, más del doble dela media europea según Eurostat / LFS.
  • [5] Encuesta Funcas de Economía y Finanzas (EFEF) 2025: la penetración de planes de pensiones, depósitosy fondos de inversión entre los hogares españoles se sitúa entre el 15 % y el 22 %, con menor presencia en hogares jóvenes.
  • [6] INE / Contabilidad Nacional: el consumo privado representa aproximadamente el 55 % del PIB español.
  • [7] Programa Finanzas para Todos del Banco de España y la CNMV: recomendación de constituir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos fijos.
  • [8] INE, Encuesta de Condiciones de Vida 2025: el indicador AROPE de riesgo de pobreza o exclusión socialse situó en el 25,7 % de la población española.
  • [9] Eurostat, Estadísticas de pobreza de ingresos (EU-SILC): el 25,6 % de los hogares unipersonales en la UE están en riesgo de pobreza, frente al 11,5 % de los hogares con dos o más adultos.
  • [10] INE, Proyección de Hogares 2024–2039: 7,7 millones de hogares unipersonales proyectados para 2039(33,5 % del total), tipo de hogar más frecuente en España.
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