14 Jan
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La protección y el cuidado de los animales de compañía forman parte de una tendencia creciente en los hogares, donde perros, gatos y otras mascotas ocupan un lugar central en la vida diaria de las familias. En España conviven actualmente más de 9 millones de perros y en torno a 6 millones de gatos, una cifra que no ha dejado de aumentar en la última década y que sitúa a las mascotas como un integrante más del núcleo familiar. A ello se suma un marco normativo más exigente, tras la entrada en vigor en 2023 de la Ley de Bienestar Animal, que establece nuevas obligaciones para los propietarios y refuerza la responsabilidad sobre la seguridad y el bienestar de los animales.

En este contexto, contar con información clara sobre las obligaciones legales, las coberturas aseguradoras disponibles y los cuidados esenciales es clave para garantizar una convivencia segura y evitar situaciones que puedan generar riesgos o costes imprevistos. Dado que todos los gastos asociados a la tenencia y atención sanitaria de una mascota son privados –y pueden superar fácilmente los 1.000€ anuales en el caso de un perro o gato– resulta cada vez más relevante planificar estos cuidados de forma preventiva.

Con motivo de la festividad de Antonio Abad, patrón de los animales, Helvetia Caser comparten cinco aspectos clave que ayudan a los propietarios a entender cómo proteger a sus mascotas de forma integral y con criterios preventivos:

  • Conocer qué exige la Ley de Bienestar Animal a los propietarios. La Ley del Bienestar Animal ha introducido una serie de obligaciones que afectan directamente a los propietarios de mascotas, con el objetivo de mejorar la convivencia en el hogar. Entre los aspectos más relevantes se encuentran la identificación obligatoria mediante un microchip y la inscripción del animal en el registro de cada comunidad autónoma, medidas esenciales para evitar el abandono y asegurar su trazabilidad. La normativa también determina qué especies pueden considerarse animales de compañía a través del denominado Listado Positivo, cuyo desarrollo reglamentario aún está pendiente, y que excluirá especies exóticas, invasoras o potencialmente peligrosas, como ciertos reptiles, aves no autóctonas o pequeños mamíferos considerados de riesgo ambiental. Asimismo, la venta de perros, gatos y hurones queda restringida exclusivamente a criadores registrados, prohibiéndose su comercialización por internet. Otro elemento destacado es el curso de tenencia obligatoria para los propietarios de perros, gratuito y de validez indefinida, pendiente de desarrollo reglamentario, cuyo objetivo es fomentar la responsabilidad y el conocimiento de las necesidades básicas del animal. A ello se suman requisitos como la esterilización en determinados supuestos y los límites de tiempo durante los cuales los perros y gatos pueden permanecer solos en el domicilio (24 horas en el caso de los perros y 72 en el de los gatos).
  • Asegurar una Responsabilidad Civil para evitar riesgos y gastos imprevistos. La responsabilidad sobre los daños que una mascota pueda causar a terceros recae siempre en su propietario, con independencia de la especie o la comunidad autónoma en la que resida. Aunque la Ley de Bienestar Animal contempla la futura obligatoriedad de un seguro de Responsabilidad Civil para todos los perros, su aplicación está pendiente de desarrollo parlamentario, por lo que actualmente solo es obligatorio en comunidades como Madrid y País Vasco, mientras que en el resto del país la exigencia se limita a los perros clasificados como potencialmente peligrosos. En muchos hogares, la forma habitual de protegerse ha sido confiar en el seguro del hogar, sin embargo, estas pólizas no siempre garantizan un capital específico por animal, sino que la Responsabilidad Civil se comparte con otros incidentes domésticos, lo que puede limitar la cobertura disponible en caso de siniestro. Esto cobra especial relevancia si finalmente se establece un capital mínimo obligatorio por perro, ya que el límite de una póliza familiar podría no resultar suficiente para afrontar una indemnización. Los daños por mordeduras o accidentes causados por mascotas pueden variar desde importes medios de entre 300 y 2.000€ hasta superar los 10.000 en casos de lesiones graves, lo que subraya la importancia de contar con un seguro específico de mascotas. Este tipo de pólizas permite disponer de un capital exclusivo para los daños causados por el animal y garantiza al propietario el cumplimiento de las obligaciones legales aportando una mayor protección económica ante imprevistos. Además, incorporan servicios de Defensa Jurídica, que incluyen la cobertura de la indemnización correspondiente, el asesoramiento legal y la gestión integral del proceso en caso de reclamación.
  • Garantizar una atención sanitaria adecuada. Además de su responsabilidad legal, garantizar el bienestar de una mascota implica asumir que su salud requiere seguimiento, prevención y capacidad de respuesta ante cualquier imprevisto veterinario. El coste sanitario constituye una de las partidas más relevantes para los propietarios: mantener a un perro puede suponer entre 1.000 y 1.400e anuales, mientras que un gato ronda los 1.000e, cifras que incluyen alimentación, cuidados y atención veterinaria. Dentro de estos importes, los gastos médicos representan entre 300 y 500€ al año, sin contar urgencias o tratamientos puntuales. A lo largo de su vida, las mascotas requieren una serie de cuidados sanitarios básicos: vacunas obligatorias como la rabia —que se exige en la mayoría de las comunidades autónomas salvo Cataluña, Galicia, Baleares, Canarias y Asturias—, vacunas recomendadas como la tos de las perreras o la leucemia felina en gatos, desparasitaciones periódicas, analíticas y revisiones veterinarias regulares. En general, se recomienda acudir al veterinario al menos una vez al año y aumentar la frecuencia en el caso de cachorros, animales con enfermedades crónicas o mascotas de edad avanzada. Para mitigar el impacto económico de estos cuidados, los seguros veterinarios cubren gastos como consultas, revisiones, vacunaciones y servicios complementarios como telemedicina 24h, e incluyen también análisis, pruebas diagnósticas y atención de urgencias en modalidades como MIMAscota. Aunque están orientados principalmente a perros y gatos, existen alternativas para otras especies, como el plan de salud específico para conejos disponible en las clínicas Caservet. Además, estas pólizas destacan por no aplicar exclusiones por preexistencias ni por edad, lo que permite asegurar a las mascotas sin limitaciones derivadas de condiciones médicas anteriores. En términos financieros, contar con un seguro permite transformar gastos puntuales elevados, como una cirugía de 1.000 euros o más, en una planificación estable mensual o anual que facilita la gestión del presupuesto familiar.
  • Adaptar los cuidados a la edad de la mascota. Las necesidades de una mascota se transforman con el paso del tiempo, por lo que ajustar su cuidado a cada etapa vital es esencial. En líneas generales, los perros viven entre 11 y 14 años y los gatos entre 14 y 18, lo que implica una atención sostenida durante más de una década. A partir de los 7-8 años en perros y de los 8-10 años en gatos, comienzan a considerarse animales sénior, etapa en la que aumentan las probabilidades de desarrollar patologías crónicas como insuficiencia renal, artrosis o enfermedades cardíacas. En este periodo, los veterinarios recomiendan incrementar la frecuencia de las revisiones, pasando de una visita anual en la vida adulta a dos controles al año en la etapa sénior. Estos  chequeos suelen incluir analíticas de sangre y orina, control del peso, evaluación nutricional y pruebas diagnósticas específicas, cuyos costes pueden oscilar entre 80 y 150 euros por análisis. La detección temprana de alteraciones permite ajustar la alimentación, el nivel de actividad y los tratamientos preventivos, evitando complicaciones que pueden requerir intervenciones más complejas. Aunque este tipo de servicios está especialmente desarrollado para perros y gatos, otras especies domésticas suelen contar con menos recursos específicos; por ello, es recomendable consultar con un veterinario para definir un plan de seguimiento adaptado.
  • Contar con un plan cuando el propietario no puede hacerse cargo temporalmente. La planificación de cuidados también debe contemplar situaciones en las que el propietario no pueda atender a su mascota por motivos de salud o incapacidad temporal. Algunas pólizas de seguros incluyen la cobertura de gastos de estancia en residencias para animales cuando el dueño está hospitalizado o no puede ocuparse de ellos, garantizando que reciban la atención necesaria durante ese periodo. No obstante, esta cobertura no se extiende a servicios como el entrenamiento o la etología, que quedan fuera del ámbito asistencial de estas pólizas. Por ello, conviene revisar de antemano qué opciones ofrece cada modalidad para conocer cómo se organizaría el cuidado del animal en caso de una ausencia temporal del propietario.
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