Miguel Ángel Valero
"El silencio es una herramienta de comunicación muy poderosa". Lo dice un comunicador, Iván Redondo, que sabe de lo que escribe: ayudó a ganar elecciones a Xavier García Albiol (alcaldía de Badalona), José Antonio Monago (Junta de Extremadura), del PP; Pedro Sánchez (primarias socialistas, moción de censura en 2018, la primera con éxito en toda la historia de la democracia), Salvador Illa (Generalitat de Catalunya), del PSOE. 'El Manual' (Contraluz, 422 páginas) no tiene desperdicio, debería ser leído (y asimilado) por todos los políticos, pero también por los periodistas, los asesores de comunicación, y los directores de gabinete.
Iván Redondo transforma un libro de memorias (por tanto, personal y subjetivo) en un manual sobre política, comunicación, gestión de crisis, análisis y la prospectiva, o la dirección de equipos. En ese sentido, es un libro en el que, como en el cerdo, todo es aprovechable.
Pero si no quiere leer 422 páginas (lo que sería un monumental error) se puede conformar con las 12 notas de 'El Manual' (páginas 259-261). Aunque se perdería sus reflexiones sobre la política: "un deporte de equipo" (página 64), en el que "el fracaso enseña habitualmente lo que el éxito oculta" (68), donde "saber volver es regresar siendo otro" (70, sobre la experiencia de Bill Clinton tras perder la reelección como gobernador de Arkansas, que fue clave para llegar a la Casa Blanca). "En política te votan por lo que quieren, no por lo que necesitan, pero el arte de gobernar, el de transformar las promesas en logros, es precisamente conseguir que te voten por lo que necesitan (101).
"El objetivo de la política es establecer un vínculo entre tu candidato y los ciudadanos. La política va precisamente sobre seres humanos y nada de lo que es humano le es ajeno" (107-108). "El mensaje no se crea de la nada, ya está en la gente, solo hay que conectar con él" (110 y 254).
"La política es el arte de lo que no se ve" (página 122, pero es una idea que atraviesa toda la obra: "el que tiene capacidad de hacer visible lo que está olvidado vence" (205); "el arte de iluminar el escenario" (391)
"Una buena táctica siempre podrá salvar una mala estrategia" (206). "Una estrategia ganadora tiene además dos componentes: una promesa y una experiencia. La promesa viene precisamente de la utilización inteligente de la experiencia" (209). "Una buena comunicación es la consecuencia de una estrategia política óptima, y no al revés" (214).
"En política ya no se trata de tener razón, sino éxito" (208); "solo existe una verdad: atacar en el momento preciso, capturar una pieza en el instante adecuado, hacer que suceda y ganar. O impedirlo y vencer" (211). "Cuando tienes paciencia y trabajas duro, los resultados llegan rápido" (223). "Se trata, por tanto, de cometer los menores errores posibles y saber que gobernar es estar ante un océano de realidad repleto de ellos" (233). "En política no hay nada que te haga parecer más atractivo que vencer" (255). "Cuando hueles la línea de meta, hay que cruzarla" (258). "A la política no se viene a que te den la razón, sino a tener éxito. Y el éxito es una consecuencia, nunca una meta" (400).
El camino del éxito
"El camino del éxito consiste habitualmente en aprender a vivir y a convivir con la misma realidad una y otra vez desde diferentes puntos de vista, en distintas etapas y épocas siendo uno más. Y también en saber decir adiós después para mejorar e ir pasando de un estadio a otro, reinventándose como uno más otra vez" (345). "A veces, el camino adecuado no se encuentra hasta que te has perdido varias veces" (364). "No basta con saber, se debe también aplicar. No es suficiente con querer, se debe también hacer" (389).
"Una buena comunicación es la esencia de una estrategia política óptima, y no al revés" (214). "Cuando hay conocimiento, hay procedimiento" (407).
"En política, la mentira suele coger el ascensor, mientras que la verdad va por las escaleras, pero "acaba llegando al último piso" (342). "Dicen que la forma más fácil de mentir en política es cuando un mentiroso está muy cerca de la verdad", pero "la verdad funciona mejor que cualquier bulo"
Algunas ideas de Iván Redondo sorprender, porque no son lo habitual en un consultor político "aprender a saber no tanto quién eres, sino quién realmente no eres"(118); "la confianza es la principal moneda de cambio en política, pero nunca sustituye a la claridad. Y para tener éxito profesional, antes que confianza se necesita claridad" (198); "Cuando hay que estar con una persona no es cuando tiene éxito, sino cuando lo está pasando mal" (201).
"En política se suele cometer el error de pensar mucho en las entradas y poco en las salidas" (221)
La inspiración consiste en "sacar enseñanzas del éxito de los demás y de cómo ellos superaron dificultades similares antes que tú". (página 76)
"Una persona sin visión de futuro siempre acaba volviendo al pasado" (265)
Cita a Joseph Napolitan, el creador de la consultoría política, asesor de los presidentes John Fitzgerald Kennedy y Lyndon Johnson, con más de cien campañas a sus espaldas: "quien escucha consejos, llega lejos" (página 94).
Y a Giulio Andreotti: "solo tiene poder el que comprende al pueblo, el que lo ama; el político que no capta el alma de la gente se desgasta irremediablemente" (página 392)
"En política no hay nada más artificial que el orgullo. El ego es siempre el enemigo" (373). "No hay nada más difícil que decir la verdad y no hay nada más fácil que la adulación"
Hay lecciones impagables, como el discurso de toma de posesión como director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno: lo que se puede decir (y cómo se dice) en apenas 1 minuto y 33 segundos (página 220).
Y preciosa es la reflexión sobre el 'natsukashii', un término japonés que significa "nostalgia feliz", "ese instante en el que la memoria, de repente, se transporta a un bello recuerdo que te llena de dulzura" (epílogo).
'El Manual' se resume en lo que el autor dice en los agradecimientos: "En la vida, como en la empresa y la política, hay que saber ganar, saber perder, saber parar, y saber regresar".