12 Jun
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En un contexto marcado por la inflación, la volatilidad de los mercados y la incertidumbre económica global, cada vez más personas buscan fórmulas para proteger su bienestar financiero. Sin embargo, según Juan Vidal, inversor a largo plazo y divulgador en educación financiera, la tranquilidad económica no está necesariamente vinculada a unos ingresos elevados, sino al conocimiento y la capacidad de tomar decisiones informadas.

"La tranquilidad financiera no es un número en una cuenta bancaria. Es un estado mental que se consigue cuando las decisiones sobre el dinero dejan de estar guiadas por el miedo y empiezan a estar guiadas por el conocimiento y la acción", afirma Juan Vidal. 

Para el experto, el primer paso consiste en tener claridad sobre los objetivos financieros: saber cuánto patrimonio se tiene, qué metas se persiguen y en qué horizonte temporal se quieren alcanzar. "Cuando entiendes cómo funciona el dinero y tienes un plan, la incertidumbre exterior deja de condicionar tus decisiones. Los mercados seguirán subiendo y bajando, pero tú llevas el timón", señala.

Altos ingresos no garantizan seguridad financiera

Uno de los errores más comunes, según Vidal, es asociar estabilidad económica con salarios elevados. A su juicio, se trata de uno de los mitos más extendidos en materia financiera. "He visto personas con ingresos muy altos viviendo permanentemente preocupadas por el dinero y otras con sueldos más modestos disfrutando de una gran tranquilidad. La diferencia no está en lo que entra, sino en lo que haces con ello", explica.

En este sentido, advierte de que aumentar los ingresos sin adquirir conocimientos financieros suele traducirse en mayores gastos o incluso en un mayor nivel de endeudamiento. "Antes de buscar ganar más dinero, es fundamental aprender a gestionarlo correctamente", añade.

Desde su experiencia, Vidal identifica tres errores recurrentes que dificultan la construcción de una situación financiera sólida:

  • No disponer de un fondo de emergencia para afrontar imprevistos.
  • Confundir consumo con inversión, atribuyendo valor financiero a gastos que realmente generan depreciación
  • Delegar completamente las decisiones económicas en terceros sin comprender los conceptos básicos que afectan al patrimonio personal: "Confiar ciegamente el futuro financiero a otras personas o entidades sin desarrollar criterio propio es una de las principales fuentes de problemas a largo plazo", advierte.

Educación financiera: menos ansiedad y más control

El experto destaca también el impacto directo que tiene la educación financiera sobre el bienestar emocional. Según explica, gran parte del estrés relacionado con el dinero nace del desconocimiento y de la sensación de falta de control. "Cuando una persona comprende conceptos como la inflación, los activos o las estrategias para proteger y hacer crecer su patrimonio, la incertidumbre disminuye. Los problemas no desaparecen, pero se afrontan con herramientas y confianza", afirma.

De hecho, Vidal asegura que en muchos casos el cambio emocional precede al económico: "Primero se gana tranquilidad y seguridad en la toma de decisiones; después llegan los resultados financieros".

Entre las recomendaciones que considera esenciales para alcanzar una mayor estabilidad económica destacan:

  • Eliminar las deudas de consumo y evitar asumir nueva deuda innecesaria.
  • Ahorrar de forma sistemática antes de realizar gastos discrecionales.
  • Formarse con profesionales y fuentes de confianza para evitar fraudes o promesas irreales.
  • Comenzar a invertir cuanto antes, aunque sea con cantidades reducidas.

"El tiempo es el activo más valioso para cualquier inversor. Muchas personas esperan el momento perfecto para empezar y ese momento nunca llega. La tranquilidad financiera se construye mediante hábitos pequeños y consistentes, no a través de golpes de suerte",concluye.

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