25 Sep
25Sep

España encadena máximos históricos en Formación Profesional (FP), graduación universitaria y disminución del paro en todos los niveles educativos, pero continúa a la cola de la Unión Europea en abandono escolar temprano y sobrecualificación, según la 12ª edición del informe ‘Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español’ en su edición de 2026, presentada  por las fundaciones Ramón Areces y Sociedad y Educación. 

En el curso 2024-2025, España tenía más de 8,3 millones de alumnos matriculados en enseñanzas no universitarias: unos 17.300 menos que el año anterior. Es la primera vez que baja la matrícula desde 2001-2002, dejando aparte el descenso puntual que se produjo durante la pandemia. Detrás de esa caída hay dos historias distintas. Primaria lleva ya siete cursos seguidos perdiendo alumnos, desde su máximo histórico en 2017-2018. La ESO, en cambio, había crecido sin parar desde 2011-2012, y solo en este último curso ha empezado también a bajar. Todo apunta a que la tendencia seguirá: los primeros datos de avance del curso 2025-2026 muestran que Primaria ha perdido otros 49.000 alumnos, mientras que la ESO, que el curso pasado cayó por primera vez en más de una década, ha vuelto a descender, esta vez en cerca de 25.000 estudiantes. 

En cuanto al tipo de centro, dos de cada tres alumnos estudian en la escuela pública, y uno de cada tres en la privada.

Pese a esta contracción demográfica, el sistema de Formación Profesional alcanzó un nuevo máximo histórico, con casi 1,2 millones de alumnos matriculados en el curso 2024-2025. En paralelo, continúa el aumento de las universidades privadas en la modalidad a distancia, que ya concentran el 45% del alumnado de grado y el 91% del alumnado de máster.

El alumnado extranjero representó, por su parte, el 12,9% del total de matriculados en enseñanzas de régimen general no universitarias, una cifra que se eleva al 15,5% en Primaria y desciende al 7,9% en Bachillerato. 

El estudio se ocupa de otra realidad demográfica: en España ya viven más de 10 millones de inmigrantes, representando uno de cada cinco habitantes. De esta manera, la población de origen inmigrante en edad escolar se ha triplicado en poco más de dos décadas: de menos de 400.000 menores en 2002 a superar el 1.200.000 en 2024. 

En cuanto al gasto público en educación, superó los 71.000 millones€ en 2024, casi un 5% más que el año anterior, y un nuevo máximo histórico tras una década de crecimiento continuado, hasta representar algo más del 4% del PIB. En términos comparados, España se sitúa por encima del promedio internacional en gasto por alumno en relación con el PIB per cápita, superando tanto a la OCDE como a la media de la Unión Europea. En el curso 2023-2024, el gasto medio de los hogares en educación por estudiante rondó los 2.000 euros, cifra que se dispara hasta cerca de 3.500 euros cuando se trata de estudios de Educación Superior. 

Esa media nacional esconde, eso sí, grandes diferencias entre comunidades: en Educación Superior, una familia en La Rioja gasta de media más del doble que una en Murcia.El precio público del crédito en primera matrícula se ha reducido a la mitad en la última década en los másteres habilitantes, y cerca de un tercio en el resto de másteres. Por su parte, la ratio de alumnos por profesor continúa su tendencia decreciente y ronda ya los diez alumnos por docente en el curso 2024-2025, aunque el tamaño del aula en Primaria y ESO se ha mantenido estable en los últimos años.

Una de las principales novedades de esta edición del informe ‘Indicadores’ es la incorporación de los resultados de TALIS 2024, la encuesta internacional de la OCDE sobre enseñanza y aprendizaje, que sitúa el foco en la realidad cotidiana del profesorado y los equipos directivos, a diferencia de otras evaluaciones internacionales centradas en el rendimiento del alumnado. En España participaron cerca de 17.000 profesores de Primaria y ESO y el estudio revela que menos de la mitad se siente preparado para enseñar en un contexto multicultural o multilingüe.

Las tasas de repetición de curso siguen descendiendo en todas las etapas, situándose ya por debajo del 7% en la ESO y apenas por encima del 1% en Primaria. El abandono escolar temprano cae hasta el 12,8%, la cifra más baja de toda la serie histórica frente a más del 30% de hace una década y media, aunque España continúa siendo el tercer país de la Unión Europea con mayor tasa de abandono, solo por detrás de Alemania y Rumanía, y muy por encima de la media comunitaria, que ronda el 9%.En 2025, tras la renovación de la Prueba de Acceso a la Universidad, la tasa de aprobados cayó varios puntos y la nota media de quienes aprobaron también descendió ligeramente. En sentido contrario, la tasa de graduación entre los estudiantes de grados universitarios de cuatro años ha crecido con fuerza en la última década, situándose en el 55,5%, 9,4 puntos más que el de la cohorte 2010-2011. En los campus universitarios, el abandono también retrocede: la tasa de quienes dejan un grado sin terminar ha bajado tres puntos en la última década, hasta rondar el 20%. Pero la cifra varía muchísimo según la carrera: apenas ronda el 8% en Salud y Servicios Sociales, frente a cerca del 28% en Ciencias Sociales, Periodismo y Documentación.

Impacto de la formación en el empleo

En 2024, quienes habían completado estudios superiores recibían un salario bruto mensual 1.300€ superior al de quienes solo habían completado la ESO, una brecha que confirma a la educación superior como una de las principales palancas de movilidad económica en España. Sin embargo, no toda la población con estudios superiores logra un empleo acorde a su formación: la tasa de sobrecualificación entre los 25 y los 64 años volvió a caer en 2025, situándose en el 33,5%, pero la cifra sigue marcando el máximo de la Unión Europea. 

Dentro de la educación superior, además, no todos los títulos pesan igual en la nómina: quienes estudian carreras científico-tecnológicas son quienes más cobran, con sueldos que rondan o superan los 3.000 euros brutos al mes.En el terreno de la inserción laboral juvenil, la proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan (‘ninis’) ha caído con fuerza en la última década, pasando del 19,4% al 11,5%, uno de los avances más notables.


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