Con la llegada de la vuelta a las aulas, los datos vuelven a confirmar que el papel sigue siendo el soporte de lectura preferido por los españoles, según el Estudio sobre la percepción de los productos papeleros, elaborado por IO Investigación para el Foro del Papel: el 45,7% de los españoles prefiere leer libros y publicaciones en papel, mientras que el 18,7% apuesta por combinar el formato impreso y el digital, y solo el 31,8% se decanta por los soportes digitales.
Esta tendencia se mantendrá en un futuro: cerca del 80% de los españoles considera que los libros impresos seguirán siendo muy relevantes para la difusión de la cultura y del conocimiento en nuestra sociedad.
Esta preferencia se traslada también al ámbito educativo, en un contexto marcado en los últimos años por el debate sobre la digitalización y el uso de dispositivos electrónicos en las aulas. Pese a las voces que hace años auguraban la desaparición de los libros de texto, la realidad es que éstos continúan siendo herramientas esenciales para organizar y facilitar la adquisición de conocimientos, comprender los contenidos y acompañar al alumnado a lo largo de su recorrido educativo.
Los últimos resultados del Informe PISA de la OCDE, ponen el foco en esta cuestión. España ha registrado sus peores resultados históricos en comprensión lectora y matemáticas, con 451 y 457 puntos respectivamente, y diferentes expertos señalan el uso excesivo de pantallas y la creciente dificultad del alumnado para mantener la atención y enfrentarse a textos extensos entre los factores que pueden estar contribuyendo al deterioro del rendimiento.
En este contexto, recuperar espacios de aprendizaje basados en la lectura pausada y libre de distracciones refuerza el valor de los libros y materiales impresos como herramientas para favorecer la concentración, la comprensión y la adquisición de conocimientos. Y es que la utilización de los libros de texto y de soportes impresos ofrecen numerosos beneficios para el estudio, sobre todo en las primeras etapas educativas, cuando se consolidan los hábitos de lectura y aprendizaje:
Las comunidades autónomas recuperan el libro de papel
En los últimos años, muchas comunidades autónomas han apostado por acelerar la digitalización educativa. Sin embargo, regiones como Madrid, Galicia, Aragón y Castilla-La Mancha han comenzado ya a recuperar el uso de los libros en papel en las aulas, lo que refleja una reevaluación de sus beneficios pedagógicos frente a los recursos exclusivamente digitales.
Esta tendencia no es exclusiva de España, países como Finlandia o Singapur, referentes internacionales por sus altos resultados educativos, destacan la importancia de mantener los materiales impresos dentro de sus modelos de aprendizaje, complementándolos con herramientas digitales que aportan dinamismo y acceso inmediato a la actualidad.
Uno de los argumentos más recurrentes para limitar el uso de libros de texto ha sido una supuesta mayor sostenibilidad de los soportes digitales. Sin embargo, el papel se fabrica a partir de una materia prima no fósil, natural y renovable, procedente de plantaciones forestales gestionadas de manera sostenible, y es además uno de los materiales que más se recicla. Lejos de ser un obstáculo, su sostenibilidad refuerza la idoneidad de los materiales impresos como opción responsable también desde el punto de vista medioambiental. Por ello, el análisis del impacto ambiental de los materiales educativos debe contemplar el conjunto de su ciclo de vida y no limitarse a comparar exclusivamente el consumo de papel con el uso de dispositivos digitales.
Para Manuel Domínguez, portavoz del Foro del Papel: “Modernizar la educación no significa eliminar el papel. La tecnología ofrece nuevas posibilidades en las aulas, pero el papel sigue desempeñando un rol clave en el aprendizaje. No se trata de elegir entre papel y pantallas, necesitamos un modelo equilibrado que aproveche lo mejor de cada soporte. El papel no es el pasado de la educación; forma parte de su presente y también de su futuro”.