El mentoring atraviesa un momento clave de evolución. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la transformación digital y la transición climática, el informe El mentoring hoy. Un enfoque intergeneracional delmentoring entendido como “mentoring de contrapartida”, publicado por el Instituto Santalucía y elaborado por José Antonio Herce, socio fundador de LoRIS, propone avanzar desde el mentoring convencional hacia un modelo más amplio,basado en la transmisión de experiencia, la continuidad intergeneracional y la creación decapital social.
El documento parte de una idea central: el mentoring no debe limitarse a una relación unidireccional en la que una persona con más experiencia acompaña, orienta y aconseja a otra con menor trayectoria. Aunque este enfoque sigue teniendo un gran valor, el informe plantea la necesidad de incorporar una lógica de contrapartida generacional: que quienes reciben mentoring puedan asumir, llegado el momento, el compromiso de sostener, orientar y desarrollar a quienes les sucedan generacionalmente.
“En una sociedad cada vez más longeva, el mentoring de contrapartida permite convertir la experiencia sénior en un activo de futuro. No se trata solo de acompañar a las nuevas generaciones, sino de construir una cadena de transmisión de conocimiento, valores y compromiso que refuerce el relevo generacional y contribuya a generar capital social a largo plazo”, afirma José Manuel Jiménez Rodríguez, director del Instituto.
Esta visión no plantea una contrapartida directa al mentor ni una obligación contractual, económica o administrativa. Al contrario, el informe subraya que la contrapartida debe entenderse como un compromiso voluntario, ético y comunitario de continuidad. El valor recibido se proyecta hacia adelante. De este modo, el mentoring de contrapartida convierte una relación individual de apoyo en una cadena intergeneracional de transmisión de conocimiento, experiencia, cultura, lealtad corporativa y cohesión comunitaria.
El informe define este modelo como un sistema de acompañamiento en el que quien recibe apoyo asume el compromiso futuro de ayudar a quienes vengan después, generando una cadena continua de transmisión y reproducción de conocimiento, experiencia, cultura y capital social. Bajo esta lógica, el mentorado deja de ser un receptor pasivo de ayuda para convertirse en un futuro custodio de la red.
España, ante el reto de convertir la longevidad en capital social
El informe pone especial atención en el caso español por el profundo cambio demográfico experimentado en las últimas décadas. Según los datos recogidos en el documento, en 1975 las personas de 65 años o más representaban aproximadamente el 10% de la población española: casi 4 millones de personas sobre un total de unos 36 millones de residentes. En 2025, este porcentaje alcanzaba ya el 21%, con unos 10 millones de personas mayores sobre una población total de 49 millones.
Este cambio sitúa a España ante un desafío de gran alcance: cómo aprovechar el conocimiento, la experiencia y el capital relacional de una población sénior cada vez más numerosa. El informe señala que buena parte de este colectivo, especialmente entre los 65 y los 80 años, se encuentra activo y en buen estado de salud, y dispone de un caudal de experiencia acumulada durante décadas de desarrollo empresarial, industrial y de servicios avanzados.
En este contexto, el mentoring se presenta como una herramienta especialmente relevante para transformar la experiencia sénior en legado. Frente a una visión de la jubilación entendida como salida definitiva de la vida productiva o social, el informe plantea que el talento sénior puede desempeñar un papel estratégico en el acompañamiento a jóvenes profesionales, emprendedores y nuevas generaciones de trabajadores.
El informe concluye que España reúne condiciones especialmente favorables para desarrollar el mentoring de contrapartida, por afinidad con ideas como sostenibilidad social, cohesión intergeneracional, legado colectivo, aprendizaje permanente y capital social.
Tres grandes tendencias a tener en cuenta
El mentoring de contrapartida debe tener en cuenta tres grandes tendencias: la transición demográfica, que hace necesario aprovechar el conocimiento acumulado por las generaciones sénior y convertirlo en legado para facilitar el relevo generacional; la transición tecnológica, marcada por la digitalización y la inteligencia artificial (IA), que exige combinar las nuevas capacidades digitales con competencias humanas como el criterio, la experiencia, la ética o la visión estratégica; y la transición climática, que refuerza la responsabilidad entre generaciones y la necesidad de transmitir conocimientos, valores y prácticas sostenibles.
Ante estos retos, este modelo de mentoring no se limita a una relación puntual entre mentor y la persona que recibe orientación, sino que aspira a crear una red de aprendizaje continuo, solidaridad intergeneracional y transmisión de conocimiento capaz de generar impacto a largo plazo.
El documento concluye que, ante las transiciones demográfica, tecnológica y climática, el mentoring debe aportar no solo valor, sino también valores: transmisión de experiencia, cultura corporativa, voluntariado, contrapartida generacional y creación de legado. En este marco, las organizaciones de mentoring y las empresas tienen ante sí la oportunidad de fortalecer las relaciones intergeneracionales y aprovechar de forma más intensa la experiencia de sus mejores sénior, tanto jubilados como no jubilados, en beneficio de jóvenes profesionales, emprendedores y nuevas generaciones.
