12 Feb
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El Carnaval se asocia con disfraces, creatividad y humor, pero también encierra algunos detalles legales que no siempre son conocidos. Por eso, onLygalcompañía especialista en soluciones de protección jurídica y servicios legales, recuerda algunos aspectos de la legislación vigente que conviene saber antes de elegir atuendo. 

“Son muchas las personas que desconocen que, aun de forma involuntaria, un disfraz puede cruzar la línea de lo legal. El Carnaval es una celebración creativa y divertida, pero también está sujeta a normas pensadas para proteger la convivencia y la seguridad pública”, explica Natàlia Mañas, abogada de onLygal.

Por ello, el equipo de expertos legales de la compañía comparte algunas recomendaciones legales a la hora de elegir los disfraces: 

1. Disfrazarse de autoridad no siempre es buena idea. Aunque parezca inofensivo, utilizar disfraces o distintivos que puedan confundirse con los uniformes de policías, guardias civiles, militares, personal sanitario o servicios de emergencia puede considerarse una usurpación de funciones públicas, hecho que la Ley prohíbe expresamente. 

2. Los símbolos también tienen normas. El uso de banderas, escudos y emblemas oficiales también está regulado. Además, la legislación prohíbe exhibir simbología que pueda fomentar el odio, la violencia o la discriminación. Disfraces con mensajes racistas, sexistas u ofensivos pueden conllevar la expulsión de eventos y sanciones administrativas. 

3. Las máscaras no siempre están permitidas. La Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana permite restringir el uso de máscaras u otros elementos que impidan la identificación cuando exista un riesgo para la seguridad. Tampoco se permite portar réplicas de armas, objetos peligrosos o material pirotécnico fuera de los casos autorizados, aunque formen parte del disfraz.

4. Los personajes famosos también tienen sus derechos. Disfrazarse de un personaje conocido está permitido para uso personal y recreativo, pero hacerlo con fines comerciales, publicitarios o profesionales puede requerir autorización del titular de los derechos de autor. Un detalle que no siempre se tiene en cuenta.

5. El lugar importa, y mucho. Un disfraz aceptable en un desfile o fiesta popular puede no serlo en otros espacios como aeropuertos, estaciones de transporte o edificios oficiales. El contexto es clave para evitar problemas, y es fundamental actuar con prudencia y sentido común. 

“Conviene saber que no todo vale bajo el paraguas del Carnaval. Elegir un disfraz sin tener en cuenta estos aspectos puede derivar en sanciones económicas, la retirada del vestuario o incluso la expulsión del evento. En casos más graves, si se pone en riesgo la seguridad o se vulneran derechos fundamentales, las consecuencias pueden ir más allá”, añade Mañas. 

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