21 Oct
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El Instituto Santalucía, órgano de reflexión y debate del grupo asegurador, analiza las principales claves del sistema de pensiones sueco en el Informe “Suecia: el arte de equilibrar pensiones generosas y sostenibles, a través de un sistema multipilar”, realizado por Fernando Martínez-Cue, Socio fundador de Martínez-Cue & Asociados y asociado a LoRIS Retirement. Según los últimos datos de la Agencia Sueca de Pensiones recogidos en el análisis, correspondientes a 2024, la pensión total (pública y vinculada al empleo) de los nuevos jubilados con salario medio equivale aproximadamente al 70 % de su salario previo a la jubilación. Este resultado se apoya en un modelo que combina distintas fuentes de ingresos para la jubilación con mecanismos de ajuste diseñados para adaptarse a los cambios demográficos y económicos y preservar el equilibrio financiero del sistema.

Una de las principales características del modelo sueco es que la propia pensión pública combina mecanismos de reparto y capitalización. Cada año se cotiza un 18,5% sobre los ingresos pensionables del trabajador. La mayor parte, un 16%, se destina al sistema de reparto de aportación definida, en el que las cotizaciones de los trabajadores actuales financian las pensiones que pagan en ese momento. Al mismo tiempo, cada trabajador genera derechos de pensión que quedan registrados en una cuenta individual virtual a lo largo de su vida laboral, mediante el denominado sistema de cuentas nocionales. El 2,5% restante se destina a la Premiepension, una parte obligatoria de la pensión basada en la capitalización individual. En este caso, las aportaciones realizadas a favor de cada trabajador se invierten en fondos y se acumulan para financiar parte de su futura pensión.

Además, el sistema incorpora mecanismos automáticos de ajuste destinados a preservar su equilibrio financiero. Entre ellos se encuentra la vinculación de la edad objetivo de jubilación a la evolución de la esperanza de vida, así como la adaptación de las prestaciones a distintos factores demográficos y económicos.

“La experiencia sueca muestra que es posible mantener niveles adecuados de ingresos durante la jubilación y, al mismo tiempo, preservar la sostenibilidad del sistema. Una de las principales fortalezas del modelo es su capacidad para combinar distintas fuentes de ingresos con mecanismos que permiten adaptarse a los cambios demográficos y mantener su equilibrio a largo plazo”, afirma José Manuel Jiménez , director del Instituto Santalucía.

Además de la pensión pública, la mayoría de los trabajadores suecos cuenta con una complementaria vinculada a su empleo. Estos sistemas se articulan fundamentalmente mediante acuerdos de negociación colectiva entre empleadores y trabajadores y cubren aproximadamente a nueve de cada diez asalariados.

A ello se suma un elevado nivel de información al ciudadano. Cada año, la Agencia Sueca de Pensiones envía el denominado “sobre naranja”, que informa a cada trabajador sobre los derechos acumulados en las dos partes contributivas de su pensión pública y facilita la toma de decisiones sobre la jubilación y el ahorro complementario.

Entre los sistemas de pensiones mejor valorados del mundo

La combinación de suficiencia, sostenibilidad e información al ciudadano sitúa al sistema sueco entre los mejor valorados internacionalmente. El Mercer CFA Institute Global Pension Index 2025 sitúa al sistema sueco como el sexto mejor del mundo, con una calificación B+ y una valoración especialmente elevada en integridad, ámbito en el que alcanza un grado A.

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