10 Feb
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Desde 2025, las pequeñas y medianas empresas consideradas entidades de reducida dimensión pueden beneficiarse de un doble incentivo fiscal, previsto en la Ley del Impuesto sobre Sociedades, que les permite reducir de forma significativa su base imponible. En un contexto en el que el cierre fiscal se ha convertido en un proceso cada vez más complejo y poco transparente, este marco fiscal ha cobrado mayor interés desde la reciente resolución del TEAC que ha blindado el derecho a las pymes a aplicar la reserva de nivelación, incluso en aquellos casos en los que la autoliquidación del impuesto se haya presentado fuera de plazo.

El TEAC ha determinado que este incentivo es un derecho del contribuyente y no una opción tributaria, por lo que puede presentarlo tanto dentro del plazo como de forma espontánea.

Más allá de esta resolución, la reserva de nivelación puede combinarse con la reserva de capitalización que permite reducir la base imponible cuando la empresa incrementa sus fondos propios y mantiene ese incremento durante un periodo determinado. Por su parte, la reserva de nivelación posibilita anticipar la compensación de futuras pérdidas, suavizando el impacto fiscal de ejercicios menos favorables.

Estos mecanismos previstos en la normativa fiscal están diseñados para incentivar la retención de beneficios y dotar de mayor estabilidad fiscal a las empresas, pero requieren una planificación contable precisa y una correcta previsión de resultados futuros. Para ello, deben cumplir requisitos como el mantenimiento de los fondos propios durante al menos tres años y, en algunos casos, incrementar la plantilla.

Así, la aplicación de estos incentivos puede marcar la diferencia entre una gestión fiscal defensiva y una estrategia orientada a la estabilidad y al crecimiento a largo plazo, permitiendo a las pymes reducir hasta un 30% su base imponible. 

Sin embargo, Quantax, plataforma de gestión y defensa fiscal automatizada para pymes y autónomos, destaca que muchas empresas no aplican estos incentivos por desconocimiento, falta de simulación previa o por la complejidad técnica que conlleva su correcta ejecución.

“La mayoría de las pymes afrontan el cierre fiscal de forma reactiva, cuando en realidad estos incentivos exigen anticipación, control de balances y una visión a medio plazo”, explica Álvaro Pascual, Ceo y co-fundador de Quantax. 

En la práctica, esto provoca que numerosos negocios acaben pagando más impuestos de los necesarios, pese a contar con herramientas legales para optimizar su fiscalidad.

En este contexto, la automatización y el uso de inteligencia artificial empiezan a jugar un papel importante. En este sistema fiscal complejo y poco transparente, soluciones como Quantax, basadas en IA, ofrecen una alternativa tecnológica innovadora que automatiza el análisis de todas las deducciones legales, estructuras fiscales y gastos deducibles. El objetivo es ayudar a los pequeños negocios a ahorrar tiempo y dinero en sus trámites tributarios.

“La tecnología permite democratizar este tipo de planificación y reducir errores que pueden derivar en sanciones. Es hora de proteger a las pymes y autónomos frente a esos pagos excesivos, de forma legal, clara y sencilla”, concluye Álvaro Pascual.

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