En el aula surgen cada día situaciones que no siempre encajan en una tutoría 'de manual': malestar emocional persistente, conductas de riesgo como autolesiones o ideación suicida, casos de acoso y violencia, uso problemático de pantallas y adicciones comportamentales, o necesidades de acompañamiento vinculadas a la inclusión y a la diversidad. Por eso, disponer de criterios claros y herramientas prácticas para actuar a tiempo se ha vuelto clave en los centros educativos.
Para dar respuesta a esta situación, Fundación Mapfre, Grupo Anaya y Siena Educación ofrecen ‘Salud mental y bienestar emocional en la escuela’, que proporciona al profesorado pautas y estrategias aplicables al día a día para prevenir, detectar e intervenir ante dificultades emocionales en el ámbito escolar, además de contribuir a la construcción de entornos educativos más inclusivos y seguros.
La publicación, de carácter gratuito, se distribuirá a todos los centros educativos de España.La necesidad de contar con recursos de este tipo está respaldada por los datos del estudio El estado de la salud mental en el aula 2025, elaborado por Fundación Mapfre y Siena Educación. Según este informe, el 70,1% de los docentes ve muy importante crear un protocolo de salud mental, ya que solo el 31,1% califica el bienestar emocional de su alumnado como “bueno” o “muy bueno” y que, cuando existe un problema, no siempre se verbaliza, ya que el 51,1% afirma que menos de la mitad de sus estudiantes habla con ellos en alguna ocasión de sus dificultades emocionales.
Ante este diagnóstico, la presentación ha puesto el foco en cómo pasar de la preocupación a la actuación en el centro educativo, de la mano de Javier Urra, director del Vademécum, Doctor en Psicología y en Ciencias de la Salud, y primer Defensor del Menor; María Rosa Rocha, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid, y Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España.
“La escuela es el verdadero termómetro de los problemas que existen en la sociedad y en los hogares, y, por eso, es uno de los primeros lugares donde se detecta el malestar emocional, aunque en muchos casos los estudiantes no verbalizan lo que les ocurre. Si un alumno tiene problemas emocionales, difícilmente va a poder aprender o relacionarse con normalidad. Ante esta realidad, es imprescindible apoyar al profesorado, dotarlo de herramientas clarasy prácticas y ayudarle a intervenir a tiempo”, señala Javier Urra.
Además, los representantes de las entidades impulsoras del documento han subrayado la importancia y el impacto de la iniciativa. “En Fundación Mapfre, hemos asumido el compromiso de contribuir activamente a la promoción de la salud mental, impulsando iniciativas que, con rigor científico y enfoque didáctico, sensibilicen a la sociedad. Esta guía nace en un momento en el que la salud mental en las aulas se ha convertido en una prioridad social”, añade Elvira Vega.
Por su parte, José María de Moya, director general de Siena Educación, subraya que “la educación se transforma cuando los centros educativos cuentan con estrategias y recursos que realmente apoyan el desarrollo emocional del alumnado. Queremos que este material funcione como un espacio formativo que refuerce la seguridad en la escuela”.
Marta Martínez, CEO de Grupo Anaya, remarca: "tenemos la firme convicción de que apostar por el bienestar emocional en los centros educativos es apostar por una sociedad más justa, más humana y equilibrada. Nos sentimos orgullosos de haber colaborado activamente en este proyecto, asumiendo la edición y distribución gratuita de este vademécum en 22.000 centros educativo de todo el país”.
115 respuestas que facilitan el cuidado de la salud emocional del alumnado
Elaborado a partir de la experiencia directa en centros educativos, el vademécum responde a 115 cuestiones recurrentes que plantean docentes, tutores y equipos de orientación cuando aparecen situaciones que desbordan la tutoría 'de manual'.
Las preguntas se organizan en ámbitos como la detección temprana de señales de alerta (cambios en el estado emocional, descuido del autocuidado y conductas agresivas), la prevención del estigma y el acompañamiento desdela colaboración educativa; la creación de un aula segura; la identificación de dificultades emocionales frecuentes (ansiedad, depresión, trastornos de conducta, trastornos de la alimentación o malestar psicosomático); la actuación ante conductas de riesgo (autolesiones e ideación suicida); la respuesta frente a acoso, violencia y maltrato; el impacto del uso problemático de pantallas y de las adicciones comportamentales; y la promoción de una escuela inclusiva y respetuosa con la diversidad.
El profesorado, por su contacto diario con el alumnado, desempeña un papel clave para observar cambios sostenidos en el comportamiento y activar la primera respuesta educativa: normalizar la expresión emocional, reducir el estigma, contener y orientar, y coordinarse con los equipos de orientación. En paralelo, orientadores y psicólogos escolares aportan la evaluación, el seguimiento y, cuando es necesario, la derivación a recursos especializados, de acuerdo con criterios y protocolos del centro.
El documento también aborda situaciones especialmente sensibles, como la actuación ante señales de ideación suicida, el acompañamiento en casos de autolesiones o la gestión de pérdidas y duelos en el contexto escolar, poniendo el acento en la seguridad, la coordinación y la identificación de alumnado vulnerable.
Del mismo modo, ofrece pautas para intervenir ante situaciones de acoso y violencia, incluida la dimensión digital, con orientación para acompañar a la víctima, trabajar con el agresor, y activar medidas con el grupo y los testigos para frenar la dinámica.
En relación con pantallas y adicciones comportamentales, el vademécum recoge claves para reconocer su impacto en el desarrollo físico, emocional y social (aislamiento, bajo rendimiento o conductas de riesgo), y plantea pautas de prevención basadas en el diálogo, la detección de señales y la promoción de hábitos saludables.
En materia de inclusión, incorpora recomendaciones para construir entornos accesibles y seguros, aplicando principios como el Diseño Universal para el Aprendizaje, y para acompañar al alumnado desde el respeto a la diversidad.
El documento incluye orientación para la gestión de crisis emocionales en el centro (priorizando la seguridad y la coordinación interna y sanitaria cuando proceda), así como pautas para facilitar la reincorporación progresiva tras un ingreso o ausencia por salud mental.
Y se completa con un apartado sobre factores familiares y sociales que pueden influir en el bienestar del alumnado y con recomendaciones para prevenir el desgaste emocional del profesorado (burnout), combinando autocuidado, apoyo del equipo y medidas organizativas.
El proyecto ha contado con la participación de 21 profesionales con experiencia en centros educativos, que aportan su conocimiento para ofrecer estrategias y herramientas útiles en el día a día escolar. Además, para mantener el vademécum actualizado y alineado con las necesidades reales del aula, incluye un QR que permite a especialistas del ámbito educativo compartir sus aportaciones y sugerencias, convirtiéndolo en un documento vivo.
