16 Jun
16Jun

Miguel Ángel Valero

El mercado de los fondos cotizados (ETF) sigue creciendo, consolidándose como una de las herramientas de inversión más dinámicas y demandadas en la actualidad. Sin embargo, a medida que aumenta su popularidad, también lo hace la necesidad de profundizar en su estructura, sus riesgos y su verdadero impacto en las carteras. Con el objetivo de analizar este fenómeno a fondo y despejar todas las dudas sobre su funcionamiento, VanEck organizó el seminario Desmontando los ETFs: ¿Qué hay detrás de este activo? para periodistas, impartido por Eduardo Escario, responsable de la gestora en España.

Un Exchange Traded Fund (ETF) o fondo de inversión que se negocia en Bolsa, de forma similar a las acciones. Normalmente busca replicar la rentabilidad de un índice, sector, materia prima, o clase de activo específicos.

Pero, ¿en qué se diferencia un EFT de un fondo de inversión? El ETF se negocia a lo largo del día en Bolsa, mientras el fondo solo se valora una vez diaria, lo que hace que sea más transparente (hay una divulgación diaria de la cartera); ofrece liquidez intradía, algo que un fondo no puede. Además, suele tener costes más bajos y no requiere una inversión mínima.

Al venderse y comprarse como las acciones durante el horario del mercado bursátil, se conocen los precios de un ETF en tiempo real. La cartera es publicada a diario, por lo que el inversor sabe exactamente qué posee. 

Se permiten órdenes limitadas y de mercado. Y la exposición a una cesta de valores en una sola operación reduce el riesgo de poner todo el dinero en un único título.

También existe un doble nivel de liquidez: el mercado secundario (negociación en Bolsa) y el primario (creación y reembolso por participantes autorizados).

Eduardo Escario subraya que el concepto clave en un ETF es el diferencial de compra/venta: es un coste, cuanto más amplio es, más paga el inversor al entrar, pero es el que menos recibe cuando quiere vende al salir.

Una ratio clave es los gastos totales (TER), que indica la comisión anual del fondo como porcentaje del patrimonio. Otro es el error de seguimiento, que mide con qué precisión replica su índice de referencia (cuanto más bajo, mejor). Y el diferencial entre compra y venta, que es un  indicador del coste de negociación (cuanto más amplioy de la liquidez. También importan el patrimonio gestionado y el volumen medio diario.

Hay dos tipos de ETF:

  • físicos: mantienen los valores subyacentes del índice, ya sea por réplica total o por muestreo
  • sintéticos: derivados (generalmente, swap) para replicar la rentabilidad del índice, y ofrecen exposición a mercados de difícil acceso

Luego hay ETF de renta variable, de renta fija, de materias primas, temáticos, y 'smart bat' o de factores.

Como los fondos, los ETF siguen la regulación UCITS (Undertakings for Collective Investment in Transferable Securities), una Directiva de la Unión Europea que es un sello de calidad reconocido mundialmente.

El mecanismo de creación y reembolso cuenta con unos participantes autorizados, que entregan una cesta de valores al proveedor EFT. En el reembolso, éstos devuelven participaciones en un ETF y reciben los valores subyacentes.

La construcción de índices, clave

Dos ETF del mismo sector puede comportarse de forma muy distinta según la construcción del índice. Las principales diferencias con la metodología de ponderación (capitalización de mercado o equitativa), los criterios de inclusión, la frecuencia de rebalanceo, o los niveles de concentración

Un ETF combina la flexibilidad de las acciones y la diversificación de los fondos. Comprender la estructura y las métricas es fundamental, lo mismo que la construcción de índices. Existe un riesgo de mercado, y los ETF pueden perder valor en períodos de volatilidad. También hay riesgos de liquidez y de concentración, sobre todo en ETF de nicho.

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