24 Nov
24Nov

Miguel Ángel Valero

La madera se ha añadido a la creciente lista de productos sujetos a aranceles específicos en EEUU. Anunciados el 29 de septiembre, los aranceles del 10% sobre la madera blanda tanto en forma de troncos como de madera aserrada y del 25% sobre ciertos muebles de madera, incluidos los de cocina, baño y tapizados, están en vigor desde el 14 de octubre. Los aranceles sobre los muebles de cocina y baño aumentarán a partir del 1 de enero de 2026. 

Estas nuevas medidas, según los analistas económicos de Cofacecompañía de gestión integral del riesgo comercial, podrían transformar las estrategias de aprovisionamiento y la dinámica de precios para importadores y fabricantes. 

Los países que han firmado recientemente acuerdos comerciales con EEUU, como la Unión Europea (UE), el Reino Unido y Japón no están sujetos a las mismas medidas. Para ellos, se aplica la tasa más baja entre los nuevos aranceles sectoriales y la negociada en el acuerdo. Por ejemplo, la UE, que representa el 16% de las importaciones estadounidenses de madera en bruto y aserrada, y el 8% de los muebles de madera, se beneficia de una tasa máxima del 15% sobre estos productos. En cuanto a México y Canadá, su acuerdo de libre comercio con Washington (CAFTA) exime algunas de sus exportaciones a EEUU de derechos de aduana.

Al igual que los productos farmacéuticos, el acero y otros sectores sujetos a medidas específicas, la madera blanda aserrada recibe una atención especial por parte de la Administración estadounidense debido a la fuerte dependencia del país de las importaciones. En 2024, Estados Unidos importó cuatro veces más madera blanda de la que exportó. Además, este tipo de madera se utiliza ampliamente en la construcción civil y militar, lo que la convierte en un recurso estratégico a ojos del gobierno estadounidense. 

Esta atención no es nueva. Ampliamente utilizada en la construcción, la madera blanda está en el centro de una larga disputa comercial entre Washington y Ottawa. Desde principios de los años 80, EEUU ha denunciado los derechos de tala concedidos a las empresas forestales canadienses, que considera demasiado bajos y susceptibles de distorsionar la competencia en perjuicio de la industria estadounidense. Esta disputa ha dado lugar a la imposición de derechos compensatorios y antidumping, que este verano se incrementaron del 14,4% al 35,2% para la mayoría de los exportadores canadienses del sector. 

Estos aranceles específicos tienen un impacto limitado en los flujos comerciales, según los expertos de Coface. Este conjunto de impuestos sobre la madera, ya estén dirigidos a un socio comercial específico o no, probablemente no alterará el suministro estadounidense de madera blanda. De hecho, es poco probable que las empresas estadounidenses dejen de importar en favor de los aserraderos locales, ya que la diferencia de precio sigue siendo un factor disuasorio. En 2024, la madera estadounidense era aproximadamente tres veces más cara que la importada, tomando como referencia los precios de exportación de EEUU como indicador del precio interno.

Incluso entre los países proveedores, se esperan pocos cambios. Canadá, que suministra más del 70 % de las importaciones estadounidenses de madera en bruto y aserrada, está en primera línea frente a estos aranceles sobre la madera blanda. Esto es aún más relevante dado que los aranceles del 10% se suman a los derechos compensatorios y antidumping, en un contexto de relaciones comerciales cada vez más tensas entre Ottawa y Washington. 

Sin embargo, el impacto sobre Canadá debe matizarse. En primer lugar, una gran parte de las exportaciones canadienses de madera sigue exenta del arancel del 10% gracias al CUSMA, al menos hasta su renegociación prevista para 2026. Además, a pesar del aumento de otros impuestos aplicados a la madera blanda canadiense, ésta conserva una clara ventaja competitiva: en 2024, su precio de importación en el mercado estadounidense era aproximadamente un 50% inferior al de la madera procedente de la UE. Por tanto, el aumento de los aranceles no será suficiente para eliminar la ventaja de Canadá. 

Los muebles de madera principalmente importados de Vietnam y México probablemente se verán más afectados. Su nivel de transformación dificulta el cumplimiento de los criterios del CUSMA, lo que los expone a los aranceles.

Como resultado, es poco probable que los aranceles aduaneros sean suficientes para estimular la débil producción de los aserraderos estadounidenses. Éstos siguen teniendo dificultades para recuperar impulso tras una caída del 6,5% en 2019. En 2024, el índice de producción de aserraderos y tratamiento de la madera seguía por debajo del nivel de 2018 (-5,6 %).  

No obstante, los aranceles podrían ejercer presión al alza sobre los precios de la madera en el mercado estadounidense. Si este aumento no es absorbido por los exportadores, es probable que se traslade a las empresas ya sean productores primarios, fabricantes intermedios, mayoristas, minoristas, o a los propios consumidores estadounidenses.

Ebury: el dólar recupera su papel de activo refugio

La volatilidad del mercado bursátil, el nerviosismo en torno a las valoraciones y la caída de las criptomonedas no están teniendo un impacto demasiado apreciable en los mercados de divisas. El dólar parece estar recuperando su condición de activo refugio, según el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury, y la semana pasada subió frente a casi todas las principales divisas. Sin embargo, los movimientos no fueron muy pronunciados y los rangos que se crearon en junio no se han rebasado por ahora. Las divisas latinoamericanas fueron las grandes perdedoras de la semana pasada, castigadas por la huida generalizada hacia activos seguros y la fuerte caída de las materias primas. A pesar de ello, las divisas latinoamericanas y las materias primas siguen estando, en general, entre los activos con mejor rendimiento del año, y las recientes caídas podrían considerarse una mera y sana corrección. 

Esta semana se celebra Acción de Gracias en Estados Unidos, por lo que se publicarán pocos datos de interés. A pesar de ello, la ausencia prolongada de publicaciones económicas provocará que los datos de ventas minoristas, que se publicarán el martes, reciban más atención de lo usual. En Europa, recibiremos más de un discurso de miembros del BCE. La clave de la semana será la presentación del presupuesto de otoño en el Reino Unido. Últimamente, la libra esterlina y los bonos del Estado británico han recuperado cierta estabilidad, aunque esta será puesta a prueba el miércoles en función de las medidas específicas que se presenten.  

  • EUR Los PMI de actividad empresarial de noviembre no depararon sorpresas. La economía sigue creciendo a un ritmo razonablemente sólido, aunque persiste la dicotomía entre un sector manufacturero estancado y un sector servicios más sólido. Si bien los datos de empleo publicados la semana pasada estaban algo desfasados, la zona euro en su conjunto siguió generando puestos de trabajo, al menos hasta el tercer trimestre de 2025, aunque la tasa de crecimiento está disminuyendo. Esto es un buen augurio para que la economía de la zona euro acabe el año con buen pie. Impulsado por un mercado laboral saludable, creemos que el sector servicios seguirá respaldando un crecimiento moderado en la zona euro y apoyando al euro en los próximos meses. Esta semana, los inversores tendrán que digerir varios discursos de miembros del Banco Central Europeo, incluido el de la presidenta Lagarde el jueves. Sin embargo, dado lo elevado que está el listón para que se produzcan nuevos recortes, no prevemos que dichas comunicaciones generen una volatilidad excesiva. 
  • USD El informe nóminas no agrícolas de septiembre sorprendió al alza, lo que sugiere que hace dos meses el mercado laboral aún no se había estancado por completo. Se crearon 119.000 puestos de trabajo netos, aunque la tasa de desempleo repuntó ligeramente dado el aumento de la participación de la población activa. Esto podría ser suficiente para que la Fed mantenga los tipos de interés estables en su reunión de diciembre, aunque los futuros ahora están descontando una mayor probabilidad de un recorte que de una pausa. Los datos económicos publicados tras la reapertura del Gobierno siguen impulsando al dólar. Creemos que los temores sobre el impacto de la caída bursatil en la confianza y el gasto son exagerados. La bolsa estadounidense solo ha bajado a niveles de hace seis semanas y se han apreciado un 12 % en lo que va de año. Una nueva caída podría agravar la situación, pero creemos que tendría que ser más pronunciada. 
  • GBP La semana pasada recibimos una serie de datos económicos bastante desalentadores del Reino Unido. El informe del IPC pareció indicar que las presiones inflacionistas se han relajado, lo cual supone una buena noticia, aunque el indicador general sigue más cerca del 4 % que del 3 %. Las ventas minoristas de octubre también decepcionaron, y los PMI de actividad empresarial se estancaron en noviembre debido al desplome de la confianza en el sector servicios, en parte por la incertidumbre que existe en torno a los presupuestos de otoño. El plan fiscal se presentará este miércoles. Con respecto al mismo, no está claro que exista margen suficiente para subir los impuestos lo suficiente como para cubrir el déficit de 25.000-30.000 millones de libras esterlinas. Esto se debe a que, supuestamente, el Gobierno descarta subir los impuestos sobre la renta de las personas físicas y parece incapaz de recortar el gasto fiscal. En su lugar, creemos que se producirán subidas de impuestos variadas y específicas. Sin embargo, el diablo estará en los detalles y, si Reeves no logra convencer a los mercados de que tiene un plan creíble de sostenibilidad fiscal  a largo plazo, la libra podría resentirse el miércoles. En cualquier caso, esperamos una semana volátil para la libra esterlina. 
  • JPY El débil rendimiento del yen sigue siendo uno de los temas más candentes en el mercado de divisas. El viernes, el yen experimentó una ligera apreciación, ya que el ministro de Finanzas, Satsuki Katayama, intensificó su comunicaciones en un intento por apuntalar la moneda. Sin embargo, dado que los inversores siguen preocupados por el aumento de la deuda, la expansión fiscal del Gobierno y la menor probabilidad de una subida de los tipos por parte del Banco de Japón, este tipo de declaraciones parecen cada vez más infructuosas. Como hemos mencionado en las últimas semanas, no creemos que estemos muy lejos de los niveles que justificarían una intervención directa en el mercado de divisas: el nivel de 160 frente al dólar podría ser una línea roja para las autoridades japonesas. Se especula que la intervención podría producirse esta semana, aprovechando el bajo volumen de transacciones durante los festivos bursátiles. 
  • CNY El yuan se ha depreciado ligeramente en un contexto de recuperación generalizada del dólar, aunque se mantiene cerca de la cota de 7,10. Las noticias económicas nacionales han pasado a un segundo plano, ya que los tipos de interés preferenciales de los préstamos no han variado, lo que no supone ninguna sorpresa. La actualidad sigue estando dominada por la disputa entre Japón y China, con la suspensión de las importaciones de marisco por parte de este último y la recomendación a los viajeros de evitar Japón como destino, entre otras medidas. Esta situación ha causado cierta inquietud en Japón, pero no ha tenido un impacto apreciable en los mercados chinos ni en el yuan. Esperamos que la inquietud se disipe. Aparte de esto, no hay mucho más que destacar esta semana, ya que solo se publicarán los datos de beneficios industriales de octubre el jueves. 
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