La guerra iniciada por los ataques de EEUU e Israel contra Irán vuelve a poner las armas y su financiación en el centro de la actualidad internacional. El conflicto ha devuelto al primer plano el debate sobre la defensa, el uso de bases militares y el papel de las instituciones públicas y privadas en la financiación del sector. En ese contexto, un 55% de los españoles rechaza que la banca financie empresas armamentísticas, y más del 70% cambiarían de banco o se lo plantearían si supieran que su dinero financia sectores controvertidos como las armas, según el II estudio de Triodos Bank sobre Conductas sostenibles de la población española.
Además de la industria armamentística, los sectores que suscitan un mayor rechazo son la financiación de las apuestas y juegos de azar, mencionada por el 72% de la población, y la industria sexual, señalada por el 64%. A más distancia aparecen la moda rápida (25,2%) y los combustibles fósiles (23,9%).
Los resultados ponen también de manifiesto, según la entidad de banca ética, una importante falta de información sobre la actividad real de las entidades financieras. Aunque el 77,5% de la población afirma conocer cómo funciona un banco, solo el 23,2% sabe realmente en qué proyectos, empresas u organizaciones invierte su entidad. De hecho, entre quienes no saben en qué se invierte su dinero, más de la mitad, un 55,2%, asegura que le interesa conocerlo. El estudio apunta así a una demanda creciente de claridad sobre los criterios de inversión de la banca y sobre el impacto social y ambiental de las actividades que financia.
Por territorios, Cataluña (49,6 %), Baleares (47,5 %) y Castilla y León (44 %) son las comunidades autónomas donde existe una mayor predisposición a abandonar una entidad si se confirmara que financia sectores controvertidos como las armas, entre otros.
Estos datos refuerzan la idea de que las consideraciones éticas tienen un peso cada vez más relevante en la relación entre clientes y entidades financieras. Ante este escenario, Triodos Bank defiende que la transparencia debe ser un pilar esencial del sistema financiero y reivindica un modelo bancario que permita a la ciudadanía conocer el destino de su dinero. La entidad recuerda que aplica criterios de exclusión para no financiar actividades relacionadas con la industria armamentística, el juego, la pornografía, el tabaco, los transgénicos o la energía nuclear, entre otros sectores considerados dañinos para la sociedad o el medioambiente.