16 Mar
16Mar

Miguel Ángel Valero

La tercera semana del conflicto iniciado el 28 de febrero con los ataques de Israel y EEUU a Irán muestra todas las miradas puestas en el objetivo primordial de liberar el paso por el estrecho de Ormuz y devolver cierta estabilidad a los precios de la energía. El precio del barril de Brent escala por encima de los 105$, lo que seguirá presionando a las Bolsas.

Israel y EEUU están considerando seriamente tratar de controlar la isla de Jarg, un punto estratégico que se sitúa a 25 km de la costa y desde el cual Irán embarca aproximadamente el 90% de sus exportaciones de petróleo. Un objetivo que obligaría a un mayor despliegue de fuerzas militares y un alto riesgo a que se vean afectadas seriamente instalaciones petrolíferas relevantes. Precisamente Trump amenaza con atacar directamente esas instalaciones si Teherán continúa amenazando la seguridad del estrecho de Ormuz.  

Pese a todo, la evolución de la curva de futuros de los precios del crudo se mantiene fuertemente invertida, lo que apunta a que las disrupciones en el suministro serían transitorias. El contrato de futuros con el vencimiento más cercano sube un 2% y supera los 105$, mientras que, a 12 meses, incluso cotiza con una ligera bajada (-0,13%) y el precio del barril se situaría en niveles más contenidos en torno a los 77,2$.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya ha empezado a liberar las primeras reservas estratégicas de petróleo, la mayor de la historia, una medida encaminada a ganar tiempo y tratar de hacer frente a la escalada de los precios del crudo. Los primeros flujos disponibles llegarán desde Asia y Oceanía, mientras que habrá que esperar hasta finales marzo para ver los procedentes de Europa y América. La liberación de 400 millones de barriles equivale aproximadamente a algo más de veinte días del petróleo que habitualmente transita por el estrecho de Ormuz.

Por otra parte, las declaraciones de Trump se están caracterizando por sus mensajes cambiantes respecto a la evolución del conflicto. En un primer momento aseguró que la guerra concluiría en cuatro o cinco semanas; más adelante afirmó que “ya estaba ganada”; y en sus mensajes más recientes sostiene que, aunque espera que termine pronto, podría prolongarse indefinidamente si fuese necesario. 

La realidad es que en  el estrecho de Ormuz, el tráfico continúa prácticamente paralizado: solo el 6% se atreve a cruzar –frente al promedio de 2025–. A 8 de marzo, los registros muestran que apenas 6 barcos lo han atravesado, y únicamente dos de ellos transportaban crudo, gas licuado o gasolina. En medio de esta interrupción casi total de la navegación en uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, surge una nota positiva: las negociaciones entre Irán e India han resultado satisfactorias, y dos buques cargados con GNL bajo bandera india lograron cruzarlo este sábado 14 de marzo.

Mientras tanto, Trump afirma que está trabajando para crear una coalición internacional destinada a reabrir el estrecho mediante el envío de buques de guerra, entre los que espera que se unan China, Japón, Corea del Sur, Francia y Reino Unido. Por el momento, ninguno ha confirmado su participación. Trump ha llegado a amenazar a China con retrasar la reunión prevista entre el 31 de marzo y el 2 de abril con Xi Jinping si no se une a la operación.

En cuanto a los ataques, los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en el país de Oriente Medio más golpeado por la ofensiva iraní –excluyendo a Israel, que no publica datos tan detallados–. El sábado 14 de marzo registraron 33 drones y 9 misiles balísticos, una cifra que refleja una notable disminución de la intensidad: supone un 69% menos respecto a la semana anterior y un 88% en comparación con el primer día de la ofensiva. El principal objetivo continúa siendo el puerto de Fujairah, un puerto marítimo desde el que se distribuyen 1,7 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados procedentes del oleoducto de Abu Dabi. La terminal logró restablecer operaciones, pero nuevos ataques han vuelto a obligar a suspenderlas.

Ebury: se intensifica el refugio en el dólar

El dólar repuntó con fuerza frente a las principales monedas, ante la perspectiva de que el conflicto con Irán se prolongue más allá de lo inicialmente previsto. Las divisas europeas fueron las más castigadas, ya que los inversores temen su elevada dependencia de las importaciones energéticas en un contexto de bloqueo prácticamente total del estrecho de Ormuz. Como consecuencia, los futuros del petróleo han vuelto a superar los 100$ por barril. Mientras los activos de riesgo muestran una elevada volatilidad, las Bolsas estadounidenses solo han retrocedido hasta los niveles de hace tres meses. Por su parte, los bonos soberanos de todo el mundo registran rendimientos negativos en el año, y la mayoría de los inversores en renta fija acumulan pérdidas ante el temor a un repunte generalizado de la inflación.

Esta semana, los mercados permanecerán pendientes de cualquier novedad sobre el conflicto con Irán, especialmente de posibles iniciativas estadounidenses para restablecer el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Coincidiendo de forma inusual, la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el BCE celebrarán sus reuniones de política monetaria en un intervalo de apenas 24 horas entre el miércoles y el jueves. No se esperan cambios en los tipos de interés, por lo que la atención se centrará en cómo valoran los banqueros centrales las implicaciones del fuerte repunte del petróleo y el consecuente ajuste al alza de las expectativas de tipos. "Creemos que los tres bancos centrales optarán por un tono deliberadamente evasivo en esta fase", señala el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury.

  • EUR: El euro ha caído hasta el nivel de 1,14$, reflejando no solo la expectativa de que el conflicto con Irán se extienda durante varias semanas, sino también la posibilidad de que el estrecho de Ormuz permanezca prácticamente intransitable por más tiempo del anticipado. Curiosamente, la guerra y el consiguiente repunte del petróleo han generado una de las mayores divergencias de los últimos años entre las cotizaciones de mercado y el consenso de los economistas sobre la senda de tipos de interés. Mientras los operadores descuentan casi dos subidas completas del BCE para lo que resta de 2026, muy pocos estrategas esperan siquiera un solo incremento. Las comunicaciones del Banco Central Europeo en su reunión del jueves serán especialmente delicadas. Los inversores esperarán que Christine Lagarde aclare cuál de las dos visiones prevalece y concrete la respuesta del BCE ante un nuevo choque alcista en los precios de la energía, en un contexto de crecimiento moderado y datos alemanes persistentemente débiles. Tras las declaraciones sorprendentemente hawkish de varios miembros del Consejo la semana pasada, será clave observar si Lagarde respalda ese tono. Aunque es probable que aborde las implicaciones inflacionistas del conflicto, dudamos que ofrezca una orientación clara hasta que exista mayor visibilidad sobre la duración del enfrentamiento.
  • USD: La intensa búsqueda de refugio ha permitido al dólar ignorar los débiles datos macroeconómicos publicados en EEUU en las últimas dos semanas. Sigue ganando terreno a pesar de que la Fed es prácticamente el único gran banco central del que aún se espera un recorte de tipos este año, en lugar de subidas. Este comportamiento se explica en gran medida porque EEUU es exportador neto de petróleo. Por ello, la reunión de la Fed del miércoles adquiere tanta relevancia como las de sus homólogos. Los mercados están buscando indicios sobre cómo responderán los bancos centrales al conflicto. Creemos que el presidente Powell intentará transmitir un mensaje de “esperar y ver” por parte del FOMC, aunque podría insinuar que la incertidumbre geopolítica y el alza de los costes energéticos podrían retrasar la senda de recortes en EEUU. Dado que el repunte del petróleo supone un impulso neto para el crecimiento real del PIB y no genera una inflación excesiva —y teniendo en cuenta el debilitamiento del mercado laboral—, nuestra hipótesis base sigue siendo que la Fed reanudará los recortes a finales de año, aunque Powell evitará comprometerse firmemente en esta reunión.
  • GBP: La libra esterlina ha resistido mejor que el euro desde el inicio del conflicto con Irán: su depreciación frente al dólar ha sido aproximadamente la mitad. Este mejor comportamiento refleja, por un lado, la menor exposición de la economía británica a los precios internacionales de la energía en comparación con la eurozona y, por otro, las subidas más agresivas en las expectativas de tipos para el Banco de Inglaterra frente al BCE. Los datos de PIB de enero, publicados la semana pasada, decepcionaron (crecimiento plano frente al +0,2% esperado), aunque el mercado apenas reaccionó ante el predominio de las noticias sobre la guerra. Este indicador tiende a ser muy volátil.La semana que comienza se presenta especialmente relevante para la libra. La reunión del Banco de Inglaterra del jueves acaparará toda la atención, en particular la reacción del MPC ante el fuerte repunte de los precios energéticos y las crecientes expectativas de que el ciclo de recortes ha llegado a su fin. Aunque los swaps ya descuentan una subida de tipos a finales de año, consideramos que es algo prematuro: todavía no está claro si el alza de la energía generará efectos de segunda ronda significativos ni si desanclará las expectativas de inflación. Una serie de datos clave del mercado laboral se publicarán antes de la decisión del jueves.

Ofi Invest: más impacto en Europa que en EEUU

En Ofi Invest creen que la guerra en Irán tendrá un impacto menor en la economía de EEUU que en la europea, siendo el riesgo de subida de la inflación el principal impacto de este conflicto. En este entorno, la gestora francesa recomienda cautela en renta variable, sobre todo europea, aunque en la de EEUU pueden generarse oportunidades por valoración dada la alta volatilidad.  Y en renta fija, también recomienda cautela por los riesgos de inflación que han provocado el aplanamiento de la curva en deuda soberana. En Crédito, el panorama es más estable en diferenciales, tanto en Investment Grade como en High Yield, y la recomendación de la gestora es aumentar duraciones.

El conflicto en Irán se ha extendido, y no hay señales de desescalada. Los ataques aéreos, la ampliación del teatro de operaciones y la paralización casi total del estrecho de Ormuz refuerzan los temores a que se produzca un shock de oferta. Pero algunas señales, como la contención de Irán en algunos objetivos y los primeros esfuerzos diplomáticos, podrían cambiar el rumbo.

El nombramiento de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo supone continuidad y descarta un colapso del régimen a corto plazo. Y además, los ataques a paises del Golfo tienden a intensificarse, tras el cambio de opinión del presidente Pezeshkian, que ahora quiere seguir atacando objetivos estadounidenses en la region, tras haber pedido disculpas por haber atacado países del Golfo.

Donald Trump no busca una solución negociada, y la Casa Blanca cree que los objetivos militares podrían alcanzarse en un plazo de cuatro a seis semanas. A pesar de que gran parte de los recursos militares iraníes han sido destruidos, su marina neutralizada, la fuerza aérea inmovilizada y a pesar de la reducción de lanzamientos de misiles balísticos, Irán sigue teniendo capacidad de bloquear el estrecho de Ormuz, y atacar plantas desalinizadoras e infraestructuras petroleras, lo que es una fuente de preocupación.

En el plano diplomático, China ha movido piezas, porque es el mayor importador mundial de petróleo y el principal cliente de Irán, Ha enviado un emisario, y el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, ha estado en contacto con sus homólogos iraní, israelí, omaní y ruso.

Para tener más claridad sobre la evolución del conflicto, es necesario vigilar algunos factores clave: EEUU podría escoltar un petrolero a través de Ormuz; se podría producir un ataque contra una gran instalación energética; habrá que conocer  la postura de los  hutíes en el mar Rojo, y de Mojtaba Jamenei como nuevo líder; las maniobras diplomáticas de China antes de la cumbre Trump–Xi Jinping del 31 de marzo, y cualquier nuevo ataque contra infraestructuras de desalinización.

Los mercados de petróleo y gas siguen bajo una fuerte tensión. Las exportaciones de los países del Golfo prácticamente se han detenido: en siete días sólo un petrolero iraní atravesó el estrecho hacia el mar Arábigo y ninguno logró entrar en el golfo Pérsico, cuando lo normal son 50 entradas y salidas diarias. Con su capacidad de almacenamiento reducida, Kuwait, Irak y los Emiratos Árabes Unidos están disminuyendo su producción de petróleo y gas.

Arabia Saudí redirige parte de sus flujos de crudo a través del mar Rojo, usando los puertos de Yanbu y Al Muajjiz, y exporta 2,3 millones de barriles diarios, mucho menos que los 6 millones habituales. Además, el oleoducto Este-Oeste, que transcurre desde Dahran a través del desierto, podría ser objetivo de drones. Y transportar petróleo por el canal de Suez, en un momento en el que los hutíes amenazan la navegación en el mar Rojo, y la mayor parte del petróleo del Golfo se dirige a Asia, podria convertir en ineficientes estas rutas.

Si no se reabre el estrecho de Ormuz, se acumularían los cierres de la producción en todo Oriente Medio, llevando los precios a 100$ por barril, o incluso 150$ si se prolonga esta situación, tal como indicó el ministro de Energía de Qatar. 

Las propuestas de EEUU para proteger el transporte de crudo, como las garantías financieras de la U.S. International Development Finance Corporation, que alcanzan una cobertura hasta 20.000 millones$,  o  posibles escoltas militares, no han sido suficientes para restablecer el tráfico, porque aseguradoras y navieras siguen negándose a operar en la zona. 

Existen otras opciones, como una mayor flexibilización de las sanciones al petróleo ruso, o una liberación parcial de las reservas estratégicas de EEUU, que llevarian a subidas de precios, tal como ha sucedido históricamente. 

Los efectos a nivel global ya se notan. China ha impuesto restricciones a las exportaciones de productos refinados, y los precios de la gasolina y el diésel en EEUU suben. El precio medio de la gasolina llegó a 3,41$ por galón y podría superar los 3,5$, lo que podría influir en las elecciones legislativas de noviembre.

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha llevado a los precios del barril por encima de 90$, 25 en una sola semana, subiendo de los 100 en algunas ocasiones.  El gas en Europa ha llegado a 50€ por megavatio hora, desde los 30 euros previos.

Ofi Invest AM mantiene invariable su escenario macroeconómico de crecimiento resiliente e inflación contenida, aunque este conflicto aumenta los riesgos de inflacion a corto plazo, y los riesgos a la baja en el crecimiento a largo plazo.  Sobre todo en Europa, más dependiente de las importaciones de energía. Si las subidas del petróleo se mantienen en el largo plazo, el escenario tanto de crecimiento como de inflación podría cambiar:

  • Renta variable: EEUU resiste mejor que Europa.
    • Los mercados en EEUU han resistido mejor la situación que otros mercados; el S&P 500 cayó cerca del 2 % en una semana. La economía EEUU es bastante autosuficiente en petróleo y gas, por lo que tiene poca exposición a los riesgos de suministro. Las inversiones en IA, y la baja sensibilidad de los hogares con mayores ingresos a los precios de la energía, además, limitan el riesgo de una desaceleración económica aunque suban los costes de la energía.
    • En la zona Euro, las acciones cayeron un 6 % en una semana, todo lo que habían ganado en el año. Los sectores más afectados fueron los más intensivos en energía dentro de consumo discrecional, sobre todo automóviles, y los bancos. Las telecomunicaciones y las empresas energéticas ofrecieron mayor resistencia.
  • Bonos: Afectados por los riesgos de inflación. Los bonos soberanos que suelen ser refugio en entornos de recesión, cambian cuando los mercados descuentan riesgos de inflación. Como respuesta a la guerra, los tipos de interés han subido de forma significativa, reavivando al temor a un repunte de la inflación. 
    • En la zona Euro, la rentabilidad del bono alemán a 10 años subió 22 puntos básicos (pb) hasta el 2,86 %, y la del bono a 2 años 32 pb, hasta el 2,31 %, generando un aplanamiento de la curva. Los mercados siguen sin anticipar recortes de tipos del BCE en 2026, pero las expectativas se mueven al alza. 
    • En EEUU, la rentabilidad del bono a 10 años subió 20 pb hasta el 4,14 %, y la del bono a 2 años 18 pb hasta el 3,56 %. Antes de la guerra se descontaban dos recortes de tipos, pero con esta situación, el mercado espera un sólo recorte.
  • Crédito europeo: Volatilidad contenida. El mercado de Crédito europeo ha resistido bien el impacto de la guerra. Los diferenciales Investment Grade en la zona euro se mantuvieron estables en 73 pb, y los de High Yield se ampliaron 10 pb, hasta 275.

Para inversores de renta variable de la zona Euro, es necesaria una mayor cautela a corto plazo. En EEUU, podrían producirse nuevas correcciones en la Bolsa por la alta volatilidad, aunque también pueden surgir oportunidades por la debilidad en valoraciones Los fundamentales de las compañías siguen siendo buenos, y cuando terminen las tensiones volverán al primer plano.

Los mercados de Crédito se han mostrado resilientes ante el conflicto, por lo que Ofi Invest AM ha reducido las coberturas en Investment Grade y High Yield hasta niveles de riesgo alineados con sus benchmarks, aumentando la duración por el repunte de los rendimientos. Para Crédito Total Return, sigue siendo necesaria la cautela,aunque las coberturas hayan disminuido, para amortiguar tensiones si el conflicto se intensifica.

Algunos inversores institucionales, todavía poco expuestos a la renta variable, aprovechan el regreso de la  volatilidad para aumentar ligeramente sus posiciones en Europa. La subida de rendimientos en deuda soberana, reaviva el interés por las estrategias de carry a través de la duración. En el crédito Investment Grade, los inversores se mantienen cautelosos; los diferenciales siguen siendo estrechos y ofrecen una protección limitada en caso de que se repitan las tensiones, lo que aumenta la asimetría de los riesgos y fomenta un enfoque más selectivo.

UBS: el oro llegará a los 6.200$

El UBS CIO Daily admite que el historial del oro a lo largo de conflictos militares muestra un desempeño mixto, pero esto no reduce su atractivo como diversificador eficaz de cartera. Mantiene que los precios del oro deberían subir hacia 5.900–6.200$ por onza este año. El oro actúa más como una cobertura frente al impacto más amplio de los conflictos, que frente a las amenazas directas de la guerra. La demanda subyacente sigue siendo sólida. Las tendencias estructurales deberían respaldar el atractivo del oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma:
“Seguimos manteniendo una visión positiva sobre el oro y creemos que el metal amarillo sigue siendo un diversificador eficaz de cartera. Los inversores con afinidad por el oro podrían considerar una asignación de hasta un nivel medio de un solo dígito dentro de una cartera diversificada”.

“El pequeño tamaño del mercado del paladio a menudo da lugar a grandes oscilaciones de precios. Si la demanda de inversión se reanuda, los precios podrían subir aún más. Dicho esto, sin demanda de inversión, consideramos que el mercado está en gran medida equilibrado. Por ello, mantenemos una perspectiva cautelosa y preferimos la exposición al oro”, precisan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

Swisscanto: escasez persistente de petróleo

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, destaca que "en el mercado del petróleo, con precios alrededor de los 100$ por barril, predominan las preocupaciones y se dirigen hacia nuestro escenario de riesgo de una escasez persistente". Esto está afectando ahora a las expectativas de inflación (EEUU, del 2,2% al 4,7% en un año). En consecuencia, los recortes de tipos esperados por parte de la Fed estadounidense han desaparecido y el mercado ahora incluso espera subidas de tipos en Europa. Al mismo tiempo, los impulsores fundamentales de la inflación en EEUU, como el crecimiento salarial y los alquileres, están disminuyendo. Muchos bancos centrales tienen previsto anunciar sus políticas de tipos de interés esta semana, por lo que cabe esperar evaluaciones más matizadas.

La corrección en las acciones suizas ha sido particularmente pronunciada en una comparación global. Además de la debilidad del euro, los decepcionantes resultados de estudios de Roche (-15 %) también desempeñaron un papel importante. Independientemente de la guerra con Irán, el flujo de noticias sobre el crédito privado también se ha deteriorado. Esto está pesando cada vez más en los mercados de crédito líquidos: en el sector asegurador estadounidense, la prima sobre los bonos gubernamentales ha aumentado de 83 a 109 pb, endureciendo las condiciones financieras en EEUU.

En general, sin embargo, el contexto económico sigue siendo suficientemente sólido, gracias al endeudamiento moderado de empresas y hogares, para hacer frente a estos acontecimientos.

"Estamos aumentando nuestra posición en acciones suizas. La corrección de un -9% en el punto intermedio es pronunciada tanto en comparación global como histórica. Las empresas cíclicas de los sectores de construcción, consumo y seguros han sufrido una presión particular. La valoración se sitúa ahora en torno a 17 veces los beneficios esperados para 2027. Dos de los tres pesos pesados del índice están mostrando una solidez defensiva, y el nivel de alrededor de 17.400 puntos en el SPI debería proporcionar un soporte importante", explican en Swisscanto. 

A cambio, está reduciendo la cuota de acciones estadounidenses. El mercado estadounidense se ha visto relativamente poco afectado hasta ahora, con alrededor de -3,5% en marzo, pero podría verse cada vez más presionado ante datos económicos más débiles (especialmente en el mercado laboral y en los pagos con tarjeta de crédito), así como por unas condiciones financieras más restrictivas. Al mismo tiempo, esto reduce la exposición al dólar, después de que haya ganado alrededor de un 4 % frente al franco suizo desde su mínimo a finales de enero. El posicionamiento de los inversores ha pasado de claramente “corto” a “largo”. Si la situación se relaja, es probable que la tendencia de depreciación a más largo plazo del dólar continúe.

"Mantenemos nuestro escenario general fundamentalmente constructivo - una recuperación en 3-4 semanas - incluso si las turbulencias en Oriente Medio duran más de lo esperado inicialmente", subraya la gestora.

El rendimiento de las carteras mixtas de Swisscanto en comparación con finales del año anterior es aproximadamente del 0%, tanto en términos absolutos como relativos. El conflicto con Irán ha deshecho en gran medida el buen comienzo de año. Tácticamente, la sobre ponderación en mercados emergentes, small caps y materias primas básicas ha pesado sobre el rendimiento en marzo, mientras que la sobre ponderación en acciones tecnológicas estadounidenses y en AUD ha contribuido positivamente al rendimiento.

UBP

En el  House View de UBP El reinicio del orden geopolítico, Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala: “A medida que se configura un nuevo orden global y las dinámicas de cambio de régimen aumentan los riesgos geopolíticos, el oro sigue siendo una asignación estratégica en medio de las crecientes tensiones en Oriente Medio, mientras que una gestión disciplinada del riesgo ayuda a contener las caídas”. Entre las cuestiones clave para 2026, cita:

  • Persistencia de la debilidad del dólar: El ciclo de relajación de la Fed debilita estructuralmente al dólar, reforzando nuestra visión constructiva sobre el oro.
  • Oro como asignación estratégica: En un régimen de inestabilidad geopolítica y diversificación rota, el oro es una convicción estratégica.
  • Selectividad dentro de la IA: La tecnología ha mostrado una resiliencia relativa en el entorno actual, pero la dispersión se está ampliando. La selección de acciones es clave.
  • Gestión del riesgo: En un mundo de mayor volatilidad, las estrategias con opciones y las soluciones de dispersión permiten a los inversores mantenerse invertidos mientras gestionan el riesgo a la baja.

“Los dos principales riesgos destacados en nuestra perspectiva para 2026 ya han tenido un impacto material en los mercados financieros globales durante los dos primeros meses del año: la monetización y el riesgo de disrupción de la inteligencia artificial (IA), y el aumento de las tensiones geopolíticas a medida que se configura un nuevo orden global. En los mercados, esto se ha traducido en una mayor dispersión entre sectores y en un aumento de la prima de riesgo geopolítico reflejada en precios de la energía más altos. La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán se ha convertido en la ilustración más clara de cómo podría reavivarse la preocupación por las tendencias inflacionarias globales", explica. 

"Nuestra perspectiva económica base para 2026, sustentada en una combinación macroeconómica aún favorable —con un crecimiento global resiliente, dinámicas inflacionarias posteriores a la Covid-19 en proceso de relajación y un rango del rendimiento del bono estadounidense a 10 años centrado entre un 3,75% y un 4,25%— ahora se encuentra sujeta a una mayor incertidumbre", añade. En este contexto, se espera que la Reserva Federal continúe con recortes de tipos hasta el 3%, manteniendo condiciones lo suficientemente acomodaticias para sostener el crecimiento de beneficios y el rendimiento de los activos de riesgo, aunque el camino se vuelve más volátil. 

"Nuestra postura estratégica de asignación de activos para 2026 sigue estando constructivamente orientada al riesgo, pero diseñada para un régimen de mayor volatilidad y dispersión más amplia. Estratégicamente, incrementamos la exposición al oro reduciendo renta fija, especialmente disminuyendo la exposición a efectivo y a bonos AT1. Se aumentó la exposición a acciones tecnológicas estadounidenses tras meses de bajo rendimiento, ya que el sector es relativamente más inmune a las tensiones geopolíticas y los beneficios siguen mostrando resiliencia, y se espera que aumenten un 25% en EE. UU. durante 2026. La innovación en modelos de inteligencia artificial incrementa los temores de disrupción en algunos modelos de negocio. En consecuencia, se añadieron estrategias adicionales sobre la cartera, una manera de mantenerse invertido en el sector mientras se reduce la volatilidad. Las estrategias con opciones en EE. UU. y Europa se utilizan tácticamente para navegar posibles caídas en los activos de riesgo. De manera similar al aumento de los precios de la energía, se espera que el repunte del dólar estadounidense sea de corta duración, y se mantiene la previsión de precios más altos del oro para 2026”, concluye.

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