10 Feb
10Feb

Miguel Ángel Valero

La victoria aplastante de Takaichi en Japón nos devuelve al optimismo respecto a las acciones y al pesimismo respecto a los bonos japoneses’. Es el expresivo título del análisis elaborado por Alicia García Herrero y Kohei Iwahara sobre Japón, tras las elecciones a la Cámara Baja del 8 de febrero, donde el Partido Liberal Democrático (PLD) de Takaichi obtuvo una victoria histórica con 316 escaños, lo que supera con creces la mayoría absoluta. Con 36 escaños obtenidos por el Partido de Innovación de Japón (JIP), la coalición gobernante liderada por el PLD obtuvo el 75% del total de escaños en la Cámara Baja.  Los resultados de las elecciones deberían traer una mayor estabilidad política, ya que el PLD estaba en coalición antes de los comicios y con una mayoría muy ajustada. 

Se convocará una Sesión Especial de la Dieta alrededor del 18 de febrero, donde Takaichi será nominada nuevamente como Primera Ministra de Japón.

“Takaichi se ha ganado la confianza pública para remodelar el país bajo su visión de un Japón resiliente que gira en torno a políticas favorables al crecimiento con la seguridad nacional como prioridad”, subraya el informe.

El Gobierno planea promover inversiones en sectores estratégicos como la inteligencia artificial y los semiconductores, a la vez que desarrolla un proyecto a diez años por valor de 100 billones de yenes para fortalecer las infraestructuras. 

Para aliviar el elevado gasto de vida de los hogares, el PLD considerará la eliminación del impuesto al consumo de alimentos durante dos años, lo cual es muy controvertido debido al posible impacto del consiguiente mayor déficit fiscal en la rentabilidad de los bonos del Tesoro Público. De hecho, Takaichi guardó silencio sobre esta medida durante la campaña, pero confirmó que la exploraría tras su victoria, lo que podría interpretarse como una señal para los altos cargos del PLD que se habían opuesto a ella. 

El gobierno también pretende expandir el gasto de defensa a más del 2% y consolidar la alianza entre Estados Unidos y Japón. Es probable que las tensiones políticas con China persistan.

Pictet: capacidad para políticas fiscalmente sensibles

Nikolay Markov, economista en Pictet AM, cree que Japón tiene capacidad para políticas fiscalmente sensibles tras un resultado histórico que se explica por la enorme popularidad y personalidad de Takaichi, aunque el partido populista de extrema derecha Sanseito aumenta notablemente sus votos y escaños, reflejo de deriva de algunos votantes hacia posiciones nacionalistas y anti globalistas.

El caso es que la supermayoría implica un claro mandato para medidas de estímulo económico y fiscal contundentes. El programa incluye una gran reducción de impuestos, especialmente la suspensión del impuesto del 8 % a los alimentos para aliviar el coste de la vida. También se espera mayor gasto en defensa y herramientas legales más sólidas contra el espionaje ante preocupaciones de inestabilidad regional respecto a China y Corea del Norte.  

Puede suponer 17,7 billones de yenes en gasto directo corriente, con 2,7 millones a 3,6 billones de yenes de reducciones fiscales. Incluyendo programas de inversión y préstamos la escala puede llegar a 25,5 billones de yenes, alrededor de 4 % del PIB. Las estimaciones sitúan la pérdida de ingresos fiscales en unos cinco billones de yenes/año, comparable al presupuesto anual de educación de Japón de alrededor de 1 % del PIB.

El impacto inmediato, debido a preocupaciones sobre sostenibilidad de la deuda, ha sido el aumento de rentabilidades a vencimiento de la deuda a largo plazo de Japón y un yen ligeramente más débil y volátil.  Pero la deuda a largo plazo parece haberse estabilizado después de que la primera ministro Takaichi y la ministra de Finanzas, Katayama, hayan señalado que los recortes al impuesto sobre alimentos durarán solo dos años y probablemente no se financiará mediante emisión adicional de bonos. Es posible que traten de reducir gasto en otras áreas, aunque no hayan proporcionado detalles.

Además, Takaichi parece enfatizar la "responsabilidad", la atención al impacto en el mercado y limitaciones del paquete fiscal.  Ello contribuye al aplanamiento de la curva de rentabilidades de la deuda de Japón y estabilización del yen. Katayama y el viceministro de Finanzas, Mimura, han enfatizado que observan los movimientos de las divisas y que el mercado sabe que la intervención en este será más probable en la medida que el tipo de cambio yen/dólar se acerque a 159/160.  La reciente retórica del Banco de Japón también ayuda a limitar la caída del yen y a volatilidad.

"Japón tiene una enorme deuda pública/PIB de más del 222%, pero seguimos confiando en su capacidad para implantar políticas económicas fiscalmente sensibles sin excesiva carga. El hecho de que su deuda esté mayoritariamente en manos nacionales reduce su vulnerabilidad macroeconómica e impacto en el yen. De hecho, nuestra puntuación de sostenibilidad de su deuda sigue en el cuartil superior, entre los principales países desarrollados", concluye el experto de Pictet.

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