La reapertura del Estrecho de Ormuz beneficiará a los bancos, infraestructuras, e industriales, porque su actividad se verá favorecida en este entorno de menor riesgo inflacionista y menores posibilidades de endurecimiento monetario.
Miguel Ángel Valero
La paz en Irán, que no en Oriente Medio, pasa a un segundo plano, aunque sigue el análisis del acuerdo entre Irán y EEUU: un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo; 30 días para restablecer el volumen habitual de tránsito en el estrecho de Ormuz; la eliminación de sanciones sobre Irán; el descongelamiento progresivo de activos; y un plan de ayuda de 300.000 millones$ para la reconstrucción. Llama la atención que no se contemple una moratoria nuclear, sino únicamente una declaración de intenciones por la que Irán se compromete a no fabricar armas nucleares, destinando el material enriquecido a usos civiles.
Con este acuerdo, la reapertura del estrecho podría producirse a partir del fin de semana, sin peajes, aunque con cláusulas abiertas a interpretación que permitirían la aplicación de “tarifas por servicios de tránsito”. En cualquier caso, el mercado de energía ya descuenta la normalización del tráfico, relegando el resto de los detalles a un segundo plano.
Acuerdo comercial definitivo entre la UE y EEUU
Ahora la atención vuelve a los aranceles. La Unión Europea aprueba de manera definitiva el acuerdo comercial con EEUU. Aunque ambas partes alcanzaron un acuerdo inicial en julio de 2025, su entrada en vigor requería un proceso de validación dentro de la UE que se ha visto retrasado en varias ocasiones. Primero, por las tensiones derivadas de las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia y, posteriormente, por la anulación por parte del Tribunal Supremo estadounidense de los aranceles recíprocos.
En este contexto, Trump advirtió que, si el acuerdo no entra en vigor antes del 4 de julio, impondrá un incremento de los aranceles sobre los automóviles europeos, elevándolos del 15% actual al 25%. Al fin, un año después de que los dos países alcanzasen un entendimiento, la UE ha dado luz verde en el Parlamento Europeo, con 440 votos a favor frente a 151 en contra. Entre las disposiciones se establece que los aranceles de EEUU sobre los productos europeos no podrán superar el 15%. A cambio, la UE elimina los gravámenes sobre determinados productos industriales y agrícolas procedentes de EEUU.
El acuerdo incorpora elementos que benefician a Trump en su agenda política, como la inclusión de las langostas en régimen de duty-free, una medida promovida para atraer el apoyo del “estado bisagra” de Maine.
Además, el texto definitivo incorpora varias modificaciones de salvaguarda para Europa: el acuerdo tendrá vigencia hasta marzo de 2029 y contempla la posibilidad de suspender su aplicación si EEUU incumple sus compromisos o si se siguen imponiendo aranceles a ciertos productos que superen el umbral del 15% a partir de 2027 (como los vinculados al acero y aluminio o las lavadoras, actualmente en 50%).
UBS: las Bolsas de la Eurozona son vulnerables al encarecimiento energético
Las Bolsas europeas alcanzaron un hito esta semana, con el Stoxx 600 cerrando en máximos históricos por primera vez desde el 27 de febrero, el día anterior al inicio del conflicto con Irán. A pesar del rebote de alivio tras el anuncio del acuerdo entre EEUU e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, "seguimos considerando que los mercados de renta variable de la Eurozona son vulnerables ante el encarecimiento de los combustibles. Aún no está claro con qué rapidez podrá normalizarse el tráfico marítimo, dado que las navieras y las aseguradoras exigen garantías sobre la seguridad en la zona", precisan en UBS.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una posición Neutral sobre la renta variable de la Eurozona en su conjunto, al tiempo que seguimos identificando un abanico de oportunidades en este mercado y esperamos que los últimos acontecimientos en Oriente Medio aporten un impulso adicional. Los riesgos derivados de los precios de la energía, el endurecimiento de las políticas monetarias y la presión competitiva desaconsejan una exposición amplia a la región. Sin embargo, eso no significa que Europa deje de ser una fuente de oportunidades selectivas. Los inversores deberían centrarse menos en la tasa de crecimiento por debajo de la media de la región y más en aquellas compañías europeas mejor posicionadas para lograr un crecimiento sostenido de sus beneficios, aprovechando la mejora en los flujos energéticos, la demanda global del consumidor, las tendencias de estilo de vida y premiumización, y la innovación estructural".
Metagestión: "evitar comprar acciones de un modo discriminado"
La gestora española independiente especializada en renta variable Metagestión cree que los sectores que más se van a beneficiar de la nueva situación creada tras el acuerdo entre Irán y EEUU, y la reapertura del Estrecho de Ormuz, son los bancos, infraestructuras, e industriales, porque su actividad se verá favorecida en este entorno de menor riesgo inflacionista y menores posibilidades de endurecimiento monetario. Prefiere las empresas con fundamentales de calidad y sólido crecimiento, que pueden aprovechar los cambios en el entorno reforzando sus beneficios empresariales. Calidad apoyada en la solidez de sus negocios, la capacidad de convertir inversión en flujo de caja, el poder de fijación de precios, los márgenes estables, las ventajas competitiva. Compañías cuyo crecimiento futuro depende menos de la expansión de múltiplos y más del aumento en sus beneficios.
Normalizar el tráfico marítimo en una de las arterias comerciales más importantes del mundo, “reduce la amenaza inflacionista, y favorece un entorno potencialmente más constructivo para la renta variable”. Cuando se afloja la presión sobre los precios de la energía, se produce un efecto beneficioso al reducirse tanto la amenaza inflacionista, como el riesgo de endurecimiento monetario. Con ello, se refuerzan las expectativas de mayor visibilidad para los beneficios empresariales. Todo ello significa que “baja la intensidad del riesgo de inflación, uno de los factores que más amenaza el crecimiento económico a nivel global”, explican dichos expertos.
Pero “sería un error interpretar la mejora de expectativas como una señal para comprar acciones de un modo discriminado”. A lo largo de la primera mitad del año, la subida de las Bolsas se ha sostenido en un grupo reducido de compañías y sectores: “Los índices continúan reflejando la fortaleza de la renta variable, pero bajo la superficie existe una dispersión significativa entre empresas, modelos de negocio y regiones”. La clave es identificar “cuáles son las compañías cuyo crecimiento es capaz de justificar las valoraciones actuales”.
La IA “continúa siendo uno de los grandes motores de inversión global, pero la fase actual del mercado exige distinguir entre quienes lideran la creación de valor y quienes simplemente participan de la narrativa. Lo mismo ocurre en el resto de sectores: el mercado sigue premiando resultados, no promesas”.
La reapertura de Ormuz “elimina un foco importante de incertidumbre, pero no modifica la realidad de fondo. Las Bolsas afrontan la segunda mitad de 2026 con un escenario macroeconómico razonablemente favorable, aunque con valoraciones más exigentes y un margen de error menor que hace un año”.
Por eso, “la mejor estrategia no pasa por asumir más riesgo, sino por seleccionar mejor dónde asumirlo. Cuando desaparece parte del ruido geopolítico, los fundamentales vuelven a ocupar el centro del escenario. Y en renta variable, los fundamentales siguen siendo los beneficios”, concluyen desde Metagestión.