19Aug

El caso muestra la explosión de varios riesgos: de crédito, por la financiación basada en cuentas por cobrar y en activos cuya calidad está siendo cuestionada; de gobernanza, por fallos en los controles internos, en el reporting financiero, y en la supervisión; de cadena de suministro, especialmente para distribuidores, talleres y fabricantes.

Miguel Ángel Valero

El crédito privado lleva tiempo en vigilancia, especialmente en EEUU. Pero la alerta se ha vuelto a encender con la evolución de la quiebra, presuntamente fraudulenta, de First Brands. Una supuesta estafa que ha generado unos pasivos de 10.000 millones$. Una investigación judicial Un examinador judicial ha detectado que unos 2.300 millones se esfumaron con facturas manipuladas. 

Bancos, aseguradoras y fondos de inversión de medio mundo quedaron pillados, y una firma japonesa arrastra 1.750 millones. Una situación que vuelve a poner sobre la mesa la supervisión de la denominada 'banca en la sombra'. 

Básicamente, el crédito privado es dinero que prestan fondos de inversión buscando rentabilidades que no encuentran en otros mercados. Una operativa prácticamente sin supervisión, lo que favorece estafas y operaciones poco claras.

Apollo, uno de los fondos más activos en crédito privado y que se ha visto afectada por la quiebra (al parecer, por actuaciones irregulares de la firma japonesa de financiación comercial), ha hecho pública su apuesta bajista contra la deuda de First Brands. Está en su derecho, pero lo que más preocupa a los inversores es que al  airear Apollo este asunto, de alguna manera está sugiriendo que no se trata de un caso aislado o coyuntural. 

"Vigila a bancos y aseguradoras con crédito privado en balance. Si aparecen más First Brands, la grieta salpica a fondos y a banca que hoy parecen sólidos", recomiendan en Zumitow.

First Brands Group es un fabricante y distribuidor estadounidense de recambios para automóviles. Posee marcas como Fram, Trico, Raybestos, Autolite, Cardone, Centric Parts, Anco y StrongArm, y opera principalmente en el mercado de posventa de automoción. El grupo se acogió al Chapter 11 de quiebras en EEUU en septiembre de 2025. 

El procedimiento judicial apunta a pasivos multimillonarios y a estructuras de financiación fuera de balance presuntamente opacas. La dirección actual de First Brands denuncia que determinados activos fueron pignorados varias veces como garantía, además de irregularidades en la financiación de cuentas por cobrar.

Point Bonita Capital, filial de gestión de activos de Jefferies, tiene 715 millones$ de exposición vinculada a First Brands. Jefferies afirma que fue engañada sobre la calidad y cobrabilidad de ciertos activos. En Europa, la quiebra ha afectado a proveedores y filiales, incluidos negocios relacionados con Plastic Manufacturing Group, con consecuencias para empleo y suministro de componentes.

El plan de reestructuración contempla un fondo fiduciario de litigios ('litigation trus') para tratar de recuperar hasta 1.000 millones$ mediante a antiguos ejecutivos y otras partes presuntamente responsables de la quiebra. Al mismo tiempo, se están vendiendo marcas y carteras de activos. La última operación ha generado 25 millones$.

El caso de First Brands muestra la explosión de varios riesgos: de crédito, por la financiación basada en cuentas por cobrar y en activos cuya calidad está siendo cuestionada; de gobernanza, por fallos en los controles internos, en el reporting financiero, y en la supervisión de las actividades del grupo por parte del accionista o de la dirección; de cadena de suministro, especialmente para distribuidores, talleres y fabricantes que dependían de marcas del grupo.

Aquí aparece un cóctel de financiación estructurada basada en un inadecuado examen de los activos como garantía, opacidad contable, mal gobierno corporativo, e inexistente supervisión.