30Jan

La salida de Powell generaría una vacante que podría ser utilizada para incorporar a otro perfil afín a Trump, por lo que es probable que permanezca hasta el final de su mandato como miembro del comité en enero de 2028, reforzando así el contrapeso institucional frente a la Casa Blanca.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump ya tiene su candidato para presidir la Reserva Federal a partir de mayo: Kevin Warsh, antiguo miembro del Comité de Gobernadores entre 2006 y 2011, y actualmente consejero independiente en la empresa de logística UPS. Warsh destaca como un institucionalista, es un economista reconocido y con buena relación con Bernanke, y también se ha mostrado crítico con algunas decisiones recientes de la Fed y se ha alineado con la idea de mantener tipos más bajos. 

No obstante, durante su etapa en la institución fue especialmente contrario a los programas de expansión del balance, formó parte del grupo que defendía retirar el QE (Quantitative Easing o expansión cuantitativa) con mayor rapidez y mantuvo un enfoque vigilante sobre la inflación. Con este perfil ambivalente, los mercados lo perciben como una opción relativamente restrictiva –así lo indica la revalorización del dólar–.

Pero lo relevante será observar el proceso de sustitución, dado que el mandato de Stephen Miran concluirá el 31 de enero. Aun así, el propio Miran ha señalado que permanecerá en su puesto hasta la llegada de su sustituto, algo jurídicamente posible. Esto abre dos escenarios: primero, que Miran se mantenga hasta mayo, coincidiendo con el final del mandato de Powell, y en esa fecha se produzca un doble nombramiento para Warsh (como gobernador y presidente); o segundo, que Warsh releve a Miran de forma inmediata como miembro del comité y posteriormente asuma la presidencia. Esta última alternativa parece más lógica, ya que permitiría al futuro presidente ganar margen para construir confianza y tejer alianzas en un comité que, en su última reunión, mostró una cohesión notable en torno a mantener los tipos sin cambios.

Por otra parte, continúa abierta la incógnita sobre qué hará Powell una vez concluya su mandato como presidente. Hasta la fecha, solo ha existido un precedente en el que, finalizado su mandato, un presidente de la Fed permaneció en la institución: Marriner Eccles, quien siguió tres años más a petición del presidente Truman. En el escenario actual, la salida de Powell generaría una vacante que podría ser utilizada para incorporar a otro perfil afín a Trump, por lo que es probable que permanezca hasta el final de su mandato como miembro del comité en enero de 2028, reforzando así el contrapeso institucional frente a la Casa Blanca.

A nivel legislativo, las próximas nominaciones deberán pasar por el Comité Bancario del Senado, donde el senador republicano Thom Tillis ya ha manifestado su intención de bloquear cualquier candidatura hasta que concluya la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell. Sin su apoyo, es difícil que un aspirante supere el primer filtro necesario para ser sometido a votación en el pleno.

Mientras tanto, el Congreso de EEUU ha alcanzado un acuerdo bipartidista para evitar un cierre parcial del gobierno federal, programado para la medianoche del 30 de enero de 2026. Este pacto, respaldado por el presidente Donald Trump, financia la mayoría de agencias hasta septiembre y extiende temporalmente el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye el polémico ICE.

El acuerdo separa el presupuesto del DHS del paquete principal de cinco proyectos de ley, que cubren cerca del 75% del gasto federal (incluyendo Defensa, Salud y Educación). Proporciona dos semanas adicionales de fondos al DHS para negociar cambios en políticas de inmigración, tras incidentes controvertidos como los presuntos asesinatos de ciudadanos norteamericanos por elementos del ICE.

Trump ya ha sufrido el cierre más largo de la historia reciente (43 días en octubre-noviembre de 2025), y en su primer mandato también hubo otro.

Pictet: siguen siendo probables dos bajadas de tipos

La economista para EEUU. de Pictet WM, Xiao Cui, cree "probable" que sea confirmado por el Senado. Ya lo fue por unanimidad en 2006 como gobernador, aunque tendrá que contestar preguntas difíciles respecto a un "cambio de régimen". Ahora bien, para la nominación de Warsh en el Comité Bancario del Senado probablemente Trump tenga que desescalar la investigación legal sobre el actual presidente de la institución monetaria, Jerome Powell. De hecho, el senador saliente Thom Tillis ha prometido bloquear cualquier nominación hasta que se resuelva ese asunto y puede crear estancamiento en un ajustado 13 a 11 de mayoría republicana en el Comité.

Warsh, a pesar de su reputación beligerante por críticas al impacto inflacionario de la expansión cuantitativa del balance de la Reserva Federal en su anterior mandato como gobernador de 2006 a 2011, ha defendido los recortes de tipos de interés. Argumenta que la Reserva Federal ha reaccionado exageradamente a los errores del periodo de inflación de la pandemia.

Con todo, dada la previsión de inflación en descenso y persistentes vulnerabilidades en el mercado laboral, sigue siendo probable que haya dos recortes de tipos de interés este año. Respecto al balance de la Reserva Federal cualquier decisión estará determinada la totalidad de los gobernadores, no solo del nuevo presidente.

"Hay razones para pensar que Powell seguirá en la Reserva Federal como gobernador, aunque sea unos meses hasta ver cómo evolucionan las cosas, especialmente si considera que la independencia de la institución está en riesgo. En todo caso probablemente revele su decisión cerca el final de su mandato el 15 de mayo. Si se va, Trump tendrá otra vacante que cubrir para una mayoría con sus nombramientos en la institución monetaria", apunta esta experta.

Warsh apoya la independencia de la Reserva Federal, pero ha sido muy crítico con la institución, que considera "atascada en modelos de 1978". Ha pedido un "cambio de régimen" con reducción de "excesos institucionales" para restaurar la credibilidad. Critica la dependencia de los datos, la orientación a futuro y las proyecciones económicas, que considera que limitan las opciones. Considera que la independencia de la Reserva Federal debe aplicarse principalmente a la política monetaria, no a funciones regulatorias y defiende limitar el papel de la Reserva Federal en la supervisión bancaria.

Warsh aboga por un nuevo acuerdo Tesoro-Reserva Federal como en 1951, cuando se restauró la independencia del banco central poniendo fin a la obligación durante la guerra mundial de fijar tipos de interés bajos para favorecer el endeudamiento del Tesoro.  Sostiene que en la situación actual el abultado balance de la Reserva Federal y la emisión de deuda del Tesoro operan en "sentidos opuestos” y enfatiza su coordinación para reducir el balance de la Reserva Federal y que haya tipos de interés más bajos.  Así, el presidente de la Reserva Federal y el secretario del Tesoro pueden exponer públicamente sus objetivos, como el tamaño del balance de la Reserva Federal para control de la inflación y el calendario de emisión de deuda, el aspecto fiscal. Warsh ha llegado a decir: "Muchos en Wall Street y en Washington están centrados en si la Reserva Federal subirá tipos de interés 0,25 %. Importa poco en comparación con la rentabilidad a vencimiento de la deuda del Tesoro -el activo más importante en cualquier parte del mundo".

Warsh critica el legado de flexibilización cuantitativa posterior a 2008 de la Reserva Federal, por haber contribuido a presiones inflacionarias ,que debilitan el dólar.  Argumenta que reducir el balance de la Reserva Federal puede permitir menores tipos de interés sin comprometer el tipo de cambio del dólar. Además, tiene una visión relativamente positiva respecto a Bitcoin, como "depósito de valor sostenible, como el oro", pero dada su volatilidad considera que “no sustituye al dólar estadounidense", aunque estima que favorece que la Reserva Federal tome mejores decisiones.

Warsh subraya que descuidar la oferta puede convertir los problemas cíclicos en estructurales, con menor crecimiento a largo plazo.  Así que, frente a generar incrementos de la demanda a corto plazo, aboga por políticas pro-crecimiento, incluyendo reforma fiscal, desregulación y políticas comerciales que impulsen la inversión y la productividad.

UBS: excelente oportunidad para diversificar más las carteras

El UBS CIO Daily señala que los mercados han avanzado con fuerza en enero. Los precios de los metales preciosos se han disparado: el oro acumula una subida del 21% en lo que va de año, con fuertes oscilaciones en los últimos días, mientras que la plata avanza en torno al 56%. El petróleo Brent sube casi un 15%. El S&P 500 superó por primera vez los 7.000 puntos en sesión intradía el miércoles 28 de enero. A nivel global, la Bolsa china ha comenzado el año con buen tono (MSCI China: +6,5% en el año) y la renta variable japonesa también ha registrado un sólido comportamiento.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Nos satisface ver que nuestros escenarios centrales para el conjunto del año se han superado ya en enero, pero la gestión de carteras va mucho más allá de fijarse únicamente en previsiones puntuales. Implica analizar el comportamiento relativo de los distintos activos, rebalancear posiciones y buscar una mayor diversificación”. 

“En este contexto, creemos que la magnitud de algunos de estos movimientos ofrece a muchos clientes una excelente oportunidad para rebalancear sus carteras, diversificar para aprovechar un rally que se está ampliando a distintas clases de activos, o utilizar opciones y estructuras para proteger las ganancias obtenidas”.

"La temporada de resultados está ofreciendo cifras sólidas y el rally bursátil se está extendiendo cada vez más a distintos sectores y regiones. Los mercados de renta variable globales se benefician de unos fundamentos robustos, la expectativa de un repunte del crecimiento y la perspectiva de tipos de interés oficiales más bajos", apunta Daniel Kalt, Chief Economist Switzerland, UBS Global Wealth Management

"Aunque los máximos del EURUSD registrados en 2018 y 2021 pueden servir como referencias a corto plazo para el mercado, esperamos que el cruce acabe convergiendo de nuevo hacia el nivel de 1,2",apunta Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

"Para los inversores con afinidad por el oro, creemos que una asignación moderada, en el rango de un dígito medio sobre el total de activos, puede mejorar la diversificación y actuar como amortiguador frente a riesgos sistémicos", aportan Wayne Gordon, estratega, y Dominic Schnider.

Apple demuestra que la demanda de los consumidores es real

Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, señala que "a pesar de que los participantes en el mercado siguen castigando las acciones de Apple por lo que se percibe como un retraso en su oferta de productos de inteligencia artificial, la demanda invisible del iPhone 17 demuestra que el mercado de consumo real está dando prioridad a la ejecución, la disciplina de precios y la fiabilidad del ecosistema por encima de las características de inteligencia artificial, que a menudo son incrementales".

En términos más generales, esto demuestra que la demanda real de los consumidores sigue siendo increíblemente fuerte en todo el espectro tecnológico, tanto en el ámbito del hardware como en el de los servicios.

Los excelentes resultados de la empresa en ambos negocios tradicionales reflejan un poder de fijación de precios sin igual, junto con un conjunto de fuentes de ingresos singularmente diversificado, lo que ha ayudado una vez más a la empresa a capear el creciente gasto en IA.

En este sentido, el trimestre también replantea el debate sobre el iPhone, pasando de la resiliencia cíclica a la fortaleza estructural de la demanda. El alcance de la mejora, especialmente en China, sugiere que el atractivo del ecosistema de Apple sigue siendo lo suficientemente potente como para impulsar tanto las actualizaciones como los cambios, incluso en un mercado de teléfonos inteligentes maduro. Para los inversores, esto reduce el riesgo de que el crecimiento del iPhone se acerque a la saturación y refuerza el papel del segmento como motor de ingresos fiable, en lugar de un negocio tradicional en declive.

31Oct

Se sugiere una estrategia más ambiciosa a largo plazo, en la que se sacrifica parte del crecimiento inmediato para situarse como líderes en el efervescente mercado global de la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

A falta de Nvidia, que los presenta el 19 de noviembre, las grandes tecnológicas de EEUU han hecho públicos sus resultados en los nueve primeros meses de 2025 y sus previsiones para el próximo ejercicio. Tanto Microsoft como Meta superaron las expectativas, pero decepcionaron con sus expectativas para 2026. 

Ambas compañías comienzan a reflejar en sus cuentas el impacto de sus apuestas por la inteligencia artificial (IA) y los costes asociados que se esperan para los próximos ejercicios. Amy Hood, directora financiera de Microsoft, reconoce que, a pesar del fuerte incremento en la inversión, no están logrando satisfacer la demanda de capacidad para IA. Los ingresos de la división Azure mantienen un ritmo de crecimiento de doble dígito (+27%). 

Por su parte, Meta anticipó un aumento sustancial de los gastos en 2026 y, además de algunos costes extraordinarios, no ofreció cifras claras sobre cómo la inversión en IA está impulsando sus ingresos. Y su línea de gafas inteligentes continúa generando pérdidas, esta vez por valor de 4.400 millones$ en el trimestre, aunque según Mark Zuckerberg, CEO y fundador de la empresa, se trata de una gran oportunidad. Admite que podría producirse una sobreinversión en capacidad computacional, en cuyo caso se plantearían venderla a terceros, aunque aclara que aún no se ha dado esa situación.

Alphabet, que indicó que su asistente Gemini tiene ya 650 millones (+44% desde el último trimestre) de usuarios activos al mes –frente a los más de 3.000 millones que se estiman para Chat GPT– y ofreció cifras mejores a las esperadas en su negocio de computación en la nube.

Google (Alphabet) está reabriendo una central nuclear en Iowa para alimentar sus centros de datos.

Entre las tres compañías, han gastado 78.000 millones$ en inversión de capital este trimestre, un 89% más que el año pasado. Esta tendencia continuará en los próximos meses.

Por su parte, Amazon superó ampliamente las expectativas, con una sorpresa positiva del +25%. Sus cifras reflejan que la demanda de capacidad computacional sigue siendo sólida: el negocio en la nube continúa creciendo a un ritmo interanual superior al 20%. De hecho, Andy Jassy, CEO de la compañía, destacó que la demanda actual es la más fuerte desde 2022.

Precisamente, Amazon ha anunciado que reducirá alrededor de 14.000 puestos corporativos (el 4% de su plantilla) en una decisión que, "lejos de reflejar debilidad, simboliza la nueva fase de la revolución de la inteligencia artificial", opina el analista Pablo Gil en The Trader. El ajuste afectará a un máximo de 1.200 trabajadores de sus oficinas corporativas en España (Madrid y Barcelona), pero no a empleados de entregas o de los centros logísticos.

El movimiento encaja con el mensaje que su CEO, Andy Jassy, lleva meses repitiendo: la IA permitirá a Amazon operar con menos personas y más productividad. Menos gasto en salarios, más inversión en algoritmos. Y deja muy claro que no será el último ajuste: la compañía planea seguir “eliminando capas” en 2026.

Aunque el despido masivo previo a Navidad pueda parecer impopular, el mensaje subyacente es claro: las tecnológicas siguen priorizando la eficiencia y el capital intensivo en IA sobre el empleo humano. Esto sugiere que el ciclo de inversión en inteligencia artificial aún está en plena expansión, y que la 'burbuja' que muchos temen no muestra señales de pincharse. Lejos de entenderse como debilidad, Amazon está reconfigurando su estructura para alimentar el mayor cambio tecnológico de las próximas décadas y adelantarse siempre gusta a los mercados.

Apple —una de las tecnológicas más alejadas de la ola de inversión en inteligencia artificial— presentó unos resultados que convencieron a los mercados, registrando el mejor tercer trimestre de su historia en términos de ventas, al superar la barrera de los 100.000 millones$. Su segmento más rentable, el de servicios, creció a una tasa interanual del 15%. Tim Cook, CEO de la empresa, anunció que se incrementarán los gastos operativos relacionados con el desarrollo de IA, aunque serán apenas 1.500 millones$, una cifra significativamente inferior a la de otras compañías del sector.

Además, Apple recibió buenas noticias en el ámbito comercial: el único arancel que paga actualmente —relacionado con el fentanilo y China— se reducirá a la mitad. La obligación de pago del resto de aranceles fue eliminada tras el compromiso de aumentar la inversión doméstica. En este trimestre, la compañía abonó 1.100 millones en aranceles, y estima que esta cifra podría ascender a 1.400 millones en el último trimestre del año.

 No obstante, la nota negativa vino precisamente de China, donde la demanda sigue siendo débil debido al aumento de la competencia local. En los últimos tres años, la participación de China en las ventas de Apple ha descendido del 20% al 14%.Llama la atención la diferente evolución en Bolsa tras presentar resultados: Alphabet (+2,5%), frente a los retrocesos de Microsoft (-2,9%) y sobre todo Meta (-11,3%). 

En el caso de la propietaria de Facebook, los mercados censuran sobre todo la decisión de Mark Zuckerberg de emitir deuda por 30.000 millones$, en una petición al mercado para seguir impulsando la inversión en IA, que tuvo en cualquier caso una demanda récord cercana a los 110.000 millones.

OpenAI pide a EEUU duplicar su capacidad energética anual (100 GW/año) para sostener el boom computacional. Y Qualcomm entra en el negocio de chips para servidores de IA, llegando a subir un 11% en Bolsa.

Todo esto apunta a un patrón: las grandes tecnológicas están reorientando su gasto hacia infraestructura, chips y energía para sostener el crecimiento del sector. Según estimaciones de analistas, el capex de las grandes nubes (Amazon, Microsoft, Google) crecerá más del 50% este año. En 2026, ese crecimiento bajaría al 20%, y ahí llegará el examen real: demostrar retornos tangibles de la inversión.

Las grandes tecnológicas han superado con creces las expectativas de crecimiento trimestral. Sin embargo, los cuatro principales “hiperscalers” —Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet— comienzan a mostrar señales de que los costes operativos y la fuerte inversión en inteligencia artificial podrían empezar a limitar la expansión de márgenes que han disfrutado en los últimos años. Esto sugiere una estrategia más ambiciosa a largo plazo, en la que se sacrifica parte del crecimiento inmediato para posicionarse como líderes en el efervescente mercado global de la IA.

Puede que las cifras trimestrales recientes de las grandes tecnológicas generen ciertas dudas, pero la carrera por el dominio de la IA sigue su curso, en un entorno geopolítico más estable y con una Reserva Federal menos restrictiva. Estos tres factores, junto con la buena estacionalidad de los últimos meses del año, permitirán a estas empresas y a las Bolsas seguir avanzando.