11Jun

El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se ha comprometido a fijar su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. Por lo que ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos (pb). La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro. 

El escenario de referencia de las nuevas proyecciones de los expertos del Eurosistema prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y del 2% en 2028. La inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2% en 2028, en ese escenario. En comparación con el ejercicio de marzo, los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. 

El escenario de referencia prevé que el crecimiento económico se sitúe, en promedio, en el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028, lo que implica una revisión a la baja para 2026 y 2027, debido a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza. Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Esta incertidumbre se refleja también en el amplio abanico de resultados para la inflación y el crecimiento en los escenarios ilustrativos actualizados.

Con esta decisión de subida de tipos, el Consejo de Gobierno del BCE "continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra". Realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,25 %, el 2,40 % y el 2,65 %, respectivamente, con efectos a partir del 17 de junio de 2026. 

Sobre el Programa de compras de activos (APP) y programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), el tamaño de las carteras está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Decisión adecuada

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha ganado el sueldo en su esfuerzo por convencer que "la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro". La guerra en Oriente Próximo está afectando a la actividad y las encuestas apuntan a una desaceleración, especialmente en los servicios. Las manufacturas han resistido hasta ahora, debido en parte a que las empresas han acumulado inventarios para afrontar las presiones en la cadena de suministro, y también al aumento del gasto en defensa. El mercado de trabajo mantiene su vigor. El desempleo se situó en el 6,3 % en abril, manteniéndose próximo a sus mínimos históricos. En el primer trimestre se crearon nuevos puestos de trabajo, aunque a un ritmo más lento que en el último trimestre de 2025. La demanda de mano de obra se ha enfriado en mayor medida, y las empresas y los hogares prevén que el mercado de trabajo se debilite.

De cara al futuro, nuestros expertos prevén ahora que la demanda interna sea más débil que lo proyectado en marzo, ya que la guerra afecta a la confianza y la subida de los costes energéticos erosiona las rentas reales. Al mismo tiempo, la posición financiera de los hogares sigue siendo en general sólida, y el consumo debería continuar siendo el principal motor del crecimiento. 

Aunque el aumento de los costes de la energía y el deterioro de la confianza frenarán la inversión privada a corto plazo, ésta debería verse respaldada por la inversión de las empresas en nuevas tecnologías digitales. 

El aumento del gasto público en defensa e infraestructuras debería seguir apoyando la inversión pública. Se espera que estos factores proporcionen un cierto efecto mitigador frente a las repercusiones de la guerra. 

El BCE "destaca la necesidad urgente de reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. La sostenibilidad fiscal es un ancla fundamental para la estabilidad económica más general. Las respuestas fiscales a la perturbación de los precios de la energía deberían ser temporales, específicas y adaptadas, como se subraya en el paquete del Semestre Europeo de primavera de 2026 de la Comisión Europea". 

Lagarde aprovecha la oportunidad para dejar muy claro que las reformas dirigidas a mejorar el potencial de crecimiento de la zona del euro y acelerar la transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles "son ahora más esenciales que nunca". Completar la Unión de ahorros e inversiones es fundamental para financiar la innovación, apoyar las transiciones verde y digital y aumentar la productividad. El euro digital y el dinero mayorista de banco central tokenizado reforzarán la autonomía estratégica, la competitividad y la integración financiera de Europa, e impulsarán la innovación en los pagos. Por tanto, es esencial adoptar rápidamente el Reglamento relativo a la instauración del euro digital. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE ayudará a las empresas europeas a crecer más rápido. 

Sobre la inflación, reconoce que el indicador del BCE de seguimiento de los salarios y los resultados de las encuestas sobre las expectativas salariales siguen apuntando a una moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año. No obstante, los costes de otros insumos están aumentado para las empresas, que, en consecuencia, prevén incrementar sus precios de venta. Además, algunos indicadores de la inflación subyacente ya se han visto impulsados al alza por el impacto de la perturbación energética. Las expectativas de inflación a corto plazo se mantienen muy por encima de los niveles registrados antes del inicio de la guerra en Oriente Próximo. Al mismo tiempo, la mayoría de las medidas de las expectativas de inflación a largo plazo se sitúan en torno al 2%, lo que apoya la estabilización de la inflación en torno al objetivo a medio plazo. 

El aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. Se espera que la inflación retorne al objetivo en el segundo semestre de 2027, respaldada por la bajada de los precios de la energía y subidas más lentas de otros precios. 

Con todo, la guerra en Oriente Próximo sigue siendo una fuente importante de incertidumbre. Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía en niveles elevados, mayor será la probabilidad de que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda vuelta. Por tanto, "vigilaremos de cerca la magnitud y la persistencia de esa subida de los precios de la energía y su impacto en la formación de precios y salarios, en las expectativas de inflación y en la dinámica económica general". 

Una alteración prolongada del suministro de energía podría hacer que los precios energéticos suban en mayor medida y durante más tiempo de lo previsto actualmente. Estos factores erosionarían las rentas reales en mayor medida y harían que las empresas y los hogares sean más reacios a invertir y gastar. El freno para el crecimiento se intensificaría si el cierre de las principales rutas marítimas causara una escasez aguda de insumos clave que obligue a las empresas de la zona del euro a reducir su producción. Un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales o una oferta de crédito más restrictiva podrían lastrar la demanda. Nuevas fricciones en el comercio internacional también podrían alterar aún más las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran con mayor rapidez de lo esperado a la disrupción causada por la guerra en Oriente Próximo, o si el conflicto se resolviera de manera rápida y duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales. 

UBS: "seguimos identificando oportunidades en la Eurozona"

La volatilidad de la renta variable global ha aumentado en las últimas sesiones, con las incertidumbres sobre el sector tecnológico y la IA volviendo a primer plano. En este contexto, "hemos rebajado nuestra valoración del sector de Tecnología de la Información europeo de Atractivo a Neutral", señalan en UBS. "Sin embargo, aunque un menor crecimiento económico supone un entorno más difícil para la Eurozona y el sector TI resulta menos atractivo a nuestro juicio, seguimos identificando oportunidades en la región vinculadas a la demanda global y a la innovación estructural. Se espera que los beneficios de la Eurozona continúen superando el crecimiento económico de la región. Los inversores deberían considerar aumentar su exposición a los segmentos más resilientes de los mercados de la Eurozona, así como a aquellos que se benefician de tendencias globales. La innovación europea está integrada en la economía real", argumentan.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Neutral sobre la renta variable de la Eurozona en su conjunto, con preferencia por compañías con beneficios resilientes, exposición a la demanda global y motores de crecimiento estructural que no dependan exclusivamente de una recuperación de la economía regional".Y añade: "Los riesgos derivados de los precios de la energía, el endurecimiento de la política monetaria y las presiones competitivas en sectores como el del automóvil desaconsejan una exposición amplia a la región. Pero no desaconsejan Europa como fuente de oportunidades selectivas. En nuestra opinión, los inversores deberían centrarse menos en la tasa de crecimiento económico por debajo de la media de la región, y más en las compañías europeas mejor posicionadas para componer beneficios a través de la innovación en salud, la demanda global del consumidor, las tendencias de estilo de vida y premiumización, y el despliegue físico de la tecnología"."La renta variable de la Eurozona cuenta con el respaldo de unas perspectivas de beneficios en mejora, un entorno estructural más favorable y unas valoraciones razonables. Por ello, vemos margen de subida adicional en nuestro escenario base, aunque recomendamos un enfoque más selectivo para invertir en la región por el momento, dado que identificamos catalizadores limitados para impulsar la región de forma significativa en los próximos meses", explican Matthew Gilman, Estratega, y Rolf Ganter, Director de Renta Variable Europea.

Fidelity: el BCE volverá a subir tipos

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, destaca que el BCE ha optado por adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. Lo que destacó en particular fue la revisión al alza de las previsiones de inflación subyacente -con 2026 situándose ahora por encima de su anterior escenario adverso-, lo que muestra la clara naturaleza inflacionaria de este shock y justifica su decisión de subir tipos en esta reunión. "De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE. UU. e Irán; es probable que las materias primas coticen con una prima, con riesgos de cola de precios aún más elevados que seguirán presentes cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz y mientras el riesgo de una mayor escalada se mantenga en el horizonte", explica. 

"No obstante, las perspectivas del BCE están empañadas por la incertidumbre y esto se refleja en el uso de diversos análisis por posibles escenarios, tanto los más severos como los más favorables. Dichos escenarios seguirán monitorizando tanto los riesgos al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, incluso si hasta la fecha se ha observado una relativa resiliencia en el crecimiento de la zona euro. Otros riesgos para las perspectivas provienen de los efectos del tipo de cambio, en particular si la Fed comienza a trazar una senda más acomodaticia en relación con las expectativas del mercado y el euro se aprecia, lo que llevaría al BCE a adoptar una postura menos restrictiva. También aumentará la sensibilidad a un posible deterioro de las relaciones entre la UE y China, así como a cualquier posible medida de represalia que pueda afectar negativamente a la economía europea", añade.

Goldman Sachs: aún caben dos subidas o más

Simon Dangoor, subdirector de inversiones de Renta Fija y responsable de inversión macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, ofrece su interpretación: "Que el BCE siga insistiendo en la dependencia de los datos y en decidir reunión a reunión refleja su voluntad de no atarse a un rumbo fijado de antemano. La subida de hoy no tiene por qué ser el principio de un ciclo largo de subidas, pero la crisis energética deja la puerta abierta a nuevos ajustes. A la vez, el crecimiento pierde fuerza, lo que hace dudar cada vez más de hasta dónde, y a qué ritmo, podrá llegar el BCE. Creemos que aún caben dos subidas o más de 'gestión de riesgos' para frenar el riesgo de inflación, aunque el rumbo de la política monetaria dependerá mucho de lo que ocurra en Oriente Medio.

Pictet: la carga de la prueba ha cambiado

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, también cree que una segunda subida de tipos por parte del BCE sigue siendo posible: "De momento el BCE parece minimizar los riesgos de crecimiento y mantiene una postura muy agresiva respecto a inflación y potenciales efectos de segunda ronda. De hecho, parece más preocupado por los posibles efectos de segunda ronda y ahora requiere de pruebas más sólidas para evitar otro aumento de tipos -la carga de la prueba ha cambiado-. Probablemente será necesario un catalizador claro para que considere otra subida consecutivas de tipos en la reunión de Julio".

Su presidenta Lagarde ha declarado que "ha sido unánime, sin reservas. No ha habido grandes sorpresas en el comunicado de prensa y, como era de esperar, el tono en la sesión de preguntas y respuestas ha sido agresivo, como era de esperar. Lagarde ha enfatizado que el BCE "sigue bien situado para navegar la incertidumbre causada por la guerra" y que el Consejo de Gobierno continuará con un enfoque basado en datos, reunión a reunión. Por tanto, no se compromete con ninguna trayectoria.

Sobre inflación, ha señalado que hay signos de "ampliación de presiones de precios", pero que se necesita un análisis más profundo para determinar si la aceleración de inflación en los servicios se debe a efectos -directos, indirectos o ambos- del choque energético de la guerra en Oriente Medio, añadiendo que, hasta ahora, no hay evidencia de efectos de segunda ronda en los salarios. Las proyecciones de inflación general y subyacente han sido revisadas al alza y las previsiones de crecimiento del PIB rebajado ligeramente.

Respecto a preocupaciones sobre posible error de política monetaria, Lagarde argumenta que el crecimiento en la euro zona no está bajo amenaza significativa, señalando que el BCE solo ha rebajado ligeramente su previsión de crecimiento del PIB de 0,9%a 0,8%, lo que "consideramos algo optimista". También ha aclarado que la subida de tipos que se ha producido es más bien una "señal", siendo la decisión  "robusta para una variedad de escenarios".

10Jun

Una hipoteca media de 150.000€ a 25 años con un diferencial de un punto puede encarecerse en torno a 57€ al mesen una revisión anual, lo que supone cerca de 700€ adicionales al año.

Miguel Ángel Valero

La reunión del Banco Central Europeo (BCE) del 11 de junio se perfila como unade las más importantes de los últimos años. Salvo sorpresa de última hora, la institución presidida por Christine Lagarde aprobará la primera subida de los tipos de interés desde 2025 —y justo cuando se cumple un año de la última vez que bajó tipos—, una decisión que el mercado lleva semanas descontando ante el repunte de la inflación provocado por la crisis energética y las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.

“La pregunta ya no es tanto si el BCE moverá ficha, sino cómo afectará esa decisión al bolsillo de los ciudadanos”, reconocen desde el comparador HelpMyCash. El primer impacto se está viendo en el Euribor. El principal indicador de las hipotecas variables acumula tres meses consecutivos de subidas y cerró mayo en el 2,804%, su nivel más alto en 20 meses. El movimiento no es casual: el Euribor suele anticipar las decisiones del BCE y refleja las expectativas de los mercados sobre la evolución futura de los tipos de interés.

Por eso, una subida del precio del dinero el 11 de junio no debería provocar un salto brusco inmediato del indicador, ya que buena parte de esa expectativa ya está incorporada en las cotizaciones actuales. Sin embargo, el mensaje que traslade Lagarde será casi tan importante como la propia decisión. Si el BCE deja entrever que podrían llegar nuevos incrementos durante la segunda mitad del año, el Euribor podría acercarse o incluso superar la barrera del 3%. “Y con el panorama actual, es muy poco probable que ésta sea la última subida. Todo dependerá de cómo evolucione la inflación en los próximos meses", sentencia Olivia Feldman, economista y cofundadora de HelpMyCash.

Para los hipotecados a tipo variable, el escenario sigue siendo poco favorable. Con el Euribor en niveles próximos al 3%, las revisiones continúan encareciendo las cuotas mensuales. Una hipoteca media de 150.000€ a 25 años con un diferencial de un punto puede encarecerse en torno a 57€ al mesen una revisión anual, lo que supone cerca de 700€ adicionales al año.

También se complica el acceso a la financiación para quienes planean comprar vivienda. Las entidades financieras ajustan sus ofertas hipotecarias al nuevo entorno de tipos y endurecen progresivamente las condiciones, lo que se traduce en cuotas más elevadas y una mayor exigencia para demostrar capacidad de pago. "Además, quienes buscan una hipoteca se enfrentan a una situación poco habitual: precios de la vivienda muy altos y costes de financiación también muy altos", detalla la economista. Y es que, según explica Feldman, "tradicionalmente, cuando la financiación se encarece, los precios inmobiliarios tienden a moderarse. Sin embargo, estamos viviendo un momento excepcional en el que ambas variables siguen en niveles muy elevados".

La otra cara: vuelve la rentabilidad del ahorro

Pero no todo son malas noticias para los hogares. La subida de tipos tiene un efecto positivo para quienes disponen de liquidez y buscan rentabilizar sus ahorros. La expectativa de una política monetaria más restrictiva ha reactivado la competencia entre entidades para captar ahorro. La muestra más visible de esta nueva batalla se ha producido en las últimas semanas. Trade Republic elevó hasta el 3% TAE la remuneración de su cuenta para nuevos clientes. "Pasar de una remuneración del 2% al 3% supone aumentar la rentabilidad del ahorro un 50%. Es un cambio importante que los ahorradores deberían aprovechar", sostiene Feldman.

Se trata de movimientos poco habituales en el mercado español reciente. Durante mucho tiempo, las entidades apenas tuvieron incentivos para competir por el ahorro de los clientes. Ahora, en cambio, parecería que la expectativa de tipos más altos está empujando a bancos y plataformas financieras a utilizar la remuneración como herramienta comercial para ganar cuota de mercado.

"Eso sí, las cuentas remuneradas pueden ser atractivas, pero suelen tener una duración limitada. Por eso muchos ahorradores se preguntan si es mejor aprovechar depósitos al 3% antes de que cambie el escenario", reconoce la economista y cofundadora de HelpMyCash. “Si tienes suficiente liquidez, no es necesario elegir entre cuenta remunerada y depósito. Puedes combinar ambas opciones para diversificar y mantener flexibilidad", propone Feldman. "Otra estrategia útil es escalonar los depósitos: colocar una partea un año y otra a dos. Así puedes beneficiarte de futuras subidas de tipos sin renunciar a la rentabilidad actual", sugiere la experta.

Más allá de la subida de tipos, todas las miradas estarán puestas en el discurso de Christine Lagarde. Los mercados descuentan que el BCE elevará el precio del dinero para contener la inflación: la europea en mayó escaló hasta el 3,2%, todavía lejos del objetivo del 2% del BCE. "Mientras siga por encima de ese nivel, será difícil evitar el debate sobre nuevas subidas de tipos. Y si repunta hacia el 3,5% o el 4%, el BCE tendría argumentos suficientes para endurecer aún más su política monetaria", puntualiza Feldman.

Si el BCE transmite que se trata de un ajuste coyuntural ligado al repunte energético, el Euribor podría estabilizarse en los próximos meses. Si, por el contrario, confirma que habrá más subidas durante el año, las presiones sobre las hipotecas podrían prolongarse y la guerra por captar ahorro intensificarse aún más. La reunión del 11 de junio en el BCE no decidirá únicamente cuánto costará financiar una vivienda. También marcará cuánto estarán dispuestos a pagar los bancos por el dinero de sus clientes.

Creand: no tiene sentido una subida de tipos

Los expertos de Creand AM no descarta que el BCE pueda verse forzado a actuar por una cuestión de credibilidad si la inflación vuelve a repuntar, aunque considera que, si se producen subidas, serían más limitadas de lo que descuenta actualmente el mercado. El mercado se pone en guardia ante la reunión de este jueves, en la que previsiblemente subirá los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb), hasta el 2,2%. El BCE dará un paso al frente con el precio del dinero en un movimiento que plantea dudas entre algunas gestoras. 

Desde Creand AM, el director de inversiones y negocio, Luis Buceta, se muestra crítico con la potencial decisión: "No tiene sentido una subida de los tipos de interés en el 2%, le debería preocupar más el crecimiento económico". Miguel Ángel Rico, director de inversiones de la gestora del banco andorrano en España, argumenta que este movimiento del BCE atiende al hecho de que fueron tarde con la inflación en 2022 y ahora quieren evitar este escenario: "Hay más riesgo cuando la inflación se produce por un problema de oferta".

El avance del IPC se ve presionado por la evolución de los precios del petróleo a causa de la guerra en Irán, que ha empujado este indicador al 3,2% en mayo, máximos desde septiembre de 2023. 

"No tiene sentido que suban los tipos de interés, y no debería tener sentido que sigan subiéndolos. No vemos que la inflación tenga que ser un problema que haya que parar ya", insiste el director de inversiones de Creand AM en España. 

Ebury descarta un ciclo prolongado de endurecimiento

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas,  considera prácticamente descontado que el BCE apruebe una subida de 25 pb en los tipos de interés, en respuesta al reciente repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía tras el conflicto con Irán. No obstante, la fintech cree que este movimiento tendrá un carácter principalmente preventivo, destinado a mantener ancladas las expectativas de inflación, más que a inaugurar un nuevo ciclo de alzas. Según Ebury, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, evitará comprometerse con futuras subidas y mantendrá una postura flexible ante la elevada incertidumbre económica. La atención de los mercados se centrará en las nuevas previsiones macroeconómicas de la institución y en cualquier indicio sobre la posibilidad de nuevas actuaciones después del verano.

iCapital: los futuros del Euribor descuentan dos subidas

Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital, destaca que los futuros del Euribor están descontando actualmente al menos dos subidas de tipos del BCE y se espera que la primera tenga lugar ahora Desde hace meses, el Euribor a 12 meses está siendo el primero en anticipar las subidas pues abría el presente año a 2,26% y se encuentra ahora a 2,8%, incrementando así el coste de la financiación a tipo variable. Una subida de tipos del BCE del 0,25%, la primera desde septiembre de 2023, de carácter más testimonial que problemática y buscando mantener su credibilidad en la lucha contra la inflación, no debería ser relevante para los mercados salvo que estos la interpretaran como la primera de otras muchas y más elevadas, lo que no va a ser el caso. Adaptándonos a este entorno, hay inversiones como la renta fija con cupón flotante cuya rentabilidad saldrá beneficiada de estas subidas de tipos de interés.

Banca March: el BCE busca preservar su credibilidad

Cuando la inflación en Europa comenzaba a mostrar señales de estabilización, la escalada del conflicto en Oriente Medio —y, en particular, las tensiones en el estrecho de Ormuz— ha devuelto el protagonismo al componente energético como principal motor de las presiones inflacionistas. En este contexto, el BCE se prepara para acometer su primera subida de tipos desde 2023, en un movimiento que responde, en gran medida, a la necesidad de preservar su credibilidad. Todo esto en un entorno marcado por un shock de oferta difícilmente corregible mediante un endurecimiento de las condiciones monetarias.

"Consideramos que el entorno actual difiere sustancialmente del observado en 2022, cuando los tipos oficiales se situaban en el -0,5% y la magnitud del shock energético era significativamente mayor —entonces, Rusia concentraba aproximadamente el 40% del gas y el 23% del petróleo importado por la UE, frente a una exposición actual mucho más reducida al Golfo Pérsico (3,3% y 12%, respectivamente)—", señalan en Banca March.

Será especialmente relevante la actualización del cuadro macro del BCE, tras haber revisado en marzo a la baja el crecimiento y al alza la inflación. Las nuevas proyecciones permitirán evaluar el grado de traslación del encarecimiento energético a la inflación subyacente desde la óptica del Consejo de Gobierno.

MUFG: endurecimiento de 50 pb este año

Henry Cook, economista sénior de MUFG, también pone el foco en que la subida de tipos de 25 pb se presentará como una medida preventiva de "seguro",  reversible si disminuyen los riesgos inflacionarios. Los responsables de la política monetaria quieren anticiparse a los riesgos de una segunda ronda, pero también conservar cierta flexibilidad. La credibilidad también es un factor importante: dado que las proyecciones de inflación del BCE se revisarán al alza, se busca demostrar una capacidad de respuesta que realmente funcione.

Con la subida ya descontada, el mercado se centrará en cualquier señal sobre el momento o la magnitud de un posible endurecimiento adicional. Prevemos que el BCE dejará abierta la posibilidad de nuevas medidas, pero desea conservar una amplia flexibilidad ante la elevada incertidumbre.

"Nuestro escenario base sigue siendo un endurecimiento total de 50 pb este año, es decir, un ajuste gradual en lugar de un ciclo de endurecimiento completo. Es probable que los riesgos de una segunda ronda se mantengan controlados en un contexto de crecimiento moderado, y nuestra opinión también se basa en la suposición de que el estrecho de Ormuz se reabrirá durante el verano. En cuanto al momento oportuno, creemos que julio sigue siendo una fecha posible para la próxima subida de tipos. Ahora que aparentemente se ha alcanzado el umbral para la acción, podríamos ver un cambio en el discurso. Los mismos argumentos a favor de una subida mañana bien podrían prevalecer en julio: ¿por qué esperar?", explica.

09Jun

Cualquier retórica agresiva por parte de la Reserva Federal o cualquier subida de tipos “preventiva” por parte del Banco Central Europeo probablemente será, en el mejor de los casos, temporal.

Miguel Ángel Valero

La fortaleza del mercado laboral en EEUU reduce las expectativas de recortes de tipos en el corto plazo por parte de la Fed. La creación sostenida de empleo respalda la solidez de la economía estadounidense y refuerza uno de los pilares clave para la prolongación del ciclo en los próximos meses. Y lo que es bueno para la economía debería serlo también para las Bolsas, aunque persisten focos de incertidumbre relevantes en el plano geopolítico. Camino del cuarto mes del conflicto en Oriente Medio, el estrecho de Ormuz continúa cerrado. Aunque los precios del crudo han mostrado contención en las últimas sesiones, la prolongación de este bloqueo incrementa el riesgo de repuntes significativos ante posibles temores de escasez física de suministro.

Además, Trump parece estar perdiendo la 'guerra' de la inmigración. Un juez federal ha anulado la tasa de 100.000$ impuesta por la Administración Trump a las solicitudes de visado H 1B. Esta medida constituye una política de restricción de la inmigración, al exigir a las empresas el pago de dicha cantidad para poder contratar trabajadores extranjeros mediante este programa. Además, el sistema H 1B incluye una primera fase de selección mediante sorteo; no obstante, la Administración introdujo modificaciones para priorizar a los candidatos con salarios más altos.

Este visado está dirigido a trabajadores altamente cualificados, con formación universitaria o similar, que desempeñan ocupaciones especializadas y de elevada remuneración. Se trata de un instrumento ampliamente utilizado en el sector tecnológico: aproximadamente el 65% de los beneficiarios trabaja en TIC, y cerca de un 9 % son arquitectos o ingenieros. Grandes empresas como Amazon, Google o Meta –donde en torno al 6,5 % de la plantilla cuenta con este tipo de visado– dependen de este sistema para atraer talento internacional.

En su fallo, el juez Sorokin dio la razón a California y a otros 19 estados (entre ellos Nueva York o Washington, así como algunos con tendencia republicana en las últimas elecciones presidenciales, como Carolina del Norte o Arizona), que presentaron una demanda para bloquear la tasa por considerar que excede la autoridad del presidente. El tribunal concluyó que se trata de un impuesto ilegal, al no contar con la necesaria autorización del Congreso, y ordenó su anulación. Por su parte, el gobierno ha anunciado que recurrirá la decisión. 

Indosuez: "seguimos inmersos en un entorno desinflacionista"

Desde el inicio del conflicto con Irán, los mercados financieros han adoptado una narrativa restrictiva (hawkish). El shock energético global derivado del prolongado cierre del estrecho de Ormuz ha durado más de lo que la mayoría de los analistas anticipaba, provocando un fuerte aumento de las expectativas de inflación a corto plazo, especialmente en Asia y Europa, donde la autonomía energética es considerablemente menor que en EEUU.

"Sin embargo, desde una perspectiva fundamental, seguimos inmersos en un entorno desinflacionista", sostienen Alexandre Drabowicz, Director Global de Inversiones (Global Chief Investment Officer). y Bénédicte Kukla, Directora de Estrategia (Chief Strategist) de Indosuez. Esto se sustenta en el impacto a medio plazo de las ganancias de productividad impulsadas por la IA en EEUU y en la persistente debilidad económica de Europa. En consecuencia, cualquier retórica agresiva por parte de la Reserva Federal o cualquier subida de tipos “preventiva” por parte del Banco Central Europeo (BCE) probablemente será, en el mejor de los casos, temporal. En Japón, aunque la reflación tiene potencial, es posible que se pospongan medidas significativas de endurecimiento monetario para evitar socavar los efectos positivos de la política fiscal expansiva.

En este contexto —en el que las actuaciones del BCE y de la Fed se consideran temporales— las preocupaciones del mercado sobre una inflación persistentemente elevada deberían ir disminuyendo gradualmente, y los recientes repuntes de las rentabilidades constituyen una oportunidad para que los inversores aseguren rendimientos atractivos en vencimientos de medio plazo de hasta cinco años.

¿Qué ocurriría si el estrecho de Ormuz no reabriera? El mercado petrolero ha demostrado una mayor resiliencia de la prevista, respaldado por la liberación de reservas estratégicas, una demanda más moderada de lo esperado (particularmente en China), un aumento de las exportaciones de petróleo de Nigeria y EEUU y el uso de reservas flotantes. Estos factores, junto con el volátil anuncio de alto el fuego realizado en abril, han contribuido a aliviar las presiones sobre los precios, provocando una caída del 15 % en el Brent durante mayo.

Aunque la continuidad del alto el fuego sigue siendo incierta, la trayectoria general parece cada vez más definida, influida por la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato en EEUU y por las consecuencias económicas persistentes del conflicto con Irán. 

El escenario central de Indosuez contempla una normalización gradual de los precios del Brent, que caerían por debajo de los 100 dólares$ por barril en julio y se estabilizarían en torno a los 80 dólares en 2027. "No obstante, no esperamos un retorno completo a los niveles de precios considerados 'normales' antes de la crisis. Esto se debe a la probabilidad de una reapertura solo parcial del estrecho de Ormuz, a la necesidad de reconstruir inventarios tras el conflicto —lo que impulsará la demanda—, a los elevados costes de transporte marítimo y a las importantes necesidades de inversión en infraestructuras en la región del Golfo", señalan sus expertos. En consecuencia, proyectan que el precio medio del crudo Brent será de 91$ en 2026 (frente a los 86 estimados en abril) y de 80 dólares en 2027 (sin cambios).

"También hemos aumentado la probabilidad asignada a nuestro escenario de riesgo, especialmente en el caso de un 'estancamiento prolongado' acompañado por una continuidad del cierre, o cuasi cierre, del estrecho de Ormuz. Aunque los colchones de inventarios siguen siendo elevados, son en última instancia finitos. Además, existe un nivel operativo mínimo de existencias, que hace referencia al volumen de reservas —habitualmente almacenadas en oleoductos e instalaciones logísticas— necesario para garantizar el funcionamiento normal de la cadena de suministro. Estas reservas no pueden utilizarse sin correr el riesgo de provocar graves interrupciones logísticas y paradas operativas. Esperamos que este umbral se alcance en septiembre de 2026, momento en el cual los problemas de abastecimiento, especialmente en Europa, podrían convertirse en una preocupación significativa. No obstante, este calendario dependerá de la evolución de la destrucción de demanda, de la incorporación de nueva oferta y de nuevas liberaciones de inventarios por parte de EEUU y China, factores que podrían retrasar este punto de tensión hasta diciembre", argumentan.

Pueden materializarse precios menos tensionados si surgiera oferta adicional, por ejemplo, mediante avances diplomáticos con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), nuevas salidas de miembros de la OPEP, siguiendo el precedente de Emiratos Árabes Unidos, o un incremento de la producción procedente de Rusia.

"Esperamos que el PIB de EEUU crezca un 2,1% en 2026 y un 2%en 2027, respaldado por la solidez del consumo privado y por la continuidad de las inversiones vinculadas a la IA, a pesar de los recientes shocks energéticos. Aunque es probable que el consumo se modere a medida que desaparezcan los apoyos temporales, el crecimiento económico debería mantenerse firme en términos generales. Hemos revisado ligeramente al alza nuestras previsiones de inflación hasta el 3,6% para 2026 y el 2,4 ç% para 2027, reflejando los últimos datos disponibles y las presiones persistentes derivadas de los aranceles, la demanda asociada ala inteligencia artificial y los precios de las materias primas", añaden.

En la zona euro, el crecimiento del PIB del primer trimestre fue revisado desde un avance del 0,1 % trimestral hasta una contracción del 0,2%, debido principalmente a la corrección del incremento extraordinario de las exportaciones irlandesas provocado por los aranceles estadounidenses en 2025. Indousuez reduce su previsión de crecimiento para la zona euro en 2026 desde el 0,8 % hasta el 0,4%, y mantiene sin cambios la previsión para 2027 en el 1%. "A pesar de esta revisión, seguimos esperando un crecimiento débil, aunque no recesivo. Mantenemos nuestras previsiones de inflación en el 3,5 % para 2026 y el 2,4 % para 2027. Las presiones inflacionistas procederán principalmente de los precios de la energía y los alimentos, pero prevemos un contagio limitado hacia los precios subyacentes de bienes y servicios", señalan.

Aunque las previsiones de inflación para EEUU y Europa no difieren de forma significativa, el escenario de Indosuez para los bancos centrales sí lo hace. El BCE ya ha reducido los tipos de interés de forma significativa y sigue centrado casi exclusivamente en la inflación. Aunque el crecimiento europeo es débil y existen fuerzas desinflacionistas en la economía, la principal preocupación del BCE es que las expectativas de inflación continúen elevadas. Mientras exista el riesgo de que el aumento de los costes siga trasladándose a los precios al consumo, el BCE mantendrá un sesgo restrictivo, incluso a costa del crecimiento económico, precisamente en un momento en el que el plan de infraestructuras alemán apenas empieza a desplegarse.

La Reserva Federal se enfrenta a una situación diferente. Los tipos de interés siguen siendo considerablemente más elevados que en Europa y la Fed cuenta con un mandato dual: debe gestionar tanto la inflación como el empleo. La inflación continúa siendo motivo de preocupación, pero el mercado laboral ya no se encuentra tan tensionado como en el periodo posterior a la pandemia de COVID-19. Además, siguen presentes diversos factores desinflacionistas. El BCE está condicionado por su mandato de estabilidad de precios, mientras que la Fed dispone de mayor margen para equilibrar los riesgos inflacionistas frente a una economía que se está desacelerando gradualmente.

El próximo movimiento de la Fed seguirá siendo una normalización gradual de los tipos en el medio plazo porque, más allá de las presiones inflacionistas de corto plazo derivadas de los aranceles, las disrupciones en el Golfo y la IA, los factores fundamentales que impulsan la inflación subyacente—especialmente los servicios excluyendo vivienda, que representan aproximadamente el 30% del IPC estadounidense— no parecen tan inflacionistas como temen los inversores. De hecho, los costes laborales unitarios permanecen contenidos y son coherentes con una inflación subyacente cercana al objetivo de la Fed. Esto refleja un mercado laboral que genera escasas presiones salariales y unas ganancias de productividad que han mejorado en los últimos años.

"Más allá de los fundamentales, sabemos que los mercados pueden verse fuertemente influenciados por narrativas dominantes, algo que ha provocado importantes reajustes en las expectativas de tipos de interés en los últimos años", resaltan en Indosuez. Mientras que a comienzos de año la atención se centraba en los riesgos a la baja para el mercado laboral, actualmente el principal foco del mercado es la posibilidad de unas presiones inflacionistas más persistentes, lo que ha llevado a los inversores a descontar dos subidas de tipos por parte de la Fed antes de finales de 2027. "No esperamos que la Fed suba los tipos de interés, aunque seguimos vigilando los posibles catalizadores que podrían desencadenar ese escenario", precisan los expertos de Indosuez.

Entre los factores que podrían provocar una subida de tipos por parte de la Fed destacan:

  • Una prolongación de las disrupciones en las cadenas de suministro de Oriente Medio, en línea con el escenario de "estancamiento prolongado",, que daría lugar a una aceleración de la inflación superior a la prevista actualmente (por encima del 4 % de media en 2026).
  • Una aceleración adicional de la actividad económica y del empleo en EEUU, que reavivaría el riesgo de efectos de segunda ronda sobre la inflación de los servicios. Por el momento, estos riesgos siguen siendo limitados, ya queel poder de negociación salarial de los trabajadores continúa siendo relativamente débil, muy diferente de la situación observada en 2022 
  • En un escenario de crecimiento más resistente de lo esperado, también seguimos de cerca cualquier propuesta de estímulo fiscal que pudiera plantear la administración Trump antes de las elecciones de mitad de mandato, una posibilidad que actualmente no está incorporada en nuestro escenario central.
  • Un desanclaje de las expectativas de inflación a largo plazo, que hasta ahora han permanecido bien ancladas tanto en las encuestas a consumidores como en los indicadores derivados de los mercados financieros 

En este contexto, "mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, con preferencia por los mercados estadounidenses y emergentes, que se han beneficiado especialmente del reciente rebote de los valores tecnológicos. Seguimos siendo más cautos respecto a la renta variable europea, ya que la región está más expuesta a las consecuencias del shock energético, mientras que unas condiciones financieras más restrictivas podrían afectar negativamente a los sectores cíclicos y orientados al mercado doméstico".

"Aunque nuestro escenario central contempla un resurgimiento temporal de la inflación, el papel de los bonos soberanos como activo de cobertura ha sido relativamente limitado en los últimos tiempos y el entorno continúa caracterizado por múltiples focos de presión inflacionista. Esto nos lleva a mantener cierta prudencia respecto a la sensibilidad a los tipos de interés de nuestras carteras, especialmente teniendo en cuenta el deterioro de las trayectorias fiscales de las principales economías desarrolladas", añaden.

Los vencimientos cortos e intermedios, especialmente en la zona euro, ya descuentan una parte importante del shock inflacionista y podrían ofrecer oportunidades tácticas de reasignación de activos. "Mantenemos una visión favorable sobre la deuda corporativa europea de alta calidad, respaldada por unos fundamentales sólidos y por una relación rentabilidad-riesgo más atractiva que la de la deuda pública."

La deuda emergente denominada en moneda local también conserva un perfil atractivo gracias a sus elevadas rentabilidades reales, aunque esta clase de activo sigue expuesta a episodios de volatilidad en el entorno actual. El dólar puede beneficiarse a corto plazo de este contexto geopolítico incierto y del sólido comportamiento macroeconómico de EEUU, especialmente frente al euro en el cruce EUR/USD. Sin embargo, a medio plazo, la tendencia hacia una diversificación gradual de las reservas de bancos centrales e inversores fuera de los activos estadounidenses "nos lleva a mantener una visión más prudente" sobre el dólar.

Aunque el oro ha tenido dificultades para avanzar desde el inicio del conflicto en Oriente Medio —debido principalmente a la desaparición de las expectativas de recortes de tipos por parte de los bancos centrales— "seguimos considerando que, a medio plazo, el contexto geopolítico global y la diversificación de reservas continúan siendo factores de apoyo".

Ebury: una subida de tipos de la Fed antes de que acabe 2026

Diego Barnuevo, analista de Mercados junior de Ebury, destaca que todas las divisas latinoamericanas perdieron terreno frente al dólar tras la publicación de unos datos de nóminas no agrícolas estadounidenses que superaron todas las expectativas. Dada la resiliencia del mercado laboral americano y el aumento de las presiones inflacionarias, los mercados de swaps han empezado a descontar al menos una subida de tipos por parte de la Fed antes de que acabe el año. Esa subida podría amenazar con reducir el diferencial de tipos con muchos países latinoamericanos, con lo que ello implicaría para las monedas locales y el impulso que obtienen de las estrategias de carry trade. El anuncio de posibles aranceles estadounidenses a Brasil, Chile, Colombia y Perú también provocó cierto nerviosismo entre losinversores de la región.

  • Real: ha caído a mínimos de más de un mes frente a un dólar más fuerte de manera generalizada. El PMI compuesto de Brasil también ha pesado sobre la moneda local al haber entrado en territorio contractivo en mayo. El sector servicios apenas se mantuvo a flote, mientras que el manufacturero se vio lastrado por las disrupciones en las cadenas de suministros y el encarecimiento de la energía —ambos fenómenos provocados por la guerra de Irán. La amenaza lanzada por la administración Trump de aranceles del 25%, junto con los del 12,5% por supuestos trabajos forzosos en Brasil, podría volver a pesar sobre la confianza empresarial. En lo que llevamos del año, sin embargo, el crecimiento ha sorprendido al alza. Esta semana estaremos atentos al dato de inflación de mayo que se publicará el viernes. Se espera un repunte del 4,39% al 4,65% que, de confirmarse, podría reducir aún más las expectativas de recortes dela tasa Selic, como ya hemos observado en la encuesta publicada hoy por el Banco de Brasil.
  • Peso chileno: La inflación de mayo ha sorprendido al mercado al haber caído al 3,9% frente al 4% del mes anterior. Esta caída resulta consistente con la moderación en la actividad económica observada en los últimos datos del Imacec y podría reducir la presión sobre el banco central para subirlos tipos de interés este año. El aumento de las expectativas del mercado con respecto a posibles subidas por parte de la Fed empezó a pesar sobre el peso chileno la semana pasada ante la posibilidad de que se estreche el diferencial de tipos entre ambos países. De aquí en adelante, el principal catalizador positivo que podría recibir el peso chileno es una caída sustancial de los precios del petróleo.
  • Colombia: Los mercados financieros colombianos se llenaron de optimismo la semana pasada tras la victoria en primera vuelta de De la Espriella. El candidato de derechas propone una mayor explotación de los recursos naturales del país, reducir drásticamente el tamaño del Estado, disminuir la carga tributaria a las empresas y a la vez emprender una consolidación fiscal de las cuentas públicas. Resulta incierto hasta qué punto podrá hacer realidad partes de su agenda económica, si acaba ganando la segunda vuelta, dada la alta fragmentación que existe en el Congreso y la elevada representación que posee la izquierda en el mismo. Lo que está claro es que tendría que formar coaliciones multipartidistas y, aún así, se enfrentaría a una dura oposición que podría intentar frenar gran parte de sus propuestas. En el plano económico, también hemos observado cómo se ha acelerado la inflación colombiana en mayo, del 5,7% al 5,8%. Este repunte no sólo es fruto del aumento de los precios de la energía, sino también de la subida del salario mínimo que implementó el gobierno de Petro a finales del año pasado. Estas presiones continuarán exigiendo una política monetaria restrictiva por parte del banco central
  • Peso mexicano: Al igual que el resto de divisas latinoamericanas, el peso mexicano perdió terreno tras la publicación de unos datos estadounidenses sólidos. Esta semana la atención estará puesta en los datos de inflación de mayo, para los que se espera una notable moderación. El consenso apunta a una estabilización de la subyacente. En este contexto de crecimiento debilitado, es probable que el banco central mantenga una política monetaria estable en el futuro cercano tras haber finalizado su ciclo de recortes en la última reunión. Uno de los principales drivers del peso seguirá siendo la renegociación del T-MEC, habiéndose celebrado la primera ronda de conversaciones hace escasas semanas.
  • Perú: Toda la atención ha estado puesta en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Se registra  un empate técnico del que saldría ganando Sánchez por un estrechísimo margen. Ipsos ha predicho correctamente el ganador de todas las segundas vueltas electorales en Perú desde 2001. Esta noticia ha provocado una caída del 1,7 % en el último día, dado que los inversores veían con mejores ojos a Fujimori como próxima presidenta. En cualquier caso, habrá que esperar a que avance el escrutinio para determinar quién saldrá vencedor finalmente. De confirmarse una victoria de Sánchez, creemos que existen varios factores mitigantes que podrían paliar las preocupaciones de los inversores. Entre ellos, los buenos fundamentos económicos de Perú, la moderación de determinadas posturas por parte de Sánchez durante la campaña y la fortaleza de la derecha en  el Senado, que podría actuar como freno frente a las propuestas más radicales de Sánchez.
03Jun

La Oficina del Representante Comercial (USTR) plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso.

Miguel Ángel Valero

Por una vez, y sin que sirva de precedente, esta iniciativa no es de Trump. La Oficina del Representante Comercial (USTR), el organismo encargado de ejercer las investigaciones comerciales y recomendar la imposición de tasas arancelarias, plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. 

La polémica propuestas contempla la aplicación de un arancel del 10% a la Unión Europea, Reino Unido, México o Canadá, mientras que el tipo del 12,5% afectaría a China, Japón, India y a otros 42 países. Los gravámenes se amparan en la investigación sobre prácticas comerciales desleales de la sección 301. Trump ya recurrió a esta legislación en su primer mandato, cuando inició la guerra comercial con China, tarificando algunos productos hasta el 25%. 

En este contexto, la nueva propuesta ofrecería a la Administración una alternativa al actual arancel global del 10% aplicado bajo la Sección 122 –de carácter temporal y con vencimiento el 24 de julio–, sustituyéndolo por un mecanismo con mayor respaldo jurídico y, previsiblemente, de carácter permanente.

La iniciativa se produce después de que, a comienzos de esta misma semana, la USTR, propusiera un arancel del 25% sobre diversos productos brasileños, también bajo la sección 301. Además, se prevé la publicación de las conclusiones de otra investigación relacionada con el aumento de la capacidad industrial excesiva en 16 países, incluido China.

Mientras, continúa la fortaleza del mercado laboral en EEUU. La encuesta JOLTS superó ampliamente las expectativas y mostró que las ofertas de empleo aumentaron en 731.000 en abril hasta situarse en 7,62 millones, muy por encima de las 6,89 millones del mes previo y de las expectativas, situándose prácticamente en su nivel más alto de los dos últimos años. Con ello, la economía actualmente opera con una ratio de vacantes sobre desempleados de 1,03x frente al 0,95x del mes anterior, volviendo a mostrar que existe un puesto de empleo sin cubrir por cada parado. 9 de los 11 sectores analizados han registrado un incremento de las vacantes, algo no visto desde septiembre de 2022. Pero el fuerte aumento de las vacantes vino muy concentrado, ya que un 91% correspondieron al sector tan heterogéneo como servicios profesionales, mientras que sectores cíclicos, como ocio y hostelería, registraron el tercer mes consecutivo de reducción de las vacantes.

Vuelven las compras de los hedge funds y sufre el consumo

Goldman Sachs subraya que los hedge funds compraron acciones americanas a su ritmo más rápido en seis meses. El S&P 500 encadena nueve semanas seguidas al alza, la racha más larga desde 2023. Y resulta que los hedge funds han vuelto a comprar a lo grande. Goldman Sachs habla de la mayor aceleración de compras institucionales en seis meses. El leverage largo/corto llega al 55,3%. Los financieros lideran el rally con una ratio long/short de 6,5 a 1. El índice rompe techo tras techo. Pero más de la mitadde sus componentes cotiza por debajo de su media de 100 sesiones. La señal es doble. El dinero grande ha vuelto al risk-on. Pero el rally es estrecho. Cuando los hedge funds corren así de rápido, suele quedar menos gasolina para el rally. El S&P en máximos con breadth estrecha es una combinación que históricamente precede a correcciones técnicas.

Mientras, el menor consumo en EEUU pasa factura a algunas empresas. Dollar General eleva previsiones mientras el consumidor americano recorta incluso en comida para ir a tiendas de descuento. La cadena de discount americana facturó 10.780 millones$ en el primer trimestre, un 3,4% más, con el beneficio por acción subiendo a 2$ contra los 1,78 del año pasado, y la previsión es que termina 2026 entre 7,2 y 7.45$.. El tráfico sube un 1,4%. Esto muestra que los consumidores americanos están recortando incluso en comida básica para ir al discount en lugar del supermercado habitual.  Una situación negativa para las marcas premium, y buena para discounters. Si el consumidor americano frena de verdad en el 2º trimestre, el S&P en 7.600 puntos necesita que las expectativas de beneficios corporativos bajen. 

Shake Shack cae un 10% en Bolsa tras revisar a la baja las previsiones de ingresos para el 2º trimestre, y de beneficios para todo 2026. La firma de hamburguesas premium culpa a la "incertidumbre macroeconómica, el entorno competitivo y sus impactos relacionados".

La Eurozona sufre el repunte de la inflación

Por su parte, en la zona euro se confirma el repunte de la inflación impulsado por los mayores costes energéticos. El IPC preliminar repuntó dos décimas en mayo hasta +3,2% interanual, su mayor nivel desde septiembre de 2023 y con un repunte más acusado de la tasa subyacente que se acelera tres décimas hasta el +2,5%. Por componentes, el aumento de la inflación se explicó en gran medida por la mayor aportación de la energía, que explicó 1 punto, a lo que se unieron los precios de los alimentos (que suponen otros 0,4 puntos). 

Por el lado de la tasa subyacente, los precios de los bienes aceleraron su crecimiento una décima hasta +0,9% interanual (aportaron dos décimas al IPC), mientras que hubo un mayor repunte de los servicios, que aceleraron el crecimiento de los precios cinco décimas hasta +3,5% interanual y fueron responsables de la mitad de la inflación. 

Los datos de inflación presionan al Banco Central Europeo (BCE) para elevar tipos oficiales en su reunión del 11 de junio, aunque los indicios de efectos de segunda ronda de este encarecimiento de la energía parecen contenidos. 

UBS ve oportunidades en empresas de la Eurozona

Pero en UBS señalan que "aunque esperamos que el BCE incremente los costes de financiación la próxima semana, consideramos poco probable un endurecimiento monetario significativo como el que actualmente descuentan los mercados, debido a los riesgos para el crecimiento derivados de los elevados precios de la energía. Al mismo tiempo, seguimos viendo oportunidades en determinadas empresas de la Eurozona que se benefician de tendencias estructurales de largo plazo".

Los riesgos para el crecimiento derivados de un shock energético prolongado hacen improbable un endurecimiento monetario significativo. "Es probable que los efectos de segunda ronda sobre la inflación sigan siendo limitados. Una política monetaria más restrictiva no debilita el atractivo de determinadas compañías europeas que se benefician de tendencias estructurales de crecimiento", insisten.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos siendo positivos respecto a la renta fija de calidad, con especial atención a los bonos de corta y media duración, que son menos vulnerables a las preocupaciones sobre el aumento de la carga de la deuda pública. Creemos que el reciente incremento de las rentabilidades ofrece una oportunidad para que los inversores aseguren tipos atractivos, especialmente a través de crédito corporativo defensivo y de alta calidad, donde el carry sigue siendo atractivo y la duración de los diferenciales parece manejable”. Y añade: “También vemos oportunidades en los líderes europeos y en determinadas acciones de la Eurozona expuestas a temáticas de crecimiento estructural. Los datos de inflación refuerzan la justificación para una actuación del BCE a corto plazo, pero no modifican nuestra preferencia por un posicionamiento selectivo, la diversificación y la calidad”.

China: la confianza empresarial, en su nivel más alto desde febrero

Y en China, sorpresa positiva con la mejora de la confianza empresarial, que alcanza su mayor nivel desde febrero. El PMI compuesto repunta en mayo hasta situarse en niveles de 54 desde el 53,1 anterior, impulsado al alza por un dato favorable de confianza de los servicios que escaló hasta el 54,4 desde el 52,6 previo. Cifras que apuntan a una aceleración de la actividad y que sorprenden al ocurrir en un momento en el cual los precios de la energía siguen elevados y el consumo interno no parece estar reactivándose. A pesar de ello, la lectura de los empresarios es positiva, lo que podría estar adelantando un giro de la actividad.

30May

El Banco Central Europeo teme una carrera desreguladora de los Gobiernos de todo el mundo para evitar que sus bancos puedan quedar en desventaja frente a las entidades estadounidenses.

Miguel Ángel Valero

El 17 de marzo de 2025, Michael Barr dimitió como vicepresidente de Supervisión de la Reserva Federal para no enfrentarse con Donald Trump. El presidente de EEUU eligió para sustituirle a Michelle Bowman, la favorita de todas las quinielas. El sector financiero espera que las exigencias regulatorias sobre los bancos sean más laxas con el control republicano de la Casa Blanca y el Capitolio.

Más de un año después, la gran banca de EEUU, encabezada por JPMorgan, Bank of America, y Goldman Sachs, presionan para consolidar legalmente y hacer irreversible la supervisión más laxa impulsada por Trump. El objetivo es claro: que no pueda ser desmontada con facilidad si tras las elecciones de medio mandato los demócratas ganan peso en la Cámara de Representantes y en el Senado o si en 2028 vuelven a la Casa Blanca.

La banca lleva años reclamando una suavización de las normas introducidas tras la Gran Crisis Financiera de 2008, porque están frenando el crecimiento económico. Y Michelle Bowman se ha puesto, desde el primer momento, al frente de este movimiento como responsable de Supervisión de la Fed.

La Fed flexibiliza requisitos de capital para los grandes bancos, con disminución de los 'colchones' ('buffers') y reduce el alcance efectivo de la supervisión.

Los grandes bancos de EEUU tienen más de 175.000 millones$ en exceso de capital, y una relajación de las exigencias de recargos de éste para absorber pérdidas (especialmente a los GSIB, las entidades consideradas de importancia sistémica global), facilitaría comenzar a liberar ese efectivo a través de préstamos y recompras de acciones.

Los partidarios de la desregulación bancaria se apoyan en otro argumento: la creciente competencia de los criptoactivos, que no tienen ese problema con las normas y requisitos de capital.

Además de la desregulación, Trump ha impuesto en su segundo mandato un drástico adelgazamiento de los organismos reguladores y supervisores, precisamente cuando se dispara la actividad en criptoactivos, fondos cotizados en Bolsa (ETF), crédito privado y plataformas de predicción, y otros mercados. La SEC ha reducido su plantilla en un 18% desde 2024, hasta unos 4.000. La Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), clave en la arquitectura regulatoria del ecosistema cripto en EEUU, apenas cuenta con 540 empleados. Y se ha debilitado la actividad de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor  (CFPB), creada tras la Gran Crisis Financiera. 

Esta tendencia preocupa a la banca mundial, y especialmente a los supervisores como el Banco Central Europeo (BCE), que teme una carrera desreguladora de los Gobiernos para evitar que sus bancos puedan quedar en desventaja frente a las entidades estadounidenses.

Pero también preocupa dentro de EEUU, donde se recuerda que la desregulación aplicada por Ronald Reagan ayudó a la crisis de las cajas de ahorro a fines de los ochenta. Y que la Gran Crisis Financiera de 2008 fue, en buena medida, culpa de nuevas desregulaciones, primero con Bill Clinton y luego con George Bush hijo. Más recientemente, la propagación de la crisis del Silicon Valley Bank en 2023 a los bancos estadounidenses de nivel medio se debió en parte a que Trump debilitó los requisitos de capital durante su primer mandato en la Casa Blanca. Y la menor supervisión impuesta por Trump facilita la crisis del crédito privado en EEUU, como ya ha contado Dinero Seguro.

La historia demuestra que cuanto menos expuestos están los bancos a sufrir pérdidas propias, mayor es el incentivo que tienen a correr riesgos con el dinero de los contribuyentes.

Mientras tanto, la gran banca de EEUU sortea el récord de impagos en tarjetas de crédito del 13,1%, el mayor desde 2011, y el líder de JP Morgan, Jamie Dimon, proclama en la última conferencia de inversores que los ingresos por banca de inversión del segundo trimestre van a subir más de un 10% gracias a la reactivación de las fusiones y adquisiciones (M&A), OPA, y emisiones de deuda. Y que el negocio de mercados crece un 11%.

27May

Las posiciones bajistas en acciones del S&P 500 han saltado al 3%, el nivel más alto en más de una década, justo cuando por segundo mes seguido en que los consumidores norteamericanos mencionan la inflación ligada a la guerra con Irán como su principal preocupación.

Miguel Ángel Valero

El Euribor sube al 2,8% en mayo en vísperas de la subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE) en su reunión del 11 de junio, frente al 2,747% en abril, por lo que corren malos tiempos para los que tienen contratada una hipoteca variable. El analista hipotecario del comparador financiero HelpMyCash, Miquel Riera, explica que “lo más probable es que ese día se anuncie una subida de los tipos de interés aplicados, con el objetivo de combatir la inflación generada por el conflicto en Oriente Medio”.

Debido al aumento del Eurobor , las cuotas de las hipotecas variables que se revisen con el valor demayo (ya sea de manera anual o semestral) experimentarán un incremento importante. Y es que el último registro de este índice es superior tanto al de hace un año (2,081% en mayo de 2025) como al de hace seis meses (2,217% en noviembre de 2025).

Para una hipoteca variable media de 150.000€, a 25 años y con un interés de Euribor más 1%, si se revisa anualmente con el último valor del índice, sus cuotas subirán de los 718 a los 775€, aproximadamente; unos 57€ más al mes (unos 690€ al año). Y si la actualización es semestral, las mensualidades pasarán de 728 a 775€, aproximadamente; unos 47 más al mes (más de 280 al semestre). “Cuanto menos tiempo haya pasado desde que se formalizó la escritura, mayor será el impacto de la subida del Euribor”, asegura Riera.

“Los que tengan un interés mixto deben revisar su contrato para averiguar si su interés pasa a ser variable este año”, advierte. En caso afirmativo, las cuotas también experimentarán una subida.

El alza del Euribor confirma una tendencia que empezó en marzo, cuando el valor mensual de este índice pasó del 2,221% al 2,565%. En abril, este índice registró un nuevo aumento, esta vez hasta el 2,747%. Y en mayo se ha producido su tercer incremento consecutivo; hasta el 2,8%. Según Riera, la culpa de esta escalada la tiene el conflicto armado de Oriente Medio que, desde finales de febrero, dispara el precio tanto del petróleo como del gas. El coste de la vida, por lo tanto, también subió: la inflación de la Eurozona pasó del 1,9% de febrero al 3% de abril; por encima del nivel que se considera óptimo (2%). 

El Euribor representa el interés medio al que los principales bancos europeos se prestan dinero entre ellos, así que suele subir cuando se prevé un incremento en los tipos del BCE. “Su actual tendencia al alza se produce porque el índice se está adelantando a los próximos movimientos del BCE", explica Riera. Si no se resuelve el conflicto en Oriente Medio y la inflación sigue disparada, es posible que se produzcan nuevos movimientos del BCE y que el índice escale aún más. Así, en el escenario más pesimista, el Euribor podría cerrar el año en el 2,9%, sin descartar valores superiores al 3%. Ahora bien, si se llega pronto a un acuerdo y la inflación se relaja, es probable que el valor de este índice se modere y que recupere niveles parecidos a los registrados antes de que se iniciara el enfrentamiento (en torno al 2,3%).

Coface: China sufre por Oriente Medio pero menos que otros países de Asia

El conflicto de Oriente Medio también afecta a China, a pesar de, según un análisis de Coface, esta mejor equipada para hacer frente a los shocks energéticos. El aumento de los costes de los insumos, combinado con una desaceleración de la demanda global, está presionando los márgenes empresariales , ya de por sí ajustados. A diferencia de muchos países asiáticos altamente dependientes de las importaciones de hidrocarburos, China dispone de varios amortiguadores frente a una crisis prolongada en Oriente Medio. Su mix energético sigue estando dominado por el carbón doméstico, mientras que el petróleo y el gas representan conjuntamente el 39% del consumo final de energía , muy por debajo de la media global (62%).

A ello se suman importantes capacidades de almacenamiento: en caso de interrupción temporal, las reservas estratégicas de petróleo pueden cubrir cerca de 100 días de importaciones netas . Como resultado, pese a la importancia del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 35% del petróleo destinado a China —,los riesgos de escasez física inmediata siguen siendo limitados.

Aunque los flujos continúan, su coste está aumentando. El alza de los precios de la energía y los productos químicos ha comenzado a trasladarse al conjunto de la economía china. En marzo, los precios de producción subieron un 0,5% interanual, el primer aumento en más de tres años. El sector petroquímico contribuyó significativamente a este incremento. Por ahora, este aumento de costes está siendo absorbido en gran medida por los sectores intermedios y finales, en un contexto de demanda final aún frágil. Los precios al consumidor se mantienen moderados , apoyados por mecanismos de regulación del precio del combustible, el aumento del peso de los vehículos eléctricos y los subsidios a las refinerías estatales.

El aumento persistente de los costes de los insumos está empezando a erosionar la rentabilidad empresarial. Varios sectores —textil, químico y fibras sintéticas — ya están reduciendo su producción. Las crecientes exigencias regulatorias y los costes de cumplimiento agravan esta presión. Las pymes parecen especialmente vulnerables, ya que tienen menor capacidad de negociación para trasladar los aumentos de costes. Por el contrario, los grandes grupos se benefician de contratos de suministro a largo plazo, economías de escala y balances más sólidos.

Paradójicamente, la crisis podría reforzar la posición industrial de China frente a competidores asiáticos más expuestos a shocks energéticos , como los países de la Asean e India. También está acelerando la demanda global de tecnologías verdes chinas , especialmente en vehículos eléctricos, baterías y energía solar. 

Sin embargo, el riesgo se encuentra en otro lugar: un conflicto prolongado que provoque un aumento sostenido de los precios de la energía podría afectar gravemente al crecimiento global . Una duplicación de los precios energéticos respecto a los niveles previos a la guerra podría reducir el crecimiento global en más de un 1% en 2026, con repercusiones sobre la demanda dirigida a China. Según Junyu Tan, economista de Coface para el norte de Asia , “China está logrando evitar un gran shock de suministro gracias a su mix energético y a su ecosistema industrial. Pero el aumento sostenido de los costes está creando una nueva vulnerabilidad: la de los márgenes, particularmente para las empresas más expuestas y con menor capacidad de trasladar los incrementos de precios”.

TIBA: la logística es estratégica para la continuidad de las empresas

Por su parte, TIBA Contract Logistics avisa en Logis Forum 2026 que la geopolítica está condicionando cada vez más las decisiones logísticas de las organizaciones, obligándolas a rediseñar rutas, diversificar proveedores, ganar visibilidad sobre sus operaciones y reforzar sucapacidad de anticipación ante posibles disrupciones. En este sentido, la logística ha dejado de ser una función puramente operativa para convertirse en un elemento estratégico para la continuidad y competitividad de las empresas. La necesidad de garantizar el suministro, anticipar incidencias y responder con agilidad ante entornos cambiantes está impulsando una transformación profunda de las cadenas logísticas a nivel global. “La geopolítica ha pasado de ser un factor externo a convertirse en una variable estructural dentro de la planificación logística. Hoy las compañías necesitan cadenas de suministro más ágiles, flexibles y preparadas para operar en un entorno mucho más dinámico e incierto”, señala Raúl Sanz, Iberia & Mexico Contract Logistics Manager de TIBA.

En paralelo, las empresas están acelerando la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan mejorar la toma de decisiones y aumentar la capacidad de respuesta ante incidencias. Tecnologías como la IA, la analítica avanzada o las plataformas de visibilidad en tiempo real están ganando peso como herramientas clave para optimizar operaciones, mejorar la trazabilidad y reforzar la eficiencia de las cadenas de suministro.

Lombard Odier: sobre ponderación de Bolsas emergentes

El informe de Estrategia de Inversión de Lombard Odier de mayo destaca que la expansión económica global continúa a pesar del shock petrolero, impulsada por las enormes inversiones en IA, el consumo en EEUU, el gasto fiscal alemán y el apoyo gubernamental en Japón y China. El desempeño de las economías de mercados emergentes ha divergido en función del liderazgo tecnológico y la seguridad energética.

"Mantenemos una postura moderadamente favorable al riesgo y una sobre ponderación en renta variable en las carteras a través de mercados emergentes, donde tanto la valoración como las perspectivas de crecimiento de beneficios son atractivas. Sobre ponderamos los bonos de mercados emergentes en moneda fuerte y mantenemos una infra ponderación en bonos soberanos. Conservamos una visión negativa sobre el dólar y seguimos sobre ponderando el oro", señala.

En renta variable, "mantenemos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, ya que unos beneficios resilientes y unas condiciones macroeconómicas globales favorables se ven compensados por valoraciones ajustadas, incertidumbres geopolíticas y unas perspectivas de tipos de interés menos claras. El sólido impulso de beneficios y un importante descuento en valoración respaldan nuestra expectativa de un mejor desempeño de los mercados emergentes".

"Mantenemos nuestra postura neutral sobre la renta fija global, al tiempo que seguimos favoreciendo la deuda de mercados emergentes. En los bonos gubernamentales, los movimientos recientes del mercado continúan estando impulsados en gran medida por los precios del petróleo. Seguimos infra ponderados, pero favorecemos vencimientos de 5-7 años en Europa, Suiza y Australia, y vencimientos a cinco años en EE. UU", añade.

Las divisas de materias primas y cíclicas con mayores rendimientos están mostrando un desempeño cada vez mejor frente al dólar, mientras que las divisas de bajo rendimiento de países importadores netos de energía están rezagadas. En un entorno de búsqueda de rentabilidad, los precios del oro podrían consolidarse a corto plazo, pero "estructuralmente mantenemos una visión positiva y conservamos nuestro objetivo de precio a 12 meses de 5.400$ por onza".

UBP: las expectativas de subidas de tipos dominan el rendimiento de los activos

La última Perspectiva Semanal de UBP: Los tipos de interés, en el centro de atención mientras los mercados navegan la geopolítica considera que los mercados se vieron impulsados por los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y los acontecimientos geopolíticos, con las tensiones entre EEUU e Irán añadiendo volatilidad. La renta fija repuntó, ya que la moderación de la inflación y las señales del banco central reforzaron unas perspectivas de política monetaria más cautelosas. La renta variable se mantuvo resistente, respaldada por unos sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico. El dólar se mantuvo firme gracias a una postura relativamente restrictiva de la Fed, mientras que los datos europeos más débiles lastraron al euro. En general, las expectativas sobre los tipos de interés siguen dominando el rendimiento de los distintos activos.

UBS: los resultados de las empresas respaldarán nuevas subidas de las Bolsas

La evolución de la situación en Oriente Medio y los rendimientos todavía elevados de los bonos podrían poner a prueba el rally bursátil global. Siguen siendo probables episodios de volatilidad en los mercados, a medida que los inversores reaccionen a nuevos titulares. Pero "unos resultados empresariales sólidos deberían respaldar nuevas subidas de la renta variable a medio plazo, y vemos oportunidades atractivas en distintas regiones. Europa ofrece oportunidades tanto defensivas como cíclicas. Una ampliación del crecimiento de los beneficios debería respaldar a la renta variable estadounidense. Es probable que múltiples catalizadores impulsen al alza las acciones asiáticas", subrayan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Esperamos que los mercados de renta variable continúen subiendo a medio plazo y recomendamos una asignación diversificada. Los inversores también pueden aprovechar los rallies de las megacapitalizadas para reequilibrar sus carteras hacia inversiones estructuradas y estrategias multifactoriales, con el objetivo de lograr una mejor protección frente a caídas. También mantenemos una visión atractiva sobre la renta variable global, respaldada por sólidos beneficios empresariales y fundamentos resilientes. Las recientes subidas del mercado ofrecen una oportunidad para reequilibrar las carteras desde una posición de fortaleza, diversificar exposiciones excesivamente concentradas en renta variable y mantener una exposición amplia a materias primas como cobertura frente a riesgos geopolíticos”. 

“Seguimos considerando al CNY como una divisa atractiva dentro de nuestras preferencias globales de divisas y favorecemos añadir exposición al CNY en carteras denominadas en USD como vía de diversificación cambiaria”, aportan Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

Ebury: cautela sobre un acuerdo en Oriente Medio

El supuesto avance en las negociaciones entre Irán y EEUU y la posibilidad de que se alcance un acuerdo en los próximos días ha despertado el optimismo entre los inversores en este comienzo de semana, provocando un ligero retroceso del dólar. Los futuros del Brent han caído más de un -5% en el último día y se sitúan ya por debajo de los $100 por barril. No obstante, ambas partes están mostrando cautela dado que todavía habría determinadas cláusulas que podrían frustrar un acuerdo. 

  • Real brasileño (BRL):  El escándalo que ha salpicado a Bolsonaro en las últimas semanas no sólo ha enturbiado las ambiciones presidenciales del candidato de derechas, sino que podría haber añadido una prima de riesgo sobre el real. Las últimas encuestas de Datafolha y AtlasIntel muestran que Lula ha vuelto a tomar el liderazgo en la carrera presidencial con diferencias de entre 4 y 7 puntos frente a Bolsonaro en escenarios de segunda vuelta. Un cuarto mandato de Lula acabaría con la esperanza de los inversores de que se dé un vuelco a la finanzas públicas del país y se produzca una consolidación fiscal. Esta semana, la atención estará puesta no sólo en Medio Oriente sino también en los datos de inflación de mitad de mes y los del PIB del primer trimestre brasileño. Se espera que el crecimiento en los tres primeros meses del año haya sido de en torno al 1,8% interanual. Dadas las presiones inflacionarias existentes, los mercados únicamente descuentan en torno a 50 puntos básicos más de bajadas este año. Esta magnitud de recortes permitiría al real preservar gran parte de su atractivo carry trade. Sin embargo, en los próximos meses, la política doméstica e incertidumbre electoral podría generar cierta volatilidad en el real. 
  • Peso chileno (CLP): Siendo Chile el país más expuesto al shock energético de entre los países latinoamericanos, el peso chileno está siendo la divisa que mejor está respondiendo a la caída en los precios del crudo. Hasta ahora, ha tenido mucho más peso sobre el mercado cambiario local la subida de los precios del petróleo que la del cobre, al impactar de forma más inmediata en la cuenta corriente del país. Tras la esperada contracción del crecimiento económico en el primer trimestre y la revisión a la baja de los pronósticos de producción por parte de la Comisión Chilena de Cobre, el mercado ha reducido significativamente sus apuestas por una subida de tipos este año. El banco central ya venía señalando que el listón para una subida se encontraba elevado y el mal dato de PIB no ha hecho sino reforzar este posicionamiento. Los principales vientos de cola del peso chileno en estos momentos son una mayor desescalada del conflicto en Irán y los elevados precios del cobre. 
  • Peso colombiano (COP) fue la moneda con mejor desempeño la semana pasada entre las divisas latinoamericanas que seguimos. La publicación de la última encuesta de Guarumo actuó como principal catalizador de esta recuperación. El sondeo muestra que Iván Cepeda ganaría la primera vuelta, pero que Abelardo de la Espriella se impondría en una eventual segunda vuelta. Estos resultados coinciden con los de AtlasIntel de hace unas semanas, que también señalaban a De la Espriella como el próximo presidente de Colombia. Para que estos pronósticos se materialicen, será clave evitar una transferencia brusca y desordenada de votos entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella tras la primera ronda. En este sentido, resultará fundamental que el candidato que quede fuera de la segunda vuelta brinde un respaldo claro y explícito al que avance. De la Espriella propone una agenda pro-mercado más radical que la de Valencia. Entre sus principales medidas destaca una reducción drástica del tamaño del Estado (entre 25% y 40%), una bajada de impuestos significativa —especialmente para las empresas—, la simplificación del sistema tributario, una fuerte desregulación y el impulso a la explotación de recursos naturales, incluyendo proyectos de fracking. Una victoria de De la Espriella sería vista como un escenario favorable para el peso colombiano. Por el contrario, un triunfo sorpresivo de Cepeda en segunda vuelta podría provocar una fuerte depreciación de la moneda, al no estar descontado por los mercados. 
  • Peso mexicano (MXN): se mantuvo relativamente estable la semana pasada, a pesar del dato de PIB del primer trimestre, que confirmó una nueva contracción intertrimestral de la economía. La actividad mexicana sigue lastrada por la incertidumbre en torno a la relación comercial con Estados Unidos y el futuro del T-MEC, junto con la debilidad tanto de la inversión como del consumo interno. En este contexto, la caída de la inflación general —y especialmente de la subyacente— abre de nuevo la puerta a posibles recortes de tasas por parte de Banxico si la tendencia se mantiene. El principal riesgo para el peso en lo que resta del año sigue siendo el proceso de renegociación del T-MEC. Aunque las conversaciones han arrancado con mejor tono que en el caso de Canadá, se espera una negociación larga y compleja. Cualquier amenaza de la administración Trump de abandonar el acuerdo —aunque sea mera estrategia negociadora— podría generar presiones bajistas sobre la moneda mexicana. 
  • Sol peruano (PEN) Al igual que el peso colombiano, el sol peruano se ha recuperado en las últimas semanas a medida que los mercados de apuestas y las encuestas han empezado a apostar por Fujimori en la segunda ronda de las elecciones que se celebrarán la próxima semana. Unos fundamentos económicos sólidos y la confianza que ofrece el banco central a los inversores debería continuar respaldando la estabilidad del sol. Si bien creemos que el rally del cobre podría moderarse este año, sus precios seguirán a niveles muy elevados en términos históricos, lo que debería impulsar la cuenta corriente peruana y, por ende, al sol. 

Evli: el efecto 'cuello de botella' beneficia a IA y reconstrucción de Ucrania

La gestora nórdica Evli cree que los sectores vinculados a la IA, que cambiaron la dinámica de las Bolsas en abril hacia una fase alcista, van a seguir liderando los mercados globales.  Y ello porque estos sectores se benefician del efecto “cuello de botella”, que impulsa los precios de las acciones cuando la demanda estructural es superior a la oferta. Los sectores con mayor potencial, gracias al efecto “cuello de botella”, son Infraestructuras de la IA y Computación, Memoria y Semiconductores, Electrificación, Infraestructura física y habilitadores. Otra temática con potencial alcista es la reconstrucción en Ucrania, a medida que se producen señales de un final más cercano de la guerra. 

JP Morgan: los mercados descuentan demasiadas subidas de tipos

Mislav Matejka, el estratega de renta variable de JP Morgan, dice en voz alta lo que muchos gestores llevan semanas pensando en voz baja. El mercado descuenta demasiadas subidas de tipos. Y si tiene razón, las acciones tienen margen de subida que el consenso actual no está poniendo en precio. El argumento es sencillo. El crecimiento europeo aguanta mejor de lo que los tipos actuales sugerirían, y el BCE tiene más margen para recortar en junio de lo que el mercado cree. Con los bonos del Tesoro americano presionando al alza, Europa sale favorecida si los tipos europeos bajan antes que los americanos. Las acciones europeas llevan el año rezagando al S&P 500. Si Matejka tiene razón, la reversión puede ser fuerte y rápida. La reunión del BCE del 11 de junio es el catalizador más inmediato.

Posiciones bajistas, al nivel más alto en más de una década

Las posiciones bajistas en acciones del S&P 500 han saltado al 3%, el nivel más alto en más de una década. Los bajistas siguen apostando a que el mercado va a caer, aunque lleva meses dándoles la espalda. Cuando los cortos están tan concentrados y el mercado no cede, el 'short squeeze' puede ser brutal. Para el inversor con mentalidad de largo plazo, es señal de que hay munición compradora esperando al acecho.

El consumidor de EEUU, preocupado por la inflación de Oriente Medio

El Conference Board cae a 93,1 en mayo. Segundo mes seguido en que los consumidores norteamericanos mencionan la inflación ligada a la guerra con Irán como su principal preocupación. El mercado laboral sigue siendo el salvavidas. Los que tienen trabajo no están en pánico. Pero los planes de gasto en bienes duraderos, viajes y ocio empiezan a comprimirse. El dato está por debajo del nivel en que la Fed empieza a ponerse nerviosa, aunque lejos todavía del territorio de recesión. La clave es el dato de junio. Si baja dos puntos más, la Fed tiene argumento para acelerar los recortes de tipos antes del verano. Si aguanta, el relato de aterrizaje suave sigue intacto. El retailer americano lo siente primero. Target y Walmart son los primeros en recibir la factura si el gasto cae. Para los bonos, el dato da argumento para posicionarse en el 2 años americano si la Fed pisa el acelerador antes de lo esperado

26May

Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha señalado la necesidad de subir los tipos de interés en la reunión del 11 de junio, incluso en el caso de que el conflicto en Oriente Medio finalizara ya.

Miguel Ángel Valero

Durante el fin de semana se produjo un acercamiento de posturas entre EEUU e Irán, hasta el punto de que se llegó a anunciar la inminencia de un acuerdo. Sin embargo, dos días después persisten reticencias en torno a varios aspectos. Los principales desacuerdos se centran, por un lado, en el programa nuclear iraní y, por otro, en la apertura del estrecho, condicionada al establecimiento de un peaje por parte de Irán.En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, durante su visita a la India, ha vuelto a transmitir un mensaje de optimismo, señalando que las últimas rondas de negociación han permitido avances significativos. En paralelo, Donald Trump ha convocado a los países del golfo Pérsico para sumarse a los Acuerdos de Abraham, reforzando así el marco diplomático regional. 

No obstante, esta madrugada Estados Unidos ha llevado a cabo ataques sobre varios buques iraníes que intentaban minar algunos tramos del estrecho, así como contra instalaciones de misiles en territorio iraní. El mando central estadounidense ha calificado estas acciones como estrictamente defensivas y, por el momento, no se ha registrado una respuesta por parte de Irán. Los negociadores confían en que esta dinámica favorable hacia un acuerdo no se diluya. Trump podría presentar el desenlace como una victoria política, especialmente si más países se adhieren al marco del acuerdo. Sin embargo, el resultado final del conflicto podría implicar concesiones relevantes, como un mayor control iraní del estrecho y el levantamiento de las sanciones.

En este contexto, Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha señalado la necesidad de subir los tipos de interés en la reunión del 11 de junio, incluso en el caso de que el conflicto en Oriente Medio finalizara ya. Schnabel justifica esta postura por el daño ya causado sobre la infraestructura energética y las cadenas de suministro globales, cuyos efectos previsiblemente se prolongarán en el tiempo. No obstante, también advierte que el BCE no debería comprometerse a otra subida más allá de la reunión del 11 de junio.Será especialmente relevante conocer las nuevas previsiones macroeconómicas del BCE, que presentarán más información sobre el impacto del conflicto. Los mercados de swaps descuentan actualmente dos subidas de tipos: una primera en junio, a la que asignan una probabilidad del 89%, y una segunda en octubre, con un 54%.

UBS también espera dos subidas de tipos

Los responsables del BCE siguen señalando que el aumento de los precios de la energía podría requerir una política monetaria más restrictiva, pese al renovado optimismo sobre un posible acuerdo en Oriente Medio. El tono más agresivo adoptado por los bancos centrales de todo el mundo también lleva a UBS a prever un endurecimiento adicional de la política monetaria, incluido por parte del BCE, donde "ahora esperamos dos subidas de tipos, además de revisar al alza nuestra previsión para la rentabilidad de los bonos alemanes a 10 años (bunds)".

No obstante, "aunque esperamos un mayor endurecimiento por parte del BCE, seguimos creyendo que los mercados han exagerado en sus expectativas sobre el alcance de las subidas de tipos y que es probable que las rentabilidades cierren el año en niveles más bajos".

Es probable que los responsables de política monetaria equilibren las preocupaciones por la inflación con el impacto negativo que los mayores precios de la energía tienen sobre el crecimiento económico. Las expectativas de inflación parecen seguir ancladas, lo que reduce la necesidad de un endurecimiento monetario más agresivo. Una solución diplomática en Oriente Medio aliviaría gradualmente las presiones energéticas y reduciría la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos siendo positivos con la renta fija de calidad y continuamos viendo el reciente aumento de las rentabilidades como una oportunidad para asegurar ingresos atractivos, especialmente en bonos de corta y media duración. Aunque los tipos de interés podrían seguir siendo volátiles a corto plazo mientras los bancos centrales responden a los riesgos inflacionarios, creemos que los mercados están sobreestimando hasta dónde llegará el endurecimiento monetario y subestimando el impacto de una desaceleración del crecimiento del PIB. En este entorno, la selectividad sigue siendo clave, pero los niveles actuales de rentabilidad ofrecen un valor muy atractivo para los inversores que buscan ingresos y potencial de revalorización del capital”.

  • Reino Unido: “La reciente retórica en torno al Brexit hace poco por cambiar las perspectivas subyacentes para la economía y los activos del Reino Unido. Es más probable que la volatilidad a corto plazo venga impulsada por otros factores, especialmente la trayectoria fiscal interna y acontecimientos externos como las tensiones en Oriente Medio. Por ello, nuestro mensaje sigue siendo el mismo: las carteras deben permanecer bien diversificadas y posicionadas para asegurar rentabilidades atractivas en bonos de calidad”, señala Maelle Quillevere, economista de UBS Global Wealth Management.
  • Oro: “Hemos reducido nuestra previsión para el precio del oro, ya que el aumento de las rentabilidades de los bonos, un dólar estadounidense más fuerte y una menor demanda de ETF de oro en el segundo trimestre están presionando al metal, reforzando un entorno más desafiante para los precios del lingote a corto plazo”, explica Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas.
  • Plata: “Ahora mantenemos una visión estable de 80$ por onza para todos los horizontes de previsión. Aunque la demanda de inversión debería ayudar a compensar la débil demanda industrial y el aumento de la oferta minera, las perspectivas generales para la plata siguen siendo moderadas. Dado el poco atractivo de las perspectivas de rentabilidad, evitamos posiciones largas directas. En su lugar, seguimos favoreciendo estrategias que venden riesgo bajista de precio a cambio de una mayor rentabilidad”, añade Dominic Schnider
  • Cobre: “Reiteramos nuestra estimación de déficit de mercado de 520.000 toneladas métricas para 2026. En este contexto, preferimos mantener una posición larga en cobre y buscaríamos aumentar exposición en retrocesos de precio”, apunta Schnider.
  • Paladio: "Volvió a registrar déficit de oferta en 2025 por 14º año consecutivo. Creemos que el metal pasará a una situación de superávit este año”, apuntan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas
  • EURUSD: “Esperamos que el conflicto termine y que los precios de la energía se normalicen en la segunda mitad del año, reactivando los factores negativos para el USD a medida que la Fed adopte un tono más acomodaticio, mientras que el apoyo fiscal europeo y las subidas de tipos del BCE probablemente respalden al euro”, opinan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider
  • GBPUSD: "Aunque podría mantenerse débil a corto plazo debido al ruido político en Reino Unido y a los elevados precios del petróleo, esperamos una recuperación a medida que disminuya la incertidumbre, los precios del petróleo se normalicen y unos datos económicos sólidos respalden a la libra”, añaden.
  • EURSEK: “A pesar de los obstáculos a corto plazo derivados de los altos precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca son constructivas, respaldadas por un sentimiento de riesgo resiliente y unas sólidas perspectivas de crecimiento interno. Seguimos esperando una caída del EURSEK, aunque a un ritmo más lento”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz
  • EURNOK: “La corona noruega se ha apreciado significativamente este año, respaldada por los mayores precios del petróleo, el apetito por el riesgo y la reanudación de las subidas de tipos por parte del Norges Bank. Reconocemos que el Norges Bank necesita seguir elevando los tipos este año, dadas las crecientes presiones alcistas sobre la inflación en la economía doméstica y la orientación del banco central”, remarcan.
  • USDJPY: “Los elevados precios del petróleo siguen siendo un importante factor negativo para el yen, dado el gran déficit comercial energético de Japón. La reducción de los diferenciales de tipos entre EEUU y Japón volverá a convertirse en el principal motor del USDJPY durante los próximos 12 meses, basándonos en nuestras expectativas de que la Fed recorte tipos en 50 pb mientras el BoJ los sube en 75 pb”, creen Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider
  • ¿Tiene valor la riqueza?: “El aumento del valor de los activos puede reducir el incentivo de los consumidores para ahorrar, lo que se traduce en una menor tasa mensual de ahorro o en una reducción del volumen de ahorros acumulados. Un menor ahorro libera efectivo para un mayor consumo. Este efecto riqueza, muy común, tiene un límite natural. Si el efectivo ahorrado se agota, el consumo se detiene, independientemente de cuánto suban los precios de los activos”, subraya Paul Donovan, economista jefe.

Ebury: “Mercados muestran cautelosamente optimistas"

La semana pasada, las divisas del G10 se movieron en rangos muy estrechos y cerraron cerca de los niveles de apertura. Los precios del petróleo sí reaccionaron con más contundencia, registrando una caída significativa que ha impulsado a las monedas de los países emergentes importadores de crudo, como Sudáfrica y varias economías de la cuenca del Pacífico. Mientras tanto, las Bolsas estadounidenses continúan marcando máximos históricos y las del resto del mundo se quedan rezagadas. Ni siquiera los recientes ataques contra Irán han logrado frenar el apetito al riesgo. 

Esta semana la agenda económica está poco cargada, aunque destacan dos referencias de inflación: la del PCE en Estados Unidos y las encuestas de expectativas inflacionarias del BCE, que se publicarán el miércoles y el viernes respectivamente. Ante la escasez de noticias económicas, las negociaciones entre Washington y Teherán acapararán casi toda la atención. "Vigilaremos si el euro acaba reaccionando más intensamente de lo que lo ha hecho hasta ahora ante las posibles noticias sobre un acuerdo de paz", señalan en Ebury.

  • EUR: La preocupación por una posible estanflación en la eurozona se intensificó la semana pasada. Los PMI de mayo mostraron un nuevo y pronunciado deterioro, adentrándose más profundamente en territorio contractivo. En el mejor de los casos, se perfila otro trimestre de estancamiento. En el peor, una contracción, que parece cada vez más posible. Mantenemos la previsión de dos subidas de tipos por parte del BCE en 2026, pero el panorama más allá de la reunión de junio sigue siendo incierto, ya que aún es pronto para evaluar hasta qué punto el repunte de los precios energéticos se está transmitiendo al resto de la economía. Por otro lado, el diferencial de las expectativas de tipos entre Estados Unidos y la eurozona ha dejado de estrecharse y vuelve a inclinarse a favor del dólar, lo que ayuda a explicar la dificultad del euro para repuntar con más fuerza recientemente.
  • USD: A diferencia de la debilidad observada en Europa, la economía estadounidense parece relativamente inmune al encarecimiento del petróleo y sigue mostrando solidez. En mayo, los PMI se mantuvieron en niveles expansivos y los datos de alta frecuencia del mercado laboral —especialmente las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo— continúan reflejando cierta resiliencia. No obstante, las expectativas de inflación están claramente subiendo y es probable que, con el tiempo, terminen pasando factura al mercado laboral. Esto complicará seriamente la misión de Kevin Warsh de impulsar recortes de tipos en el FOMC. Los mercados ya descuentan que una subida de tipos es más probable que una bajada. La fortaleza económica y la mayor probabilidad de un endurecimiento monetario están limitando las caídas que cabría esperar del dólar ante la distensión en la guerra de Irán.
  • GBP: La libra esterlina ha resistido con solvencia los resultados de las elecciones locales británicas de mayo. En gran medida porque el fuerte revés del Partido Laborista ya estaba ampliamente descontado. Los inversores apuestan a que esta derrota no pondrá fin al mandato de Keir Starmer, aunque la presión sobre el primer ministro se intensificará en los próximos días, con varios diputados laboristas reclamando ya abiertamente su dimisión. Ningún rival de peso de su ala izquierda ha presentado formalmente su candidatura, aunque circulan rumores de que figuras como RaynerStreeting estarían valorando sus opciones. Lo que más preocupa a los mercados es un desplazamiento más a la izquierda del Gobierno actual, que podría traducirse en subidas de impuestos, mayor emisión de deuda y una prima de riesgo fiscal más elevada sobre los activos británicos. Mientras tanto, los datos macroeconómicos han sorprendido al alza en general, aunque algunos economistas cuestionan si parte de esta fortaleza se debe a distorsiones estadísticas pos-COVID. Por ello, el dato mensual del PIB de marzo, que se publicará esta semana, adquirirá especial relevancia

Banor recomienda invertir en empresas europeas con elevados dividendos

Gianmarco Rania, gestor del fondo Banor SICAV European Dividend Plus, sugiere, dado el entorno actual de mercados más incierto y con mayor volatilidad, invertir en empresas europeas con elevados dividendos. Compañías de calidad, que cotizan en el Eurostoxx 600, con balances sólidos y buenos fundamentales. Estas compañías aportan una rentabilidad por dividendo media en el entorno del 4%-5,5% anual, muy superior al 2% de las del S&P 500, y son una opción interesante para inversores que buscan generar ingresos en el largo plazo.

Además, como vía para obtener un retorno extra y proteger la cartera de posibles caídas, Gianmarco Rania aplica una estrategia activa de venta de opciones call cubiertas sobre una parte de la cartera.

12May

Pese al entorno geopolítico y a los mayores costes energéticos, el 56% de las empresas esperan que su facturación este año crezca.

Miguel Ángel Valero

Las empresas españolas están sorteando, al menos de momento, las visiones casi apocalípticas sobre el impacto de la guerra en Oriente Medio, especialmente en los costes energéticos y en la inflación, y sobre los aranceles de Trump. Dentro de la prudencia que requiere la evolución del entorno geopolítico, disminuyen tanto los impagos (6 puntos) como las quiebras de empresas (respecto al trimestre anterior, porque interanualmente suben el 10,1%).

El 20% de las empresas españolas confirma que ha sufrido impagos significativos en los últimos doce meses, lo que supone una mejora de seis puntos frente a los niveles de impacto de la morosidad de hace un año, según la oleada de primavera del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que impulsan Crédito y Caución e Iberinform.

El 76% de las empresas españolas percibe el impacto del entorno económico en el riesgo de crédito de su cartera comercial. Los efectos de las nuevas tensiones geopolíticas y el aumento del precio del petróleo derivado de la guerra de Irán se han situado entre los principales factores que están afectando a la solvencia de los clientes. Así, la evolución de los costes energéticos se sitúa como el principal elemento perturbador (38%), muy por encima de los valores que registraba hace un año (24%). Lo mismo ocurre con el entorno geopolítico, identificado por el 38% de las empresas como causa de deterioro del comportamiento de pago, frente al 22% que representaba en la oleada de primavera de 2025. 

Les siguen en importancia la evolución de la inflación (37%), la evolución de la demanda (28%), los problemas en la cadena de suministro (23%) y la evolución de los costes financieros (20%). El impacto de los nuevos aranceles, a pesar de su presencia actual en el debate económico, es solo citada por el 9% de las empresas.

En este complejo contexto del riesgo de crédito que dibuja el estudio, el 16% del tejido productivo ha registrado una disminución de sus ventas en los últimos 12 meses. El 61% de las empresas ha registrado algún tipo de crecimiento. Las empresas muestran su confianza en que podrán mantener esta dinámica en 2026. Destaca muy positivamente que un 56% de ellas espera que sus niveles de facturación sigan remontando, dos puntos por debajo a los niveles de 2025. Por su parte, un exiguo 10% espera que este ejercicio sea peor que el anterior en términos de ingresos.

Aumento del 7,6% de los deudores concursados

Durante el primer trimestre de 2026 el número de deudores concursados ha sido de 16.556, lo que supone un descenso del 6,1% respecto al trimestre anterior, y un incremento anual del 7,6%, según los datos del Colegio de Registradores. En cuanto a los concursos de personas jurídicas empresas, estos han experimentado un descenso del 10,3% respecto al mismo período del año anterior. Este trimestre los concursos de personas físicas constituyen el 91% del total de deudores concursados, con un total de 15.061. 

En cuanto al tipo de concurso, se han contabilizado 16.505 procedimientos voluntarios, lo que representa una disminución de un 6,1% respecto al cuarto trimestre de 2025. Asimismo, durante el primer trimestre de 2026 tan solo se ha registrado un concurso consecutivo, solicitado en este caso por el mediador concursal. En cuanto a los concursos necesarios, también se han reducido, registrándose únicamente 50 casos, un 3,8% menos que el trimestre anterior. 

Atendiendo a la clase de procedimiento, los concursos sin masa han experimentado una caída del 6,6 % en el trimestre y han supuesto un 85,4% del total. Paralelamente, los procedimientos ordinarios también han disminuido, presentando un descenso del 5,2% (un 11,4% del conjunto). Se han registrado 531 aperturas de procedimientos especiales para microempresas, lo que supone un incremento del 3,9% en comparación con el trimestre anterior.

Durante el primer trimestre se han iniciado 16.556 procedimientos concursales, de los cuales 1.495 correspondieron a personas jurídicas empresas, lo que supone el 9% del total, mientras que los 15.061 restantes fueron solicitados por personas físicas (91%). Dentro de este último grupo, 1.531 personas desarrollaban alguna actividad empresarial o profesional, representando un 9,2% del total de procedimientos y el 10,2 % de las personas físicas concursadas. En términos interanuales, el número de personas jurídicas empresas que han iniciado algún tipo de procedimiento concursal ha experimentado una contracción del 10,3 % durante el primer trimestre de 2026. Atendiendo a la forma jurídica, las Sociedades de Responsabilidad Limitada concentran la gran mayoría de los concursos de empresas, con el 91,9% del total (1.373 casos). Por lo que respecta al volumen de negocio, se observa que el 48,2% de las empresas analizadas se concentró en el tramo más bajo de facturación, con ingresos anuales que no superaron los 250.000€, mientras que tan solo una reducida proporción, equivalente al 1,9% del total, logró alcanzar cifras de facturación superiores a los 5 millones€.

El 24,3% de las empresas concursadas tienen como actividad económica principal el Comercio, el 15,3% la Construcción, y el 10,8% la Hostelería. En relación con el número de asalariados, el 45,4% del total de empresas concursadas cuenta con menos de dos trabajadores, y dentro de este grupo, el 51,2% no tiene ningún asalariado.

El 20,6% del total de empresas que ha entrado en concurso durante el primer trimestre tiene una antigüedad de 20 o más años. Mientras que, el 57,9 % tiene ocho o menos años de antigüedad. Por sectores, en Hostelería el 58,4 % de las empresas concursadas tiene menos de cuatro años de antigüedad, seguida por las empresas dedicadas al Resto de Servicios con el 50 %. Por su parte, en Industria y energía, el 38 % de las concursadas tiene veinte o más años de antigüedad.

Durante el primer trimestre de 2026, y en línea con lo observado en trimestres anteriores, las comunidades autónomas que han registrado un mayor número de deudores concursados han sido Cataluña (4.027), la Comunidad de Madrid (2.664), Andalucía (2.252) y la Comunitat Valenciana (1.865). En conjunto, estas cuatro comunidades concentran aproximadamente el 60,9% del total de casos. 

Castilla y León (-25,9%), Cantabria (-12%), Navarra (-10,7%), Aragón (-7,8%) y Madrid (-2,6%) son las únicas comunidades autónomas que presentan descensos interanuales. En el extremo opuesto, Ceuta y Melilla, Illes Balears y Canarias registraron los mayores incrementos interanuales, con aumentos del 108,3%, 81,7% y 77,6 %, respectivamente.

BCE: las empresas españolas que suben ventas bajan 6 puntos

El porcentaje neto de empresas españolas que señalaron un aumento de sus ventas entre enero y marzo fue positivo (10%), aunque inferior, en seis puntos al declarado tres meses antes, según la 38ª edición de la Encuesta sobre el acceso a la financiación de las empresas del área del euro (SAFE, por sus siglas en inglés) del Banco Central Europeo (BCE).  Por su parte, la proporción neta de compañías que señaló un crecimiento de sus costes, tanto laborales como de otro tipo, se situó en un 71% y 69% respectivamente, niveles considerablemente elevados y por encima de los registrados tres meses antes (47% y 52%). En este contexto, el porcentaje neto de empresas que informaron de un aumento de los beneficios fue negativo, lo que no ocurría desde el primer trimestre de 2024, situándose en un -6%.

Por tamaños, las compañías grandes registraron una evolución favorable de las ventas en el primer trimestre de 2026, aunque con un porcentaje algo menor al del trimestre previo, mientras que las pymes reflejaron un leve descenso de la facturación. En el caso de los beneficios se observa una fuerte disparidad por tamaños, pues el porcentaje neto de empresas grandes en las que aumentaron los resultados fue positivo (un 24%) y mayor que el registrado el trimestre previo (11%), mientras que las pymes continuaron declarando mayoritariamente una caída de sus beneficios, con un porcentaje neto del -21%, 15 puntos más que en el trimestre anterior. 

El proceso de desendeudamiento de las empresas españolas ha continuado, a un ritmo algo superior al del trimestre previo. Así, la proporción neta de compañías españolas que señalaron un descenso entre enero y marzo de su ratio de endeudamiento (medido como el cociente entre el total de deudas y los activos) fue del 12%, frente al 9% registrado en la edición anterior. Este desendeudamiento se ha registrado tanto en el segmento de pymes como en el de las empresas grandes. 

Las necesidades de financiación bancaria se redujeron ligeramente entre enero y marzo. Como consecuencia de ello, la proporción de empresas que solicitaron préstamos bancarios se redujo 3 puntos, hasta situarse en un 22%. Al mismo tiempo, la percepción de las empresas sobre la disponibilidad de préstamos bancarios continuó mejorando, aunque lo hizo de forma moderada, y a un ritmo menor que en el trimestre previo. Así, un 3% de compañías, en términos netos, informó de una mejoría en este aspecto, 2 puntos menos que en la encuesta anterior. 

Las empresas observaron un efecto positivo de la mayoría de los factores que afectan a la oferta crediticia, si bien en casi todos los casos los porcentajes fueron más reducidos que en el trimestre previo. En particular, destacan el impacto favorable asociado a la mayor disposición de las entidades bancarias a otorgar préstamos, percibido por un 10% de compañías, en términos netos, y al historial crediticio de las empresas, señalado por un 12% en términos netos. En sentido contrario, destaca el fuerte incremento registrado en el porcentaje neto de empresas que consideraban que las perspectivas económicas generales dificultaban el acceso al crédito, que aumentó 19 puntos porcentuales, hasta situarse en un 34%. 

El desglose por tamaños evidencia que tanto las pymes como las grandes empresas percibieron una mejoría de la disponibilidad de préstamos bancarios, más intensa en el caso de las pymes, mientras que en las grandes compañías la mejoría fue muy leve (1%) y claramente inferior al porcentaje neto registrado tres meses antes (15%). 

Por otra parte, de entre el grupo de empresas que se planteó solicitar crédito bancario, la proporción de aquellas que tuvieron dificultades para obtenerlo se redujo casi tres puntos en el primer trimestre de 2026, hasta situarse en un 4,5%. Este descenso se explica, principalmente, por la menor proporción de empresas que no solicitaron crédito por pensar que no se lo iban a conceder (demanda desanimada), que pasó de un 5,2% a un 2,1%, y a pesar del aumento de solicitudes rechazadas, que pasaron de un 0,9% a un 1,7%. El descenso en el indicador de dificultades para obtener préstamos bancarios se observó solo en el segmento de pymes, ya que en las empresas grandes creció ligeramente, 1,3 puntos, hasta situarse en un 4,8%.

En cuanto a las condiciones aplicadas, un 27% de empresas, en términos netos, informó de un aumento en los tipos de interés, lo que sucede por primera vez después de seis trimestres consecutivos registrando descensos. Al distinguir por tamaño, se observa que tanto las pymes como las compañías más grandes señalaron un incremento del coste de financiación. También habrían aumentado en el primer trimestre tanto las garantías requeridas como otros costes distintos de los tipos de interés. En cambio, las empresas se habrían beneficiado de una ampliación de los importes concedidos y de los plazos de vencimiento. Finalmente, en cuanto a las expectativas, un 2% de las empresas, en términos netos, anticipaban que continuaría mejorando su acceso a la financiación bancaria en el segundo trimestre de 2026. 

30Apr

El mercado de futuros da un 90% de probabilidad a que el Banco Central Europeo eleve el precio oficial del dinero en la próxima reunión, y sugiere uno o dos movimientos más en lo que resta de año.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE), como se esperaba. Reconoce que los riesgos para la inflación y para el crecimiento se han intensificado. La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico. Las implicaciones de la guerra para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía. 

La zona del euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos han aumentado significativamente. 

El Consejo de Gobierno realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, sus decisiones sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2%, el 2,15% y el 2,4%, respectivamente. 

Sobre los programas de compras de activos (APP) y de emergencia frente a la pandemia (PEPP), están disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.  El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoce que, aunque la decisión de no tocar los tipos se tomó por unanimidad, el Consejo de Gobierno discutió “largamente” la posibilidad de subirlos, algo que no había sucedido en encuentros anteriores. Finalmente, la opción de aplazar la decisión a junio fue la que se impuso. Para entonces, el BCE ya dispondrá nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, y escenarios basados en la evolución del conflicto en Oriente Medio.

Lagarde fue muy clara al asegurar que  ni siquiera la paz garantiza que los tipos de interés se mantengan, ya que la normalización tardará tiempo en surtir efectos. Como quien no quiere la cosa, dejó caer que en los escenarios adverso y severo figuran dos subidas de tipos. Una señal para que el mercado de futuros otorgara más de un 90% de posibilidades a una subida de tipos en junio, más uno o dos movimientos más en lo que queda de año.

Al mismo tiempo, hubo mensajes optimistas: “No vemos efectos de segunda ronda. Vemos efectos directos, algunos indirectos, pero no de segunda ronda”, sobre todo una espiral de subidas salariales. "Aprendemos de la historia y queremos esquivar el riesgo de subir tipos demasiado pronto o un poco tarde".

Era última reunión de Luis de Guindos como vicepresidente del BCE. Emocionado, aseguró a Lagarde que trabajar con ella ha sido “un honor”. Y reconoció la labor de los periodistas: "Muy a menudo encontré que vuestras preguntas fueron las correctas. Inteligentes, y a veces un poco incómodas. Preguntar cuestiones complicadas es parte de vuestro trabajo"

Ebury: el Euribor seguirá muy por encima del nivel anterior al conflicto

"Creemos que el Euribor a 12 meses se mantendrá por encima de los niveles previos al conflicto, de forma holgada, en los próximos meses", avisa Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury. De momento, cerrará abril con una media mensual 20 puntos básicos (pb) más alta que la de marzo. Sin embargo, la tasa diaria se ha moderado con respecto al máximo que alcanzó a finales de marzo, "lo cual atribuimos directamente a la firma de la tregua".

Es muy posible que se produzca una subida de tipos de interés en junio. La inflación general de la Eurozona ya repuntó al 2,6% en marzo y el índice PMI de abril apunta a unas presiones persistentes sobre los precios. Lagarde ya ha hecho saber que la Eurozona se encuentra entre el escenario base y el adverso contemplados por el BCE en marzo. Ello implicaría que la inflación podría superar el 3% en las próximas mediciones y que existiría un riesgo de contracción económica en los próximos trimestres. Ante un escenario de estanflación como el planteado, en el que empezasen a surgir efectos inflacionarios de segunda ronda, el BCE respondería subiendo los tipos.

DWS: el BCE quiere subir los tipos

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, ve "acertada" la decisión del BCE, dada la falta de datos y el entorno geopolítico incierto, Pero queda claro que el BCE se inclina por subir los tipos de interés. Aunque la presidenta del BCE, Lagarde, no pudo aclarar si se mantiene en su escenario base o si ha pasado al “escenario adverso” —que implica un período prolongado de precios elevados de la energía—, destacó que la evolución de los acontecimientos apunta en esa dirección. También señaló que en junio se publicarán nuevas previsiones de crecimiento e inflación, junto con datos adicionales que podrían ofrecer indicios más claros sobre posibles efectos de segunda vuelta. Al mismo tiempo, señaló que las condiciones de financiación se han deteriorado recientemente, lo que ha ocupado parte del trabajo del BCE.

"Ante este panorama de mayores riesgos de inflación, el BCE podría subir los tipos de interés de referencia en los próximos meses. Sin embargo, dado el elevado grado de incertidumbre geopolítica, no esperamos que el BCE actúe precipitadamente, sino que proceda con cautela", precisa.

Creand: el mercado insiste en tres subidas este año

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, destaca que la reunión de hoy del BCE no ha sido tan fácil como las últimas, porque asume que los riesgos se han intensificado. Lagarde admitió que la economía se está alejando claramente del escenario base de principios de año, intentando medir el impacto que tendrá el conflicto en Irán. El BCE ha mantenido los tipos en el 2%, sin embargo, en el mensaje han querido mantener ciertas insinuaciones a posibles subidas en junio, para poder tener esa puerta abierta y que al mercado no le coja desprevenido si la inflación se descontrolase.

Además, la presidenta del BCE ha hecho hincapié en que todavía no están viendo efectos de segunda ronda en la inflación, así que se reserva la posibilidad de que monitoricen los datos hasta su próxima reunión con más calma, de cara a tomar una decisión. Las insinuaciones sirven a Lagarde para emplazar a todos los analistas al mes de junio, donde asegura que ahí sí que tendrán suficientes datos para tomar una decisión en cuanto a los tipos de interés. El activo que más se ve impactado hoy en mercado son los bonos gubernamentales, que ven como las tires se reducen de forma significativa. Quizá el mercado se había adelantado demasiado a las subidas de tipos. A pesar de ello, el mercado todavía estima 3 subidas de tipos por parte del BCE este año.

Fidelity: junio, en mejor posición para actuar

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, cree que el BCE adoptó un tono equilibrado mientras supervisa las inciertas consecuencias del shock de los precios de la energía, con el debate abierto entre una subida de tipos y su mantenimiento, aunque finalmente se consideró justificado un enfoque de esperar y ver. La decisión de mantener los tipos se tomó en un contexto de información solo marginalmente mayor en comparación con marzo, y se espera que el flujo de noticias de las próximas seis semanas aporte más claridad sobre cómo se está desarrollando el impacto del shock. 

"Prevemos que el BCE suba los tipos en el corto plazo para contrarrestar el impulso inflacionista derivado del aumento de los precios de la energía y de las disrupciones en las cadenas de suministro, con el fin de contener posibles efectos de segunda ronda y asegurar que el BCE se compromete claramente a frenar la inflación. Junio aportará una nueva ronda de proyecciones y escenarios, lo que les situará en una mejor posición para actuar. En adelante se vigilarán de cerca las expectativas de inflación y la evolución futura de los salarios, con unas perspectivas de inflación para este año que ya apuntan previsiblemente a una senda más elevada en comparación con las previsiones de marzo", destaca.

Goldman Sachs: postura más restrictiva si hay escalada

Simon Dangoor, subdirector de Inversiones de Renta Fija y responsable de las estrategias macroeconómicas de Renta Fija de Goldman Sachs, opina que "los comentarios del BCE sobre los riesgos bajistas para el crecimiento sugieren cierta disposición a hacer frente a las presiones inflacionistas a corto plazo. Sin embargo, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o una nueva escalada del conflicto probablemente empujarían al Consejo de Gobierno hacia una postura más restrictiva".

Swisscanto: la inflación no justifica una subida de tipos

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, subraya que la reunión de política monetaria del BCE se centró menos en la decisión sobre los tipos de interés —se confirmó el mantenimiento del nivel esperado en el 2%— y más en las perspectivas para los próximos meses. "Mantenemos la visión de que, incluso en un escenario de precios del petróleo elevados durante un periodo prolongado, otros factores internos limitarán la inflación en la Eurozona en torno al 3%. Es cierto que estos niveles se sitúan por encima del objetivo del 2%, pero siguen siendo demasiado bajos como para justificar una subida de los tipos oficiales. Los comentarios del BCE en la jornada de hoy también apuntaron en esta dirección. Esta valoración, sin embargo, aún no está plenamente reflejada en el mercado", explica.

En cuanto a cuestiones de gobierno interno, en el BCE también se espera un cambio en la presidencia —a más tardar en octubre de 2027—. No obstante, teniendo en cuenta las elecciones previstas en Francia en la primavera de 2027, "esperamos que las conversaciones al respecto comiencen con anterioridad".

29Apr

Aunque el Banco Central Europeo esté preparado para actuar elevando el tipo de intervención, lo va a hacer de forma cauta y esperará a tener un dibujo más claro del escenario al que se enfrenta Europa. Por lo menos, hasta junio.

Miguel Ángel Valero

Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, descarta grandes sorpresas en la reunión del BCE del próximo jueves. La propia Lagarde en un discurso de la semana pasada anticipaba que mantendrá sin cambios el tipo de intervención en el comité del día 30. La presidenta del BCE mantiene, desde hace semanas, un tono 'hawkish' en su discurso en relación al efecto que la guerra va a tener sobre los precios de la energía y por tanto sobre la evolución de la inflación. No obstante, las incertidumbres existentes sobre la duración del conflicto y el impacto del mismo no solo en materia de precios sino también de crecimiento, nos llevan a pensar, en línea con el consenso de mercado, que aunque el BCE esté preparado para actuar elevando el tipo de intervención, lo va a hacer de forma cauta y esperará a tener un dibujo más claro del escenario al que se enfrenta Europa. De esta manera, "anticipamos que la subida tendrá lugar en junio, con una más que probable segunda subida en la parte final de año. En cualquier caso, no hay que olvidar que el contexto de mercado actual y el escenario monetario puede cambiar radicalmente en cualquier momento".

Mediolanum: el BCE gana tiempo

Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en Mediolanum International Funds (MIFL), también espera que el BCE mantenga los tipos sin cambios. Los recientes comentarios de los responsables del BCE sugieren que necesitan más datos sobre el impacto de la guerra en Oriente Medio antes de decidir si se justifica algún ajuste de la política monetaria. Para los inversores en bonos de la zona del euro, la atención se centrará en cómo equilibra el BCE los crecientes riesgos al alza de inflación impulsada por los precios de la energía frente a los crecientes riesgos a la baja para el crecimiento económico.

Las perspectivas de política monetaria del BCE para lo que queda de 2026 son considerablemente menos claras de lo que eran a principios de año. El fuerte aumento de los precios del petróleo ha impulsado al alza la inflación general en la zona euro, lo que ha llevado a los responsables del BCE a reiterar su vigilancia ante cualquier posible efecto sobre la inflación. Hasta la fecha, estos impactos no se han materializado: la inflación subyacente se mantiene estable y las expectativas de inflación a medio plazo parecen bien ancladas.

"Dado que los mercados descuentan actualmente alrededor de dos subidas de tipos del BCE durante el resto de 2026, creemos que es poco probable que el BCE transmita en esta reunión un mensaje que refuerce las expectativas de un endurecimiento más allá de este horizonte. Sin embargo, es probable que los responsables políticos sigan haciendo hincapié en su vigilancia mientras el conflicto, y los riesgos asociados al lado de la oferta, sigan sin resolverse. En consecuencia, aunque el BCE pueda acabar ignorando el actual repunte de la inflación impulsado por la energía, es poco probable que se oponga explícitamente a las previsiones del mercado en la reunión de abril", argumenta.

En esta reunión no se publicarán previsiones macroeconómicas actualizadas. Las recientes declaraciones de los responsables del BCE han señalado que las perspectivas se sitúan entre el escenario base y el escenario adverso presentados en la reunión de marzo. Según estos escenarios, la inflación aumentará durante el verano antes de caer por debajo del objetivo en 2027, para volver a situarse en el objetivo en 2028. En tal caso, el BCE podría optar por mantener los tipos sin cambios durante un periodo prolongado. Sin embargo, la trayectoria de la política monetaria sigue siendo muy sensible a la duración y la intensidad del conflicto, así como a su impacto en los precios de la energía.

"Esperamos que los tipos se mantengan sin cambios en abril, y que la presidenta Lagarde adopte un tono cauteloso durante la rueda de prensa. Es probable que reitere la vigilancia del BCE ante posibles efectos de segunda ronda de la inflación, al tiempo que hace hincapié en su compromiso de alcanzar el objetivo de inflación a medio plazo. Lagarde también podría repetir que las perspectivas de la zona del euro se sitúan actualmente entre el escenario base y el escenario adverso del BCE, lo que implica que tanto los datos que se publiquen como la evolución geopolítica seguirán guiando las futuras decisiones de política monetaria. Al mantener los tipos sin cambios en esta reunión, el BCE gana tiempo adicional para evaluar estos factores y dispondrá de proyecciones económicas actualizadas para su reunión de junio", explica.

Los mercados ya han reaccionado ante el aumento de los riesgos de inflación, lo que se ha traducido en un reajuste de los tipos a corto plazo de la curva de tipos de la zona del euro. Dado que actualmente se descuentan unas dos subidas de tipos del BCE, puede resultar difícil que la reunión de abril impulse al alza de forma significativa los rendimientos a corto plazo. "Nuestra hipótesis de base es que la presidenta Lagarde no se opondrá a los precios actuales del mercado. Sin embargo, si el BCE hace mayor hincapié en los riesgos a la baja para el crecimiento o da señales de estar dispuesto a pasar por alto una mayor inflación durante un tiempo, existe margen para que los rendimientos retrocedan a la baja. Nuestro escenario central es que el BCE mantenga finalmente los tipos en el nivel actual del 2% durante un periodo prolongado, aunque los mercados estén descontando nuevas subidas. Esta perspectiva sigue dependiendo en gran medida de la duración y la escalada del conflicto en Oriente Medio", precisa.

Ebury: el BCE no tiene prisa

¿Esperar ahora y subir más adelante? El BCE no parece tener prisa por ajustar su política monetaria en la reunión de este jueves, aunque un endurecimiento gradual en los próximos meses sí que es posible, especialmente si el conflicto en Oriente Medio se prolonga. La guerra en Irán parece haber entrado en una fase de desescalada justo cuando empiezan anotarse sus efectos en la economía europea. Si nos fijamos en los últimos PMI, que apuntan a una contracción de la Eurozona en abril, esta región está siendo la más afectada entre las principales economías del mundo y parece que poco a poco nos estamos adentrando en el escenario "adverso" contemplado por el BCE, señalan en Ebury.

Aunque el Consejo de Gobierno subrayará el impacto sobre el crecimiento en esta reunión, también valorará el repunte del IPC. La inflación de la Eurozona se aceleró hasta el 2,6 % en marzo, impulsada por el alza de los costes energéticos, y se espera que continúe subiendo en abril. Además, los PMI muestran que los costes de los insumos y los precios de producción registraron en abril el ritmo de crecimiento más alto desde hace más de tres años.

Sin embargo, lo que más preocupa al BCE son los efectos inflacionarios de segunda ronda, aunque hasta ahora éstos parecen estar relativamente contenidos. Una encuesta recientedel propio BCE sobre el acceso a la financiación de las empresas (realizada entre el 19 de febrero y el 1 de abril) muestra que las expectativas de inflación a tres y cinco años se mantuvieron estables (las de un año subieron del 2,6% al 3%). Los swaps de inflación alargo plazo reflejan más de lo mismo. A ello se suma la moderación en las expectativas salariales, lo que refuerza la idea de que, aunque el BCE debe permanecer alerta, puede permitirse esperar en esta reunión. Éste es el mensaje que han repetido recientemente varios miembros del Consejo, entre ellos el gobernador letón Kazaks, quien reconoce que el BCE "no tiene prisa" por ajustar su política monetaria.

Los inversores coinciden con esta visión: los swaps apenas descuentan un cambio de tipos ahora. Las expectativas del mercado sobre la política monetaria del BCE han sido tremendamente volátiles desde el inicio del conflicto. En su momento más hawkish, los inversores llegaron a descontar entre tres y cuatro subidas de 25 puntos básicos (pb) antes de finales de año; ahora se han moderado a dos subidas, tras el alto el fuego y la aparente estabilización del conflicto.

"No vemos razones suficientes para que el BCE suba los tipos de forma inmediata. Si bien no se ha resuelto la guerra en Irán todavía, los precios del petróleo y del gas están relativamente bajo control (este último muy lejos de los niveles de 2022), las presiones salariales se están moderando y las expectativas de inflación a largo plazo siguen ancladas. Por ello, consideramos que la opción más prudente para el BCE en esta reunión es esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos", explican en la fintech. 

"Creemos que es muy posible que se produzca una subida de tipos en junio, ya que para entonces el BCE dispondrá de más información sobre la magnitud y persistencia de los efectos inflacionarios de segunda ronda. Los inversores aprovecharán la reunión del jueves para calibrar la probabilidad real de una subida en junio. Las declaraciones de la presidenta Lagarde sobre el crecimiento y la inflación y la valoración que se haga con respecto a los efectos de segunda ronda, serán clave. El mercado estará atento a si Lagarde mantiene el tono hawkish de marzo—reafirmando la determinación del banco por contener la inflación— o si subraya la opción de esperar ante la elevada incertidumbre. Será un delicado ejercicio de funambulismo por parte del BCE, aunque creemos que prevalecerá el tono hawkish. Una economía débil y una inflación relativamente contenida desaconsejan un mensaje demasiado agresivo. No obstante, creemos que la preocupación por los efectos de segunda ronda marcarán el tono general de la reunión. Aunque no anticipamos que el BCE anuncie explícitamente un endurecimiento de tipos en los próximos meses, sí creemos que Lagarde mantendrá viva la posibilidad de una subida durante el verano", subrayan.

Pictet: el valor de la paciencia

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, tampoco espera cambios de política monetaria en la reunión del BCE, siendo su postura basada en los datos, con monitorización de cerca de las expectativas de inflación, por si comienzan a desanclarse. De hecho, en las declaraciones recientes los miembros del Consejo de Gobierno del BCE han mostrado una alineación inusual respecto al valor de esperar hasta junio para tener mayor claridad sobre efectos indirectos del conflicto en Oriente Medio en la inflación y en el crecimiento. Este enfoque cauto se debe a la significativa incertidumbre respecto a la duración y evolución del conflicto con Irán y una limitada evidencia por ahora de posibles efectos de segunda ronda. Va a prestar atención a la encuesta de expectativas del consumidor del BCE que se va a conocer antes de la reunión.

La duración del conflicto es decisiva. Si las condiciones actuales de interrupciones continuas en el estrecho de Ormuz y creciente escasez de productos persisten hasta junio el riesgo de impactos no lineales en la inflación y el crecimiento pueden aumentar sustancialmente. En ese escenario el BCE puede verse obligado a realizar una o varias subidas de tipos de interés de "recalibración" en junio (o bien julio/septiembre). Sin embargo, la transmisión de precios del petróleo y gas a la inflación subyacente debe ser más limitada que durante el choque energético de 2022 con la invasión de Ucrania por Rusia mientras que el freno al crecimiento puede intensificarse más rápidamente. Así que cualquier subida de tipos de interés probablemente sea de corta duración.

DWS: la subida de tipos no va a ser precipitada

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, se apunta al sin cambios los tipos de interés en abril. Después de que todos los actores del mercado hubieran descontado en las últimas semanas una primera subida de tipos del BCE en abril, las expectativas se han moderado de forma notable. "Seguimos esperando que no haya cambios en los tipos de interés clave en la reunión de este jueves. Simplemente es que, en este momento, hay demasiado pocos datos fiables para evaluar adecuadamente los riesgos de un aumento de la inflación a medio plazo. Por ello, es probable que, en la rueda de prensa, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, se muestre reservada sobre las perspectivas de los tipos de interés y, en su lugar, remita a las proyecciones actualizadas de crecimiento e inflación que se publicarán en la reunión del BCE de junio. Dado el alto nivel de incertidumbre geopolítica, es probable que el enfoque del BCE siga dependiendo de los datos, con decisiones que se adopten reunión por reunión".

¿Qué viene después? "Todo dependerá de la duración del shock de los precios de la energía y del riesgo de los efectos de segunda ronda. Conviene mantenerse alerta, ya que la experiencia reciente sugiere que las empresas están cada vez más dispuestas a trasladar los mayores costes a los consumidores. Esto aumenta el riesgo de una subida de tipos de interés, pero no esperamos que el BCE actúe de forma precipitada", contesta.

Indosuez: los mercados harán gran parte del trabajo del BCE

Benedicte Kukla, estratega jefa de Indosuez Wealth Management, vaticina un BCE en actitud de “esperar y ver” mientras los mercados financieros endurecen las condiciones de forma independiente: los rendimientos del Bund alemán a 10 años han superado el 3% (frente a aproximadamente el 0% al inicio de la guerra por la invasión rusa de Ucrania), elevando de facto los costes de financiación y reduciendo la necesidad de una intervención inmediata del BCE.

La tasa anual de inflación de la zona euro fue revisada al alza hasta el 2,6% en marzo de 2026, la más alta desde julio de 2024, frente a una estimación preliminar del 2,5% y acelerándose desde el 1,9% de febrero. Sin embargo, el reciente aumento de los precios de las materias primas sigue estando en gran medida limitado al componente energético: la inflación subyacente descendió ligeramente hasta el 2,3% y la inflación de servicios también disminuyó. No obstante, los datos de inflación de abril —que se publicarán junto con el PIB y la Encuesta de Préstamos Bancarios del BCE el jueves— probablemente presenten un panorama menos acomodaticio.

Los indicadores adelantados de la semana pasada —ZEW, confianza del consumidor preliminar y PMI— se deterioraron con fuerza, reflejando una caída acusada del sentimiento a medida que continúa el bloqueo del estrecho de Ormuz y aumentan los riesgos a la baja para la demanda. Aunque el aumento de la producción, señalado por los PMI, probablemente refleja una acumulación preventiva de inventarios, los nuevos pedidos registraron una caída significativa en abril. 

Los precios de los insumos aumentaron con fuerza por segundo mes consecutivo, impulsando los precios de venta, especialmente en bienes. La confianza del consumidor de la zona euro cayó 4,3 puntos respecto al mes anterior, hasta -20,6 en abril de 2026, el nivel más bajo desde diciembre de 2022, según estimaciones preliminares. Los datos de encuestas suelen sobrerreaccionar ante los shocks; la confianza del consumidor se desplomó tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, mientras que la caída real del gasto de los hogares fue mucho más moderada. Los recortes de empleo en las encuestas han sido marginales, especialmente en servicios.

Aunque el recuerdo de la inflación sigue muy presente entre los consumidores, el actual shock energético es menor que en 2022 y el margen fiscal es más limitado. Dadas estas fuerzas contrapuestas, debilitamiento de la demanda, persistencia de presiones en los precios de las materias primas y escaso margen fiscal, es probable que el BCE mantenga la cautela. Los mercados ya descuentan más de dos subidas de tipos en un contexto de aumento de las expectativas de inflación, pero con unas condiciones financieras ya más restrictivas, creemos que el BCE puede permitirse mantenerse en pausa y dejar que los mercados hagan gran parte del trabajo.

19Apr

La década y media de Viktor Orbán en el poder es, en cierta medida, el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional.

Miguel Ángel Valero

Hungría ha votado cambio. Y no un cambio cualquiera, sino uno que pone fin a más de una década y media de poder prácticamente ininterrumpido de Viktor Orbán. La victoria de Péter Magyar no solo supone un relevo político interno, sino algo más relevante: altera el equilibrio dentro de la Unión Europea en un momento especialmente delicado.

Durante años, Orbán ha sido una figura incómoda en Bruselas. No por estar fuera del sistema, sino por saber jugar desde dentro. Ha sido capaz de mantener a Hungría en la Unión Europea, beneficiarse de sus fondos y participar en sus decisiones, mientras tensaba constantemente la cuerda. Bloqueaba ayudas a Ucrania, ralentizaba sanciones a Rusia y utilizaba su poder de veto como herramienta de negociación. Su “no” nunca era definitivo. Era una palanca.

Ese juego a varias bandas le dio una influencia muy superior al peso real de Hungría en la Unión. Su cercanía con Vladimir Putin y su afinidad con Donald Trump le permitían moverse en un equilibrio incómodo, pero eficaz.

La victoria de Magyar cambia ese escenario. Bruselas respira aliviada porque desaparece uno de los principales focos de bloqueo interno y se abre la puerta a avanzar con mayor fluidez en cuestiones clave.

Pero reducir lo ocurrido a una simple “normalización” sería quedarse corto. Lo que hemos visto es también el desgaste de un modelo político basado en tensar sin romper y en no alinearse del todo con ningún bloque. Un modelo que empieza a mostrar límites en un mundo más polarizado.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones geopolíticas y la creciente fragmentación global han reducido el espacio para ese tipo de equilibrios. Cada vez es más difícil estar en todos los sitios a la vez sin pagar un precio político. Y eso es, en el fondo, lo que ha votado Hungría: posicionamiento.

Ahora bien, eso no significa que el problema desaparezca. Orbán pierde el Gobierno, pero no desaparece. Su base electoral y su forma de entender el poder siguen presentes. Hungría continúa siendo un país dividido, y eso introduce un matiz clave: cambia el liderazgo, pero no necesariamente el fondo.

Europa gana estabilidad a corto plazo, sí. Pero las tensiones que representaba Orbán no eran solo personales. Eran estructurales. Durante años se le ha visto como una anomalía, pero quizá era más bien un síntoma: el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional. La derrota de Orbán no cierra ese debate. En un mundo más fragmentado, esas tensiones no desaparecen… cambian de forma.

"Europa respira hoy más tranquila, pero haría mal en pensar que ha resuelto el problema. Orbán no era solo un líder incómodo. Era la manifestación de algo mucho más profundo. Y ahora la responsabilidad cambia de lado. Ya no hay excusas. Europa tiene que decidir qué quiere ser. Si quiere recuperar peso global, tendrá que avanzar en autonomía estratégica, reducir su dependencia en seguridad de Estados Unidos y construir nuevas alianzas. El cambio en Hungría no cierra una etapa. La abre. Y obliga a Europa a definir, de una vez por todas, su proyecto para los próximos años", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

Robeco: el BCE tiene un problema complejo de política monetaria

Por otra parte, un análisis de Robeco determina que el Banco Central Europeo (BCE) afronta el actual shock energético (provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán y la extensión del conflicto a Oriente Medio) desde una posición de relativa fortaleza. La inflación está cerca del objetivo, los tipos oficiales se sitúan en torno al nivel neutral y el mercado laboral está más frío que durante el episodio de 2022. Esto se ha reflejado en una moderación gradual de las demandas salariales antes del repunte de los precios de la energía. 

Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas. Las medidas basadas en mercado han reaccionado solo de forma moderada, mientras que las expectativas de precios de venta en la industria manufacturera —aunque al alza— siguen muy por debajo de los niveles de 2022. "Creemos que esto sugiere que, desde la óptica de la inflación, la zona euro está mejor preparada para absorber un shock energético que en el ciclo anterior", explican los expertos de Robeco.

Desde la perspectiva del crecimiento, el shock actual llega en una fase más delicada del ciclo. El impulso de la demanda de los consumidores tras la pandemia se ha desvanecido, y los primeros datos apuntaban a un dinamismo económico modesto antes de que comenzara la guerra en Oriente Medio. Unos precios de la energía más altos pueden recortar de forma significativa la renta disponible, especialmente en los hogares de renta baja y media. Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas.

Un análisis de shocks previos de precios energéticos, publicado por economistas del BCE, sugiere que un incremento del 10% en éstos puede reducir el gasto en bienes esenciales de estos hogares en aproximadamente 0,4 puntos. La confianza empresarial probablemente tampoco es inmune a los shocks energéticos. La experiencia pasada sugiere un impacto negativo sobre la inversión fija empresarial de alrededor de 1,5 puntos, repartido a lo largo de un periodo de dos años.

El impulso al crecimiento derivado de un mayor gasto fiscal adicional para apoyar la defensa europea y la infraestructura alemana parece, por tanto, llegar en un buen momento. Debería, al menos, ayudar a evitar un escenario en el que el crecimiento caiga por debajo del 0,5%, mientras que la expectativa de crecimiento del consenso para 2026 era del 1,2% a comienzos de año.

Los precios de la energía siguen siendo la principal fuente de incertidumbre, con el Brent para diciembre actualmente rondando los 85 dólares por barril. Un periodo prolongado en estos niveles corre el riesgo de trasladarse a las expectativas de inflación y al comportamiento de fijación de precios de las empresas, especialmente en un contexto en el que el BCE continúa vigilando la dinámica salarial y las presiones del lado de la oferta.

"Aunque el impulso inflacionista es menos agudo que en 2022, la combinación de precios de la energía elevados y un crecimiento más débil crea un dilema de política monetaria más complejo", avisa el análisis de Robeco.

15Apr

"Europa tiene ahora una oportunidad para avanzar en la integración y en reformas pendientes mientras el impulso euroescéptico está debilitado", señala Christophe Canler, profesor de la Universidad Carlemany.

Miguel Ángel Valero

Hungría ocupa una posición geopolítica marcada por su historia: tras la Primera Guerra Mundial el país perdió gran parte de su territorio con el Tratado de Trianón —aproximadamente el 70% de su extensión anterior— y hoy una parte significativa de la población de origen húngaro vive fuera de sus fronteras en países vecinos. Ese legado histórico condiciona su política exterior y alimenta discursos nacionalistas que han tenido un papel central en la política interna durante las últimas décadas, explica Christophe Canler, profesor de la Universidad Carlemany.

Viktor Orbán transitó desde un perfil anticomunista y europeísta en su juventud hacia un proyecto político definido por el propio Gobierno como una “democracia iliberal”, y que se ha concretado en una estrategia basada en la reforma sistemática de instituciones y normas para consolidar el poder del Ejecutivo mediante cambios legales y administrativos, y control sobre medios, entre otros, que han debilitado los contrapesos democráticos.

En el plano europeo, Hungría utilizó instrumentos institucionales —incluido el derecho de veto en asuntos clave— para condicionar decisiones comunitarias. Entre las áreas de fricción figuran la política migratoria común, la aplicación de sanciones relacionadas con la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, y las exigencias de la UE sobre independencia judicial, libertad de prensa y transparencia en la gestión de fondos. Los acuerdos energéticos y las relaciones bilaterales con actores externos han reforzado la capacidad de Hungría para negociar desde una posición de influencia.

La salida de Orbán del poder em Hungría abre la posibilidad de restablecer relaciones con Bruselas, desbloquear fondos europeos y emprender reformas institucionales orientadas a recuperar la independencia de los poderes y la transparencia administrativa. El alcance y la velocidad de esos cambios dependerán de la composición parlamentaria y de la capacidad del nuevo Ejecutivo para aprobar y aplicar reformas. Aunque la ventana de oportunidad es real, la consolidación de cambios profundos exigirá tiempo y consensos internos.

Europa tiene ahora una oportunidad para avanzar en la integración y en reformas pendientes mientras el impulso euroescéptico está debilitado; sin embargo, la dinámica política en otros países y la resiliencia de las redes populistas harán que cualquier avance requiera estrategia y coordinación entre los socios.

Lombard Odier: riesgo de un error en la política monetaria del BCE

El último CIO Office Viewpoint de Lombard Odier, elaborado por Bill Papadakis, Estratega Macro Senior, resalta que antes del conflicto en Oriente Medio, la economía europea mostró una resiliencia discreta. El crecimiento del PIB real en la Eurozona alcanzó el 1,5% en 2025. Esta cifra superó las expectativas y redujo la brecha con la economía estadounidense —que creció un 2,1%—, tras una diferencia mucho mayor observada en 2023-2024. El sólido crecimiento en Europa se logró a pesar del impacto negativo de los aranceles estadounidenses más elevados. Mientras que la economía alemana se estancó, la actividad en el sur y el este de Europa repuntó. 

El Banco Central Europeo (BCE) logró que la inflación volviera de forma sostenible a su objetivo del 2%, tras un pico del 10,6% a finales de 2022. Además, en este ciclo, el BCE no se excedió en su política monetaria, como ocurrió en 2014, cuando se vio obligado a reducir los tipos de interés a territorio negativo y mantenerlos allí durante ocho años. Y la dirección era alentadora: sin los ataques a Irán, el BCE casi con toda seguridad habría mejorado sus perspectivas de crecimiento y revisado a la baja su pronóstico de inflación en su reunión de política monetaria de marzo de 2026.

Sin embargo, los acontecimientos en Oriente Medio lo obligaron a hacer lo contrario. El aumento de los precios de la energía ahora amenaza las perspectivas económicas de Europa. "Incluso en nuestro escenario base de un conflicto de duración limitada, seguimos esperando que los precios del petróleo alcancen un promedio de 90$/barril durante los próximos seis meses, lo que perjudicará al continente como importante importador neto de energía". Los precios del gas natural en Europa —una fuente clave de energía para la calefacción en todo el continente— se mantienen alrededor de un 40% por encima de sus niveles previos a la crisis. Los daños a la infraestructura energética clave en Oriente Medio que abastece a los países europeos podrían tardar años en repararse.

Los bancos centrales a menudo ignoran el impacto de una crisis energética temporal. Si los precios de la energía se estabilizan o se alinean con los precios de los futuros —o contratos de entrega en fechas futuras—, la inflación se normalizará automáticamente sin un impacto duradero. Para cuando comience a surtir efecto cualquier endurecimiento de la política monetaria, éste solo exacerbará el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del aumento de los precios de la energía. Sin embargo, el BCE, con su mandato de fijación de objetivos de inflación, puede verse obligado a reaccionar ante tal situación, a diferencia de la Reserva Federal (Fed), que también debe calibrar su política para maximizar el empleo.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, resalta que el recuerdo de la alta inflación de 2022 aún está fresco en la mente de los europeos. Esto significa que las empresas podrían trasladar los costos con mayor rapidez y los trabajadores presionar para obtener salarios más altos en esta ocasión. Estos efectos de segunda ronda podrían tener un impacto más duradero en los precios.

Por estas razones, "ahora esperamos que el BCE suba los tipos de interés dos veces en 2026, para anticiparse a los efectos de segunda ronda derivados del aumento de los precios de la energía, a partir de junio. Esto conlleva el riesgo de un error de política monetaria que podría dejar a la economía europea más vulnerable", apunta Papadakis.

A diferencia de 2022, ahora hay pocos indicios de presiones inflacionarias internas. El mercado laboral está equilibrado; los salarios no se están acelerando; los hogares no están gastando generosas ayudas fiscales, como lo hicieron después de la pandemia; Tampoco existe una fuerte demanda reprimida en la economía. Las expectativas de inflación se mantienen controladas. El tipo de interés oficial actual del BCE, del 2%, también parece, en general, 'neutral', un nivel que ni estimula ni limita el crecimiento. "Por lo tanto, prevemos que el BCE tendrá que revertir las dos subidas de 25 pb que pronosticamos para este año, a medida que la economía de la Eurozona entre en 2027 con una disminución de las presiones inflacionarias y un aumento de los riesgos para el crecimiento", argumenta. Esto contradice las expectativas del mercado, que aún espera que el BCE mantenga los tipos en torno al 2,5% hasta 2027.

El BCE tardó en subir los tipos cuando se produjo la crisis energética en 2022 y ahora es cauteloso para no repetir el error. Sin embargo, la economía europea está mucho mejor preparada para afrontar la crisis energética actual que entonces. Obligados a romper sus vínculos con el gas ruso, los gobiernos de todo el continente han diversificado rápidamente sus fuentes de suministro y han invertido fuertemente en energías renovables. La respuesta fiscal de la región también parece más específica y mesurada en esta ocasión. En 2022, los gobiernos destinaron 2,5 puntos del PIB a medidas para proteger a las empresas y a los consumidores del aumento de los precios de la energía. 

Ahora estas medidas son menores y tienen muchas menos probabilidades de impulsar la inflación. El crecimiento en Europa también cuenta hoy con un mayor respaldo estructural, tras un importante impulso fiscal por parte de Alemania. Un fondo especial de 500.000 millones€ para financiar infraestructuras, defensa y medidas de descarbonización respaldará el crecimiento durante más de una década, con efectos positivos en todo el continente. Los pedidos de defensa alemanes se orientan cada vez más hacia proveedores nacionales y europeos. En el sur de Europa, el crecimiento también se ve respaldado por los continuos desembolsos de fondos de la UE. 

Pero Europa sigue siendo vulnerable a un aumento de los precios de la energía, y la confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo en dos años en marzo. Dado que la demanda interna es el principal motor del crecimiento, "hemos rebajado nuestra previsión anual al 0,9%, ya que prevemos que la pérdida de poder adquisitivo, la creciente incertidumbre y una política monetaria más restrictiva tendrán un impacto negativo".

Después de tres años de estancamiento en los beneficios de las empresas europeas, los analistas prevén que el crecimiento de los beneficios repunte hasta el 12% en 2026. "Consideramos que estas previsiones son demasiado optimistas. El aumento de los precios de la energía está presionando los costes de producción y los márgenes de las empresas en un momento en que su capacidad para fijar precios se ve cada vez más limitada. Si bien las valoraciones de las acciones europeas se han corregido, siguen estando por encima de las medias a largo plazo. Un entorno de tipos de interés elevados durante un periodo prolongado también podría afectar negativamente al sentimiento del mercado y limitar el potencial de ganancias a partir de ahora", señala.

"Mantenemos nuestra exposición global a acciones globales neutral y, dentro de los mercados desarrollados, preferimos las perspectivas de Japón a las de Europa. Mantenemos nuestra exposición a bonos soberanos globales, incluidos los de las principales economías europeas, en niveles inferiores a los previstos, dados los riesgos de que aumenten la inflación y los déficits fiscales. Nuestro pronóstico para el EUR/USD a 12 meses se mantiene en 1,18", concluye.