28Aug

Mientras sigue la pugna por una inteligencia artificial más barata, Mientras tanto, la Administración Trump estudia ampliar los aranceles de los chips a portátiles, servidores y consolas, con rebajas para quien fabrique en EEUU.

Miguel Ángel Valero

El 2026 Midyear Executive Benchmark Survey de Workiva, plataforma especializada en auditorías en materia de confianza, transparencia y rendición de cuentas, avisa que el 24% de los directivos de las empresas reconoce que las auditorías internas han detectado errores de la inteligencia artificial (IA) que llegaron a audiencias externas o, incluso, a miembros del consejo de administración. 

Estos datos sugieren que existe una desconexión entre lo que creen los directivos (el 84% afirma confiar al menos moderadamente en la precisión de los resultados de la IA sin revisión humana) y lo que demuestra la evidencia. 

A medida que la IA transforma las empresas a una velocidad sin precedentes, está surgiendo un nuevo riesgo: que la transformación avance más rápido que la capacidad de los líderes responsables de supervisarla para anticiparse a sus implicaciones.

“La confianza en la IA sin control sobre la calidad de los datos es un riesgo, no una estrategia. Los directores financieros necesitan plataformas que conecten la IA con datos fiables y auditables, de modo que cada resultado pueda verificarse y cada información divulgada pueda defenderse”, ha afirmado Barbara Larson, que ocupa precisamente ese cargo (CFO) en Workiva. “Hacerlo bien va mucho más allá de evitar errores. Los líderes empresariales pueden avanzar más rápido e integrar la IA de forma más profunda en sus operaciones cuando confían en lo que generan sus sistemas. Esta es una verdadera ventaja competitiva”, subraya.

Los directivos coinciden en que la mala calidad de los datos está limitando el uso de la IA en sus organizaciones, lo que sugiere que la IA empresarial solo puede escalar cuando existe confianza en los datos de origen y control sobre ellos. Los inversores institucionales expresan preocupaciones similares respecto a la precisión de los contenidos generados por IA:

  • Solo el 11% de los directivos considera que la calidad de sus datos es suficiente para el uso de la IA.
  • El 27% afirma que la mala calidad de los datos ha obstaculizado significativamente el despliegue de la IA en procesos clave.
  • El 71% señala que la mala calidad de los datos ha afectado, al menos moderadamente, al uso de la IA en los informes financieros y de sostenibilidad.
  • El 89 % de los inversores está preocupado por la precisión de la IA en la información corporativa divulgada.

Con el tiempo, unos datos deficientes o que no puedan verificarse pueden erosionar la credibilidad ante los grupos de interés. Las organizaciones que no aborden la calidad de los datos ni las preocupaciones de los inversores corren el riesgo de quedarse rezagadas frente a competidores más proactivos.

Para los equipos de reporting financiero, y especialmente para los CFO, las herramientas que permiten gobernar y controlar los resultados de la IA son tan importantes como la propia IA. A medida que los agentes de IA se vuelven más autónomos, los directivos de las empresas consideran que aumentará la necesidad de contar con una infraestructura especializada, y señalan varias prioridades:

  • El 49% afirma que seguirá necesitando sistemas de registro, como los libros mayores contables.
  • El 45% señala que necesitará software que permita la trazabilidad y la auditoría.
  • El 55% afirma que necesitará plataformas para gestionar agentes de IA y flujosde trabajo automatizados.

“La IA genérica no es suficiente para el reporting financiero. Los inversores, los reguladores y los consejos de administración esperan respuestas en las que puedan confiar. La verdadera ventaja reside en una IA especializada, basada en datos gobernados y auditables, y combinada con el criterio humano. Esto proporciona a las organizaciones la confianza necesaria para verificar lo que produce la IA y respaldar las decisiones y la información divulgada que se derivan de ella”, argumenta Jason Darby, director financiero de Amalgamated Bank.

Trump quiere ampliar los aranceles de los chips a los dispositivos

Mientras tanto, la Administración Trump estudia ampliar los aranceles de los chips a portátiles, servidores y consolas, con rebajas para quien fabrique en EEUU. Quiere gravar los aparatos que llevan chips dentro, no solo el chip, ampliando el 25% actual. La lista sumaría portátiles, servidores y consolas, con tipos por país. Trump ya coqueteó con un arancel cercano al 100%. En el punto de mira, Nvidia, AMD y TSMC.

De salir adelante el plan de Trump, se encarece el aparato entero, no solo el chip, y sube el coste de montar centros de datos cuando la IA los está reclamando ansiosamente. Y como TSMC hace más del 90% de los chips más utilizados, el sobrecoste acaba en la factura del consumidor.  Es una presión adicional para los fabricantes de chips y hardware como HP o Dell y compañía, de la que se libran los produzca en EEUU.  Atención a lo que puedan sufrir los márgenes de los fabricantes de chip.

Continúa la pugna por abaratar la IA

Pero la guerra de los aranceles no frena la pugna por una IA más barata. Alibaba lanza una versión de su modelo Qwen de 27.000 millones de parámetros que corre en una sola tarjeta gráfica y rinde como rivales mucho mayores. El gigante chino vuelve a apretar el coste de computar IA y mete presión a los que cobran caro por sus modelos premium.

Además, Z.ai ha reconocido que Ox Alpha, el modelo anónimo que apareció en OpenRouter y se puso por delante de los mejores modelos disponibles (como contó Dinero Seguro el 25 de agosto), es suyo. La empresa china lanzó a mediados de agosto GLM-5.3, que compite con Fable 5 de Anthropic en algunos benchmarks. Su tecnología GLM fue la que usó Hugging Face para defenderse durante el ataque no ordenado del agente IA de OpenAI.

La presión de los modelos chinos baratos y capaces ya es real y amenaza la posición de OpenAI y de Anthropic.

Nvidia compra Hugging Face 

Precisamente, Nvidia ultima la compra de Hugging Face por unos 13.000 millones$, tres veces más de lo que valía la empresa en 2023. La operación, de culminarse, convierte al fabricante de chips en dueño del sitio donde se descarga la mayor parte del software abierto de IA del mundo.

Hugging Face estaba valorada en 4.500 millones en 2023, en una ronda de 235 millones liderada por Salesforce Ventures con GV, IBM Ventures y Nvidia. Factura alrededor de 150 millones anuales.

A finales de 2025 Nvidia puso 500 millones para elevar su participación, valorando Hugging Face en 7.000 millones. Clem Delangue y su equipo rechazaron la propuesta por el miedo a que el mayor fabricante de chips del mundo acabara mandando en la plataforma neutral donde todo el mundo publica sus modelos. Nueve meses después la respuesta es distinta, y el precio también. La compañía ha pasado de 100 a 150 millones de facturación anual en ocho semanas y Delangue ha dicho públicamente que están cerca de la rentabilidad. Ese crecimiento es el que justifica el múltiplo: 12.900 millones sobre 150 millones de ingresos sale a 86 veces ventas.

¿Por qué compra Nvidia Hugging Face? Porque necesita que los modelos abiertos sigan existiendo, su negocio depende de que haya mucha gente entrenando y sirviendo modelos en muchos sitios distintos. Si el mercado se concentra en cuatro laboratorios cerrados que diseñan sus propios chips, Nvidia vende menos. Si en cambio hay miles de empresas descargando los modelos de Hugging Face y montándolos sobre GPU, vende más. Hace meses, su CEO y fundador, Jensen Huang, firmó junto a otras 24 empresas una carta pidiendo a Trump que impulse los modelos abiertos en la IA.

Además, hace un año Nvidia recortó DGX Cloud y con Hugging Face recupera una puerta de entrada a la venta de cómputo, incluida la capacidad ociosa de sus propios clientes, publica Digital Brain.

En agosto, Stripe compró OpenRouter por más de 7.000 millones, cuando en mayo estaba valorado en 1.300 millones en mayo.

La alianza entre Salesforce y Anthropic genera Claudeforce,

Salesforce y Anthropic han lanzado Claudeforce, el primer fruto de su alianza (la participación de Salesforce en Anthropic ronda los 5.000 millones$). Hasta ahora se podía consultar Salesforce desde Claude montando un servidor MCP (el protocolo abierto que conecta un modelo con herramientas y datos externos). Funcionaba, pero cada equipo tenía que levantarlo, mantenerlo y decidir los permisos. Claudeforce lo convierte en una conexión única que hace el administrador. Claude puede programar cuadros de mando sobre la marcha con los datos de Salesforce. El usuario describe lo que quiere ver y la interfaz se escribe en el momento.

Con Claudeforce, Salesforce se mueve hacia un cobro por consumo de API. Es un cambio de modelo de negocio disfrazado de integración. Y llega justo cuando el mercado teme que los laboratorios de IA pasen de socios a competidores de las empresas de software.

26Aug

La nueva norma el decreto puede elevar el capex, alargar los plazos de desarrollo y aumentar la complejidad de la estructuración contractual. A cambio, favorece proyectos con contratos de capacidad, clientes ancla y PPA de calidad.

Miguel Ángel Valero

El Gobierno ultima un real decreto para filtrar la avalancha de proyectos de centros de datos en España y reducir el riesgo de especulación en torno a la inteligencia artificial (IA), el suelo y la capacidad eléctrica. La norma endurecerá especialmente los requisitos energéticos, medioambientales y de soberanía digital.

De esta forma, los centros de datos deberán respaldar al menos el 80% de su consumo con nueva generación renovable en España, acreditada hora a hora. El suministro podrá proceder de instalaciones propias o de contratos de compraventa de energía a largo plazo—PPA—. Cada megavatio adicional de demanda debería estar acompañado por capacidad renovable equivalente, evitando que los centros datos simplemente absorban electricidad ya disponible. Las instalaciones de más de 1 MW tendrán que alcanzar la máxima calificación, la categoría A, en un sistema de etiquetado similar al de los electrodomésticos. También deberán informar sobre consumo energético y de agua.

El centro de datos deberá estar gestionado por una entidad establecida en la Unión Europea. Ésta tendrá la obligación de mantener determinados datos dentro del territorio comunitario y protegerlos frente a accesos de autoridades de terceros países que no estén amparados por el Derecho europeo.

Inicialmente, los promotores acreditarían el cumplimiento mediante declaraciones responsables. Los incumplimientos podrían acarrear sanciones, penalizaciones e incluso la pérdida de la conexión a la red.

El problema central de los centros de datos es el suministro de energía. Hasta ahora se han anunciado proyectos que sumarían unos 10,5 GW de capacidad entre España y Portugal, aunque las estimaciones más pesimistas creen que menos de la mitad puede llegar a ejecutarse.

El Gobierno estima que el sector puede movilizar hasta 70.000 millones€ de inversión a largo plazo, pero teme que muchas solicitudes de acceso a la red sean meramente especulativas: promotores que reservan capacidad durante años con la expectativa de vender posteriormente el proyecto, el suelo o el propio derecho de conexión.

España dispone, según el Gobierno, de unos 6 GW en la red de transporte y otros 6 GW en distribución potencialmente utilizables por centros de datos. Pero eso no significa que esté disponible en los nudos y territorios donde se concentran los proyectos.

Las consecuencias de la nueva normativa para los inversores en centros de datos serán:

  • mayor inversión inicial, ya que será necesario asegurar renovables adicionales, PPA y capacidad eléctrica real.
  • menor especulación: reservar un punto de conexión sin ejecutar el proyecto será más costoso y arriesgado.
  • los grandes operadores partirán con ventaja: las empresas con balance, experiencia energética y capacidad tecnológica estarán mejor situadas.
  • los desarrollos con conexión incierta, baja eficiencia o dependencia de compensaciones energéticas tienen más riesgo de quedarse fuera.
  • mayor certidumbre a largo plazo: los proyectos aprobados tendrán más posibilidades de ser sostenibles técnica y políticamente.

En términos financieros, el decreto puede elevar el capex, alargar los plazos de desarrollo y aumentar la complejidad de la estructuración contractual. A cambio, puede reducir el riesgo de activos varados —por ejemplo, terrenos con capacidad eléctrica reservada pero sin demanda firme— y favorecer proyectos con contratos de capacidad, clientes ancla y PPA de calidad.

El Gobierno de España tiene muy en cuenta la experiencia de Irlanda:  allí, en 2025, los centros de datos llegaron a consumir el 23% de toda la electricidad nacional, frente al 28% del conjunto de los hogares, lo que llevó a adoptar restricciones por saturación de la red. La diferencia con Irlanda es que España cuenta con una amplia base renovable; su principal problema parece estar menos en la generación que en la red de transporte y distribución, la disponibilidad de agua y la aceptación social de grandes instalaciones en algunos territorios.

El Gobierno asegura que no pretende frenar la expansión de los centros de datos en España, pero sí implantar un modelo que conceda prioridad a los proyectos con energía adicional, conexión creíble, eficiencia elevada, consumo hídrico controlado y garantías de soberanía digital.

Bruselas autoriza el consorcio español

Mientras comienza el proceso de audiencia pública de la nueva norma, Bruselas aprobaba el 20 de agosto la joint venture de ACS (a través de su filial ACS AI Infraestructure Development), Telefónica, Banco Santander y el propio Gobierno (a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, SETT, más conocida como la 'SEPI digital') para construir centros de datos en España. Los tres socios privados (Santander, ACS y Telefónica) controlan el 15,67% del capital cada uno, y suman el 47,1%. La SETT aporta 719 millones€ de los fondos Next GenerationEU y se queda con el 47,99%. 

El objetivo del consorcio es pparticipar en la Iniciativa de Gigafactorías de IA de la UE, que busca reforzar la infraestructura soberana de computación para inteligencia artificial en Europa mediante la construcción de 7 megacentros de datos. Para ello, plantea una candidatura multisede, con ubicaciones de centros de datos en Mora la Nova (Tarragona) y en San Fernando de Henares (Madrid).

La competición por los chips se agudiza

Mientras, OpenAI y Broadcom han desarrollado un chip especializado capaz de alcanzar rendimientos similares a los de la generación anterior de Nvidia en tareas de inferencia, aunque con un consumo energético inferior.

Bank of America recomienda  invertir en semiconductores, aunque al mismo tiempo avise de otra posible caída del 10% en el sector: entre ellos, Nvidia, AMD, Micron, Intel, Lam Research, ON Semiconductor. El grupo cotiza a 20 veces beneficios frente a un crecimiento previsto del 70% anual hasta 2028. ¿Por qué comprar en la caída? Porque los analistas del Bank of America creen que ese 10% solo devolvería las valoraciones a niveles previos al boom de la IA, y no se debe a un problema real de negocio.

De paso, la recomendación impulsa en Bolsa a Marvell Technology (que presenta resultados el jueves 27 de agosto) tras la ampliación del acuerdo con Google en chips XPU. El analista Raymond James vaticina que AMD adelantará a Intel en el mercado de CPU.️ Navitas Semiconductor cierra un acuerdo para suministrar soluciones de gestión de energía a Claros, valorado en 232,8 millones$ entre efectivo y acciones.️ 

Por otra parte, Tesla encarece dos versiones del Cybertruck en Estados Unidos. La Dual Motor sube 5.000$ hasta 74.990 y la Premium, también, hasta 84.990$. Otra señal de que Elon Musk prioriza margen sobre volumen en un mercado de eléctricos cada vez más competido. Pero Cyberbeast ya vivió una subida de 15.000$ en 2025 que luego tuvo que revertir.

Jack Ma compra más de 600 millones$ de Hong Kong (unos 77 millones$) en acciones de Alibaba, justo después de que la compañía captara un récord de 10.200 millones$ en una colocación para financiar su apuesta de IA. El presidente Joe Tsai y el consejero delegado Eddie Wu ya habían invertido otros 15 millones$, en una señal de confianza en el futuro del grupo.

JPMorgan relaja su norma de no prestar contra acciones recién cotizadas para captar a los nuevos ricos de la IA. El mayor banco de EEUU va a prestar dinero a empleados e inversores tempranos de esas empresas con sus acciones recién cotizadas como aval, algo vetado hasta ahora durante 135 días. Ya aceptó las acciones de SpaceX antes de su estreno y se embolsó unos 75 millones$ en comisiones; ahora hará lo mismo con Anthropic. Goldman Sachs suele exigir solo 30 días de espera. Estos préstamos con acciones en prenda (dejadas como garantía sin venderlas) dan liquidez al millonario sin pagar impuestos por la venta. Por eso la banca pelea por ellos, quien presta primero se queda el cliente. "Más crédito contra acciones tech alimenta la subida del Nasdaq, pero también el riesgo, si el índice se gira, de que esas garantías valgan menos", advierten en Zumitow.