El borrador de Directiva establece criterios de adjudicación en licitaciones públicas que favorecen software y hardware desarrollados en la UE. El sector público representa el 30% de todo el mercado cloud de la Unión Europea.
Miguel Ángel Valero
La Comisión Europea ultima la presentación el miércoles 3 de junio de la Cloud and AI Development Act (CAIDA), que prácticamente impediría a Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure el acceso a contratos de cloud ('nube') para datos sensibles del sector público europeo.
El borrador de Directiva establece criterios de adjudicación en licitaciones públicas que favorecen software y hardware desarrollados en la UE. El sector público representa el 30% de todo el mercado cloud de la Unión Europea.
AWS tiene actualmente el 28% del mercado cloud europeo; Microsoft Azure, el 21%; y Google Cloud, el 14%. Si sale adelante CAIDA, pierden el sector público, los contratos de datos financieros, sanitarios y judiciales de las Administraciones europeas.
Es cierto que el sector privado no se ve afectado, de momento, por esa norma. Y que la nueva Directiva tendrá en cuenta los productos con certificación de soberanía (como el proyecto S3NS entre Thales y Google). Pero no menos cierto es que la nueva situación favorece a los proveedores cloud soberanos europeos, especialmente a Deutsche Telekom.
Continúa la ebullición de la IA
Todo esto se produce en plena ebullición en torno a la inteligencia artificial (IA) y a sus múltiples conexiones. Así, Quantinuum, el brazo de computación cuántica de Honeywell, amplía su IPO (Initial Public Offering) para la salida a Bolsa. Ahora busca colocar 26,5 millones de acciones a entre 53 y 55$, frente a los 21 millones y el rango de 45 a 50$ originales.
Y Nvidia presenta en el Computex de Taiwán dos chips nuevos: el Vera CPU para centros de datos y el RTX Spark para ordenadores personales (PC). Se trata de dos movimientos que amplían el campo de batalla de la empresa más allá de las GPU tradicionales. El primero es el Vera CPU, un procesador basado en arquitectura Arm diseñado para centros de datos de inteligencia artificial. Ya está en producción y empieza a enviarse este otoño. Los primeros clientes son OpenAI, Anthropic, SpaceX (xAI), Dell, Oracle y CoreWeave. Nvidia asegura que Vera ofrece 1,8 veces más rendimiento en inferencia de agentes de IA que los chips x86 tradicionales.
El segundo es el RTX Spark, un superchip para PCs Windows que combina una GPU Blackwell con el nuevo procesador N1X (desarrollado con Microsoft), entrega hasta 1 petaflop de cómputo IA en local y tendrá memoria unificada de hasta 128 GB. Lo llevarán ASUS, Dell, HP, Lenovo, Microsoft Surface y MSI en portátiles de menos de 14 mm de grosor.
Los analistas interpretan los dos movimientos como una expansión Nvidia hacia el segmento de PC premium, un mercado de cientos de millones de unidades y millones de ingresos del que antes estaba casi ausente. Esto supone más competencia para Intel y AMD, que pueden sufrir en Bolsa. El impacto en márgenes de Nvidia puede ser positivo si el RTX Spark logra penetración en el segmento premium. De paso, puede beneficiar a los fabricantes de PC, sobre todo a la cotización de Dell y HP. En cambio, perjudica a Qualcomm.
Mientras, el sector software se dispara en Bolsa: +10%; Servicenow, el 9%; Workday, +7%; Adobe, +6%. Tras una exitosa ronda de financiación privada de 65.000 millones$ que valora la compañía en 965.000 millones, Anthropic ha presentado la documentación necesaria para su salida a Bolsa, si bien han optado por la vía confidencial (solo se conocerán las cifras cuando la fecha de cotización esté cerca). Zoom Communications entró como inversor temprano, por lo quen cuanto más vale Anthropic en la IPO, más vale la posición de ésta.
Por otro lado, SpaceX ha iniciado su roadshow de cara a una posible salida a Bolsa a mediados de este mismo mes, operación que podría convertirse en la mayor OPV de la historia.
A esta dinámica se suma Alphabet, que planea captar hasta 80.000 millones$. En una primera fase, 10.000 millones procederían de una colocación privada a Berkshire Hathaway, el conglomerado perteneciente a Warren Buffett, yb que ahora dirige Greg Abel. Posteriormente, se lanzará un programa de 30.000 millones en acciones preferentes convertibles y, a lo largo del tercer trimestre, se prevén nuevas ampliaciones de capital en Bolsa por otros 40.000 millones. Estos recursos se destinarán a reforzar la infraestructura de inteligencia artificial, acelerar el desarrollo de los chips TPU –competidores directos de las GPU de Nvidia– y seguir impulsando el modelo Gemini. Alphabet es el único gran conglomerado tecnológico que compite de forma integrada en toda la cadena de valor de la IA: chips, centros de datos y modelos.
Y Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, entra de lleno en el debate sobre la IA y la inflación, dando la razón a la Fed preWarsh: argumenta que el boom de la IA es inflacionario en el corto plazo y que retrasará los recortes de tipos. Ya van varias voces autorizadas que dicen lo mismo. Mientras el mercado lleva semanas descontando que la IA acabará siendo desinflacionaria porque dispara la productividad, Slok replica. En su último análisis para Apollo, Slok sostiene que el gasto en IA es insensible a los tipos de interés. Las grandes tecnológicas invierten porque no pueden quedarse atrás, no porque los tipos estén bajos. Eso hace que la política monetaria restrictiva tenga menos mordiente de lo habitual.
Los datos de inflación y empleo no le van a dar margen a la Fed para recortar. Los yields largos siguen al alza por la presión del gasto de los hyperscalers y el déficit fiscal.
UBS recomienda no concentrar tanto en la IA
Junio ya ha llegado, y los mercados de renta variable siguen premiando claramente el liderazgo tecnológico. El S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el lunes 1 de junio, el Nasdaq ha subido más de un 15% en el último mes y el índice Philadelphia Semiconductor acumula un avance cercano al 70% desde comienzos de abril. El gasto de capital relacionado con la IA continúa acelerándose, impulsando a un conjunto cada vez más amplio de compañías a lo largo de toda la cadena de suministro de la inteligencia artificial, desde fabricantes de memoria y procesadores (CPU) hasta productores de equipos para la fabricación de semiconductores, así como proveedores de componentes ópticos y de otro tipo.
La actual transición hacia la IA se está desarrollando en un contexto de mejora en la monetización y de persistentes restricciones de oferta. En UBS identifican varios principios extraídos de ciclos de innovación anteriores que, en nuestra opinión, pueden ayudar a los inversores a orientarse en el ciclo actual:
- Las empresas líderes establecidas rara vez dominan automáticamente la siguiente era tecnológica.
- Las plataformas suelen capturar los beneficios más duraderos.
- Cuando los ciclos de fuerte inversión en capital (capex) terminan moderándose, el impacto negativo no se reparte por igual entre todos los participantes.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos viendo un entorno favorable para la renta variable a medio plazo en términos generales, pero creemos que los inversores deben evitar una concentración excesiva y mantener una diversificación adecuada entre las principales capas de la IA y su cadena de suministro, en lugar de depender de un reducido grupo de compañías de mega capitalización". Y añade: "Creemos que será importante invertir tanto en la inteligencia como en las aplicaciones, porque un mayor número de usuarios puede generar más datos, mejorar los modelos y reforzar con el tiempo la ventaja competitiva de la plataforma. Además de mantener exposición a los potenciales beneficiarios de la continua monetización de la IA, también sugerimos que los inversores se posicionen para una ampliación del rally bursátil en nuestros mercados y sectores preferidos, aprovechando los periodos de fortaleza del mercado para diversificar las carteras y reducir la concentración en valores individuales".