18Feb

La producción mundial de estaño refinado crecerá un 3% en 2026 (tras un+2% en 2025), insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5% de la demanda. A largo plazo, el agotamiento de los yacimientos existentes y la falta de nuevas inversiones mineras amenazan la estabilidad de toda la cadena de valor.

Miguel Ángel Valero

Desde principios de año, el estaño ha experimentado el mayor aumento de precio entre los metales no ferrosos, con un incremento del 70% interanual, hasta alcanzar los 50.000$ por tonelada. Esta volatilidad de los precios responde, según el último análisis de Coface, a las presiones especulativas vinculadas a las bajas existencias en las principales Bolsas de metales (LME, SHFE). 

El estaño es un metal clave para la industria electrónica (en el que la soldadura representa por sí sola el 50% de la demanda mundial), que se está beneficiando enormemente de las transiciones energética y digital. Sin embargo, el crecimiento de la oferta sigue siendo limitado, especialmente en la República Democrática del Congo y Myanmar, lo que se prevé que provoque un déficit de suministro durante este año, el primero desde 2021.

“No hay duda de que la demanda de tecnologías basadas en datos impulsa la reciente subida de los precios del estaño. Esperamos que los precios medios se sitúen en torno a los 45.000 dólares estadounidenses por tonelada (+40% interanual) durante la primera mitad del año”, afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface.

El encarecimiento del estaño se enmarca en una tendencia más amplia. Metales no ferrosos como el cobre, el aluminio o el níquel también registran fuertes subidas en los últimos meses, con una marcada aceleración en enero. El índice LME ha aumentado un 34% interanual, frente al 6% registrado el año anterior. Aunque la transición energética está respaldando esta tendencia, la digital -que requiere grandes volúmenes de metales-, combinada con las presiones especulativas, está reforzando aún más esta dinámica.

Tras el aumento de los precios del cobre, los efectos especulativos se han amplificado y han acentuado la tendencia al alza de los precios de otros metales, incluido el estaño. Además, las bajas existencias del mercado en 2025 y los niveles relativamente bajos de las principales Bolsas también han contribuido al aumento de los precios en los últimos meses. La reposición de existencias en un contexto de precios al alza ha amplificado el repunte de enero, aunque se espera que la volatilidad se modere a medida que disminuya la especulación.

A largo plazo, se espera que la demanda de estaño siga aumentando, impulsada por el incremento procedente de los componentes electrónicos, semiconductores y las infraestructuras de almacenamiento de datos (que consumen grandes cantidades de metales). Según el último informe de SEMI, los envíos mundiales de obleas de silicio —clave para la fabricación de semiconductores— crecerán un 5,2% interanual en 2026, hasta los 13.500 millones de pulgadas cuadradas (tras un +5,4 % en 2025). La innovación tecnológica podría mejorar la eficiencia, pero no lo suficiente para compensar la creciente demanda impulsada por la digitalización.

Las perspectivas de suministro, sin embargo, son limitadas. Se prevé que la producción mundial de estaño refinado crezca un 3% en 2026 (tras un+2% en 2025), insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5% de la demanda este año. Como resultado, se espera que el mercado pase a ser deficitario este año, una situación que podría prolongarse en los próximos ejercicios.

A largo plazo, el agotamiento de los yacimientos existentes y la falta de nuevas inversiones mineras amenazan la estabilidad de toda la cadena de valor. China representa el 50% de la producción mundial de estaño refinado y se prevé que mantenga un crecimiento sólido (+5 % en 2026), ya que este metal sigue siendo un activo estratégico en la búsqueda de la autosuficiencia en materia de infraestructura de gestión de datos. Por el contrario, la producción en Indonesia (el segundo mayor productor mundial de estaño) podría disminuir un 2% en 2026 (tras un -1 % el año anterior), dadas las restricciones normativas y la creciente aversión a los proyectos mineros.

La principal vulnerabilidad radica en el suministro de mineral de estaño, en particular, el procedente de la República Democrática del Congo y Myanmar, que juntos representan el 20 % de la producción mundial y el 60 % de las importaciones chinas de mineral de estaño. En Congo los frecuentes enfrentamientos entre las fuerzas rebeldes del M23 y el ejército regular congoleño están teniendo un impacto negativo en las operaciones mineras en Kivu del Norte y perturbando regularmente la minería, sobre todo en la mina de Bisie (casi el 6 % de la producción mundial). En Myanmar, una serie de incertidumbres operativas siguen limitando la extracción de estaño a niveles inferiores a las previsiones originales del mercado.

11Feb

La sucesión de elecciones este año (Brasil, Colombia, EEUU, Perú, Hungría, Suecia, Argelia, entre otras) dispara el riesgo político mundial a niveles récord.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump no puede, ni debe, olvidar que su destino depende del votante 'doméstico'. El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones legislativas –se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado–, un evento clave porque determinará el grado de control sobre el Congreso y la capacidad del presidente para sacar adelante su agenda legislativa. 

En estos momentos, el presidente de EEUU parte con un lastre significativo de cara a las elecciones de medio mandato: su índice de popularidad es del 36%, el más bajo desde 1950, únicamente por encima del 30% registrado por Nixon tras el escándalo Watergate. Aunque no existe una regla escrita entre popularidad y los resultados electorales, lo cierto es que no hay precedentes de un mandatario con menos del 50% de aprobación popular que haya logrado mantener el control de ambas cámaras. 

En las elecciones midterm del pasado mandato de Trump (2022), su partido sufrió una estrepitosa derrota en la Cámara de Representantes, perdiendo el control de ésta. 

Ante este escenario, la estrategia de la Casa Blanca ha empezado a girarse hacia medidas centradas en la asequibilidad, con el objetivo de aproximarse al votante medio: la aprobación de la extensión de los subsidios de atención médica (Obamacare) –el punto de fricción que provocó el cierre gubernamental más prolongado de la historia de EEUU; otros anuncios orientados a aliviar el coste de vida, como reducir las tasas hipotecarias –mediante compras de bonos hipotecarios– o imponer un límite del 10% a los intereses de las tarjetas de crédito, aunque su aplicación efectiva aún está por determinar. 

Otro factor clave para atraer el respaldo de los hogares será la materialización de los estímulos fiscales a lo largo de 2026. Hay deducciones y exenciones de la Big Beautiful Bill que tienen carácter retroactivo: las horas extra y propinas imputadas a lo largo de 2025, que fueron objeto de retención, se compensarán en la declaración de la renta mediante devoluciones. Estos reembolsos se ingresarán a los contribuyentes en la primera parte del año –el 80% se abonará antes de junio– y aumentarán los ingresos promedio en 450$ por persona. 

Dado que, en el corto plazo, lo prioritario es impulsar el crecimiento, es muy probable que el cometido del DOGE de recortar los gastos fiscales pase a un segundo plano, al menos durante los próximos meses. 

Por su parte, la reforma fiscal contribuirá positivamente al PIB durante los próximos tres años, lo que permitirá ejercer un papel neutralizador sobre el efecto perjudicial de los aranceles. Sin embargo, a partir de 2028, el efecto conjunto será negativo, pero ahora lo determinante para Trump es el impacto inmediato sin considerar las consecuencias futuras. 

En medio de esta situación, Bangladesh y EEUU han firmado un acuerdo que elimina los aranceles aplicados a los textiles bangladesíes fabricados con algodón y fibras estadounidenses. Hasta ahora, el país asiático afrontaba un arancel recíproco del 20%, que tras el pacto se reduce ligeramente hasta una tasa general del 19%. La verdadera novedad es la exención total para las prendas exportadas por Bangladesh que utilicen materias primas estadounidenses, lo que reforzará su competitividad en un sector en el que ya figura como tercer proveedor del país norteamericano, por detrás de China y Vietnam, y por delante de India. Las autoridades de Daca prevén que sus compras de algodón procedente de EEUU puedan duplicarse, pasando de 1.000 millones a 2.000 millones$.

Por otra parte, las ventas minoristas en EEUU se estancaron inesperadamente en diciembre. La tasa mensual fue del 0%, inferior al +0,4% esperado, con ocho de las 13 categorías registrando descensos, incluidos retrocesos en tiendas de ropa. También presentaron retrocesos las ventas del grupo de control –utilizadas en el cálculo del PIB– un -0,1%. Sin embargo, al tratarse de periodo de compras navideñas, estas cifras débiles de diciembre podrían significar que las ventas se adelantaron, más que una muestra de menor demanda, dado que en noviembre la tasa escaló al +0,6%. A ello hay que sumarle el clima invernal extremo en gran parte de EEUU, de hecho, el gasto en restaurantes y bares –única categoría de servicios– cayó un -0,1% tras el fuerte aumento del mes anterior (+0,7%). 

El sentimiento entre los empresarios de pequeñas empresas en EEUU se debilitó ligeramente en enero, registrando su primera caída en tres meses. El índice de la NFIB retrocedió 0,2 puntos hasta 99,3, por debajo del 99,8 previsto. En el desglose, las expectativas sobre el mercado laboral apuntaron a una moderación en los planes de contratación y a un descenso en el número de vacantes, mientras que también se redujo el indicador que mide las perspectivas de mejora económica. En contraste, las expectativas de ventas repuntaron 6 puntos, alcanzando su nivel más alto en un año.

El UBS CIO Daily aporta que es probable que la debilidad del dólar estadounidense continúe tras unos datos decepcionantes de ventas minoristas en EEUU: "Creemos que la debilidad del dólar debería continuar en un contexto de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, que deberían seguir erosionando la ventaja de tipos del dólar frente a otras divisas. Los esfuerzos de los inversores globales por diversificar podrían añadir más presión en contra. Vemos oportunidades tácticas en divisas de mayor rendimiento".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Con la debilidad del dólar probablemente prolongándose, los inversores deberían revisar sus asignaciones en divisas y considerar los beneficios de la diversificación. Para quienes tengan afinidad por el oro, consideramos adecuada una asignación de hasta un porcentaje de un dígito medio dentro de una cartera diversificada".

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, señala que, a principios de este año, los mercados laborales nos dieron una sorpresa importante. El informe de enero muestra un aumento espectacular de 130.000 puestos de trabajo. Una vez más, el sector sanitario lideró la contratación, con 82.000 puestos de trabajo nuevos. Las categorías potencialmente afectadas por la IA tuvieron resultados dispares: la información (-12.000) y los servicios financieros (-22.000) registraron descensos, mientras que los servicios empresariales registraron un sólido aumento de 34.000. La construcción también mostró fortaleza, con un incremento de 33.000 puestos de trabajo, y la industria manufacturera cumplió lo que sugerían los datos sobre pedidos y la confianza: un modesto aumento de 5.000 tras meses de pérdidas. La fuerte contratación también se reflejó en la tasa de desempleo, que bajó del 4,4% al 4,3%.

En combinación con un repunte de la tasa de participación del 62,4% al 62,5%, el informe envía una señal muy clara. La sólida cifra principal viene acompañada de las revisiones finales para 2025, que indican que el año pasado solo se crearon 181.000 puestos de trabajo, en lugar de los 584.000 comunicados anteriormente. En general, el informe sugiere que los mercados laborales siguen en una posición firme por ahora, con pleno empleo o cerca de él, aunque la calidad de los datos sigue planteando retos.

Para la Fed, el informe respalda su postura de mantener los tipos sin cambios, probablemente hasta que la inflación se recupere por completo de los efectos de los aranceles. Se espera que esto ocurra a mediados de 2026. 

Riesgo político y social en niveles récord

Las elecciones de medio mandato en EEUU se acercan con el riesgo político y social global está en niveles récord. Según Coface, el índice de riesgo político mundial alcanzó el 41,1 % en 2025, elevando la incertidumbre para este año y dejando sobre la mesa tres grandes retos que marcarán la economía mundial en 2026: un calendario de elecciones especialmente sensible, el creciente descontento popular y una geopolítica volátil, con conflictos que se intensifican y cambios en la política estadounidense.

Lejos de ser temporal, esta tendencia forma parte de una dinámica estructural, impulsada por dos factores principales: por un lado, los conflictos armados cada vez más intensos (la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania y las tensiones en Oriente Medio se están agravando); y, por otro lado, el aumento de los disturbios internos violentos, destacando las protestas sociales que están sacudiendo a los poderes establecidos.

Esta nueva realidad exige que las empresas que participan en el comercio mundial incorporen el riesgo político como un parámetro a largo plazo en sus estrategias de desarrollo, políticas de cobertura y decisiones de inversión.  

“El año 2025 terminó en un estado intermedio, con planes de resolución circulando, pero sin producir una paz real y duradera. El 2026 comienza en un mundo en el que la geopolítica ya no es un ruido de fondo, sino un factor estructurante en las estrategias de las empresas”, destaca Anna Farrugia, economista de Coface.

A partir de este diagnóstico, los expertos de la firma de gestión integral del riesgo comercial analizan los tres principales riesgos políticos y sociales de 2026 y sus implicaciones para la economía y las empresas con actividad internacional.

El primero es la acumulación de elecciones este año. La inestabilidad estructural encontrará su principal manifestación en las urnas. En EEUU, tras un año marcado por el regreso de Donald Trump, las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 serán cruciales. La renovación completa de la Cámara de Representantes, 35 escaños en el Senado y 36 gobernaciones, podría reestructurar el equilibrio de poder.

En América Latina, los próximos meses prometen ser igual de decisivos. En Brasil, las elecciones presidenciales de octubre pueden marcar un punto de inflexión, ya que el presidente Lula ve cómo su popularidad decae mientras busca un cuarto mandato. En Colombia, las elecciones presidenciales de 2026 se celebrarán en un clima igualmente tenso, ya que el presidente saliente de izquierdas, Gustavo Petro, no puede presentarse a la reelección. En Perú, las elecciones generales están previstas para abril de este año, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte en octubre de 2025.

Por otro lado, Europa entrará en un contexto de reajuste político marcado por varias elecciones decisivas que redefinirán efectivamente el equilibrio político dentro de la Unión Europea. En Hungría, la reducción de la diferencia en las encuestas entre Viktor Orbán y la oposición liderada por Péter Magyar abre la posibilidad de un cambio tras quince años de continuidad política, lo que ilustra de manera más amplia el debilitamiento del centro político europeo ante el auge de las fuerzas populistas. Esta tendencia se repite en Francia, donde las elecciones municipales de marzo servirán de barómetro de cara a las presidenciales de 2027, en un contexto en el que el RassemblementNational (extrema derecha) tiene una fuerte influencia en el debate público. En Suecia, las elecciones generales de septiembre confirmarán (o no) la posición de los Demócratas Suecos como segunda fuerza política, lo que simboliza el crecimiento del voto protestatario en la región.

En África, la tendencia hacia el declive democrático sigue siendo marcada. Se celebrarán elecciones nacionales en Argelia, Etiopía, Marruecos, la República del Congo, Uganda y Benín, que se vio sacudido por un intento de golpe de Estado en diciembre de 2025. Varios países liderados por presidentes de edad avanzada reelegidos en 2025, como Camerún, podrían entrar en una fase de transición.

En Asia, Bangladesh será uno de los principales focos de atención. Dos años después del levantamiento estudiantil que puso fin a quince años de poder, el país celebrará elecciones legislativas junto con un referéndum constitucional en febrero.

“Desde hace varios años se viene observando una tendencia común, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes: una creciente frustración por las condiciones económicas y sociales, que se perciben como en declive, y un profundo desencanto de la población con la clase política en el poder”, constata Ruben Nizard, jefe del Sector de Investigación y Análisis de Riesgos Políticos en Coface.

El malestar social pone a prueba al poder

El segundo riesgo del que advierte el análisis de Coface se centra cuando el malestar social pone a prueba al poder. Los jóvenes y las poblaciones agotadas por sucesivas crisis podrían volver a ser el motor de la movilización social. Los datos del índice de riesgo político y social de Coface revelan un aumento del riesgo de fragilidad política y social en los países donde los jóvenes desempeñan un papel importante en las protestas. 

En los países asiáticos, las protestas y el malestar social van en aumento. En Nepal, solo hicieron falta dos días para conseguir la dimisión del primer ministro. En Indonesia y Filipinas, los jóvenes se manifestaron contra unas reformas consideradas impopulares y contra una clase política percibida como corrupta.

En África, el colectivo GenZ212 de Marruecos se ha convertido en un actor clave en las protestas contra el deterioro de los servicios públicos, lo que pone de manifiesto una profunda frustración socioeconómica. En Madagascar, varias semanas de protestas condujeron a un golpe militar, lo que ilustra la persistente inestabilidad política en determinadas regiones del continente. En Irán, la nueva ola de protestas desde principios de 2026 confirma la creciente presión sobre un régimen debilitado. La represión sigue siendo especialmente severa, pero ya no es capaz de contener el movimiento de protesta arraigado en las crisis económicas, sociales y políticas de los últimos años. El país se ha visto sacudido en varias ocasiones por manifestaciones a gran escala, ya sean movimientos contra el alto coste de la vida, las protestas de 2019 o el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad» de 2022-2023, lo que revela un movimiento de protesta estructural más que cíclico. 

“El indicador Coface clasifica a Irán como el segundo país más frágil política y socialmente del mundo en 2025 (86 %, por detrás de Sudán), un nivel que refleja la acumulación de tensiones internas y la incapacidad del régimen para satisfacer las expectativas de una población joven, precaria y cada vez más movilizada”, afirma Anna Farrugia.

En muchas economías avanzadas, el malestar social también está ganando terreno, y el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur está provocando importantes tensiones. En Francia, la oposición de los agricultores ha dado lugar a protestas en las que se denuncia lo que consideran una competencia desleal y distorsiones relacionadas con las normas medioambientales y sanitarias. El malestar social, ya evidente en el movimiento «Bloquons tout» («Bloqueemos todo») de septiembre de 2025, ha lastrado la confianza y la inversión. Bulgaria se vio sacudida por la movilización de la Generación Z contra la corrupción, un movimiento que provocó la dimisión del Gobierno de Rossen Jeliazkov cuando el país se acercaba a su entrada en la zona euro. Italia tampoco se ha librado: a finales de 2025, los sindicatos lanzaron una huelga nacional contra la propuesta de presupuesto del Gobierno de Meloni para 2026. Al otro lado del Canal, los debates sobre la inmigración y las manifestaciones a favor de Palestina mantienen un clima social frágil.

En EEUU, la política arancelaria pesa mucho sobre el mercado interno, ya que el 80% de los derechos de aduana recae sobre las entidades estadounidenses (empresas o consumidores), un factor que probablemente alimentará el descontento.

El tercer riesgo oscila entre los desafíos a la hegemonía estadounidense, las rivalidades de poder y los conflictos persistentes. La captura de Nicolás Maduro a principios de enero demostró, por si hiciera falta más pruebas, que el año comienza en línea con la volatilidad geopolítica que se ha convertido en la norma en los últimos años. Esta postura estadounidense se produce en un contexto de inestabilidad mundial que está redefiniendo los equilibrios geopolíticos y comerciales. Los aranceles anunciados por Washington en abril de 2025 han llevado la incertidumbre comercial a niveles sin precedentes. El reto será tanto jurídico como político: el Tribunal Supremo debe pronunciarse sobre la legalidad y el alcance de las competencias arancelarias del ejecutivo.

A esto se suman los conflictos de larga duración. La guerra entre Rusia y Ucrania entra ahora en su cuarto año, sin perspectivas reales de resolución a pesar de los esfuerzos diplomáticos europeos y estadounidenses. En Oriente Próximo, la situación sigue siendo igual de precaria: la región sigue caracterizándose por una gran fragilidad, a pesar del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás.

Para las empresas que se dedican al comercio mundial, este contexto requiere un enfoque proactivo y medidas específicas, como reforzar el seguimiento político, diversificar geográficamente las operaciones, flexibilizar las cadenas de suministro e integrar el riesgo país en las decisiones estratégicas. 

19Jan

El encaprichamiento de Trump con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial, advierte Ebury. Pictet cree que el Supremo limitará sus aranceles. Coface alerta de más insolvencias empresariales; y Crédito y Caución vaticina un estancamiento de la economía global. El FMI reclama "una solución amistosa".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Davos, una de las citas económicas más importantes del mundo, se celebra esta semana bajo el lema 'Un espíritu de diálogo', con 65 jefes de Estado (entre ellos, seis del G7), entre ellos Donald Trump (tiene previsto intervenir el miércoles 21 en la localidad suiza), y medio millar de líderes políticos y empresariales. Justo antes de que empiece, Trump hace saltar por los aires el lema del encuentro.

Trump vuelve a agitar la guerra de los aranceles y anuncia en su red social Truth que impondrá 1 de febrero un arancel adicional del 10% a las importaciones de productos de hasta ocho países europeos que participaron en un ejercicio militar en Groenlandia (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia). Aranceles que se elevarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo para la compra completa de la isla por parte de EEUU.

Estas nuevas amenazas arancelarias de Trump, dependiendo de su aplicación,  pueden volver a situar las tasas en niveles por encima del 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales con socios históricos. Además, ya están levantando rechazo incluso dentro de EEUU. Shaheen (demócrata) y Tillis (republicano), que son copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, avisan que seguir por este camino sería perjudicial para EEUU, sus empresas y aliados, mostrándose contrarios a los argumentos de Trump.

Por su parte, las primeras reacciones europeas han comenzado y se debaten varias respuestas. Entre ellas, la aplicación de aranceles por valor de 93.000 millones€ a las importaciones estadounidenses – medida que se acordó suspender tras el acuerdo comercial con EEUU del pasado verano– si Trump avanza con nuevas tasas. 

Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore utilizar el instrumento de anti-coerción, una herramienta que necesitaría más tiempo de negociación y una mayoría (tendría que ser aprobada por 15 de los 27 Estados comunitarios y que representen al menos un 65% de la población de la UE).

Ebury: El encaprichamiento con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial   
El Análisis del Mercado de Divisas de Ebury resalta que "al más puro estilo trumpiano, el presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las relaciones comerciales transatlánticas" al amenazar con imponer nuevos aranceles a ocho países europeos que se oponen a la adquisición de Groenlandia. Trump tiene un historial de utilizar estas amenazas arancelarias como táctica de negociación en la escena internacional. Sin embargo, Dinamarca claramente no tiene interés en vender, y tampoco parece que sus homólogos europeos tengan ganas de ceder a las demandas de Trump.

"En esta ocasión, la reacción inicial del mercado de divisas ha sido moderada", apunta. "Generalmente, las amenazas arancelarias de Trump no se han materializado o, como mínimo, se han ido diluyendo poco después. Aunque esperamos que la historia se repita, la imprevisibilidad de la Administración Trump implica que no podamos dar nada por sentado", advierten.

  • EUR: Estamos observando pruebas bastante claras de que el paquete fiscal alemán ya está teniendo el impacto deseado en la actividad económica de la zona euro. La producción industrial de la zona euro sorprendió al alza y creció de forma saludable en noviembre. Por lo tanto, no nos sorprendería ver una sorpresa positiva cuando se publiquen el viernes los PMI de actividad empresarial de enero, aunque las expectativas del consenso ya son bastante optimistas. El euro debería reaccionar positivamente ante cualquier sorpresa en los datos de esta semana, aunque cabe señalar que, por ahora, las preocupaciones geopolíticas relacionadas con Groenlandia y los nuevos aranceles estadounidenses probablemente serán un factor de mayor peso que los datos macroeconómicos. El gran temor es que se ponga en peligro el acuerdo comercial entre EEUU y la UE y desencadenar una guerra comercial total que causaría grandes estragos y perjudicaría el crecimiento mundial. Se dice que Trump siempre se acobarda y, aunque sospechamos que probablemente volverá a hacerlo, creemos que el nerviosismo del mercado aumentará hasta que lo haga.
  • USD: El dólar está mostrándose resiliente ante las preocupaciones por el deterioro institucional en EEUU y las noticias sobre la investigación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell, han tenido un impacto limitado en el dólar hasta ahora, probablemente porque los mercados no esperan que el caso avance mucho más. Los sólidos datos macroeconómicos y el buen rendimiento de la renta variable han mantenido hasta ahora el dólar en niveles altos. Las cifras de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana pasada reflejaron una economía con bajos niveles de despidos, a pesar de la reciente caída en la creación de empleo y es probable que la Fed se mantenga a la espera durante un tiempo. El informe de inflación PCE correspondiente a diciembre será una de las claves esta semana. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política comercial probablemente será un factor de peso a corto plazo. Los mercados aún no han reaccionado a esta nueva oleada de volatilidad política vendiendo el dólar como hicieron en abril, pero eso podría cambiar en cualquier momento si Trump sigue presionando para llegar a un acuerdo sobre Groenlandia.
  • GBP: Por fin recibimos algunas noticias optimistas sobre el estado de la economía británica la semana pasada, en forma de sorpresas al alza en las últimas cifras mensuales del PIB y la producción industrial. La economía del Reino Unido se mantuvo sorprendentemente bien en noviembre, a pesar de la gran incertidumbre que rodeaba al presupuesto de otoño. Sin embargo, no nos dejamos llevar por el entusiasmo: los datos mensuales del PIB tienden a ser muy volátiles, mientras que la leve contracción de la actividad en octubre sugiere que la economía probablemente creció solo entre un 0,1 % y un 0,2 % en el cuarto trimestre, lo que equivale a un estancamiento en términos prácticos. No obstante, los mercados de swaps han seguido reduciendo sus apuestas a favor de nuevas bajadas de tipos por parte del Banco de Inglaterra (la próxima bajada de 25 pb no se descuenta totalmente hasta junio).Los datos laborales del Reino Unido de esta semana cobran mayor importancia para confirmar la fuerte desaceleración en la creación de empleo observada en los últimos meses. Aparte de la tasa de desempleo oficial, prestaremos especial atención a la variación en el número de empleados asalariados en diciembre. El repunte previsto para la inflación británica el día siguiente debería validar el enfoque cauteloso del Comité de Política Monetaria respecto a una mayor flexibilización monetaria y, de confirmarse, podría suponer un impulso alcista para la libra esterlina.

Pictet: el Supremo de EEUU fallará contra los aranceles de Trump

Los riesgos geopolíticos se intensifican globalmente –con focos en Groenlandia, Irán, Venezuela y Ucrania–, destaca un análisis de Pictet AM. Trump ha anunciado una nueva ronda de subidas arancelarias del 10 % a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de ocho países europeos, que se elevarán al 25% hasta que se alcance un acuerdo para la compra de Groenlandia por EEUU. Dado que la UE es una unión aduanera, afecta a los 21 miembros restantes. Con ello el arancel medio ponderado de la UE puede aumentar hasta 25 % a partir del 1 de febrero y 40 % en junio. El impacto puede ser de -2 décimas en el PIB europeo y +2 décimas en la inflación de EEUU.

En respuesta los Estados de la Unión Europea barajan aplicar a EEUU aranceles por valor de 93.000 millones€ o imponer restricciones de acceso al mercado único para las empresas estadounidenses. 

Trump vuelve a utilizar los aranceles como herramienta de negociación. Puede provocar aún mayor gasto en defensa en la UE ante la fragmentación en la OTAN. De hecho EEUU crea un argumento aún más sólido para rearmar Europa.

Además, el Tribunal Supremo de EEUU está a punto de decidir si su aplicación es legal. Trump ha lanzado la idea de hipotecas a 50 años para reactivar la vivienda y cheques de 2.000$ a la mayoría de los estadounidenses, lo que beneficia especialmente a grupos de menores ingresos. La duda es cómo se financiará. Trump pretende que sea con aranceles. Pero el Tribunal Supremo puede declarar nulos la mayor parte respecto a la ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales. De ser así, limitaría la capacidad del presidente de fijar aranceles arbitrariamente, aunque no determinará si Trump puede imponer aranceles, sino el procedimiento que deberá seguir. Puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales. El caso es que es probable que el Tribunal Supremo falle en contra de los aranceles de Trump, lo que hará más difícil aumentarlos a la UE, siendo posible cierta desescalada las próximas semanas.

Crédito y Caución: los aranceles estancarán el comercio global

En 2025, la economía mundial ha resistido mejor de lo inicialmente previsto a las tensiones geopolíticas, gracias a un auge sin precedentes de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA), sobre todo en EEUU. Sin embargo, el impacto de la guerra comercial será especialmente significativo en el comercio global, que se estancará en 2026 después de crecer un 3,5% el pasado año, según recoge un informe de Crédito y Caución.  

Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos. Además, la incertidumbre en torno a la política de EEUU aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. También se espera un aumento del ahorro al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos.

Junto a ello, el comercio global sufrirá ahora las consecuencias de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias. Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento. Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos. Estos factores motivarán una desaceleración significativa del comercio global a lo largo de este año, que no volverá a registrar valores positivos hasta 2027, cuando se espera un crecimiento cercano al 2%, todavía por debajo de la evolución del PIB.

En este contexto, se espera que el repunte en la zona euro se sitúe cerca de la media mundial.  El cisne blanco es África, que crecerá gracias a la integración comercial y las inversiones en infraestructuras.

Coface: las multinacionales afrontan más morosidad e insolvencias de empresas

En un contexto de incertidumbre marcado por la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de las insolvencias empresariales y un entorno geopolítico complejo, los responsables de las empresas afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo, según el Informe Global de Riesgos de Coface.

Las principales barreras que dificultan a las grandes multinacionales cumplir con sus objetivos de negocio son:

  • la presión sobre las cadenas de suministro (72%), 
  • el acceso limitado al capital (70%) 
  • los retrasos o impagos por parte de los clientes (68% )
  • la alta competencia del mercado (62%), 
  • la rotación de empleados (60%)
  • y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59%)

Coface destaca que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79% también sufre dificultades para acceder a capital, y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos . 

En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45% y 4%, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.

Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53% admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo. 

De hecho, el impacto va más allá de la tesorería. Las multinacionales señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49%), asumir mayores costes financieros (48%) o tener que recurrir a préstamos (42%). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55%) o en Norteamérica (56%).

Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de Crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.

Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40%), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34%), aumentar su cuota de mercado (32%), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32%) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28%).

Se perciben, en este sentido, diferencias claras por regiones. En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48%) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42%) y a nivel nacional (32%).En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27% en disciplina de crédito, el mismo porcentaje en expansión internacional y 23% en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia -Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31%, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14% en ambos casos).

El FMI pide una "solución amistosa"

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coloca a EEUU como economía más dinámica, tras dos años consecutivos de liderazgo de España, al mejorar tres décimas las perspectivas para 2026, hasta el 2,4%. No obstante, su economista jefe, Pierre-Olivier Gourinchas, reclama una “solución amistosa” que mantenga en marcha los flujos comerciales, avisa del “grave riesgo” que supone una escalada entre dos gigantes económicos: “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, el efecto en la economía sería más adverso. Subir los aranceles dañará a todas las partes que las suban y pondrá presión en la actividad global”, porque “una guerra comercial no tiene ganadores”.

De paso, defiende a la Fed del asalto de Trump, aunque sin citarlos: “La independencia de los bancos centrales es primordial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Desgraciadamente, las amenazas sobre los bancos centrales están aumentando”. Una credibilidad mermada que provoque expectativas de inflación más elevadas puede reducir en tres décimas el crecimiento global este año.

A España le eleva en tres décimas el crecimiento previsto para este año, hasta situarlo en el 2,3% (frente al 2% estimado en octubre) y otras dos décimas el calculado para 2027. El dato resulta una décima más optimista que el vaticinado por el Gobierno a finales de año (2,2%), y consolida a la economía española como la locomotora de la zona euro. Destaca unos niveles “robustos” de consumo e inversión privadas, el aumento de la fuerza laboral gracias a la inmigración y a los servicios relacionados con el turismo. 

Pese a la escalada arancelaria sobre la economía, el FMI mejora en dos décimas la expansión mundial prevista para este año, tras un cierre de 2025 mejor de lo previsto. El crecimiento mundial se situará en el 3,3% para este 2026, frente al 3,1% que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2% para 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos. El impulso de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, unidas a unas políticas fiscales y monetarias eminentemente estimulantes del crecimiento, están compensando la disrupción comercial y la incertidumbre.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias a EEUU (+4,3%),  la buena evolución de lasa ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento. España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que EEUU.

Para la zona euro, el FMI mantiene el crecimiento previsto del 1,3% este año y sube al 1,4% en 2027, por el plan de recuperación alemán y la aportación de España e Irlanda, pero urge a avanzar hacia un mercado único de verdad. 

China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

Las previsiones del FMI se han  hecho con un arancel medio efectivo de EEUU del 18,5%, muy similar al de octubre de 2025, cuando se publicaron las previsiones anteriores (18,3%). La incertidumbre continuará “elevada” este año, pero se verá aliviada por un descenso del 7% en los precios de la energía, la contención de los del petróleo. El FMI insiste en una mayor disciplina fiscal de los países con el fin de prepararse ante cualquier sacudida en los mercados de deuda. 

14Jan

Las quiebras de empresas aumentarán por el impacto de la inteligencia artificial, por el dumping de sobreproducción china. También influyen la creciente polarización social y la desinformación, y el riesgo de una salida masiva de los inversores minoristas en episodios de volatilidad.

Miguel Ángel Valero

La nueva era del proteccionismo implantada en 2025 con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus aranceles disparó la incertidumbre económica a niveles inéditos, comparables a los de la pandemia, y sacudió toda la arquitectura geopolítica global y el comercio mundial. En 2026 esto se traducirá en la fractura del propio bloque atlántico, un crecimiento económico global moderado, el aumento de las insolvencias empresariales y la competitividad europea como asignatura pendiente, según las perspectivas de Coface.

Sus expertos dibujan un escenario marcado por dos tendencias clave. Por un lado, un crecimiento global moderado y dispar por regiones: 2,4-2,5% , marcando una nueva desaceleración tras el 2,6-2,7% de 2025, e inferior al potencial previo a la pandemia. En EEUU, el crecimiento se estabilizará ligeramente por debajo del 2 % , impulsado de forma masiva por inversiones en inteligencia artificial ( IA ) y tecnología: centros de datos, redes, generación eléctrica, etc. De hecho, solo el sector de la IA representa alrededor del 20 % del crecimiento estadounidense en 2025, y casi la totalidad si se incluyen los efectos sobre el consumo derivados de las valoraciones bursátiles, que se disparan por la subida de las acciones de los grandes grupos del sector. En Europa, el crecimiento previsto se mantiene cercano al 1 % , similar a 2025. Alemania podría alcanzar el 1% gracias al plan Merz, mientras que para Francia la previsión es del 0,6%, condicionada por incertidumbres fiscales y políticas. Por su parte, China continuará su desaceleración orgánica, pese al objetivo oficial del 5% ; mientras que India mantiene un fuerte dinamismo , apoyado en sus motores internos y su baja exposición al mercado estadounidense.

La segunda variable que marcará 2026 será el aumento de insolvencias. Se espera que las quiebras empresariales continúen aumentando, aunque el ritmo de crecimiento se ralentiza: 3-4% este año, frente al 6-7% de 2025. Los sectores más afectados siguen siendo construcción y hostelería y restauración , pero también se observa un fuerte incremento entre empresas medianas con importante peso social. 

“Se trata a menudo de compañías históricamente frágiles cuya caída se ha acelerado por el contexto general”, afirma Frédéric Wissocq, director de suscripción para Europa Occidental y África en Coface. Las empresas “zombi” , que sobrevivieron gracias a las ayudas por la pandemia y los bajos tipos de interés, están desapareciendo progresivamente. Además, puede surgir una nueva ola de insolvencias con la expansión gradual de tecnologías —especialmente la IA — en el tejido productivo, lo que Jean-Christophe Caffet, economista jefe del Grupo Coface , describe como “creación destructiva”, al menos durante una fase inicial de transición.

Retraso en la respuesta de Europa

“La fragmentación se acelera y la economía se convierte en herramienta de coerción. Antes se hablaba de la heterogeneidad del sur global, pero hoy es la relación transatlántica la que genera verdadera preocupación”, indica Frédéric Wissocq. “Esta revisión de la alianza histórica obliga a Europa a replantear urgentemente su postura estratégica, especialmente en materia de defensa, en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias en varios países del continente”, añade.

La respuesta europea se articula en torno al “Compás de Competitividad”, que fija un rumbo estratégico ambicioso para 2029 basado en varias áreas clave: cerrar la brecha en tecnologías avanzadas, desarrollar un plan coherente que combine descarbonización y competitividad, reforzar la seguridad reduciendo dependencias y acelerar el proceso de integración política .Sin embargo, “actualmente, una de las mayores preocupaciones es el retraso en la aplicación operativa de las recomendaciones de los informes Draghi y Letta”, declara Jean-Christophe Caffet . Y es que, aunque se han lanzado algunos proyectos —gigafactorías, simplificación administrativa para pymes, aceleración en permisos mineros —el ritmo está muy por debajo de lo necesario para responder a la urgencia. El plan Draghi preveía inversiones anuales de entre 750.000 millones y 800.000 millones para impulsar la competitividad europea, pero la movilización efectiva de estos recursos se está viendo frenada por restricciones presupuestarias en muchos estados miembros y/o reticencias políticas a emitir deuda conjunta.

El caso alemán ilustra perfectamente esta tensión entre ambición y realidad: la llegada de Friedrich Merz al poder en 2025 marcó un cambio en la política económica alemana, tradicionalmente basada en la disciplina fiscal. Alemania ha anunciado un ambicioso plan de estímulo de 850.000 millones en diez años, destinado a infraestructuras, defensa y transición ecológica. Aunque este cambio podría generar efectos positivos en toda Europa, persisten incertidumbres sobre la ejecución y el calendario del gasto.

En cuanto a las perspectivas futuras de las empresas europeas, los expertos de Coface identifican varios frentes: proteccionismo estadounidense, competencia de China, e inestabilidad política regional. Pese a los temores iniciales, los aranceles de EEUU no han provocado grandes distorsiones para los exportadores europeos. Las tasas efectivas se sitúan actualmente en torno al 16-17 %. “Europa no está más gravada que el resto del mundo e, incluso , menos en algunos productos que exporta a EEUU”, señala Jean-Christophe Caffet. Alrededor del 80% del coste arancelario lo asumen entidades estadounidenses —empresas o consumidores —y no los exportadores extranjeros, en contra de lo que afirma la administración Trump.

Así, el verdadero peligro para la industria europea se encuentra en un dumping masivo de la sobreproducción china, tal y como indica Frédéric Wissocq. Este riesgo se explica por la combinación de sobrecapacidad china y aranceles estadounidenses, que dificultan el acceso al mercado de EEUU. Por ahora, China ha logrado redirigir sus exportaciones hacia Europa (+6%interanual) y, sobre todo, hacia terceros países o “conectores”, como Vietnam (+20% ). Esta ofensiva comercial china ejerce una fuerte presión deflacionaria: la brecha de precios entre productos chinos y europeos se ha ampliado 30 puntos desde la reapertura postCOVID, llegando a más de 40 puntos si se consideran las fluctuaciones cambiarias. ”Esta sobrecapacidad china deprime los precios de producción, estrangulando la facturación y, en consecuencia, los márgenes de los fabricantes europeos. No es un fenómeno temporal, sino una tendencia significativa y probablemente duradera” , avisa Jean-Christophe Caffet. Algunos sectores están especialmente afectados , como el de vehículos eléctricos , donde China ha dado un salto espectacular hacia la gama alta; el de bienes de equipo , especialmente los relacionados con la producción de energía libre de carbono; o el de metales , cuyos dos principales mercados —construcción y automoción —están en desaceleración.

En este todo este contexto alarmante, la incertidumbre pesa sobre la confianza de los agentes económicos, frenando el consumo y generando una marcada prudencia en las decisiones de inversión, concluyen los expertos de Coface.

Marsh/Zurich: atención a la polarización social y a la desinformación

Por su parte, el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado con Marsh y Zurich, avisa de la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización social (que sube al tercer puesto entre los grandes riesgos globales a dos años vista), y la desinformación (ya es el segundo).

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, advierte: “Las crecientes divisiones se encuentran en el centro de los riesgos sociales a los que todos nos enfrentamos, desde la fragmentación social y la desigualdad, hasta el deterioro de la salud y el bienestar. A pesar de la severidad cada vez mayor de estos riesgos globales, los principales gobiernos están abandonando muchos de los marcos establecidos para abordar los retos comunes. Como consecuencia, las sociedades divididas se están acercando al límite de la inestabilidad social y a un aumento de los conflictos”.

El informe alerta de la llegada de una nueva era de competencia global, ya que los líderes empresariales esperan que la gravedad de 33 riesgos –con la excepción de la confrontación geoeconómica– aumente en los próximos diez años. El 57%anticipa un panorama turbulento o muy complicado durante la próxima década. En este horizonte temporal, los riesgos medioambientales y tecnológicos adquieren un protagonismo destacado. Alison Martin, CEO de Vida, Salud y Distribución Bancaria en Zurich, resalta: “Los líderes empresariales de las principales economías están profundamente preocupados por las pensiones y la salud pública. Estas carencias amenazan tanto el bienestar de la fuerza laboral como la estabilidad social. Sin embargo, resulta llamativo que los riesgos sociales –como el deterioro de la salud, la falta de infraestructuras públicas y de sistemas de protección social– apenas tengan protagonismo en la perspectiva de riesgos a diez años, a pesar de que sus efectos ya están transformando nuestro entorno. Si no actuamos con urgencia y de manera colaborativa, corremos el riesgo de ignorar amenazas que podrían definir nuestro futuro”.

Según el informe, los avances en IA y computación cuántica tendrán un impacto significativo en los mercados laborales, las estructuras sociales, las infraestructuras y la geopolítica, y podrían contribuir a ampliar las brechas económicas globales. Las infraestructuras críticas –vulnerables ante amenazas como el corte de cables submarinos o la interrupción de satélites– también necesitarán una inversión considerable para su modernización.

Peter Giger, Group Chief Risk Officer, de Zurich, añade: “A pesar de que los fenómenos meteorológicos extremos, los ciberataques y los conflictos geopolíticos representan amenazas cada vez mayores, las interrupciones en infraestructuras críticas ocupan solo el puesto 23 entre los riesgos globales para la próxima década. Esto supone una peligrosa falta de atención. Desde las redes eléctricas tensionadas por olas de calor históricas hasta las ciudades costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar, dependemos de sistemas que no están lo suficientemente preparados o con poca financiación. Cuando la infraestructura falla, todo lo demás queda expuesto al riesgo. Debemos reconocer lo interconectadas que están estas amenazas e invertir ahora para fortalecer la resiliencia antes de que llegue la próxima crisis”.

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, concluye: “Los avances en inteligencia artificial y computación cuántica están transformando rápidamente los mercados laborales y la geopolítica, con profundas implicaciones que revolucionarán la vida de las personas, mejorarán nuestra salud y prosperidad, y moldearán el futuro de las naciones. A medida que la automatización y los avances en computación cuántica se aceleran, tanto gobiernos como empresas deben trabajar conjuntamente para afrontar los retos relacionados con la redundancia de puestos de trabajo, la concentración económica y el riesgo de interrupciones sistémicas tanto en infraestructuras críticas como en la confianza digital”.

Ibercaja: las elecciones de medio mandato frenarán a Trump

En Ibercaja Gestión vaticinan una economía global que crece a su velocidad de crucero, en torno al 3%. Tras los sustos de 2025, la incertidumbre política se ha reducido y las elecciones de mitad de mandato en EEUU deberían mantener a raya a Trump. En Europa, la tendencia es positiva, la confianza empresarial se sitúa bastante por encima del nivel de hace 12 meses, llega por fin el impulso fiscal alemán y como sorpresa podemos tener el dividendo de la paz si Ucrania y Rusia llegan a un acuerdo duradero .Esto sumaría unas décimas al crecimiento económico y restaría algo de inflación, lo que a su vez daría más margen de maniobra al BCE. Por su lado, los problemas de China con la demanda interna son de sobra conocidos, pero sigue cumpliendo el expediente en términos de crecimiento; y, en general, los emergentes se desenvuelven bien en un entorno de tipos americanos a la baja y dólar débil.

Ven un escenario base en el que los impulsos negativos sean compensados por los positivos. Para mantener su poder en ambas cámaras, Trump necesita una economía creciendo a mayor velocidad y una inflación más baja, ya que la correlación entre evolución de precios y sensación de bienestar económico entre las familias americanas es muy alta.

Por lo tanto, si hay novedades en el frente comercial, puede que incluso sean positivas (por ejemplo, exenciones en productos básicos en la cesta de la compra del americano medio; el One Big Beautiful Bill ya incluía retoques impositivos que aumentarán las devoluciones de impuestos en primavera), pero si esto no es suficiente para que Trump recupere popularidad, ya se habla de devolver parte de lo recaudado vía aranceles en forma de cheque directo a casa.
En Europa, los alemanes pueden anunciar una reforma y acabar gastando menos que el año anterior, como ha ocurrido en 2025 (se espera que acaben con un déficit del 2,5 %, frente al 2,7 % de 2024). Ya pasó después de la gran crisis financiera de2008. La excusa es que no han tenido presupuesto hasta octubre: el impulso no se ha cancelado, sino que se ha retrasado. Se espera que el crecimiento alemán se acelere desde el 0,3% de 2025, al 1,3 % en 2026 y al 1,7 %en 2027. Y la economía alemana es más de un cuarto del total de la zona euro.

Adicionalmente, está el impulso de las 4 bajadas de tipos de 2025, ya que la política monetaria siempre actúa con 'retraso'. Por lo tanto, en Ibercaja Gestión esperan  que la economía de la zona euro siga progresando a tasas cercanas a su crecimiento potencial, 1%.

Y el empujón que supondría que Ucrania y Rusia llegan por fin a un acuerdo de paz. Si se logra una tregua indefinida, pero sin resolver la posesión delos territorios y sin otorgar garantías de seguridad para Ucrania, el impacto sería mínimo, ya que persistiría la incertidumbre. Si, por el contrario, se logra un acuerdo duradero, la UE podría replantearse importar algo de gas ruso y se pondría en marcha el plan de reconstrucción de Ucrania. El impacto en PIB e inflación sería considerable.

Después de 164 bajadas de tipos en 2024 y 155 en 2025, quedan por delante otras 78 bajadas de tipos previstas en todo el mundo para 2026. Por lo tanto, el viento de cola de las políticas monetarias sigue soplando. El mercado está pendiente, sobre todo, de lo que haga la Reserva Federal, que también está de elecciones. De momento, el mercado ha puesto en precio dos bajadas para los próximos 12 meses, pero la elección del sustituto de Powell puede decidir el resultado final; al igual que lo puede hacer la evolución de la inflación y de los tipos a largo plazo, sobre todo si el movimiento al alza de éstos se debe a un nuevo episodio de crisis de confianza sobre la independencia de la Fed. "Lo positivo para los inversores es que 2026 será un año donde veamos bajadas de tipos, que históricamente ha servido para impulsar la renta variable", apuntan en Ibercaja Gestión.

Es complicado que las Bolsas repitan las altas rentabilidades de los últimos 3 años, pero en la gestora de Ibercaja recomiendan "seguir invertidos en carteras globales, diversificadas y gestionadas activamente". En Deuda Pública, las curvas ofrecen rentabilidades más atractivas que las de hace 12 meses en los tramos largos. Los vencimientos cortos siguen siendo poco atractivos. En Renta Fija Privada, una buena ventana de oportunidad para apostar por el crédito de buena calidad crediticia con duraciones medias (3-4 años).En Renta Variable, las expectativas de crecimiento de beneficios tanto para 2026 como para 2027 se sitúan por encima del 10%. "Salvo accidente, 2026 debería ser un buen año de Bolsa; aunque los accidentes, de vez en cuando, ocurren. EE.UU. debería subir algo menos que Europa, ya que las valoraciones de partida son más exigentes", avisan. Sectorialmente, una mezcla de cíclicos y defensivos en los que estar sobre ponderados: sanidad, consumo y tecnología más exposición a infraestructuras y financieras, y fuera fuera en energía y telecos.

Los riesgos como geoestrategia, posible sobrevaloración de la IA, e irresponsabilidad fiscal de los gobiernos, en absoluto pueden ser ignorados. La aportación de valor vendrá de la diversificación, flexibilidad y gestión activa. 2026 volverá a ser un buen año para la renta fija. "Vemos un 2026 positivo para los activos de riesgo y por lo tanto favorable para Bolsas", insisten. "El objetivo de Trump es un dólar débil y en 2026 podríamos ver más medidas como los aranceles que vayan en ese camino. Puede que hasta 1,2 -1,22/€, para reforzarse algo al aproximarse las elecciones de medio mandato en noviembre", resaltan

Singular Bank: la gestión activa será más determinante que nunca

Las Perspectivas 2026 de Singular Bank destacan que el antiguo orden internacional surgido tras la II Guerra Mundial ha perdido vigencia, sin que se haya consolidado todavía un marco sustitutivo, dando lugar a una etapa marcada por tensiones estratégicas, reajustes en las cadenas de valor y la irrupción de nuevas potencias intermedias. Durante 2025, el uso del poder económico, comercial y tecnológico como pilar central de política exterior se ha intensificado, particularmente por parte de Estados Unidos y China. La Administración Trump ha profundizado en la utilización de aranceles para reforzar su soberanía estratégica, mientras que el Gobierno de Xi Jinping ha afianzado su influencia mediante el control de exportaciones críticas como tierras raras y semiconductores.

Alicia Coronil, Economista Jefe de Singular Bank, señala: “Nos encontramos en el epicentro de una reconfiguración geoeconómica que marcará las próximas décadas. Las tensiones entre Estados Unidos y China, junto con el auge del Sur Global y de nuevas potencias intermedias, están obligando a redefinir las cadenas de valor y las estrategias industriales. Para Europa, 2026 será un año decisivo para reforzar su autonomía estratégica, recuperar su rol geoeconómico e impulsar su competitividad en un mundo que transita hacia un nuevo orden mundial”.

Será un año clave para Europa, que afronta el reto de reafirmar su peso geoeconómico, consolidar su autonomía y acelerar su integración en sectores clave como la industria, la energía, la defensa y la tecnología. Además, este proceso se desarrollará en un contexto marcado por la recuperación económica de Alemania, impulsada por la inversión pública, y por el crecimiento previsto para España, que volverá a superar la tasa de avance del PIB del conjunto de la Eurozona ante la resiliencia de la demanda interna.

El desarrollo acelerado de la IA y otras innovaciones disruptivas continuará impulsando un ciclo inversor histórico, que irá acompañado de una creciente demanda energética, de infraestructuras, hardware y talento especializado. De este modo, este fenómeno abre nuevas oportunidades en sectores como software, consultoría, salud, biotecnología o electrificación.

En los mercados financieros, será un ejercicio de transición, con retornos más moderados y con políticas monetarias tendiendo a la estabilización en niveles próximos a la neutralidad. Identifica valor en la renta fija en segmentos de mayor calidad, mientras que la renta variable afrontará un entorno en el que la fortaleza de los beneficios convivirá con valoraciones exigentes, especialmente en tecnología.

En este sentido, Roberto Scholtes, jefe de Estrategia de Inversión de Singular Bank, vaticina que "la gestión activa será más determinante que nunca. La combinación de crecimiento moderado, valoraciones ajustadas y divergencias entre sectores exige una aproximación selectiva y diversificada. Las oportunidades existen, pero requieren un análisis riguroso y una lectura estratégica de los grandes vectores que transforman la economía global”. Las 5D—digitalización, descarbonización, demografía, desglobalización y desorden geopolítico— son la guía fundamental para identificar las oportunidades estructurales de inversión de largo plazo en el nuevo contexto internacional.  “Este enfoque, que establecimos en 2022, demuestra hoy más vigencia que nunca en un mundo que se reconfigura a gran velocidad”, recoge el informe.

Robeco: selectivos y aprovechar las oportunidades ligadas a las caídas

Los inversores deberán ser selectivos este año, ya que los mercados bursátiles y metalúrgicos, excesivamente exuberantes, se enfrentan a posibles correcciones, afirma el Head of Multi-Asset Strategies & Equity Solutions de Robeco, Colin Graham. Pueden surgir oportunidades vinculadas a las caídas que pueden producirse si los mercados de renta variable abandonan sus máximos históricos, con los valores chinos que monetizan la IA y con las alternativas tradicionales a las acciones caras, como la deuda pública o los bonos corporativos.

"El progreso tecnológico récord esconde fragilidades estructurales del resto de la economía, como las presiones inflacionistas y un panorama manufacturero sombrío", avisa. "Mientras los índices como el S&P 500 alcanzan máximos históricos, el 'repunte de todo' iniciado el llamado Día de la Liberación del pasado abril, cuando se anunciaron los aranceles del presidente Trump, ha dado lugar a un mercado vulnerable a un brusco golpe de realidad", insiste.

"El éxito en 2026 requerirá comprar en las caídas de las posiciones abarrotadas y de consenso, y gestionar la merma de rentabilidad por las asignaciones menos favorecidas a coberturas defensivas e ideas basadas en las valoraciones", añade.

No solo los mercados bursátiles han alcanzado nuevos máximos. El precio del oro también ha batido récords y la onza ha superado los 4.000$ debido a la continua agitación geopolítica y a la gran demanda por parte de los bancos centrales. Por su parte, la plata se ha disparado porque la oferta no satisface la futura demanda industrial. "Los metales preciosos han proporcionado diversificación y rentabilidad, pero la reciente subida de la plata (un 30% en 2025) encarna la inestabilidad actual del mercado. Aunque la demanda industrial por parte de los sectores de la energía solar y el 5G es real, el precio de la plata se ha desvinculado de los fundamentales. Por el contrario, el oro sigue siendo una cobertura de primera", explica. 

Se espera que la demanda procedente de los bancos centrales siga siendo el cuádruple que en los años anteriores al 2022, un factor de demanda clave que habrá que vigilar este año. El interés de los fondos cotizados (ETF) de ambos metales ha crecido significativamente: el 22% de las 220.000 toneladas extraídas reside en monedas de oro y ETF respaldados por oro, unas tenencias mayores que las de los bancos centrales: "En consecuencia, el interés financiero será el motor predominante del oro y la plata, por lo que podemos esperar volatilidad y negociación en los indicadores técnicos", alerta.

Por otra parte, la posible contracción del mercado de deuda privada podría provocar que los instrumentos más tradicionales, como los bonos soberanos y el crédito, sean más atractivos en 2026. "Los riesgos sistémicos de la deuda privada han ido en aumento, ya que la demanda ha impulsado una 'reserva oscura' cada vez mayor de préstamos no bancarios sin la transparencia ni las rigurosas pruebas de estrés a las que están sujetas las emisiones de deuda cotizada», afirma Graham.

"Dados los estrechos vínculos con el sistema bancario tradicional, una crisis de liquidez en el ámbito del crédito privado podría desencadenar una repentina convulsión en los mercados públicos. Los gestores de deuda privada venderían primero lo que pudieran, empezando por la deuda líquida, y luego los bancos liquidarían las garantías (bonos del Tesoro, bonos investment grade y acciones) para cubrir las rebajas", recalca. "La derogación de la regulación de los balances bancarios en EEUU dará margen, ya que estas anomalías de precios a corto plazo se presentarán para los gestores hábiles de la deuda. Por tanto, pueden surgir oportunidades para la renta variable, el high yield y la deuda pública si la venta masiva no se debe a otros fundamentales».

La obsesión del mercado por los valores de IA ha llevado a muchos a creer que se trata de una burbuja a punto de estallar. Nvidia, que fabrica chips de IA, se convirtió en la primera compañía del mundo en alcanzar un valor superior a 4 billones$, una capitalización bursátil mayor que el PIB de todos los países europeos.

"El discurso en torno a la IA está pasando de la mera narrativa (valoraciones basadas en el potencial futuro) a la implementación, con resultados reales en cuanto a eficiencia y retorno de inversión. Las tecnológicas de EEUU (que elaboran dichas narrativas) siguen dominando el desarrollo de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM). No obstante, es probable que 2026 sea un año de racionalización en el que surjan inquietudes sobre el crecimiento, ya que los hiperescaladores se enfrentan a la presión de justificar los billones que están invirtiendo en bienes de capital. Por el contrario, las compañías de China (que ejecutan implantaciones) están ganando la carrera de la "IA aplicada". Al centrarse en la reducción de los costes unitarios de fabricación y logística, la IA china ya se está haciendo notar en las ganancias del 1% del PIB. No hemos descartado las acciones chinas que se beneficiarán del despliegue de la IA, como en la automatización industrial", resalta Graham.

El experto de Robeco cree que los inversores profesionales deben tener cuidado con la influencia de los minoristas que han proliferado en torno a los ETF de bajo coste, (en los de renta variable EEUU suponen más del 40%), atraídos por la subida constante de los precios de las acciones, y la perspectiva continua de una burbuja de la IA: "El cambio de la propiedad a inversores minoristas y tácticos que actúan en función de los precios ha creado 'manos frágiles". "Ya estamos observando un 'agotamiento minorista': los flujos netos han sido negativos durante cinco semanas consecutivas, lo que sugiere que la mentalidad de 'comprar en la caída' está desapareciendo. También está la 'brecha de confianza', ya que las encuestas a los gestores de fondos revelan altos niveles de inversión a pesar de la creencia generalizada de que el mercado experimenta una burbuja en torno a la IA. Esto genera riesgos de que se produzca una 'salida masiva'. remarca.

Este año también es año de elecciones de mitad de legislatura en EEUU. Desde 1961, la renta variable estadounidense pasa apuros en los tres primeros trimestres de los años de elecciones al Congreso, seguidos de un repunte en el cuarto. "Puede que este año no sea tan fácil como se prevé mayoritariamente", advierte.

"Y no hay que olvidar que los niveles de efectivo han disminuido mientras que los préstamos han aumentado a medida que todo el mundo se contagiaba del virus de la IA. Ahora existen riesgos de apalancamiento, ya que los saldos mundiales de efectivo han caído hasta un precario 3,7%, un nivel que históricamente precede a grandes desplomes de los mercados bursátiles", subraya Graham. "Además, los mercados de renta variable siguen cotizando en función del crecimiento de los beneficios de las empresas relacionadas con la IA y de los indicadores técnicos, no de las valoraciones", apunta.

"Durante estos episodios de volatilidad, nos basaremos en nuestro propio proceso de inversión multiactivo, analizando los fundamentales para detectar cualquier cambio en nuestras perspectivas; por ejemplo, en los beneficios de las compañías o en la evolución de los tipos de interés. Esto servirá como base para fundamentar la decisión de comprar activos de riesgo en caídas o alejarse de ellos para construir carteras más defensivas", concluye.

10Dec

El consumo de chocolate sigue creciendo, impulsado por Asia y los segmentos premium. Los chocolates éticos, orgánicos y bajos en azúcar están ganando terreno, al igual que el cacao certificado.

El mercado del cacao está en caída libre. Los precios se han desplomado un 45% desde enero, borrando dos años de máximos históricos y transformando la industria, según un análisis realizado por Cofacecompañía especializada en la gestión integral del riesgo de crédito comercial.

Según sus analistas, tras alcanzar casi los 12.000$ por tonelada a finales de 2024, el cacao se sitúa actualmente en torno a los 5.000, lo que supone una caída de más del 50% en un año. Este fuerte descenso se explica por dos factores: las previsiones optimistas de cosecha en Costa de Marfil y el fin de la especulación que había impulsado el aumento de precios en 2024. A pesar de esta caída, los precios se mantienen dos veces por encima de su promedio de 2012-2022 (2.525$ por tonelada).

Aunque los efectos de El Niño y el virus del brote hinchado tipo han remitido, el déficit de suministro persiste y continúan los problemas de 2024. Las plantaciones están envejeciendo, la inversión sigue siendo demasiado limitada y la producción está muy concentrada geográficamente. Costa de Marfil y Ghana representan juntos casi el 60 % de la producción mundial, cifra que aumenta al 70 % si incluimos el resto de África Occidental. Por lo tanto, el sector del cacao es extremadamente vulnerable a cualquier interrupción del suministro en esta región.

El consumo de chocolate sigue creciendo, impulsado por Asia y los segmentos premium. Los chocolates éticos, orgánicos y bajos en azúcar están ganando terreno, al igual que el cacao certificado (Fairtrade, Rainforest Alliance). Al mismo tiempo, países productores como Costa de Marfil y Ghana buscan aumentar la proporción de molienda nacional para obtener más valor.

África Occidental sigue dominando, pero América Latina, en particular Ecuador, aspira a superar a Ghana para 2027, con una producción anual de 650.000 toneladas de cacao. 

Las iniciativas de trazabilidad impuestas por la UE y el mecanismo del Precio de Referencia para una Renta Decente (PRRD) implementado por los gobiernos de Ghana y Costa de Marfil —que establece un precio mínimo al productor (precio en origen) de 3.408$ por tonelada en Ghana y de 2.650$ por tonelada en Costa de Marfil— están aumentando simultáneamente la presión para una cadena de suministro sostenible y transparente.

17Nov

Los analistas de Coface anticipan un excedente creciente de oferta en 2026 y esperan que los precios sigan bajando al menos hasta finales de 2025, con una posible estabilización en 2026 en niveles no vistos en los últimos diez años.

Miguel Ángel Valero

El levantamiento de las restricciones a la exportación impuestas por India ha provocado un desplome del precio del arroz, que ha caído un 35% en el último año, situándose en su nivel más bajo desde 2017 (360$ por tonelada).Según el último análisis de Coface, después de tres años de extrema volatilidad, el mercado mundial del arroz afronta ahora un exceso de oferta, con una producción que en 2024alcanzó los 541 millones de toneladas. Este desequilibrio está presionando los precios a la baja y generando tensiones tanto para los productores como para los importadores.

Desde 2022, India, el principal exportador mundial, había restringido sus exportaciones para contener el aumento de los precios internacionales (incremento del 19% en 2022 y 2023), provocado, en particular, por la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania y las condiciones climáticas adversas en Asia. 

La reapertura de las exportaciones en 2024, junto con cosechas récord en Asia, han provocado esta importante caída. Dadas las previsiones de aumento de la producción para 2026 y el posible regreso del fenómeno de La Niña en el cuarto trimestre de 2025, los analistas de la compañía de gestión integral del riesgo comercial anticipan un excedente creciente de oferta en 2026.Así, se espera que los precios sigan bajando al menos hasta finales de 2025, con una posible estabilización en 2026 en niveles no vistos en los últimos diez años.

Asia domina el mercado; África es altamente dependiente

El arroz es el alimento básico más consumido en el mundo, por delante del trigo y el maíz. A pesar de su importancia para la seguridad alimentaria, su comercio internacional sigue siendo limitado, con Asia como principal protagonista, al concentrar cerca del 90 % de la producción y el consumo mundial. Por su parte, África subsahariana depende en gran medida de las importaciones asiáticas.

En 2024, cinco países asiáticos representaron el 75% de las exportaciones, incluyendo un 40% correspondiente a India, una concentración que aumenta la vulnerabilidad de estos países frente a las decisiones políticas de las economías asiáticas.

El arroz sigue siendo una mercancía politizada en muchas economías asiáticas. La continua caída de los precios amenaza la rentabilidad de los productores en países cuya producción es inferior a la de India. Filipinas, uno de los mayores importadores mundiales de arroz, ha suspendido las importaciones durante 60 días desde el 1 de septiembre para apoyar a sus productores. Indonesia, por su parte, ha adoptado una estrategia de soberanía alimentaria, priorizando la producción nacional para reducir su dependencia de las importaciones.

Las economías emergentes mantienen políticas proteccionistas. Este es el caso de Japón, que, bajo la presión de los lobbies agrícolas, mantiene estrictos cupos de importación para proteger su sector arrocero. Sin embargo, este enfoque corre el riesgo de desestabilizar la dinámica del mercado interno. De hecho, el sector arrocero japonés enfrenta una crisis de suministro debido a la mala cosecha de 2023, provocada por el calor extremo que redujo los rendimientos. El almacenamiento y un gran terremoto en el sur de Japón en agosto de 2024 han agravado la escasez de oferta. Las políticas proteccionistas mantienen los precios internos muy elevados, especialmente cuando la producción nacional disminuye. Actualmente, una bolsa de 5 kg de arroz cuesta alrededor de 4.000 yenes (26$) en Tokio, frente a los 8$ que cuesta una bolsa equivalente de arroz tailandés en Bangkok.

TACO de Trump con los aranceles

En el ámbito comercial, se dieron varias muestras más de que en la estrategia de Trump “no todo vale” y que, ante la presión, se ve obligado a revertir su postura. Lo que los demócratas califican de TACO: Trump Always Chickens Out (Trump Siempre se Acobarda)

Por un lado, EEUU ha eximido de aranceles a más de 200 alimentos y productos agrícolas. La extensa lista incluye productos como la carne de res, el café, diversas frutas (plátanos, aguacates, cítricos, tomates), especias y frutos secos. La medida responde a la preocupación por el repunte de la inflación en los alimentos y su impacto en el coste de vida de los consumidores. Según el último dato de septiembre, los precios de los alimentos aumentaron un 3,1%, ligeramente por encima del IPC general (+3%). Sin embargo, alimentos como los filetes de ternera (+17%) o plátanos (+7) presentaron incrementos significativos. 

Además, se confirmó el acuerdo preliminar entre Suiza —y Liechtenstein— que reduce el arancel recíproco del 39% al 15%. Además, el pacto establece un límite máximo del 15% para los fármacos —principal exportación suiza hacia EEUU— y los semiconductores, en caso de que la Administración Trump imponga gravámenes globales específicos sobre estos productos. A cambio, Suiza se compromete a rebajar los aranceles sobre determinados productos agrícolas procedentes de EEUU y a invertir 200.000 millones$ en el país norteamericano antes de finales de 2028. 

También se ha anunciado la firma de acuerdos marco en las próximas con Argentina, Guatemala, El Salvador y Ecuador como medida adicional para reducir las barreras sobre alimentos importados desde estos países. 

29Sep

La combinación de costes crecientes y demanda debilitada ha creado una tormenta perfecta: los márgenes se han estrechado, limitando la capacidad de maniobra de las empresas.

En los últimos cinco años, las insolvencias empresariales han mostrado una evolución marcada por la volatilidad, con periodos de descenso seguidos de fuertes repuntes que reflejan la incertidumbre económica global.

En este escenario, en España, el número de concursos de acreedores en empresas todavía se mantiene por encima de los niveles prepandemia en 2024, situándose un 29,4% por encima del observado en 2019.

Esta es una de las principales conclusiones del análisis ‘Impacto de las insolvencias en la actividad empresarial española’, realizado por los expertos de Coface, firma de gestión integral de riesgo de crédito comercial.

Las condiciones macroeconómicas y las respuestas de política económica de cada país están influyendo directamente en los resultados empresariales del mercado español. Así, mientras algunos comienzan a superar los desafíos del ajuste pospandémico, otros, como España continúan enfrentando mayores insolvencias.

Poniendo en foco en la trayectoria de los concursos de acreedores durante el periodo analizado, se puede percibir que, tras el comienzo de la pandemia, hubo una reducción drástica debido a una combinación de medidas de apoyo (subsidios, subvenciones y programas de financiación), condiciones económicas (tipos de interés bajos que permitieron a las empresas refinanciar su deuda) y cambios legislativos (modificación de la Ley Concursal), que protegieron a las empresas de las crisis financieras. 

Unos factores que, si bien impactaron en todos los mercados, en España lo hicieron con una evolución más irregular, marcada por altibajos y repuntes puntuales que reflejan la particular sensibilidad de su tejido empresarial y sectores.

La mayor parte de medidas temporales de apoyo postpandemia han llegado a su fin, dejando un 2024 marcado por grandes aumentos en el cómputo anual de insolvencias respecto a 2023. No solo por la retirada de estos mecanismos de ayuda, sino también por otras cuestiones clave como el aumento de los costes operativos (energéticos y laborales), el endurecimiento de las condiciones financieras y la transformación en los patrones de consumo debido a las incertidumbres (mayor control del gasto). 

Esta combinación de costes crecientes y demanda debilitada ha creado una tormenta perfecta: los márgenes se han estrechado, limitando la capacidad de maniobra, y un número creciente de compañías ha tenido dificultades para sostener sus operaciones bajo estas condiciones.

De esta forma, el análisis anual muestra un incremento en concursos de acreedores en empresas del 12,6% respecto a 2023, con 5.589 insolvencias empresariales. Un resultado que obliga a la cautela: el incremento global de insolvencias y un entorno geopolítico cada vez más complejo e incierto obligarán a las empresas españolas a extremar la prudencia y fortalecer su capacidad de resiliencia en los próximos meses.

Esta incertidumbre se refleja con nitidez en el análisis por sectores incluido en el estudio:

  • El sector agroalimentario cerró 2024 con 78 insolvencias, un incremento del 5,4%, proporción similar a la de los años anteriores. El reto de la industria para los próximos meses sigue siendo el encarecimiento de la energía, un lastre que arrastra desde el año 2022.
  • El retail registró 1.394 insolvencias en 2024, un aumento del 11,7% de cara al 2023. La estabilidad de la industria dependerá, entre otros, de la confianza de los hogares y su disposición a gastar en un contexto de incertidumbres.
  • El sector de servicios informáticos y comunicaciones registró 288 insolvencias, un 78,9% más que en 2023. El principal desafío que encara es la sobrexposición a mercados volátiles.
  • Por su parte, el sector logístico sufrió un incremento del 10,1% respecto al año anterior, contabilizando 228 insolvencias. La inestabilidad geopolítica repercute directamente en este sector, y será lo que condicione el devenir de las empresas exportadoras.