Mientras el presidente de EEUU reclama bajadas de tipos, las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.
Miguel Ángel Valero
Kevin Warsh acaba de tomar posesión de su despacho como presidente de la Reserva Federal, y ya aparece la primera señal de que Donald Trump manda en el banco central de EEUU. Ha firmado una orden ejecutiva que obliga a la Fed a revisar si las empresas de criptoactivos pueden acceder a sus cuentas maestras, lo que supone que podrán recurrir a su liquidez.
Las cuentas maestras de la Fed son el núcleo del sistema financiero americano. Quien tiene una, puede liquidar directamente contra la Fed sin pasar por un banco intermediario. Las cripto llevan años intentando conseguirlas. La Reserva Federal las había denegado sistemáticamente. Hasta ahora.
La orden ejecutiva de Trump obliga a la Fed a revisar los criterios de acceso a las cuentas maestras. El mensaje que lanza el presidente de EEUU es evidente: las empresas de activos digitales (muchas de ellas financiaron su campaña a la Casa Blanca, y su familia está en ese negocio con su propo¡ia memecoin, Official Trump) no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda clase del sistema bancario americano.
De hecho, USDC, la stablecoin de Circle respaldada en dólares, puede convertirse en el primer activo digital con acceso directo a la Fed.
Por otra parte, el pacto de Hyperliquid con Coinbase y Circle redirige hacia el exchange parte de los ingresos por intereses del USDC con un coste estimado de 60-80 millones de EBITDA para las dos firmas. Wall Street empieza a revalorarla como plataforma de infraestructura financiera y de IA en lugar de exchange de especulación, lo que cambia el múltiplo.
La orden ejecutiva de Trump para que la Fed revise el acceso de empresas cripto a cuentas maestras beneficia claramente a estas firmas. Si Coinbase, Circle o Kraken consiguen 'master accounts', se convierten en actores bancarios de pleno derecho. El modelo de negocio de los bancos custodios de cripto cambia radicalmente.
Coinbase lleva meses construyendo el exchange. El 8 de junio da otro paso y lanza tres contratos de futuros perpetuos temáticos regulados por la CFTC. El AI10 agrupa las grandes empresas de IA americanas. El China10 mete los principales ADRs chinos El Defense10, defensa y seguridad americana.
Se suman al contrato Tech100 ya en marcha. Son productos CFTC-regulados, lo que abre la puerta al inversor institucional, cada vez más presente en el ecosistema cripto. Coinbase se convierte así en el primer exchange regulado en EEUU en ofrecer acceso apalancado temático a acciones tradicionales desde una plataforma cripto. Las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Esto es alcista directo para Coinbase: más productos, más volumen, más ingresos. Pero también para las empresas del AI10 (Nvidia, Microsoft, Palantir Technologies), ya que significa que habrá más flujo especulativo apalancado sobre sus acciones desde el mundo cripto.
Trump quiere bajadas de tipos, pero los gobernadores de la Fed reclaman subidas
El acceso cripto a las cuentas maestras (y a la liquidez) de la Fed plantea de nuevo la duda sobre qué independencia tiene el nuevo presidente de la Reserva Federal respecto a quien le ha nombrado, Trump. Porque el presidente de EEUU quiere bajadas de tipos, pero las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.
Durante la pasada reunión del 28 y 29 de abril, el tipo de referencia se mantuvo en el rango 3,5%-3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos.
Según reflejan las actas, “muchos” miembros defendieron eliminar el sesgo acomodaticio en su comunicación, sugiriendo que el próximo movimiento podría ser al alza, lo que indica que el apoyo a endurecer el mensaje fue más amplio que el representado por los votos disidentes.
En este contexto, resulta especialmente relevante la terminología empleada en el documento para medir el grado de consenso dentro del comité: por ejemplo, solo “varios” miembros consideraron apropiado contemplar recortes cuando existan señales claras de moderación en la inflación o aparezcan indicios sólidos de debilitamiento del mercado laboral. Esto supone un retroceso frente a marzo, cuando “muchos” defendían posibles recortes si la inflación bajaba según lo previsto.
Por otro lado, la “mayoría” coincidió en que los datos recientes del mercado laboral –incluyendo desempleo, despidos, contratación y crecimiento de la población activa– apuntan a una estabilización, lo que reduce la urgencia de relajar la política monetaria a corto plazo, aunque persisten riesgos a la baja en el empleo.