29Aug

Una temática a la que antes se accedía principalmente a través de mercados privados y de unos pocos sustitutos ahora está representada por un conjunto más amplio, líquido y transparente de empresas cotizadas, que abarca tanto a especialistas centrados como a actores consolidados con abundantes recursos, y está sujeta a la divulgación que exigen los mercados públicos.

Miguel Ángel Valero

Cuando VanEck lanzó su Quantum Computing UCITS ETF (QNTM), el primer ETF UCITS de computación cuántica de Europa, en mayo de 2025, la computación cuántica cotizada seguía siendo un mercado reducido con solo un puñado de nombres invertibles. Un año después, el panorama parece bastante diferente. En los últimos doce meses, el sector superó su primer gran umbral de ingresos, recibió respaldo directo de los Gobiernos y, de forma más visible, vio cómo una oleada de empresas pasaba de rondas de financiación privada a los mercados públicos.

La computación cuántica no se ha convertido en una tecnología acabada, y su éxito comercial sigue siendo incierto. Sin embargo ha empezado a comportarse menos como un programa de investigación y más como una industria emergente. "A medida que el conjunto de oportunidades se ha ampliado, el fondo ha crecido hasta superar los 850 millones$ en activos, aunque el tamaño del fondo puede subir o bajar y no es un indicador de rentabilidad", precisa Moritz Engel, Product Manager de VanEck.

Las señales comerciales llegaron a lo largo del año, con unos ingresos agregados de las empresas de computación cuántica que superaron por primera vez la marca de los 1.000 millones$, lo que indica un cambio gradual de la exploración hacia el trabajo comercial remunerado. Los gobiernos avanzaron en la misma dirección: en mayo de 2026, el Departamento de Comercio de EEUU anunció que tomaría participaciones accionariales en nueve empresas cuánticas como parte de un paquete de aproximadamente 2.000 millones$, situando la cuántica junto a los semiconductores como prioridad estratégica declarada. "Ninguno de estos avances demuestra que la tecnología haya llegado plenamente, pero juntos confirman quién la está financiando: clientes privados e instituciones públicas siguen comprometiendo capital con la cuántica", subraya este experto en un análisis.

El doble de valores cotizados donde elegir

Sin embargo, el cambio más visible para los inversores se ha producido en los propios mercados. Hace un año, la exposición cotizada de computación cuántica contenía una lista corta de nombres. En los últimos doce meses, la cartera de posiciones de QNTM se ha más que duplicado, de cinco a once, a medida que una oleada de empresas llegaba a los mercados públicos. Lo importante no es solo el número, sino también la diversidad. El especialista en átomos neutros Infleqtion cotizó en la NYSE en febrero de 2026, la empresa fotónica Xanadu en el Nasdaq y en la Bolsa de Toronto en marzo, y la firma de software cuántico Horizon Quantum en el Nasdaq ese mismo mes. Y, como señal de que la tendencia no es exclusivamente estadounidense, Creotech Quantum se escindió y salió a cotizar en la Bolsa de Varsovia en abril. 

Un grupo pequeño y concentrado de valores cotizados se ha convertido en una representación amplia del sector, que abarca iones atrapados, circuitos superconductores, átomos neutros, fotónica, software y seguridad poscuántica. Las cuatro se añadieron a QNTM en la revisión del índice del 2º trimestre de 2026 en junio, aumentando la exposición del fondo a operadores cuánticos especializados.

El ritmo ha continuado más allá del fondo. Dos de las cotizaciones más significativas del sector llegaron después de la fecha de corte de la revisión más reciente del índice y, por tanto, aún no están en el ETF: Quantinuum, respaldada por Honeywell, completó en junio de 2026 la primera OPV cuántica tradicional hasta la fecha en el Nasdaq, captando aproximadamente 1.680 millones$, e IQM, de Finlandia, se convirtió a principios de julio en la primera empresa cuántica europea en cotizar en una gran Bolsa estadounidense, con una cotización paralela en Helsinki5. Otras están en camino, y tanto Pasqal como Seeqc han presentado solicitudes para cotizar en EE. UU.6.

Como muchos otros fondos basados en índices, QNTM añade componentes solo en revisiones programadas y de acuerdo con normas de elegibilidad publicadas, por lo que las empresas de nueva cotización pasan a ser candidatas para su consideración futura en lugar de incorporarse en su debut. Ese ritmo medido es en sí mismo una disciplina, ya que permite que se asienten las fuertes oscilaciones de precios antes de que se considere una acción. La idea más amplia es que el universo invertible se está ampliando, y lo está haciendo en más de un continente. Un campo cotizado más amplio también es más competitivo, con más empresas compitiendo ahora tanto por el liderazgo tecnológico como por la financiación de los inversores. Esa competencia puede respaldar el desarrollo de la temática, pero también puede lastrar a empresas concretas, cuyos ingresos, márgenes y valoraciones pueden verse presionados.

Una empresa científica con éxito comercial incierto

Pese a toda la actividad del mercado, la computación cuántica sigue siendo, en esencia, una empresa científica, y su éxito comercial sigue siendo incierto. Los fundamentos de la temática se reforzaron en octubre de 2025, cuando se concedió el Premio Nobel de Física por el descubrimiento del efecto túnel cuántico mecánico macroscópico y la cuantización de la energía en un circuito eléctrico, la física que sustenta los qubits superconductores actuales. Un reconocimiento de ese tipo apunta a algo más duradero: la ciencia avanza, aunque la viabilidad económica aún no se haya demostrado. 

Esa combinación es la esencia de una temática de crecimiento en fase inicial, y por eso los riesgos asociados siguen siendo elevados. La mayoría de estas empresas registran pérdidas, sus valoraciones reflejan expectativas más que beneficios, y sus acciones han demostrado una elevada volatilidad, con capacidad para grandes movimientos por titulares puntuales.

Esto ayuda a explicar por qué, más allá de los especialistas, líderes tecnológicos consolidados sostienen la investigación cuántica a gran escala. Se trata de empresas diversificadas para las que la cuántica es una línea entre muchas otras, pero que desarrollan algunos de los programas de investigación más profundos del sector: IBM, que comenzó a desplegar su procesador de nueva generación Nighthawk a principios de 2026 y aspira a lograr una ventaja cuántica verificada este mismo año y computación tolerante a fallos en 2029, y Alphabet, cuyo chip Willow demostró lo que Google describió en octubre de 2025 como la primera ventaja cuántica "verificable".

Gran parte de los avances actuales se financian con los balances de empresas que pueden permitirse invertir durante un ciclo de desarrollo largo e incierto. Sin embargo, los hitos y fechas de las hojas de ruta, como los objetivos de IBM para 2026 y 2029, son metas de la empresa y no previsiones, y pueden retrasarse o no alcanzarse.

Lo que cambió un año de nuevas cotizaciones, por tanto, es menos el riesgo que la visibilidad. Una temática a la que antes se accedía principalmente a través de mercados privados y de unos pocos sustitutos ahora está representada por un conjunto más amplio, líquido y transparente de empresas cotizadas, que abarca tanto a especialistas centrados como a actores consolidados con abundantes recursos, y está sujeta a la divulgación que exigen los mercados públicos. Así es como empieza a madurar: no una temática que ya ha llegado, sino una que se ha vuelto invertible de una manera más reflexiva. El universo se está ampliando, la ciencia sigue avanzando y la historia, a juzgar por la evidencia de este año, sigue aún en sus primeros capítulos.

22Nov

Otro gran avance será la IA física, capaz de entender, simular y optimizar procesos del mundo real: fábricas, robots, motores, materiales, cadenas de montaje. Y que sirve para acortar drásticamente el ciclo desde la idea, el prototipo y el producto.

Miguel Ángel Valero

IBM y Cisco anunciaron su intención de colaborar en las bases de la computación cuántica distribuida en red, que se hará realidad a principios de la década de 2030. Combinando el liderazgo de IBM en la construcción de ordenadores cuánticos con las innovaciones de Cisco en redes cuánticas, ambas compañías planean explorar cómo escalar ordenadores cuánticos y tolerantes a fallos más allá de la hoja de ruta de IBM. Además, trabajarán para resolver los retos fundamentales que plantea la computación cuántica en Internet.

En un plazo de cinco años, IBM y Cisco pretenden mostrar la primera prueba de concepto de una red que combine ordenadores cuánticos individuales a gran escala y tolerantes a fallos, permitiéndoles trabajar conjuntamente para realizar cálculos con decenas o cientos de miles de qubits. Esta red permitiría resolver problemas con potencialmente billones de puertas cuánticas, las operaciones de entrelazamiento fundamentales necesarias para aplicaciones cuánticas transformadoras, como problemas de optimización masiva o el diseño de materiales y medicamentos complejos.

“En IBM, nuestra hoja de ruta incluye planes para ofrecer ordenadores cuánticos a gran escala y tolerantes a fallos antes de que termine la década”, afirma Jay Gambetta, Director de IBM Research e IBM Fellow. Al trabajar con Cisco para explorar cómo conectar varios ordenadores cuánticos como estos en una red distribuida, buscaremos la forma de ampliar aún más la potencia computacional cuántica. Y a medida que construimos el futuro de la informática, nuestra visión ampliará las fronteras de lo que pueden hacer los ordenadores cuánticos dentro de una arquitectura informática de alto rendimiento más amplia”, añade.

Conseguir que la informática cuántica alcance una escala útil no sólo consiste en construir máquinas individuales más grandes, sino también en conectarlas entre sí”, apunta Vijoy Pandey, Director General y Vicepresidente Sénior de Outshift by CiscoIBM está construyendo ordenadores cuánticos con grandes planes de ampliación, y nosotros estamos aportando redes cuánticas que facilitan la escalabilidad horizontal. Juntos, resolvemos este paradigma como un sistema completo, incluyendo el hardware para conectar los ordenadores cuánticos, el software para ejecutar los cálculos entre ellos y la inteligencia de red que los hace funcionar”, explica.

IBM y Cisco pretenden explorar el desarrollo de hardware y software cuánticos que puedan conectar físicamente entre sí muchos ordenadores cuánticos a gran escala y tolerantes a fallos para formar una red de computación cuántica distribuida. Las empresas tienen como objetivo realizar una demostración inicial de prueba de concepto a finales de 2030, para lo que planean entrelazar qubits de varios ordenadores cuánticos independientes ubicados en distintos entornos criogénicos. Para ello, las empresas deberán inventar nuevas conexiones, incluyendo transductores ópticos de microondas y un stack de software de apoyo.

La visión de Cisco para un centro de datos cuántico se basa en una arquitectura que podría hacer realidad la computación cuántica distribuida en un futuro próximo. Esta visión incluye un stack completo de hardware y software que tiene como objetivo preservar los frágiles estados cuánticos, distribuir los recursos de entrelazamiento, facilitar la teletransportación entre ordenadores cuánticos y sincronizar las operaciones con una precisión inferior al nanosegundo.

Para ir más allá de la conexión entre dos ordenadores cuánticos separados pero físicamente cercanos, IBM y Cisco tienen previsto explorar cómo transmitir qubits a distancias más largas, como entre edificios o centros de datos. Para lograrlo, las empresas explorarán tecnologías de fotones ópticos y transductores ópticos de microondas, y estudiarán cómo pueden incorporarse a una red cuántica para transferir información cuántica según sea necesario.

La conexión de múltiples ordenadores cuánticos requerirá una interfaz adecuada. IBM tiene previsto construir una unidad de red cuántica (QNU) que sirva de interfaz para una unidad de procesamiento cuántico (QPU), con el fin de convertir la información cuántica estacionaria de la QPU en información cuántica ‘volante’ a través de la QNU para luego conectarla a través de una red a múltiples ordenadores cuánticos.

La red cuántica de Cisco tendría como objetivo distribuir los entrelazamientos a pares arbitrarios de estas QNU bajo demanda para impulsar la transferencia de información cuántica necesaria para un algoritmo o aplicación cuántica determinados. Para lograrlo, Cisco está desarrollando un marco de protocolo de software de alta velocidad que puede reconfigurar de forma continua y dinámica las rutas de red para que los entrelazamientos puedan distribuirse a las QNUs cuando hayan terminado sus cálculos parciales.

Juntas, las empresas tienen previsto investigar cómo un puente de red, compuesto por hardware novedoso y software de código abierto, podría utilizar los nodos de la red cuántica de Cisco para conectar muchas QPU de IBM dentro de un centro de datos a través de su interfaz QNU. En el futuro, este enfoque podría ampliarse para conectar QPU en múltiples centros de datos. Esto permitiría extender una red cuántica más grande a distancias aún mayores para sentar las bases de una futura Internet de computación cuántica.

Los ordenadores cuánticos de IBM conectados por esta arquitectura podrían facilitar cargas de trabajo que requieren un gran esfuerzo computacional, incluyendo aquellas que necesitan recursos informáticos de alto rendimiento como parte de un marco de supercomputación centrado en la cuántica.

Con este objetivo, IBM también está colaborando con el Centro de Materiales y Sistemas Cuánticos Superconductores (SQMS), dirigido por el Laboratorio Nacional de Aceleradores Fermi, en su calidad de miembro de cuatro de los Centros Nacionales de Ciencia e Investigación Cuántica del Departamento de Energía de los Estados Unidos. Juntos, IBM y el SQMS pretenden investigar cuántas QNUs podrían utilizarse en los centros de datos cuánticos, y tienen previsto realizar una demostración inicial de múltiples QPUs conectadas en los próximos tres años.

Los cimientos de una Internet basada en la computación cuántica

La creación de una red de computación cuántica distribuida y escalable abrirá el camino hacia un espacio computacional exponencialmente grande y permitirá la expansión de diversas tecnologías, lo que podría dar lugar a una futura Internet basada en la computación cuántica a finales de la década de 2030.

Una Internet de computación cuántica ofrece un futuro en el que muchas tecnologías cuánticas distribuidas, como los ordenadores cuánticos, los sensores cuánticos y las comunicaciones cuánticas, estarán conectadas y compartirán información a distancia, por ejemplo, en una región metropolitana y, con el tiempo, a escala planetaria. Esta visión podría facilitar nuevas posibilidades, como comunicaciones ultra seguras o la monitorización precisa del clima, el tiempo y la actividad sísmica.

IBM y Cisco también planean cofinanciar proyectos de investigación académica y colaborativos para promover un ecosistema cuántico más amplio, siguiendo una larga trayectoria de fomento de la investigación en laboratorios académicos y nacionales.

The Trader: cambiará lo que somos capaces de descubrir

Mientras el mundo entero mira a la inteligencia artificial (IA) como el gran cambio tecnológico de nuestra era, en silencio se está gestando una revolución todavía más profunda: la computación cuántica. IBM acaba de presentar dos nuevos procesadores experimentales (Loon y Nighthawk) capaces de realizar cálculos imposibles para cualquier ordenador clásico. Google, Microsoft y otras grandes tecnológicas también están inmersas en la carrera por dominar esta nueva frontera. Y no es casualidad. Según McKinsey, esta tecnología podría generar 1,3 billones$ de valor económico adicional antes de 2035.

La promesa es enorme: resolver en minutos u horas lo que hoy tardaría años. Desde simular el comportamiento de moléculas para crear nuevos medicamentos hasta analizar escenarios financieros complejos o diseñar materiales avanzados. 

Pero el cambio no consiste en hacer los ordenadores más rápidos, sino en algo mucho más disruptivo. Los ordenadores actuales procesan información en bits (ceros o unos). Los cuánticos usan qubits, que pueden ser cero y uno al mismo tiempo. Mientras un ordenador tradicional se parece a una moneda que muestra cara o cruz, un ordenador cuántico trabaja con la moneda girando en el aire, capturando infinitas posibilidades a la vez.

Por eso no sustituirán a los ordenadores personales ni a los móviles, sino que se usarán para resolver problemas que hoy son inabordables. Farmacéuticas, automotrices o bancos ya colaboran con startups cuánticas para explorar su potencial. BMW y Airbus investigan cómo aplicarla al desarrollo de pilas de combustible, mientras Biogen y Accenture la usan para acelerar la búsqueda de fármacos.

Sin embargo, el desafío técnico es monumental. Los qubits son extremadamente frágiles: una simple vibración, un rayo de luz o un cambio de temperatura puede arruinar un cálculo. IBM y Google están intentando crear chips tolerantes a errores, algo así como el 'Santo Grial' del sector. Solo cuando se logre esa estabilidad (la llamada computación cuántica de corrección total de errores) podrá comenzar la verdadera revolución. Algunos expertos creen que eso podría ocurrir en la próxima década. IBM apunta a 2030, y la mayoría de los encuestados por McKinsey coincide en ese horizonte. 

Cuando llegue ese momento, su impacto será comparable al nacimiento de Internet o la llegada del microprocesador. Para entender hasta qué punto este nuevo hito tecnológico cambiará nuestras vidas, lo mejor es la frase del profesor Sridhar Tayur, de Carnegie Mellon: “Hoy tratamos de hacer neurocirugía con una cuchara. La computación cuántica nos dará, por fin, el bisturí adecuado.”

"La inteligencia artificial ya está cambiando la forma en que pensamos y trabajamos. Pero la computación cuántica cambiará lo que somos capaces de descubrir. No es solo una evolución tecnológica: es un salto de especie en nuestra capacidad de entender el mundo", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

IA física: la disrupción industrial más grande de la próxima década

Tras el boom de los modelos de lenguaje, llega la era de la IA física, la que algunos consideran puede ser la disrupción más grande en lo industrial de la próxima década. La IA física es una inteligencia artificial capaz de entender, simular y optimizar procesos del mundo real: fábricas, robots, motores, materiales, cadenas de montaje… No trabaja solo con texto: trabaja con física y datos reales y sirve para acortar drásticamente el ciclo desde la idea, el prototipo y el producto. 

Simulas antes de fabricar, optimizas sin parar máquinas y pruebas, miles de diseños en minutos. Esto reduce costes, acelera la innovación y permite crear productos mejores y más eficientes. Por eso gigantes como Prometheus (la nueva empresa de Jeff Bezos, que ha levantado 6.200 millones antes de nacer), Tesla Optimus, Figure, NVIDIA Omniverse trabajan en fábricas, robots o gemelos digitales de plantas industriales y SiemensDassault en la parte de ingeniería están entrando a toda velocidad en este campo. La carrera es clara: fábricas más autónomas, robots más capaces y diseños optimizados por IA.

Si la IA generativa transformó el software, la IA física transformará el mundo material, o al menos en esa idea, está invertido el hombre que cambió el comercio mundial con Amazon.